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lunes, 11 de febrero de 2013

Esta también me representa.



Se llama Beatriz Talegón, es alcarreña y secretaria general de la Unión Internacional de Jóvenes Socialistas. Habla a un auditorio de ¿socialistas? en un hotel de cinco estrellas, probablemente uno de esos en los que el personal laboral cobra en negro, cuando cobra.

Enhorabuena, Beatriz.


Actualización el 12/02/2013


Con la misma buena fe con que subí el vídeo de Beatriz sosteniendo que sí me representa, traigo aquí un enlace al blog de Julián (Mutmaxel - Valencia Connection) que la interpela en un asunto de fondo y que también me representa. Julián Jiménez es un joven valenciano de veintinueve años con una experiencia muy distinta, y hasta opuesta, a la de Beatriz. Al margen de las cuestiones personales -también muy dignas de consideración, pues la política la hacen personas y no máquinas- esta situación tiene un enorme interés para la izquierda en general y el PSOE en particular y no solo porque esté planteada por jóvenes, sino porque apunta a la motivación de la acción política de aquella.  Una carta así es inconcebible en otras corrientes o partidos políticos. Solo en la izquierda. 

La carta expone una contradicción presente en toda organización de fines: seguir las directrices o la propia conciencia. Porque pensar que hay alguna organización, comunidad, colectividad, grupo, partido o movimiento en que no se dé alguna vez esa contradicción tiene un punto de ingenuidad. Cada cual la resuelve como cree conveniente y solo el tiempo y los hechos ilustran después sobre el valor moral de la solución. ¿Qué es mejor, abandonar o pelear desde dentro? No hay fórmulas ni recetas y el único criterio que valdrá a la vista de los resultados es el de la sinceridad y la congruencia entre lo que se dice y lo que se hace.

domingo, 13 de enero de 2013

Mundos aparte y un poco de vinagre.

Aplausos fervorosos a la joven Camila Vallejo, candidata a diputada al parlamento chileno por el Partido Comunista. Tiene en su haber el liderazgo del movimiento estudiantil de oposición del año pasado que hizo claudicar al gobierno en sus aviesas intenciones. La presencia activa de l@s jóvenes en las instituciones es imprescindible en nuestras democracias si de verdad queremos regenerarlas. Su radicalismo y su falta de ataduras de intereses creados les dan la fuerza necesaria para ello. Los políticos, los políticos profesionales, todos de mediana edad para arriba, salvas contadas excepciones de acólit@s, no pueden resolver los vicios de funcionamiento de las instituciones porque son sus principales beneficiarios.

Según El Pais de hoy, el 96% de la población cree que hay demasiada corrupción en España o que es "muy alta" o algo así. ¡Aleluya! Por fin se percata el personal. Hace unos meses, la corrupción no era siquiera un problema. Y hace algunos más, Camps salía elegido en Valencia con mayoría absoluta reforzada. Es una muestra obvia de la profunda sabiduría popular. La vox populi, vamos. Alta lo es la corrupción un Rato largo. Llega a las más elevadas instancias del Reino. Y, además de alta, generalizada, universal, asfixiante. Los gobiernos -no todos, desde luego- se dedican al saqueo. Lo llaman privatización, externalización, liberalización y siempre quieren decir quedárselo ellos, sus parientes y amigos (a los que tienen salpimentados por la administración pública, a veces a cientos, como el tal Baltar), cofrades, seguidores y asociados en inteligentes operaciones mercantiles. Regenerar esta situación de corruptela general no va a ser fácil. Una situación en la que un hombre con la hoja de servicios de Rato es contratado como asesor por Telefónica y no sucede nada no es sencilla de remediar.

Por eso está muy bien que irrumpa la juventud en las instituciones. Los partidos de izquierda deben darle paso con generosidad. Podían también abolir esas juventudes que suelen tener como lugar en donde aparcar las energías juveniles para ir luego cooptando a l@s más dóciles. Y si, además de jóvenes, son mujeres, servicio doble a la causa. La juventud tiene un potencial de cambio muy fuerte, pero las mujeres jóvenes lo duplican. Por eso, aplausos, renovados aplausos y aplausos también al país en donde esto sucede. Ojalá pase también en España.

La foto de Camila se encuentra por doquier en la prensa. Google da 429.000 resultados. En esta época mediática la imagen es muy importante y Camila es fotogénica y atractiva. Doble valor para la causa de las mujeres que quizá sea la causa más importante de nuestro tiempo.

Porque mientras Palinuro aplaude la naticia de Camila Vallejo, no puede dejar de pensar en esas dos mujeres que, con diferencia de días, han sido violadas en grupo en la India y la primera, además, torturada y bárbaramente asesinada. De esos casos vamos a encontrar muchas menos fotos. De las infortunadas, ninguna. Algún medio se atrevió a publicar una imagen del rostro tumefacto de la primera violada agonizante, pero ha desaparecido de la red. Es otro mundo, ¿verdad? Vivimos en mundos aparte. El planeta es el mismo pero en Chile una joven atractiva puede presentarse candidata a diputada y en la India esa misma muchacha no puede subir a un autobús sin peligro para su vida.

Es injusto que la gente se muera de hambre en el África, o a tiros en Ciudad Juárez, que los gobiernos rebajen los salarios de los trabajadores, las empresas despidan sin contemplaciones y exploten trabajo esclavo e infantil en otros países, es injusto que los niños no tengan igualdad de oportunidades en educación ni los adultos en sanidad. Sin duda. Pero la metáfora de todas esas injusticias es que en la India, en el África, millones de mujeres vivan bajo el permanente temor a ser violadas, torturadas, asesinadas cuando menos lo esperen, "cualquier día, en cualquier esquina."

Los hombres no sabemos lo que es eso, aunque podíamos intentarlo.

Es más, nos tranquilizamos pensándonos superiores. Aquí "eso" no sucede. No es imaginable. Tenemos la pulsión controlada: medio centenar de asesinadas al año y unos cientos de maltratadas. O sea, no estamos tan lejos. No estamos tan lejos. Y los medios debían ayudar a recordarlo, no cediendo a los aspectos fáciles de la comunicación.

domingo, 21 de agosto de 2011

El dios de la tormenta.

Los elementos cayeron ayer con furia sobre el acto más multitudinario de la JMJ, la inmensa concentración en Cuatro Vientos para despedir en vigilia al Papa, quien iba a pronunciar un discurso decisivo. Pero no pudo. La lluvia y el viento no lo permitieron. Existe el texto escrito, que se repartió antes y del que dan cuenta los periódicos, pero sus palabras aladas no surcaron el aire que era huracanado. Cualquiera vería aquí un fenómeno meteorológico inoportuno pero sin ninguna significación simbólica. Cualquiera que no sea cura, porque el cardenal Rouco Varela inauguró esta JMJ rezando porque no hiciera demasiado calor, de donde se sigue que cree en la intervención divina en los meteoros, en la mejor tradición de las procesiones de la lluvia. Si esto es así la tormenta de Cuatro Vientos da a entender que Dios escucha pero a veces se pasa en el remedio. El propio Benedicto, a quien no hace falta sentido del humor, al aimanar la tormenta, dijo que el Señor, con la lluvia, mandaba muchas bendiciones, lo que equivale a hacer de necesidad virtud. Podía haber mandado sus bendiciones en un suave atardecer de verano con el gorjeo de los pajarillos. Antes, desoyendo manifiestamente a Rouco, el mismo Dios había subido hasta los 40º, ochocientas intervenciones del SAMUR y veinticuatro hospitalizaciones. Si Dios está en estas cosas, ayer tenía muy mal humor. Hay quien dice que debido a la falta de beligerancia del Papa contra el gobierno socialista. No ya una petición de cruzada, ni un mísero rapapolvo ha habido. Hasta monseñor Rouco estuvo moderado en su momento. La prensa de la derecha se ha quedado sin munición. Está claro que ha funcionado la diplomacia. A Palinuro le parece perfecto que la iglesia no se extralimite y reduzca su discurso a sus seguidores. No está de acuerdo, en cambio, con la afirmación de Zapatero de la vigencia de los Acuerdos con la Santa Sede de 1979. Sin duda es el trueque, pero no tiene validez.

Hablando para los suyos Benedicto XVI tiene un discurso que, a la postre, es confuso. Dijo por la mañana a unos seminaristas que había que luchar en una sociedad que pretende excluir a Dios. No está claro qué quiera decir. Dios se excluye a sí mismo. Una de las tradiciones más intensas del cristianismo es la idea del Dios escondido, que arranca de Isaías 45, 15 y llega hasta Juan Pablo II, pasando por Santo Tomás, Nicolás de Cusa, Lutero, Pascal, etc. Es verdad que esta idea fundamenta algunos de los mayores refinamientos cristianos de la teoría del conocimiento (hay que conocer lo que se esconde, desvelar lo que está velado, según Heidegger) pero siempre desembocan en la experiencia mística de conocer lo incognoscible, por ejemplo a través de la docta ignorancia del citado cusano. ¿Para qué quiere el Papa hacer patente a un Dios que se esconde?

Me parece más claro cuando ensalza ante los seminaristas el celibato. Creo que eso es una monstruosidad, origen de mil perturbaciones en los curas que, quieran o no, son hombres. Como en el caso de las monjas; otra monstruosidad contraria a su idea de la ley natural y de la ley divina puesto que en ningún sitio dice Dios que sus sacerdotes y sacerdotisas (aunque sean de segunda) hayan de imponerse el celibato. Se diría que, mientras la prédica se dirija a los curas, los no católicos no tenemos nada que opinar. O sí, porque padecemos las consecuencias de esas monstruosidades en el comportamiento torcido de muchos curas pederastas.

