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jueves, 1 de enero de 2015

Voces y deseos.


Decía Gramsci, un hombre bueno y generoso (por eso terminó como terminó), que todos somos filósofos, aunque lo seamos "a nuestro modo", inconscientemente, porque solo en la mínima manifestación de alguna actividad intelectual, el "lenguaje", se contiene una concepción del mundo determinada. Luego ya es cosa de cada cual conformarse con una concepción impuesta desde fuera o buscarse una propia.

Así que todos filósofos, especialmente en ese día del año al que hemos adjudicado la tarea de simbolizar el misterio de los otros 364; el misterio del paso del tiempo, de cuya naturaleza ignorábamos todo cuando vinimos al mundo y seguiremos ignorándolo cuando nos vayamos de él, unos antes y otras después ya que ni de eso sabemos nada. Y como todos somos filósofos, aprovechamos la noche de San Silvestre (¡ánimo,Vallekas!) para rumiar nuestras preocupaciones, formular nuestros deseos y mostrarnos como somos.

Palinuro ha hecho un repaso de los dichos y hechos de sus habituales personajes de la escena pública y tiene una idea de cómo encaran algunos de ellos el Nuevo año.

Pedro Sánchez publica un artículo en El País titulado Un balance mirando al futuro, una palinodia contrita algo exagerada. Formalmente no está mal aunque, como a todos los artículos de quienes están más acostumbrados a hablar que a escribir, le sobra un párrafo: el primero. No es preciso justificarse por escribir. Esa es tarea del lector. Como tarea del elector es juzgar el comportamiento de los elegibles y estos tampoco necesitan justificarse por lo que hacen. El PSOE no tiene por qué justificarse por estar en la oposición ya que, con este gobierno, lo único que se puede hacer es estar en la oposición. Es la sutil diferencia entre colocarse en el pasado o en el futuro y que el rimbombante título quiere transmitir sin conseguirlo. El término "balance" tiene un deje contable; es un cierre ordenado de ejercicio y apertura de otro. Sánchez se jacta de ser "previsible", justo la misma jactancia de Rajoy quien siempre presume de su previsibilidad frente a las "ocurrencias" de... Sánchez. Este tendrá que encontrar un lenguaje más novedoso y menos apegado al de su contrincante si quiere despegar.

Rajoy no ha escrito nada. No teniendo que hablar en público, no le fue necesario escribir. Pero se despachó a gusto en una tertulia con amigos y conmilitones en su pueblo, que es lo que le va. Allí explicó su teoría sobre el peligro de los adanes que se creen que el mundo empieza con ellos. Son los de Podemos, claro. Hay algo extraño en ese plural de Adán, el prototipo del hombre solo. No puede haber adanes, entre otras cosas porque, aunque Rajoy no lo crea, Adán no estaba solo. Estaba con Eva. Pero eso es igual. De lo que se trata es de proclamar la continuidad y la estabilidad frente a la ruptura, siempre llena de peligros. Si la idea de la continuidad de Rajoy no hace felices a los cristianos, se les recuerda que los adanes significan inseguridad y, sobre todo, retroceso. Algo temible, ciertamente, que hable de retroceso quien ha hecho retroceder los derechos y libertades, el Estado del bienestar, la democracia parlamentaria, el Estado de derecho y la cuestión nacional/territorial a los primeros años de la transición y, en algunos casos, los últimos del franquismo.

Y todo en ambos casos, Sánchez escribiendo y Rajoy hablando, por no mencionar la bicha, que es Podemos, uno de los dos acontecimientos más importantes en 2014. Curiosa manía la de no llamar a las cosas por su nombre. Uno lo soslaya y el otro lo metamorfosea en adanes. Zapatero tardó meses en pronunciar la palabra "crisis" y de Rajoy no me consta que haya pronunciado la de "Bárcenas" desde que ambos hicieron la primera comunion. Al no nombre se añade ahora el de Rato. Es como si ambos creyeran con ancestral creencia que los problemas, las desgracias, las dificultades, desaparecieran con no nombrarlas o con inventarse una fábula. Si Palinuro fuera un poderoso empresario no pondría a ninguno de estos dos politicos al frente del departamento de tratos con la competencia.

