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viernes, 28 de agosto de 2015

La herencia de la banda de ladrones

Casi dese el comienzo de esta desgraciada legislatura Palinuro viene advirtiendo de que el mayor error de la oposición era tomarse en serio el gobierno y el partido que lo sustenta, como si fueran un verdadero gobierno y un verdadero partido. Nada de eso. Se trata de una asociación de gentes sin ningún proyecto político, sin idea ni respeto alguno por la democracia y con un único objetivo en su quehacer, formulado por María Dolores de Cospedal la única vez que, por error, dijo una verdad, que habían "trabajado mucho para saquear nuestro país". Nada de hacer política, que ni saben lo que es. El objetivo era y es forrarse, llenarse todos los bolsillos, organizar el pillaje y no dejar un céntimo en las arcas públicas. Lo han dicho varias veces. Alguna hace menos de un mes. No es un partido sino, como se ha señalado repetidamente, una asociación de presuntos malhechores dirigida por un tipo sin escrúpulos ni frenos morales a la hora en engañar, mentir o cobrar dineros de procedencia dudosa.

Llevan estas gentes cuatro años justificándose con la herencia de Zapatero, implicando que este dejó España en la ruina. Lo que hoy es obvio es que ellos la han dejado mucho peor. Y no podía ser de otra forma. Bárcenas, la Gürtel, la Púnica son las pruebas de que trasladaron a todos los niveles de gobierno una verdadera industria del pillaje, el saqueo, la estafa. Con los cambios habidos hasta la fecha en los gobiernos autonómicos y locales está claro ya que el robo, el fraude, han sido continuos, escandalosos. Y lo estamos sabiendo precisamente porque ha habido cambios políticos. De no er así, seguiríamos sin saber nada cierto, envueltos en la censura, la manipulación, las mentiras de esta manga de truhanes.

105 millones de euros de un disparate de ciudad de la justicia. Su responsable política, Aguirre, en lugar de callarse ante esta increíble muestra de incompetencia, dice que el dinero no se ha perdido, que está en un edificio vacío e inútil en claro proceso de deterioro y unas misteriosas comunicaciones subterráneas estilo Conde de Montecristo, menos reales que las de la novela. Por supuesto de los salarios cienmileuristas de los 20 enchufados (17 de ellos jefes) durante años y del resto de la pastuqui afanada de mil formas, ni palabra. Pero la dama no para de hablar, víctima de un ataque de ansiedad algo histérico porque, obviamente, puede acabar entre rejas. El mismo ataque que le lleva a calificar de "puro totalitarismo bolivariano" la auditoría que quiere hacer el Ayuntamiento de Madrid de la gestión de los equipos anteriores, esos que han  dejado una deuda de tropecientos mil millones de euros a base de hacerse despachos versallescos, pagar sobrealquileres a las empresas amigas y hacer todo tipo de mangoneos.

En Cádiz, el alcalde de Podemos, Kichi, declara el ayuntamiento en quiebra técnica pues hereda una deuda viva de 275 millones de euros que la anterior alcaldesa (quien entró con una deuda de 75 millones)  ha ido acumulando a través de una gestión absolutamente incompetente, de clientelismo, favoritismo y enchufismo.  

El paradigma es Castilla La Mancha. Cospedal, que se hizo cargo de la Comunidad con 7.000 millones de deuda, la deja con 37.000 millones y todo manga por hombro pues su gobierno no ha hecho otra cosa que machacar a los desfavorecidos, los dependientes (hay momentos en su gestión de verdadera crueldad), los parados y los viejos, mientras favorecía a sus amigos, compadres y, presuntamente a sí misma y su familia. Porque es posible que sea una casualidad inocente que la empresa de su marido multiplicara por 14 sus ingresos desde que ella llegó al poder pero a la gente, siempre desconfiada, le gustaría ver con pruebas que la casualidad es casualidad y no pura corrupción. Como también habrá que explicar cómo ese especimen que Cospedal puso al frente de la televisión castellano-machega con la orden de mentir del alba al anochecer, el inenarrable Nacho Villa, había gastado en este mes de agosto todo el presupuesto de 2015, En qué es lo que irá saliendo ahora.

Esto no ha hecho más que empezar. La X legislatura es la del robo y el saqueo pepero de España y cuando Rajoy, el de los sobresueldos, pierda las elecciones (que es lo único que le importa) saldrán los escándalos del gobierno central en todos sus ministerios y trapisondas. Si se quiere un dato, reconocido por el propio gobierno: ha expoliado 41.000 millones de euros del fondo de reserva de las pensiones. La crisis con esta pandilla de mangantes la pagan los trabajadores, los parados, los dependientes, los jubilados. Los más débiles.

Hablando de herencias. Zapatero les dejó un fondo de reserva de pensiones de 67.000 millones que ellos han saqueado. Esa es la realidad de esta banda de ladrones.

(He encontrado la imagen en Twitter, pero no he sabido sacar la autoría. Si el autor me la hace llegar, la incluyo.)

lunes, 6 de julio de 2015

El cortijo de los indeseables.

Wert debe de llevar todos los números para ocupar el puesto de peor ministro de Educación y Cultura de la democracia y hasta es posible que de la dictadura que, en el fondo, debe de ser su régimen preferido. Ha destrozado la enseñanza pública en todos los niveles, como si de una enfermedad se tratara. Ha abandonado las universidades, expulsado de ellas a los sectores menos favorecidos de la población, ha hundido la investigación y el desarrollo y hecho trizas los planes de estudio de los demás niveles educativos. En cambio, ha privilegiado la enseñanza privada, acumulado las ventajas y favores en especial sobre la iglesia. Ha autorizado la apertura de "universidades" privadas, chiringuitos en donde inútiles parecidos a la ministra Báñez van a comprar sus títulos que luego no ejercen porque ni saben cómo. Ha implantado de nuevo la religión católica en los colegios y eliminado la formación para la ciudadanía con el argumento de que es doctrina, sabiendo perfectamente que la única doctrina es la católica, que él dice profesar. Ha intentado provocar en varias ocasiones a los nacionalistas catalanes, dentro de la actitud de hostigamiento al catalanismo del gobierno de franquistas al que perteneció, con expresiones tan estúpidas como hay que españolizar a los niños catalanes. Ha perseguido la libre creación en la red, un régimen justo de derechos de autor y tratado de imponer una censura a raíz de su reforma de la ley de propiedad intelectual. Ha destinado millones de euros a las corridas de toros, euros necesarios en un país en el que la gente pasa hambre, incluidos los niños, catalanes o no, por las políticas disparatadas, abusivas y corruptas del partido de presuntos ladrones al que pertenece. Además de subvencionar las corridas con cargo al erario, ha mostrado su cociente intelectual y fibra moral sosteniendo que esta salvajada infame, coreada por energúmenos, tiene algo que ver con el arte y la cultura.

Este personaje fascista, reaccionario, nacionalcatólico ha resultado insoportable hasta para el sufrido pueblo español acostumbrado a aguantar políticos tan tiránicos como imbéciles, el pueblo de ¡vivan las caenas!, que le ha venido atribuyendo la valoración más baja de todos los políticos de la democracia. Inferior hasta a la de Ana Mato. Lo profundo del desprecio de la gente por el pájaro viene compensado, supongo, por su capacidad para mentir y hacerse pasar por lo que no es, dando a entender a los gestores de la SER y otros medios del grupo Prisa, que era hombre moderado, medido, tolerante y abierto y no la especie de tarugo cuartelario que es. Claro que, a lo mejor, tampoco es engaño, sino complicidad. La SER necesitaba un franquista que hiciera las veces de demócrata y dieron con este ambicioso patán.
 
Ya a punto de vencer la legislatura, Wert ha aprovechado su boda con su propia Secretaria de Estado de Educación, Monserrat Gomendio, para huir con el rabo entre piernas de un ministerio en el que no ha hecho nada más que destrozos. Es decir, huir como ha estado entrando y saliendo durante estos cuatro años en todos los recintos a los que acudía oficialmente: a hurtadillas, por la puerta de atrás, sin avisar, oculto porque dondequiera que iba todos los estamentos docentes y discentes lo silbaban, abucheaban y escracheaban. Porque se lo merecía.
 
Ahora se casa con la citada Gomendio. Es un asunto privado sobre el que aquí no se dirá nada, salvo señalar que a la boda acudirá Mariano Sobresueldos Rajoy. Pero sí se comentará algo de la novia/esposa, Gomendio que, hasta hace poco era número dos del ministerio de Wert y corresponsable de sus estupideces.
 
Gomendio era la primera o la segunda fortuna del gobierno de Rajoy, con unos 14,5 millones de euros declarados. Una millonaria entre los millonarios. Como puede apreciarse en la información de la revista Mongolia esta fortuna no se origina en ninguna actividad empresarial propia, en ningún esfuerzo ni trabajo que haya realizado la propia interesada, sino que es un dinero heredado. Y heredado de fuentes hediondas. Parte procede de los enchufes y privilegios que el primer Gomendio tuvo con Franco, de sus dudosos pelotazos y asuntos judiciales que no le supusieron perjuicio (pero sí al conjunto de la población española) porque estaba protegido por la  corrupción franquista. La otra parte viene del general Kindelán, uno de los facciosos que se sublevó contra la República y, gracias a eso, hizo su fortuna y la de su bisnieta Monserrat Gomendio Kindelán, con las normas y formas que se verán a continuación. Kindelán fue, al parecer, corresponsable del bombardeo de Gernika, una de las mayores atrocidades de los fascistas durante la guerra. Ahí es nada lucir como timbre de gloria haber masacrado a miles de víctimas indefensas para aterrorizar a la población. O sea, el timbre de gloria de ser un verdadero terrorista a cuyo lado muchos de la Yihad son aprendices. Gernika es hoy un símbolo doble, de barbarie y de gloria. La barbarie a cargo de quienes, como Kindelán, asesinaron a sus semejantes. La gloria a cargo de quien, como Picasso, inmortalizó esa barbarie. Picasso y Kindelán, el bien y el mal, el genio y la inmundicia.
 
Pero no acaban ahí las andanzas del antecesor de Gomendio. Kindelán fue también uno de los generales de Franco sobornados por el Foreign Office para que aconsejaran al dictador no entrar en la guerra del lado del eje. Según parece, los ingleses entregaron al "héroe de Gernika" (a quien ellos mismos consideraban en sus documentos como una granuja) 1,5 millones de dólares de la época, equivalentes a 18 millones de euros de hoy, a cambio de que trabajara por sus intereses, cosa que el granuja parece haber hecho a entera satisfacción de sus amos. Es decir, y para terminar la semblanza, el criminal que planeó el bombardeo de Gernika era el mismo sinvergüenza que hablaba en tonos líricos de la Patria, España, el Imperio mientras se enriquecía con los sobornos. Un estilo habitual en la casa, entre la derecha nacionalcatólica. ¿O no están los nacionalcatólicos peperos con España a vueltas todos los días mientras la esquilman y se llevan el producto de sus latrocinios a Suiza o las islas Caimán?
 
