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viernes, 24 de febrero de 2017

Estado de corrupción

La portada de El País es monopolio de la sección de tribunales. La política española es de tribunales. El ramillete expuesto trae tres de los cuatro asuntos escandalosos. El cuarto pertenece al ámbito que el periódico suele censurar y prefiere ocultar: Cataluña. Vayamos por partes, incluida la ausente catalana:

Los ladrones de guante blanco y tarjetas negras. Una metáfora del proceso por el que la clase política en su conjunto (los tres partidos estatales, los sindicatos y la patronal) saqueó durante años Caja Madrid, Bankia y la condujo al desastre con enorme quebranto público. Cincuenta y tantos o sesenta y tantos mendas que pillaban una pasta para todo tipo de caprichos a cuenta de los impositores a los que, por otro lado, al parecer, se estafaba mediante las llamadas "preferentes" y, en último término, los contribuyentes. De estos "tarjetistas", Blesa y Rato so los cabecillas. No sé gran cosa de Blesa salvo que fue compañero de pupitre de Aznar, lo cual es suficiente para que no extrañe viéndolo de safari, con trofeos de caza mayor, muy orgulloso, como si fuera Teddy Roosevelt. De Rato, ex-ministro de Economía, que estuvo a punto de ser presidente del gobierno mientras hacía chanchullos con (contra) Hacienda, sé decir que le viene de casta, porque ya su padre, banquero, estuvo en la cárcel en tiempos de Franco y no por política. Y para que Franco metiera a un banquero en la cárcel tuvo que ser gorda la del banquero.

El cuñadísimo En España siempre hay un cuñadísimo. En tiempos de Franco, Ramón Serrano Suñer, casado con una hermana de Carmen Polo de Franco. En los actuales, Urdangarin. Es continuidad, sin duda, pero hay sus diferencias. Serrano Suñer era un figurín fascista, admiraba a los nazis y se vestía como ellos siempre que podía. Tenía cuentas personales pendientes con los republicanos y persiguió a los exilidos en Francia, haciéndolos detener y traer a España, a la tortura y la muerte. Era un tipo siniestro, malvado, pro no era tonto. Este sí, aunque no menos malvado. Un vividor, lo que antes se llamaba un play boy, que se ha puesto a hacer lo que sin duda veía que estaba haciéndose. Debió llegar a creerse eso que los medios repiten hoy como loros de que todos somos iguales ante la ley. Y se equivocó. Por ser miembro de la Casa Real, creyó ser también de sangre real y estar cubierto por el manto de la inviolabilidad. Y no fue así, sino lo que reza la famosa consigna de Rebelión en la granja: "todos los animales son iguales, pero unos son más iguales que otros". Esa desigualdad es la que media entre la absolución de la infanta (esa sí, de sangre real) y los seis años que han caído a su cónyuge. Una pena mínima, casi simbólica, para quien ha estado lucrándose con el dinero de los contribuyentes y por medios tan odiosos como instrumentalizar una organización benéfica de niños discapacitados. Recuerda en su miseria de cuñadísimo a aquel otro personaje, muy parecido a este, aunque menos afortunado en lo físico, Roldán, que llegó a apropiarse de los fondos de un colegio de huérfanos de la Guardia Civil.

El fiscal del príncipe. El escandalazo de la fiscalía ha sido un terremoto. Un relevo masivo para poner el ministerio fiscal al servicio del ministro de Justicia y del gobierno, de los que recibe las órdenes al dictado. Todo un espectáculo que estalló en Murcia con un fiscal denunciando presiones políticas y una presunta injerencia del poder político para que no se impute al presidente de la Comunidad. Preguntado al respecto Rajoy ha respondido la habitual sinsorgada de que a él las decisiones del Fiscal General siempre le parecerán bien. Justo en ese momento, la jueza Alaya denunciaba que hay una justicia para los poderosos y otra para los que no lo son, que hay presiones políticas sobre la judicatura, una interferencia continua y un continuo ataque a la independencia del poder judicial, lo cual es evidente.

Donec Perficiam. Y más evidente aun en Cataluña, en donde se ha dado el cuarto escándalo de la jornada que El País ha preferido ignorar. La fiscalía del TSJC ha comunicado su querella a la mesa del Parlamento catalan por desobediencia, por haber votado la convocatoria del referéndum. En el caso de la presidenta, Carme Forcadell, se le abre un segundo procedimiento. Tan político como el primero. Más, incluso, porque, en esta ocasión, el fiscal excluye de la acusación al vocal Juan Jose Nuet que votó con el conjunto de la mesa, presumiendo que no lo hizo con la misma intención que los otros tres miembros. Es decir, el fiscal acusa por la intención. Nuet ha tenido la lealtad de advertir que él debe estar comprendido en esa querella porque lo es por la votación de la mesa y no por si cada uno de los miembros es o dejar de ser una cosa. Sí, eso es lo correcto. Pero la fiscalía lo ha excluido y lo ha hecho aduciendo la razón que aduce. Con lo cual, ella misma, la fiscalía, ha convertido el proceso en un proceso político contra el independentismo.

Y así, el Estado no va a ninguna parte.

lunes, 23 de enero de 2017

"Delenda est Monarchia"

El 15 de noviembre de 1930 Ortega publicaba en El Sol su artículo "El error Berenguer" que se hizo famoso por terminar, al modo de Catón El Viejo, con un sonoro Delenda est Monarchia!, "la Monarquía debe ser destruida". Tan famoso que para muchos el artículo se titulaba justamente como terminaba, lo cual demuestra que, en nuestro tiempo, la transmisión de la información sigue siendo esencialmente oral, como cuando el mester de juglaría.

La invocación a destruir la monarquía okupó el título porque respondía a un sentimiento muy extendido entonces. La prueba es que cinco meses y un día después se proclamaba la II República. Un sentimiento que sigue siendo muy extendido porque, si bien Ortega pudo envanecerse de ser profeta, al ver cómo la Monarquía tomaba el camino del exilio, nosotros hemos presenciado su retorno. Lo que hace pensar a algunos -pesimistas, a fuer de españoles- que la monarquía borbónica es indestructible. Tres veces dejaron los Borbones de ser reyes (Fernando VII, Isabel II, Alfonso XIII) y otras tantas retornaron con renovados bríos, aunque en medio de las más pintorescas aventuras. Estas, en realidad, los animaban a hacer con mayor intensidad eso que la larga ristra de serviles cortesanos llaman en voz baja borbonear.

¿Qué es borbonear? Exactamente todo lo que ha hecho el primer Borbón de la nueva (y tercera) restauración desde que lo nombraron Rey. La interpretación de Juan carlos en sus casi 40 años de reinado ha sido tan completa que fue necesario por primera vez en la historia jubilarlo antes de que en su disparatada vida en los últimos años se llevara por delante la institución. Su destitución como rey, tras asomarse a la TV a pedir disculpas por su comportamiento disoluto, era un medida preventiva para salvar la monarquía una vez más. Si se consigue, habrá que empezar a admitir su indestructibilidad.

Porque pocos han hecho tanto y tan cualificado por destruirla como su titular entre 1975 y 2014. Apúntense los jalones de esta increíble historia borbónica:

a.- El rey debe su cargo al nombramiento arbitrario de un dictador que se salta la línea dinástica y ante el cual jura fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional. Empieza bien y borbónicamente el monarca con una felonía y un perjurio.

b.- Su papel en la huida de España del Sahara y el abandono de los saharauis, de lo que Martínez Inglés lleva años hablando, queda hoy en evidencia con los documentos de la CIA. Un papel siniestro. Tras viajar a la zona con Franco entubado a arengar a la tropa y prometer el respaldo de España, se puso de acuerdo con Hassan y España entregó el Sahara a Marruecos y Mauritania. Más borboneo y del gordo: entrega de territorios y abandono de la población.

c.- Del golpe de Tejero mejor no hablamos, ¿verdad? Porque sale todo el mundo, socialistas incluidos, pringado de borbonismo hasta las cejas. Un golpe de Estado de pandereta entregado a una especie de general Pavía sin caballo y con menos estrellas.

d.- Y ¿qué decimos de la fortuna que la revista Forbes, una publicación seria en esto de contar los cuartos de la gente, le calculaba hace tres o cuatro años de 2.000 millones de dólares? Nadie en España ha pedido explicaciones, ni la Casa Real se ha dignado aclarar nada de esa futesa. Silencio. Por cierto, ese silencio sumiso de los medios ante los presuntos desmanes del ex-rey es la más vergonzosa prueba de que el último baluarte de la dictadura en España no son el ejército, ni las fuerzas del orden, ni los jueces. Son los medios. Los que han tejido un pacto de silencio para proteger la monarquía hasta de los destrozos causados por su titular. De sus borboneos. Lo cual convierte a estos medios en lacayos y cortesanos, continuadores y cómplices de este régimen cuya intrínseca corrupción arranca de su misma cabeza. ¿De dónde ha sacado 2.000 millones de $ un monarca que, cuando llegó a España a ponerse bajo la tutela del dictador, venía con una mano delante y otra detrás?

e.- Mientras no se demuestre lo contrario, esa pila de millones puede proceder de todo tipo de chanchullos, comisiones y regalías y nunca mejor dicho. Algo de chanchullos el viejo monarca ya sabía cuando aconsejaba a su yerno, lanzado como un bólido a amasar una fortuna por la vía rápida. Lo mismos de él con los lugares en los que situaba a sus amigas que, además de atenderlo en lo íntimo, le organizaban cacerías de otro tipo. Abatía en ellas animales salvajes cosa que compatibilizaba, como buen Borbón, con la presidencia honorífica de la WWF, organización dedicada a proteger los animales salvajes.

f.- La cacería y la ristra de amoríos e infidelidades del rey -dos cualidades tan borbónicas como la afición a los chistes malos- no debieran ser objeto de relación en una ristra de agravios por pertenecer al ámbito privado, íntimo, del personaje. Pero tampoco es así desde el momento en que para ambas ocupaciones, cazar con armas de fuego o con lo que un noble libertino francés llamaba la terza gamba, se valía, según parece, del erario, de los dineros de todos. Esos amoríos chantajeados con una actriz de los que hablan todos los medios porque ya no les queda otra salida tampoco son cosa privada de este trapisondista y galán de noche. Es más, son muy de interés público y si de verdad, el silencio de la interesada se compró con 500 millones de pesetas que se retiraron de los fondos de lucha contra el terrorismo, alguien debe pagar por ello, el mismo rey o el lacayo-ministro que corresponda porque es un delito. Claro que en esto de ser gobernados por delincuentes, los españoles saben mucho.

g.- Y aparece, para terminar el cuadro, esa información de que Juan Carlos agredió a su mujer -a la que venía engañando sistemáticamente- en presencia del jefe de su Casa, Sabino Fernández Campo, uno de esos cortesanos serviles, que solo hablan cuando están despechados. O sea, el borboneo a la enésima potencia. Y tampoco aquí reza lo de la intimidad y privacidad, aunque no haya habido uso de los dineros públicos, aunque cada bofetón a Sofía de Grecia haya salido gratis al erario porque la violencia de género es siempre pública, se ejerza en la calle o en un sótano. Hemos tenido un Jefe del Estado presuntamente felón, perjuro, disoluto, cobarde, mujeriego, corrupto, conspirador y maltratador. Y no, no es el personaje. Es la institución y son los Borbones.