En Cuatro Vientos Benedicto XVI iba a cargar contra el relativismo, bestia negra que lo obsesiona, igual que a Monseñor Rouco. El relativismo es malo al parecer porque renuncia y desprecia la búsqueda de la verdad. Es cierto que la postmodernidad es incrédula respecto a la existencia de una única verdad metafísica. Pero eso no quiere decir que no se la busque con ahínco. Esto es casi una perogrullada. Nadie cree que exista una idea metafísica de felicidad, pero todos la buscan. No obstante es difícil que lo entienda alguien que, como Benedicto XVI, sostiene que esa verdad única metafísica existe y que él la representa. ¿Cómo va a entender el relativismo si es incapaz de entender que otra (u otras) persona(s) en el mundo piensen lo mismo que él y con la misma sinceridad y, por lo tanto, pueda haber dos (o más) verdades únicas metafísicas lo que, obviamente, es absurdo?

Al hablar a los jóvenes de eso que tanto le importa que es la alcoba se ve que no acepta el divorcio, ni el matrimonio homosexual, ni el uso de medios contraceptivos. Dado que eso sólo reza para los suyos, pues ya no puede imponérselo a todo el mundo (y no es que no quiera) cabe decir que con su pan se lo coman. Pero llama la atención que un hombre tan bien informado como el Papa no sepa que los católicos se divorcian como los no católicos, regulan su natalidad como todo el mundo y, cuando son homosexuales, se casan. Y, si lo sabe, que lo sabe, ¿no le parece que hay un problema grande de confusión en la doctrina? Es la confusión de una doctrina que ni siquiera practican los que la profesan.

Cuando se dice que la iglesia debe actualizarse, "ponerse al día", modernizarse, a juicio de Palinuro se dice algo inverosímil aunque bien intencionado. La experiencia muestra que la iglesia no actualiza su pensamiento (otra cosa es su acción, pues ahí está a la última) así como así. En ese vergonzoso contubernio que protagonizaron ayer algunos gratistotales con otros del 15-M en Sol, al parecer, algunos de los primeros pidieron paciencia ya que la iglesia es milenaria y le cuesta adaptarse a nuevas realidades, como el matrimonio homosexual. ¡Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos será el reino de los cielos!

Por si acaso, por si, en efecto, la iglesia es capaz de adaptarse al mundo en el que vive, es recomendable que empiece por revisar su visión de la mujer como ser inferior, que es la idea más estúpida, cruel e inhumana de las muchas que mantiene. Seguir negándose a reconocer la igualdad de los hombres y las mujeres es un delito de lesa humanidad y una provocación al mundo entero.

lunes, 11 de julio de 2011

Crónica de la revolución indignada XIX

La marcha sobre Madrid


Los indignados peregrinos vienen en dirección a Madrid desde todos los puntos cardinales, caminando de día por las carreteras, acampando por las noches, predicando por los pueblos, manteniendo viva la llama del 15-M.

Pensarán que están teniendo menos atención meditática de la que merecen. Por supuesto para los participantes directos quizá se trate de la experiencia de sus vidas: treinta días en camino en defensa de una causa, treinta días en la carretera en proyecto colectivo, es algo que no se olvida y que gusta ver reflejado en los medios. Hay que tener un poco de paciencia. Ahora están a mitad de camino. Según vayan acercándose a la capital, menudearán las informaciones, los artículos, reportajes, declaraciones. Seguro. Tanto más cuanto que llegarán en época de sequía informativa estival.

Claro que esa coincidencia disminuirá mucho el eco de la concentración en Madrid porque, cuando lleguen, el Parlamento estará de vacaciones. Aunque los indignados siempre pueden pedir que los reciba la Diputación Permanente o, incluso, solicitar de ésta que convoque un pleno extraordinario en agosto para fastidiar las vacaciones a los diputados. Además, una vez en la capital, también pueden escenificar un Parlamento espontáneo en la Carrera de San Jerónimo y constituirse en una atracción turística más de la capital. Los autobuses de visitas guiadas pueden incluirlo en su itinerario. Para el movimiento en sí esto es conveniente porque significa publicidad. Y ya hemos dicho que el 15-M es un movimiento público en todos los sentidos del término.

Pero es que la eficacia del 15-M no es solo la directa que se deriva de sus acciones concretas. Hay que añadir la indirecta que ese movimiento tiene en el funcionamiento de las instituciones y en la vida política en su conjunto. Esos cientos de peregrinos convergiendo sobre Madrid son como el lejano retumbar de un pueblo en marcha, si se me permite esta escapada lírica. Un sonido que se hace oír en los cónclaves políticos de todo tipo. ¿Alguien cree que Rubalcaba iba encabezar una reforma de la Ley electoral contra la que acaba de votar de no ser porque hay peregrinos del 15-M en marcha en toda España?

El caso es que el candidato del PSOE promete acometer la reforma electoral y como meta fija el sistema alemán, del que Palinuro se hace lenguas. Pero el sistema alemán en España requiere la reforma de la Constitución porque ésta establece que la circunscripción es la provincia, siendo así que aquel tiene otros dos tipos de circunsripciones, las uninominales, de carácter distrital y las plurinominales, que son los Länder o Estados federados. Y la reforma de la Constitución en España son palabras mayores.

Como sea que la del sistema electoral se ve como la clave para desbloquear el sistema político español (otra cosa es que lo sea de verdad), no hay duda de que es un punto en que puede darse una unidad de la izquierda. Y también parece razonable que, salvo que se doten de alguna forma de partido u órgano representativo, los indignados tendrán que dirigir su voto a los partidos que propugnen la reforma del sistema electoral porque ésta es una de las primeras reivindicaciones del 15-M.

(La imagen es un gráfico del blog Toma la plaza, bajo licencia de Creative Commons).

jueves, 7 de julio de 2011

Crónica de la revolución indignada (XVIII).


Lo que piensa el pueblo.


Muy oportuno el último barómetro del CIS, correspondiente al mes de junio. Tiene mucha miga. Por cierto, hay que felicitar a la casa por tener la flexibilidad y sensibilidad precisas para preguntar por el 15-M que no es otra cosa que un movimiento puesto en marcha por un estado de opinión, al fin y al cabo el material con el que trabaja el CIS: la opinión. Podían haberlo omitido pretextando que es muy reciente, muy impreciso o que puede ser efímero. Pero no lo han hecho y han levantado acta de lo que la gente piensa de él, lo que es muy útil.

Algo más de la mitad de la población dice haber seguido el 15-M con mucho o bastante interés y un cuarto con poco interés. El otro cuarto no ha tenido ninguno. Entre los interesados el 70 por ciento tiene una impresión positiva del movimiento y sólo el 12 por ciento la tiene negativa. Esto coincide con lo que es perceptible en la calle: la gente simpatiza con el 15-M y, cuando se le ha pedido que muestre esa simpatía, lo ha hecho masivamente, como en la manifa del 19-J. Además, cerca del 40 por ciento cree que el movimiento perdurará y otro 20 por ciento piensa que desaparecerá pero volverá a surgir.

En definitiva, el 15-M tiene un grado alto de apoyo social, lo que significa que tendrá que acometer la tarea de su progresiva institucionalización. Ya sé que esto fastidia mucho a quienes confían en las virtudes de la espontaneidad y desconfían de toda forma de organización, especialmente de los partidos. Pero no se me ocurre de qué forma puede ser eficaz el 15-M si no es organizándose. (Por cierto, ya ha quedado claro que el 15-M se desvincula clara y oficialmente del partido MAC2012). Cabe pensar que pueda serlo sin organización, a base acción política asamblearia, por ejemplo. Pero, mientras las asambleas no estén provistas de poder legislativo, que no parece vaya a ser el caso, las decisiones habrá de tomarlas el Parlamento. Si éste toma en consideración las propuestas asamblearias de los indignados actuará como cuando toma en consideración otro tipo de propuestas de otros ámbitos y todos ellos lo harán como "grupos de presión". O se es partido o se es grupo de presión. A veces se es ambas cosas como suele suceder con la Iglesia.

Lo fundamental del 15-M, se dijo más arriba, es que es un estado de opinión. Y el examen del barómetro del CIS ilustra mucho acerca de qué caldo de cultivo ha tenido. La pregunta por el grado de satisfacción con el funcionamiento de la democracia en España es reveladora. Hay un 40 por ciento en la gama de los insatisfechos y un 32,8 en la de los satisfechos mientras que el resto, un 23,9 por ciento es ni fu ni fa. Es decir, en España hay una mayoría de desafectos a la democracia, lo cual explica la exigencia y el título de uno de los componentes del 15-M, Democracia Real Ya (DRY).

Muchos dicen que eso se nota en el hecho de que los políticos se hayan convertido en el tercer tema de preocupación de los ciudadanos, por detrás del paro y los problemas de índole económica, pero no estoy muy seguro, primero porque la magnitud es muy baja comparada con la del paro más los problemas de índole económica y segundo porque sospecho que ese índice de preocupación por los políticos y los partidos está habitualmente en ese orden. Por lo demás, puestos a examinar, cabría decir algo acerca de ese magro 0,7 por ciento que cosecha el terrorismo y ETA; algo bueno obviamente. ETA ya no es una preocupación para los españoles, como no lo es el estatuto de Cataluña, el terrorismo internacional, o el funcionamiento de los servicios públicos.

La desafección democrática tampoco se basa en la percepción de la corrupción que se queda en un mísero 2,2 por ciento de respuesta espontánea. Resulta claro, a mi entender, que esa desafección viene producida por la crisis económica y se agudizará si ésta se agrava. Por eso es tan importante que el movimiento político suscitado por la crisis sea, a su vez, profundamente democrático y no violento. La crítica a la democracia se hace en nombre de la misma democracia, no de alguna de sus alternativas, aunque a la derecha le faltó tiempo al comienzo para calificar de totalitario el movimiento y, en un alarde de imaginación, compararlo con Hitler, Mussolini y Franco.

