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jueves, 17 de marzo de 2016

Sin ideas, sin principios, sin moral

Quien hace una semana dijera que había una crisis en Podemos se echaba encima una legión de fanáticos enfurecidos, true believers, dogmáticos cerrados insultándole y acusándole de todos los pecados y vicios: envidioso, inútil, vendido, canalla, la sarta habitual de gente no acostumbrada a pensar por su cuenta.

Hoy es obvio que en Podemos hay una gresca descomunal, que no la ha fabricado El País ni es invención de ningún enemigo del pueblo, como sostenía el aparato de propaganda de la organización; que no hay una campaña del maligno en contra de esta brava organización de sacrificados luchadores por la patria; que, diga lo que diga su agitprop, no es Podemos la organización más agredida por los medios, sino el PSOE, pues hasta en eso mienten. Aparte del buen trato que dispensan muchos medios a los morados con el fin escasamente oculto de dañar a los socialistas, aquellos cuentan, por lo menos, con un par de digitales y una cadena y media de TV que amparan y ensalzan al partido, difundiendo sus consignas. Mucho más de lo que tiene y tendrá el PSOE. Contabilícense las horas de pantalla de las gentes de Podemos, compárense con las de los socialistas y dígase si lo anterior es o no cierto.

También es obvio que esa gresca no es por cuestión de ideas, conceptos, teorías. De esas cosas, en Podemos no hay. Es una pelea por puestos, sillones, poder; una bronca táctica por el control de la organización; una pelea de fulanismos, de quién está más cerca del líder y goza de su confianza, vaya usted a saber por qué razones, pues por la reflexión teórica ni en sueños. Eso es algo que viene grande al líder y su inmediato entorno, en donde cuesta más encontrar una idea que un pingüino en el Congo. El postulado es elemental: el líder siempre tiene razón, mientras sea el líder, por supuesto y aunque no diga más que cursilerías como esa última defensa epistolar de la belleza.

Es la resurrección del espíritu de IU que, después de haber sido fagocitada por Podemos, resultó demasiado indigesta y ha acabado comiéndose a su fagocitador. Una gran ironía; mutatis mutandis, los versos de Horacio, Graecia capta ferum victorem cepit ("Grecia cautiva, capturó a su vencedor"). Es el estilo cainita de aquella federación que fundó el pomposo Anguita, plena de termitas, dispuestas a comerse todo lo que se construyera. Como están comiéndose a Podemos, en un guirigay más y más incomprensible hecho de egos inflados y vacuos, narcisismos enfermizos, gesticulación, petulancia, charlatanería, humo.

La indigencia teórica de unos y el simulacro especulativo de otros, importado de lejanas tierras, no sirven para nada a la hora de actuar con un mínimo de cordura en el campo de la política práctica cotidiana. Paralizados todos por sus broncas internas son incapaces de aportar soluciones aceptables a los acuciantes problemas de la gente a la que dicen defender y de la que en realidad saben tanto como de los kázaros.

Parece que el resultado de la última bronca entre bolcheviques, neobolcheviques, seudobolcheviques, postbolcheviques y simples bocazas, consiste en no pactar con el PSOE, la vieja neurosis del sorpasso rediviva, como si un aluvión de advenedizos pudiera aniquilar un partido centenario, en el que hay de todo, mucho malo y mucho bueno, especialmente su militancia. Y sin olvidar que en sus filas, hay experiencia y capacidad de acción, muchas veces puestas al servicio del adversario, como ahora, por desgracia lo está al servicio de la dinastía y de un nacionalismo español más propio de la derecha que de la izquierda.

Verdad es, el viejo PSOE está hecho unos zorros desde el punto de vista de su condición de partido de izquierda, pero los electores lo han puesto en el centro de todas las combinaciones y eso le da una dignidad y una autoridad que los de Podemos no tienen por más que presionen con exigencias fuera de lógica, pensando que los políticos profesionales a los que se enfrentan van a dejarse embarullar por sus peculiares interpretaciones de la realidad electoral y política.

Palinuro, que es de piñón fijo, sigue pensando que el gobierno ideal sería uno de la izquierda (PSOE, Podemos, IU e independentistas catalanes), pero cada vez veo más en globo la posibilidad. Ya no solo dudo de que Podemos sea leal. Ahora dudo hasta de que sea. A secas.

Es suicida: si no hay pacto con el PSOE, habrá elecciones en junio, en donde muy probablemente, saldrá una victoria de este que enterrará las ambiciones de Podemos. Y no será una victoria abrumadora porque también el Partido Socialista, aparece muy afectado por la corrupción en Andalucía. De todas formas para quienes quieran confundirlo todo: el PSOE presenta casos de corrupción que claman al cielo, pero no es un partido intrínsecamente corrupto, como el PP; no es una presunta asociación de malhechores. Si Podemos aparece validando con su voto que siga gobernando Rajoy, no le arriendo la ganancia en las elecciones.