Y no pasa nada porque, a diferencia de la época de Ortega, la prensa ya no está para pedir la destrucción de la monarquía, sino de la República y la democracia.

Y, de paso, de la dignidad ciudadana.

viernes, 13 de enero de 2017

Una salida sin salida

Ahí lo tienen ustedes, con cara de pocos amigos, la suya habitual, comunicando altaneramente al mundo que se marcha. Lectura de un escrito en dos minutos y sin preguntas. Y casi sin periodistas. Un gesto para la historia. Se va porque le toca, ya ha cumplido y desea retornar a su plaza de funcionario del Consejo de Estado de donde ha salido la interpretación que lo responsabiliza de la tragedia del Yak 42. Pero él no habla del Yak 42; ni de dimisión; ni mucho menos, de pedir perdón. Se va como vino, por voluntad propia y porque Rajoy lo nombró embajador en Londres, una decisión por la que, cuando menos, debiera dar explicaciones.

Todos los demás, "El País", por ejemplo, hablan de dimisión, porque dimisión es. Y cuanto más se oculte o se niegue, más dimisión será. La salida de Trillo no es una huida hacia delante sino hacia atrás. Deja claro que se va por algo que sucedió hace casi 14 años y a cuya sombra no ha podido escapar. Aunque lo ha intentado por todos los medios, como el de hacer pagar penalmente a sus subalternos por asuntos de su responsabilidad política.

La comparecencia de la ministra de Defensa necesariamente marca un hito en esta sórdida historia. El asunto no se decide en altaneras ruedas de prensa y desplantes más o menos achulapados a los periodistas, sino que entra en sede parlamentaria. Ahí tendrá que escuchar Trillo la voz que no ha querido oír durante estos años: la de las víctimas y sus familiares. Le van a decir de todo como corresponde a quien antepuso su interés personal al derecho de los allegados a recibir los restos reales de los suyos que, además, habían muerto, según dice ahora el Consejo de Estado, por la negligencia de quienes pudieron evitarlo, encabezados por Trillo.

No veo cómo va a evitar Trillo verse en algún foro público con los familiares de las víctimas a las que debe una explicación. La religión que dice profesar le obliga a ello.

jueves, 5 de enero de 2017

Fulminado, por fin, pero en diferido

Para los tiempos que marca La Moncloa, la destitución de Trillo ha sido fulminante. Y eso que el Consejo se demoró unos diez años en llegar a su conclusión. La lentitud de antaño es la celeridad de hogaño. Dictaminar el Consejo de Estado su responsabilidad en la tragedia del Yak 42 y declarar el gobierno zafarrancho de limpieza en 72 embajadas (entre ellas, claro, Londres) fue todo uno. Es estilo de la casa: disfrazan una destitución multiplicándola por 72. Trillo debe de sentirse como Sansón en Gaza: le han sacado los ojos, pero él muere derribando el templo sobre los filisteos o el conjunto del servicio exterior sobre el gobierno.

La exigencia de responsabilidad política ya la había excluido Rajoy, al decir que se trataba de un asunto sustanciado en sede judicial y que, además, había sucedido hacía muchísimo tiempo. Exonerado judicialmente en su día por los tribunales y ahora políticamente por quien podía exigirle la responsabilidad aparte de su conciencia, de la que parece andar escaso, Trillo se suma a una operación burocrática general sin aceptar ningún tipo de responsabilidad y en la esperanza de incorporarse a otro puesto público de relumbrón. La asociación de víctimas del Yak 42 reclaman el ostracismo para el exministro, su indignidad para ningún puesto representativo. Pero está por ver que el gobierno no lo nombre en algún destino que el interesado quizá ambicione. Con Rajoy llegó a La Moncloa un espíritu político caciquil, clientelar, corrupto, impuesto a caballo de una mayoría absoluta que lo libraba del control parlamentario. En esa especie de asociación con ánimo de delinquir (según algunos jueces) nadie dimitía, hiciera lo que hiciera. No había dimitido su jefe cuando se descubrió la Gürtel y se supo de los sobresueldos en B, ¿por qué habrían de dimitir sus subordinados? La dimisión estaba excluida por definición y, si no quedaba más remedio que aceptarla, se compensaba de inmediato a la "víctima" con un cargo en Bruselas (Mato), París (Wert), Londres (Trillo), el partido (Sepúlveda). Nadie quedará desamparado si mantiene silencio. Esa es la clave de las ambiguas relaciones entre el PP y Bárcenas al albur de algún tipo de negociación.

Está claro que a Trillo lo ha echado una opinión pública realmente harta de la arbitrariedad y la connivencia del gobierno con la corrupción. Buscar el pretexto del relevo planificado y en diferido no excusa el hecho de que el gobierno ha cedido a las reclamaciones de la opinión. La posición de Trillo era insostenible incluso para alguien tan coriáceo como él. Por cierto, es de averiguar si en el relevo general está también comprendido el embajador en la OCDE, el señor Wert, quien vive a todo lujo con cargo al contribuyente en Paris, nombrado para un puesto para el que está tan capacitado como lo estaba para el de ministro de Educación.

miércoles, 4 de enero de 2017

Trillo

Dicen que Trillo es un especialista en Shakespeare. Ignoro si lo es o no pero sí parece uno de sus héroes o contrahéroes, el protagonista de una tragedia en la que perdieron la vida 75 personas, 62 de ellas compatriotas, doce ucranianas y una bielorrusa. Desde el principio estuvo claro que Trillo, políticamente responsable de la tragedia, no estaba dispuesto a que 62 cadáveres acabaran con su carrera política y su ambición de ser ministro, embajador, archipámpano. Desde el primer momento luchó por desviar la atención de su persona, por disfrazar la realidad, que llegó a ser siniestra cuando, por las prisas aducidas por el ministerio para realizar las ceremonias de rigor y quitarse el asunto de encima, se identificaron erróneamente bastantes cadáveres y se entregaron a los allegados asegurándoles, siendo ello falso, que eran sus familiares. Realmente una historia siniestra por la que más tarde fueron condenados tres militares del generalato mientras el ministro resultó exonerado de culpa. Postreiormente, Rajoy indultó a los generales sobrevivientes. Uno había fallecido.

Es una historia trágica en aras de la ambición de un hombre sin escrúpulos, un Ricardo III, capaz de los más odiosos crímenes por detentar la corona, pero no tan inteligente. Una actitud muy generalizada en el partido del todavía embajador en Londres. Es una organización en la que no dimite nadie salvo que lo pillen literalmente con las manos en la masa. ¿Pues no dijo en su momento el hoy jefe de Trillo y entonces ministro que el desastre del Prestige, que trajo la ruina y la muerte a las costas gallegas se reducía a unos "hilillos de plastilina"? Esa es la base por la que Rajoy es conocido en Twitter y aledaños como el señor de los hilillos. La gente se somete al gobernante tiránico o incompetente o ambas cosas, pero se burla de él. Alguien debería recoger los chistes sobre Franco, que los había a manta.

En cuanto a Trillo, la carrera del personaje está repleta de momentos tan turbios y faltos de dignidad como el del Yakovlev 420. Según parece el hombre es miembro de la secta del Opus Dei. Es curioso que alguien hecho a tratos tan edificantes y celestiales pueda haber llegado a subvertir las normas éticas más elementales. Entre ellas, no mentir. En el año 2011 Trillo declaraba que la Gürtel era un montaje del que responsabilizaba al entonces ministro, Rubalcaba y defendía a Bárcenas. Con todo el papo. También en esto, aplicaba la doctrina de su partido, fijada en aquella histórica comparecencia de la plana mayor del PP en 2009, presidida por Rajoy para explicar que la Gürtel no era una conspiración del PP, sino una conspiración contra el PP para acusarlo infundadamente de corrupción. Con gesto de circunstancias escuchaban la arenga Camps, Mato, Monago, Cospedal, Arenas, Aguirre, Sáenz de Santamaría y la recientemente difunta Rita Barberá.

Trillo fue también, al parecer, quien apañó la complicada operación de ingeniería procesal por la que el PP consiguió librarse del juez Garzón, con un procedimiento harto cuestionable, repleto de triquiñuelas y un resultado que ningún ciudadano ecuánime puede celebrar. Así que la tendencia es vocación. El Yak 42 era un hito más en esa carrera de desenfrenada ambición que ya había mostrado precedentes, como un caso de comportamiento de gorrón en un episodio de amenaza de epidemia de meningitis en Madrid, que tenía nerviosas a las autoridades. Un hito más pero el de mayor relevancia, el más trascendental porque costó la vida de 75 personas. Ahora dice el Consejo de Estado, alto órgano consultivo, que el ministerio fue responsable de la catástrofe. No culpable, pero sí responsable. Eso quiere decir en román paladino que la tragedia se pudo evitar porque el ministerio estaba informado de las circunstancias y el peligro que entrañaban y no hizo nada. Sabía que en un año se habían estrellado otros dos aviones de la línea charter que gestionaba el Yakovlev 420 y no hizo nada. La máxima autoridad de ese ministerio, el ministro de entonces, es responsable de lo que pasó. Y lo dice el Consejo de Estado, presidido por Romay Beccaria, un hombre que fue subsecretario en el régimen de Franco.

Trillo es moralmente responsable de la muerte de 75 personas.