Aquí se abre una observación que tiene su interés: el 15-M nace en un clima de desafección con la democracia pero, a su vez, su misma existencia contribuye a esa desafección, al darle forma teórica. Un discurso que sostiene que los medios de comunicación manipulan, los partidos son nidos de corruptos, los diputados no nos representan, el gobierno obedece a los mercados y los jueces no cumplen con su deber genera necesariamente desafección democrática. La cuestión ahora es arbitrar un mecanismo de reforma que acabe convirtiendo a los desafectos en afectos. Algunos indignados proponen abrir un proceso constituyente, lo que no está mal, pero no parece pueda conseguirse a base de asambleas de barrio, salvo que éstas paralicen el país. Pero entonces se tratará de una revolución. Y eso es otra cosa.

(La imagen es una foto de PictFactory, bajo licencia de Creative Commons).

miércoles, 6 de julio de 2011

Crónica de la revolución indignada (XVII).


¿Partido?


El debate sobre partido sí o no viene dándose desde el comienzo del 15-M. En la medida en que éste consiguió dejar algunas cosas claras, una de ellas fue que como movimiento se consideraba ajeno a los partidos y sindicatos y sin deseo de crearlos. Muchos hemos sostenido que los movimientos pueden nacer espontáneamente pero no es probable que se conserven sin organización y que la más eficaz, hasta la fecha, es la de los partidos. No sólo el modo más eficaz de conservarse sino también el único de actuar en la esfera pública para propiciar cambios del sistema de gobierno, del económico, etc.

La crítica a la política institucional, uno de cuyos elementos es que la democracia ha degenerado en una forma de partitocracia, hace al movimiento casi apolítico y contrario a la idea de configurarse como partido. Pero en un movimiento como el 15-M, que es espontáneo, plural, policéntrico, es imposible conseguir unidad de criterio al cien por cien. Así, ya hay indignados que han registrado un partido político del 15-M, de los indignados. Son valencianos y, aunque parecen que han sido ya desautorizados por el 15-M y DRY (Democracia Real Ya) es más que dudoso que esas desautorizaciones tengan efecto práctico pues no hay relación orgánica de dependencia. Los destinos de este partido dependerán de su apoyo electoral. De momento el nombre parece de broma: MAC 2012, esto es Movimiento Anti Crisis 2012. Suena a una mezcla de MacDonald's y MacIntosh y la fecha es tan a corto plazo que mueve a risa. Parece un partido concebido como cartel electoral para las legislativas de 2012 y nada más y, según interesante investigación hecha en el blog de Hugo Martínez Abarca Quien mucho abarca, dirigido por un menda, de nombre David Enguita, que trabaja en es.radio, una emisora de Libertad digital y que parece tener tanta idea de política como del imperio incaico. Debo esta información a Gustavo García Espejo, quien me ha alertado de que se trata de una maniobra entre la necedad y la provocación. Gracias, Gustavo porque yo también estaba tomándomelo en serio.

Da la impresión de que MAC 2012 es es una bobada de niñato con ganas de notoriedad (en el blog citado aparece en una foto con Belén Esteban) o un grupo que sirva para fines personales de ultraderecha, como el partido Regeneración del periodista de Intereconomía Enrique de Diego, que lo emplea para montar altercados con el PSOE o tratar de colarse en el 15-M, pero pone de relieve una carencia del 15-M: la falta de una estructura orgánica que le permita alcanzar sus objetivos de la única manera en que esto es posible en democracia, esto es, mediante la representación parlamentaria. Un partido político o coalición electoral. Porque, si no lo crea el propio movimiento, se arriesga a que lo haga algún freak de los que nunca faltan en una sociedad tan abigarrada como la nuestra y es posible que a alguno le salga bien la operación como en su día les salió a tipos de historieta que en circunstancias normales nadie hubiera tomado en serio, como Hitler o Mussolini.

(La imagen es una foto de El coleccionista de instantes, bajo licencia de Creative Commons).

martes, 5 de julio de 2011

Crónica de la revolución indignada. (XVI)


Los contraindignados


"¡Pero cómo! -clama la ultraderecha de Provida furiosa- ¿Es que la calle es solamente de la ultraizquierda? También estamos nosotros". Héteme aquí que ahora mismo hay un par de docenas de jóvenes contrarios al aborto y a la ley de la muerte digna acampados en el propio lugar que los indignados convirtieron en emblemático de su revolución durante un mes.

A estos se les ve de inmediato su carácter político de respuesta de la derecha y también su ignorancia pues sostienen que, como la calle es del ministro del Interior (que no sé de dónde lo han sacado), eso quiere decir que volvemos a los tiempos de la dictadura. Ignoran que el ministro del Interior que dijo lo de la calle fue Fraga, el fundador del PP, pero lo ligan a la dictadura, que no está mal traído ya que aquel fue ministro del dictador autoritalitario. Estos grupos de la derecha muestran escasa imaginación como activistas porque suelen plagiar los métodos de la izquierda (y lo siento por los indignados pero están más a la izquierda que Marat, quien sucumbió al puñal justiciero del catolicismo defensor de la vida): manifestaciones multitudinarias y, ahora, acampadas. Intergestualidad, dirían los que disimulan los plagios. "¡Ah! -exclaman los provida-. Nosotros somos los verdaderos indignados; llevamos tres años indignados con el aborto." Y es cierto. Pero les faltaba la palabra porque, como toda la gente supersticiosa, creen que la magia reside en la palabra. Ellos también están indignados. Ahora se trata de que la sociedad se vuelque en su apoyo como ha hecho con los otros, los pulgosos.

Al margen de la cuestión de plagio que en política cuenta poco porque todo el mundo copia todo, la acampada provida representa un verdadero problema para el 15-M. El problema de un enfrentamiento que los indignados primeros trataron de evitar a toda costa y quizá por ello eran mudos respecto a la Iglesia y la omnipotencia del catolicismo en la sociedad española. Pero la Iglesia no pacta salvo que no pueda imponer su criterio. Con frecuencia cree que puede y no le falta razón. Y, si cree que puede, cree que debe, con lo que al 15-M no le ha servido de nada omitir toda referencia a la Iglesia. Ya está ésta aquí con un movimiento indignado fabricado desde las sacristías. Sin duda cabe esperar unos días a ver cuál sea el respaldo social de este contramovimiento porque una cosa es que veinticuatro jóvenes acampen en Sol y otra que sean cientos, semanas, en toda la geografía nacional y que, además de acampar, hagan asambleas y dialoguen con la sociedad cuya reforma proponen.

Al margen de la cuestión numérica, el 15-M hará bien en calibrar el riesgo de implosión del movimiento si éste no articula sus discrepancias con el contrario que pretende ocupar su sitio pero con objetivos distintos. Entiende Palinuro que el 15-M tendrá que decir qué opina del aborto y del derecho a la muerte digna y, ya de paso, sería recomendable que también se pronunciara sobre las relaciones entre la Iglesia y el Estado, la financiación de la Iglesia, el Concordato, los Acuerdos de 1979, los privilegios eclesiásticos de todo tipo y la próxima venida del Papa con cargo al erario público.

Que los objetivos son distintos es patente. Los provida pretenden la derogación de dos leyes (por lo menos) en vigor, sustituidas por nada, por lo que hay ahora: nada en cuanto a la muerte digna y muy poco en cuanto al aborto y esto también quieren derogarlo los provida que pretenden que toda interrupción voluntaria del embarazo sea delito. Los indignados del 15-M tienen un abanico mucho más amplio y más abstracto: quieren cambiar el modo de gobernar, hacerlo más trasparente, más democrático, más proporcional, menos corrupto. Hay propuestas legislativas concretas, de aprobar o derogar normas específicas, bastantes. Pero lo esencial es que es un movimiento de amplio vuelo que afecta a cuestiones de legalidad y de legitimidad.

Siendo así no entiendo que el 15-M no aclare que está en contra de que se nieguen derechos a determinados seres humanos porque sobre ellos pese una circunstancia involuntaria que merma su condición humana: ser mujer o moribund@. En realidad esto sólo puede sostenerse cuando se piensa que la vida misma es intangible porque es un don de Dios. Pero esta es una creencia filosófica que no todo el mundo comparte. Hasta hay quien cree que es un don del diablo y otros, lo que es peor desde el punto de vista dogmático, piensan que es un producto del azar que se ha vuelto sobre sí mismo mediante un bucle reflexivo que es incapaz de explicar. Vamos que Kant tenía razón al despedirse de la metafísica; o Shakespeare en el célebre apotegma de Macbeth: "la vida es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia y que no significa nada".

En fin, no creo que el 15-M deba ponerse shakesperiano pero sí que tendrá que explicar en qué se diferencian las indignaciones de los veteranos y las nuevas generaciones de indignados.

(La imagen es una foto de simplifica, bajo licencia de Creative Commons).

viernes, 1 de julio de 2011

Crónica de la revolución indignada (XV).

Indignados con los indignados

El 15-M es un movimiento multifacético en el que se escuchan propuestas muy diversas y en bastantes casos, contradictorias. No tiene un programa sino una especie de fogonazos, de ideas que lucen como estrellas aisladas entre sí; el 15-M es un mosaico o una especie de cielo estrellado. No tiene un único criterio. Esto es algo lógico: es imposible que dos seres humanos tengan convicciones idénticas, mucho más un conjunto de ellos, reunido de modo espontáneo al calor de una pasión humana, la indignación. Podían haberse reunido al calor del amor o del odio o de la juerga. Pero lo han hecho a la de la indignación. Tod@s están indignad@s pero luego, cada cual es de su padre y de su madre.

Esta circunstancia produce cierta irritación en la gente que quiere saber, como se dice, a qué atenerse. Pero no es para enfadarse. Palinuro, por ejemplo, que está muy mosca con la ausencia de referencias a la Iglesia en el 15-M, reconoce que, dado lo abigarrada de la composición del movimiento, habrá gente de activa confesión católica y hasta meapilas y quizá no convenga enfadarse por esa causa. No es muy convincente pero se puede admitir.

