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sábado, 10 de octubre de 2015

La lucha por la vida en el Mediterráneo.


Javier de Lucas (2015) Mediterráneo: el naufragio de Europa. Valencia: Tirant lo Blanch. (155 págs.)
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Para los países ribereños, el nuestro entre otros, el Mediterráneo es un mar muy especial. No es un océano, pero tampoco es un lago grande. Es eso, un mar aristotélico, es decir, un mar del justo medio, de la proporción áurea, un mar equilibrado, un mar europeo. Lo llevamos tan en el fondo de nuestras identidades culturales que, a veces, nos lo hemos apropiado. Los romanos lo llamaban mare nostrum y los españoles, mar español. En torno a él se ha fraguado la civilización europea, la ciencia, el comercio, la filosofía, la religión. Lo hemos cruzado incontables veces, para predicarnos o combatirnos o esclavizarnos o liberarnos los unos a los otros. Él es la cuna en la que hemos aprendido el nombre de las cosas, a contar, a nombrar los días y los meses, a narrar, a mentir, a fabricar nuestras leyendas. Odiseo es un héroe europeo, pero también los almogáraves, Juan de Austria, Andrea Doria, Eneas, los cruzados, Solimán el Magnífico. Todos son nuestros. Somos hijos del sol, del azul del cielo y la mar y el producto de mil fábulas en las que hemos crecido.

Así que cuando, al comienzo de este interesante libro escrito por un jurista que es medio poeta, se nos dice que el Mare Nostrum es la mayor falla demográfica de Europa (p. 13) y que se ha convertido en una de las aguas más peligrosas del mundo, sentimos profundo desasosiego. Nuestro Mar no ha sido nunca una balsa complaciente, desde luego, pero tampoco una cloaca en la que bandas de criminales realizaran sus inhumanos negocios. Ni siquiera cuando lo surcaban naves de terribles piratas de la Berbería. Algo ha cambiado en él; una nueva circunstancia se ha extendido a costa del sufrimiento de miles y miles de seres humanos en busca de asilo y refugio. Y nosotros, los Estados europeos, ribereños o no, que hemos presumido siempre (unos más que otros, desde luego) de ser tierras hospitalarias, lugares de asilo y protección, nos hemos convertido en cómplices de lo que la historia acabará considerando uno de los mayores genocidios puesto que nuestras políticas en la materia ignoran y pisotean tres derechos que el autor llama repetidamente "elementales": a) el derecho a no emigrar; b) el derecho a emigrar; c) el derecho a instalarse en otro país (p. 16). Hemos hecho realidad el dictum de Agamben y nos hemos instalado en un estado de excepción permanente (p. 19)

De Lucas nos advierte de que somos nosotros los interpelados: de te fabula narratur. El desafío migratorio es global (p. 28) y no nos es ajeno, aunque, nos empeñemos, como dice Balibar , en erigir fronteras internas de nuestras democracias (p. 33). Las respuestas políticas llevan para nuestra vergüenza a la construcción de un espacio de un "infraderecho", un "limbo jurídico" cuyo emblema son los CIEs (p. 37).

El Mediterráneo es hoy una gran frontera. En realidad, una resurrección del viejo limes romano: del lado de acá, nosotros; del de allá, una turbamulta oscura y amenazadora, compuesta de bárbaros o pordioseros, ¿qué más da? Con mayor frialdad de docente, de Lucas detecta cuatro errores en nuestra visión, en la ingenua esperanza un poco psicoanalítica de que, si somos capaces de ver nuestros fallos, empezaremos a corregirlos: a) los inmigrantes no son conscientes de los riesgos; b) son meras víctimas de los traficantes; c) los países de tránsito (Túnez, Turquía) tienen capacidad o interés para contener la inmigración; d) la lucha contra las redes de traficantes es la única política eficaz; e) no hay que exagerar el efecto llamada de nuestras políticas (pp. 49-51).

Los inmigrantes y los refugiados son los parias entre los parias. Las claves para construir políticas migratorias eficaces y legítimas es recuperando la relación entre Estado de derecho, democracia y solidaridad (p. 44). El fin es construir un Estado de derecho global, universal, como lo quería Kant, en una gran federación de Estados (p. 61). Debe haber una "solidaridad abierta", suscitada por una idea del derecho de asilo como Urrecht (p. 65). La hospitalidad y el fundamento del derecho de asilo es la sacralidad de la vida (p. 67). Perfecto. Suscribo, aunque mi viejo demonio realista me recuerda que, por muy en alemán que lo pongamos, pocos respetarán los derechos ajenos si no respetarlos es beneficioso y sale gratis. Item más, que la sacralidad de la vida, proclamada por los pontífices de nuestras religiones debe modularse a la luz de la idea del homo sacer también agambengiano.

De Lucas es taxativo: la garantía de los derechos es un objetivo irrenunciable (p. 75). Recoge cuatro observaciones críticas de Judith Sunderland: 1) rechazo al "efecto llamada"; 2) la identificación de las mafias del tráfico como único problema; 3) aplicar un modelo hidráulico de política migratoria, dejando pasar solamente a los que se necesiten en el marcado de trabajo; 4) situación de emergencia. Europa estaría colapsada por las oleadas de inmigrantes (pp. 86-87), un argumento este al alcance de cerebros privilegiados como el de García Albiol. Resulta sencillamente estúpido que en un continente con tasas de natalidad negativas, en donde, como sucede en Dinamarca, el estado tiene que calentar a l@s ciudadan@s para que  aporten nuevos contribuyentes al fisco, impidamos la entrada de sangre nueva.

Casi desmayado ante el predominio de las consideraciones de obtusos intereses nacionales a corto plazo, el autor habla de deberes jurídicos universales y primarios ante los derechos humanos elementales (p. 89). A los Estados ya no solo los obligan los derechos humanos de sus ciudadanos (p. 90). Hay un marco jurídico vinculante, el Derecho internacional da refugiados, la Convención de Ginebra de 1951 y el Protocolo de Nueva York de 1966, las obligaciones con refugiados, desplazados, etc, por catástrofes medioambientales, por ejemplo, tomando el caso del MV Tampa el 24 de agosto de 2001 (pp. 92-93). El hecho de que se trate de un caso excepcional prueba lo lejos que estamos de ahormar estos propósitos en alguna forma de imperativo categórico.

Sin duda tenemos obligaciones jurídicas primarias respecto a los seres humanos que pierden la vida en el Mediterráneo (p. 97). Y lo que hacemos en enfocar el problema como uno de orden público y seguridad, y reforzamos la agencia FRONTEX, con sus operaciones de vigilancia y control antes que de salvamento y rescate en las operaciones Tritón (Italia) y Egeo (Grecia) (p. 98). En el fondo, estamos llevando una guerra sucia clandestina contra inmigrantes y refugiados (p. 103) Lo acuerdos de Bruselas de 23 de abril de 2015, que querían abordar con urgencia la "tragedia humanitaria", en realidad son pura hipocresía y verdadera xenofobia institucional (p. 105). Que el majadero de La Moncloa regrese de los cónclaves europeos vendiendo estas trapacerías como justicia es inevitable. Que así se piense en las capitales más ilustradas del continente es una vergüenza.

En el fondo, de lo que se trata, aunque De Lucas no sea tan taxativo, es de ganar tiempo a ver si, entre tanto, el problema desaparece por exterminio de los solicitantes en los lugares de origen, por ejemplo. La nueva agenda europea para la inmigración, de 13 de mayo de 2015, hecha por la Comisión persigue cuatro finalidades a plazo: a) reducir incentivos para la inmigración irregular; b) salvar vidas y garantizar la seguridad de las fronteras exteriores; c) firme política de asilo; d) nueva política de inmigración legal (p.113). El vergonzoso cálculo de las cuotas de asilo, asignadas a unos gobiernos reticentes tienen en cuenta: el PIB (40%), la población (40%), la tasa de paro (10%) y la media de peticiones de asilo entre 2010 y 2014 (10%) (p. 116). Al final, sin embargo, en la reunión del Consejo Europeo de 25 y 26 de junio de 2015 en Bruselas, hubo que reconocer que el reparto de los 40.000 refugiados fuera voluntario (p. 125).