Es incomprensible que el Reino de España mantenga como embajador en la Corte de St. James a un hombre en esta circunstancia. La respuesta de Rajoy, en su habitual bajura, no merece comentario. Pero cabe formular una hipótesis en la que el gobierno no habrá pensado, según su inveterada costumbre de no hacerlo: ¿y si algún MP británico pide en los Comunes al gobierno que la Corona retire el placet al embajador español?

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Un tocomocho de un millón y medio

Hace un par de días, Miguel Ángel Aguilar informaba en Ahora de que el ministerio del Interior había hecho una de las suyas. Había pagado millón y medio de pavos de los dineros del contribuyente en septiembre de 2014 a un supuesto confidente a cambio de documentación sobre unas hipotéticas cuentas en Suiza de Xavier Trias, a la sazón alcalde convergente de Barcelona. Aguilar, un veterano periodista de probada profesionalidad, daba cuenta con fina e irónica prosa de la rocambolesca operación: un maletín con la pasta, un avión de la policía, una operación de alto secreto, un 007 de la Gran nación con la que se podría montar un escándalo a Trias, que hundiría su candidatura en las elecciones municipales de mayo de 2015. Una hábil operación de guerra sucia. Solo que los papeles entregados a cambio de la pastuqui resultaron ser falsos. Como los billetes de lotería del conocido timo del tocomocho. Más que un 007, un golpe de la T.I.A., la agencia de Mortadelo y Filemón, propio de la marca España.

No obstante su falsedad, la información se filtró a la prensa amiga y esta la utilizó para dinamitar la campaña electoral de Trias. Los demás candidatos se valieron de ella para atacar a su rival. Especialmente la candidatura de la señora Colau, la actual alcaldesa. CiU sufrió un descenso importante, con cuatro concejales y seis puntos porcentuales del voto menos. Trias no pudo repetir mandato. Perdió.

Nadie, que yo sepa, ha desmentido la información de Aguilar. Ni nadie se ha hecho eco de ella. Como si la crónica, a fuerza de esperpéntica, fuera un relato narrado en un limbo de García Márquez con unas gotas de Borges. Una información que en cualquier país del mundo produciría una crisis gubernamental, lost in translation.

A día de hoy, contamos con una querella de Trias contra El Mundo por la información publicada. No consta que nadie más haya hecho declaración alguna, que alguien haya pedido disculpas, cuando menos, por haberse valido de medios vituperables. Y menos que nadie, la señora Colau. Un silencio todavía más reprobable que el hecho de incurrir en guerra sucia y golpes bajos, aunque sea sin conocimiento pleno de los datos. Vieja política. Viejísima.

Pero aun produce mayor perplejidad que ninguna fuerza política de la oposición se haya manifestado al respecto. Que no haya una iniciativa para que Fernández Díaz dé cuenta en sede parlamentaria de esta enésima tropelía de un ministro del Interior,  no del Estado, sino del PP. Ya sé que el gobierno está en rebeldía frente al Parlamento, según caprichosa doctrina que el Tribunal Constitucional tiene previsto revisar en las calendas griegas. Pero por pedir, que no quede. Así, al menos, la gente (ese nuevo sujeto colectivo imaginado por Podemos para no hablar del pueblo) se entera. También es cierto que, al haberse pedido comparecencia del ministro por sus conversaciones grabadas con su hombre en Barcelona, seguramente se acumulará este otro motivo. Por supuesto, el ministro no comparecerá, así que donde no explicará las conversaciones, tampoco explicará los millones.

Sin embargo, la oposición debiera mostrar mayor energía si quiere que se la tome en serio. El gobierno se ha declarado unilateralmente en rebeldía, pero el Parlamento conserva la facultad de deponerlo mediante una moción constructiva de censura. Una opción que nadie parece contemplar, entretenidos como están los líderes en dialogar e insultarse de mitin a mitin. Supongo que los autores de la doctrina de la irresponsabilidad sobrevenida del gobierno aducirán que el Parlamento no puede censurar uno en funciones. El sentido común, sin embargo, dice que el gobierno puede ser censurado siempre y, en especial, cuando está en funciones. Caso de prosperar esta moción de censura, habría una crisis institucional paralela a la territorial que ya existe.

Si los partidos de la oposición, que suman 176 votos (PSOE, Podemos, Indepes catalanes y PNV), mayoría absoluta, no son capaces de arbitrar la fórmula de la censura, merecerán que les pase lo que les pase. Por ejemplo, que traguen con un gobierno cuyo ministro del interior parece haber perdido 1,5 millones de euros de los dineros de todos en un timo que es un posible delito y aun lo sería más de no haber sido falsos los papeles.

Iríamos entonces a las terceras elecciones. Pero Palinuro plantea que es imposible creer en la neutralidad y buen hacer de un ministro investigado bajo sospecha de imputar delitos falsamente a adversarios políticos y ahora de pagar por cometerlos él mismo. En román paladino: ninguna confianza en la gestión de las elecciones que haga ese ministro del Interior, a quien el principio de legalidad de la administración debe de sonar a chino. Nos jugamos mucho. Quienes han ganado al parecer elecciones ilegalmente financiadas no tendrán mayores escrúpulos en amañar los resultados. Por eso no es exagerado pedir observadores extranjeros. Lamentablemente, las cosas están así.

viernes, 15 de enero de 2016

"El orden del día"

El agenda setting, que dicen los expertos, es una función decisiva de los medios. Estos deciden de qué se habla. Desde hace días del bebé de Bescansa, de las rastas de un diputado, de las lágrimas de Iglesias y lo que se considera postureo de Podemos.

Voces indignadas, improperios, insultos, recriminaciones. Las-cosas-tienen-un-límite. A dónde vamos a llegar. El buen gusto. No me importa su peinado, pero... Es exhibicionismo, espectáculo, quieren llamar la atención, ser diferentes.

Sí, la verdad, es obvio. No hacen falta tertulianos para eso. Quieren hacerse notar. ¿Y qué? Es el signo de los tiempos. ¿No se han enterado? ¿No han entendido la postmodernidad que tanto predican? Lyotard, su principal gurú, se enfrentó a Habermas en donde más le duele: la manía de la comunicación como consenso que remite a acuerdo, uniformidad, cuando lo que tenemos a la vista es discrepancia, multiplicidad y discursos que ni de lejos se tocan. Tenemos el derecho a la diferencia. Hasta los autoritarios de la derecha se han tragado los matrimonios homosexuales y el derecho a ser distinto.

El derecho a ser distinto, sin jaurías de comentaristas soltando insultos y atrocidades.

Entre otras cosas porque ese consenso, ese acuerdo, esa uniformidad por todos aceptada  consiste en llamar normales a cosas no ya distintas sino verdaderamente estrafalarias. A Rajoy se le pone cara de bellota cuando ve pasar unas rastas, pero luego se va a un desfile de los ejércitos y se cuadra con el Rey a su lado en saludo militar ante una cabra. El bebé de Bescansa tiene ya en sus cinco meses más biografía escrita que los cien mil hijos de San Luis. Eso en un país cuyo ministro del Interior condecora tallas policromadas que él y quienes son de su confesión, adoran y a las que otorgan poderes milagrosos. No veo por qué cuesta tanto imaginar que haya un mundo en donde ver a un ser humano supuestamente racional condecorar un palo pueda considerarse un comportamiento de orate.

En fin, estaría bien que el Parlamento se pusiera a trabajar cuanto antes y cuanto antes se constituyera un gobierno si quieren saber por donde sopla el viento en Cataluña.

miércoles, 13 de enero de 2016

¿A quién está juzgándose en Mallorca?

Este país tiene una deuda inmensa con el juez Castro, ese hombre que, en cumplimiento de su deber, ha instruido la causa cuya vista oral se inició el lunes y en la que, entre otros acusados, se sientan en el banquillo una infanta de España y su marido. Es fácil intuir las inmensas presiones que ha debido resistir ese  representante del Poder Judicial, viendo el papelón que en la primera sesión de la causa estuvieron haciendo el fiscal y la abogada del Estado, empeñados en apoyar a la defensa de la infanta para exonerarla contra viento y marea.

Sí, el país entero debe un homenaje al juez Castro. La base de la civilización es la justicia y la base de la justicia, la independencia y la honradez de los jueces. De cada juez.

Porque no solamente el fiscal y la abogada del Estado defendían a la acusada. Todo el establecimiento mediático, todos los publicistas del régimen, que son muchos y muy bien pagados, todas las fuerzas vivas del orden y la tradición, apoyan que se otorgue a la infanta un trato de privilegio porque, en el fondo, no creen que la justicia deba ser igual para todos.

Sin embargo, el problema no es si esta señora es acusada, juzgada y condenada o no. Aunque parezca mentira, es lo de menos. Su importancia personal es cero. De hecho la Casa Real ya la ha despojado de su título nobiliario y la ha arrojado de su seno, que es como desnaturalizarla.  No, el problema no es ella personalmente, sino lo que representa. Ella no es más que un cortafuegos. De lo que se trata es de eliminar la posibilidad de que la incriminación llegue más arriba, a su hermano, a su padre, a la Corona, a la institución monárquica. Porque, aunque las magistradas ya hayan rechazado dos veces la petición de que Juan Carlos I y Felipe VI comparezcan como testigos, sus nombres seguirán apareciendo, las peticiones seguirán produciéndose y de ellas se harán eco los medios extranjeros.

Por mucho que pretendan evitarlo, en el banquillo de la Audiencia de Mallorca no se sienta sola la infanta de España. Se sienta, se quiera o no, la sombra de su padre (presente en la sala como el espíritu del padre de Hamlet) y el actual Rey en efigie. 

Se sienta la monarquía.

domingo, 14 de junio de 2015

Contextos.

Tres consideraciones respecto a los tuits del señor Zapata.