Desde luego, los hijos no heredan los pecados de los padres y menos de los bisabuelos. Aunque el dinero, sí. Y precisamente porque esta señora recién casada heredó una fortuna de tan siniestra procedencia y jamás ha dado un palo al agua para ganar algo, sino que ha estado siempre enchufada en actividades de la supuesta organización de delincuentes a la que pertenece el matrimonio, resulta la menos apropiada para ejercer a lo bestia la teoría y la práctica del más cruel neoliberalismo desde el ministerio de educación. Esta señora es la que ha justificado las políticas de recortes, privaciones, mermas y sisas de la educación pública a favor de la privada, las políticas de impedir que los menos favorecidos tengan opciones con discursos falsos, hipócritas, indignantes acerca de que los estudiantes deben pagar el coste real de las tasas, que el que quiera estudiar que se lo pague, que hay que acabar con la cultura de las subvenciones y aceptar el libre mercado, etc.,. Discursos glorificadores de la ideología yanqui del hombre/mujer hechos a sí mismos que, en su boca de heredera del latrocinio y el expolio sin haber trabajado en nada útil en su vida, son una burla, una hipocresía, una muestra de la mala ralea de estos neofranquistas. Más que nada teniendo en cuenta que no todo el mundo tiene un abuelo que hiciera negocios con la corrupción de la dictadura ni un bisabuelo que mandó bombardear Gernika y cobraba sobornos de potencias extranjeras.
 
Decíamos que la boda se verá agraciada por la presencia del Mariano Sobreueldos Rajoy. No es de extrañar, cuenta habida de que esta pareja de tunantes millonarios ya se ha preparado la vida en París, en sendos puestos de designación del gobierno, para los que no tienen la menor preparación, pero que pagaremos todos los contribuyentes.
 
Sus antepasados fueron unos granujas y ellos siguen en su huella viviendo opíparamente a cuenta de lo público porque, al igual que el resto de franquistas y presuntos ladrones del PP, creen que este país es un cortijo. El suyo.

sábado, 14 de febrero de 2015

El gobierno de los hombres y la administración de las cosas.


O sea, el ejercicio del Poder. Jesús del Gran Poder llamaban a Jesús Polanco. La muerte, el tiempo, la vida, convirtieron aquel Gran Poder en la impotencia de un querubín del Barroco. Ahí está El País dispuesto sacar adelante al PSOE a golpe de encuesta, horrorizado ante la alternativa, con un éxito menos que mediano. El Poder no se crea ni se destruye. Pero, ¡oh dioses! cambia de mano, o sea de brazo. Los medios han perdido su poder en una sociedad absolutamente permeada de información en tiempo real. Se acabó el sueño de los medios independientes, basados en el éxito económico.


Todos los periódicos de papel son una ruina y tienen que sobrevivir como pueden. Sometiéndose al Poder que se ha desplazado hacia el dinero. Es decir, tampoco ha ido tan lejos porque siempre ha estado ahí. El poder del dinero. 800 millones de € de fianzas a Rato y otros. Podrán depositarlos, supongo, porque los tienen. Los han obtenido presuntamente de forma fraudulenta. Y hay un escándalo. Bastante hipócrita, por cierto. ¿De dónde proceden las demás fortunas? Seguramente habrá ejemplos de muy meritorios empresarios que, empezando de la nada, gracias a su trabajo, tesón y sentido del ahorro, levantaron un emporio. Pero en la mayoría de los casos, las grandes fortunas proceden de saqueos, expolios, robos, estafas, fraudes, engaños. En definitiva, vienen de la explotación del trabajo ajeno.

Muchos se escandalizan no porque Caja Madrid estuviera gestionada por un presunto chorizo, sino porque lo han pillado. Pero, hombre, eso se hace sin que te pillen porque, entre otras cosas, pones en peligro la seguridad del latrocinio organizado. Y ¿qué se sigue de esto? Que la administración de las cosas, ese aspecto esencial del ejercicio del poder, ha estado en manos, al parecer, de un absoluto incompetente o un ladrón o de un ladrón incompetente.

No se dirá que el capitalismo no es un sistema magnífico en el que cabe nombrar al frente de una de las mayores entidades de crédito a quien pudiera ser un ladrón incompetente. El problema no es el capitalismo, dicen los capitalistas, sino el control político de las cajas. Pero el control político de las cajas es cosa del capitalismo. Prueba: tan contentos estaban los empresarios y los sindicatos participando en el unto.

Claro parece quedar que, como administrador de las cosas, Rato es tan malo que no solo ha arruinado a miles de personas sino que se ha buscado su propia ruina. 

¿Y qué pasó con el gobierno de los hombres? El mismo que presuntamente ha arruinado a su empresa y a un montón de gente más, el que abandonó el FMI haciendo mutis por el foro y en sentido estricto, pues ni una explicación dio, venía de ser Ministro de Economía y Hacienda y vicepresidente de los gobiernos de Aznar. Según las leyendas, el autor del milagro español. Eso tampoco era mucho decir porque, cuando los del Wall Street Journal, siempre unos impertinentes empiricistas de la tradición anglosajona, vinieron a enterarse de eso del "milagro español", en 1997, Aznar los sacó de dudas como Jehová a Moisés: yo soy el milagro. A Rato, ni las migajas. Además, ¿no estaba destinado a pillar la pasta de Caja Madrid?

¿Por qué hay que creer que, quien fue un incompetente y un supuesto estafador en la administración de las cosas, no lo fue antes en el gobierno de los hombres solo que no lo han pillado? Por un acto de fe. Nada más. Años después, declarando ante el juez por el latrocinio de Caja Madrid, Rato dijo que no sabía contabilidad ni conocía la normativa legal sobre la materia. Es decir, puedes llegar a ministro de Economía y Hacienda de tu país sin saber cómo funciona tu territorio. 

Pues sí, parece que, en efecto, fue un milagro.

martes, 25 de noviembre de 2014

Adelanta la marca España.


¿Quién lo hubiera dicho veinte, treinta años antes, cuando la marca España tenía personificaciones heredadas de los bufones de los Austrias o la corte de la Reina Castiza? La marca era entonces Puerto Hurraco, el Palmar de Troya, la Virgen del Escorial, los kikos, el Lute y el Dioni. Por no citar sino a los más sonados. Andrajos, miseria, alucinaciones, santerías, sectarismo, banderías. Nada que ver con Europa.
 
Ahora, sin embargo, estamos por fin a altura europea. Ese barbilampiño querubín de trasparente mirada es una especie de alienígena pasado por una película de Kubrick. Sucede a veces en las colectividades y tribus muy definidas. Es el caso de los albinos entre los bantúes o los nubas, por ejemplo. Parecen venidos del ultraespacio. Este pequeño Nicolás acaba de materializarse de la nada, quizá enviado por alguna potencia de otra galaxia, capaz de cambiarle su angelical figura por la de un ratón, como en los cuentos de Andersen. La incredulidad y el pasmo general en la Gran Nación que acostumbraba a ser la novena potencia industrial del planeta inclinan a pensar más en un espíritu batueco que en el de una opinión pública madura, razonadora y crítica. Ver a los periodistas pellizcarse al escuchar las respuestas del pequeño gran facilitador da verdadera risa.
 
El problema es que hay testimonios gráficos irrefutables. Son imágenes que admitirán luego leyendas diversas pero todas tienen un elemento común: el alienígena ha estado y hablado con los personajes con los que dice haber estado y hablado. O sea, ministros, alcaldes, autoridades de varios rangos, instituciones como la FAES o el CNI y puede que hasta la vicepresidencia del gobierno.
 
Y ¿de qué? Eso es lo de menos ahora. El hecho es que hablaban. Tratándose de otras gentes, ello resultaría maravilloso pero, si se recuerda que son personas que también hablan con Vírgenes, les hacen encargos y las condecoran, no se ve por qué no verían en el pequeño Nicolás a un mensajero de nuestra Señora, un san Rafael enviado por whatsapp.
 
Parar el 9N sostiene petit Nicolas que le había encargado vicepresidencia. Lo peor de esto no es el patético desconocimiento que revela sobre el 9N, considerado como una especie de día del chacal. Lo peor es que el encargo puede haberse hecho. Con estos gobernantes es verosímil.  

sábado, 15 de junio de 2013

No es una crisis. Es una estafa.