La verdad, sin embargo, pertenece al terreno de la Realpolitik. El EUNAVFOR-MED, el plan secreto de la UE revelado por WikiLeaks persigue: 1) conseguir información sobre redes de traficantes; 2) patrullar aguas internacionales próximas a Libia; 3) actuar militarmente en contra de esos barcos (p. 128). Que el plan sea secreto y WikiLeaks lo haya descubierto pone una vez más de relieve la justicia de la observación de Kant: "todo lo que afectando a derechos de los demás no pueda hacerse público es injusto".

El diagnóstico de De Lucas es contundente y sin apelativos. Por cierto, es de agradecer que el libro recurra a ilustraciones, costumbre que se ha perdido, y muy de aplaudir la reproducción del Barco de esclavos, del gran Turner, para demostrar que la injusticia cambia de forma, pero no de esencia. Sus propuestas remediales son bienintencionadas y supongo que nadie se atrevería a negarlas, pero son tan genéricas que su viabilidad y factibilidad parecen remotas: una política de codesarrollo no intrumental ni cortoplacista (p. 141). Atención a salvamento y rescate (p. 142). Garantías para hacer efectivo el derecho de asilo en la UE (p. 144). Otra política migratoria basada en un cambio de nuestra mentalidad que nos haga ver las ventajas (y la justicia) de basar nuestra unidad en la diversidad (p. 147).

martes, 27 de octubre de 2009

El otro que no cesa.

Europa está llena de otros. Es más, me parece que lo que unifica todas las formas del otro que conozco, la raíz de toda "otroidad", es que es un concepto europeo. Europa viene a ser lo propio de una serie de otros muy distintos. No sólo de lo "no europeo" sino de lo "no blanco", "no occidental", "no cristiano" y hasta "no masculino", "no viril". El concepto de otro es necesario para entender a Europa. Generalmente es un concepto incómodo, que obliga a cuestionarse cosas sobre uno mismo (cómo reacciona uno frente a los otros) llegándose veces a extremos que ponen en duda la misma naturaleza humana del nosotros. Por ejemplo, cuando el Otro tomó la forma del judío.

La imagen actual del otro en Europa es el inmigrante, el sin-papeles (¿qué tal simpapeles?), el ilegal, el "extracomunitario", esa oleada permanente de gente de la periferia de la UE, eslavos de Ucrania o Belarús, albaneses, macedonios, armenios y otras gentes del Asia menor, habitantes del enorme zócalo continental africano, gentes del Magreb y su hinterland, los negros, los llamados "subsaharianos" para no decir eso; negros, gentes del Senegal, Mali, República centroafricana, zona CEFA, antigua África Occidental Francesa que hablan francés, pero también los que hablan inglés, los que vienen de Nigeria, el país más poblado del África, de la antigua Rodhesia que van camino de Gran Bretaña, en donde se reúnen con los que vienen de las Antillas menores, también llamadas West Indies, igual que los marroqués, argelinos y tunecinos conviven en París con los vietnamitas y los moros del Avapiés madrileño con los chinos. El mundo entero es un inmenso Otro frente a Europa, acampado a sus puertas, como el árabe en el siglo VIII, el turco en el XVI, el eslavo en el XX y todos a una en el XXI..

Así que esta peli de Costa Gavras va de inmigración en el "Edén" europeo. Soy forofo de Gavras, del que he visto varias pelis cada una de ellas tratando algún asunto político, ético, filosófico grave. La que más me ha gustado de siempre y cuya música de Mikis Theodorakis he seguido escuchando a lo largo de los años es Z, sobre el asesinato de Lambrakis en la Grecia de los coroneles con una actuación de Yves Montand, Jean-Louis Trintignant y Renato Salvatori soberbia, pero recuerdo muy bien Estado de sitio, Missing, Hannah K., etc. Es un cine político, de combate y con mucha fuerza artística.

Al Oeste el edén es la historia de un inmigrante supongo que albanés, aunque puede ser turco o armenio desde que el mar lo deja en una playa de Italia, en un hotel de lujo que se llama Edén hasta que culmina su empeño de llegar París, a ver a un mago (si tu viens à Paris, viens me voir au Lido), de quien se promete todo. Es, pues, una película de itinerario, una road movie europea que empieza en algún lugar impreciso de las costas del Mediterráneo con un barco cargado con cientos de ilegales que los propios tripulantes denuncian a la guardia costera italiana al entrar en aguas territoriales. Elias, el inmigrante, salta por la borda con un amigo y así acaba a la mañana siguiente casi ahogado en la playa del hotel de lujo, en la zona de nudistas, en donde la gente va en bola picada. Desde allí, la historia es la de Elias pasando los Alpes, llegando a Francia y cruzándola hasta París a golpe de calcetín, de auto-stop, de tren, para encontrarse con el mago que busca en los Campos Elíseos. En el camino, ya puede imaginarse, le pasa de todo y la peli retrata las relaciones de los europeos, de muchos europeos, trabajadores, comerciantes, burgueses, empresarios, agentes del orden, con los inmigrantes, incluso las de unos inmigrantes con otros.

El cuadro que pinta Gavras es tragicómico; uno pasa la peli con una sonrisa amarga. El director explota al máximo el lado divertido de las peripecias de Elías, especialmente las que tienen connotaciones sexuales, pero deja claro que la vida de los sin-papeles en Francia, o sea, en toda europa, es una vida miserable, perseguida, con abusos e injusticias continuos. Prácticamente hay que tragar mierda o por lo menos meter en ella las manos para sobrevivir. Pero al final, dice Gavras, si llegas a los Campos Elíseos, ya lo has conseguido y la vida se te abre. Pero, en realidad, eso es sólo para una pequeña proporción de los que llegan que a su vez son una minúscula proporción de los que se pusieron en camino.

sábado, 13 de junio de 2009

Les viene de casta.

Con su fabulosa impudicia, la señora Aguirre suele recurrir a lo que los psicólogos llaman proyección para acusar de franquista a la oposición socialista y a Comisiones Obreras en la Comunidad de Madrid. Sostiene igualmente que en el PP no hay franquistas, de donde se sigue que todos esos cargos públicos que se niegan a retirar los símbolos, nombres, placas y menciones de la oprobiosa que aún salpican los callejeros y edificios de España deben de ser del Partido Comunista.

Diga lo que diga esta señora, el PP está literalmente trufado de franquistas, empezando por su creador y presidente de honor, ex-ministro de Franco y siguiendo por ella misma que, de tener algunos años más, podría haber sido una de los famosos "cuarenta de Ayete". Y a las pruebas me remito. Igual que Franco llenaba la plaza de Oriente de incondicionales traídos a la capital en autobús y provistos de un buen bocata, los organizadores del PP en la Comunidad valenciana parecen llenar el aforo de los mítines del señor Rajoy a base de engañar a los inmigrantes, prometiéndoles un empleo si aplauden a su líder. Esto es más inmoral que lo de Franco, si cabe, pero también más económico ya que el PP se ahorra el bocata.

Y que hacen estas cosas y quizá otras peores los del PP es bastante verosímil. Basta recordar cómo, con motivo del atentado del 11-M en Madrid y la movilización de los inmigrantes, el señor Jiménez Losantos los avisaba desde la radio acerca de qué organizaciones estaban amparadas (o sea, manipuladas) por la Comunidad de Madrid y cuáles eran independientes y, por lo tanto, peligrosas.

(La imagen es una foto de Chesi - Fotos CC, bajo licencia de Creative Commons).

sábado, 11 de abril de 2009

La estafa de la enseñanza concertada.

A la hora de decidir qué educación recibirán sus hijos, Vd. puede enviarlos a una escuela pública, (enseñanza gratuita y nivel variable, generalmente satisfactorio excepto en las Comunidades gobernadas por PP, empeñado en desamparar la educación pública y privilegiar la privada concertada). También puede enviarlos a una escuela privada no concertada, (la enseñanza le costará un pico, pero podrá Vd. elegir la que prefiera en concreto y tendrá una calidad satisfactoria). Por último, cabe optar por la enseñanza privada concertada, mayoritariamente religiosa y subvencionada con dinero público (la enseñanza también le saldrá gratis y podrá Vd. elegir el tipo de educación que quiera). Pero es muy frecuente que esa enseñanza no sea gratuita sino que tenga un coste. Véase este vídeo para hacerse una idea.