Primera. El tratamiento de la prensa. Detestable. Y no hablo solo de comics como La Razón o el ABC. El título de una crónica de El País es una vergüenza de manipulación:  un edil de Ahora Madrid se burla en Twitter de los judíos y de Irene Villa. Es engañoso, es falso, y lo es en un asunto explosivo. Lo mismo sucede con otros diarios. Mentir, manipular en cuestiones sensibles es lo que convierte la prensa seria en amarilla. Que el autor de la pieza presente los hechos como actuales y no indague en el contexto prueba  que la información es aquí lo menos importante. Lo esencial, al parecer, es la movilización, el ataque a una persona y, a su través, a una opción política. Tratándose de hechos de hace cuatro años, el cronista estaba obligado a indagar en el contexto, para contribuir a que las gentes aclaren su juicio y no a ofuscarlo. Eso es lo que hace Íñigo Sáez de Ugarte en un artículo, Sobre el Holocausto, el humor y la política madrileña, en el que trata de explicar los famosos tuits dentro del contexto de un debate o algo así sobre los límites del humor negro a raíz de un percance de Nacho Vigalondo con El País, que quizá pueda explicar la falta de estilo del diario con sus consecuencias. El contexto. Efectivamente, el contexto. Vamos a él.

Segunda. Un debate sobre los límites del humor negro hace cuatro años. El  humor negro es el nombre caritativo con que revestimos lo más cruel, estúpido, inhumano que hay en nosotros, que lo hay y mucho. Es el modo de embellecer las más bajas pasiones, el racismo y el sadismo que todos llevamos dentro. Unos las silenciamos, las refrenamos como podemos y otros les dan rienda suelta bien sea a lo bestia, a base de linchar negros, asesinar judíos, maltratar mujeres o... contando chistes racistas. Cuando alguien observa que el racismo es siempre repugnante y no tiene gracia alguna en ningún supuesto, se recurre a la justificación habitual: son solo formas de hablar, lenguaje y, como todo lenguaje, puede justificarse con un metalenguaje.

No somos racistas, por dios, ni machistas, ni nacionalistas españoles y, por lo tanto, podemos contar chistes antisemitas, misóginos o anticatalanes. No nos gusta el fútbol, pero es un "fenómeno sociológico" y hay que estar al tanto de la vida real. No nos gusta la chabacanería ni la vulgaridad de los programas rosas, pero son un consumo muy extendido y debemos conocerlos. No somos machistas, pero ¿qué tiene de malo un bonito piropo? Hasta a ellas les gusta. "Un piropo es un grafiti del erotismo". Me ha salido redondo; casi como una greguería de mi tocayo. Pero es falso. Un piropo es y será siempre una intromisión inaceptable en la intimidad de otra persona. Una interpelación no solicitada. Por ahí se empieza y se acaba en el femicidio.

El truco es el metalenguaje: "los límites del humor negro", el "fenómeno sociológico", el "ingenio callejero, el "alma del pueblo".  Y la complicidad de los auditorios que con facilidad se convierten en turbas, por cierto. No hay disculpas. Un chiste racista es un chiste racista, se vista de lo que se vista y sea cual sea el contexto. En realidad, no hay contexto posible. El único aceptable sería un imaginario laboratorio en el que pudiéramos coger ejemplares de chistes racistas como el que coge virus malignos. Todo lo que no sea eso será tolerancia hacia lo más odioso y estúpido que tiene el ser humano: la tendencia a reírse del sufrimiento ajeno. Que eso existe es obvio. Basta con abrir un libro de historia. Pero que exista no quiere decir que las izquierdas podamos sumarnos a ello. También existen la esclavitud, la explotación, la trata, etc. y los combatimos. Sin excepciones. ¿Por qué no el racismo o el machismo?

He leído la exculpación de Zapata, sobre polémicas y contextos y es de apreciar su esfuerzo por distanciarse del contenido de sus chistes. Me alegraría que le diera buen resultado y la opinión le ofreciera una segunda oportunidad. Incluso que se la ofreciera a sí mismo. No lo conozco personalmente. En estos cuatro años puede haber cambiado y ojalá lo haya hecho aunque, por el contenido de su escrito, no lo parece. Reitera la condena al terrorismo de ETA y al antisemitismo y a cualquier otra forma de represión y violencia. Y considera que ello no es incompatible con el humor negro, siempre y cuando este sea reconocible como humor. A tenor de lo dicho, Palinuro no está de acuerdo. El racismo no puede ser humor. Nunca. El racismo es un delito. Como el machismo. Revestir de humor la crueldad solo la hace más odiosa. ¿Cómo? ¿Censura? ¿No pueden hacerse chistes de judíos? Sí, claro. Hagan ustedes los que quieran, pero arrostren luego las consecuencias porque, como dicen los católicos, es imposible repicar e ir en la procesión.

No estoy seguro de que el señor Zapata deba dimitir. Me resulta imposible ponerme en su pellejo. Quede a su conciencia y que lo resuelva. Hay pocas dudas de que los adversarios están aprovechándolo con una evidente y sucia intencionalidad política de la derecha.
 
Tercera.  La derecha rabiosa, que no sabe perder y ve toda derrota electoral como un expolio de lo que le corresponde por designio divino, está en pie de guerra. Desde el minuto uno. No ya la tradición de los cien días. Ni cien segundos está dispuesta a conceder a los nuevos gobernantes esta banda de ladrones, recién desalojada de los consistorios en los que lleva veinte años esquilmando los recursos públicos. Inmediatamente de conocerse el asunto de los siniestros tuits, ya estaba Aguirre empujando, apabullando y exigiendo medidas ipso facto aun sin conocerse los hechos por entero. La consigna es debilitar al adversario, acogotarlo, no dejarlo respirar para ver de hundirlo antes de que pueda empezar su tarea.
 
Aguirre, la insoportable verdulera que desprecia a los agentes municipales, a los enfermeros, a los profesores, a todo el mundo que no sea de su clase; la que miente más que habla; la que ha gobernando Madrid rodeada de ladrones nombrados y protegidos por ella, que se han enriquecido a costa de los ciudadanos; la que insulta a los adversarios sin parar; la que se encaramó en el poder mediante el tamayazo; la que no condena el genocidio del franquismo y vive tan contenta en un país con más de 100.000 personas asesinadas y enterradas en fosas comunes por la dictadura racista y fascista de la que son herederos ideológicos ella y el partido en el que milita, fundado por un ministro del delincuente dictador; el partido en el que militan criminales que justifican los asesinados en las cunetas y que levantan el brazo en recuerdo, memoria y honor de los asesinos y su jefe; esa Aguirre carece de cualquier autoridad moral par exigir nada a nadie.
 
Si Palinuro fuera el gobierno municipal dejaría el asunto al sentido de la responsabilidad del interesado y haría en este caso lo que hacen y siguen haciendo las derechas con las denuncias de sus demasías: oídos sordos. Los medios machacarán la historia hasta que tengan otra sustitutoria, porque lo suyo es provocar y azuzar sin límites para que no se hable de lo que le importa: el saqueo a que han sometido al país. Pero la corporación no puede dejarse distraer de su función esencial que es levantar las alfombras y realizar una auditoria pública de las cuentas. Lo único que de verdad teme esta asociación de malhechores que lleva veinte años estafando a la gente.

viernes, 17 de abril de 2015

El sueño del roto Rato.


Hace un día primaveral. Aznar ha casado a su hija en el centro del imperio de Felipe II. Siempre fue un falangista. Entre las centenarias piedras del Escorial deambulan Bárcenas, Acebes, Correa, el Bigotes, Arenas…los soldados y mercaderes del Imperio.
 
España es una historia de éxito, un milagro económico de Rodrigo Rato. Yo. Dicen que hay una burbuja inmobiliaria peligrosa. No saben qué inventar. Todos tienen negocios y chanchullos y se llevan la pasta a espuertas. Son las vacas gordas de otro sueño.
 
Desde lo alto de un catafalco, Aznar designa sucesor al pelota de Rajoy. Cae el chapapote del Prestige sobre la escena. El chapapote de la financiación del partido, una jaula de oro en la que vuelan los sobresueldos. De la caja B salen las elecciones ganadas como guirnaldas que adornan la gracia hawaiana de Esperanza Aguirre. Mi presidencia hubiera sido la edad de oro de España. Pero me cerró el camino la intriga.
 
Pero yo, Rodrigo Rato Figaredo, con las botas de siete leguas, cruzo el charco y tomo posesión del FMI, como Enrique IV de París y sin tener que cambiar de religión. La mía siguió siendo el dinero. Pero el Fondo es como otro sueño sin fondo, uno kafkiano. Estamos a las puertas del castillo, de Eldorado, pero no se abren. Se abren, en cambio, las de la banca Lazard, que suena a Lizard, lagarto. Un animal de sangre fría, capaz de acumular millones sin que se le caliente.
 
El episodio de Bankia es un sueño al cuadrado, surrealista y absolutamente incomprensible. Bankia nace por cesárea, muere en el momento de nacer y la resucita el gobierno a golpe de miles de millones mientras yo paso a ser el roto Rato, perseguido por todo tipo de presuntos delitos en mi gestión, calificada de catastrófica como si Blesa, el verdadero cerebro de aquella ruina, no hubiera pasado por el mundo estafando a decenas de miles de impositores.
 
Dos nombres irrumpen en la escena y la alborotan como un gallinero. Gürtel y Bárcenas son los fantasmas que personifican la némesis del PP. Las campanas tocando a difuntos de toda una estructura de partido presuntamente organizada para delinquir, de la que me habían apartado por envidias. Al fondo se escucha como el eco de ultratumba en un castillo gótico a Aznar en 2010 diciendo que el el PP es y debe seguir siendo incompatible con las corrupción, o sea, incompatible consigo mismo porque todo el partido es una estructura corrupta montada por el héroe de las Azores. 
 
Suenan los tambores y trompetas al paso de la marca España, la niña de los ojos de Rajoy. La imagen de esa marca será la mano de un policía en el cogote del exvicepresidente del gobierno, mi cogote, tratado como el de un chorizo. El escarnio en las redes, patente. Seguro que salimos en las portadas de todos los periódicos extranjeros. La marca España es la mano en el cogote. La España del choriceo y la pandereta.

Las declaraciones de los compadres, patéticas. El ministro de Justicia en un rato libre mientras despoja a la gente del registro civil para beneficio de los registradores, entre ellos, su jefe, afirma muy ufano que el episodio demuestra que las instituciones funcionan y todos somos iguales ante la ley. Ignoro de dónde habrá sacado Rajoy a este bobo que siempre parece estar hablando de otra cosa. Lo de las instituciones está por ver y lo de la igualdad ante la ley quedó desmentido pasadas dos horas, cuando yo, Rato Figaredo, quedé en libertad, camino de mi casa.
 
