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sábado, 4 de junio de 2016

El cinismo del Arzobispo

Utilizo el término "cinismo" no con mucha seguridad. No estoy enteramente cierto de que quepa calificar la actitud del Cardenal Cañizares de "cínica". Quizá, casi seguro, es algo mucho peor. Pero no sé cómo calificarlo. Me viene a la cabeza el "sepulcro blanqueado" del Evangelio; pero no me parece suficiente. La "falsedad" es demasiado unilateral. Se amontonan las posibles expresiones: ignorancia, provocación, estulticie, arrogancia...

Vayamos al relato de los hechos. El clérigo se despacha en dos ocasiones en dos púlpitos distintos llamando a los católicos a desobedecer las leyes vigentes porque son fiel reflejo de lo que considera "ideología insidiosa de género, la peor de la humanidad" y el "imperio gay", que suenan como la trompeta del Apocalipsis y la llegada del imperio del Mal, Gog y Magog. Lo comenta Palinuro en un post titulado Delirios patriarcales.

Llamar a la desobediencia a la ley vigente por razones de conciencia, o sea, incitar a la desobediencia, puede ser algo moralmente muy puesto en razón (y según la moral de cada quién), pero jurídicamente es inadmisible. El Arzobispo no entiende (o, si lo entiende, no lo admite) que, en un Estado de derecho, la supremacía de la ley no admite supeditación a nada que no sea ella misma. No entiende (o no admite) que la Iglesia, como asociación civil que es, está sometida a las leyes del territorio y que sus feligreses, uno a uno, sin importar su rango interno y todos juntos están en igual situación de sujeción al ordenamiento jurídico.

Y las leyes vigentes se acatan, obedecen y cumplen, por muy insidiosas que le parezcan al clero o a la parte más cavernícola de este, por muy inaceptables que a este iluminado y el resto de sectarios le parezcan los derechos de los gays y el principio de igualdad activa de las mujeres y los hombres. Otra cosa, insisto, es si ese clero está dispuesto a llevar su desobediencia hasta el sacrificio, como hicieron los antiguos mártires, de los que tanto se enorgullecen. Pero no veo al Cardenal Cañizares, con lo que le gusta el boato, vistiendo uniforme de recluso y mucho menos siendo pasto de los leones.

Doña Mónica Oltra, muy en su función de gobernante democrática, le recuerda al prelado que las leyes se cumplen y pide que intervenga la Conferencia Episcopal. Buena idea, aunque delata cierto poso de respeto humano cristiano. Quien debe intervenir es la Fiscalía, si ha lugar a actuación judicial. Si no lo hay, debe responderse en clave política desde el gobierno valenciano. La Conferencia Episcopal, que haga lo que quiera.

No ha dado tiempo: monseñor Cañizares ha acusado a Oltra y al gobierno valenciano de ser como los franquistas y querer censurar las homilias.

Bueno, aquí es donde salta mi perplejidad. ¿Es cinismo? ¿Es estupidez? ¿Es provocación? ¿Qué es esto? ¿Ignora Cañizares que la Iglesia católica fue el más firme puntal de la dictadura franquista, junto al ejército y la policía política? ¿No se acuerda de que el dictador entraba en las iglesias bajo palio? ¿Que nadie jamás censuró una homilía de cura alguno? ¿Que, al contrario, la censura de todos los demás estaba a cargo de los curas? ¿Que los curas prohibían libros, revistas, películas, piezas teatrales, todo lo que no les cuadraba? ¿Que fueron delatores, espías del régimen y que, en bastantes casos colaboraron directa y físicamente en la represión, en los asesinatos de la postguerra? Ya solo falta que nos acuse a los de la "ideología" de género, o sea, a l@s feministas de nazis, como hacen sus trolls en las redes.

Se entiende el torcido propósito del clérigo: salvar a la Iglesia del baldón del colaboracionismo con el régimen de Franco hasta el final a base, supongo, de generalizar a todo el clero español y a la iglesia en su conjunto, el comportamiento de algunos contados curas que en el franquismo tardío de los setenta colaboraron con la oposición.

Es un intento cínico de falsificar la historia. Y estos predican que, según mandamiento de su dios, no se puede mentir.

sábado, 27 de junio de 2015

El fin del mundo.


Sí, pecadores, sí, el fin de los tiempos, Armageddon, el exterminio de la especie, la subversión universal del orden constituido. Dios acaba de permitir el matrimonio homosexual. ¿Cómo Dios? Su representante en la tierra, el Papa de Roma, nada ha dicho al respecto. Eso es una locura del Tribunal Supremo de los Estados Unidos. Pues eso, Dios. El Vaticano puede decir lo que quiera. Si los Estados Unidos, la patria del dinero, que es el dios verdadero, aceptan el matrimonio homosexual, aceptado queda urbi et orbi y mucho más que cuando se pronuncia el sucesor de San Pedro. Es claro que hay enormes extensiones del planeta, el mundo musulmán, por ejemplo, en las que esta forma de matrimonio es inimaginable. Pero eso pasa también con los pronunciamientos del Papa. Aparte de que la cuestión ni siquiera se plantea. En muchos de estos lugares los y las homosexuales son ejecutad@s sin más circunloquios, así que lo de casarse no es plan frecuente.

Sirva el recordatorio para plantear una de las cuestiones más acuciantes de nuestro tiempo: ¿es aceptable que la suerte de un ser humano dependa de algo completamente fuera de su control como es el lugar en el que lo nacen? ¿Es justo que, según en donde se nazca, la esperanza de vida sea de 40 u 80 años? ¿Lo es que, por nacer a un lado u otro de una frontera política, un gay sea linchado o pueda ejercer libremente sus derechos, entre ellos el de ser gay y llegar a presidente? No lo es, pero me temo que no tenemos clara idea de qué hacer. Podríamos discutir durante horas.

La voz del dios real del mundo, Mammón, el dinero, ha aceptado el matrimonio gay. Y el mundo, o una parte importante de él, lo celebra como un hito en el progreso de la sociedad. Lo es. Es un inmenso avance que la gente no padezca discriminación por sus opciones sexuales, que nadie pueda inmiscuirse en los sentimientos entre dos seres humanos en nombre de teologías absurdas. Si Dios, caso de existir, tiene algo que decir al respecto, ya lo hará.

Lo importante aquí es que los creyentes en el mismo dios que los magistrados del Supremo yanqui acepten las consecuencias de su decisión. No la decisión en sí, sino las consecuencias de ella. Doña Sofía de Grecia es muy dueña de advertir que la admisión del emparejamiento homosexual no nos autoriza a llamarlo matrimonio. Igual que el ministro del Interior es muy libre de seguir considerando que, para él, el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer, sin mayores averiguaciones porque es un cristiano neoliberal. Y la exalcaldesa de Madrid, Botella, puede tranquilamente seguir hablando de peras y manzanas y hasta quizá deba seguir haciéndolo. Ellos y quienes como ellos piensen pueden pensar lo que quieran, pero sin interferir ni coartar ni mermar o reducir el derecho de los demás a matrimoniar como les parezca. La crítica según la cual esta decisión acabará legalizando la zoofilia solo puede caber en la cabeza de quien la practique o anhele practicarla.