Es el pandemónium, el latrocinio universal sin límites, la revelación de todas las miserias y corrupciones de una casta político-empresarial de delincuentes. Ese Díaz Ferrán, condenado, era ayer ejemplo de virtudes ciudadanas, llamaba cojonuda a su amiga Esperanza Aguirre, nos decía cual nuevo Franklin, que había que trabajar más y cobrar menos y se iba de devota ofrenda a Santiago en 2010, de la mano de los curas, otros que tal, que piden se tache la casilla de la Iglesia y trincan 11.000 millones de euros de dineros públicos exentos de toda tributación y de los que no se dignan rendir cuentas. ¿Por qué va a darlas Díaz Ferrán por los millones de crédito que le dio su amigo Blesa contra la garantía de una empresa en quiebra? Blesa, también en el trullo, uno de los responsables de las preferentes cada vez más parecidas a las rocas Cianeas, que destruyen todo lo que pasa entre ellas. Y los señores banqueros, hasta ayer todopoderosos, empiezan a pasar por los juzgados. Como que no es una crisis sino una estafa y así se ve al hacerse realidad la consigna primera de: "procesad a los banqueros y sus trujimanes", quienes como unos anti-lourdes, no han dejado octogenario, ciego, sordo o discapacitado por engañar. Rato está cerca del banquillo. Rato, el del supuesto milagro económico de fines de los noventa, quien estuvo a punto de ser nombrado candidato a presidente en lugar del prodigio que ahora lo es. El prodigio está callado como una marmota. Habla a través de plasma, rehúye las conferencias de prensa, contesta cuando no le queda más remedio, divaga y de su caso concreto, como receptor supuesto de misteriosos sobres barcénigos y viajero gratis total a cuenta de la Gürtel, o sea del contribuyente, no dice ni pío. La consigna es: no se habla. Silencio y omertà, no vaya a enterarse el personal de lo que aquí se lleva robado. Y así, Pons y sus "indemnizaciones", García Escudero y sus ignorancias, Arenas y sus olvidos, Ana Mato y sus invidencias no solo no dimiten sino que no se consideran obligados a dar una explicación al respetable. El respetable, además, no existe. Existen los medios amigos que ya se encargan de informar a los suyos de lo que tienen que decir. Quizá pueda existir, pero no merece respeto, como se ve por el nivel mental de los periodistas y "creadores de opinión" que rebuznan sus falacias en pro de la privatización de todo lo público a cambio de un jugoso estipendio público, robado del bolsillo de los ciudadanos. Por tal motivo, Bárcenas hace la peineta al universo mundo. Y eso con 22 millones aparentemente choriceados. Ahora que vamos por 45, peineta y media. La peineta es una forma normal de interlocución de las más altas magistraturas del Estado. Juan Carlos dedicó una al público increpante en Vitoria en 2006 en la seguridad de que nadie lo calificará so pena de que vengan sus jueces de chambre a proteger su derecho al honor, a mandar callar a los demás y a masacrar elefantes. Aznar hizo otra a unos estudiantes universitarios hace un par de años. Peinetas son también los silencios ensordecedores. Aznar ha pasado de responder altivo y calderoniano a las insinuaciones de "El País" como buen español en defensa de su honor a caer en un mutismo absoluto, ahora que las insinuaciones toman la forma de números concretos: más de 700.000 euros cobró en sobresueldos, al parecer, el héroe de las Azores, quien, además, aprendía a jugar al golf con cargo al contribuyente porque eso es lo que manda la escuela austriaca que él alienta en la FAES. Callar sobre esto, no dar ninguna explicación no es de recibo. Como no lo es que Rajoy siga punto en boca con sus presuntos 200.000 euros cobrados en 2011, el año en que tenía que mirar acongojado su cuenta a fin de mes porque tenía "los problemas de todos los españoles". Y tampoco es de recibo que González Pons, pillado en una sisa de mangante menor de cobrar dos veces por el mismo concepto, haya desaparecido de la faz de la tierra. A lo mejor, para compensar, reaparece el lunes Cospedal explicando, mientras se ajusta la otra peineta, la de ensartar rojos, que los nuevos 25 millones de Bárcenas son en diferido y eso lo arregla ella subiéndose otra vez el sueldo con lo que ahorre suprimiendo el cuerpo de bomberos forestales, que no hacen nada. Quién sabe. No, no es una crisis. Es una estafa, un expolio sin precedentes: un partido entero aparentemente dedicado a repartirse los dineros de la corrupción con ayuda de una red de empresas tan corruptas como él. El mismo Díaz Ferrán financiaba la fundación FUNDESCAM con la que presuntamente se pagaban las campañas electorales del PP, incluidos los sobornos a los sinvergüenzas del PSOE para que cambiaran su voto y permitieran gobernar/robar a la derecha con la flamante Aguirre y sus mayorías absolutas financiadas por empresarios ladrones. Al fin y al cabo, tiene más tradición, clase, señorío y, además, paga diezmos de lo trincado a los curas. Aunque, en donde puede, el PSOE gana puestos en la escala de la mangancia, como se ve en el caso de los EREs en Andalucía y no hablemos ya de las comisiones de CDC en Cataluña, un nacionalismo de tahúres y mafiosi. La corrupción es transversal y, en el caso del PP, al parecer, endémica. Y nadie da explicaciones: ni Aguirre, ni Pío, pío, pío. Nadie. Porque las bufonadas de Floriano y las estupideces de Báñez y sus vírgenes no pueden considerarse ni siquiera expresiones articuladas inteligibles. Así que los de los escalones más bajos ya van directamente a la rebatiña: el mismo Alberto Fabra que pretendía que los contribuyentes le pagáramos un profesor particular de retórica, ahora ha enchufado en el gobierno a una amiga íntima, razón por la cual no considera necesario explicarse. ¿No es amiga? Pues ya está. ¿O van los aguafiestas de siempre a escandalizarse porque el Rey pagara con cargo al contribuyente asimismo la grata estancia de otra amiga íntima cabe La Zarzuela? ¿Por qué puede Ana Botella tener de asesor a Carromato con 60.000 uracos de paga y sin saber hacer la o con un canuto y no van a poder otros enchufar a amigas de toda confianza? ¿Y Rajoy y sus seiscientos asesores? ¿E Ignacio González y su familia  punalúa, toda ella en la mamandurria de la administración pública, a la que hay que privatizar si no sirve para enchufar a los parientes, como los hijos y protegés de Aguirre, la ultraliberal? Es que la exigencia de rendimiento de cuentas es una trampa saducea porque ¿cómo van a dar cuentas Barberá y Camps si entregaron los millones a Urdangarin según rezan los Evangelios, esto es, sin que su mano izquierda supiera lo que hacía la derecha? Como dos buenos palurdos con ínfulas de quiero y no puedo, tenían plena confianza en el yerno del Rey, casado, además con una infanta mágica, especialista en transacciones inmobiliarias que, como los universales de Plotino, solo las conoce la mente de Dios y no Hacienda, que es cosa de judíos. Una confianza que se fundamenta en la que inspira ese Rey que juró fidelidad a los principios del Movimiento Nacional , hombre a su vez de fino olfato para los negocios, incluidos los que se hacen en las cuentas suizas, en donde el monarca parece tener un capitalito heredado de papá y apartado por si las cosas se ponen feas en España. Que pueden ponerse porque la gente parece ya bastante harta de que la estafen.

martes, 2 de abril de 2013

¿Justicia en España? No me haga reír, hombre.

Ignoro si la Justicia española es un cachondeo, como sostuvo en su día Pedro Pacheco con notable tecnicismo jurídico. Pero queda claro que, si no lo es, se le aproxima bastante con todos los caracteres de ley del embudo, justicia de clase y justicia de partido, generalmente en contra de los desfavorecidos y al servicio de los privilegiados.

Y descaradamente. A los hechos me remito:
  • Caso Naseiro. El primer tesorero del PP al que pillaron en circunstancias iguales a las de Bárcenas ahora. Los jueces archivaron el caso mediante una triquiñuela legal de unas cintas que no se dieron por admitidas como prueba. En presunto delito quedó sin castigar.
  • Caso Aznar. Es de menor rango pero muy significativo. Debidamente denunciado por infringir las ordenanzas municipales de Málaga por pasear los perros sin correa ni bozal, Aznar no será sancionado porque, según el ayuntamiento, hay cosas más importantes que hacer. Ese ayuntamiento, mañana, puede ponerle una multa a usted por hacer lo mismo que Aznar.
  • Caso Cristina de Borbón. Al margen de si es tonta o se lo hace, hay ya indicios suficientes para imputarla, pero es altamente improbable que suceda. Y eso que su padre anunció que "la ley en España es igual para todos". Simplemente, no es verdad. Cristina, su familia, la Iglesia, los ricos, las derechas, el PP, están por encima de la ley.
  • Caso Urdangarin. Mientras que en el caso de los EREs en Andalucía hay ya media docena de personas en prisión preventiva, en el de la presunta estafa de Noos, ninguno de los implicados ha pisado una cárcel ni es previsible que lo haga en un futuro próximo.
  • Caso Fabra. Casi diez años de instrucción gracias al filibusterismo judicial del cacique; nueve jueces y otros tantos fiscales han pasado por la causa sin que el presunto ladrón haya sufrido la más mínima incomodidad. Al contrario, ha seguido en sus cargos y cometiendo todo género de desaguisados en ellos. Por fin tiene fecha para juicio oral por uno de sus numerosos supuestos delitos. Está por ver que sea condenado.
  • Caso Camps, el Curita, amigo del alma de El bigotes, al que quiere "un huevo", absuelto gracias a un jurado popular que no lo encontró culpable de lo que a todas luces es culpable, siendo, por lo demás, la parte menos vistosa de sus supuestos latrocinios.
  • Caso Camps/Barberá. Cuando ya es patente que estos dos mendas malversaron millones para dárselos a Urdangarin, el presidente del gobierno anda presuntamente haciendo gestiones para evitar que los imputen con el cuento de que tiene que salvar la Monarquía cuando lo único que le importa es que no caigan más delitos sobre el PP que, a estas alturas, parece una organización de delincuentes. Y quizá lo consiga. Quizá consiga que queden sin castigo expolios de millones al erario público.
  • Caso FUNDESCAM. Parece bastante claro que el PP se financió ilegalmente con dinero negro canalizado a través de esta opaca fundación a mayor gloria de Esperanza Aguirre y cuyo principal valedor, Díaz Ferrán, está hoy en el trullo por presunto ladrón. Pero hasta la fecha nadie ha iniciado acción alguna para esclarecer los hechos. Se prefiere que prescriban. Lo habitual es que la fiscalía se niegue a actuar de oficio cuando se trata de presuntos delitos de gentes del PP.
  • Caso Bárcenas. El último especimen de la lista de presuntos ladrones/tesoreros del PP. Millones de euros evadidos, quebranto a la Hacienda pública, entregas irregulares de dinero negro supuestamente repartido entre dirigentes del PP, empezando por su presidente, Mariano Rajoy, encerrado en un silencio de molusco. Y ni un detenido ni un encarcelado.
  • Caso Gürtel. Millones y millones estafados a las administraciones, defraudados a la Hacienda, decenas de cargos del PP presuntamente implicados en cobros ilegales, corrupción en todos los niveles de las administraciones públicas. Ni un solo condenado hasta la fecha excepto el juez que empezó a investigar el caso, Baltasar Garzón.
  • Caso Feijóo, pillado de paseo con un reconocido narcotraficante y, por tanto, sospechoso de todo tipo de ilícitos penales. El martillo de Anxo Quintana, cuya dimisión exigió a gritos en su día por algo que no era ni la centésima parte de lo que se deduce de las relaciones de Feijóo con Dorado. No solo se niega a dimitir sino que nadie inicia una investigación sobre su nauseabundo comportamiento.
  • Caso Rajoy. Involucrado en los "papeles de Bárcenas" como uno de los receptores de dinero negro en sobres, se niega a dimitir y a dar explicaciones satisfactorias e impone silencio a su partido sobre el asunto, ocultando información a la ciudadanía. A estas alturas esta sigue sin saber a ciencia cierta cuánto dinero cobra y ha cobrado en los últimos años al mes Rajoy. Solo se sabe que tuvo el morro de subirse el sueldo un 27% hace un par de años, mientras reclamaba que se le bajara a todos los demás. Y, por supuesto, nadie ha iniciado investigación alguna sobre un comportamiento presuntamente corrupto.
  • Caso Juan Carlos I. Los últimos meses han dejado claro que el Rey de España no solo no tiene un comportamiento aceptable sino que es directamente reprochable. A sus aventuras africanas, el aparente miniserrallo que tenía cercano a su residencia, sus oscuras maniobras en lo referente a su yerno y el modo en que ha acumulado una inmensa fortuna, se han añadido unas cuentas en Suiza con unos capitales a su nombre que, al parecer, se han ocultado al fisco en España. Es decir, Juan Carlos viene a ser un evasor más pero, obviamente, a nadie se le ocurre que puedan iniciarse acciones judiciales en contra de él.