Está claro ¿no? La ley dice que no se paga, pero muchos centros se las ingenian para cobrar por unos u otros conceptos, con unos u otros pretextos y con más o menos morro. En teoría esto es una estafa y parece que la presentadora del programa, señora García Campoy así lo piensa y así lo denuncia.

Según las estadísticas del Ministerio de Educación, el año pasado el 67,4 por ciento de los alumnos de enseñanzas no universitarias las cursaron en centros públicos, el 26,0 en centros privados no concertados y sólo el 6,6 por ciento en centros privados no concertados. Es de suponer que no todos los centros concertados recurran a estas prácticas fraudulentas pero está claro que éstas están muy extendidas sin que, sin embargo, la denuncia que hace la presentadora se haya trasladado a la calle. ¿Por qué?

Muy probablemente porque, aun pagando, las familias piensan que obtienen un beneficio: no pagan tanto como en la enseñanza privada no concertada, sino mucho menos, entre una tercera y una cuarta parte y, a cambio, se garantizan una educación para sus hijos más acorde con sus convicciones y, lo que no es asunto baladí, evitan la concentración de hijos de inmigrantes en las aulas. Según datos del mismo Ministerio el porcentaje de hijos de inmigrantes en la enseñanza no universitaria española es del 9,4 por ciento pero ese porcentaje está muy desigualmente repartido. La gran mayoría de esos casi 700.000 alumnos extranjeros se concentra en los centros públicos. De hecho hay zonas del país en las que los extranjeros son más que los autóctonos, con las consecuencias que son fáciles de imaginar. Mientras que ese porcentaje desciende drásticamente en los colegios privados concertados, entre otras cosas porque ese sobreprecio que estos cobran ya disuade a las familias inmnigrantes de enviar a ellos a sus hijos.

En consecuencia, el sobreprecio que cobran los colegios privados concertados que lo hacen es una estafa con la que los estafados parecen estar muy de acuerdo pues no se denuncia. Y no se denuncia porque es una garantía de que sus centros educativos, sostenidos con los dineros de todos, no entrarán los hijos de los inmigrantes o lo harán en una proporción irrisoria en comparación con los centros públicos. ¿Queda claro?

viernes, 2 de enero de 2009

La Unión Europea y otros asuntos.

El número 142 de la Revista de Estudios Políticos (Madrid, octubre-diciembre de 2008, 279 págs) aborda una extensa gama de asuntos, desde los más teórico-filosóficos hasta los más empíricos y en varios órdenes de intereses, con algún hincapié en la Unión Europea (UE).

Fernando Criado Alonso (La política de democratización de la Unión Europea y el caso de Cuba) toma como modelo para su ensayo el de Levitsky y Way para la democratización en general en relación con la Comunidad Internacional que atiende a dos variables: la influencia y la vinculación a Occidente. Estas políticas no han dado mucho resultado. La UE tiene abundancia de recursos para fomentar la democratización de terceros países, pero sus políticas tienen limitaciones que hacen que sean más de consolidación que de transición. Con respecto a Cuba la UE adoptó una posición común en 1996 tras la entrada en vigor de la Ley Helms-Burton en los EEUU. Esta posición común coexiste con una "política no común". Hay cuatro tipos de países en la UE en relación a Cuba: a) los "abogados de los derechos humanos" (nórdicos, etc); b) los "comprometidos" (España, Italia, etc); c) los "atlantistas" (como Alemania o Reino Unido); y d) los "duros" (antiguos comunistas). El autor concluye que la combinación de la unanimidad requerida por la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) y la falta de voluntad compartida frenan la política de la EU para la democratización de la isla y que se requiere una posición común más realista (p. 38). Lo que no veo es que España, que es la más interesada en sacarla adelante pueda conseguirlo con la misma facilidad con que el señor Aznar consiguió hacerlo con la actual.

Rodolphe Gouin y Jean-Baptiste Harguindéguy (¿Qué pueden aportar las ciencias cognitivas al análisis de las políticas públicas?: un análisis comparado) sostienen que los análisis de políticas públicas se hacen en dos correintes tradicionales: las secuencialistas tradicionales que arrancan de Lasswell y las basadas en factores cognitivos. Quienes utilizan los enfoques cognitivos pueden hacerlo bien sea metafóricamente o bien aplicar realmente los postulados de las ciencias cognitivas a sus investigaciones. Los autores consideran tres tipos de integración: la terminológica, la metodológica y la teórica, que entienden plena (p. 47). Analizan a continuación cuatro teorías en cuanto al uso de las ciencias cognitivas: el "modelo de equilibrio puntual" de Baumgartner y Jones, el de los "paradigmas de políticas públicas" de Hall, el "modelo de coaliciones de expertos" de Sabatier y Jenkins-Smith, y la "teoría de la percepción sesgada", de Jervis para llegar a la conclusión de que Hall ignora las ciencias cognitivas mientras que las demás las integran en mayor o menor medida. La gran aportación de estas ciencias a las políticas públicas radica en "el modelo alternativo de racionalidad que proponen al considerar que los modelos más recientes de la elección racional no han esclarecido en nada este concepto desde que lo expresara Aristóteles" consistente en entender el comportamiento como una suma de creencias más deseos (p. 64). Lo que está por ver es que estos modelos alternativos alcancen el éxito que ha tenido la teoría de la elección racional.

Sebastián Lavezzolo y Lluís Orriols (El liderazgo de Blair y Aznar hacia el centro político) parten del modelo tradicional de Downs según el cual los partidos que quieren maximizar su voto han de moverse hacia el votante mediano, lo cual deja de lado un fenómeno muy importante en la competición política que es el liderazgo, es decir, no reconoce que las preferencias de los votantes puedan ser endógenas al proceso político. Ponen pues a prueba el modelo espacial de las preferencias exógenas con dos hipótesis: 1ª) las preferencias individuales no son del todo exógenas al proceso político sino que los partidos tienen capacidad de liderazgo e influencia sobre las preferencias de los votantes; 2ª) la capacidad de liderazgo de un partido sobre los votantes depende de la identificación de estos con el partido. La comprobación empírica se hace en los casos de liderazgo de Blair y Aznar en la reorientación de sus respectivos partidos hacia el centro y los resultados se basan en sendas regresiones variables con datos de encuestas de tipo panel para Gran Bretaña así como para España si bien en el caso español de mucho menor alcance (encuesta CIS del año 2000). En ambos casos confirman las dos hipótesis y ponen en cuestión el supuesto de preferencias fijas de los votantes tan extendido en Ciencia Política y Economía. Una interesante conclusión que, al ser la explicación "postdictiva" antes que predictiva, si se generaliza, vuelve a dejar en el aire la cuestión de qué mueva la preferencia de los votantes.

María Luz Martínez Alarcón (La Ley Orgánica para la igualdad efectiva de mujeres y hombres y la Sentencia del Tribunal Constitucional 12/2008 de 29 de enero) es un artículo en el que se reflexiona sobre la citada Ley Orgánica (tanto en el Congreso como en el Senado) en el marco de los problemas de la discriminación positiva y se discrepa de la dicha sentencia que reconoce la constitucionalidad de la cuota introducida en la Ley Orgánica fallando una cuestión de inconstitucionalidad promovida por un juzgado de lo contencioso-administrativo de Sta. Cruz de Tenerife y un recurso de inconstitucionalidad interpuesto por más de cincuenta Diuputados del Grupo Parlamentario del PP. Especifica la autora que habría dos posibles objeciones: una, la colisión de la cuota electoral con otros bienes constitucionales, ya suscitada en un informe previo del Consejo de Estado al creer que pudiera ser incompatible con el derecho de sufragio (pasivo) del art. 23, 1 de la Constitución Española. Queda desechada la colisión por cuanto la condición de elector pasivo se adquiere sólo tras haber sido candidato. La otra objeción (en la que la autora discrepa del TC) se suscita en la medida en que la cuota afecta al derecho de partidos (p. 127). Una medida así obliga a los partidos políticos -asociaciones privadas- a organizarse de forma que puede ser incongruente con sus posibles programas. Basta con pensar en partidos feministas o de ideología machista. La objeción puede parecer sin embargo algo mecanicista desde el momento en que: a) la obligación de la cuota (incluso en las listas de cremallera) puede entenderse como parte del mandato constitucional de funcionamiento democrático de estos del art. 6 CE y b) la defensa de ideologías feministas o machistas (incluso extremas) no tiene por qué estar mecánicamente acompasada con la adscripción a géneros porque entonces dejarían de ser ideologías. Esto es, igual que hay hombres feministas, hay mujeres machistas. Otra cosa es que se niegue la plena posesión de derechos políticos por razón de sexo. Pero ese es un supuesto inconstitucional.

