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sábado, 27 de febrero de 2016

La hierocracia hispana

Los clérigos piden que el Estado castigue el hecho de “meterse con las convicciones religiosas”. Ignoro el alcance jurídico de la fórmula meterse con, pero intuyo que será sumamente vago. Por ejemplo, decir en público que uno no cree que si te matan bien muerto puedas resucitar a los tres días, te llames Jesucristo o Perico el de lo Palotes, ¿es meterse con las convicciones religiosas de alguien? Supongo que sí y, según lo que los obispos pretenden, por tanto, negar la resurrección de Cristo puede llevarte a la cárcel. En cierto modo, y vistas las cosas con desapasionamiento, tampoco está tan mal: hace 300 años te llevaba seguro al patíbulo, con todos los huesos rotos y medio despellejado. Pero los tiempos son blandengues, bien se ve. Ahora puedes ir por ahí escuchando blasfemias (¡blasfemias!) sin que la justicia de los hombres cumpla con su deber para con Dios. Por eso quieren los curas volver a los viejos buenos tiempos. 

Magnánimos, pluralistas, postmodernos, los obispos prtenden castigar las ofensas a todas las convicciones religiosas y no solo a las católicas. En una muestra de inclusividad democrática se refieren también a aquellas a cuyos fieles estos mismos obispos torturaban, descoyuntaban y cocían vivos no hace tanto. Lentamente, pero van progresando.

Hay quien dice que salir por la televisión diciendo que ese mismo Cristo nació de una doncella virgen por partenogénesis implica meterse con las convicciones racionales de la gente o que sostener que un mortal es infalible cuando habla excathedra es ofensivo para el sentido común. Pero es obvio que la racionalidad y el sentido común no tienen el empaque de las convicciones religiosas. La racionalidad es una quimera y el sentido común una futesa que nada tienen que ver con la dignidad del hombre. Esta enraiza en las convicciones religiosas. 

Jurisprudenciales, precisan los obispos que meterse con las convicciones religiosas es meterse con un derecho fundamental. Querrán decir con la libertad de conciencia y la libertad de culto. Ciertamente no se ve en qué puede ofender a estas libertades el hecho de considerar aquellas creencias patrañas y estupideces. Por supuesto, parca libertad de creencia sería la que no admitiera la libertad de creer en majaderías. Considerar las convicciones religiosas como alucinaciones y creencias en bobadas y supersticiones no solo no quebranta ningún derecho fundamental sino que vigoriza el de la libertad de expresión.

Ese sí es un derecho fundamental que aparece amenazado si alguien con autoridad aceptara que se debe castigar el "meterse con" las convicciones religiosas del prójimo. Yo, por ejemplo, no creo en el Dios que los obispos dicen adorar y manifiesto públicamente que es una invención del clero para esclavizar a la especie humana. Si esto parece a los obispos que es meterme con sus convicciones religiosas tendrán que aguantarse, me temo, porque forma parte de mi libertad de expresión, que no estoy dispuesto a someter a ningún límite basado en las supersticiones ajenas.

Por último, cuando los obispos piden castigar a quienes "se meten" con las convicciones religiosas, claro está, se refieren a castigar a través de los tribunales y las leyes positivas de este mundo, algo imposible, salvo si se admite que el Estado es en el fondo una hierocracia, esto es un un gobierno de curas. ¿Y por qué no confían los obispos en que ya su Dios se ocupará de castigar como merecen en la otra vida a los osados que "se metan" con las convicciones de sus creyentes? Muy sencillo porque los primeros que no creen en la otra vida son esos mismos obispos.

sábado, 18 de mayo de 2013

Los tuits de Dios.