    Eso es solo para los pringaos.

    ¿Justicia en España? Venga ya.
(La imagen es una foto de Nemo en el dominio público).

domingo, 24 de marzo de 2013

En el cielo y en la tierra.

El abrazo de Castel Gandolfo. Esos dos angelicales ancianos en sus albas vestiduras son quizá lo más cercano que podamos imaginarnos al reino de los cielos,  a donde ahora se llega en helicóptero..

Entre tanto, aquí en la tierra, el caso de Chipre pone a prueba el sistema político europeo. Es una muestra más del proteico carácter del capitalismo, capaz de convertirse en su contrario para sobrevivir. Esa quita del 20% de todas las imposiciones superiores a 100.000 euros es una medida que cualquier partido de izquierda aplaudirá incluso con mala conciencia por no haberse atrevido a tomarla él. Pero el gobierno chipriota es muy de derecha. Y ¿qué hace un gobierno de derecha adoptando medidas de izquierda? Obviamente, refundar el capitalismo.

No podemos saber en qué pensaban en concreto aquellos líderes, como Sarkozy, que prometían la refundación del capitalismo en los primeros momentos de la crisis actual. Pero sí podemos ver que los gobiernos aplican a la crisis como soluciones las medidas que la provocaron. Hasta que dejan de hacerlo y aplican las de la oposición, como esa quita del veinte por ciento. Una medida claramente confiscatoria y que afecta a los más pudientes, una medida de izquierda pero adoptada por un gobierno de derecha, prueba evidente de su validez.

Desde el comienzo de la crisis las autoridades han venido advirtiendo de que España no es Irlanda, ni Grecia, ni Portugal, ni, ahora, Chipre. Claro, España es España, desde luego pero ¿por qué no habría de adoptar una decisión de tipo chipriota, una tasa sobre los depósitos bancarios? Al fin y al cabo eso es lo que es la política de austeridad impuesta por el gobierno. No se tocan los depósitos bancarios pero se reducen los sueldos, se aumentan los impuestos, se establece todo tipo de tasas y exacciones a la población del común que equivalen a una quita pero en donde quienes pagan más son los que tienen menos. Por eso el gobierno no impone tasas a los depósitos bancarios. Prefiere sacarle a la gente el dinero literalmente del bolsillo.

Hay quien dice, para encontrar una lógica insider, que la mayor parte de los depósitos superiores a 100.000 euros en Chipre son rusos. O sea, Chipre nacionaliza recursos rusos. Antaño un caso como este podía ser un casus belli. Hoy, la guerra no es pensable, al menos de momento. Pero esa es consideración anecdótica. La cuestión principal es que un gobierno de derecha adopta una medida típicamente de izquierda porque es buena para salvar el capìtalismo. La pregunta inmediata es: ¿por qué Rajoy no aplica en España lo que ve hacer en Chipre y no lo que vio hacer en Baleares y Valencia?

sábado, 23 de marzo de 2013

Últimas noticias de la crisis-estafa.

Mete miedo el último tajo del FROB a los ahorros del pueblo llano. 400.000 compradores de preferentes tienen que tragar una quita media del 50%. El espectáculo de los accionistas de Bankia, aun más desolador. Lo perderán todo pues las acciones que compraron a 3,25€ cotizan hoy a 0,07 céntimos o algo así. Es el resultado de la gestión de ese genio de las finanzas de Rodrigo Rato a quien, al parecer, esto de haber arruinado, estafado, a decenas de miles de personas no parece quitar el sueño. Ahora debe explicarse ante el juez. Podía aprovechar para explicar asimismo cómo se justifican los astronómicos emolumentos que percibieron tanto él como Miguel Blesa, el antecesor, de unas entidades que estaban llevando a la quiebra.

Téngase en cuenta que esos cientos de miles de personas sometidas a tanto quebranto son las que, a su vez, soportan aumentos de impuestos, mermas de salarios, tasas o pagos y repagos arbitrariamente decididos por las administraciones y todo tipo de exacciones. La convicción de que la crisis están pagándola los desfavorecidos responde a una cruda, una violenta realidad. Hay un ataque del capital contra las clases trabajadora y media para despojarlas de sus ahorros, de su nivel de vida, incluso de su patrimonio. Especialmente el de carácter público. La privatización de los servicios, impuesta a la fuerza, en contra de la voluntad de los afectados, es un expolio de lo público en favor de intereses privados.

Este empobrecimiento general de la sociedad, eso que se llama la devaluación interna, es también una táctica aplicada como fórmula para salir de la crisis. Es preciso aumentar la productividad para ser competitivos en los mercados internacionales, única forma de generar recursos. Tenemos que ser competitivos con los chinos y eso solo se consigue pagando aquí sueldos chinos y sin ninguna redistribución interna de la renta. Se apunta una clara división internacional del trabajo consistente en convertir España en un país de mano de obra barata y especializado en servicios turísticos.

El desarrollo del Estado del bienestar en el siglo pasado fue posible gracias al excedente generado en la explotación del Tercer Mundo merced a unos términos muy favorables de intercambio. Pero ahora las tornas se han invertido y parte importante del Tercer Mundo ha pasado de ser compradora neta de nuestros productos, a vendedora neta de los suyos. En el pasado, esta situación se resolvía mediante una guerra, expediente al que ya no es posible recurrir, salvo en los casos de conflictos muy localizados y asimétricos.

Aunque de otro tipo, la tercera guerra mundial está ya aquí. Viene a añadirse a aquella otra, también nueva, proclamada a principios de siglo, la guerra al terrorismo internacional. La de ahora es la de los ricos contra los pobres. Como la del terrorismo, no tiene fronteras, ni líneas de batalla y se libra tanto en el interior como en el exterior de cada sociedad. Es la guerra del capital contra el trabajo, como siempre. Pero hoy del capital financiero, del puramente especulativo cuya hostilidad padece no solamente el trabajo sino el conjunto de la sociedad en cuanto productora o consumidora.

(La imagen es una foto de dulhunk, bajo licencia Creative Commons).

miércoles, 28 de noviembre de 2012

La codicia, la crisis y el expolio.

El asunto más fascinante sobrevenido hace poco es el sueldo de un millón de euros al mes que se ha autoasignado Cebrián, presidente de Prisa. He preguntado por ahí, no fuera a ser que mi modesto horizonte económico hubiera limitado mi capacidad de valoración de las cantidades. Pero en todas partes he detectado pasmo, sorpresa, a veces algo de envidia, una pizca de irritación y abundante resignación. El asunto alcanza cotas sublimes cuando el interesado explica que esa cantidad es normal en el mercado. Eso no puede ser cierto. Y menos en las empresas de comunicación. Estoy seguro de que nadie en estas ingresa esa astronómica cantidad, a no ser los propietarios y estos suelen ser morigerados en las sumas que se autoasignan. Y son los propietarios; que no es aquí el caso; o no lo era. Dice Cebrián que no se explica el odio que le profesa la redacción de El País, en la que la mayoría gana mil veces menos que él y un buen número ni eso porque él los ha puesto en la calle con un ERE muy duro. Pues si no se lo explica tiene duras las entendederas.
Pero, se dirá, oiga, es la empresa privada. Hacen lo que quieren, por supuesto, dentro de un orden. Una breve palabra sobre ese postulado sacrosanto de la separación entre la empresa privada y lo público, los poderes públicos, los gobernantes. Esa separación es falsa. Las empresas privadas viven de saquear lo público en tiempos tranquilos a base de una tupida red de enchufes, relaciones familiares y puro compadreo, muchas veces delictivo y, en tiempos turbulentos, a base decretos-leyes y normativas de urgencia. Todos los bancos privados con problemas se han rescatado con dinero público y este ha caído como el maná sobre el sector de las cajas, llevado a la ruina precisamente por los mismos que luego les adjudican miles de millones de euros de todos.
Además de que la separación no es cierta, el espíritu que alienta en ambos sectores, privado y público, es el mismo: el saqueo de lo público en unas proporciones tan disparatadas que, si se suman, se encuentra uno de los principales agujeros por los que desaparece el dinero de la endeudada economía española. Rato, nombrado presidente de Cajamadrid sin duda en razón de su probada experiencia en el fracaso, se va dejando Bankia en una quiebra tan total que es la principal causa de la gravedad de la crisis española. Pero él se ha llevado una pastuqui. Como la caterva de consejeros de Bankia, quienes venían levantándose de 200.000 a 350.000 euros por barba al año por no hacer literalmente nada; tan nada que no sabían ni lo que hacían, incluido un supuesto auditor, Acebes, que también cobró un Congo por no hacer auditoría. O esas cosas le cuentan al juez. Para dar ejemplo moral está previsto que los directivos del banco malo, cuyo nombre ya lo dice todo, tengan un límite de 300.000 euros anuales, un duro sacrificio que se alivia con la presidenta a quien se permite alcanzar los 500.000 euros anuales. No crean, no es mucho, está muy por debajo de los niveles del mercado, solo son quince días del sueldo de Cebrián. Siempre ha habido clases. La exmujer de Rato es presidenta de la ruinosa red de paradores del Estado, con un sueldo triple del del presidente del gobierno. Pero es que también el sueldo del presidente del gobierno es el triple del del presidente del gobierno, ya que cobra dos nóminas distintas de un modo altamente dudoso. Igual que hace Cospedal (esa que deja sin salario a los diputados de la oposición mientras ella percibe dos) y el resto de la casta política, término acuñado por Gian Antonio Stella y Sergio Rizzo y popularizado en España por Daniel Montero.
Esa casta política dedicada durante decenios a lucrarse, esquilmar el común, administrarlo malamente, a golpe de capricho, despilfarro, arbitrariedad, cuando no corrupción es la que ha arruinado el país. En conjunción con empresarios sin escrúpulos y delincuentes. Unas gentes que han erigido monumentos faraónicos perfectamente inútiles a su mayor gloria, con los que se han enriquecido los amigos y han endeudado y arruinado sus comunidades. Obras como la del ridículo aeropuerto de Castellón le hubiera costado el cargo al que lo mandó construir y, probablemente, un proceso judicial en cualquier otro país del mundo.
Una casta que se multiplica casi por infinito con el enjambre de asesores y cargos de confianza de los gobernantes y representantes de todos los niveles. Todos ellos de libre designación y todos ellos espléndidamente remunerados a cuenta de las arcas públicas. Y ¿qué hace falta para ser cargo de confianza? Ser amigo del que te nombra; mejor aun, pariente y, de nota ya, cónyuge. En efecto, ¿qué más confianza que entre marido y mujer? Algunos llevan esta fe en la pureza de los principios al extremo de enchufar al cónyuge en su mismo departamento. Y, mira por dónde, qué falta de entereza, eso está mal visto. La cosa consiste en nombrar al cónyuge en el departamento del amigo y al del amigo en el departamento propio. Hay que guardar las formas. El resto, herman@s, prim@s, cuñad@s, hij@s, se reparten a feliz voleo en el próvido seno de la administración pública, contra la que todos, a su vez, predican desde su pluriempleo de tertulianos en los medios. Y esa es la cuestión: no solo han esquilmado el país, sino que acusan a las víctimas de hacerlo desde unos medios de comunicación poblados de propagandistas de su credo también espléndidamente remunerados con caudales públicos..
Si alguien quiere medir el grado de enchufismo que reina en la casta política, sobre todo en la derecha, que goza hoy de señorío casi absoluto en el cortijo, que eche una ojeada a esta crónica de El Plural, en la que se cuenta lo bien colocada que está la familia de Ignacio González, empezando por su señor padre que, a sus 86 años, es secretario técnico del PP en el Senado por un salario que no se conoce, siguiendo por sus hermanos, cuñados y terminando con su esposa que es adjunta a la presidencia de la Patronal de Madrid. Una prueba patente de que la separación entre la empresa privada y el poder político que predican es un muro infranqueable. Pues no faltaba más.
(La imagen es una foto de 401(K)2012, bajolicencia Creative Commons).