En resumen, nada autoriza a un ser humano a convertir sus convicciones, por profundas que sean, en normas de obligado cumplimiento para los demás, sino es con su asentimiento. Imponer las propias convicciones como normal legal y moral sin el asentimiento expreso de quienes han de obedecerla no es una muestra de religiosidad o civilización. Es una muestra de barbarie.
 
Así que gracias al Tribunal Supremo de los Estados Unidos por hacer justicia. En España ya la teníamos en ese aspecto por iniciativa del gobierno de Zapatero, al haber superado un recurso de inconstitucionalidad que planteó el PP.

sábado, 25 de enero de 2014

El verbo de Dios.

Animada por el edificante ejemplo del ministro Gallardón en defensa de la fe cristiana, la jerarquía se ha lanzado al combate dialéctico por la misma causa, pero no solo en defensa de la ley contra las mujeres, sino de todos los valores que representa: la homofobia, el estigma de las relaciones sexuales no matrimoniales, la sumisión de la mujer al hombre, la lucha contra el horrendo feminismo. Cumple así el pío deseo de su hasta ahora cabeza visible, Rouco Varela, de reevangelizar España, dejada de la mano de Dios. Son la legión tebana en apoyo de su capitán, San Mauricio Gallardón, batiéndose solo contra los asesinos de seres concebidos pero no nacidos. Arman un gran barullo y esperan que no los sometan al martirio.

Suelen argumentar los católicos, cuando alguien protesta por tener que escuchar en público una sarta de disparates y granujadas, que los curas tienen perfecto derecho a expresarse, que hay libertad de expresión y mucha gente está encantada de escucharlos. No lo dudo. Pero sus gustos no son necesariamente los de los demás y estos monseñores imparten sus doctrinas a través de medios públicos de comunicación que pagamos todos, incluidos quienes no tenemos ningún interés en escucharlos. Es más, cualquier cosa que expresen los curas en público, aunque sea subidos a una farola en una plaza, lo hacen con el dinero que todos los españoles estamos obligados a pagar a la iglesia y con el que esta se mantiene. Es lógica nuestra petición de que, cuando los católicos quieran escuchar a sus pastores, lo hagan en locales apropiados, privados, aparte, en donde no den la murga a los demás, que bastante tienen para pararse encima a escuchar (si, por ejemplo, son gays) cómo los insultan unos señores tocados con un cucurucho.

Una vez corregido este abuso de sobrevoz de la iglesia católica en España, ya decidirán los ciudadanos si les merece la pena acercarse a escuchar la doctrina de los clérigos sobre asuntos acerca de los cuales no suelen saber nada. Siempre hay, además, gente con sentido del humor. Mientras esto no suceda y la jerarquía se empeñe en ocupar los espacios públicos para sus monsergas, en lo que los economistas llamarían una típica externalidad, o sea una especie de contaminación acústica, tendrán que tragar con el correspondiente derecho de réplica de quienes están obligados a escuchar sus sermones y... pagarlos.

Y es que el clero dice cosas que producen verdadero pasmo. El nuevo cardenal, Fernando Sebastián, uno que en 2007 pedía el voto para Falange de las JONS, siete años más tarde ha progresado en su espíritu cristiano y ahora solo pide que se se trate a los homosexuales como enfermos, razón por la cual ya lo han llevado a los tribunales. No sé cómo acabará el asunto pero es difícil que este clérigo entienda lo inhumano y perverso de su razonamiento. Ningún fanático admitirá jamás que quienes no compartan a pies juntilla sus creencias y valores sean personas normales; son delincuentes o enfermos. Es el abc del totalitarismo. Pero está claro que, si hay un enfermo en esta fábula, es el fanático.

El obispo de Granada, editor del libro Cásate y sé sumisa, también está bajo la lupa de la fiscalía que investiga si el ensayo merece algún tipo de reproche penal. Pero Palinuro confiesa que su obispo preferido es el de Alcalá, Juan Antonio Reig Pla, que tiene un discurso más filosófico y carga contra el feminismo radical porque deconstruye la persona. Ahí es nada. Entra a saco en el terreno de la izquierda, igual que Gallardón pero, a diferencia de este, en lugar de enarbolar la bandera roja y ponerse al frente de la revolución, enarbola el lábaro con la cruz y desbarata a los heréticos e infieles con la espada.

Reconozco idealizar un poco pero es que uno espera que Dios envíe sus mejores soldados a la defensa de su causa. Un hermoso San Miguel con su espada flamígera o un aguerrido San Jorge de brillante armadura, por ejemplo. En su lugar hemos de vérnoslas con estos atildados burócratas, repeinados, de sonrosados mofletes, poco dados a la rudeza de la lucha en campo abierto y más a los placeres de la buena mesa. Pero lo que nos niegan en la estética nos lo dan en la dialéctica, en los alambicados conceptos que manejan. Este viene hablando de que el feminismo conduce a la deconstrucción de la persona. Ignoro lo que monseñor entiende por este concepto derridano. Según parece lo tiene por algo abominable. Porque gran parte del feminismo se vale de él para su objetivo, esto es, contraponer la ausencia en que ha consistido su condición desde tiempo inmemorial a la presencia masculina, hacer aquella visible mediante un proceso de différance, hacer visibles a las mujeres. Y eso es más de lo que el obispo puede tolerar.

Carga asimismo monseñor contra las teorías queer y cyborg. Está a la última. Se ve que conoce el manifiesto de Donna Haraway, al menos tanto como Gallardón el Manifiesto Comunista. No sé por dónde puede tener el clérigo cuita con lo cyborg. Una metáfora antes que un teoría. Le hace ilusión, imagino, soltar el término con sus resonancias cavernosas. Alguien que anda con cyborgs está al servicio del maligno. Y de inmediato encuentra Reig el tono pastoral para adoctrinar el rebaño: el feminismo que (ya ven ustedes) empezó pidiendo el sufragio para las mujeres, se ha radicalizado, se ha convertido en un instrumento político a favor del aborto, contra el matrimonio monógamo y la maternidad. ¿Pruebas? Bueno, ¿no está al servicio de los cyborgs? Es el vituperable "feminismo de cuota", el del "empoderamiento", el feminismo ginocéntrico. Le gustará más o menos al obispo (no lo tengo claro) pero este discurso justifica indirectamente la violencia de género.