@jehova: ¿salió bien la Ley de ese chico, Wert?
@rouco: sí, Señor. Hubo que empujarlo un poco porque es algo descreído. 
@jehova: ¿no pudiste poner la religión obligatoria?
@rouco: ¡imposible, Señor! No sabéis cómo está vuestra grey. Habría que reevangelizar.
@jehova: no seas pesado @rouco. Eso ya no se lleva. Enseñanza de la religión, bien. Pero censurada.
@rouco: claro es. No vamos a enseñar lo de la mujer adúltera.
@jehova: ni hablar. ¡Qué cosas tiene mi Hijo! Felicita a @wert x la ley.
@rouco: felicidades, @wert, por defender la Cristiandad. He hecho ReTuit, Señor.
@jehova: ¿no podríamos hacerlo TrendigTopic? Solo veo blasfemias de ateos. ¿No responde @wert?
@rouco: está en el fútbol. Es hincha del Real.
@bañez: Señor, perdonad, aprovecho para pediros audiencia.
@jehova: ¿quién es esta, @rouco?
@rouco: la ministra de Trabajo, señor. Tiene enchufe con la Virgen del Rocío.
@bañez: venimos las dos a imploraros empleo para vuestro pueblo ahogado por el paro.
@jehova: @rouco, quítame esta beata de delante. Me ponen enfermo. Y el aborto, ¿cómo va?
@fernandezdiaz: creía que no lo mencionaríais. Estamos escracheando al ministro de Justicia.
@jehova: hacéis bien. Yo os perdono. Seguid. Hay que acabar con ese genocidio.
@rouco: tampoco es fácil, Señor. @rajoy quiere negociar.
@jehova: será pastelear
@rouco: en verdad, sois omnisciente. Eso es lo que hace, pastelear. No tiene verdadera fe.
@jehova: ese es el de los sobres de Bárcenas, ¿no?
@rajoy: perdonad, Señor, defensa propia: todo es falso salvo alguna cosa publicada.
@jehova: ¿qué dice, @rouco? Me saca de quicio este hombre. Nunca se sabe qué quiere decir.
@rouco: normalmente, nada.
@rajoy: como usted mande; salvo que mande otra cosa. 
@jehova: ¿lo ves, @rouco? Nada. A ver ¿se sabe ya si cobró los sobres de @barcenas?
@barcenas: dejadme tranquilo, Señor, que tiro de la manta y aquí se sabe todo.
@jehova: ¿es una amenaza, temeraria criatura? 
@barcenas: preguntad a vuestros arcángeles. Había para todos.
@jehova: ¿has corrompido a mis arcángeles?
@barcenas: a Miguel una espada, a Rafael unas sandalias, a Gabriel una azucena y a Uriel una hipoteca.
@jehova: sal de mi presencia, precito. Húndete en el olvido. Haré que nunca hayas existido.
@barcenas: jajajaja. Eso es lo que @rajoy quisiera. Ni yo ni los sobres.
@jehova: solo os interesa la pastuqui.
@fernandezdiaz: no es cierto, Señor. Yo solo quiero prohibir el aborto.
@jehova: sobre todo que no se hagan en la sanidad pública, hombre, por @dios.
@rouco: jeje. Ya no queda sanidad pública. Mato ha hecho honor a su apellido. 
@jehova: eso es. A abortar, a Londres, tierra de herejes anglicanos. 
@gallardón: está solucionado. En España no se aborta, pero el Estado paga un billete a Londres en Virgin. 
@rouco,@bañez,@fernandezdiaz,@rajoy: ¿Virgin?
@jehova: a propósito, la nueva ley separará lo que yo separé, ¿no? Los chicos de las chicas.
@rouco: por supuesto señor. Y los ricos de los pobres que es de lo que se trata.

domingo, 21 de agosto de 2011

El dios de la tormenta.

Los elementos cayeron ayer con furia sobre el acto más multitudinario de la JMJ, la inmensa concentración en Cuatro Vientos para despedir en vigilia al Papa, quien iba a pronunciar un discurso decisivo. Pero no pudo. La lluvia y el viento no lo permitieron. Existe el texto escrito, que se repartió antes y del que dan cuenta los periódicos, pero sus palabras aladas no surcaron el aire que era huracanado. Cualquiera vería aquí un fenómeno meteorológico inoportuno pero sin ninguna significación simbólica. Cualquiera que no sea cura, porque el cardenal Rouco Varela inauguró esta JMJ rezando porque no hiciera demasiado calor, de donde se sigue que cree en la intervención divina en los meteoros, en la mejor tradición de las procesiones de la lluvia. Si esto es así la tormenta de Cuatro Vientos da a entender que Dios escucha pero a veces se pasa en el remedio. El propio Benedicto, a quien no hace falta sentido del humor, al aimanar la tormenta, dijo que el Señor, con la lluvia, mandaba muchas bendiciones, lo que equivale a hacer de necesidad virtud. Podía haber mandado sus bendiciones en un suave atardecer de verano con el gorjeo de los pajarillos. Antes, desoyendo manifiestamente a Rouco, el mismo Dios había subido hasta los 40º, ochocientas intervenciones del SAMUR y veinticuatro hospitalizaciones. Si Dios está en estas cosas, ayer tenía muy mal humor. Hay quien dice que debido a la falta de beligerancia del Papa contra el gobierno socialista. No ya una petición de cruzada, ni un mísero rapapolvo ha habido. Hasta monseñor Rouco estuvo moderado en su momento. La prensa de la derecha se ha quedado sin munición. Está claro que ha funcionado la diplomacia. A Palinuro le parece perfecto que la iglesia no se extralimite y reduzca su discurso a sus seguidores. No está de acuerdo, en cambio, con la afirmación de Zapatero de la vigencia de los Acuerdos con la Santa Sede de 1979. Sin duda es el trueque, pero no tiene validez.