Ruth Ferrero y Gemma Pinyol (¿Cómo gestionar la inmigración irregular? Los procesos de regularización en la construcción de una política europea de inmigración). Según la OCDE (2004) hay veinte millones de inmigrantes en situación irregular en todo el mundo. Diez de ellos en los EEUU. En Europa, las cifras no son bien conocidas. Se han dado distintas formas de regularización de estos inmigrantes por motivos laborales o de residencia, permanentes o de duración determinada, individuales o colectivas, de fait accompli o de protección. Entre 1986 y 2007 ha habido bastantes regularizaciones en Europa. A este respecto la UE se divide en tres grandes grupos: a) la Europa erscandinava, en donde ha habido pocas regularizaciones y se es reacio a ellas; b) la Europa central en donde ha habido regularizaciones puntuales en los años 70 y 80; y c) la Europa meridional que ha tenido varias y masivas. Estudian las autoras los casos país por país y especifican que en España ha habido seis regularizaciones entre 1986 y 2005. Sería deseable que hubiera un modelo único pero es difícil de conseguir. Un paso adelante viene a ser la propuesta de Franco Frattini de establecer un mecanismo de información mutua que se aplique no sólo a las regularizaciones sino a cualquier mecanismo que afecte a la legislación sobre inmigración y asilo. Con el más ambicioso Pacto Europeo de Inmigraciones va avanzándose poco a poco. Pero entiendo que el asunto llevará bastante tiempo en atención a las muy distintas relaciones que varios de los países de la UE (especialmente Reino Unido, Francia, Países Bajos, España e Italia) tienen con sus antiguas zonas de influencia, centros de emigración a Europa.

Francisco Arenas-Dolz (El modelo retórico deliberativo aristotélico) estudia la teoría aristotélica de la deliberiación (bouleusis) en la Retórica recuperando el valor de la retórica para la teoría de la acción. Según Aristóteles se delibera sobre cinco asuntos: la adquisición de recursos, la guerra y la paz, la defensa del territorio, las importaciones y las exportaciones y la legislación (p. 176). El fin de la deliberación es el logro de la felicidad (eudaimonía) (p. 177). Hay cuatro formas de entender la felicidad en la Retórica: 1) el éxito acompañado de virtud; 2) la independencia económica; 3) la vida placentera y segura; 4) la pujanza de bienes materiales y del suerpo con la facultad de conservarlos y usar de ellos (p. 178). El objeto de la deliberación son los medios que conducen a la felicidad, en los que la justicia (en sus varias formas) ocupa un lugar destacado. En lo esencial, la justicia es virtud (p. 187). La amistad (philia) es otra de las estructuras básicas de la vida humana (p. 190). La verdadera retórica no es el arte del engaño sino el modo propiamente racional de argumentación (p. 191). La felicidad sólo puede darse en la ciudad; de ahí que la Retórica señale la importancia del estudio de la política. Sigue una interesante reflexión sobre la variante aristotélica de las formas de gobierno en relación con el modelo de la Política y se concluye que el objeto de la retórica deliberativa aristotélica es el discurso "acerca de lo bueno y lo malo, lo útil y lo inútil, lo justo y lo injusto" (p. 198).

jueves, 6 de noviembre de 2008

La sociedad fragmentada.

El último número de la Revista Española de Investigaciones Sociológicas (octubre-diciembre de 2008, CIS, Madrid, 2008, 282 págs.) trae una serie de trabajos sobre aspectos muy diversos de nuestra sociedad y tratados a mi entender con distinto nivel de rigor conceptual.

El ensayo de Manuel Arias Maldonado (La globalización de los movimientos sociales y el orden liberal. Acción política, resistencia cívica, democracia) es un muy interesante intento de comprender y explicar la creciente actividad transnacional de la acción colectiva a partir del hecho de que en buena medida los movimientos sociales globales son movimientos antiglobalización (p. 14). Este movimiento antiglobalización es fluido, diverso y difícil de entender con los parámetros clásicos de análisis de los movimientos sociales (p.22). Establece el autor una conveniente distinción terminológica entre las formas de los movimientos sociales: a) movimientos sociales transnacionales; b) movilización colectiva global; y c) movimiento social global, un movimiento social emergente que se nutre de la resistencia a la globalización. No estoy muy seguro de que la distinción entre b) y c) sea verdaderamente útil. Entra después Arias en la conexión entre los movimientos antiglobalización y la democracia representativa con el intento de aquellos de superar las instituciones de esta democracia (p. 29). En el límite el sujeto de la acción es la multitud que las instituciones liberales no pueden asimilar y que suscita la acción cívica global (p. 31). Este activismo cívico posee un factor sentimental muy fuerte que lo convierte en un estilo de vida (p. 34) Pero, señala el autor, corre el peligro de la asimilación mercantil de la cruzada antiglobal y lo ejemplifica con la paradoja del concepto situacionista de la sociedad del espectáculo de Debord al que se rechaza con los mismos instrumentos que denuncia (p. 36). No acabo de entender por qué ha de ser paradójico que al concepto debordiano le suceda lo que él dice que les sucede a los demás. Concluye Arias que la globalización de los movimientos sociales ha reforzado el proceso de su paulatina integración en el sistema político liberal (p. 39) lo que, aparte de oscurecer la distinción conceptual de que partía ya que no parece que movimientos sociales y movimientos antiglobalización sean cosas categóricamente distintas sino distintos momentos de la misma cosa, no dice nada que sea habitual en la dinámica social y deja sin explicar por qué la "integración en el sistema político liberal" haya de ser contraproducente ni siquiera.

José Ángel Bergua Amores (Diseñadores y tribus. Una aproximación sociológica a la creatividad en el ámbito de la moda) es un original ensayo de investigación cualitativa a base de entrevistas en profundidad hechas a diseñadores de la provincia de zaragoza y tribus del mismo lugar para tratar de averiguar algo desde un punto de vista sociológico sobre el proceso creativo de la moda. Apoyándose en Maffesoli, atribuye a las tribus los rasgos de querer vivir el presente, el fomento de la "religancia", la consideración de la vida colectiva como un teatro y la coparticipación estética de los sujetos (pp. 48/49) Los datos del universo de diseñadores que toma en cuenta para la muestra fueron la edad, el género, la situación profesional y la provincia así como el ámbito concreto de la actividad (p. 55). En las entrevistas en profundidad separa la faceta exotérica de la esotérica del acto creativo (p. 56). Todo lo cual le permite enumerar una serie de curiosas consideraciones que presenta como una "salida" o "exoducción" para alcanzar una mejor conocimiento de la creatividad. Son éstas: 1) la alta costura empezó en los ambientes aristocráticos y se ha ido popularizando hasta buscar inspiración en los ambientes "pobres"; 2) los jóvenes presentan dos tipos de diferencias: la differance de Derrida y la fragmentación; 3) los creadores tienen que montar espectáculos y escenificar para mostrar sus creaciones; 4) en las sociedades contemporáneas prevalece una heterogeneidad débil después de que la postmodernidad haya rescatado el concepto de multitud como más originario que el constructo de "Pueblo" y en el que se integran de preferencia los jóvenes; 5) cuando reaparece la creatividad estética espontánea de la gente se manifiestan los coolhunters y los diseñadores que cultivan el coolhunting con una función similar a la que tendría el Pueblo frente a la multitud; 6) la comprensión de la creatividad de los diseñadores puede hacerse por medio de metáforas que luego van complicándose, la de las tribus están mucho más alejadas de la imaginación sociológica, razón por la cual el diálogo entre élites o expertos es siempre más sencilla que con las gentes; 7) al juntar las reflexividades de los diseñadores, las tribus y la sociología se ve que los primeros (diseñadores y tribus) tienen un saber hacer, pero no un conocimiento teórico de lo que hacen; ese es el que aporta la sociología que, en cambio, debe reconocer que no tiene conocimiento del saber hacer. Todas esos apartados de la "exoducción" dan que pensar si el fenómeno de la moda no es intrínsecante fragmentario, contingente, tornadizo para la elaboración de una teoría cualquiera, cosa que ha quedado clara, entiendo, casi desde los comienzos de la sociología y, a mayor insistencia, si existe una posibilidad de aproximación teórica al proceso creativo que, no siendo una especie de determinación de su contexto material y empirico, tendría que aventurarse en algo parecido a una lógica de la invención.