No me consta que los de Podemos hayan hecho acto de presencia en el hostal del filósofo gramsciano de la noche de San Silvestre. Debe de ser la falta de costumbre. Pero tampoco es necesario. Ya hablan los demás y, sin querer, hablan de ellos. Y mal. En el doble sentido de con mala intención y mal estilo. Lo que es un exitazo de comunicación. Podemos no necesita hacer balance. Ese sí que tiene delante todo el futuro, lo cual implica una tremenda responsabilidad. Recuérdese al bueno de Marx: "El arma de la crítica no puede sustituir a la crítica de las armas. La violencia material debe derrocar a violencia material y la teoría solo se convertirá en violencia material cuando encarne en las masas. La teoría es capaz de encarnar en las masas cuando razona ad hominem y razona ad hominem cuando se radicaliza.Radicalizarse es ir a la raíz de las cosas. Y la raíz para el hombre es el hombre mismo". Y no digo más.

El otro nombre que falta en los dos discursos, el escrito y el hablado, es el de Cataluña. Ojos que no ven y oídos que no oyen, corazón que no sufre; ese corazón con el que tanto aman ambos a los catalanes. Estos siguen a su bola, erre que erre, hacia la indepedencia. Mas ha dejado claro que habrá elecciones y que serán plebiscitarias, lo que quiere decir que solo los catalanes decidirán el futuro de Cataluña. "Otro Adán", murmurará Rajoy para su coleto. En todo caso, ya solo queda por decidir cómo se harán esas elecciones, si con lista soberanista única o por separado. Se entiende el empecinamiento de las dos partes, Mas y Junqueras, en sus posiciones; pero, a la vista de los últimos sondeos, que los dan equiparados, el asunto no parece ser tan relevante. Así que buena suerte.

Porque si alguna esperanza queda de que el país retorne a la historia y salga de ese marasmo de idiocia y sentido de impotencia en que lo han sumido los genios de los últimos gobiernos, sobre todo el último, el de los sobresueldos, reside en estos dos empeños ausentes en los discursos de las autoridades y tan diferentes entre sí, Podemos y Cataluña.

Y feliz año a tod@s.

martes, 1 de enero de 2013

El mundo al revés.