La desconfianza es compatible con el apoyo al 15-M; es lo que se llama eufónicamente apoyo crítico, que se suma al muy extenso apoyo social de que goza el movimiento. Lo curioso son las discrepancias que generan tanta irritación en el discrepante que éste pasa a indignarse con los indignados. A medida que discurren los días y se remansan las aguas del primer choque del 15-M, proliferan estas críticas indignadas. Un bloque de ellas procede de militantes y seguidores de partidos tradicionales que se indignan de no poder defender sus opciones partidistas en el seno del movimiento sobre todo cuando éste subraya una y otra vez, que no es ni quiere ser un partido. Para estos militantes es impensable no poder hacer propaganda de su partido y no parecen caer en la cuenta de que si la hicieran todos los que pertenecen a otros partidos el 15-M se convertiría en un batiburrillo insoportable. Por supuesto es impensable que cualquier partido que se acerque al 15-M por la afinidad que sea no trate de orientar el movimiento en el sentido de su programa. En su extremo más delirante este intento quiere hacerse mediante la infiltración de militantes de esos partidos en los organismos del 15-M.

El otro grupo son los analistas que, por carecer de vinculaciones orgánicas con partidos se piensan au dessus de la mêlée, lo que no es enteramente cierto porque, aunque no militen, suelen comulgar con determinadas opciones políticas amplias, normalmente los partidarios del sistema democrático actual, tanto en su variante maximalista (tenemos la mejor democracia que cabe pensar) como en la minimalista (tenemos la menos mala). En cualquiera de los dos casos, los indignados suscitan indignación, a su vez, por su insistencia en no hacer las cosas según las reglas del juego.

Esta indignación se justifica con poderosas razones numéricas: los diputados, por ejemplo, representan a cientos de miles, millones de ciudadanos mientras que, por todo lo que sabemos, los indignados se representan a sí mismos y si acaso. Pero es innegable que tienen un amplísimo respaldo en la sociedad, incluso entre aquell@s que votan partidos políticos tradicionales. Lo que dicen los indignados de los indignados es que eso está muy bien, pero que se demuestre de la única forma admisible en democracia, que es a través de partidos que se presentan a eleciones. El error está en admitir esta afirmación sin matizarla: los partidos no son los únicos medios de acción política democrática. La Iglesia, la banca, la patronal tienen un enorme peso político y orientan la acción del gobierno sin ser partidos. Pueden estar más cercanos a unos que a otros pero ellos mismos, como actores con influencia, no son partidos. ¿Por qué no va a tener incidencia política real, práctica, el 15-M aunque no se constituya en partido? La lucha contra el sistema no tiene por qué hacerse en los términos del sistema mismo, puede probar con otros. La calidad de la democracia se medirá según cómo ésta consiga integrar esa lucha y esa crítica. Indignarse con los indignados reconociendo que tienen razones para estar indignados pero negándoles crédito porque no pongan en práctica esas razones es confundir la salva sea la parte con las témporas.

(La imagen es una foto de cris_gn, bajo licencia de Creative Commons).

jueves, 30 de junio de 2011

Crónica de la revolución indignada (XIV).


Unos debaten, otros se infiltran.


Los indignados llevaron el debate sobre el estado de la Nación a su foro habitual en la Puerta del Sol con lo que Esperanza Aguirre, que asistió al del Congreso el martes, podrá comparar los dos. Hubo varios cientos de personas que debatieron sobre cuestiones de economía e hicieron algunas propuestas tan razonables que cualquiera las suscribiría, como abolir los paraísos fiscales, cosa que ya había dicho, entre otros, Sarkozy. Según los economistas, muchas de esas propuestas son realizables. Por supuesto, seguramente todas. La dificultad no es de carácter económico, sino político. Los ricos no quieren, y son los que mandan.

En su fulgurante evolución, el 15-M está realizando un curso de aprendizaje revolucionario. Empezó con una proclamada vocación apolítica, apartidista, asindical y a ella sigue remitiéndose, aunque cada vez con menos intensidad porque la realidad le demuestra tozudamente que, quiera o no, su combate es político y tendrá que librarlo en sede política e institucional. De lo contrario, además del peligro de la irrelevancia, correrá el de caer víctima de alguna manipulación de infiltrados en su seno procedentes de otro partido. De eso venimos hablando hace días. Hasta la fecha, la izquierda se ha mantenido en una actitud prudente: quisiera integrarse en el movimiento, orientarlo, pero sabe que no debe hacerlo y, además, los indignados no se dejan.

Pero la maniobra puede salirle a otro partido. Por ejemplo, según se denuncia en Kaosenlared, una manipulación mediante infiltración es lo que han pretendido los republicanos de ese inenarrable personaje que es Trevijano, el viejo inspirador de la conspiración republicana de los años noventa (Lo sentimos chicos del MCRC, habéis sido descubiertos: O de cómo DRY empieza a desmarcarse de los infiltrados), una oscura maniobra en la que participaban otros aficionados a las conjuras de opereta cuyo eje suele ser El Mundo. El MCRC es el Movimiento Ciudadano por la República Constitucional que, según el artículo, está conectado a un partido de extrema derecha de un periodista de Intereconomía que ya ha intentado en otra ocasión acaudillar a los indignados en favor de sus postulados y, por otro lado, a UPyD. Una infiltración en toda regla para orientar el 15-M en una dirección delirante que recuerda la Conquista del Estado, de Ledesma Ramos o el Estado libre de Fiume, de Gabriele d'Annunzio, aunque con un lenguaje mucho más pedante y relamido.

Por esto DRY (Democracia Real Ya) se desmarca de la propuesta de Referéndum para el 15 de octubre que Palinuro consideraba poco viable en un post anterior. Y lo hace al caer en la cuenta de que ha estado a punto de ser instrumento de un grupo de conjurados compulsivos que quiere instaurar una República mediante un golpe de mano en el tiempo que le deja libre su incansable búsqueda de los verdaderos autores de la matanza del 11-M.

(La imagen es una foto de sergi MD, bajo licencia de Creative Commons).

miércoles, 29 de junio de 2011

Crónica de la revolución indignada (XIII),


Sigue el silencio y el eco.


Palinuro está cada vez más mosca con el silencio del 15-M acerca de la Iglesia. Ahí están en la foto los indignados acampados ante la fachada del obradoiro en Santiago y podrían pasar por peregrinos. Esto huele a chamusquina. Se acerca el momento de la llegada del Papa contra cuya visita se agitan las aguas en la red y no sólo entre los habituales ateos sin redención posible sino también entre muchos católicos que ven con escándalo evangélico que, en tiempos de crisis, de penurias, recortes y precariedad, se haga un dispendio de esta magnitud con un motivo propagandístico y bastante insulso. Y un poco ridículo. Reunir a cientos de miles de jóvenes de todo el mundo en agosto en Madrid a que el Papa les diga que son la luz y la esperanza del mundo, que no usen condón, que cuidado con las manos y que recompongan su alma, pues monseñor Rouco asegura que, al menos los del 15-M, la tienen rota, es algo tan irreal como esa religión, empeñada en organizar la vida de todo el mundo según las convicciones de unos cuantos que dicen interpretar unos escritos sagrados.

Y el 15-M, mudo al respecto. ¿Pederastia en la Iglesia? ¿Lujo, boato, despilfarro? ¿Glorias mundanas? ¿Olvido del espíritu evangélico? ¿Parasitismo de los fondos públicos? ¿Injerencia en asuntos políticos? ¿Oscurantismo? ¿Misoginia? ¿Negación de derechos de las minorías? ¿Intolerancia? ¿Manipulación? ¿Colonización del Estado? Realmente el 15-M ¿no tiene nada que decir sobre todo esto? No me lo creo.

Porque el discurso del 15-M llega a todas partes. Ayer estuvo presente en el debate sobre el estado de la Nación. Lo sacó la izquierda en la oposición y lo recogió la parte más a la izquierda del presidente del gobierno que llegó a reconocer -punto esencial- que el sistema electoral es injusto con IU. No sólo con IU, pero es importante que se diga en la cámara y que lo diga el presidente del gobierno. Ahora sólo falta que sea consecuente y dedique parte de lo que queda de legislatura a reformarlo. Si esto sucediera -y debiera suceder- se probaría que el 15-M, sin necesidad de ser partido ni tener organización allende la que da la red, ha obtenido un exitazo parlamentario.

El discurso del 15-M está también presente en esa plataforma de intelectuales y artistas que salieron ayer a pedir... ¡la reconstrucción de la izquierda! Varios de los allí presentes hace un año refundaban IU con tanto éxito que ahora quieren reconstruirla porque reconocen que la IU refundada no ha dado resultado en términos electorales. Puede que hasta haya sido contraproducente. Y ¿cómo se reconstruirá ahora? Según parece, recuperando ilusión, mucha ilusión y escuchando las proclamas que lanza un sector de la intelectualidad, mayoritariamente ligado a la IU refundada. Da la impresión de que el mensaje de fondo es que la izquierda se reconstruirá vertebrada por las reivindicaciones del 15-M. Pero esto es más que dudoso.

En términos teatrales (y la política es básicamente una acción escenificada) , familiares a muchos firmantes, el 15-M es el coro de los dramas griegos clásicos. Su función es avisar a los personajes y explicar al público, pero no es un personaje específico ni público sino un algo intermedio, oscilante, que ejerce influencia pero no sabe la influencia que ejerce. Es imposible que los partidos se identifiquen con el 15-M o, incluso, lo dirijan porque en éste hay clientela de partidos muy distintos y hasta de ninguno. La única posibilidad es dejar de ser partidos, fundirse por un proceso osmótico con el movimiento. Quizá por eso los intelectuales -que tienden al ideal platónico- dicen que quieren reconstruir la izquierda. No ya IU u otro partido sino la izquierda, que son ganas de nombrar la soga en casa del ahorcado en la que hay una pelotera permanente acerca de quién es de verdad de izquierda, quién de mentira, quién traidor, quién vendido, quién falsario. En todo caso, cada cual propone lo que le parece bien. Lo único que aquí puede decirse es que esa comparecencia pública parece haber equivocado el escenario ya que no deja claro a quién representan esos cineastas, escritores, profesores, jueces y qué quieren hacer con las firmas que están recogiendo. ¿Han probado a ir a leer su comunicado a una asamblea de indignados? Sería interesante asistir al debate. Porque, en fin, veremos qué da de sí el duplicado del del estado de la Nación hoy en Sol.