Luis Camarero y Rosario Sampedro (¿por qué se van las mujeres? El continuum de movilidad como hipótesis explicativa de la masculinización rural) abordan el fenómeno de la masculinización rural poniendo a prueba la hipótesis explicativa tradicional de la huida ilustrada según la cual, la marcha del campo viene movida por mayor nivel formativo (p. 77). La metodología que emplean es un estudio generacional de cohortes originales con seguimiento de los nacidos en áreas rurales de ciertas regiones para determinar cuál es su lugar de residencia y trabajo. Se centran en Castilla y León y emplean la Comunidad Valenciana como elemento de comparación y contraste. Los datos proceden del censo de población de 2001 del INE y las cohortes son los nacidos entre 1952-56 y entre 1967-71. Las mujeres de la cohorte 1952-56 es la llamada "generación ausente", pues quedan menos de la quinta parte en las áreas rurales. Si se atiende a los niveles formativos que, por primera vez, eran similares en los dos sexos, se da que a mayor formación, mayor emigración pero sin que haya diferencias apreciables entre hombres y mujeres. Esa diferencia se da, en cambio en los niveles formativos inferiores (p. 88). Para los nacidos entre 1967 y 1871, hay ya más diferencias en el nivel formativo de varones y mujeres pues aparece una clara sobreformación femenina. El resultado es que crece la sobreemigración femenina y aumenta la masculinización rural (p. 91) Como resultado final: se mantiene la masculinización rural en los colectivos con menor nivel educativo. El nivel de estudios sigue teniendo relación con el continuum de movilidad pero diferenciada por sexos. En los varones los altos estudios significan menor práctica del commuter (frente a la emigración) que en las mujeres (p. 99). No hay pues indicios de que remita la masculinización rural (p. 101).

David Luque Balbona (Un análisis regional de la actividad huelguística en España) advierte que los distintos métodos de cálculo de huelgas (si por horas o jornadas) pueden dificultar las comparaciones. Los indicadores en el estudio comparativo de huelgas son: número de huelgas, número de participantes y número de jornadas no trabajadas (p. 113). La fuente de datos es la Estadística de Huelgas y Cierres Patronales (EHCP) del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Hay un acuerdo más o menos general en el sentido de que en los EEUU la incidencia de las huelgas es procíclica (mayor actividad huelguística con ciclo alto; menor con ciclo bajo y con mayor paro). En Europa no hay una pauta clara (p. 115). En España, gran parte de las huelgas de los decenios de 1980 y 1990 estuvo ligada a las reconversiones minera, naval y siderúrgica. En el periodo de 1986 a 2006 hubo 19.459 huelgas lo que da una media de unas 900 huelgas al año, si bien es cierto que en la segunda mitad del decenio de 1990 estos números descienden sensiblemente (p. 118). Las causas parecen ser: a) cambio estructural de la economía española; b) buena marcha de la economía desde la mitad de los noventa; c) crecimiento de la cantidad de trabajadores por cuenta propia y contratados con contrato temporal; d) el aumento de las presiones competitivas a causa de la globalización (p. 121). A su vez el análisis por Comunidades Autónomas (CCAA) permite al autor establecer tres grupos: a) huelgas frecuentes y de pequeña magnitud (Asturias, Castilla-La Mancha, Cantabria, País Vasco, Navarra y La Rioja); b) huelgas poco frecuentes y de gran magnitud ( Murcia, Andalucía, Madrid, Cataluña, Extremadura y Comunidad Valenciana); y c) huelgas poco frecuentes y de pequeña magnitud (Galicia, Aragón, Canarias, Castilla y León y Baleares) (p. 124). Al disponer de series temporales y secciones cruzadas por CCAA acude a regresiones de efectos fijos con datos de panel en las que las variables dependientes son las huelgas (por cada 100.000 asalariados), la magnitud (cantidad de huelguistas por huelga) y el volumen (jornadas no trabajadas por cada 1.000 asalariados) mientras que las variables independientes son la distribución sectorial del empleo, la tasa de paro, la de temporalidad, el porcentaje de trabajadores con convenio y una variable binaria según que las CCAA tengan o no sistemas de solución extrajudicial de conflictos laborales (p. 125). Añade dos variables adicionales: una la existencia de pactos regionales de empleo y la otra el porcentaje de votos de los partidos de izquierda en las elecciones autonómicas (p. 125). Todo lo cual permite alcanzar las conclusiones siguientes: la mala situación del mercado de trabajo da lugar a menos huelgas (procíclico); la participación de los agentes sociales en el proceso de formación de políticas tiene un efecto positivo sobre la reducción de las huelgas; con los gobiernos de izquierdas los sindicatos ganan peso y las huelgas disminuyen (p.128).

Miguel A. V. Ferreira (Una aproximación sociológica a la discapacidad desde el modelo social; apuntes caracteriológicos) adopta una actitud sociológica que interpreta la discapacidad como resultado de las "estructuras opresoras de un contexto social poco sensible a las auténticas necesidades de las personas con discapacidad" (p. 143), esto es, da por supuesto que hay una especie de construcción social de la discapacidad y que si no se hace según unos postulados que le parecen más acertados se hace según otros que lo son menos. La nueva Clasificacón Internacional de la Funcionalidad (CIF) propone un esquema bio-psico-social para abordar la discapacidad como una condición multidimensional de la persona que supera la clasificación anterior pero que, a juicio del autor, todavía tiene lagunas (p. 146). Aún no se tiene bien en cuenta la dimensión social de la discapacidad y no se ha acometido como se debe el hecho de que la definición de "normalidad" también es un constructo social (p. 147). Propone Ferreira en consecuencia un proceso de deconstrucción analítica de la discapacidad que ya se ha iniciado desde perspectivas marxistas y feministas (p. 152). Se aislan así tres vértices de la construcción social de la discapacidad: 1) la existencia cotidiana del discapacitado está dominada por una singularidad; 2) esa singularidad lo homogeneiza con los demás, abstrayendo su singularidad; 3) la homogeneización implica su inclusión en la estructura jerárquica de la sociedad (p. 153). En consecuencia, la identidad social de la persona con discapacidad está impuesta desde fuera, desde un entorno no discapacitado, lo que implica heteronomía y, con frecuencia, exclusión (p. 159). Entiende el autor que las tareas pendientes en la sociología de la discapacidad son: a) toda medida orientada a la discapacidad debe hacerse en el marco de comprensión de las personas que la sufren (p. 164). Por lo tanto hay que emprender investigaciones concretas que den voz a los protagonistas del fenómeno (p. 166). Todo lo cual debe ser el fundamento para la elaboración de una Teoría Sociológica de la Discapacidad consistente epistemológicamente (p. 167), si bien no estoy muy seguro de si esta reclamación está correctamente planteada. Da la impresión de que ya existe una Teoría Sociológica (que el autor de pruebas de manejar con soltura) no específica de la discapacidad (que estaría por ver si es posible) sino perfectamente capaz de dar cuenta de ella que es la que tiene la raíz en la fenomenología de la construcción social de la realidad y en la obvia medida en que la discapacidad es parte de dicha realidad. Más bien parece que de lo que se trata es de aplicar con mayor ahínco esa teoría para obtener recomendaciones prácticas que permitan afrontar el problema de la discapacidad de acuerdo con unos valores que no se hacen explícitos pero que se dan por supuestos respecto a una concepción kantiana del valor de la vida humana; de toda vida humana.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Puntos de interés.