Hablando para los suyos Benedicto XVI tiene un discurso que, a la postre, es confuso. Dijo por la mañana a unos seminaristas que había que luchar en una sociedad que pretende excluir a Dios. No está claro qué quiera decir. Dios se excluye a sí mismo. Una de las tradiciones más intensas del cristianismo es la idea del Dios escondido, que arranca de Isaías 45, 15 y llega hasta Juan Pablo II, pasando por Santo Tomás, Nicolás de Cusa, Lutero, Pascal, etc. Es verdad que esta idea fundamenta algunos de los mayores refinamientos cristianos de la teoría del conocimiento (hay que conocer lo que se esconde, desvelar lo que está velado, según Heidegger) pero siempre desembocan en la experiencia mística de conocer lo incognoscible, por ejemplo a través de la docta ignorancia del citado cusano. ¿Para qué quiere el Papa hacer patente a un Dios que se esconde?

Me parece más claro cuando ensalza ante los seminaristas el celibato. Creo que eso es una monstruosidad, origen de mil perturbaciones en los curas que, quieran o no, son hombres. Como en el caso de las monjas; otra monstruosidad contraria a su idea de la ley natural y de la ley divina puesto que en ningún sitio dice Dios que sus sacerdotes y sacerdotisas (aunque sean de segunda) hayan de imponerse el celibato. Se diría que, mientras la prédica se dirija a los curas, los no católicos no tenemos nada que opinar. O sí, porque padecemos las consecuencias de esas monstruosidades en el comportamiento torcido de muchos curas pederastas.

En Cuatro Vientos Benedicto XVI iba a cargar contra el relativismo, bestia negra que lo obsesiona, igual que a Monseñor Rouco. El relativismo es malo al parecer porque renuncia y desprecia la búsqueda de la verdad. Es cierto que la postmodernidad es incrédula respecto a la existencia de una única verdad metafísica. Pero eso no quiere decir que no se la busque con ahínco. Esto es casi una perogrullada. Nadie cree que exista una idea metafísica de felicidad, pero todos la buscan. No obstante es difícil que lo entienda alguien que, como Benedicto XVI, sostiene que esa verdad única metafísica existe y que él la representa. ¿Cómo va a entender el relativismo si es incapaz de entender que otra (u otras) persona(s) en el mundo piensen lo mismo que él y con la misma sinceridad y, por lo tanto, pueda haber dos (o más) verdades únicas metafísicas lo que, obviamente, es absurdo?

Al hablar a los jóvenes de eso que tanto le importa que es la alcoba se ve que no acepta el divorcio, ni el matrimonio homosexual, ni el uso de medios contraceptivos. Dado que eso sólo reza para los suyos, pues ya no puede imponérselo a todo el mundo (y no es que no quiera) cabe decir que con su pan se lo coman. Pero llama la atención que un hombre tan bien informado como el Papa no sepa que los católicos se divorcian como los no católicos, regulan su natalidad como todo el mundo y, cuando son homosexuales, se casan. Y, si lo sabe, que lo sabe, ¿no le parece que hay un problema grande de confusión en la doctrina? Es la confusión de una doctrina que ni siquiera practican los que la profesan.

Cuando se dice que la iglesia debe actualizarse, "ponerse al día", modernizarse, a juicio de Palinuro se dice algo inverosímil aunque bien intencionado. La experiencia muestra que la iglesia no actualiza su pensamiento (otra cosa es su acción, pues ahí está a la última) así como así. En ese vergonzoso contubernio que protagonizaron ayer algunos gratistotales con otros del 15-M en Sol, al parecer, algunos de los primeros pidieron paciencia ya que la iglesia es milenaria y le cuesta adaptarse a nuevas realidades, como el matrimonio homosexual. ¡Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos será el reino de los cielos!