La noche de San Silvestre es muy ruidosa y muy movida. En algunos lugares le da a la gente por echar a correr, por ejemplo, en Vallekas, en donde se organiza la famosa Maratón de San Silvestre. Anoche tuve ocasión de verla pasar por la Plaza de Atocha y, en verdad, es impresionante por la cantidad de gente corriendo y el ambiente de alegría, de comunidad que la rodea. Es una acción colectiva, espontánea, que empieza y acaba en sí misma, sin predicar ni vender nada. O sea, una gozada.
Pero, en general, tengo para mí que tanto ruido y tanto movimiento son formas de evitar quedarse parado pensando. Porque la tal nochecita del 31 tiene siempre tintes metafísicos. Se acaba un día, un mes, un año, y el personal cae en cavilaciones. Balance del pasado, perspectiva del futuro y propósitos de cambio, mudanza, de nueva vida. Y todo eso suele ser tan abrumador que muchos consideran preferible coger un matasuegras, ponerse un cucurucho en la cabeza y salir a la puerta del Sol a dar gritos.
Porque eso de proponerse un cambio de vida, habida cuenta de la experiencia de que cambiar de vida no es nada fácil, produce melancolía y nostalgia y si algo está prohibido en esta noche es la murria. La orden es divertirse. Porque cambiar la vida es imposible. La vida cambia, a buen seguro, pero no como, ni cuando, nosotros decidimos. La vida cambia y nosotros con ella; ella nos cambia; no nosotros a ella.
Cambiar la vida ha sido siempre el anhelo de todos los revolucionarios. Incluso llegó a formularse expresamente como consigna sesentayochera: changer la vie. ¿Que ha hecho la vida con todos aquellos que tan orgullosamente quisieron cambiarla? Pecios en la mar brava de la existencia.
La vida no nos pertenece; no más que el camino al caminante. Es tan inmensa e inabarcable que jamás podremos entenderla. Y hasta cuando alguien propone un cambio radical, un basta ya definitivo y provocador, la vida juega con él como el viento con las hojas muertas y pone al descubierto sus miserias.
Considérese el mapa mundi de la ilustración. Es el mundo al revés. Pero, justamente, es un intento de demostrar que el mundo no tiene revés. Es un ataque a una concepción tan arraigada en nuestras mentes como una creencia orteguiana. El mundo tiene un derecho, con Europa en el hemisferio norte y un revés, el de la ilustración, tan a propósito hecha que la leyenda sí está al derecho, para que no haya dudas. Es decir, es un ataque al eurocentrismo, esa especie de convicción íntima de que el mundo es como nosotros lo vemos. Y lo vemos como queremos.
Pues no, señor, dice alguien, la tierra es una esfera y lo único cierto de los polos es que son opuestos, pero no que uno sea el norte y otro el sur. La estrella polar no señala necesariamente el Norte; podría señalar el Sur sin cambiar de sitio; basta con cambiar los nombres. Cambiar el mapa tampoco es tan fácil. Ese provocativo mundo al revés sigue siendo tremendamente eurocéntrico. Es una reproducción plana de una proyección desde el Ecuador, una clásica proyección Mercator que magnifica las dimensiones de las tierras del "hemisferio norte" y disminuye las del "hemisferio" sur. Aquí se cambia el nombre pero la desproporción "eurocéntrica" se mantiene. Y eso sin señalar que el cartógrafo ha mantenido incólume la tradición eurocéntrica de tomar al meridiano de Greenwich como el O para el cálculo de latitudes y longitudes.
El ataque al eurocentrismo sigue siendo eurocéntrico. No es tan fácil cambiar la vida.

La otra imagen asociada con la San Silvestre es la del dios Jano, el del famoso templo y sus famosas puertas, el que da el nombre al mes de enero, con sus dos rostros. Jano es una de las figuraciones del doble, el Doppelgänger que aparece en todo tipo de fábulas y encuentro fascinante. El doble es la representacion antropomórfica de ese universal humano de verlo todo en términos de dualidad, desde su forma esencial: el ser y la nada, el Yin y el Yang, la vida y la muerte, la materia y el espíritu, el día y la noche, el bien y el mal, el Dr. Jeckyll y Mr. Hyde. Es el maniqueísmo de todas las religiones. Todas tienen un dios y un diablo, un Ormuz y un Ahrimán.
En el caso de Jano, el dios de los solsticios, el doble adquiere una extraña dimensión porque es un doble con relación al tiempo. Un rostro mira el año anterior y otro el posterior, uno el pasado y otro el futuro. También solía representarse a Hermes como bifronte y opuesto y servía entonces de mojón en el camino, para medir la distancia recorrida y la que queda por recorrer. Algo también comprensible en términos de tiempo, como cuando se mide la distancia de un punto a otro en horas.
La alegoría de Jano como doble en el tiempo se ve en que tiene dos caras pero es una sola persona. Las representaciones populares de la figura suelen dar al rostro que mira el pasado los rasgos de un anciano y al que mira el futuro los de un recién nacido. Pero también son la misma persona. ¿Podrían representarse al revés, como el mapa mundi? Puestos a cambiar... Es difícil de imaginar pero podrían, desde luego. Sin embargo resultarían menos convincentes que la inversión cartográfica. Cabe adjudicar al viejo la condición de niño y hasta suele hacerse con ánimo algo despectivo. Pero es imposible adjudicar al niño la condición de viejo. La vida aún no lo ha cambiado.
Pues eso: feliz año nuevo. 
(La imagen es una foto de Fubar Obfusco en el dominio público).

jueves, 1 de enero de 2009

Año Nuevo.