¿Violencia la iglesia? Por el amor de Dios, si esta ofrece amparo al verdadero feminismo, el cristiano que, sin seguir modelos machistas, sabe reconocer y expresar el verdadero espíritu femenino. El suyo. El ánimo del prelado no solamente no es violento sino que anima a sus seguidoras a rezar por sus hermanas descarriadas, las del feminismo ginocéntrico.

Palinuro, un descreído, también invoca a los dioses, a todos, por si acaso, pues nunca se sabe (aunque sin rezarles) para que nos protejan a tod@s, mujeres y hombres, feministas y no feministas, frente a la ley que Gallardón pretende imponer, con ayuda de estos clérigos bocazas que no saben lo que dicen, pero no paran de anatematizar.

domingo, 1 de julio de 2012

La incomprensible homofobia.

El carácter pacífico y poco amigo de pendencias del ser humano hace que, cuanto más violenta e irracional sea una actitud, más en el fondo se la respete, antes por temor que por convicción. Esas ejecuciones públicas de homosexuales en el Irán con grúas no son peculiaridades culturales o religiosas sino simples crímenes inhumanos que debieran mover a las naciones civilizadas de la tierra a romper relaciones con bárbaros de tal calibre.
Pero eso no sucede porque, en realidad, la homofobia es una actitud mucho más extendida de lo que parece. No tan extrema como entre los iraníes, más suave, pero también muy injusta y dañina para la concepción de la dignidad de la persona. Las intervenciones públicas de la jerarquía católica, sus diatribas contra la homosexualidad disfrazadas de paternal congoja por los destinos de los homosexuales como ovejas desviadas carecen de fundamento evangélico.
No obstante, los católicos son muy libres de seguir las enseñanzas de sus obispos y adecuar a ellas su comportamiento. Pero esa forma concreta de proceder respecto de los homosexuales no tiene por qué extenderse más allá de los límites de su religión. Los homosexuales no católicos no tienen por qué tolerar que los traten de desviados, de enfermos o de pecadores. Ese es un problema exclusivo de los homosexuales católicos.
La homofobia, una actitud que considero incomprensible, lo impregna todo. Eso se ve en la cuestión del matrimonio gay. El Tribunal Constitucional parece a punto de darle el visto bueno. Los sectores conservadores, probablemente, presionarán en favor de una nueva ley que lo haga imposible. El discurso justificatorio es siempre el mismo: "no tengo nada contra los gays ni contra que vivan en pareja con iguales derechos que los heterosexuales, pero que no le llamen a eso matrimonio". Luego sí tiene algo contra los gays, pues los limita en sus derechos.
La mentalidad homofóbica no puede admitir una familia gay porque cree estar en posesión de la verdad en lo que a la familia se refiere: una unión de un hombre y una mujer con fines de procreación. Pero la historia registra otras formas de familia y en la actualidad también las hay, como la poligamia entre los musulmanes. Está bien que sea la idea católica de familia, pero los católicos no tienen más derecho a imponer a los demás su idea de familia que los demás a imponer la suya a los católicos. 
La homofobia es incomprensible.

miércoles, 23 de marzo de 2011

La hipocresía de la Iglesia.

En estos días están debatiéndose en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en su 16º período de sesiones, asuntos relativos a la Declaración de las Naciones Unidas sobre derechos humanos, orientación sexual e identidad de género que se aprobó en diciembre de 2008 a instancias de la Unión Europea, presidida entonces por Francia. La han firmado unos 67 Estados, los Estados Unidos lo hicieron en 2009 ya con Obama porque Bush, lógicamente, se negó. Faltan los demás y de ellos se oponen decididamente 70 porque la declaración pide que se despenalice la homosexualidad en todo el mundo. Obsérvese: no que no se discrimine a los homosexuales o no se les nieguen unos u otros derechos sino que no se les encarcele o ejecute.

Pues bien, el representante permanente de la Santa Sede en las Naciones Unidas, el arzobispo Silvano M. Tomasi, se opuso ayer a que se despenalice la homosexualidad con el siguiente discurso, monumento al sofisma y a la hipocresía. Ya lo hizo su antecesor en su día, cuando se presentó la propuesta en 2008. Monseñor Celestino Migliore se oponía a la despenalización porque crearía nuevas discriminaciones... en concreto en los países que no reconocen el matrimonio homosexual, que es lo que procupa a la Iglesia, siempre tan atenta a lo que hace la gente en la cama.

Pero es que monseñor Tomasi ha mejorado a monseñor Migliore porque, en lugar de invocar una causa tan ridícula, hace una fina distinción sosteniendo que la Iglesia reconoce el derecho de la gente a tener sentimientos gay, pero no a que los traduzcan en comportamientos. Es decir: sé gay si quieres, pero ojito con lo que haces. Es inevitable acordarse del artículo 16 de aquel increíble Fuero de los españoles de 1945 que rezaba: "Todo español podrá expresar libremente sus ideas mientras no atenten a los principios fundamentales del Estado", uno de los cuales era que la religión católica era la del Estado. Como lo sigue siendo, según el vigente Concordato de 1953, acordado entre el Vaticano y el Estado español en nombre de la Santísima Trinidad.

Lo verdaderamente hipócrita de la declaración de Monseñor Tomasi es que viene precedida de una especie de jaculatoria en la que se recuerda cuán decididamente se opone la Santa Sede a toda violencia que se ejerza contra la gente a causa de sus sentimientos y pensamientos sexuales o sus comportamientos sexuales. Comportamientos. Bien, la Iglesia no puede ignorar que hoy hay 70 países en el mundo que consideran la homosexualidad como un delito penal y en once de ellos (Irán Arabia Saudita, Yemen, etc) penado con la muerte.

¿Cómo diablos, Monseñor, se puede estar en contra de despenalización de la homosexualidad y decir al tiempo que se condena toda violencia ejercida contra los homosexuales? La cárcel y la muerte, ¿no son violencia? El ahorcamiento ¿no es violencia?

Ahora que en España toma nuevos bríos un movimiento laico a propósito de la lucha contra las capillas en las Universidades y (es de esperar, otros espacios públicos: ¿qué pasa con los aeropuertos?), conviene saber de qué y de quién se está hablando. Se está hablando de gente que pide libertad para imponer sus creencias en donde no corresponde pero aplaude que se ejecute a otros por tener (y practicar) creencias distintas en cuanto a su vida sexual; es decir, gente a la que parece bien el asesinato.

Como la capacidad para la hipocresía y la mixtificación es fabulosa, debe recordarse que quienes pedimos la despenalización de la homosexualidad, en realidad pedimos la despenalización de todas las relaciones sexuales entre adultos que saben lo que hacen y consienten libremente. No estamos pidiendo la despenalización de la pederastia. Aunque a muchos curas les vendría de miedo.