El último número de la revista Sistema (Madrid, septiembre de 2008, 143 págs) abarca temas muy variados por su naturaleza y el modo de abordarlos de los autores.

Ulrich Beck (Las raíces cosmopolitas de la democracia: el caso de la Unión Europea) sostiene que hoy se dan dos diagnósticos sobre la democracia. Según el primero ésta es un típico concepto zombi. Según el segundo, la democracia sigue siendo categoria existente pero debe formularse a la luz de la globalización como democracia cosmopolita. En otro lugar aclara Beck que los conceptos zombi son aquellos que seguimos empleando pero que ya no significan nada: familia, empresa, capitalismo, clase... Un poco fuerte me parece la pretensión pues estos conceptos siempre han sido polisémicos pero ello no los hacía, ni los hace, inútiles. Tanto más la democracia a la que parece quizá algo apresurado enterrar sin más como intenta hacer Colin Crouch con su concepto de "postdemocracias". En todo caso, lo que interesa a Beck es fundamentar la democracia cosmopolita: "EL cosmopolitismo combina la apreciación de la diferencia y la diversidad con el esfuerzo para concebir nuevas formas democráticas de dirección política más allá el Estado-Nación" (p. 11). No hace falta decir que la manifestación más satisfactoria de esto es la Unión Europea (UE) primera organización política que no se fundamenta en la violencia sino en el acuerdo y mutuo beneficio de las partes. La UE es en realidad el resultado de lo que Beck llama la "segunda etapa de la modernidad". En la primera fue el Estado-Nación el que desarrolló las instituciones de la política y el gobierno. En la segunda "el poder está siendo extrapolado y distribuido en parte al ciberespacio, en el mercado y el capital móvil, y en parte a la vida política de personas individualizadas que ahora tienen que sobrellevar los riesgos que se están produciendo" (p. 16). Sostiene el autor que la UE puede convertirse en una democracia participativa con la que se identifique la población a través de cuatro pasos: 1) crítica del autoengaño neoliberal (esto es, la idea de que basta la integración económica; no la política); 2) la misión y la visión social de la UE; 3) su misión y visión democrática; 4) la misión y visión ecológica.

Fernando Gil Alonso (La complementariedad de la ocupación de españoles y extranjeros: análisis sectorial y diferencias territoriales) publica un interesante trabajo sobre el papel de la inmigración extranjera en la promoción social de la población española que permite clarificar de modo empírico qué hay de realidad en el saber convencional acerca de qué puestos de trabajo ocupan los inmigrantes. Para hacerlo recurre a la Encuesta de Población Activa (EPA) para obtener datos de la fuerza de trabajo y sus componentes (ocupados/parados) y por sectores. A efectos comparativos emplea dos oleadas de la EPA: el segundo trimestre de 2000 y el segundo trimestre de 2007. Según la EPA los 15,5 millones de trabajadores de 2000 pasaron a 20,4 millones en 2007. Un aumento de 4,9 millones que se desglosó en 2,6 millones de españoles y 2,3 millones de extranjeros. El impacto de esta masa de mano de obrera extranjera se hizo además en un periodo caracterizado por tres rasgos: a) envejecimiento relativo de la población española; b) alta feminización del mercado laboral; c) mejores niveles educativos. Para poder comparar los datos de nacionales y extranjeros elabora un Índice de Segregación Sectorial (ISS) consistente en aplicar a los trabajadores españoles y extranjeros en cada sector de actividad en el año 2000 la tasa de empleo total de cada uno de los colectivos entre 2000 y 2007. Los sectores son: 1) Agricultura, silvicultura y pesca; 2) industria y transporte; 3) construcción; 4) comercio y hostelería; 5) intermediación financiera y actividades inmobiliarias; 6) administración pública, educación y salud; 7) otros servicios. El resultado que obtiene se da en tres posibilidades: a) sustitución de trabajadores nacionales por extranjeros; b) concurrencia de unos y otros; c) sectores casi exclusivamente reservados a trabajadores nacionales. Se puede hablar de complementariedad, sin duda, pero, según los datos, el empleo inmigrante se ha concentrado en las categorías más bajas de las ocupaciones. Por sectores: el de la construcción es el único que ha crecido (hasta ahora) con mucha fuerza tanto en trabajadores nacionales como extranjeros; los sectores agrario y el de industria y transporte presentan la mayor sustitución de mano de obra nacional por la inmigrada. El sector financiero inmobiliario y la administración pública tienen la mayor concentración de trabajadores nacionales, son los más impermeables a los extranjeros y constituyen nichos de empleo de mano de obra nacional, sobre todo femenina. Comercio y hosteleria y "otros servicios" tienen un crecimiento más equilibrado, en concurrencia. Estos datos se validan también cuando se cruzan con las Comunidades Autónomas según su desarrollo. En las más desarrolladas, los españoles se concentran en los sectores mejor remunerados (financiero y administración pública) y se dan dinámicas de sustitución en todos los demás, mientras que en las menos desarrolladas sólo se da sustitución en los sectores agrario e industrial que parecen ser los primeros que abandonan los españoles.

M. Cecilia Añaños Meza (El Consejo de Derechos Humanos de la ONU. ¿Un avance en el desarrollo institucional de los derechos humanos?) hace un análisis detallado del nuevo Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que por resolución de la Asamblea General (AG) del 15 de marzo de 2006 vino a substituir a la antigua Comisión de Derechos Humanos dependiente del ECOSOC y como parte del proceso general de reforma de la ONU. La autora hace un repaso a la historia de la Comisión, su valor como agencia codificadora su muy elevada politización y su liquidación a raíz de las acerbas críticas vertidas contra ella en el correspondiente informe que por encargo de la AG presentó en su día el Secretario General, señor Kofi Annan. Añaños repasa después el nuevo órgano analizando su fin, sus objetivos (contribuir al desarrollo del derecho internacional de los derechos humanos, promover el respeto a los derechos humanos, contribuir prevenir sus violaciones, contribuir a reforzar y racionalizar el sistema de derechos humanos de la ONU), sus principios (universalidad, imparcialidad, objetividad, no-selectividad, diálogo internacional constructivo y cooperación internacional) y su estructura (composición, eleccion, reelección, etc) y los mecanismos de apoyo del Consejo, con especial atención a: el examen periódico universal, los procedimientos especiales y el procedimiento de denuncia, sin olvidar el aspecto financiero y el problema -nada baladí- de cómo encajará el Consejo dentro del complicado sistema de derechos humanos de la ONU que cuenta con los órganos subsidiarios de derechos humanos del ECOSOC, la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos y los siete comités creados por los tratados de derechos humanos. Esto es, un panorama para que abunden las duplicaciones y solapamientos. La autora es escéptica respecto a la necesidad de crear el Consejo que no difiere gran cosa de la Comisión y justifica su escepticismo enumerando sus críticas: a) falta de credibilidad; b) politización; c) selectividad al reaccionar a las violaciones de derechos humanos; d) problema de racionalización; e) desproporción entre la función y la institución. Más o menos las que cabía hacer a la Comisión.