Desde un rincón del sueño contempla la escena el pequeño Nicolás a quien una voz procedente del más oscuro pasado, la de Javier de la Rosa, ha contado cosas terribles sobre los protagonistas dela vida pública española en los últimos años. Terribles e inverosímiles. Que estuvo pagando un sueldo mensual al ministro del Interior. Inverosímil. ¿Para qué querrá alguien pagar a un triste sectario que solo sabe rezar y aporrear a la gente? Pero ni esos 400 millones de propiedad aparente del padre del Rey se impondrán al ruido mediático que yo, el roto Rato, garantizo. Soy un cabeza de turco, un a cortina de humo para que se vaya de rositas esta manga de ladrones.
 
Todos me han abandonado. Las dos candidatas a la Comunidad y al Ayuntamiento de Madrid, Cifuentes y Aguirre, antaño decididas valedoras mías, hoy no se acuerdan de quién era. Nadie quiere hacerse una selfie conmigo. No existo ya ni en Facebook. El Sobresueldos prepara una comparecencia en plasma que aquí tiene valor profiláctico, no para anunciar su dimisión, como sería de esperar en un país normal, sino para explicar que las presuntas estafas "de ese señor del que se habla" son cosa suya, o sea, mía;  no del partido. Que es un caso aislado y un caso aislado no demuestra nada. Ni dos. Ni tres. Ni todos. El PP no es una estructura para delinquir, sino el partido de los trabajadores. En fin, nadie puede poner en duda el interés del gobierno en luchar contra la corrupción, se dé en dónde se dé.
 
Entre estos dos extremos, el plasma Rajoy y el roto Rato surge la última figura del sueño, el ministro Montoro, este ya como el ectoplasma de Nosferatu, siempre urdiendo alguna maldad que habitualmente se vuelve contra él. Todos querrían que se fuese, pero nadie se atreve a decírselo porque los tiene a todos atrapados con sus latrocinios, empezando por el Sobresueldos principal.
 
El espíritu mi padre me llama desde las celdas de la desaparecida prisión de Carabanchel para que haga honor a la estirpe.
 
En el Escorial seguro que este verano hay un curso dedicado a la corrupción.

viernes, 24 de enero de 2014

España, 2014.

Aborto prohibido.- Abuso.- Acoso.- Adjudicaciones ilegales.- Agag.- Agitprop.- Aguirre.- Albondiguilla.- Alcaldada.- Alzamiento de bienes.- Amigos del alma.- Amnistía fiscal.-  Antivasquismo.- Arbitrariedad.- Arenas "campeón".- Asesinatos.- Áticos.- Austericidio.- Autoritarismo.- Aznar.- Balbuceo.- Baltar.- Bankia.- Báñez.- Barberá.- Bárcenas.- Beaterío.- Blanqueo de capitales.- Blesa.- Botella.- Borbones.- Burbuja.- Burocracia.- Caciquismo.- Caja B.- Cajas de Ahorros.- Camps.- Capitalismo.- Carcunda.- Casa Real.-  Catalanofobia.- Caverna.- Censura.- Centralismo.- Chulería.- Clasismo.- Clericalismo.- Clientelismo.- Cobardía.- Codicia.- Cohecho.- Colusión.- Comisiones.- Contratas ilegales.- Corinna.- Correa.- Corrupción.- Cospedal.- Déficit.- Delincuentes.- Demagogia.- Derecha.- Desigualdad.- Despido libre.- Despilfarro.- Desahucios.- Despotismo.- Deuda.- Diferido.- Dinero negro.- Díaz Ferrán.- Discriminación.- Dogmatismo.- Embuste.- Emigración.- Enchufismo.- Engaño.- Escándalo.- Españolismo.- Estado policial.- Estafa.- Extorsión.- Expolio.- Fabra I.- Fabra II.- Faes.- Fanatismo.- Falangismo.- Fascismo. Feminicidio.- Financiación ilegal.- Floriano.- Franquismo.- Fraude.- Fundescam.- Gestapillo.- González Pons.-  Gratis total.- Gürtel.- Hambre.- Hilillos de plastilina.- Hipocresía.- Hipotecas.– Homofobia.- Ignorancia.- Imbecilidad.- Impagos.- Indultos.- Infanta Cristina.- Injusticia.- Inseguridad.- Insultos.- Integrismo.- Involución.- Jornadas abusivas.- Juan Carlos I.- Ladrillo.- Ladrones.- Listas negras.- Machismo.- Mafia.- Malhechores.- Maltrato.- Mamandurrias.- Manipulación.- Marca España.- Matas.- Mato.- Matonismo.- Mendicidad.- Méndez Pozo.- Mentiras.- Miseria.- Misoginia.- Mordaza.-  Mordidas.- Morosidad.- Nacionalismo.- Negligencia.- Neoliberalismo.-  Ñoñería.- Obstaculización de la justicia.- Oligarquía.- Opresión.- Opus Dei.- Parasitismo.- Paro.- Patriarcado.- Pederastia.- Peloteo.- Picaresca.- Plasma.- Pobreza.- Preferentes.- Prescripción.- Prevaricación.- Privatizaciones.- Propaganda.- Provocaciones. Quitas.- Racismo.- Rajoy.- Rato.- Rebajas de salarios.- Recalificaciones.- Recortes.- Reducción de pensiones.- Rencor.- Represión.- Robo.- Salarios de hambre.- Santa Teresa de Jesús.- Saqueo.- Señoritismo.- Sepúlveda.- Sicarios.- Sobrecostes.- Sobresueldos.- Sobornos.- Suicidios.- Superstición.- Supresión de ayudas.-  Terratenientes.- Terrorismo estatal.- Torturas.- Tráfico de drogas.- Transfuguismo.- Trinque.- Vaticanismo.- Venalidad.- Venganza.-  Violencia.- Víctimas.- Virgen del Rocío.- Ulibarri.- Urdangarin.- Usura.- Xenofobia.- Zas, en toda la boca.

domingo, 17 de noviembre de 2013

El modelo de España está missing.


Todos recuerdan aquel arrebato ditirámbico de Rajoy en Valencia en 2008, poco antes de las elecciones generales cuando clamó a voz en cuello que: El modelo de Camps es el que yo quiero para España. Las hemerotecas -hoy Google- son asesinas frías. Cinco años después, Rajoy es presidente del gobierno y Camps poco menos que un prófugo de la justicia. El juez Castro andaba ayer buscándolo para enviarle las preguntas a las que debe contestar, y para saber en qué lugar lo haría, pues declarar en donde le place es uno de los muchos privilegios de este privilegiado caballero. Pero no pudo dar con él, ni él, al parecer, se dignó dar razón de sí, a pesar de que la búsqueda judicial era pública ya que estaba en los medios; cuando menos los digitales. En Twitter, por ejemplo, Camps estaba casi en busca y captura. (Actualización a mediodía del domingo, 17 de noviembre: Camps sigue prófugo. Esto promete. A lo mejor acaban encontrándolo en Camboya, al modo de Roldán. Por supuesto, Rajoy no tiene nada que decir, como siempre).

Palinuro no es juez, pero sí ciudadano y, como tal, gustaría de enviar algunas preguntas también al presidente del gobierno para que las conteste como le plazca, y cuenta habida de que la oposición no se las planteará en el Congreso pues, en realidad, casi no existe como oposición. Las preguntas son estas:

- ¿Sabía usted en qué consistía el "modelo Camps"?

- Si no lo sabía, ¿por qué lo quería para España?

- Si lo sabía, ¿por qué lo quería para España?

- Si no lo sabía pero creía saberlo sin tener ni idea (con mucho, la hipótesis más probable), ¿no sería la situación actual un motivo más para dimitir?

- Despues de saberlo, ¿sigue usted queriéndolo para España? 

Respuestas fáciles de intuir. "Ya tal"; "sí, hombre"; "he dicho todo lo que tenía que decir"; "todo es verdad salvo alguna cosa"; "quieren apartarnos de nuestro objetivo"; "nosotros a lo nuestro". Bien, calle cortada, camino sin retorno. El presidente del gobierno jamás explica nada. Pero habla siempre con mucho aplomo.

Y ¿en qué consistía el tal modelo Camps? Por lo que se ha podido ver, está documentado y tiene activos a varios tribunales y juzgados de la Comunidad Valenciana, en una gestión en todos los niveles de gobierno (autonómico, provincial, municipal) presuntamente corrupta de arriba abajo; en un entramado de actividades supuestamente ilícitas entre muchos cargos públicos del PP y una serie de empresarios también corruptos o directamente delincuentes. Al fin y al cabo, el bigotes es un empresario. Gestión dada al boato y el despilfarro en obras públicas disparatadas, surrealistas, dadaístas (ese aeropuerto para peatones no se le ocurriría ni a Tristan Tzara) y, al propio tiempo provincianas, casi aldeanas. Circuitos internacionales, ciudades de esto o lo otro, palacios de aquello, una trapisonda de dineros públicos, pretenciosidad paleta que hizo del presupuesto un Eldorado al que acudieron ávidos cuantos sinvergüenzas y mangantes andaban de ronda por el país. La fiebre del oro corrupto. Barberá dice que Urdangarín la engañó. Y lo mismo dirá Camps, si reaparece. La capacidad de engaño de los engañadores es fabulosa. Alguno consiguió incluso engañar al Papa (es de suponer) y montarse un negocio con su visita a tierras valencianas.

Ese modelo de derroche rumboso, clientelar, caciquil, corrupto, para enchufar y enriquecer a los conmilitones del partido, los familiares y los amigos, era presentado a la sociedad que lo sufría como un ejemplo de gobierno eficaz, diligente, afirmativo, conseguidor. La artífice de este abracadabra fue la RTV valenciana que, durante veinte años, estuvo alabando el gobierno del PP, que había llenado la plantilla del ente de enchufados y parientes. La RTVV jamás daba noticia alguna perjudicial para la Generalitat y hasta ocultaba hechos como el accidente del metro, que costó 43 muertos. Al propio tiempo, ninguneaba a la oposición o la presentaba con tintes negativos. Su implantación se hacía a base de ocultar la realidad e inventarse otra sin ningún tipo de escrúpulo. Los escrúpulos aparecieron después, cuando redactores y periodistas que habían perpetrado ese atentado contra el derecho a la información, la libertad de expresión, etc., se encontraron en la calle, despedidos por el mismo gobierno al que llevaban veinte años haciendo el trabajo sucio. Pero este es otro asunto de más calado y queda para otra ocasión.