Por último, la causa por la despenalización universal de la homosexualidad necesita cuantos apoyos pueda conseguir. Quien quiera colaborar, puede hacerlo.

(Las imágenes son un dibujo de Felicien Rops de 1879-1880, titulado Hipocresía, y una foto del sitio web de apoyo a la despenalización universal de la homosexualidad en las Naciones Unidas en la que se ve a dos adolescentes homosexuales a punto de ser ahorcados por homosexuales).

sábado, 4 de julio de 2009

Día del orgullo gay.

Pues nada, que lo pasen Vds. muy bien en su día. Hay que ver qué vistosas son sus manifestaciones públicas, con tanta gente semidesnuda, tanta referencia a la sexualidad y música y pitorreo. Son Vds. la prueba viviente de cuánto ha avanzado la especie humana, al menos la especie humana que habita en lo que se llama "Occidente". Uno no se plantea siquiera que pueda haber desfiles de esta naturaleza por las calles de Teherán, gane Ahmadinejad o Musaví, ni en El Cairo, ni en Pekín. Tanto es así que cabe definir "Occidente" como aquel lugar del planeta en que mayor libertad sexual hay. Así que, en buena medida, los amantes de la libertad en todos sus registros, tenemos una deuda con estas colectividades de gays, lesbianas, bi y transexuales.

Este año, según se ve en el cartel lo dedican a un asunto incendiario, como todo lo que tocan, que es el de la sexualidad en la adolescencia. Entiendo que quieren acabar con los "armarios" en los centros educativos. Siendo así que la adolescencia es una época de turbulencias, tratar con ella con este criterio equivale a ir pidiendo bronca. Ya me parece escuchar a los sectores bien pensantes de la sociedad diciendo: además de abortar quieren que nuestras menores se hagan lesbianas".

Más específicamente, la parte lésbica de la organización sale pidiendo visibilidad, esto es la condición de "ser visible" porque esta gente ha estado durante siglos, desde siempre, en realidad, sometidos a algo peor que el secuestro al que se pone fin con el derecho de habeas corpus pues en su caso no existían, no tenían ni "cuerpo", pues no podían decir cómo era.

Y en esto de los transexuales se puede ver un margen grande no solo para una restitución de siglos, sino para compartir un mundo con mayores libertades. Porque, la verdad, un cambio de sexo es mucho más radical y de previsibles mayores consecuencias que un cambio de ideología política o, incluso, de religión. Tiene algo de gran aventura en la vida.

En resumen, me parece estupenda la celebración del día del orgullo gay. En lo único en que discrepo es en ese contencioso que ha comenzado ya a emerger con los vecinos de Chueca que se quejan del barullo. Ahí mi ánimo se divide en dos: apoyo el orgullo gay pero detesto a la gente ruidosa que molesta a los demás. Ese empeño que tiene la organización de FEGLT de celebrar sus festivales en la plaza de Chueca no puede mantenerse si ha de ser en contra de la voluntad de los residentes. O el festival baja el tono o los organizadores debieran llevárselo a dónde no moleste.

(La segunda imagen es una foto del blog Fiestas y festivales de España).

jueves, 12 de marzo de 2009

La lucha continúa.

Recuerdo que en mi adolescencia y primera juventud, cuando no solamente creíamos que se podía cambiar el mundo, cosa que, al menos yo, sigo creyendo, sino que nos tocaba a nosotros cambiarlo, cosa de la que ya no estoy nada seguro, entre los debates que nos entretenían había uno que no era infrecuente: si había sitio para los homosexuales en una sociedad justa y en el movimiento revolucionario que podría establecerla. Eso mismo se preguntaba también en relación con la prostitución, si era o no permisible en una futura sociedad justa. Creo que nuestra ignorancia y/o puritanismo, nos impedía plantearnos la misma pregunta en relación con las lesbianas. En lo que se me alcanza, tengo memoria de que había acuerdo respecto a la libertad para la homosexualidad. No conservo tan clara coincidencia respecto a la prostitución pues me parece que se daba una división entre los abolicionistas y los permisivistas. Yo mismo oscilaba y me parece que sigo haciéndolo entre permitirla o prohibirla y perseguirla. Me inclino por el respeto a la libre voluntad de la mujer porque concibo que haya prostitución voluntaria, pero repruebo la forzosa y tengo mis dudas respecto a la "libre voluntad" de las "libres".

Pero no dudo de la idea de que la homosexualidad tiene que ser un comportamiento libre de toda penalización o prejuicio. Digo esto porque, viendo esta estupenda peli de Gus Van Sant, interpretada por Sean Penn y a la que han dado tres óscars, se me vino continuamente a la cabeza la idea de que la historia que cuenta, la de la lucha de los gays por ver reconocido y respetado su derecho a serlo y a no padecer persecución por ello ni tipo alguno de discriminación es, en realidad, un combate que deriva del de los años sesenta, es un combate sesentayochero. La defensa del derecho de los gays vino inmediatamente después del reconocimiento del de las mujeres, del renacimiento del femenismo, que había estado como hibernado y se despertó con verdadera fuerza en los sesenta hasta el día de hoy. Y los dos estaban también íntimamente ligados a la lucha por la igualdad racial y los derechos de los negros, allí donde esta cuestión se planteaba, singularmente en los Estados Unidos.

La verdad es que en estos tres puntos concretos, el mundo occidental ha dado un paso de gigante. Cuando yo era joven, los negros no podían subir a los autobuses junto a los blancos en Alabama, Franco metía en la cárcel a los homosexuales y las mujeres eran ciudadanas de segunda, de tercera, de cuarta en todas partes. Hoy hay un mulato en la presidencia de los EEUU, ser homosexual no es obstáculo para nada (aunque siga habiendo reminiscencias y atavismos salvajes en comportamientos sociales) y la situación de las mujeres ha mejorado muchísimo, si bien queda todavía bastante por hacer.

Me parece que el mensaje que contiene la peli de Milk, el núcleo del mensaje de Milk, lo que lo convirtió en un icono y un dirigente de la comunidad gay en San Francisco en los setenta, le hizo alcanzar el puesto de concejal de la ciudad con una plataforma gay y lo que, luego de su muerte, llevó a su movimiento a la victoria fue la conciencia de que los gays tenían que hacerse visibles en la sociedad, que los ciudadanos heterosexuales vieran que estaban por todas partes, que quien más, quien menos, tenía un hijo, un primo, un padre, un pariente o un amigo gay, que debían aceptar el asunto como normal e integrarlo en la visión fundamental del mundo que compartimos (casi) todos, esto es, que los seres humanos somos iguales, que tenemos los mismos derechos: la igualdad, el concepto fundamental de la izquierda y al que la derecha odia, atribuyéndolo a envidia con una cortedad de miras incomprensible.