jueves, 1 de noviembre de 2012

La crisis de la codicia

Se puede decir lo que se quiera pero ya está claro que esta devastadora crisis se origina en las actividades fraudulentas de las instituciones financieras estadounidenses (aunque no solas) movidas por la más desenfrenada codicia de sus directivos, sus agentes, brokers, afanosos por acumular fortunas en la gestión de una gigantesca estafa tipo Ponzi planetaria que afecta a muchos otros países. La acción de esa codicia desenfrenada, los manejos delictivos de los más diversos tipos fueron posibles porque la política neoliberal dominante desde los años ochenta del siglo pasado suprimió todas las restricciones legales en los mercados financieros.
Se dice que la crisis evidencia el fracaso de las políticas económicas neoliberales. Los neoliberales sostienen lo contrario y por ahí ronda un debate contraponiendo unas u otras políticas económicas. Los factores morales, la citada codicia, no se mencionan; no son un problema; lo esencial son las políticas económicas; lo otro son cuestiones subjetivas. Sin embargo, no es así sino al contrario. No son las políticas económicas las que han generado la codicia. Eso sería absurdo. Es la codicia la que ha dictado las políticas económicas. El afán de lucro ilimitado, el ansia por enriquecerse lo más rápidamente posible y al precio que sea. Es el espíritu el que hace el mundo. En este caso, el espíritu de la codicia. Su resultado es este panorama de crecido y creciente conflicto social en la frontera sur de la Unión Europea.
Y en lo que nos afecta a los españoles, nunca muy seguros de nuestro lugar en Europa, si es que tenemos uno.
Para describir esta situación recurro a un ardid. En la edición de El año 2000 (Looking Backward), de Edward Bellamy que estoy preparando, el protagonista reproduce un resumen de actualidad de un diario de Boston del 31 de mayo de 1887 que dice lo siguiente:

ASUNTOS INTERIORES. –Sin control la ola de fraudes. Estafa de medio millón en Nueva York. –Albaceas se apropian indebidamente de un fondo en fideicomiso. Los huérfanos, sin un penique. –Cajero idea ingenioso sistema de sustracción de dinero; desaparecen 50.000$. –Magnates del carbón deciden subir su precio y reducir la producción. –Especuladores acumulan gran cantidad de trigo en Chicago. –Camarilla obliga a subir precio del café. –Corporaciones del Oeste se apropian grandes extensiones de tierra. – Revelaciones sobre escandaloso caso de corrupción de funcionarios. Soborno sistemático. –Prosiguen en Nueva York los procesos de los concejales sobornados. –Grandes pérdidas de las empresas. Miedo a una crisis mercantil. –Gran cantidad de robos y hurtos. –Mujer asesinada a sangre fría para robarla en New Haven. –Propietario de vivienda muerto por disparo de ladrón anoche en nuestra ciudad.- Un hombre se pega un tiro en Worcester porque no consigue trabajo. Familia numerosa en la miseria. –Pareja de ancianos se suicida en Nueva Jersey por no ir al hospicio. –Miseria lamentable entre asalariadas de grandes ciudades. –Asombroso crecimiento del analfabetismo en Massachusetts. –Se necesitan más manicomios. – Alocuciones del Día de los Caídos. Discurso del profesor Brown sobre la grandeza moral de la civilización del siglo XIX.

Suena familiar. Gran consuelo. España no está en el África sino en los Estados Unidos de hace 125 años. Supongo que ese retrato es lo más parecido que puede producir la prensa al estado de anomia, de Durkheim, con el toque de humor final del profesor que diserta sobre la superioridad moral de no sé qué civilización. Cambiando Worcester por Madrid, Nueva Jersey por Barcelona y Nueva York por Mallorca, el cuadro refleja bastante bien la España de hoy. La crisis económica es social, moral, de valores. El orden capitalista ha perdido toda legitimidad, pero no hay alternativa. Y eso es lo que tiene a la sociedad como paralizada por una mezcla de estupor y resignación.
Así se ven sin clamor diferencias salariales estratosféricas que, además, no premian comportamientos exitosos sino, al contrario, verdaderas ruinas cuando no desfalcos. Unas gentes que han llevado a la quiebra las cajas salen del embrollo con primas, pluses, pensiones y demás "pes" de cientos de miles, millones de euros; otros, directivos de bancos cuyas manipulaciones condujeron al desastre son hoy ministros de Hacienda..
En el caso de El País lo escandaloso es que Cebrián se haya asignado una retribución desmesurada en una empresa que ha conducido prácticamente casi a la quiebra por pura y desnuda codicia mientras daba, y da, lecciones sobre ética pública y otros asuntos de los que ignora todo. Como codicia es que Maria Dolores Cospedal cobre dos sueldos indebidamente y se rodee de todo tipo de lujos, incluidos los viajes al Vaticano a lucir peineta a cuenta del erario público mientras machaca a los funcionarios, cierra los ambulatorios de la seguridad social, suprime el salario de los diputados e impone tasas a la ciudadanía prácticamente por respirar, como en los tiempos en que los señores feudales imponían exacciones a sus vasallos a capricho.
Codicia es que los banqueros acaparen cientos, miles de millones de dinero público, se lo repartan en bonuses entre ellos y larguen a la gente a la calle cuando no puede pagar la hipoteca. Como codicia es que cientos y miles de gobernantes municipales y autonómicos tengan sueldos altísimos, con mucha frecuencia superiores a los del presidente del gobierno quien, a su vez, aconsejado igualmente por la codicia, se niega a declarar cuánto cobra al mes, además de los consabidos dos sueldos que tiene por ser  del PP.
No otra cosa que codicia es que los gobernantes, muchas veces corruptos y ladrones ya de por sí, socialicen las pérdidas de las empresas, privaticen los beneficios y entreguen los servicios públicos al expolio de la gestión privada, habitualmente en manos de enchufados. Codicia son las obras faraónicas de gobernantes paletos para mayor gloria y fortuna propias y enriquecimiento de sus clientes, allegados, nepotes y pelotas.
 Como codicia son las acciones de las mafias (la última, la china) dedicadas a la trata y prostitución, el secuestro de niños, el tráfico de drogas, el blanqueo de capitales y cualesquiera otros servicios que consume vorazmente esta sociedad anómica que ha perdido el juicio moral. Codicia pura son los episodios negros de la Gürtel, la corrupción tan extendida de los políticos, por lo demás abrumados de privilegios, las procuradurías del yernísimo, cuyo verdadero rostro está revelándose ahora y dejando a la altura del betún a la Monarquía.
Movida por la codicia hay una casta de periodistas y comunicador@s con el carné del PP en la boca que monopoliza todos los espacios públicos y privados mediáticos a cambio de suculentas retribuciones y con la única función de glorificar los latrocinios del poder e insultar a quienes se oponen a ellos. Comisari@s polític@s y sicari@s que censuran la información, mienten y manipulan en beneficio del poder, se forran con ello y tan pronto pontifican en las tertulias de todólogos como ejercen de ministros o ambas cosas si actúan en régimen de gananciales.
Codicia es lo que mueve a la iglesia a valerse de la Ley Hipotecaria, convenientemente reformada por Aznar, para apropiarse de todo tipo de bienes inmuebles y tierras en toda España por cantidades simbólicas de forma que ya tiene más propiedades que antes de la desamortización y ello mientras saquea el erario público a cuenta de los nefastos Acuerdos con la bendición de todos los gobiernos, empezando por los socialistas..
Esta situación no tiene arreglo por cuanto el gobierno de la derecha la aplaude y la agudiza por coincidir con sus puntos de vista ideológicos que aprovecha para imponer a machamartillo sin ningún tipo de respeto por una sociedad moderna, abierta y plural y con el ánimo de retrotraer la sociedad a una situación propia de señores y siervos a los que se esquilma y se hace pagar y repagar por todo. 
Y menos arreglo aun a causa de la fabulosa inopia de que está colgado el PSOE, inmerso en una crisis tanto más corrosiva cuanto más la niega la dirección. Puede ser muy injusto con relación a los indudables méritos que Rubalcaba ha hecho en otros puestos decisivos, méritos por servicios valiosos. Pero carece de sentido encomendar la recuperación del PSOE a alguien en quien no confía el 84% de lo españoles.
La codicia nos lleva al desastre con unos aplaudiéndola y otros abteniéndose.
(La imagen es una foto de dullhunk, bajo licencia Creative Commons).

miércoles, 24 de octubre de 2012

No es una crisis. Es una estafa.