El modelo, por lo tanto, es un típico Potemkin: una fábula propagandística que oculta una realidad sórdida de latrocinio, expolio y miseria. Y no hace falta amargar la vida a Rajoy preguntándole si es el que aplica en España. Lo es. Lo era antes de su llegada al gobierno y en gran medida, gracias a él. Todo cuanto toca el PP es Potemkin. Se ha perdido el sentido de la moral pública y se llega a extremos de auténtica granujería. Pero oculta, inundada de fraseología ampulosa y huera. Esos cincuenta y tantos cargos del PP que piden el indulto a uno de sus alcaldes, condenado en firme por la justicia por ladrón debido a su talla humana lo son de un partido que anda mareando la perdiz con leyes de transparencia y códigos de buena conducta: las bambalinas, los decorados de cartón piedra que se mostraban a la emperatriz Catalina la Grande y tras los que se ocultaba la miseria y hoy, la delincuencia organizada ya en todo el Estado, al modo de la mafia, por impulso del modelo Camps.

Ese desprecio por la ley, esa conciencia de impunidad, empapa las declaraciones de los dirigentes del PP, carentes de todo sentido de la medida. Es literalmente increíble que la señora Cospedal llame a las Nuevas Generaciones de su partido a imitar a Carromero y no a Bárcenas. Al margen de lo ridículo de la recomendación en sí, ¿no se da cuenta la dama de que pide a los jóvenes identificarse con un delincuente condenado por los tribunales? Y esa es la última. En la penúltima, la dueña castellanomanchega pidió ante el mismo auditorio (que debe de ser bastante pánfilo) que el Código Penal impida a "tribunales de fuera" corregir a los de España. Y es abogada del Estado. Al parecer, nadie le ha explicado que eso no puede hacerse cuando se es parte voluntaria en tratados que establecen jurisdicciones supranacionales. Y tampoco nadie le ha explicado que, de poder hacerse, no sería a través del Código Penal. Malinforma la señora a sus cachorros, pero le da igual porque, más que abogada del Estado, se considera dueña de él. Es el modelo Camps.

Modelo Camps -y dos huevos duros- es el presidente de la Comunidad de Madrid afirmando que "a Madrid la miran con envidia el resto de las regiones." Lo de "regiones" lleva la habitual carga de agresividad soterrada de esta gente. Y el conjunto del enunciado da la medida de cómo el gobierno de Madrid se aplica el modelo Camps; y lo supera. Una ciudad con una alcaldesa en todo similar a Rita Barberá, con las calles llenas de basura, incapaz de gestionar asunto alguno sin desbaratarlo y, de paso, haciendo el ridículo. Una comunidad que despoja a sus ciudadanos de sus derechos de salud y educación, que malvende lo público a amigos o enchufados, que tiene sus universidades en quiebra y su investigación científica parada, mientras subvenciona las corridas de toros y se echa en brazos de un turbio proyecto de inversión, más pretencioso y palurdo que los de Camps, que probablemente ya es un caos y dejará deudas sin cuento.

El modelo Camps es el modelo España, marca España. Puro Potemkin. El Prestige nunca existió; el señor Blesa estuvo injustamente en la cárcel; se ha concluido felizmente un rescate que, como el petrolero, tampoco existió jamás; la infanta Cristina nunca rompió un plato; los jóvenes emigran porque quieren ver el mundo; el intento de expolio de las becas Erasmus, en realidad provenía de la UE; la reforma laboral da frutos óptimos; el recorte de las pensiones es una conquista social; el paro baja; la economía se recupera; es el momento de invertir en España; ya se ve la luz al final del túnel; el mundo entero se mira en nosotros. Y demás mentiras habituales.

La risa y el llanto son reacciones emocionales opuestas y alternativas. También se puede llorar de risa y reír por no llorar. Mantener la ecuanimidad, llegar a la ataraxia de los griegos en mitad de tanto absurdo, tanto disparate, tanta desvergüenza, es imposible. Por eso tal vez lo mejor sea aceptar el Potemkin como la verdad verdadera. 

Pongan ustedes más fútbol en las televisiones.

jueves, 10 de octubre de 2013

Femen y tabú.

Llama mucho la atención el lema pintado en el pecho de las activistas de Femen: El aborto es sagrado. Se irguieron cuando comenzó a hablar Gallardón, uno de los muy devotos ministros de este gobierno carcunda, empeñado en despojar a las mujeres del derecho al aborto. Y comenzó el espectáculo habitual: tetas al aire, gritos (¡el aborto es sagrado! ¡fuera de nuestras vaginas!, etc), forcejeos, contorsiones, empleo de una u otra forma de la fuerza pública, reducción y posterior detención de las alborotadoras. La cámara, perpleja, sin saber cómo reaccionar, mucha incomodidad y bochorno; algún tímido aplauso de IU. Luego vendrán las furibundas condenas con el ceño fruncido. Las mujeres del PP están como furias, profiriendo maldiciones. Tachan la protesta de repugnante, fanática y patética. ¡Voto al chápiro! Están tan furiosas que no saben lo que dicen. Y si se comparan estas fotos con las de Cospedal enarbolando peineta, pues no sé yo... En la izquierda reina el desconcierto, incluidos sectores feministas que ven en estas protestas frivolidad y hasta un juego intencionadamente ambiguo con el machismo dominante. Si protestamos por la cosificación de la mujer en la publicidad, no podemos recurrir a ella en la protesta. Luego volvemos sobre el asunto, más complejo de lo que parece.

Me interesa antes de nada el lema. Léase bien: El aborto es sagrado. Es fuerte, ¿verdad? La izquierda, los progres, no nos apoyamos en la noción de lo sagrado. Nuestra defensa del derecho al aborto es de moral racional, de respeto a los derechos del individuo, empezando por el de decidir libremente si quiere o no abortar, y pretende tener un fundamento científico. ¿A qué viene aquí lo sagrado? Eso es actuar como la derecha, los conservadores, los reaccionarios, los curas, las iglesias, las religiones, el orden constituido, el patriarcado. La cultura misma que, según Freud, se erige sobre el totem y el tabú. El tabú del incesto, el del canibalismo, el del aborto: una prohibición rígida, sacra, que castiga como pecado severamente toda infracción. Invocar el carácter sagrado del pecado es ir a dar la batalla de modo radical en el campo mismo del adversario. Aquí nace esa incomodidad de la izquierda y cierto feminismo ("cierto" porque Femen son feministas), en que tienen interiorizado el tabú en su terreno sagrado y pretenden combatirlo con las armas de la razón. Cosa inútil pues todo lo sagrado es inmune a lo racional y solo puede combatirse con otro sagrado. En el caso del aborto, ¿en qué descansa esa sacralidad? En que es una manifestación obvia de la autonomía del individuo y su derecho a disponer de sí mismo aquí y ahora. Algo mucho más sagrado que todas las divinidades celestiales o infernales.

Así que tocado quedó el ministro de Justicia, balbuceando lugares comunes sobre la falta de respeto a la sede de la soberanía popular, sede en la que domina absolutamente el partido del ministro, que no deja hablar a nadie pero convierte en leyes, es decir, en normas racionales, universales, generales y abstractas los tabúes de su iglesia.

Lo de Femen tiene su tela. El logo de más arriba, lo dice la leyenda, representa los colores de la bandera ucrania, pues el movimiento nace en Ucrania hace unos años, el palo es el de la letra cirílica de origen griego, phi, de feminismo, los círculos son tetas, "es divertido, reconocible, representa la oposición y el aguijón de la avispa". Se me ocurre que podía adaptarse en España, en donde la combinación amarillo/azul no dice nada cambiándola por los colores republicanos. Al fin y al cabo estamos en casa de Palinuro. El resto, lo mismo: tetas, phi, etc. Es solo una propuesta. Cuestión de pensarlo. Las componentes de Femen suelen ser estudiantes universitarias o licenciadas. Es decir, nivel cultural alto. Su feminismo es indudable: happenings al estilo de las pussy riot que también las han llevado a la cárcel. Acciones contra el machismo, contra el islamismo, el cristianismo, la subordinación de la mujer en cualquier campo, etc. Los contenidos están claros. Las peleas pueden llegar por las formas. Son muy provocativas, rompedoras, el concepto de escándalo público se refleja en todos los rostros sorprendidos de los espectadores. Suelen quedarse estupefactos hasta que interviene la policía o similar que, a su vez, tampoco está muy segura de cómo proceder. Son momentos de escándalo festivo y pacífico que juegan con el universal atractivo de los pechos femeninos. No creo conocer a casi nadie a quien desagraden las tetas a la vista. Claro que a lo mejor es porque conozco a poca gente.

Las acciones son modalidades evidentes de la vieja táctica anarquista de la acción directa con elementos de desobediencia civil. Las de Femen jamás se enfrentan a la fuerza pública y se dejan detener y procesar. Entienden que lo suyo es eso, propaganda por la acción, algo con lo que el orden público entendido al modo autoritario suele tener muchos problemas. Traten de imaginarse una acción de Femen en ese pueblo de la costa en el que la alcaldesa dicta a los vecinos la música que pueden escuchar, cómo deben ir vestidos y cómo han de comportarse, al más castizo estilo de España unidad de destino en lo universal. Imagínenlo y traten de contener la risa. 

Este tipo de acciones responde a la intencionalidad ya explícita en el logo, diseñado por Artemy Lebedev, el creador de Art. Lebedev Studio, una empresa privada de diseño rusa con sede también en Nueva York, dedicada al diseño avanzado de carácter industrial, gráfico, online y de interfaz, una gente muy simpática, con una política corporativa anticorporativa también muy rompedora que la lleva a colgar los premios que recibe en las paredes del retrete. Parte de un asunto de principio que Palinuro hace suyo sin dudarlo: no trabajamos con personas privadas, partidos políticos, organizaciones religiosas, pajilleros y todos quienes tienen puntos de vista contrarios a los nuestros. Tan entusiasmado está que, según me ha dicho, planea pedir a Lebedev una franquicia para España en donde hay una gran demanda de renovación de logos, símbolos y modos de acción.