(La imagen es una foto de xornalcerto, bajo licencia de Creative Commons).

martes, 28 de junio de 2011

Crónica de la revolución indignada (XII).

En medio de los medios.



Por la retirada del Diccionario franquista de la Academia


Se ha dicho muchas veces: el movimiento 15-M es muy mediático. Y no se ha dicho tantas, pero sus relaciones con los medios son muy difíciles porque los acusan de manipular, de falsear la realidad, de mirar por los intereses del amo y no por los de la verdad. Y hay mucho de eso, en efecto: esos medios generalmente de la derecha que no informan pero sí insultan, mienten, tergiversan, borran imágenes, manipulan y falsean los sacan de quicio. Quizá les interese saber que eso es lo que habitualmente hacen con todo lo que recuerde la izquierda: periódicos, radios, televisiones de la derecha que son de trinchera, dedicados a lanzar basura sobre lo que no sea el PP. El 15-M no es una víctima especial o singular. Por ello a lo mejor empieza a distinguir algo entre la derecha y la izquierda, en lugar de ofrecer esa imagen tan pasada y falsa de "no ser lo uno ni lo otro", como José Antonio Primo de Rivera.

No obstante, quizá para no verse forzados a reconocer que no todos los medios son iguales, así como tampoco lo son los políticos, los indignados suelen lanzar andanadas contra los medios más equilibrados y profesionales, acusándolos asimismo de manipulación. Estos se ponen nerviosos y acusan el golpe con mala conciencia. Así, la defensora del lector de El País dedicaba su reportaje del domingo al problema bajo el título Indignados con los medios en el que recogía las acusaciones "genéricas" del 15-M y, a modo de respuesta, pedía la opinión de tres personas cuyo criterio considera "de referencia", siendo dos directamente de la redacción de El País y el tercero columnista habitual del medio. Tiene gracia la cosa porque ¿qué van a decir los escogidos? Lo que la articulista quiere escuchar, una mezcla de simpatía paternalista con el movimiento, con una pizca de crítica por sus exageraciones y una clara seguridad de que el asunto no va con ellos que, aunque no lo parezca, están por encima de toda sospecha. ¿Autocrítica? Cero. ¿Sospecha de que la complaciente (y aburrida) imagen que tienen de sí mismos no sea ampliamente compartida? Ninguna. Estos chicos del 15-M no son pulgosos, como dicen los brutos de la derecha, pero les falta un hervor y, sobre todo, carecen de contactos, de solvencia (¡cómo les gusta esta palabra que tanto traiciona!) en los círculos mediocráticos que ellos controlan.

Eso no es manipulación; es análisis. Y, por si fuera poco, para hoy ya se anuncia una profunda reflexión del estamento pensante del medio que seguramente deslumbrará a la concurrencia a través de un análisis de la "transparencia" que, por supuesto, nada tiene que ver con las reivindicaciones en el mismo sentido del 15-M.

Deslumbrar es también lo que pretende hacer la academia a la que el mismo periódico ha ido a interrogar siempre en búsqueda desinteresada de la verdad, y a ver si le coge el tranquillo a esa hirsuta desconfianza de los indignados para con los héroes de nuestro tiempo (Difícil democracia sin líderes) y que parece haberse puesto de acuerdo para repetir, salvo contadas excepciones, como si fuera una novedad la cantinela que Palinuro viene entonando hace semanas: que si quieren ser eficaces, los indignados tendrán que adoptar formas orgánicas representativas. Lo de los líderes ya me parece patinar de plano.

La verdad es que, puesto a soltar vaciedades, el estamento profesoral tiene poco que envidiar al periodístico. Todo lo que no encaje en las pautas que juzga inamovibles no existe; o, si existe, no sabe lo que quiere; o, si sabe lo que quiere, no lo conseguirá porque no se adapta a lo que los opinantes tienen en la cabeza de antes de la llegada de internet. Sabemos que la nueva Constitución islandesa está haciéndose a golpe de mensajes en las redes sociales, pero no importa. Islandia no es España, cosa que es obvia y, por tanto, no tiene nada que enseñarnos, cosa que no lo es en absoluto.

El 15-M es pura esencia mediática, es espectáculo, es imagen, es el discurso del tiempo, es la masa organizada a través de las redes que genera su propia información y la hace circular allende las fronteras interiores (los intentos de exclusividad de los medios) y las exteriores. La red es lo real, es la redalidad si se permite el neologismo, que abarca lo visible y lo invisible y esta última parte, la invisible, es la que los análisis de los periodistas y los profesores olvidan precisamente por eso, porque es invisible. Pero es y constituye el mecanismo de seguridad más potente que tiene el 15-M: el amparo de los anonymous, ese entramado capilarizado en todo el tejido social, compuesto por gente desconocida, aparentemente anodina, pero que puede estar y de hecho está en todas partes, silenciosa, observando, gente que tiene acceso a todo tipo de información que las instituciones y las empresas consideran vital y reservada, conserjes, limpiador@s, secretari@s, oficinistas, becari@s, viej@s emplead@s de las casas de toda la vida. ¿Cuántos Bradley Manning hay en los ejércitos, en los centros de inteligencia, en los bancos y las grandes instituciones financieras? Ese intento de la policía de vincular Anonymous con el 15-M muestra que aquella no es tonta y sabe por dónde tiene que ir para resolver el problema: hay que buscar una cabeza al 15-M (¿no dicen los profesores que el problema es la falta de líderes"?) para poder servírsela en bandeja al poder político. Lo malo de la cabeza que ha encontrado es que no es una sino centenares, miles, y no hay bandeja en la que quepan todas.

Los indignados, el 15-M, es el aspecto visible, festivo, pacífico, mediático de un movimiento de hartazgo cebado en las catacumbas del nuevo imperio del capital. Reducir esto a un problema de falta de estructura orgánica de los indignados es padecer una miopía ideológica grave.

Especialmente cuando se observa una firme voluntad en el 15-M por no dejarse instrumentalizar por los partidos políticos que está empezando a sacar a estos de quicio. Los comunistas, los falangistas, todos creen que estos chicos del 15-M están repitiendo sus respectivos programas sin saberlo y se mosquean de que no les dejen guiarlos por los vericuetos de sus complejos razonamientos. Pero sobre esto se hablará mañana.

Por cierto, el 15-M sigue sin decir nada de la Iglesia, ¿no? Esto huele cada vez peor. A ver si lo de las catacumbas no va a ser sólo una metáfora. Dicen los indignados que hay que controlar, fiscalizar y reducir las subvenciones públicas a los partidos y los sindicatos. Y a la Iglesia, que es el partido de Dios, ¿no? Los cincuenta millones de euros que va a costar la visita del Papa, ¿están bien gastados cuando equivalen a los recortes en educación en Madrid?

(La imagen es una foto de Mataparda, bajo licencia de Creative Commons).

lunes, 27 de junio de 2011

Crónica de la revolución indignada (XI).


¿Qué pasa con la Iglesia?


Palinuro, que es un mal pensado, llamaba la atención en el post de ayer sobre la ausencia de cuestiones religiosas y/o eclesiásticas en el discurso del 15-M. Sobre éste se viene diciendo de todo y aquí se recoge buena parte de ello: que es un movimiento espontáneo, de la base social, por así decirlo; pacifista, democrático, con pizcas de desobediencia civil, asambleario, antipartidista o, cuando menos, apartidista; que funciona en las redes, que practica la ciberpolítica en un contexto postmoderno, que su organización es líquida en la idea de Baumann. También se oye decir que es un movimiento manipulado desde instancias conspirativas superiores, de las que no suele andar alejada la CIA. El villano preferido para esta función es la Fundación Everis, cuyo documento, Transformar españa quiere verse como un blueprint del movimiento indignado. Pero también suenan otros círculos diabólicos, como el club Bildelberg, que ocupa el lugar que dejaron vacante los sufridos sabios de Sión, ya que los seres humanos aman las "explicaciones" esotéricas. En esta perspectiva a pesar de todo teórica se me ocurre preguntar cómo encaja la revolución indignada, cada vez más extendida por Occidente, con la teoría del estado de excepción permanente de Agamben y compartida, si no me equivoco, por Zizek. No me parece que encaje en absoluto porque si cabe organizar acampadas, manifas, marchas, asambleas, sit ins, huelgas, referéndums, etc en un estado de excepción, ¡qué será cuando éste se levante! Fue cierto mientras duró; luego, la acción humana, impredecible e incontenible, se llevó por delante los esquemas teóricos.

Igual que está poniendo en tela de juicio, instituciones, convenciones, sabidurías admitidas que ya no se cuestionaban y en todos los órdenes sociales. En todos menos en el eclesiástico/religioso. ¿Por qué si el 15-M habla sobre cualesquiera aspectos públicos en España, desde la moral de los políticos a la Ley Hipotecaria, desde el sistema electoral hasta los beneficios de la banca, parece mudo en todo lo tocante a la Iglesia? Ayer Palinuro avanzaba la hipótesis de que, entre los muchos infiltrados en el 15-M (entendiendo por tal a todo aquel que participa en el movimiento pero tiene su lealtad última puesta en otra parte, en un partido, una asociación, una secta, etc) quizá los que hayan tenido más éxito sean los de la Iglesia. Pero esta es una explicación burda. No creo que la Iglesia envíe infiltrados al 15-M.