Por si acaso, por si, en efecto, la iglesia es capaz de adaptarse al mundo en el que vive, es recomendable que empiece por revisar su visión de la mujer como ser inferior, que es la idea más estúpida, cruel e inhumana de las muchas que mantiene. Seguir negándose a reconocer la igualdad de los hombres y las mujeres es un delito de lesa humanidad y una provocación al mundo entero.

viernes, 9 de enero de 2009

Belcebús.

Teófobos y teófilos van a sacar su debate a la calle como si publicitaran desodorante. No me parece mal; al contrario: estoy encantado de vivir en una sociedad que solventa sus querellas teológicas pacíficamente, a la luz pública, in itinere y pagando anuncios. Pero ese dinero, ¿no estaría mejor empleado enviándolo a Gaza para paliar los indecibles sufrimientos de la población civil, masacrada por los del dios de los ejércitos?

En fin, cuando los autobuses circulen me pregunto si los creyentes subirán a los agnósticos o lo considerarán pecado y los boicotearán.

En cuanto a los no creyentes que piensan que Dios probablemente no existe es porque obviamente admiten que probablemente exista, aunque sea con menor probabilidad y, si es así, ¿no harían mejor apuntándose a la apuesta pascaliana?

jueves, 25 de septiembre de 2008

El lugar de Dios.

Dice el señor Stephen Hawkings que no ve que la ciencia deje espacio a Dios, lo cual es congruente con su suposición de que se puede explicar el origen del universo sin necesidad de contar con la existencia de la divinidad, que adelantaba en su best seller La historia del tiempo. Sí y no. La ciencia ilumina al universo como la aurora de rosados dedos lo hace con la tierra, disipando cada día las sombras de la noche; pero no desaloja a Dios como si fuera una de éstas ya que Dios no está ni ha estado nunca ahí fuera, ocupando algún lugar, desde un sitio concreto en lo alto de un monte hasta confundirse con toda la naturaleza al modo espinoziano. Dios no existe ni ha existido nunca (y, digamos, ha dejado de hacerlo en algún momento) sino que está en la cabeza y en el corazón de los seres humanos que son quienes lo han creado más o menos a imagen de lo que piensan sea su semejanza. Y como quiera que los seres humanos sí ocupamos espacio en el universo, cada uno de nosotros al menos durante una temporada, así lo hace también nuestra divina criatura. Por eso digo que sí y no a la afirmación de Mr. Hawking.

Dios, los dioses en general, son un producto del espíritu humano puesto a buscar explicaciones a las preguntas últimas del qué somos, de dónde venimos y a dónde vamos y como sea que ese espíritu es muy variado, también lo son sus criaturas. Hay panteones con un solo Dios, panteones con muchos dioses, panteones sin ninguno, con dioses de paso y hasta ausentes. Hay dioses buenos, malos y regulares, vigilantes, celosos, desentendidos, olvidadizos, caprichosos, justicieros, injustos, inmortales y hasta mortales. Pero están todos en nuestra cabeza igual que, como decía Paul Éluard, "hay otro mundo, pero está en éste".

La cuestión es que a fuerza de imaginarlas hemos acabado por creer en la realidad de esas nuestras imaginaciones a las que hemos dotado de tal verosimilitud que en muchos casos (según quién y cuándo) estamos dispuestos a matar a aquellos que nieguen su existencia o sucumban a la extravagante tentación de creer en otras. Si no está la cosa tan paroxismal, simplemente nos limitamos a establecer una distinción básica entre los seres humanos: de un lado aquellos que, como nosotros, creen en el Dios verdadero y del otro todos los demás, los que creen en otros dioses, en otros milagros o portentos a los que miramos por encima del hombro ya que se entregan a lamentables prácticas idolátricas y supersticiosas.