Los gays son seres humanos como los demás y tienen los mismos derechos que los demás (incluido el de matrimoniar, última cuestión por la que las derechas, los curas y la manga habitual de carcundas no pasa), igual que las mujeres, los negros, los extranjeros, las lesbianas, los discapacitados, etc, etc. La igualdad, el motor básico de la izquierda que, junto a la lucha por la libertad no ha parado de agitar el mundo y al que todos dicen respetar, incluidos los que hacen lo que pueden por impedirla, que son muchos: iglesias, partidos conservadores, organizaciones de fanáticos supersticiosos, etc.

Por eso la lucha continúa en todos estos terrenos.

Sé que no he hablado mucho de la peli. O quizá sí en cierto modo: está muy bien, es una típica biopic en la que se ensalza la lucha de los gays por su emancipación. Una historia que la izquierda conoce muy bien. La verdad es que lo pasé estupendamente, la actuación de Penn es soberbia y el relato de esta historia real está muy bien hecho.

jueves, 14 de agosto de 2008

La izquierda y los derechos.

Ya está en la calle el número de verano de la revista Trasversales que viene dedicada a los derechos, los de los inmigrantes y los de las mujeres y las minorías de una u otra orientación sexual. Francamente oportuno.

El artículo que más me ha interesado esta vez es el de Luis M. Sáez quien, bajo el título de ¿Quién ganó las elecciones del 9 de marzo? dice, y estoy de acuerdo, que la segunda legislatura del Gobierno del señor Rodríguez Zapatero se ha escorado tanto a la derecha que parece estar rivalizando con el PP, como se prueba por el frenazo a las reformas en materia de aborto, eutanasia o reforma religiosa. Por no hablar del vergonzoso palmarés en el Parlamento Europeo. y del feísimo asunto Taguas. Sáez dice que si no hay rectificación en la "directiva de la vergüenza" ni él ni otros cientos de miles de ciudadanos votarán al PSOE en las elecciones europeas del año que viene. No sé si serán tantos pero sí sé que eso también lo he dicho yo, con lo que ya somos dos que no votaremos al PSOE si no hay rectificación que no la habrá porque han decidido que los españoles y los latinoamericanos somos idiotas y se nos puede vender cualquier moto. ¿O no se ha visto a la vicepresidenta del Gobierno diciendo en el Nuevo Mundo que la directiva no se aplicará nunca en España? Eso quiere decir que piensan gobernar eternamente y que, además, valoran la bondad de una norma por el hecho de que no se aplique, lo que es pintoresco.

En el capítulo de derechos de mujeres y minorías, Manuela Cárdaba et al., (Nosotras decidimos) abogan por una ley de plazos y por sacar del todo el aborto del código penal; yo también pero díganselo al Gobierno que hasta hace poco sostenía que no hay "demanda social". Sonia Tridente (Custodia compartida...desde el nacimiento) aborda una cuestión de interés: eso de que muchos padres pidan la custodia compartida durante el divorcio y consideren una discriminación que los jueces la otorguen mayoritariamente a las mujeres. Si el cuidado de los hijos fuera compartido desde el nacimiento, dice la autora, eso no se produciría. Por último me ha parecido muy brillante un artículo de Beatriz Gimeno titulado El armario como coartada. El caso de las lesbianas. Brillante y muy cierto. Su argumento es que así como los gays han salido del armario (esto es, han conseguido invertir la pseudotolerancia liberal que permitía la homosexualidad siempre que fuera asunto privado, íntimo, secreto) a la luz pública, las lesbianas siguen encerradas en él, invisibilizadas y con la complicidad de ellas mismas, esto es, de aquellas lesbianas que,temerosas de la reacción social encuentran más cómodo "armarizarse" que romper el tabú de lo privado y conquistar su derecho a parecer lo que son. Es también un artículo valiente porque señala como cómplices de la situación a las feministas lesbianas que siguen en el armario.

En lo tocante a la inmigración hay un artículo de Esteban Ibarra (Las mentiras de la xenofobia) que señala cinco prejuicios de esos que sirven para atizar las pasiones en contra de los inmigrantes. Son muy conocidos pero está bien que los sistematice y demuestre que son falsos: a) sufrimos una invasión de inmigrantes; b) perdemos nuestros puestos de trabajo; c) consumen nuestra seguridad social; d) no quieren integrarse en nuestra cultura; d) son delincuentes. Que sean mentiras quiere decir que son falsos pero no con el mismo orden de falsedad; por ejemplo: no es verdad que consuman más servicios sociales que los nativos pero si no quieren integrarse en nuestra cultura eso no es verdad ni mentira; simplemente tienen el derecho a no hacerlo. Sobre inmigración versa también un largo y académico ensayo de Sandro Mezzada (Capitalismo, migraciones y luchas sociales) en el que se postula el principio de la autonomía de las migraciones, se repasan las teorías clásicas de la integración y se afirma que la integración contemporánea se hace a través de la clandestinización. Tiene una interesante reflexión sobre el valor de las aportaciones comunitaristas (de Martin Walzer) a la cuestión migratoria así como un juicio perspicaz sobre la perspectiva de género en las migraciones. El principal problema que plantean éstas es que ponen en tela de juicio las teorías recibidas de la democracia.

Fuera de programación, como si dijéramos, hay dos artículos más. Uno de Alain Lipiertz, eurodiputado verde francés, sobre La catástrofe irlandesa en el que, si lo he entendido bien, pone a bajar de un burro a los irlandeses por carcundas y manipulados por lo más reaccionario de la iglesia (cuestión del aborto), se escandaliza (literal) de que el 53% del 45% del 1% de los votantes europeos (o sea, 840.000) fastidien a quinientos millones, habla maravillas del Tratado de Lisboa y por último sugiere que los irlandeses vayan a hacer compañía a los noruegos mientras el resto de Europa sigue adelante con el proceso. La pieza me parece un exabrupto y una pasada que sólo demuestra lo cierto del viejo dicho según el cual "hay más parecido entre dos parlamentarios uno de los cuales es un revolucionario que entre dos revolucionarios uno de los cuales es un parlamentario." Este europarlamentario verde me parece un poco verde en otro sentido del color y un mucho gris.

Juan M. Roca escribe un artículo sobre el 68 que quiere hacer justicia al movimiento sesentayochero en los EEUU (El largo 68 norteamericano), más o menos diciendo que los franceses se llevaron las candilejas en el mayo del 68 pero que el trabajo de fondo lo hicieron los yankies a lo largo de todo el decenio. No veo que se puedan contraponer ambos términos, pues son muy disímiles. A lo largo del decenio lo hicimos todos: estadounidenses, alemanes, japoneses, españoles incluso (milagroso fue en las condiciones de la dictadura), franceses, ingleses, italianos , etc; pero el estallido que sintetizó lo que Hegel hubiera llamado la "manifestación del espíritu" tuvo lugar en Francia; y no en Francia, sino en París; y no en París, sino en el Quartier Latin. Y eso ya no hay quien lo mueva.