Otro intento podría ser que el 15-M se ocupa de cuestiones políticas, económicas y sociales y la Iglesia queda fuera. Pero esto es falso. La Iglesia es en España una potencia política (no hay real separación entre ella y el Estado), económica (sigue financiándose, contra lo acordado hace años, en cantidades astronómicas con fondos del Estado, sin contar el pico que recibe de la declaración de la renta) y social (controla mentes desde la educación en todos los niveles a los medios de comunicación que gestiona por su cuenta) y corresponsable por tanto de la situación en esos tres ámbitos al igual que las instituciones con las que colabora o a las que parasita.

Un discurso regenerador del sistema político español no puede ignorar el problema de la implicación política de la Iglesia. Y no puede porque esta Iglesia es muy militante y ultramontana y tiene pronunciado el vade retro a una serie de cambios sociales que forman parte del 15-M: el divorcio, el aborto, el control de la natalidad, la igualdad de derechos de las minorías, el matrimonio homosexual, la ley de muerte voluntaria asistida, la ley de libertad religiosa que los sociatas retiraron vergonzantemente amparados en la crisis, etc. Sin embargo, cualquier observador de los debates del 15-M podrá ver que estos avances tampoco se mencionan en el discurso de los indignados que, al parecer, no lo están con que se restrinjan derechos o se discrimine por razón de la opción sexual. Y eso no es posible. Es verdad que hay, a veces, alguna declaración de feminismo en el contexto del 15-M, pero ni por asomo tiene la importancia cuantitativa y cualitativa que tienen las reclamaciones más correctas, a pesar de tratarse de la perspectiva de género.

Son asuntos delicados en los que quizá no se cuente con la unanimidad con que se cuenta para las cuestiones políticas o económicas más tradicionales. A lo mejor no hay unanimidad entre los indignados en lo relativo al aborto. Y quizá tampoco acerca de si el movimiento debe meter a la Iglesia en el paquete de instituciones que hay que remodelar, junto al Parlamento, los tribunales de justicia y hasta los medios de comunicación. Sobre los medios, que ya comienzan a acusar recibo de las andanadas que lanza el 15-M, hablaremos mañana. Ahora estamos con la Iglesia, por cierto, el medio de comunicación más poderoso y permanente que han visto los tiempos.

No, no creo que la Iglesia necesite enviar infiltrados al 15-M como si fueran mossos disfrazados. No le hace falta. Probablemente muchos de los indignados son católicos que saldrán en su defensa. Tengo entendido, aunque es una información de oídas y sin confirmar, que en Sol no se aprobó una propuesta de Estado laico porque fue vetada por alguien de los acampad@s. En todo caso, la Iglesia que, de aquí a la visita del Papa va a hacerse cada vez más visible, audible y palpable (también habrá que hablar del alcance y significado de esa visita que tiene a monseñor Rouco a punto de levitar) no se priva de opinar sobre el 15-M. El mismo monseñor Rouco ha dicho en un par de ocasiones que los jóvenes del 15-M tienen problemas con su alma porque no conocen a Cristo. Curiosamente tampoco estas declaraciones, tan sorprendentes y pintorescas, han provocado respuesta indignada. En fin, es de esperar que no se hagan unos cursillos de cristiandad en Sol.

El 15-M ha explicado detalladamente por qué reduce sus reivindicaciones a un puñado de cuatro o cinco: por eficacia mediática (el personal no retiene los discursos prolijos) y por seguridad democrática, ya que son puntos que gozan de amplísimo apoyo, cuando no unanimidad. Pero todo es discutible en esta vida, incluso las propuestas de los indignados con tanto derecho a ser escuchadas como las de Palinuro que, muy escamado con el silencio eclesial de los indignados, brinda su propuesta en cuatro puntos tan claros como los del 15-M:

  • Reforma del sistema electoral.
  • Nueva Constitución.
  • Consulta popular acerca de la Monarquía o la República.
  • Denuncia del Concordato y separación definitiva de la Iglesia y el Estado.

Es un programa de mínimos máximos en un tiempo de crisis estructural.

(La imagen es una foto de Imamon, bajo licencia de Creative Commons).

domingo, 26 de junio de 2011

Crónica de la revolución indignada (X).

Más sobre la movilización permanente.

La revolución del 15-M sigue su curso en pro de un objetivo estratégico claro y rotundo de cambio del sistema político condensado en la expresión Democracia real ¡Ya! Pero con tácticas cambiantes, espontáneas, improvisadas, muchas veces producidas por una acción de la autoridad y siempre decididas y organizadas en las asambleas y en la red. Un solo objetivo estratégico y tácticas postmodernas. Lo único seguro, fijo y cierto en éstas es su carácter pacífico. Como en tiempos de Gandhi o de Martin Luther King, la enorme fuerza moral del movimiento, radica en la no violencia. El espíritu de David H.Thoreau revolotea sobre España de la mano de ese viejo combatiente por la France libre, Hessel.

La no violencia permite plantear los debates de más enjundia en el foro público. Como en todo proceso revolucionario (así sucedió en la revolución inglesa del siglo XVII y en la americana y francesa del XVIII) los indignados son una máquina de formular propuestas, cuestiones, consideraciones. Han inundado el país de declaraciones y manifiestos y han mostrado el rostro de los adversarios que pretenden reducir: los mercados, los organismos financieros internacionales, la Unión Europea del capital, los banqueros, los políticos y unas leyes e instituciones que permiten injusticias tan flagrantes como que la entrega de la vivienda no cancele la hipoteca.

Curiosamente, por cierto, no se ve ni escucha nada en relación con la Iglesia, con la aconfesionalidad del Estado, con las relaciones entre éste y la Iglesia. ¿Me lo malicio sin motivo o el 15-M es mudo en asuntos religiosos? No he visto indignados en las increíbles procesiones del Corpus en las que el Estado pasea por las calles del brazo de los curas en celebración de la fiesta sacra de la Iglesia por excelencia. Y eso que según nuestro patriarca Max Weber ya en su época habíase dado el desencantamiento de nuestras sociedades. En España la sociedad sigue tan encantada como en los tiempos de la batalla de Clavijo, prez y honra de la Raza. Aquí, en donde, con un gobierno socialista, sigue en vigor el Concordato de Franco de 1953, aunque es anticonstitucional. Y no recuerdo haber leído nada de los indignados acerca de esta situación. A ver si resulta que la Iglesia tiene infiltrados en el 15-M y con más éxito que los de los partidos políticos.

La revolución indignada procede mediante lo que Palinuro ha llamado movilización permanente. Los indignados saben que en la sociedad mediática tienes que asegurarte la primera de los periódicos y la apertura de los telediarios si quieres sobrevivir. Cuentan con los recursos humanos necesarios para hacerlo porque se trata de jóvenes voluntarios que, sin duda, en su mayoría están en el paro, con lo que disponen del tiempo necesario para hacer marchas de meses o acampar en quincenas. Esta es claramente una consecuencia no querida de la existencia del paro en la sociedad capitalista. Mientras los parados son el "ejército de reserva", sirven para presionar los salarios a la baja y están en interés del capital; pero si se convierten en indignados, que proponen un cambio de sistema político y, en parte económico, el asunto ya tiene otra pinta.

La acción revolucionaria del 15-M requiere tiempo, que muchos jóvenes tienen en abundancia para proceder así al montaje de acciones contestarias que dupliquen la realidad. Si los candidatos electos acuden a solemnes tomas de posesión, los indignados las escenifican en las calles en esos mismos momento. Si el Congreso se dispone a celebrar el debate sobre el estado de la Nación (o del estado del Estado) los indignados preparan un debate alternativo en la vecindad del Legislativo. Esta práctica recuerda los foros sociales alternativos de los alterglobalizadores: happenings a las puertas de un cónclave, con efecto mediático acentuado por la frecuente irrupción de la violencia, cosa que el 15-M ha conseguido eliminar. Lo bueno de tratar la realidad como si fuera doble es conseguir que el adversario juegue en nuestro campo. Será imposible que los diputados puedan eludir la cuestión del 15-M durante el debate. Y si no lo eluden tendrán que decir qué les parecen las propuestas de los indignados, singularmente la de reforma del sistema electoral.

El movimiento no sólo es proteico, sino que como la Hidra de Lerna, tiene múltiples cabezas, si bien no son venenosas. Ayer salió de Barcelona la columna de indignados que planea recorrer a pie la distancia hasta Madrid para llegar a la capital el día veintitrés de julio en confluencia con otras tres columnas desde otros puntos de la geografía. Quien diga que la política es aburrida no sabe lo que dice. A ver quién hace el primer chascarrillo sobre la quinta columna, que ya empieza a asomar la cabeza en Facebook, como los pacos lo hacían en los tejados de las casas del Madrid de la guerra, aunque ahora las tornas se han cambiado: los que vienen son los míos. Los setenta u ochenta caminantes de la columna (que esperan incorporaciones por el camino) invertirán un mes lunar en recorrer los 600 kilómetros a razón de veintiuno diarios. Este es un gesto lleno de simbolismo indignado.

El signo del siglo es la velocidad, la rapidez, lo instantáneo. Los gobiernos tratan de abreviar los tiempos de desplazamiento, especialmente entre Madrid y Barcelona: la autopista A-2 con su variante de peaje hasta Guadalajara, el puente aéreo, el AVE. Se trata de ir por la mañana y regresar por la noche del mismo día, en el último vuelo de la jornada al que llaman el golfo, adivínese por qué. Pues los indignados, que a todo ponen reparos, invierten una luna en llegar a la Corte. Si el debate alternativo en Madrid es un sit down típico de los sesenta, las columnas convergentes son marchas como las de los derechos de los negros, por ejemplo, también de aquellos años, una muestra de la política on the road. El 15-M aborda la acción política con unas dosis de imaginación e inventiva que están interesando a todo el mundo en el debate público que, hay que repetirlo, es el caldo de cultivo de la democracia.

