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sábado, 31 de mayo de 2008

Otro inteligente comunicado.

Uno de los aspectos más tediosos de la acción de esta panda de idiotas morales que se llama ETA aparte, naturalmente, de su costumbre de asesinar y torturar a gentes indefensas, es su manía de infligir periódicamente a la ciudadanía unos textos de apelmazada prosa tan hueros como estólidos que suele publicar Gara. En el último, aparecido ayer en ese diario de la sumisa izquierda abertzale, reitera por enésima vez sus puntos de vista que, en lo esencial, se reducen a dos encadenados entre sí e inalterados desde hace medio siglo. Primo: el único modo de resolver el conflicto en Euskadi es haciendo lo que los idiotas morales armados ordenan. Secundo: los idiotas morales representan legítimamente las aspiraciones de libertad e independencia del pueblo vasco, al que defienden a base de asesinar a algunos de sus hijos que ellos deciden libérrimamente que son dignos de ser asesinados.

Lo curioso de esta situación es que haya gente en el País Vasco y fuera de él a quien le parece de perlas que unos individuos se arroguen derecho de vida y muerte sobre sus semejantes, incluidos muchas veces amigos y parientes suyos. Obviamente, los pistoleros son unos idiotas morales y quienes los toleran, defienden o aplauden, sus esclavos.

En cuanto al comunicado en cuestión, que el señor Ibarretxe lo estudie con detenimiento por si le parece que hay algo aprovechable para llevar adelante esa consulta a la sombra de las pistolas.

jueves, 28 de junio de 2007

Las cuentas de Gara

Venimos aquí a hablar de las "cuentas" de Gara; no de los cuentos, sino de las cuentas. De las cuentas que tienen mucho de cuento, como las de la lechera o las del Gran Capitán, por no hablar del ajuste de cuentas, que ya entra en un terreno distinto e inhóspito. Según esas cuentas, la negociación se rompió cuando las otras partes (PNV y PSOE, al parecer) se alzaron de la mesa (sobre la cual la izquierda abertzale había puesto las condiciones para la "solución definitiva del conflicto", o sea, no más tiros) sin explicar nada y sin hacer una propuesta alternativa. ¿Pero no habían los gorrinos aceptado unos compromisos que luego rompieron como eso, como gorrinos? Ahora resulta que no habían roto y que sólo rompieron al ver la muy sensata propuesta de acuerdo político.

Tengo por imposible hacer ver a estos señores de Batasuna que el hecho de que uno quiera algo vehementemente y comparta la vehemencia con el 15% del electorado no le da derecho sin más a hacerlo realidad ni mucho menos a decidir sobre los territorios y las gentes que en ellos residen en torno a una mesa sin otorgar voz y voto a esas mismas gentes porque las negociaciones habían sido secretas. Si no se entiende algo tan elemental, hay un problema de entendederas; si no hay problema de entendederas es porque a uno no le importa hacer ver que su legitimidad procede del uso de la violencia.

Así que es muy de agradecer el puñetazo sobre la mesa del señor Imaz que desmiente a ETA, a Gara, a Batasuna, a la izquierda abertzale y al sursum corda haciendo ver que la ruptura la provoca ETA, al exigir la territorialidad y la autodeterminación. A eso, por cierto, lo llama el señor Barrena (de Batasuna) "ir a la negociación a buscar la rendición del otro", se entiende, ir a que se rindan los bravos hijos de Euskal Herria. Realmente esta gente no sabe ya lo que dice.

Con el señor Otegi en chirona y por una temporada, Batasuna y la izquierda abertzale tendrán que encontrar a un dirigente que no vaya a la zaga de aquél. Por cierto, en chirona el dirigente más señalado de la izquierda abertzale y aquí no sucede nada, ni sucederá. Ser mártir es cosa que lleva su tiempo. Piénsese en el caso de Nelson Mandela: su indudable autoridad moral descansa sobre más de veinte años de prisión ininterrumpida. Me da la impresión de que estos mendas del movimiento de liberación, sector armados, están deseando que se acabe el "conflicto" porque entre rejas va a verte el abogado y poco más, y se acaban las declaraciones de prensa, los focos y las primeras de los diarios. Y no digo yo que la izquierda abertzale se reduzca al espectáculo pero no es mucho más, al menos en la dimensión de "izquierda".

sábado, 16 de junio de 2007

La saga de Gara

Es curiosísimo el intento del periódico Gara de fabricar noticias como parte de una especie de plan general de emancipación o liberación del País Vasco. Un plan que tiene sus combatientes en otros frentes y en el de los medios de comunicación, también. A la hora de la liberación de la patria, cualquier cosa vale. Lo mismo dicen los grandes patriotas del nacionalismo español.

Hace unas fechas Gara amenazaba con publicar los compromisos que había adquirido el Gobierno y/o el PSOE en el curso del proceloso proceso. Acto casi seguido cumplió su amenaza, pero resultó que no había tales compromisos y, en todo caso, el Gobierno negaba haber adquirido alguno. Ahora no se habla de "compromisos" sino de reuniones o charlas que puedan haberse celebrado. Aparte de que reunirse y charlar con quien sea para ver de qué va la otra parte es lo más lógico del mundo, la cuestión es por qué este hecho haya de ser una noticia. En principio parece lógico pensar que de lo que se trata es de perjudicar al PSOE porque se supone que reconocer la existencia de estos contactos será embarazoso para él.

Quizá sí, quizá no. Si el periódico admite que no llegaron a nada porque el Gobierno se empeñaba en que cualquier acuerdo había de darse dentro de la legalidad española, eso hará ganar muchos puntos al Gobierno, que da la imagen que la gente pide, esto es, dispuesto siempre a negociar pero no a ceder.

Una vez que el Gobierno niega, cual ha hecho ya, la cosa se convierte en su palabra contra la de Gara y que cada cual crea a quien quiera. A mí, después de lo de los famosos "compromisos", creer a Gara me resulta algo difícil. La intencionalidad de la noticia, por llamarla de algún modo, es demasiado patente.

De todas formas, Gara tiene fácil probar sus afirmaciones. Puesto que, según dice, hubo testigos de organizaciones internacionales (o algo así), le bastará con nombrarlos y que ellos digan si hubo o no hubo las dichas reuniones.