La fraternidad universal. Los recuerdos. Los propósitos. Las enmiendas. Examen de intenciones. Formulación de deseos. ¿Por qué pasa el tiempo? ¿Para qué? El bien y el mal avanzan a la par. Todas las visiones. Abrumado por la responsabilidad. La conciencia de ser. El gemido del cautivo. Sensaciones. Palabras. Saludos. El camino sin retorno. El valor de la amistad. Curarse de amores. La persecución. La novedad. El sentido de la belleza. La espera sin esperanza. La especie humana. Los dioses. Un castillo de mentiras. El valor del guerrero. La indiferencia. Un segundo de plenitud. De la gloria hacia arriba. Los encuentros fortuitos. Los cambios. La conciencia de los cambios. Saber. Conocer. Engañarse. De lo más bajo a lo más alto. Coincidencias. El vano empeño de enderezar la existencia. Los seres queridos. La sinceridad. Ocultarse a uno mismo. Sísifo, nuestro númen tú siempre serás. Que los demás te vean. La serenidad del justo. El dolor de la ausencia. Aunque parezca mentira, todos contamos. Compartir la vida. Entender al prójimo, no sé si quererlo. La búsqueda de la felicidad. El contrato del trato humano. Las ilusiones. Las desilusiones. Vernos, oírnos, sentirnos en los demás. Lo mucho que hay por aprender. Encajar el desorden de la existencia. Sobrellevarnos. No hay respeto a los símbolos. El anhelo del pasado. Desentendernos de los sueños. Esbozar un gesto. ¿Fue tan decisivo aquel momento? Las flores de los afectos. Pedir perdón por el daño causado. La vista no descansa. El color de los recuerdos. Nadie sabe hasta dónde puede llegar. Torciendo el destino. Los puntos de referencia. La extraña conciencia del ser. Tras el paroxismo, el llanto. Caminar sin descanso. Estaríamos mejor dormidos. Contar mentiras. ¡Dejadnos a nosotros! Las raíces, nuestras raíces. El día en que supieron. No te dejes matar. Las temibles convicciones. Nada hay peor que infligir injusticia. Inspirar confianza. La mirada que te cautivó. Muestras de entereza. Por fortuna no hay fondo. Nada que valga tiene precio. La sonrisa del lactante. Los amores de antaño. De cómo se camina erguido. Los que dan órdenes. Los que las acatan. El mundo es de los decididos. Y las decididas. La nada que nos espera. El silencio ahí fuera, muy fuera. El grito del agonizante. Los sentidos sublevados. Volver es muy sencillo pero no al lugar de partida. ¿Quién dijo que fuera fácil? Resuena el eco del entusiasmo. La memoria de la reencarnación. De cómo la justicia se apaga con un soplo de venganza. Ocupar el sitio que nos corresponde. Ejercer. Sucumbir al misterio. Sacar de donde no hay. La benevolencia del espíritu. Exteriorizar los sentimientos. Nunca los tuvimos en cuenta. Lo que te costará conseguir lo que quieres. Dar vueltas sobre uno mismo. Pensar en los padres. En los hijos. El mundo se mira en sí mismo. La cárcel del yo. Intercambios sin prisas. Estirar lo inevitable. Vivir.Vivir.

(La imagen es una foto de Soul Sense (Oscar Ordenes), bajo licencia de Creative Commons).

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Feliz Año Nuevo.

Fröhliches Neujahr.

Feliç any nou.

Bonne Année.

Bon Ano Novo.

Happy New Year.

Buon Anno.

Urte Berri On.

martes, 1 de enero de 2008

¡Feliz año nuevo republicano!



Que todos vuestros deseos se hagan realidad.



El sino del año.

El día primero del año no existe a efectos civiles. Es una curiosa forma de comenzar un año, negándolo. El día primero de enero es el descanso de la noche del treinta y uno de diciembre. Pasamos el día uno del año durmiendo la mona de la noche anterior. En este día no hay periódicos, que siguen siendo los reyes de los medios, digan lo que digan los de las teles. Y como no hay medios, no pasa nada. Bueno, pasa, pero no nos enteramos. Nos enteraremos en diferido, lo que se lleva bastante mal en la época de la comunicación en tiempo real.