Ir a pedir el logo a Lebedev ya revela intencionalidad programática feminista neta en Femen que, por cierto, se ha metido en todos los charcos, incluida la lucha en contra de la legalización de la prostitución. En definitiva,  es una de las formas típicas de protesta en una sociedad compleja, como un mosaico, con modos muy distintos de expresión (ecologistas, homo, bi, transexuales, M-15, mareas de mil colores, hackers, anonymous, etc.) todos ellos potenciados por el uso masivo de las redes. Lebedev es, básicamente, diseño online. En el caso de Femen se mantienen en el tiempo, son pocas y con escaso apoyo social y menos recursos económicos. Pasa siempre con las vanguardias.

¡Ajá! Pero el buey sigue arando y estos fogonazos tan superficiales apenas son arañazos. La realidad persiste. ¿Les parece poco atacar el tabú en su raíz y declarar sagrado el aborto?

(La imagen es una foto del logo de Femen, diseño de Art. Lebdeveb Studio, bajo licencia Creative Commons).

martes, 10 de septiembre de 2013

Contra Bárcenas no hay Alaya que valga.


Es patente la alegría con que la vicepresidenta del gobierno ha saltado sobre la noticia del estrambótico auto de la jueza Alaya imputando sin imputar a Chaves y Griñán. Tanta que se ha olvidado de que lleva meses diciendo que ella no habla de asuntos judiciales (si se trata de Bárcenas) y, en dos minutos ha valorado el asunto judicial del PSOE en Andalucia. Cualquier otro ser humano hubiera tratado de disimular tanta desvergüenza. Pero no es el caso con esta aparente mosquita muerta que, como su jefe, miente siempre que habla. Es el enésimo intento de recurrir a la técnica del ventilador, para tapar la mierda propia con la ajena. La corrupción ha existido y existirá siempre, asegura, filosófica, Sáez de Santamaría, antes de invitar hipócritamente al PSOE a reconocer que los dos partidos están en lo mismo, en la corrupción. Falso. El caso Bárcenas no afecta a unos políticos de una comunidad autónoma, y en la gestión de un aspecto específico del presupuesto, sino a toda la cúpula del partido del gobierno, incluido su presidente actual y el anterior, Aznar, y durante veinte años en que ese partido ha estado ganando elecciones amañadas con trampas. Ni color. Tampoco depende de un auto más o menos estrafalario y quién sabe si prevaricador, sino que es un denso procedimiento penal con cientos de actuaciones y sólidas pruebas; no alambicados subterfugios que dejan ver a las claras los entresijos de una justicia partidista.

Porque de esto se trata, ni más ni menos. De cómo la derecha trata de utilizar hoy la judicatura como antes hacía con los militares: en su propio beneficio y en contra del interés público. Como hace con todas las instituciones del Estado: si no puede ponerlas a sus órdenes, las destruye. Así ha sido con el Tribunal Constitucional, al que ha puesto bajo la dirección de un militante cuyo respeto por la legalidad vigente desaparece cuando se trata de sus intereses personales y los de su partido y cuya demagogia y odio a Cataluña debieran ya haberlo apartado del cargo que tan impropiamente ostenta.

Las dos cortinas de humo preparadas para ocultar la corrupción del PP, el gobierno y su presidente Rajoy en el caso Bárcenas, Gibraltar y los juegos olímpicos, han fracasado estrepitosamente en medio del más penoso ridículo.  La majadería ilimitada de Ana Botella, exhibiendo a ojos del mundo en un inglés macarrónico su vulgaridad de vendedora de feria, obligaba a sacarse de la manga algún otro espectáculo que distrajera la atención del verdadero problema que es el de un país gobernando por un presunto mangante, a quien en cualquier momento un juez puede llamar a declarar en un procedimiento penal y no mediante sofismas e interpretaciones traídas por los pelos, bordeando la interpretación delictiva de la ley, sino en aplicación de criterios jurídicos transparentes y de puro sentido común.

Aquí están las diferencias que nos llevan a concluir que, en efecto, el PP trata de valerse de los jueces (de los jueces que se dejan, claro) para torcer la justicia y salir beneficiado en sus tropelías. Veámoslas:

1ª) Sin base alguna, sin competencia para hacerlo, como ella misma reconoce, la jueza Alaya imputa de hecho (que no de derecho) a Chaves y Griñán y, por si hubiera alguna duda de qué es lo que espera de su sospechosamente poco equitativo acto, habla del impacto "mediático" de la medida. Así es: lo que busca es el ruido mediático -con grave riesgo para el prestigio de la justicia-para acallar el cachondeo con el ridículo de Ana Botella y el presunto latrocinio del PP en el caso Bárcenas.

2ª) Con toda la base y la competencia del mundo, el juez Ruz todavía no ha citado a declarar a Rajoy ni siquiera como testigo, siendo así que sí lo ha hecho con los otros secretarios generales del PP por ser secretarios generales del PP. Rajoy también lo fue pero, misteriosa e inexplicablemente, aún no se le ha citado sin que medie explicación alguna de por qué este tratamiento favorable.

3ª) En los años ochenta del siglo pasado, el juez Barbero, instructor del caso Filesa, de financiación ilegal del PSOE, ordenó un registro de la sede de este partido que hicieron funcionarios judiciales sin previo aviso, por sorpresa y con carácter exhaustivo, llevándose con ello mucho material incriminatorio.

4ª) A meses vista de que se conocieran los presuntos delitos del extesorero del PP, Bárcenas, delitos supuestamente cometidos, entre otros lugares, en la sede del partido en la calle Génova, el juez no había ordenado registro alguno y, cuando, por fin, se decidió a reclamar una prueba concreta, los ordenadores del imputado, dio cinco días a quienes estaban en posesión de ellos, por si todavía no habían terminado de inutilizarlos por entero a efectos probatorios.

¿Queda alguna duda sobre el carácter partidista y a favor del PP de la justicia española?

Y, sin embargo, esta vez no les saldrá bien. Con el caso Bárcenas -y la presunta complicidad de Rajoy- la derecha se ha pasado veinte pueblos y el asunto no tiene arreglo, por muchos incondicionales que movilicen en la judicatura, llámense como se llamen.

La pintoresca imputación/no imputación (solo para efectos mediáticos) de Chaves y Griñán pasará sin pena y gloria (y es posible que le cueste un disgusto a la jueza Alaya) y el fantasma de Bárcenas volverá a ensombrecer el horizonte del PP.

¿Por qué? Porque Bárcenas es Rajoy.

(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

martes, 11 de junio de 2013

Los puntos sobre las íes.


Bueno, a ver, esto está poniéndose realmente feo. Como si hubiera una conspiración en contra del PP y del gobierno, movida, claro, por quienes quieren ganar en la calle y a escándalo limpio lo que no tuvieron en las urnas. Mi compañero Floriano ha estado oportuno: el partido es legal de cabo a rabo y ha hecho un ejercicio de transparencia como nadie. Ya te digo. Se nos ve en cueros. Pero, eso sí, son unos cueros muy decentes y todo se aclara con las correspondientes explicaciones que solo las almas podridas, llenas de rencor, se atreverán a contradecir.

Es verdad que González Pons cobra dietas por alquilar un piso que le paga el partido por otro lado y en la caja de una empresa de la Gürtel. O sea que todo queda en casa. El mismo compañero Pons lo ha aclarado: lo que cobra en Madrid no son dietas sino una indemnización por ejercer sus funciones de diputado. Algunos dicen que la condición de diputado no es indemnizable como antaño la de hijo de viuda; y otros, con más bilis, señalan que la "indemnización" es el alquiler pues el otro pago es expresamente de dieta. Todo ganas de fastidiar y mermar la brillantez oratoria de este tribuno de popular nervio. Muchos piden su dimisión por mentir. ¡Apañados estaríamos si se aplica esta norma calvinista de dimitir por mentir! No habría gobierno.

La campaña contra el PP arrecia. El presidente del Senado no declaró un préstamo de 24.000 euros que le hizo el partido a interés cero. Ya está la jauría pidiendo su dimisión. El hombre es senador, caramba, y no puede estar en todo. Si ya por ser diputado hay que indemnizar a Pons, a García Escudero habrá que darle, además, un préstamo. ¡Qué menos! Ignoraba el beneficiario que fuera cosa de declarar a Hacienda. Eso le sucede a cualquiera. Es como las multas de tráfico. Se pagan y, venga, a seguir presidiendo el Senado, que lo hace de rechupete.

La Antiespaña, que la tiene tomada con Ana Mato por ser mujer y divorciada, anda mostrando unas supuestas cuentas de la Gürtel, según los cuales entre 1996 y 2006 la familia Sepúlveda-Matos no es que viajara gratis total; es que vivía gratis total y, según parece, no pagaba de su bolsillo ni el papel higiénico. De este supuesto matrimonial perfectamente baladí, deducen algunos que la ministra Mato debe dimitir. ¿Dimitir del ministerio -en donde lo hace a pedir de boca- por algo que sucedió hace años en su casa y sin que ella se enterara? Antes se helará el infierno.

La artillería de esta oposición impotente, incapaz de hacerse oír salvo mediante infamias, se concentra en Cospedal, baluarte del PP. Dicen que la explicación de las relaciones laborales de Bárcenas con el PP, basada en el concepto de diferido eran como de Groucho Marx. Dicen también que cobra varios sueldos y, además, un substancioso sobresueldo y que eso es contrario a la Ley de Incompatibilidades y la Ley Electoral. Su interpretación de la normativa es ramplona y miserable. En primer lugar, Cospedal vale por tres y es justo que cobre por tres. Además, la ley de incompatibilidades no es de aplicación aquí porque el partido es una asociación privada y hace con sus dineros lo que quiere.

Es que, si no es así, vamos apañados pues esta práctica de los sobresueldos abarca a todo el mundo, directamente o bajo el curioso eufemismo de gastos de representación. Todo el mundo quiere decir todo el mundo en el PP. 

Hay que dejar las cosas bien claras. Así que, oído cocina, aquí no dimite ni Dios, te pillen como te pillen.

lunes, 8 de abril de 2013

Del rosa al amarillo.