Esto es definitivo: nuestro Dios hace milagros cuando le place; y no sólo él, sino sus familiares (por ejemplo, su hijo) y muchos de sus servidores más fieles a los que llamamos santos. Los demás creen en diversas supersticiones a las que llaman milagros. Esta pintoresca parcialidad está más extendida de lo que parece. El otro día, ante mi afirmación de que el Opus es una secta, un lector anónimo escribía: "El Opus Dei no es una secta, es una Prelatura Personal de la Iglesia Católica; es decir, tiene cuerpo jurídico reconocido por el Derecho Canónico". Y a continuación me exigía que hablase "con propiedad", cuando era lo que estaba haciendo. Según el DRAE, una secta es (en primera acepción) un "conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideológica". O sea el Opus, por ejemplo. Claro que mejor es aun la tercera acepción que seguro encaja con lo que piensa mi corrector: "conjunto de creyentes en una doctrina particular o de fieles a una religión que el hablante considera falsa." Considero falsas todas las religiones por tanto todas son sectas. Mi corrector seguramente sólo considera falsas las religiones que no sean la suya, así que únicamente aquellas serán sectas. Por lo demás de acuerdo con el DRAE que es el que determina la propiedad en el hablar, que el Opus sea una prelatura personal etc, etc no lo hace menos secta.

Con lo dicho hasta aquí está claro que por mucho que avance la ciencia siempre habrá lugar para Dios en el universo mientras los seres humanos sobrevivan. Hay muchos colegas del señor Hawking, tan científicos como él que son firmes creyentes. En su famosa conferencia ¿Juega Dios a los dados?, el profesor de física teórica ya recordaba cómo Laplace había respondido a Napoleón que no precisaba de la hipótesis de la existencia de Dios para explicar el universo pero eso no quería decir que la negara. Es más uno de los rasgos típicos de nuestro tiempo en que ha llegado a aventurarse la hipótesis de que el conocimiento científico esté agotando la materia por conocer es lo muy presente que está Dios en las relaciones sociales.

Que se lo digan si no al cardenal Rouco Varela que acaba de hacer unas declaraciones dejando bien claro que no solamente su Dios está bien presente en España, cuando menos, sino que sus mandatos en lo relativo al aborto, por ejemplo, están por encima de mayorías y minorías, por encima de la opinión pública de forma que el hecho de que la vigente ley del aborto esté apoyada por una amplia mayoría ciudadana y de que también pueda estarlo la que se avecina no significa nada y sigue siendo un asesinato. Si monseñor Rouco pudiera, el Parlamento español se comería la legislación sobre el aborto con patatas y lo mismo tendría que hacer con la asignatura de Educación para la ciudadanía y la así llamada Ley de la memoria histórica.

La innegable presencia de Dios en el ánimo de Monseñor Rouco es lo que le permite hablar sin gran respeto por la lógica ni por la memoria ni siquiera por alguna de las virtudes que su Iglesia propugna, como la caridad. El arzobispo de Madrid falta a la lógica cuando dice en relación con la Educación para la ciudadanía que la "ley se va a cumplir" pero, al mismo tiempo, anima a los creyentes a recurrir a la objeción de conciencia cuyo busilis es, precisamente, incumplir la ley. La falta de memoria de Monseñor es también chocante. Afirma que en un Estado de derecho se puede hacer uso de los de manifestación, la libertad de expresión y el derecho a reunión, para expresarse y se olvida de mencionar que tales derechos son resultado de una conquista social en dura lucha contra la dictadura que los negaba apoyándose precisamente en la Iglesia del nacionalcatolicismo que es el terreno en el que florecen los Roucos.

Por último, la llamativa falta de caridad del Cardenal que bien se aprecia en su afirmación de que la Ley de la Memoria Histórica es "innecesaria"; si lo es, será porque a sus ojos esos ciento cuarenta y tres mil y pico asesinados por los fascistas en España y enterrados en fosas comunes de cualquier manera, deben seguir ahí para, dice este prelado de corazón de piedra "no trasladar problemas superados a las nuevas generaciones". ¿Quién lo autoriza a afirmar que los problemas están "superados"? ¿Qué quiere decir con "superados"? ¿Que quienes piden recuperar los restos de sus familiares para sepultarlos en muchos casos supongo que cristianamente deben renunciar a hacerlo porque sólo quieren molestar? ¿Qué clase de clérigo es éste? ¿Se puede ser más cruel?

Como puede verse, Dios sigue muy presente, incluso en las palabras de gente que no parece creer en él.

(La imagen es una foto de isc jorge garcía, bajo licencia de Creative Commons).