Hasta la fecha sólo se ha negado a debatir nada la derecha, especialmente la extrema derecha, para la que los indignados no son más que una cuadrilla de delincuentes pulgosos. Además de agredir verbalmente, la reacción trata de empantanar la acción política del 15-M en enredos judiciales, a base de querellas. Será interesante ver cómo se hostiga procesalmente un movimiento acéfalo, espontáneo, anónimo, cambiante y cómo este movimiento se defiende y contraataca si cree que merece la pena hacerlo.

(La imagen es una foto de Mataparda, bajo licencia de Creative Commons).

sábado, 25 de junio de 2011

Crónicas de la revolución indignada (IX).

Hasta Bob Esponja


Tiene gracia la imagen, aunque no sé si es muy apropiada. Bob Esponja es un buen chico y, aunque el señor Congrejo lo explote en el Krusty Krab como si fuera una dependienta de Wal Mart, acaba consiguiendo siempre una liberación por la vía del marxismo de los hermanos Marx. Y no sé si está indignado. Pero es estupendo que los indignados lo empleen como uno de los iconos del movimiento ya que es ubicuo. Tanto como el propio movimiento. Por cierto, no sé cómo se tomará el creador del famoso monigote que los indignados se valgan de su imagen; digo, a los efectos de los derechos consabidos. En el 15-M hay, creo, un ambiente favorable a la piratería. De hecho, en parte, su origen está en la movida en la red en contra de la Ley Sinde. Supongo que se habrá pensado en esto y en el mejor modo de resolver el conflicto que puede crearse al emplear una imagen que es producto del trabajo de otro al que, cuando menos, habrá que citar.

El 15-M está ya en todas partes. Ayer Palinuro decía que en el PSOE hay un sentimiento de simpatía hacía los indignados y resulta que uno de sus militantes en Extremadura me ha remitido un manifiesto que han colgado en la red abierto a las firmas de otros militantes, pidiendo, entre otras cosas relacionadas con una reanimación democrática de su partido que éste haga suyas muchas de las reivindicaciones del 15-M. Naturalmente. Es lo menos que cabe esperar del PSOE a fuer de partido democrático con una tradición de la que no puede olvidarse que él, como partido, empezó de modo muy similar al 15-M, esto es, como una organización extraparlamentaria. A juicio de Palinuro lo más interesante que podría hacer el PSOE es abanderar una reforma electoral que fijara como objetivo último llegar a un sistema calcado del alemán, uno de los más proporcionales del mundo.

Decía también ayer Palinuro que la actitud de la derecha frente al 15-M es de furibunda hostilidad. Aquí hay que hacer una salvedad y no sé por qué lado: Falange Española de las JONS dice estar del lado del 15-M en una catarata de afirmaciones nacional-sindicalistas con puntos socialistas, ecológicos, en fin, el habitual batiburrillo ideológico de los que se pasaron cuarenta años hablando de una revolución pendiente. Y llevan setenta y dos. Los de los muertos en las cunetas.



Por último, el 15-M es una realidad proteica. A veces toma la forma de acampadas, a veces marchas, a veces actuaciones de Anonymous, como esa declaración dirigida a los tertulianos y mamporreros del corporativismo mediático. Hoy, cuando todos los políticos cortejan los medios de comunicación, ¿se quiere una prueba más palpable del carácter nuevo del 15-M que ese ataque a los medios? ¡Que habilidad tiene la gente para dar la vuelta a las consignas basadas en sesudas cavilaciones! Por ejemplo la convicción acerca de la inmensa capacidad de manipulación de los medios. Al borrar manifestantes con Photshop, como hizo La Razón o emplear las imágenes de Atenas para informar de Madrid, con el fin de engañar a la audiencia sobre falsos hechos violentos, como hizo Telemadrid, los medios se alinean con esa policía capaz de enviar provocadores a las manifas para iniciar alborotos que justifiquen luego la represión, se convierten en sicarios del poder; efectivamente, en mamporreros. Su capacidad para embaucar a la gente desaparece y su utilidad como empresas y armas del poder contra la democracia, también.

(La imagen es una foto de Ana_Rey, bajo licencia de Creative Commons).

viernes, 24 de junio de 2011

Crónicas de la revolución indignada (VIII).

El 15-M y la izquierda

Merece la pena reflexionar sobre la relación entre el 15-M y la izquierda. Hay en el movimiento de los indignados factores antipartidistas y antipolíticos que pueden prestarse a equívocos. El más típico, el de la política para los políticos, que son todos iguales, dándose a entender que iguales de marrulleros, poco de fiar y hasta un poco mangantes. Es la actitud de quienes dicen de sí mismos ser "apolíticos" que mayoritariamente derrapan por la derecha. Pero es un factor sin mayor importancia en el movimiento que tiene clara conciencia de ser un movimiento típicamente político, se diría que noble y expresamente político desde el momento en que activa el debate público, abierto, democrático, sobre los problemas de la polis. De este modo carece de interés considerar las relaciones entre la derecha y el 15-M; no las hay salvo que se considere tales la agresión permanente al movimientos: sediciosos, piojosos, guarros, gamberros, okupas, guerrilleros urbanos son algunos de los calificativos que merecen los indignados en el espacio público de la derecha. Las referencias rezuman irritación, asco, odio y corren a una con la permanente exigencia de que las fuerzas de orden público limpien las calles de esta escoria humana que abuchea cacerola en mano a los legítimos representantes del pueblo en sus diversos niveles.

La cuestión se plantea en las relaciones entre la izquierda y el 15-M porque entre ellos hay evidentes paralelismos de discurso. Si no los hay, es porque la izquierda socialista se ha dormido en los laureles y se ha olvidado de sus reivindicaciones de origen, centradas en la lucha por la igualdad, la justicia social, la democracia y el socialismo. Pero, como están ahí, regresan con la memoria y hoy ya es claro que la reacción del socialismo al 15-M es muy distinta, incluso opuesta, a la de la derecha. Una prueba más de que no son, que no pueden ser, iguales. Aunque hay socialistas relevantes de orientación conservadora, como José Bono, empeñado en leer la cartilla a los indignados, en pedirles que dejen trabajar a los diputados y que, si acaso, aprendan maneras, también los hay pragmáticos y con mayor sensibilidad, como Rubalcaba para quien hay que escuchar a los indignados pero sin regalarles los oídos, una recomendación que destila experiencia y temple de político y negociador nato; alguien dirá que de conspirador nato. También, ¿por qué no?


Digresión sobre la conspiración

Hay que reivindicar la estética de la conspiración que ha quedado muy tocada con esa manía tan extendida de llamar teoría de la conspiración a cualquier conjunto de sandeces siempre que se envuelvan en algo de misterio. Y no es así. La conspiración es siempre una actividad intelectualmente complicada, que dice ser una cosa pero es otra que vive en dos realidades distintas, la que es y la que ella misma crea. Y recuérdese que la historia no es más que una sucesión de conspiraciones, triunfadoras a veces, como la conspiración de los termidorianos para acabar con el Comité de Salud Pública; otras fracasadas como la Conspiración de la Pólvora de los católicos para volar la Cámara de los Comunes; unas bien reales, como la conspiración de los Idus de marzo; otras imaginarias como la conjura de los sabios de Sión; unas de los nobles del terruño, como la Fronda contra Mazarino; otras de los aristócratas románticos, como la Voluntad del Pueblo de los rusos; y otras de los trabajadores, como la Mano Negra andaluza. En fin que la conspiración es el motor mismo de la historia y por eso no es hacerle de menos llamar conspirador a Rubalcaba, sobre todo en el país de Aviraneta. Fin de la digresión.


Junto a esas dos reacciones, en el PSOE también hay una fuerte corriente de simpatía hacia el 15-M y no sólo entre los seguidores de Izquierda Socialista. Hay muchas afinidades electivas. Todo ello ha actuado para que fuera precisamente Rubalcaba, en el difícil puesto de ministro del Interior, quien impusiera su criterio de no enfrentarse al 15-M solamente como una cuestión de orden público ni utilizar la fuerza para reprimir. Eso tiene su mérito, porque ha sido un difícil equilibrio que, al final, ha beneficiado a todos. Es decir, la actitud del PSOE frente al 15-M y como partido de gobierno que es, es muy aceptable. Como lo es la disposición del Parlamento a escuchar a los indignados. Una sociedad democrática tiene que funcionar así, dialogando.

A la izquierda del PSOE hay otras organizaciones de distinto peso que orbitan de un modo u otro en torno al 15-M como gira la polilla frente a la candela porque, en definitiva, el movimiento es lo más importante que ha pasado en nuestra sociedad y tiempo y es muy difícil que no lo vean como la realización práctica de sus pronósticos y profecías sobre el destino del capitalismo y las nuevas formas de la lucha revolucionaria. Al respecto es inevitable que estos partidos traten de influir, orientar y, en definitiva dirigir un movimiento que no es suyo pero con cuyos objetivos en buena medida coinciden. Y así, en lugar de preguntarse por qué la gente no se afilia a los partidos pero secunda masivamente los objetivos cuando estos los enarbolan formas espontáneas de organización que no son las de siempre, los partidos tratan de conseguir mediante la influencia en el 15-M lo que no consiguen en las urnas presentándose a las elecciones por su cuenta.