El número se complementa con unos poemas de Raimon cuyo valor es sobre todo sentimental y una magnífica crónica de Lois Valsa sobre Photoespaña 08 en algunas de sus diversas manifestaciones.

(Las imágenes son el anverso y el reverso de la revista Trasversales.

sábado, 5 de julio de 2008

Orgullo lésbico.

La festividad del orgullo gay que ha tenido despendolada este año a Chuecatown culminará en el día de hoy con una marcha del orgullo lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero y travesti. El recorrido de la manifa, que irá desde la plaza de la Independencia hasta la Plaza de España, pasando por Alcalá, Cibeles y Gran Vía demuestra que el movimiento gay ha adquirido respetabilidad burguesa: su itinerario es como el de CCOO o la UGT, dos instituciones puntales del capitalismo tardío en España, un Estado capitalista de segunda línea.

Me encantan esos festivales del orgullo gay y las manifas de todos, los gay, los travestís etc bajo los animados colores del arco iris, pues el movimiento tiene una bandera, algo esencial para llevar adelante la ceremonia pero prescindible en todos los demás movimientos de la sociedad civil. No me sumo a ellos por mis complejos, porque no veo a un oscuro profesor universitario de ya avanzada edad con una diadema de plumas en la cabeza, los labios pintados de bermellón incendiario enfundado en una camisa con espumillón rosa, calzas abullonadas y borceguíes de terciopelo y que además es honrado padre de familia y está en su primer día de casado por lo heterosexual, pero me gusta verlos pasar con sus números, sus músicas y sus bailongos más o menos provocativos y villanos. Me parecen muy bien.

Nos queda mucho por hacer. En el caso de la homosexualidad masculina o femenina se ha avanzado mucho, pero es siempre en el ámbito público, caracterizado por una gran hipocresía e ideolatría; perdón por el neologismo. Es un caso en el que se ve que las leyes en España van por delante de la evolución de las costumbres. Es necesario que las visiones homófobas, propias de la sociedad patriarcal vayan siendo arrinconadas y sustituidas por una visión de España que transcurra en una imagen de convivencia pacífica entre la pluralidad de opciones en lo genério, político, económico o de lo que sea.

Por todo eso me parece también de perlas que la ministra Bibiana Aído encabece la manifa y se ponga una vez más al alcance de los bramidos de la derecha más cavernaria. Ya lo de "miembra" fue un toque sabiamente tañido. ¡Hay que ver la cantidad de sinsentidos que se dijo por entonces! Se veía a los gacetilleros soltando espuma por la boca mientras aporreaban los teclados de los ordenatas: "estupidez", "incultura", "señorita", etc. Esta Bibiana puede causar un destrozo allí donde fuere. Hace bien. Ya era hora.

(La imagen es una foto de Philippe Leroyer, bajo licencia de Creative Commons).

jueves, 30 de agosto de 2007

Armarios llenos de hipócritas.

Los EEUU son el país más avanzado de la tierra en muchos aspectos. Renuncio a decir en "todos" porque no quiero broncas con los que defienden que en muchos otros son bárbaros atrasadísimos. Por ejemplo, en punto a "relación equilibrada con la naturaleza" que, en fin... O bien en religiosidad o en falta de religiosidad; que todo lo opinable es antinómico. Son el país más avanzado en un montón de cosas y dejamos el asunto zanjado. Claro que entonces sale el filósofo y se pregunta si estaremos de acuerdo en qué quiera decir "avanzar" y si por sí misma esa mera acción ha de ser intrínsecamente buena. Por ejemplo, uno avanza cuando se dirige hacia la gloria, hacia un Mac o hacia un precipicio. Y a nadie se le ocurrirá que avanzar hacia el precipicio sea algo bueno. ¡Toma! -dirá otro filósofo- ni hacerlo hacia la gloria o un Mac. Todo es vanidad de vanidades. Bueno, es posible, y confieso que me da igual cómo se conceptúe ese "avanzar"; el hecho incontrovertible es que los EEUU van por delante y los demás, todos, tras ellos y por el mismo camino. Hasta los inescrutables chinos.

En los EEUU pasan cosas nuevas que luego se extienden por el mundo, como los pantalones Levy's, el pragmatismo, la Coca Cola, el federalismo moderno, Elvis Presley o la contracultura. Y también pasan cosas viejas que tienen un aire nuevo.

El senador republicano por Idaho, Mr. Larry Craig , que lleva en el Congreso (primero la Cámara y luego el Senado) veintiséis años, ha perdido sus cargos en diversas comisiones y subcomisiones y sus colegas del GOP le piden que dimita de senador. El caso es que al citado senador lo pilló un policía de paisano en el retrete del aeropuerto de Minneapolis en abril insinuándose a otro hombre, no sé si al propio policía. En agosto, el senador, que confesó haber incurrido en escándalo público, recibió una condena de quinientos dólares de multa, diez días de arresto (con beneficio de sala) y un año de libertad condicional sin deber de comparecencia.

Antes de nada hay que decir que la justicia es rápida en los EEUU: atrapado con las manos en donde fuera en abril y condenado, previa confesión de culpabilidad, en agosto. Sí señor la justicia rápida es uno de los pilares de la democracia y, por lo tanto, la lenta lo es de la no democracia.

Lo irónico de esta historia es que el senador Larry Craig ha sido un decidido opositor a la extensión de derechos a los homosexuales, en especial el derecho a contraer matrimonio entre ellos. Y contrario también a incluir los delitos de orientación sexual en el tipo de "fomento del odio".

Eso es exactamente lo que se llama hipocresía y que se ilustra perfectamente con ese dibujo de Felicien Rops titulado Hipocresía que he sacado del blog Maníasmías. Este Rops no hacía concesiones y tenía una fuerza increíble. Fue satánico, dandy, cruel, satírico y revolucionario. Recorrió buena parte del siglo XIX del brazo de gente como Baudelaire o Barbey d'Aurevilly. Y dibujó cosas como esta Tentación de San Antonio que está en el gabinete de estampas de la Biblioteca real de Bruselas, si no la ha robado alguien.

Si uno la mira con atención comprende por qué Freud dijo de ella que Rops había pintado el psicoanálisis. Y ya tiene gracia que el torturado San Antonio esté leyendo "La continencia de José".

Sí, sí, la hipocresía del senador. Sus colegas quieren que dimita. Pero ¿cuántos de ellos son como él? ¿Cuántos votan no según lo que practican sino según lo que dicen? Esas actitudes destruyen de tal modo el prestigio de las instituciones que debieran tener una mucho más dura sanción social de la que tienen. Como lo que sucede con los curas pederastas. El respaldo que la jerarquía, hasta la más alta, presta a estas prácticas nefandas que ya repugnaban a Jesús de Nazaret sobre el cual acaba de publicar un libro su Vicario en la tierra, degradan tanto el prestigio de la Iglesia católica que, en efecto, más valiera a sus señorías, eminencias y santidades atarse una rueda de molino al cuello y tirarse al agua.