Carmen Castilla (Regreso al pasado: el movimiento neocatecumenal como paradigma del catolicismo conservador en la España actual) publica un curioso trabajo de investigación sobre esa secta tan pintoresca de los llamados "kikos", esto es el movimiento neocatecumenal puesto en marcha en 1964 en Palomeras Altas (Madrid) por Kiko Argüello, pintor de profesión. Según Castilla se trata de un buen ejemplo de que, al contrario de lo que pensaban Weber o Durkheim, la religión tiene una presencia social cada día más activa. Estos neocatecúmenos son una secta aprobada por Roma que tiene unas 5.000 comunidades cada una de las cuales con 25 a 30 miembros en más de dos mil parroquias de todos los continentes. El trío directivo son el dicho Kiko Argüello, Carmen Hernández, antigua misionera que pasó un tiempo en Israel y es autora de la liturgia y el presbítero italiano Mario Pezzi. Las actividades esenciales de los neocatecúmenos (así llamados por aferrarse a los modos de los primitivos cristianos) son las prédicas a través de lo que llaman el "trípode de la evangelización": catequistas itinerantes, familias en misión y los presbíteros. El modus operandi viene a ser como sigue: un matrimonio se desplaza a una parroquia nueva, habla con el párraco, pide permiso para predicar, lo obtiene y al cabo de un tiempo constituye una comunidad parroquial que tiene ya su propia dinámica con su presbítero y sus actividades. Los sacerdotes salen de una seminarios de la propia comunidad, los llamados seminarios Redemptoris Mater que tienen una proyección misionera. En las comunidades se realizan ritos iniciáticos y lo que, para mi perplejidad califica la autora como experiencias y conocimientos herméticos, para formar lo que llaman "verdaderos cristianos". Los miembros generalmente rompen con su vida anterior. Hay un antes y un después en el neocatecumenismo. En un principio las relaciones de los neocatecúmenos con el Vaticano no fueron buenas pues la Congregación para la Doctrina de la Fe (presidida por el cardenal Ratzinger) creía que no estaba cumpliendo con la ortodoxia. Por último, en el año 2002 el papa Juan Pablo II aprobó los estatutos del camino neocatecumenal. Sin duda al ver el carácter reaccionario de sus prédicas. Según el camino (o sea, la secta) la sociedad hoy sufre tres grandes crisis: de sentido, de valores y de identidad. Para resolverlas los neocatecúmenos son militantes contra las políticas de laicidad del Estado democrático y sus posiciones son radicales en asuntos como la familia, el matrimonio, la sexualidad o la educación. Son los llamados teocons que tanto animaron las manifestaciones en contra del gobierno del PSOE el año pasado, especialmente la muy sonada del dos de diciembre en la que Kiko Argüello anunció que "Europa necesita que ayudemos a la familia".

Francisco Arenas-Dolz (Retórica aristotélica y democracia deliberativa) parte de dos tesis: 1ª) el modelo actual de democracia deliberativa en sus versiones rawlsiana y habermasiana no es incompatible necesariamente con la teoría aristotélica de la deliberación; y 2ª) el modelo retórico deliberativo aristotélico nos proporciona unas bases más plausibles que otro modelos para establecer un panorama deliberativo de democracia. El trabajo está muy bien y es sistemático y claro. Presenta la teoría de la democracia deliberativa como una alternativa a la teoría liberal y las "exageraciones" comunitaristas (MacIntyre, Sandel, Taylor, Walzer, etc) que arranca de la idea kantiana de ilustración, tanto en Rawls como en Habermas, coincidentes en que el consenso racional alcanzado a través de la discusión debe servir como guía normativa de una democracia deliberativa. Las reglas que rigen aquí son: a) respeto mutuo; b) integridad cívica; c) magnanimidad cívica (pp. 96/97). Se entiende por qué siempre me ha parecido que esta formulación de la democracia deliberativa tiene mucho de quimérico. La última concreción de esta idea es el republicanismo, a su vez empeñado en encontrar una salida entre el liberalismo y el comunitarismo. La deliberación pública es central, esencial en una sociedad democrática, algo en lo que, como señalan muchos autores, insiste Aristóteles como cosa necesaria para el ejercicio de la razón práctica fundamentado en el discurso deliberativo. Según el autor, el modelo retórico deliberativo aristotélico se sustenta en "unos principios críticos, no esencialistas ni normativos, capaces de fomentar el compromiso, la colaboración y el empoderamiento de la ciudadanía, desde donde se articula cualquier deliberación." (p. 101) y demuestra su posición analizando la Retórica, la Política y la Etica nicomáquea principalmente. Especial interés tiene su precisión de que el concepto aristotélico del zoon politikon debe traducirse en el sentido de que el hombre es el más social de los animales, no que sea el único. Este error da origen a otros dos. Uno presenta a Aristóteles como partidario de la idea de la política como un fin en sí mismo, en ignorancia de su predilección por el bíos theoretikós frente al bíos politikós; el otro lo presenta como un determinista biológico (el impulso de vivir juntos está biológicamente heredado) siendo así que el fin de la política no es la vida en común, sino el vivir bien. Enumera luego el autor los objetivos de la buena retórica, la retórica ética que Aristóteles defendió frente a Platón, sin la que no hay educación moral. La retórica deliberativa aristotélica es el discurso sobre lo bueno y lo malo, lo útil y lo inútil, lo justo y lo injusto (p. 108). El hombre bueno y el buen ciudadano caminan juntos y la democracia es comunicación y se funda en la comunicación.

José María Villarías Zugazagoitia (Zugazagoitia: los hombres y sus trabajos) publica un estudio valorando la obra novelesca, biográfica y, sobre todo, de ensayo estético del que juzgo que fuera su pariente, el periodista y escritor socialista Julián Zugazagoitia, refugiado en Francia al término de la guerra civil española, entregado por los alemanes a Franco y fusilado por éste sin mayores contemplaciones en 1940. Zugazagoitia, que escribía sus obras al modo de Baroja en trilogías, había publicado tres biografías de famosos socialistas: Pablo Iglesias (Una vida heroica), Tomás Meabe (Una vida humilde) y Emilio Beni (Un vida anónima), como trilogía fueron sus novelas, El botín, El asalto y Los trabajos clandestinos, literatura en buena parte también biográfica. En medio de las actividades de la República y la guerra, sus trabajos periodísticos, su diario, sus otras tareas literarias, Zuga encontró tiempo para planear otra trilogía sobre tres artistas: Van Gogh, Chopin y Oscar Wilde de la que sólo llegó a acabar la de Van Gogh, llamada Sorrow. El autor sostiene que Zugazagoitia parte de una idea exaltada del arte como actividad independiente y que se concentró en los tres artistas citados (un pintor, un músico y un escritor) porque los tres conocieron el sufrimiento, el manicomio, el exilio, la cárcel, con lo que trataba de hacer una crítica a la sociedad contemporánea. Villarías cree, y parece razonable, que había afinidades electivas personales entre Zugazagoitia y sus biografiados.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Zapatero ya ha fallado.

Y no solamente ha fallado sino que nos ha engañado miserablemente, lo que es mucho peor. Más claro: este Gobierno ganó las elecciones de marzo pasado mintiendo a la gente. Mintiendo consiguió el voto de la izquierda, mintiendo se mantuvo y, según se ve, piensa seguir en la mentira hasta el final de la legislatura que ójala llegue pronto porque se vea obligado a convocar elecciones anticipadas al no disponer de mayoría absoluta.

Quede claro que este deseo no es la habitual trampa de los analistas de derecha que critican a la izquierda por no serlo suficientemente pero con la sola intención de que gane la derecha. No es el punto de vista de este blog ni de este post. Al contrario: aquí se propugna la disolución de las cámaras y las elecciones anticipadas en la esperanza de que el PSOE haga un esfuerzo y presente como cabeza de lista a una persona de izquierda y no a este sucedáneo que ya ha mostrado de qué es capaz: mentir como un bellaco para conservar el poder.