Tomo prestado el título de una película de Manuel Summers de los años sesenta con algo de licencia. Porque Summers cuenta dos historias, una es la rosa y otra la amarilla, mientras la fábula de hoy es una sola historia del rosa al amarillo. También hay licencia en el significado de los colores. En Summers, el rosa era el de la infancia y la pubertad y el amarillo el de la vejez. En la historia actual el rosa es el de las revistas del corazón y el amarillo el del escándalo.


El rosa. Los Príncipes de Asturias son presencia habitual en las revistas del corazón, género rosa por excelencia. Casi como los héroes de una leyenda. El príncipe que se casa con las hermosa plebeya. Un Pigmalión de clase. Símbolo de la eternidad y la modernidad de la monarquía. La sangre antañona se mezcla con la reciente y turbulenta del pueblo. Una joven de su tiempo, moderna, profesional, desenvuelta, trinaban los plumillas. El Príncipe mostraba también un carácter actual, abierto, sin prejuicios. Los únicos que torcieron el gesto en público fueron los curas. La Princesa de Asturias, futura Reina de España, era y es una divorciada. Y en diplomática torcedura de gesto quedó el asunto. Mandan los cánones que la mujer llegue virgen al matrimonio. Pero, en fin, no están los tiempos para pedir gollerías. Además, el rosa dominaba. Pronto llegaron las dos angelicales criaturas, las dos niñas que a su vez llenaron páginas y páginas de papel couché, intensificando el rosa, color adjudicado a las niñas por tradición iconográfica popular.

El amarillo. No tiene ahora -o por ahora- nada que ver con la edad de la pareja que sigue presentando inmejorable aspecto, aunque el Príncipe luzca ya barba cana. Tiene que ver con el escándalo. El amarillo es el color del sensacionalismo, la murmuración, el cotilleo. Yellow Chrome. Y llega en forma de libro que se presenta hoy de David Rocasolano, primo de la Princesa de Asturias, con un título de múltiples connotaciones. Podría entenderse como una despedida del primo o como una despedida de la prima, una especie de amenaza.

Porque, según parece, el libro cuenta que, antes de casarse con el Príncipe Felipe, Leticia se sometió a un aborto. Y eso ya son palabras mayores. Tan mayores que lo más cómodo que podría suceder es que no fueran ciertas. La Princesa siempre puede querellarse. Porque, si lo son, habrá que abrir un debate sobre varios asuntos.

Es evidente que si la Princesa abortó hizo uso de un derecho que le concedía la ley. Que lo haya mantenido en silencio o en secreto tampoco es, en principio, criticable, pues, no siendo nada ilegal, es cosa que solo afecta a ella y a las personas más directamente involucradas, como el padre del nonato y solo hasta cierto punto. Otra cosa es la cuestión religiosa. El gesto torcido de los curas de cuando el divorcio va a tornarse aquí en una mueca de espanto y quien sabe si algún que otro exabrupto. Porque esto ya no es un asunto de doncellez, sino, al parecer, un crimen. Si Leticia ha abortado está automáticamente excomulgada. Pero estas son cuestiones que afectan a la conciencia de la Princesa y la relación que tenga con la iglesia.

Desde un punto de vista de izquierda y agnóstico, Leticia no ha hecho nada vituperable y el color amarillo sobra. En la izquierda somos republicanos y abogamos por el fin de la monarquía con o sin divorcios, con o sin abortos. Pero, mientras llega la República, no se nos ocurre atacar el comportamiento público de la Princesa en este campo ni tacharlo de escándalo.

El problema, una vez más, lo tiene el gobierno. Si por él fuera, se derogaría la ley de interrupción voluntaria del embarazo, siguiendo el criterio de sus sectores más ultramontanos. Como no se atreve, el ministro competente, Ruiz Gallardón, anda buscando fórmulas para vaciarla de contenido. Pero le va a resultar difícil ir contra el aborto cuando la futura Reina de España ha recurrido a él. Por eso, la publicidad del hecho clarifica sobremanera las cosas, aunque pueda resultar molesto para la protagonista. No es posible restringir o suprimir el derecho al aborto en un país cuya futura Reina ha abortado. Ciertamente, el gobierno es libre de manifestar su desagrado y en algún caso concreto, como el del ministro del Interior, miembro del Opus, quizá debiera dimitir por razones de conciencia.

Otra cosa es que Leticia sufra represalias de parte de la Corona o su "entorno". Serían injustificables y una razón más a favor de los republicanos a la hora de pedir la substitución de la Monarquía por la IIIª República. Un objetivo tan razonable y sensato como la lucha contra el déficit.

jueves, 4 de abril de 2013

No son lo mismo.

Quiso el destino que los dos gobernantes actualmente más opuestos en España, Rajoy y Griñán, comparecieran públicamente en dos escenarios distintos pero ambos institucionales. Rajoy en la sede de su partido ante unos 600 cargos que componen la Junta Directiva Nacional, órgano convocado a toda prisa, con cinco meses de retraso y en el que faltaban casi todos los "barones" de peso, es decir, ante los suyos y disminuidos. Griñán, en la del parlamento andaluz ante los representantes de todos las opciones políticas, en tiempo y forma debidos, sin que faltara nadie y a petición propia. Ambos iban a dar explicaciones; Rajoy sobre las medidas del gobierno y la corrupción del caso Bárcenas; Griñán sobre las del suyo y sobre la corrupción de los EREs. Los dos hablaron para las personas congregadas y, por encima de las cabezas de estas, para toda la ciudadanía. Situación simétrica que permite una comparación muy fructífera y llena de enseñanzas a la hora de hacernos una idea de las diferencias políticas y personales entre los dos líderes.

La primera de todas: mientras Griñán se sometía a escrutinio de la oposición y escuchaba y respondía a su crítica graneada, Rajoy no tenía contradictor, nadie podía responderle, mucho menos criticarlo. Silencio y aplausos. Mientras el socialista estaba en duelo, en diálogo, encajaba y propinaba mandobles dialécticos, el conservador recitaba su habitual y vacuo monólogo que ya se sabe tan de memoria que cada vez lee menos. La razón, la escenificación del acto. En la comparecencia de Griñán, los periodistas y el público pudieron seguir sus explicaciones en vivo y en directo; en la de Rajoy en directo solo estaban los entregados conmilitones, los periodistas y el público lo siguieron a través de un monitor de plasma los primeros y las televisiones que lo dieron el segundo. Así como la comparecencia de Griñán fue un agitado debate parlamentario a la antigua usanza animado e interesante, la de Rajoy fue una repetición del guiñol de alta tecnología que ya ensayó hace unos meses, con un monitor de plasma sobre una peana que los periodistas, rebajados a la condición de párvulos, miraban grababan o filmaban como si fuera el oráculo de Delfos.

Hay algo en estas apariciones marianas intrínsecamente ridículo. La rechifla general suele hacer hincapié en que se trata de una especie de Gran Hermano orwelliano de trapillo. Más me recuerda a mí la bombástica parafernalia del mago de Oz. Él bien quisiera aparecerse desde el más allá mediático de las nuevas tecnologías ante un pueblo sumiso y asustado por esas milagrosas apariciones de peanas habladoras que también recuerdan mucho el truco de las cabezas habladoras sobre bandejas en mesas camillas, uno de los cuales, y de los más divertidos, se narra, si la memoria no me falla, en la segunda parte del Quijote, ya bien avanzada la aventura, cuando don Alonso Quijano llega a Barcelona. (Por cierto, ¡qué bien conocía Cervantes a los catalanes y cómo los honra y valora sin merma de sus puntas de humor!). Pues eso, el busto parlante espetando un discurso en el que no cree ni se molesta en simular que lo hace y que podía tranquilamente ahorrarse pues es el mismo que viene diciendo desde el principio del caso Bárcenas. Tanto es así que si, en lugar de pronunciarlo él en persona, lo reprodujera un pick-up, no habría diferencia. Es más, siendo una imagen en una pantalla, nada garantiza que no sea un muñeco y, en efecto, la comparecencia es un guiñol.

En el fondo, lo que hay detrás de todo esto es puro miedo. Miedo a enfrentarse a los periodistas, a responder impromptu a preguntas inesperadas. Miedo a quedar en evidencia. Miedo, a estas alturas pánico cerval, a que alguien le pregunte en público por qué no pronuncia el nombre de Bárcenas. Ahí puede darleun ataque de nervios, pues si algo hay claro a estas alturas es que Rajoy es un cobarde.

Por lo demás, los contenidos, como el día y la noche. Griñán probó claramente la legalidad de su actuación y la de su gobierno exponiendo que fue este quien denunció y varias veces la corruptela de los EREs y quien está más comprometido con la investigación hasta el final y la recuperación del dinero defraudado. Y salió airoso. Rajoy, en cambio, no salió airoso porque no se enfrentó a ningún desafío y siguió faltando manifiestamente a la verdad en esa confianza de que, cuando se repite un embuste, alguien acaba creyéndoselo. Aseguró que la reforma laboral ya rinde frutos con el mismo brillante argumento de su inefable ministra según la cual estos frutos consisten en que se ha frenado el ritmo de destrución de empleo, es decir, que podía haber sido peor. Por supuesto, como podía haber desaparecido la Cibeles. La recuperación se fía para el año 2014 con la misma justificación con que podía situarse en 2054. ¿La señal? La trola del día: que mejora la balanza por cuenta corriente, señal, dice, de que exportamos más; sí, claro, o de que importamos menos.

Bárcenas, la corrupción, como ya vaticinaba ayer Palinuro, siguen siendo los innombrables. Rajoy expresa el deseo, sin duda ardientemente sentido, de que ese asunto "quede atrás". Pero es un wishful thinking que traiciona una obsesión neurótica ya preocupante. Porque, por más que quiera a Bárcenas detrás, lo tiene delante, en la forma de procesos judiciales pendientes y de carácter penal. Bárcenas es presunto autor de varios delitos que se han cometido en el partido del que es presidente Rajoy de quien se supone que era conocedor de ellos y, según los papeles del extesorero,  cuya autoría ya no está en duda, beneficiario también y en no menuda cantidad .  

Se entiende por qué es útil esta comparación. Está llena de enseñanzas. La esencial es que izquierda y derecha -o, cuando menos, esta izquierda y esta derecha- no son lo mismo ni de lejos. Mientras Griñán da la cara, Rajoy da el plasma.

(Las imágenes son sendas caricaturas mías sobre dos fotos, una del PP Madrid y otra de JuntaInforma, ambas bajo licencia Creative Commons).