Hipócritas como esos parlamentarios de algún que otro país que legislan contra el tráfico de drogas y son ellos quienes consumen como se ha demostrado en alguna ocasión haciendo análisis de orina por sorpresa en los retretes de las cámaras -la hipocresía empieza y acaba en los retretes- o merced a las declaraciones de alguno de ellos.

Los hipócritas estadunidenses van a arrastrar por el lodo al pobre Mr. Craig que, como se ve, está saliendo del armario a patadas en el culo.

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domingo, 29 de julio de 2007

Blogorismos de verano.

MILAGROS

Dice el señor Rodríguez Zapatero que no hay milagros. Jamás haremos carrera de este hombre. Habla como un volteriano. De ahí lo de la Educación para la Ciudadanía. De ese descreimiento. De ese materialismo que todo lo corrompe. ¿Educación? Formación para la checa. Pandilla de radicales, ateos y comecuras. El país esté dejado de la mano de Dios. El país, no El País, que ese lo imprime el mismo Satán.

¿Cómo que no hay milagros? Es precisamente lo que más hay. Tantos que casi no parecen milagros: es milagroso que el señor Zaplana, forrado como está, soporte la canícula; milagroso que el señor Rajoy aún aparezca en las encuestas; milagroso que queden catalanes del PP; que la señora Aguirre llegue a fin de mes; que el señor Aznar lleve una semana callado; que Navarra siga estando en el mapa. Es milagroso que siga habiendo mapa.

(La ilustración es una tabla de Vicente Carducho, o sea, Vincenzo Carducci, titulado el éxtasis del padre Birelli).



Gay gays

Leo en 20 Minutos que la policía italiana ha detenido a dos gays que estaban morreándose cerca del Coliseo, los ha cacheado, los ha llevado a la comisaría y los ha denunciado por escándalo público. Un cristo que se ha organizado. El presidente de los gays ha formulado protesta pública y convocado a los homos del lugar a un acto de masivo morreo. Si los hombres pueden besar a las mujeres y las mujeres a los hombres en la vía pública (también conquista relativamente reciente) ¿por qué no los hombres a los hombres, las mujeres a las mujeres, las monjas a los curas, los curas a las jóvenes y los perros a las farolas? Habría que pensar en suprimir eso del "escándalo público". Además es falso. El escándalo nunca es público; es privado del que más grita. Por otro lado, como en el Irán, ¿verdad? donde a los gays no los acusan de escándalo público sino que los ahorcan sin más.


El culo y las témporas

El periodismo es un oficio difícil y exigente, y no debe meterse a él quien, con independencia de su ideología política, no tenga fuertes principios morales, la "ley moral en el corazón", que decía Kant. Una ley que te dice que hay cosas que no pueden hacerse. Por ejemplo, ese titular de ayer de Libertad Digital que pretende hacer una amalgama al estilo estalinista entre el Solitario, presunto atracador y asesino, e Izquierda Unida por intermedio de su madre. Vamos que el Solitario deja de ser Solitario y entra en colaboración con su madre si ésta es comunista. Eso es como si, cuando el señor Rato es noticia, por ejemplo porque vuelve a la política nacional, alguien dijera: "Vuelve a la política nacional el señor Rato cuyo padre fue condenado a tres años de prisión durante el franquismo por evasión de capitales". Es verdad, pero sería injusto hacerlo. Lo mismo sucede con el Solitario


La gran calor.

Líbreme el Señor de tomarme a risa el cambio climático. Hace poco lo hizo Félix de Azúa, comparándolo con los temores de fines del milenio y rápidamente saltó alguien criticándolo por frivolizar. No veo por qué no puede uno tomarse a chirigota lo del cambio climático, igual que el fin del milenio. Pero prefiero dejarlo estar porque hace demasiado calor. Los termómetros digitales de algunas capitales del sur mostraban 42º y los locutores echaban humo o tenían los pinreles en los estanques.

(La foto de una puesta de sol en el mar de Omán es una imagen de la IRNA, Agencia de Noticias de la República Islámica del Irán)

Me quedé a ver el Dracula de Francis Ford Coppola en Tele Madrid que, a veces se da un respiro en hablar mal del Gobierno. Tengo el vago recuerdo de haberla visto antes. Me sucede que lo que no me gusta, se me olvida. Lo considero una fortuna, pero lo pago al precio de ver por segunda vez algo que no me gusta

Lo de menos es si la película, que se llama Drácula, de Bram Stoker tiene o no que ver con la novela de Stoker. Tiene lo justo que ver para que sea Drácula y tiene que ver con más cosas. El film es un entramado de referencias. No resulta muy cargante ver el truco de la sombra de la mano sarmentosa de largas uñas sobre la pared. Lo cargante es que Van Helsing invoque el nombre de Nosferatu un par de veces, como si fuéramos tontos. Hay muchos efectos especiales, algunos directamente sacados de El exorcista. Y ese americano, Morris, que aparece como Wyatt Earp en Tumbstone tiene gracia. En general, tiene bastante gracia todo lo que va de coña en la cinta, desde la figura sádica del conde hasta la zoofilia de Lucy, pasando por el erotismo de las novias de Drácula. Supongo que ya no hay forma de tomarse en serio al Conde, por más que esto de los vampiros es una leyenda que probablemente entronca con los más ancestrales miedos humanos, los chupasangres. Por cierto, que la primera narración sobre vampiros, que se atribuyó en un principio a Lord Byron, la había escrito su médico y amigo, John Polidori, aunque sobre una idea del autor de Manfred

No es que no me guste el Drácula de Coppola porque me gusten los de Polanski o Ted Browning. En realidad, no me gusta ningún Drácula (cosa distinta es Nosferatu) porque tengo mi propia idea de la fábula pero aprecio mucho a Bela Lugosi que hizo un Drácula insuperable.

Así que aquí dejo un homenaje al gran actor, de nombre Béla Ferenc Dezső Blaskó, nacido en 1882 en Transilvania. La banda sonora es El lago de los cisnes. Lugosi estaba tan en su salsa en el papel de Drácula que el personaje acabó comiéndose al actor, como esos insectos endofitos que acaban con las plantas en las que viven.

lunes, 2 de julio de 2007

Diálogo del párroco y el obispo.

Párroco: ¡Qué sofocón, monseñor! Todavía no me he repuesto de la penitencia.

Obispo: Ya lo veo. Has tardado un día en venir a darme cuenta del desfile del Orgullo Gay al que te envié precisamente para que me informaras.