El debate público español es un griterío ensordecedor, una cacofonía incomprensible cruzada por términos y palabras como sospechosos conjuros: crisis estructural; mercados más invisibles que la mano que los rige; prima de riesgo; déficit; deuda soberana; deuda sin soberanía; deuda de la deuda, también llamada interés de la deuda, claro; paraísos fiscales; fondos de riesgo; preferentes; unidad bancaria; supervisor único; recapitalización de la banca; estrangulamiento del crédito; socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias.
¡Click! Ahí se enciende una luz: se trataba de eso, de despojar a millones de sus escuálidas pertenencias y, de paso, sus ilusiones y esperanzas.
Claro -avisa una voz atona, casi de robot- como que no es una crisis. Es una estafa. Y hay estafadores y estafados, como en toda estafa.
"Bueno, bueno, -razona el poder por sus infinitos canales- no hay que ser demagógicos. Esta es una crisis bestial que nadie previó y nos afecta a todos porque estamos todos en el mismo barco".
Al llegar a la metáfora del barco y los remos no hay que romper a reír al modo sardónico sino reconocer que, cuando las cosas se plantean en los términos de las palabras mágicas de más arriba, se hacen incomprensibles para el común de los mortales que son siempre quienes se llevan las bofetadas. Pero es que la gente no ve las cosas a través de las palabras, sino de los hechos. En concreto, los siguientes:
  • Sueldos astronómicos, insultantes para la inmensa mayoría; pensiones y jubilaciones de millones para individuos que todo lo que han hecho muchas veces es arruinar sus empresas o instituciones y dejar a la gente en el paro sin que, al parecer, respondan penalmente por ello.
  • Estafas increíbles, alucinantes, de políticos corruptos, parientes bucaneros, empresarios mafiosos, fuerzas del orden compinchadas y todo en un clima de alegre impunidad, perfectamente reflejada en el último episodio de la mafia china, presidida por un connaisseur del Imperio del Centro que se hacía retratar con el Rey.
  • Seis millones de parados, varios de ellos sin subsidio, otros en la raya de la pobreza o por debajo de ella, multas por buscar comida en los contenedores.
  • 500 desahucios diarios. Quinientos. 15.000 al mes. Hasta los jueces denuncian la normativa injusta, anticuada y cruel que se ven obligados a aplicar. Muchos de esos desahucios instados por los bancos que han sido rescatado con dinero de los desahuciados. Muy fuerte.
  • Ese rescate mueve cifras de vértigo. 250.000 millones de euros nos ha costado salvar los bancos del sistema financiero más sólido del mundo. Y no sé si ahí se contabilizan los 100.000 millones que nos han prestado los "socios" europeos en el primer no-rescate de Rajoy para que los bancos se rescaten con nuestro dinero mientras sus directivos se asignan sueldos estratosféricos también con nuestro dinero.
  • ¿Quién va a pagar todo eso? Los ricos, desde luego, no. El 74% del fraude fiscal en España corresponde a las grandes fortunas que, por ser grandes, están perfectamente localizadas. Pero la lucha contra el fraude se ceba en las profesiones liberales. Los que se quedan tributan un insultante 1% a través de las SICAV. Eso por la vergüenza torera de no decir 0%: usted no paga impuestos si tiene más de 2,4 millones de euros.
  • Además, si se lleva usted la pastuqui a un paraíso fiscal, el gobierno lo amnistía a cambio de un óbolo simbólico. Los amnistía porque son los suyos, aquellos a los que representa un gobierno de ricos. De ricos y nobles. Que la Defensora del Pueblo sea una marquesa revela un refinado sentido del humor o una insensibilidad rayana en la idiocia.
  • Claro que todos los gobiernos indultan a los ricos. Normal: les deben dinero. Zapatero también indultaba banqueros.
  • Y luego está la iglesia, capítulo aparte, que goza de una exención fiscal perpetua o, en sus propios términos, indulgencia plenaria. No solamente no paga impuestos de ningún tipo y acumula toda clase de privilegios sino que recibe una pila de millones a cuenta del erario público, agradecido por la encomiable labor que realiza de reconciliar a los mortales con su destino en la tierra.
Esto es lo que la gente ve. Una estafa bendecida por la iglesia. Lo que es.
 (La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

lunes, 24 de septiembre de 2012

Democracia, derechos, tiranía, fascismo.

La iniciativa de rodear el Congreso de los Diputados viene fraguándose hace un par de meses. Ha ido cambiando de nombre prudentemente para no dar pie a los aparatos de represión a yugular el movimiento antes de ponerse en marcha. Y ha hecho bien porque la maquinaria represiva a las órdenes de la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, no desdeña ocasión alguna de perseguir a la gente, amenazarla, hostigarla, intimidarla y detenerla con el fin obvio de sembrar el miedo y conseguir que los ciudadanos no protesten en contra de un gobierno que los esquilma, los expolia y, encima, los detiene.
Con el paso de las asambleas en la Puerta del Sol y otros lugares a la Carrera de San Jerónimo, el movimiento 15M ha conseguido un avance espectacular en la articulación de su lucha por un sistema democrático y justo en lugar de esta pantomima injusta. Ha sido un salto cualitativo y demuestra que la indignación ciudadana por esta estafa generalizada de la casta política con el pretexto de la crisis está tan viva como siempre y, poco a poco va encontrando sus formas propias de acción. Para el movimiento indignado, que es la forma más genuina, espontánea y viva que ha tomado la protesta social contra el atropello capitalista, esta acción es de una gran importancia y por eso la está preparando meticulosamente, manteniéndola dentro de una legalidad escrupulosa e insistiendo en su actitud pacífica, radicalmente no violenta, de estricta desobediencia civil.
Pero igual que los demócratas y los resistentes inician mañana una jornada decisiva en su destino, las fuerzas represoras de la derecha neofranquista y nacionalcatólica que se alzaron con el triunfo electoral hace diez meses mediante una sarta de mentiras, tratan de hacerla fracasar. Para ello se emplea a fondo la citada Cifuentes, un caso patente de actitud autoritaria, protofascista, que fía su éxito en las maniobras de intoxicación, mentiras, amenazas, calumnias y todo tipo de juego sucio más propio de la delincuencia que de las fuerzas del orden.
En lugar de encontrar a su marido, prófugo de la justicia por una presunta estafa, cómo no, la señora Cifuentes dedica las fuerzas de policia a sus órdenes a hostigar e intimidar por calles y jardines a los ciudadanos pacíficos, procediendo a identificaciones abusivas e inmotivadas y amenazando a los identificados con posteriores represalias si se les vuelve a ver en una manifestación. Entre estos métodos y los de los gángsteres de Chicago no hay gran diferencia.
Igualmente se procede a detenciones preventivas, probablemente basadas en unas listas ilegales de ciudadanos "peligrosos" que Cifuentes ha hecho compilar sin mandato judicial y por las cuales, si esto fuera una democracia, la citada señora debiera estar respondiendo ante los tribunales. Pero no solamente no es así sino que, en una muestra patente de justicia política, un juez de la Audiencia Nacional, la heredera del Tribunal de Orden Público franquista, se ha prestado a abrir diligencias contra varias personas detenidas por los policías cifuentescos, a las que acusa -se ignora con qué fundamento- de intentar atentar contra los altos organismos del Estado o algún otro cuento similar. Esta actividad indigna da a su vez cobertura para que los policías de Cifuentes sigan sembrando el miedo por las calles justificando sus identificaciones intimidatorias en que hay un procedimiento abierto en la Audiencia. Procedimiento que se abrió a petición de la policía. Es el círculo vicioso de la tiranía.
Pero no le basta con la represión física, directa, violenta, con las cargas, los palos, los gases, los tiros: todo eso lo tiene ya preparado y previsto Cifuentes y está deseando tener una excusa para desatarla. Por eso, quienes vayamos mañana al Congreso debemos mantener la calma a toda costa, no responder a las provocaciones de los agentes cristinos y filmar y grabar todas las actuaciones de la policía. Insisto: no le basta. Por eso, ademàs de los aparatos represivos con que cuenta, Cifuentes ha echado mano de la propaganda, la mentira, el engaño, la difamación. Aparte de la condigna ración de todo esto que cabe a los plumillas que tiene a sueldo en periódicos, revistas, radios y televisiones, dedicados a mentir las veinticuatro horas del día, demostrando su maestría en las tareas de propaganda, la propia Cifuentes ha añadido un buen puñado de infundios de su Minerva particular: que si rodear el congreso es ilegal y se impedirá por la fuerza; que si coaccionar a los diputados es un delito y actuará la policía; que si la manifestación de mañana es un "golpe de Estado encubierto" y se tomarán medidas. La técnica es siempre la misma: una mentira y una amenaza, a ver si consigue descabezar el movimiento porque, de ese modo, probablemente sus jefes la recompensarán con alguna bicoca. A lo mejor le prometen que, si entrega a su marido el prófugo, lo indultan. Y eso cuando no le da por rememorar su formación política de juventud e insinúa, por si cuela, que entre los convocantes del acto de mañana hay neonazis y gente de extrema derecha. Debiera reconocerlos mejor ya que los trata y les autoriza manifestaciones con ánimo de reventar las de izquierda; pero eso es igual porque lo que pretende es encizañar y boicotear los actos legales por ella misma permitidos porque no le ha quedado más remedio.
La derecha nacionalcatólica y neofranquista tiene miedo y, por eso, el flanco más reaccionario ha acudido en apoyo de Cifuentes. Cospedal, la presidenta de Castilla La Mancha, que cobra dos sueldos públicos indebidamente por unos 20.000 euros al mes, vive en una mansión de lujo custodiada por policías a cargo del erario público, sube los sueldos de sus asesores mientras despide a los trabajadores a miles y bebe agua embotellada a cinco euros la botella, Cospedal, digo, equipara el 25S con el 23F tratando de criminalizarlo. Pero ni yo ni nadie hemos visto, leído o escuchado en ninguna parte condena alguna de Cospedal y los cospedales a la intentona fascista de Tejero y sus compinches. Es más, dada la cercanía ideológica de los golpìstas al credo tradicional de la derecha "sin complejos" que los cospedales representan, más parece que, si lo hubieran condenado quizá habría sido por no triunfar, antes que otra cosa.
Así que ni caso a estas sayonas y mañana acudamos todos a demostrar que somos conscientes de nuestros derechos, vamos a defenderlos y no toleraremos que sigan despojándonos de ellos.
(La imagen es una foto de Popicinio_01, bajo licencia Creative Commons).

miércoles, 4 de julio de 2012

Banqueros, políticos y ladrones.

