jueves, 25 de junio de 2009

La buena vida

"¿A qué se va al cine?" preguntaba retóricamente mi abuela cuando acababa de disponer que todos los nietos íbamos a ver una película y ante mi insistencia de adolescente lleno de preocupaciones sociales de que fuéramos a ver El general della Rovere. "Al cine se va a pasar un buen rato, a divertirse, que para ver desgracias y sufrimientos ya está la vida." Y no sabía nada de El general della Rovere. Sólo que la había propuesto yo. Luego era un peli de sufrimiento. Y para sufrir ya está la vida. Y no le faltaba cierta razón.

El director de esta película, Remy Bezançon, a pesar de su juventud, es un poco como mi abuela. Hace una película amable, una comedia ligera y divertida que habla a favor de la institución familiar más que una prédica del Padre Peyton, aquel de "la familia que reza unida, permanece unida", que es al "pueblo unido, jamás será vencido" lo mismo que la Última Cena al Guernica de Picasso. O al revés.

Porque el protagonista de esta historia es ese ente magmático que se llama la "familia". Hasta tres generaciones, abuelo, padre, hijo vemos en escena e incluso se invoca una cuarta, los nietos que aún no han llegado pero cuya llegada anunciada cierra el ciclo de la película que por semejanza con el Roman fleuve y las movie roads podríamos llamar movie river.

En fin, una historia sentimental, a veces un poco tópica sobre algunos momentos decisivos por distintos motivos a lo largo de la historia de la familia. Los días en que los hermanos se emancipan, el que la hermana folla por primera vez o el día en que la madre está a punto de engañar al padre con otro hombre, pero no lo hace. La narración está muy bien y el director trabaja estupendamente, con mucho oficio, a pesar de ser ésta, creo, su tercera peli. Claro que sabe mucho de cine porque ha visto mucho. Se nota: en dos largos homenajes que se rinden a Los siete magníficos y Apocalypse Now. Todo ese oficio saca el mejor partido posible a unas tramas convencionales: el ruido y la furia de las crisis de los adolescentes (sus enfrentamientos, sus radicalismos y rupturas), la llamada crisis de la mediana edad en el caso de la madre.

La propaganda familiar se echa de ver en que, aunque las historias concretas que narra lo son de enfrentamientos, conflictos, incomprensiones, la institución en sí misma y en conjunto,es beneficiosa para el ser humano. Incluso llega a decirse en algún momento. Las ventajas de la familia. Cada uno de los personajes tiene una historia que es el primer día de la vida que lo espera después de un momento decisivo en ella: el primero en que se va de su casa, el primero en que se acuesta con un hombre, el primero en que estuvo a punto de engañar a su marido. Excepto en el caso de éste, del marido, cuya historia es el primer día después de enterarse de una noticia según la cual ya no le quedan muchos. Porque él es el espíritu de la familia, el Pater familias, en cierto modo el que la mantiene unida porque es el punto de referencia de sus hijos igual que su mujer tiende a ser más punto de referencia de su hija. Por cierto, algo de lejano eco machista veo en el hecho de que el primer día de la vida posterior en el caso de las mujeres gire en torno a sus sentimientos sobre un hombre mientras que los de estos tienen más que ver consigo mismos. Excepto, quizá, el caso del padre, que simboliza la unidad de conjunto. De hecho mueren dos hombres en la historia, el padre y el hijo y ambas muertes son de importancia aunque de lejos lo sea más la del hijo. La prueba es que es el fin de la peli y va acompañada del ritual de despedida con las cenizas arrojadas al mar y conectada misteriosamente a una proyección de futuro con el anuncio de que la hija está embarazada, que es la última escena.

Es decir, una película ligera que exalta los valores de la familia, pero escarba también en su significado más profundo para que veamos que las historias de familia son agregados de historias de cada uno. Y son los padres (padre y madre) los que tienen una visión más de conjunto, que tampoco quiere decir que haya de ser lo mejor. Pero matiza la posible calificación de la peli como "género: La familia Trapp". Hubiera encantado a mi abuela. Y en todo caso, caramba, es un descanso ver cine europeo; un descanso del cine gringo, claro.