P.: Y lo haré, padre; a eso vengo. Pero pongo a Dios por testigo...

O.:Hijo, que te pierdes.

P.:...de que jamás presencié tanta depravación, tanta inmoralidad, tanta deliberada ofensa a las más santas instituciones y blasfemia contra el Creador.

O.: Bueno, bueno, pero ¿qué viste?

P.: De todo; vi de todo. Había mujeres desnudas en actitudes lascivas.

O.: ¿Seguro que eran mujeres?

P.: Bueno, llevaban las...las... esas al aire.

O.: Claro, hijo; pero eso, hoy, por desgracia, ya no quiere decir nada. El Maligno te lo cambia todo sin que te enteres. Hombres en mujeres, en vasos del mal. ¿Qué más viste?.

P.: ¡Qué vasos, padre! Hacen burla de la Iglesia. Había mujeres impúdicas disfrazadas de monjas.

O.: Y eso si fueran mujeres , ya te digo.

P.: Hombres sin Dios disfrazados de curas.

O.:Y eso si fueran hombres o, lo que es peor, si es que iban disfrazados.

P.: ¿Qué queréis decir, Monseñor?

O.: Tú y yo, ¿qué sabemos? Tenemos al clero alborotado y crecido con esto de la Teología de la Liberación y muchos curas ya no sólo quieren casarse, sino hacerlo entre sí. En estos tiempos está todo mezclado y nada es lo que parece ni parece lo que es. La Filosofía, hasta la Teología están confusas. La que reina hoy es la Teología de la Confusión. Fíjate en la bandera de los "gays". Tiene todos los colores porque su mensaje es que hay "gays" en todas las ideologías, credos, religiones, profesiones, clases, sectas y clubes. Todos los colores. Esa es una pretensión desmesurada y muy peligrosa para nosotros. Muestra el violeta de la penitencia, el azul de la inocencia, el verde de la esperanza, el amarillo vaticano y el rojo de la pasión. Lo quieren todo. Un peligro.

P.: Es lo que pienso, padre, es un desfile del orgullo contra la Iglesia.

O.: Cómo cambian los tiempos.

O.: También vi la burla de un paso de procesión, con falsos encapuchados y una Santísima Virgen en andas. Esto parece Sodoma y Gomorra.

O.: La Santísima Virgen, Virgen Santísima. Virgo Mater, no tienen límite. Habrá que ver si nuestra gente en Tele Madrid, a las órdenes de la señora Aguirre, presidenta liberal, ha censurado el reportaje. Sólo Dios sabe a dónde vamos a llegar.

P.: Vi también a la ministra de Cultura, doña Carmen Calvo, vestida de arcoiris y en actitud más que familiar con el señor Pedro Zerolo.

O.: Esos son los culpables de todo, los socialistas, corrompidos por el escepticismo y el relativismo, de relajadas costumbres, productos de la permisividad de la izquierda. ¡Qué ejemplo para nuestros hijos! Nuestros hijos espirituales, claro es. Espero que Rajoy interpele al Gobierno en el debate sobre el estado de la diócesis acerca de esta desmesura que convierte a España en el vertedero moral de la Humanidad y se deje de tonterías sobre ETA que, al fin y al cabo no mata curas porque es una organización de meapilas.

P.: También estaban los señores José María Fidalgo y Cándido Méndez.

O.: ¿Mostrando sus partes? ¿También en actitud "más que familiar"?

p.: No, iban serios, como si fuera el 1º de mayo. Asimismo vi al señor Llamazares y un cartel de Izquierda Unida...

O.: Claro, los comunistas. Esos han estado siempre en contra de los valores cristianos, aunque en algunas cosas podíamos coincidir antes. Hoy no es seguro. Antes, cuando había países comunistas como Dios manda, los maricones lo tenían crudo. Me lo decía Woytila, que una de las cosas en las que coincidía con los gobernantes comunistas de su querida Polonia era en perseguir a los atravesados. Y hoy creo que en Cuba se sigue haciendo. Sana costumbre. Pero estos comunistas de aquí se han pasado a la inmoralidad.

P.: Los comunistas, Amnistía Internacional.

O.: Pues eso, comunistas.

P.: Había personajes populares, presentadores de televisión, la señora Veneno.

O.: La ¿qué?

P.: La señora Veneno, que es una famosa que tiene una vida que válgame el Señor. Y un grupo musical que se llama "Locomía".

O.: Esos son buenos. Le hicieron una canción a Gorbachov a comienzos de los 90, con un viejo aire folklórico ruso que decía: "Cuando lleguemos a Rusia/Gorby nos acogerá/Y en la Plaza Roja/Gritaremos Libertad". Si alguien quiere oírlos, que pinche. La calidad del video deja que desear, pero es arte "gay".Sigue, hijo, sigue. ¿Qué más viste?

P.: Aparta, Señor, de mí este cáliz.

O.: Curita que ahora sí que te pierdes, eso es del guión de Jesucristo.

P.: Sólo quería haceros ver que mi alma sufre al verse obligada a recordar tan satánicas visiones. Vi... diablos.

O.: Y diablas, supongo, que serían más atractivas.

P.: Las tentaciones de San Antonio, Monseñor...

O.: Déjate de guasas, hijo. ¿Cuánta gente había?

P.: Un millón, padre.

O.: ¡Jesús!

P.: De todo el mundo.

O.: La puta de Babilonia, la conjura judeomasónica, plutocrática, comunista, antiespañola empeñada en destruir a este firme baluarte de la fe y la familia cristianas. ¿Cómo vamos a permitir a estos descreídos, enemigos de Dios, que establezcan esa asignatura propia de chequistas/franquistas de Educación para la Ciudadanía?

P.: Y no vamos a permitirlo, Monseñor. Hay que tocar a rebato, reunir nuestras fuerzas, tomar la calle.

O.: Esa, hijo, es suya. Míralos cómo van, pidiendo guerra. Frente a eso. ¿qué pueden hacer los nuestros? Abusar de la infancia, del confesionario. Nada en comparación con estos. Hay que destruirlos, encerrarlos, evitar que salgan a la calle. No salir nosotros porque, ¿qué vamos a sacar nosotros? Una colección de beatas, excombatientes, pijos, matones de la extrema derecha y demás lumpenproletariat? Es mejor impedir que ellos salgan. Porque estos sí que son los enemigos de la Iglesia: los que pierden el horror a la desnudez propia y ajena, no se consideran afectos por el pecado de nuestros primeros padres. Es una herejía adanista que prescinde de nosotros por entero. Es cuestión de supervivencia. Si el sexo es libre y no pecado, la Iglesia desaparece. Espero qye hayas comprendido ya la importancia de la misión que te encomendé. Ahora ve con Dios y limpia tus pensamientos.