jueves, 20 de noviembre de 2014

El Estado contra Cataluña.


Ayer hablábamos de sables; hoy, de togas. En ambos casos, camino de un buen lío. El ministerio fiscal está para acusar en caso de incumplimiento de la ley. Pero no es clara la relación entre el gobierno y la fiscalía. Rajoy dejó dicho en la lejana Brisbane que, no siendo él juez ni fiscal, no sabía qué decisiones puedan tomar. El problema con Rajoy es que no lo cree nadie. Ocurre con sus frecuentes tiradas de datos y magnitudes para probar un despegue económico de España; que nadie lo cree. El suyo es un problema de crédito; de falta de crédito. Al extremo de haber creado una regla de probabilidad nueva. Lo más probable es que "las cosas" de que habla siempre para referirse a todo, a los problemas económicos, al paro, la delincuencia, la corrupción, el soberanismo catalán, "las cosas" sean lo contrario de lo que él dice.

Todo el mundo supone que el gobierno ha instigado a la fiscalía en su obsesión de substituir la política por los tribunales. Por su carácter autoritario e intemperante y sin mayor consideración de la posible evolución de los acontecimientos. Si los tribunales condenan a Mas, el gobierno, ¿va a encarcelarlo? Probablemente sea lo más oportuno si lo que se quiere es poner en pie de guerra a la sociedad catalana, exasperar los ánimos y llevar el conflicto a un terreno peligroso. Pero así pintan las cosas, color de bastos y sin vestigios de política.

La política se la deja Rajoy en casa cuando afirma ir a Cataluña a hablar con Mas, pero como habla normalmente con todos l@s president@s de CCAA. El de Murcia, el de La Rioja, el de Madrid, el de Cataluña. ¿Que en Cataluña ha habido un referéndum en el que han votado 2.2 millones de catalanes bajo la atención mundial? Falso. En Cataluña ha habido un guateque, sin mayor trascendencia y él no está para guateques, aunque "otros" o "algunos" (entes míticos que suelen aparecer en sus relatos) se empeñen en lo contrario. Él está para sacar al país de la crisis. ¿Hablar? Todo lo que se quiera no siendo de la soberanía del pueblo español y la integridad de la patria. Por ejemplo, va a Cataluña de nuevo haciendo sonar la bolsa y dispuesto a hablar de fiscalidad. Hace un año también había excluido este interesante tema. Pero nada más.

Y si los catalanes se llevan una en los morros, no salen mejor parados los socialistas españoles, a quienes tiene cautivados la idea de una reforma constitucional. Rajoy está tan dispuesto a revisar la Constitución como a leerse el Manifiesto Comunista. Así que si el soberanismo es una algarabía, la consulta un guateque y la reforma de la Constitución un eslogan, las perspectivas de resolver el monumental desaguisado que hay en España son nulas.

Si acaso, un par de consideraciones de maestro Ciruelo, que las borda. La más graciosa es la de que hoy día "a nadie le interesa aislarse"; no interesa a Cataluña aislarse. Porque él es quien sabe qué interesa a Cataluña; no los catalanes.  Y esa otra de que Mas debe gobernar centrándose en los problemas reales de los catalanes de los cuales sabe él más que los catalanes. Y el resumen: llevamos juntos más de 500 años y nos ha ido muy bien. Sí, no hay más que verlo. Unos dos millones de habitantes de un territorio quieren largarse.

¡Ah, ya! Que es la Anti-España.