Los banqueros no suelen meterse a políticos. Casos como el de Nelson Rockefeller son extremadamente raros. Saben que tienen el poder real y no necesitan aparentarlo. Son en cambio los políticos, habitualmente unos muertos de hambre (desde el punto de vista de los magnates de la banca), los que tratan de aprovechar su posición para meterse a banqueros. Estos, habitualmente, los desprecian pues una cosa es administrar el dinero que uno posee y otra muy distinta el que le han confiado. En el primer caso se es un banquero, un potentado, un hombre (o mujer, aunque, de estas, pocas en la banca) poderoso; en el segundo se es un cantamañanas, un piernas, un pringado, aunque, a ojos del vulgo, pase uno por ser alguien.
En el caso de la banca pública o semipública, se da una forma de maridaje entre la política y las finanzas rayana en la promiscuidad y fácilmente conducente al delito. Por ejemplo, lo sucedido con las cajas de ahorros en España. ¿Cree alguien casualidad que los gestores de las cajas hayan empezado a formar la fila que los llevará a los tribunales, primero unos, luego otros y, al final todos? Hace años que los partidos, especialmente el PP y CiU, pero también el PSOE e IU, aunque en menor medida, han descubierto el chollo que es disponer de esas entidades de ahorro que, siendo del común, no pertenecen a nadie y pueden ser objeto de instrumentalización política para los más diversos fines. Hace años, pues, que las cajas vienen siendo objeto de codicia y rapiña de los políticos para financiar sus campañas electorales, disponer de dinero a precios bajos tanto para actividades partidistas como para sus jubilaciones y pagas particulares, para enchufar a amigos y parientes, conseguir todo tipo de favores y enriquecerse. La contraprestación era facilitar por influencias y gestiones que las cajas pudieran beneficiarse del despendole del ladrillo en provecho de sus gestores, que cobraban primas estratosféricas, porque, no siendo banqueros de verdad, ni potentados, sino unos cagatintas enriquecidos, se dejaron llevar por la codicia de los advenedizos.
El desastre llegó con el estallido de la crisis y la burbuja inmobiliaria que dejó al descubierto el entramado de caciquismo, corrupción, delincuencia y saqueo en que se habían convertido las cajas administradas durante años por esta casta de parásitos. Y este es el núcleo de la cuestión de la crisis española, sobre el que los jueces han puesto, por fin, la lupa y que va a dejar al descubierto las tramas y componendas de una mafia de políticos corruptos, empresarios ladrones, seudobanqueros defraudadores y funcionarios estafadores que ha plagado la política del país, especialmente en Madrid, Valencia y Cataluña en los últimos años y no solamente en esos lugares.
Y, con un poco de suerte, es posible que la gente despierte, se dé cuenta del gigantesco expolio a que la ha sometido la casta de mangantes que esquilmaba sus ahorros diciendo que los administraba y exija cuentas. Y lo haga con la contundencia que la situación requiere.
(La imagen es una foto de Владимир Вяткин, bajo licencia de Creative Commons).

miércoles, 27 de junio de 2012

Esto no es un gobierno sino una estafa más.

Antes de que el país entero se arracime para ver las hazañas de su selección de futbol merece la pena hacer una recapitulación de cómo van las cosas en los otros terrenos no deportivos y, por tanto, de menor importancia, como el político, el económico y el social.
Es imposible olvidar la insistencia, la pesadez, la contumacia, la agresividad, el mal gusto, la falsedad y la bronca con que el PP pasó los años de la segunda legislatura de Zapatero (2008-2011) atacando en todos los frentes, sin dar respiro, negando toda ayuda, toda colaboración, boicoteando todos los esfuerzos, paralizando todas las renovaciones, empantanando todas las inciativas, insultando, injuriando, calumniando (basta con recordar a Cospedal un día tras otro hablando del "Estado policial"), exigiendo dimisiones y elecciones anticipadas. Hasta que, con la ayuda de Cebrián, lo consiguieron en julio para el 20-N de 2011.
¿Con qué resultado? Con el que se ve desde hace siete meses. Todo era mentira, engaño deliberado, estafa. Los impuestos que no iban a subir, han subido y siguen subiendo; las pensiones que no se iban a tocar, han sido y son mermadas día a día; la educación que tampoco se vería afectada, está bajo mínimos y la otrora magnífica sanidad pública, hecha unos zorros en manos de una fabulosa incompetente solo interesada en cerrar servicios, atenciones, hospitales. La confianza internacional no solo no ha vuelto, sino que ha descendido. Los bancos, las CCAA, el país entero está a nivel de bono basura, la prima de riesgo jamás subió tanto y la ruina y la quiebra de la economía nacional son una perspectiva tangible. Rajoy no tiene otra idea que mantenerse en el poder a costa de lo que sea. Su papel en el extranjero está por debajo del ridículo y avergüenza a cualquiera con dignidad ver cómo lo abronca la señora Merkel, lo obliga a hacer lo que no quiere y él después, balbucea incongruencias de vuelta a casa; y eso cuando se atreve a salir y no manda a ese ser indescriptible llamado Guindos incapaz de no decir mentecateces. El país entero está sumido en el descrédito y somos el hazmerreír de Europa. La falta de dignidad ha llegado a tal extremo que Aguirre dice al pavo del proyecto de Eurovegas que, si es preciso, ya se encargará ella de derogar la legislación antitabáquica. El Parlamento, la legislación, la voluntad popular, la ley como mandato de la recta razón, etc, todo eso son pamplinas para estos sinvergüenzas que andan siempre con el España en la boca pero son un@s vendid@s a la pasta, se consiga como se consiga: si es cambiando la ley como si es financiándose ilegalmente, robando a mansalva en las cajas de ahorros o en las administraciones públicas, en definitiva, estafando sistemáticamente a los ciudadanos cuyo voto se pide y, asombrosamente, se consigue.
Por eso, Palinuro lo repite: tenemos los gobernantes que nos merecemos, un puñado de granujas mentiros@s y aprovechad@s que llevan al país a la ruina a base de saquearlo y, para salir airosos, encima, los muy neci@s, pretenden engañar a los europeos.
Y ahora que cada cual vaya a dónde lo guien sus gustos: unos al futbol, encabezados por el puñado de pícaros que los están arruinando mientras dan gritos patrióticos y otros al cine o al teatro (que hoy estarán literalmente vacíos) o a pasear por las desiertas calles de las ciudades, reflexionando sobre la desgracia de un país cuyos gobernantes suelen ser sus peores enemigos, aparte de un@s imbéciles.

sábado, 2 de junio de 2012

¡Viva la delincuencia!


A los seis meses de su victoria electoral, Rajoy ha hecho todo lo que dijo que no haría y dejado de hacer lo que aseguró que haría. Lo eligieron para una cosa e hizo la contraria. Su triunfo electoral fue un fraude y, si España fuera un país democrático con solera, la presión ya sería insoportable para que se convocaran elecciones anticipadas a la vista del engaño perpetrado por los que ganaron las anteriores. No hay cuidado, sin embargo, porque ni España tiene solera democrática ni quienes detentan el poder la mínima intención de hacer nada que lo ponga en riesgo. Al contrario, sostienen que su holgada mayoría absoluta es prueba de la confianza de la gente en sus capacidades que les autoriza a hacer lo que les venga en gana y hasta donde les venga en gana.
En esta estafa generalizada a la ciudadanía que es el triunfo electoral del PP destacan con especial relieve dos medidas nunca jamás anunciadas y tomadas en funciòn de su conveniencia económica pero de efectos políticos desastrosos y fundamento moral inexistente que tienen que provocar la indignación general: una, ya adoptada, una amnistía a los defraudadores de Hacienda que, a partir de ahora, podrán lavar sus capitales delictivamente allegados pagando una mordida simbólica del 10%. La otra, en fase de estudio muy avanzado, una modificación de la legislación vigente que cristalizará en otra amnistía a todas las edificaciones ilegales de las que España está literalmente erizada a partir de los felices tiempos de la liberalización aznarina del suelo gracias a la cual proliferaron los especuladores que produjeron la desastrosa burbuja inmobiliaria y, de paso, destrozaron casi todas las playas. Las dos medidas son un evidente castigo a la población que acata la ley y cumple sus obligaciones con el fisco y un premio a los defraudadores, estafadores y delincuentes de toda laya en los que los gobernantes, probablemente, reconocen a sus pares.
¿Se entiende por qué los neoliberales insisten tanto en la necesidad de "desregular" y de evitar lo que llaman el intervencionismo del Estado? Les molestan las leyes que protegen el bien común y restringen la actividad depredadora del egoísmo individual. Por eso, en cuanto pueden las derogan y premian a los delincuentes. Así, dicen, se fomenta e,l cremiento económico. Y el delito en beneficio de los amigos y seguidores. Para la derecha la política es crear las condiciones óptimas para el enriquecimiento de los suyos a costa de lo que sea, incluso de la miseria de la gente.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

miércoles, 30 de mayo de 2012

El inevitable hundimiento de España.

No se trata solamente de que las reiteradas promesas de Rajoy en campaña electoral hayan resultado falsas e incluso lo contrario de lo que él decía. Eso es más o menos atribuible a la forma de la derecha de hacer política basada en la mentira, el engaño, la crispación y la agresión al adversario. Antes bien, se trata de que el presidente del gobierno ha seguido mintiendo una vez ocupado el cargo ya no para ganar las elecciones sino para tratar de resolver la crisis a su chapucero e improvisado modo. El problema es que nadie lo cree ya en Europa, nadie le hace caso, nadie da crédito a España, a causa de que, como explica muy bien el editorial de hoy de El País Opacidad sobre Bankia se trata de "un país que un día valora el déficit de 2011 en un 6% y meses más tarde corrige la cifra casi al 9%; un día informa de que el cuarto grupo bancario español gana dinero, y semanas más tarde, tras una atropellada nacionalización, confiesa haber perdido miles de millones". Y de esto no cabe culpar a la herencia de Zapatero, ni a la indolencia de los griegos, ni a la leyenda negra sino exclusivamente a la fabulosa incompetencia de este gobierno.
Y no solo la incompetencia. La cerrada negativa del PP a que nadie dé cuentas sobre Bankia en sede parlamentaria tiene una explicación sencilla: no quiere que se sepa cómo sus gobiernos autonómicos de Madrid y Valencia llevan años gestionando las cajas de sus comunidades como si fueran su peculio personal. Son los lugares en donde han enchufado a docenas de amigos y parientes con sueldos astronómicos y muchos de los cuales no saben hacer la "o" con un canuto, en donde han obtenido créditos fabulosos en condiciones paradisíacas, en donde han recurrido para sus chanchullos y sus financiaciones ilegales. De esta forma se explican ahora esas mayorías absolutas de las que se envanecían Aguirre y Camps: ganaban las elecciones a base de corromper todo el proceso. ... hasta que han arruinado las gallinas de los huevos de oro con notable quebranto para cientos de miles de personas. Ciertamente, se explica que el gobierno no quiera que nadie hurgue o investigue en Bankia, el último chiringuito fraudulento que se montó con la intención de ocultar la ruina de Caja Madrid y Caja Valencia. Se explica, pero no se justifica. Está bien que la oposición pida una comisión de investigación (petición a la que, por fin, se ha sumado el PSOE de tapadillo y vergonzantemente) pero, dados los indicios, debe intervenir la justicia. Probablemente en Bankia se oculta la mayor estafa, el mayor fraude hecho nunca a los ciudadanos por un partido político, quizá con la connivencia parcial de otros ya que, en definitiva, todos se beneficiban de esta situación.
Pero la gravedad de la crisis no viene solo del episodio de Bankia, sino del hecho ya evidente de que, aunque el resto de bancos y el sector financiero en su conjunto no esté tan tocado por el robo y la estafa como aquella, es obvio que se encuentra quebrado y en la ruina. No hay dinero para rescatar Bankia y mucho menos lo hay para salvar al conjunto de la banca, hundida en el cenagal del ladrillo. Si Bankia necesita, como mínimo, 24.000 millones de €, lo que precise el conjunto del sistema financiero será muchísimo más. ¿Cuánto? Es inútil preguntar a Rajoy, Guindos o Montoro porque no tienen ni idea y, además, mentirán como tienen por costumbre. Pero bastará con esperar el informe de los auditores extranjeros que estará listo en veinte días. Hay apuestas sobre cuánto necesitará España para sacar la nariz del agujero pero la mínima que he leído está en 260.000 millones de €. De la máxima prefiero no hablar.
Cuando esa cantidad figure en las primeras de los periódicos, España habrá quebrado como Grecia. Peor, incluso. Para entonces, las alternativas serán escasas: vender el país, vender sus habitantes, aceptar condiciones de mendicidad y esclavitud durante largos años o iniciar una revolución que, desde luego, no evitará la miseria pero, cuando menos, nos permitirá meter en la cárcel a los responsables de esta catástrofe.
Lo cual es sencillo porque hay uno que sobresale sobre todos los demás. Fue Aznar, con su ley de liberalización del suelo, el que puso en marcha la burbuja del ladrillo, que dio abundancia de recursos y dinero fácil durante unos años a cambio de endeudar el país hasta el punto de la inevitable bancarrota.
Rajoy no puede hacer nada. Nadie lo cree. En realidad, no gobierna. Farfulla ahora que hay que esperar las elecciones griegas. Otra de sus mentiras. Lo que hay que esperar, lo que verdaderamente va a determinar el destino de España, es el informe de los auditores extranjeros. Entre tanto, que Rajoy dé las gracias a Aznar por habernos puesto en esta situación. Que él le dé las gracias. Los demás debemos pedir su procesamiento. Ya que aún no se ha producido por el crimen de la guerra del Irak, quizá se pueda por haber causado la ruina de otro país: el suyo.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