Por fortuna las gentes del 15-M parecen poseídas de una santa desconfianza y recelan de todo lo que sea política de partido. Quien más trata de acercar la suya a los indignados, Izquierda Unida, sólo puede hacerlo mediante la actividad personal de sus afiliados ya que la coalición como tal no es bien recibida; no por ser de izquierda o dizque unida sino por ser coalición. Ni un emblema de Izquierda Unida había en la manifa del 19-J, ni una bandera roja. IU y Los Verdes se juran amor eterno al menos hasta las generales de 2012 y asumen los retos del movimiento 15-M. No sé si entiendo bien el término "asumir" pero está claro que lo hacen desde fuera. La alergia de los indignados a las organizaciones tradicionales se da en otros órdenes. Debaten ahora sobre qué convocarán para el próximo quince de octubre (seguro que hay algún ingenioso que escribe un artículo sobre el otoño caliente), si un referéndum o una huelga general. El caso es convocar algo. Lo del referéndum, teniendo mucho más significado político, se me hace muy improbable. La huelga general resulta más verosímil. ¿Y quién la convoca? Se huye de CCOO y de UGT y se busca un sindicato minoritario, algo así como la CGT, supongo, para que quede claro que es el 15-M quien convoca. Y nada menos que una huelga general, el arma definitiva de lucha de la clase obrera. Los anarquistas, los socialistas, los comunistas soñaban con ella, la dejación total del trabajo, quizá el silencio que preludia el estallido de la tormenta revolucionaria. Espero que el sindicato minoritario sepa negociar las cuestiones esenciales, como los servicios mínimos, y que el 15-M esté en situación de garantizar lo negociado.

(La imagen es una foto de Oscar Picazo, bajo licencia de Creative Commons).

miércoles, 22 de junio de 2011

Crónicas de la revolución indignada (VI).

Primeras grietas en el bastión del sistema.


Por fin parece que el Congreso da el paso que Palinuro lleva quince días pidiendo: reconocer la existencia del 15-M como un elemento político, no un asunto de puro orden público, como un factor discursivo capaz de formular peticiones que merecen atención. Ha sido una propuesta de mínimos, pero se ha aprobado por unanimidad y pide que se acelere la presentación del proyecto de Ley de Transparencia y que, en su debate, se indaguen formas de mejora y profundización de la democracia. Sin el 15-M esto no se hubiera producido.

La propuesta original, de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), era más del gusto de Palinuro pues pedía crear ya una subcomisión parlamentaria para tratar la mejora de la democracia, para entendernos. Pero esta idea no tenía suficiente apoyo y fue necesario retirarla y conformarse de momento con la primera en el entendimiento de que tambièn se aprobará, llegado el momento, la subcomisión. Este órgano es el que permitirá que sean los mismos indignados quienes expongan sus reivindicaciones para lo cual a su vez estos tendrán que dotarse de algún tipo de estructura representativa o régimen de delegación. Salvo que se pida que sea la subcomisión la que vaya a una asamblea de acampada, lo que no me parece disparatado pero sí poco verosimil de momento. La interlocución directa es además lo único que puede garantizar que en nombre del 15-M hable únicamente la gente del 15-M y no los militantes de los partidos, sobre todo de izquierda, que tratan de instrumentalizar el movimiento; singularmente IU que trata de ganar de este modo el acceso a un parlamento que las urnas le niegan.

La fórmula de ERC establece un puente de diálogo entre el Parlamento y el movimiento 15-M que, obviamente, no son sediciosos, gamberros ni mastuerzos sino gente que tiene algo que decir, quiere decirlo y lo conseguirá. Por otro lado conviene recordar los usos de la política parlamentaria, uno de cuyos aforismos más conocidos es que si se quiere enterrar un asunto, lo mejor es crear una comisión. Y aquí no se trata de enterrar las propuestas indignadas sino de ver cuáles son viables y ponerlas en práctica cuanto antes. Por eso se plantea una cuestión de eficacia que bien puede consistir en empeñarse en que la primera propuesta que se considere sea la reforma del sistema electoral. Hasta donde esta reforma no precise revisar la Constitución, podrá hacerse en lo que queda de legislatura, y con sólo que el sistema electoral resultante sea algo más proporcional, puede conseguir que la cámara de 2012 sea menos cerradamente bipartidista y permita encarar una reforma de la Constitución, ya se vería de qué alcance.

Este plan puede sonar algo utópico pero quizá no tanto dentro de cinco meses. El 15-M tiene voluntad de permanencia. Anuncia otra manifa para el mes de julio y, luego de las vacaciones de verano una acción aún imprecisa, como un referéndum o una huelga general, armas mayores de resultados muy ditintos para el mes de octubre. En todo caso, utópico o no, es muy de celebrar que se abra una vía de entendimiento entre el Congreso y el 15-M. Hasta cierto punto el sistema democrático español es bastante ágil y flexible. Otros hubieran tardado más.

Entre tanto el 15-M sigue padeciendo ataques por diversas vías. El más formidable aparato ideológico, la Iglesia, se ha puesto en marcha y monseñor Rouco avisa de que los jóvenes del 15-M no conocen a Dios, no conocen a Cristo, por lo cual sus vidas están rotas, ya que con el materialismo no van a ninguna parte. Con 600 € al mes desde luego que no. La propuesta de que no piensen en los 600 € o en el paro sino en Dios y en Cristo no parece prosperar y eso tiene a Rouco de mal humor. Sobre todo porque en este 15-M no hay ni un atisbo de religiosidad y, aunque no sea un movimiento antirreligioso, la jerarquía no las tiene todas consigo respecto a lo que pueda pasar durante la próxima visita del Papa a reunirse con la juventud. Y es una pena porque, como sucede con el Parlamento, sería bueno que el 15-M se hiciera escuchar por el Santo Padre. ¿Qué se dice en las asambleas respecto a la pederastia en la Iglesia, la homosexualidad, el aborto, el condón y la cuestión de género?

(La imagen es una foto de Motarile, bajo licencia de Creative Commons).

lunes, 20 de junio de 2011

Crónicas de la revolución indignada (IV).

Teoría de la movilización permanente.

Jornada grandiosa la de ayer. Unas doscientas mil personas salieron a la calle en varias decenas de ciudades en un acto de participación ciudadana en masa, pacífico, festivo, constructivo, altamente político.

No partidista. No se vieron distintivos de partidos. Palinuro detectó cuatro o cinco banderas republicanas y un par de la CNT. Nada más. Y esa ausencia de los partidos en la convocatoria y organización del acto da a éste un enorme significado que no se parece en nada a los de otras finalidades. Cuando la derecha (el PP) o la izquierda (PSOE con o sin IU) se manifiestan no es infrecuente escuchar descalificaciones de los actos porque los manifestantes ya disponen de órganos partidistas para avanzar sus reivindicaciones. No es el caso de los indignados, que no cuentan con partidos, propios ni prestados y que, además, niegan que los candidatos electos en todos los órdenes los representen. La teoría pura de la representación dice que, una vez elegidos, los electos actúan en nombre de todos los ciudadanos, no sólo de sus votantes.

Pero si cientos de miles de ciudadanos dicen que a ellos no los representan aunque tienen un buen puñado de reivindicaciones políticas que plantear porque no se trata de personas indiferentes sino involucradas en el debate público, la teoría pura de la representación tiene que ajustarse. La única forma que tienen los indignados de ser visibles es mediante este tipo de actuación que cabe llamar de movilización permanente, valiéndose de todos los medios pacíficos para hacer escuchar su voz y mostrando no solamente que la tienen sino que es bastante sensata y goza de un considerabilísimo apoyo social.

¿Se quiere una prueba? Hágase el cálculo siguiente: ¿cuántos votos en unas elecciones generales podría conseguir un partido que llevase en su programa: a) ley de dación en pago; b) restablecimiento del impuesto de sucesiones y el de patrimonio; c) aumento de impuestos a los ricos; d) regulación y limitación de los beneficios, en especial de los fondos de inversiones y empresas financieras; e) exigencia de responsabilidades por la crisis en todos los niveles; f) detención de las privatizaciones y renacionalización de los servicios y empresas privatizados; g) ley de transparencia; h) lucha contra la corrupción y los privilegios de los políticos; i) reforma del sistema electoral, etc?

La batería de improperios con que una parte de los comunicadores ha recibido el movimiento 15-M, desde sediciosos a mastuerzos, ha disparado a la luna. De sediciosos, nada: ciudadanos sabedores de sus derechos y respetuosos con la legalidad. Doscientas mil personas en dos docenas de ciudades y no ha habido ni un incidente de orden público. De mastuerzos, menos. Es un movimiento con unas reivindicaciones muy razonables que ha sabido articular una plataforma de acción discursiva muy poderosa contra la que el "sistema" no tiene armas. El pragmatismo político imperante en los últimos veinte años no le ha dejado otras que las de la violencia y la represión, pero carece de excusa para emplearlas. Y tampoco cuenta con las armas teóricas que le permitan probar su legitimidad frente a la justeza de la crítica indignada, porque se ha acostumbrado a funcionar en un contexto de tal corrupción institucional que ya no cabe invocar los principios básicos pues han quedado vacíos de contenido. Es literamente imposible sostener que, por razones de supervivencia, hay que gobernar bajo los dictados de los mercados y, al propio tiempo, decir que se está en contra del dominio de los mercados sobre los gobiernos. Es imposible de todo punto convencer a alguien de que se está en contra de la corrupción con unas listas electorales plagadas de imputados por corrupción. Carece de sentido sostener que se van a garantizar los derechos sociales del Estado del bienestar cuando se rompe el postulado esencial de la justicia social que consiste en que paguen más los que más tienen y no los que menos.

La fuerza argumentativa, discursiva, moral, del movimiento se fortalece con esta práctica de la movilización permanente. Ya está preparándose otra manifa general para julio y, luego, se habla de una huelga general en octubre. Entre tanto, en el mejor espíritu de la guerrilla, habrá acciones menores, aquí o allá, tangibles o virtuales, de forma que sólo cabe admitir que el "sistema" tiene que lidiar con una fuerza extraparlamentaria de un gran impacto político y mediático que no puede seguir ignorando pero con la que no sabe cómo tratar una vez que ha comprendido que no por la violencia.