Hay una tendencia a hacer y decir gansadas en las dos jornadas última y primera de cada año: profecías, por ejemplo, o balances o repasos de deseos y promesas. Los balances o inventarios (que también suelen hacerse en el comercio por estas fechas para cerrar el año) son los más socorridos. Uno muy popular es contar a los muertos en el año y donde más se ve el carácter artificial de toda datación. Entre los muertos de este nadie ha olvidado recordar a Fernando Fernán Gómez. He echado en falta, sin embargo, a Guinovart, uno de los más recientes; pero puedo no haberme enterado. Lo que sí me ha sorprendido es el hecho de que Yeltsin haya fallecido este año. En el tiempo histórico o político, el hecho por los hombres, Yeltsin había fallecido en 1999, cuando presentó su dimisión como presidente de Rusia y lo sustituyó el señor Putin que ahora maniobra para perpetuarse en el poder.

Se sigue ronroneando con las noticias del día treinta, la famosa manifa de los curas en favor de los casados según el sacramento del matrimonio. Y ahí está el debate, que si la Iglesia se mete en donde no la llaman o que si puede haber auténtica moral pública si no es católica; que supongo sea lo que habrá querido decir ese clérigo creo que valenciano para quien el aborto o el matrimonio gay o alguna de esas prácticas supone un peligro ¡para la democracia! Padre, perdónalos porque no saben lo que dicen. Como el otro, que asegura que la legislación de igualdad de sexos es un retroceso en materia de derechos humanos. Es imposible razonar con quien hace proposiciones absurdas porque es evidente que no las hace para razonar sino para gritar y agredir.

Piensa uno que sobre la Iglesia está todo dicho; pero no todo hecho. Leo en El Plural, que cita el blog de Ignacio Escolar, Escolar.net, que los paneles de las autopistas de Madrid, con el cuento de informar sobre las calles cortadas al tráfico, anunciaban el encuentro en loor de la familia. ¡Qué barbaridad! Están a la que salta. Supongo que así es como se ganan las elecciones: mesmerizando al electorado.

Me va lo de los augurios. Me gusta escucharlos porque informan mucho sobre lo que preocupa a la gente. Y en punto a malos augurios el año comienza con tres muy claros, como tres amenazas pendientes sobre nuestras tranquilas cabezas de burgueses occidentales, la del desastre ecológico, la de la crisis económica y la de la crisis humanitaria. La conciencia del riesgo ecológico ha aumentado sobremanera en 2007. Como relámpagos en el horizonte tenebroso se abrían las tres posibles causas del desastre ecológico planetario, el envenenamiento de la biosfera, el agotamiento de los recursos o el efecto invernadero y hemos pasado buena parte del año imaginando escenas apocalípticas.

La crisis económica lleva meses anunciándose y algunas de las previsiones la considera peor y más duradera que la de 1929. Es posible. Al fin y al cabo somos los seres humanos los que hacemos la historia sin tener ni idea de lo que hacemos porque improvisamos. Nos gusta pensar que los fenómenos históricos se asemejan unos a otros porque esperamos así encontrar instrumentos para comprenderlos imitados del pasado. Pero esto es absurdo porque los fenómenos históricos no se repiten.

En cuanto a la crisis humanitaria es término de empleo frecuente pero siempre de alcance territorialmente determinado. Es hora de advertir que es un fenómeno generalizado, global, típico de nuestra época, razón por la cual cabe hablar de una crisis humanitaria a nivel planetario. Basta con observar las cifras de los movimientos migratorios en el mundo o, mejor dicho, los desplazamientos en masa de poblaciones enteras, tanto por razones económicas como políticas, étnicas o criminales o varias al mismo tiempo. Debe asimismo dejarse constancia de que en muchos casos de desplazamientos en masa de población por motivaciones políticas se trata de conflictos que se ventilan a tiros en el curso de guerras y guerrillas que pueden haber durado años y que siguen vivas a día de hoy, cuando hay más guerras en marcha al mismo tiempo que nunca antes.

Bien pensado, es conveniente tomarse un día de respiro.