sábado, 26 de mayo de 2012

Recordad que, además de ladrones, son mentirosos.



Cuando el siete de mayo pasado Rodrigo Rato presentó su inesperada dimisión al frente de Bankia no solamente proseguía lo que parece ser su afición privada de dimitir de todos los cargos para los que intriga, sino que hizo algo más: publicó una carta de desspedida al día siguiente en la que entre otros suculentos párrafos están estos dos: "En diciembre de 2011 (se) presentó el Plan Estratégico de la entidad hasta 2015 que permitirá al Banco consolidarse como uno de los cuatro líderes financieros españoles (...) En 2011 Bankia consiguió unos beneficios de 309 millones de euros, además de haber adelantado más de 1.200 millones de euros de provisiones; Bankia ha reestructurado su red de oficinas con el cierre de 800 sucursales."
Hoy, veinte días después, sabemos que Bankia estaba quebrada; que, de cuarto banco, nada; que sus títulos cotizan como "bonos basura" y que los 309 millones de "beneficios" eran en realidad 3.000 millones dee pérdidas.
Es decir, Rodrigo Rato mintió. Y lo hizo con el descaro de quien sabe que es impune a cualquier desmán, chorizada o mangoneo. ¿Será verdad?
Si Rato mintió, como, por lo demás, mintió el consejo de administración que luego ha dimitido en bloque, incluidos los dos consejeros del PSOE e IU, cómplices de esta estafa mayúscula a millones de accionistas e impositores, auténticos truhanes que han esquilmado a la pobre gente; si Rato mintió, digo, ¿qué garantía hay de que no lo haga también su ungido y sucesor, Goirigolzarri, que ya viene exculpando a aquel a quien debe el cargo? ¿Qué garantía de que, en efecto, el agujero sea por lo que dice y que no está ocultando otro tanto igual que los 300 millones de beneficio eran 3.000 de pérdidas? ¿Qué garantía, incluso, de que el agujero no sea mucho menor y de los 24.000 a lo mejor se reparten 15.000 entre los mendas que ahora están al cargo y que, como si fueran sátrapas al estilo de Dívar, no creen que tengan que dar explicaciones de lo que hacen a nadie?
Mientras los responsables económicos y políticos (incluida Aguirre) de este desfalco no comparezcan ante la justicia. Mientras esta no intervenga Bankia, Palinuro no cree nada de lo que este atajo de granujas diga.
(La imagen es una foto de http://www.bankia.com/Portal/Home/cruce/0,0,84722%24P1%3D601,00.html, bajo licencia de Creative Commons).

viernes, 25 de mayo de 2012

Un gobierno de ladrones.

Nadie entiende qué ha pasado con ese confuso asunto de Bankia pero, al final, está claro que la colectividad tendremos que poner casi 25.000 millones de euros que, al parecer, se han volatilizado de la entidad sin que se haya dado explicación alguna. Al contrario, a las insistentes demandas de IU de que comparezca en el Congreso Rodrigo Rato, responsable de este desastre (vamos a llamar así de momento a lo que a todas luces ha sido un atraco y una estafa), el PP opone un veto sistemático. No es raro. Con su mayoría absoluta, el PP se opone a que rinda cuentas nadie cuyo testimonio pueda poner de relieve que la actividad del partido y del gobierno son antipopulares y dirigidas a favorecer a la iglesia y a los ricos, explotando hasta donde buenamente se pueda a los trabajadores. Pero, en el caso, el asunto es mucho más grave. Casi 25.000 millones es una vez y media los recortes en educación y sanidad, tres veces y media el gasto en I + D y cinco veces el fondo previsto de FROB para toda la banca. O sea, un ruina. Y una ruina que se ha ido desvelando poco a poco, sin decir desde el principio cuál sería la suma final sino soltando noticias parciales, rumores, cálculos provisionales cuya función era ir preparando a la gente para lo que se venía: se empezó con un agujero de 4.500 millones, después se habló de 15.000, luego de 20.000 y, a la hora de redactar esto, los ladrones del gobierno y sus compinches ya la fijan entre 23.000 y 24.000 millones. Y seguirán subiendo si la sociedad no reacciona, frena a estos mangantes y los encarcela, sean peatones o ministros. Esta claro que la operación estaba muy pensada, calculada para ir haciendo asumibles las cantidades que los gobernantes y sus amigos han robado, defraudado, estafado de mil maneras, desde créditos en condiciones fabulosas a la sistemática condonación de las deudas de los partidos, pasando por el abanico de prácticas mafiosas de enriquecimiento. Lo que no había era una explicación, por mínima que fuera, acerca de a dónde habían ido a parar 24.000 millones de euros. Lo cual es la evidencia misma del robo porque han ido a parar a los bolsillos de los granujas en el gobierno y sus aliados pero eso no conviene que se sepa y para eso controla la derecha prácticamente todos los medios de comunicación, para ocultar su responsabilidad en este saqueo nacional.
Sin embargo es un robo típico, de los de salir al paso de alguien con una navaja a exigirle la bolsa o la vida. Las cajas, en concreto CajaMadrid, llevaban unos diez años administradas por el PP con una mínima participación del PSOE y de IU. Mínima en cuanto al trabajo que tenían, no así en cuanto a las desorbitadas remuneraciones que recibían y que han funcionado como mordazas para que los consejeros de estas dos organizaciones no sacaran a relucir los chanchullos que los del PP llevan años haciendo. Finalmente, no contento con lo que sacaba de las cajas, el PP consiguió cambiar su naturaleza jurídica y la composición de sus órganos de gobierno por ley en 2010 para ponerlas más a su servicio, al servicio de sus aventuras ladrillescas, mitómanas, megalómanas. Conseguido esto,  situó al frente de Caja Madrid a Rodrigo Rato, cuya competencia se presumía, ya que demostrarla no lo ha hecho nunca, sino todo lo contrario, con el fin de ponerla a su servicio político. En dos años, Rato ha bordado la tarea: ha hundido la caja bautizada como Bankia y ha dejado a los 45 millones de españoles con una deuda de 500 euros por barba, ricos y pobres por igual.
¿Cómo ha sido posible? ¿Qué ha sucedido? ¿Cuáles son las razones de este desastre? No hay ni habrá modo de saberlo porque el PP se niega a que Rato comparezca en el Congreso a dar cuenta de su gestión y, a lo que parece, su endeble fibra moral (o robusta granujería) le impiden solicitar él la comparecencia por su cuenta. Se ha llevado 1.200.000 euros por hundir la caja y está exento de explicaciones. En su lugar se impuso a un sucesor que venía de una aventura similar (solo que con una prima mucho más alta) con la orden de liquidar Bankia y pedir el dinero del rescate.
Mientras no haya una explicación satisfactoria esto ha sido un robo y una estafa (la estafa es distinta del robo, se organizó en torno a las llamadas participaciones "preferentes" con las que estos mangantes han estafado a decenas de miles de personas), perpetrados por los gobiernos del PP, regional y nacional (¿o no se acuerda nadie de la lucha entre Rajoy y Aguirre por poner a su respectivo menda al frente de esta maquinaria de robar?)  que, con el cuento de la privatización, la flexibilización, el fortalecimiento, etc se han estado llevando crudos miles de millones de euros de la gente.
Claro, ahora no quieren explicaciones, aclaraciones, indagaciones.  No pueden echar la culpa a la herencia de los sociatas: es el resultado de una gestión propia de delincuentes. Pretenden fabricar este clima de urgencia, miedo y angustia para que la colectividad trague con este expolio que se le ha hecho y pague las consecuencias. Justo lo que hay que evitar. Ante este atraco, la gente tiene que reaccionar porque, si no lo hace, mañana nos roban lo poco que nos quede. Hay que salir a la calle, pedir responsbilidades, encausar a Rato, Aguirre, Rajoy y el conjunto de individuos que se han embarcado en esta operación de esquilmar los recursos de la colectividad en provecho propio. Hay que rescatar Bankia y convertirla en banca pública y no transitoria sino permanente. Y es hora de que el PSOE cambie de actitud. Rubalcaba no puede decir que "acepta" una banca pública, como si la sola idea lo irritara. La banca pública es una reivindicación de la izquierda. Esa banca pública debe estar al servicio de la recuperación de la crisis y funcionar en paralelo a la sublevación política ciudadana. Tenemos que exigir que los responsables de esta gigantesca estafa, este robo monstruoso, paguen por lo que han hecho.
(La imagen es una foto de José Carlos Cortizo Pérez, bajo licencia de Creative Commons).