Ayer ximo, un amable lector, hizo un comentario que me dio que pensar. Decía ximo: "¿estoy muy equivocado si digo que en las anteriores elecciones se presumía de poder ir hacia el pleno empleo?. No quiero disculpar a nadie y que cada palo aguante su vela pero, me cuesta mucho ( no quiero, mas bien) crer que en aquella campaña nos estuvieran engañando de manera tan miserable y estrepitosa.Pardillo?". Yo tampoco quiero creer tal cosa, pero a las pruebas me remito: a la altura de julio de 2007, en el debate sobre el Estado de la Nación, el señor Rodríguez Zapatero dijo que España alcanzará el "pleno empleo" en la próxima legislatura. Ésta es la próxima legislatura y si entonces el paro era del ocho por ciento aproximadamente, hoy es del once por ciento

Se dirá que se trata de hace más de un año de entonces, en un ambiente de euforia en que nadie podía prever lo que ha sucedido. Sin embargo, al borde del fin de año, en diciembre de 2007, cuando ya se oteaban los negros nubarrones en el horizonte, el señor Rubalcaba anunciaba que: Podemos llegar al pleno empleo y ser líderes en derechos sociales. ¿Hace falta recordar ahora las sonadas declaraciones del mismo señor Rubalcaba en 2004: "Los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta"? Estoy de acuerdo con el ministro del Interior, así que espero verlo dimitir por mentiroso y anunciar su pase a la vida de civil.

Aun así habrá quien diga que se trata de diciembre de 2007, cuando todavía ataban los perros con longanizas en la calle Ferraz. De acuerdo pero es que en marzo de 2008, a una semana de las elecciones, cuando la crisis era ya un hecho aunque el Gobierno se obstinara (como sigue obstinándose) en no reconocerla el señor Rodríguez Zapatero seguía diciendo en el debate televisado con el señor Rajoy que se comprometía a lograr el pleno empleo en 2012. Por supuesto hablaba del final de la legislatura y los incondicionales dirán que esperemos hasta entonces, que las cosas sin duda mejorarán. Es posible pero lo que dicen hoy en el Gobierno es que se avecinan tiempos malos y que de pleno empleo, nada.

O sea no hay exageración: han mentido y siguen mintiendo. Esto molesta mucho porque se trata de gente de izquierda pero es la realidad. ¿Y qué decir entonces de las políticas de igualdad, de las cuestiones del aborto, la eutanasia, el avance en los derechos sociales? Por supuesto Palinuro aplaude estas cuestiones pero lamentablemente da la impresión de que han recurrido a ellos para desviar la atención de sus políticas derechistas en otros territorios no menos importantes. Es decir, siguen mintiendo.

Tengo dos argumentos para demostrarlo. El primero hace referencia a la cuestión de la laicidad del Estado. Aquí no va a moverse nada. Nadie va a tocar los infames Acuerdos con la Santa Sede. Habrá políticas sociales moderadamente progresistas en algunas cuestiones pero no en otras cruciales, las decisivas para laIglesia.

El segundo argumento para probar que el Gobierno socialista miente y que no tiene nada de socialista sino que está engañando a la gente, en concreto a sus electores, entre ellos a Palinuro, utilizando su voto para hacer lo contrario de lo que sus votantes quieren es la inmigración. Durante el mandato de este Gobierno en su segunda etapa y el del ministro Celestino Corbacho en concreto, los eurodiputados socialistas españoles han votado a favor de la "directiva de la vergüenza" europea con las honrosas excepciones de los señores Borrell y Obiols. El ministro señor Corbacho también ha impedido que los inmigrantes puedan reunirse con sus familias y antes de ayer, en un movimiento indignante que ya debería haberle costado la destitución fulminante, anuncia que para luchar contra la crisis que él ni sus compañeros de Gobierno reconocen, cerrará el cupo de inmigración anual.

No se trata sólo de que esa decisión sea políticamente inadmisible sino de que es una inmoralidad. El mismo señor Corbacho ha llegado a ministro de España porque sus padres, extremeños, emigraron a Cataluña cuando él era niño. Es pues un emigrante. Si Cataluña hubiera hecho con él lo que él quiere hacer con los africanos que vienen a España espoleados por el hambre, estaría a estas horas destripando terrones en la dehesa lo que quizá hubiera sido una suerte para la causa de la justicia y de la izquierda.

O sea que mentirosos e inmorales. Compañeros: nos hemos lucido.

(La imagen es un famoso cuadro de Ford Madox Brown que simboliza la dureza de la emigración, se llama The Last of England y se encuentra en Birmingham Museums and Art Gallery).

jueves, 14 de agosto de 2008

La izquierda y los derechos.

Ya está en la calle el número de verano de la revista Trasversales que viene dedicada a los derechos, los de los inmigrantes y los de las mujeres y las minorías de una u otra orientación sexual. Francamente oportuno.

El artículo que más me ha interesado esta vez es el de Luis M. Sáez quien, bajo el título de ¿Quién ganó las elecciones del 9 de marzo? dice, y estoy de acuerdo, que la segunda legislatura del Gobierno del señor Rodríguez Zapatero se ha escorado tanto a la derecha que parece estar rivalizando con el PP, como se prueba por el frenazo a las reformas en materia de aborto, eutanasia o reforma religiosa. Por no hablar del vergonzoso palmarés en el Parlamento Europeo. y del feísimo asunto Taguas. Sáez dice que si no hay rectificación en la "directiva de la vergüenza" ni él ni otros cientos de miles de ciudadanos votarán al PSOE en las elecciones europeas del año que viene. No sé si serán tantos pero sí sé que eso también lo he dicho yo, con lo que ya somos dos que no votaremos al PSOE si no hay rectificación que no la habrá porque han decidido que los españoles y los latinoamericanos somos idiotas y se nos puede vender cualquier moto. ¿O no se ha visto a la vicepresidenta del Gobierno diciendo en el Nuevo Mundo que la directiva no se aplicará nunca en España? Eso quiere decir que piensan gobernar eternamente y que, además, valoran la bondad de una norma por el hecho de que no se aplique, lo que es pintoresco.

En el capítulo de derechos de mujeres y minorías, Manuela Cárdaba et al., (Nosotras decidimos) abogan por una ley de plazos y por sacar del todo el aborto del código penal; yo también pero díganselo al Gobierno que hasta hace poco sostenía que no hay "demanda social". Sonia Tridente (Custodia compartida...desde el nacimiento) aborda una cuestión de interés: eso de que muchos padres pidan la custodia compartida durante el divorcio y consideren una discriminación que los jueces la otorguen mayoritariamente a las mujeres. Si el cuidado de los hijos fuera compartido desde el nacimiento, dice la autora, eso no se produciría. Por último me ha parecido muy brillante un artículo de Beatriz Gimeno titulado El armario como coartada. El caso de las lesbianas. Brillante y muy cierto. Su argumento es que así como los gays han salido del armario (esto es, han conseguido invertir la pseudotolerancia liberal que permitía la homosexualidad siempre que fuera asunto privado, íntimo, secreto) a la luz pública, las lesbianas siguen encerradas en él, invisibilizadas y con la complicidad de ellas mismas, esto es, de aquellas lesbianas que,temerosas de la reacción social encuentran más cómodo "armarizarse" que romper el tabú de lo privado y conquistar su derecho a parecer lo que son. Es también un artículo valiente porque señala como cómplices de la situación a las feministas lesbianas que siguen en el armario.

En lo tocante a la inmigración hay un artículo de Esteban Ibarra (Las mentiras de la xenofobia) que señala cinco prejuicios de esos que sirven para atizar las pasiones en contra de los inmigrantes. Son muy conocidos pero está bien que los sistematice y demuestre que son falsos: a) sufrimos una invasión de inmigrantes; b) perdemos nuestros puestos de trabajo; c) consumen nuestra seguridad social; d) no quieren integrarse en nuestra cultura; d) son delincuentes. Que sean mentiras quiere decir que son falsos pero no con el mismo orden de falsedad; por ejemplo: no es verdad que consuman más servicios sociales que los nativos pero si no quieren integrarse en nuestra cultura eso no es verdad ni mentira; simplemente tienen el derecho a no hacerlo. Sobre inmigración versa también un largo y académico ensayo de Sandro Mezzada (Capitalismo, migraciones y luchas sociales) en el que se postula el principio de la autonomía de las migraciones, se repasan las teorías clásicas de la integración y se afirma que la integración contemporánea se hace a través de la clandestinización. Tiene una interesante reflexión sobre el valor de las aportaciones comunitaristas (de Martin Walzer) a la cuestión migratoria así como un juicio perspicaz sobre la perspectiva de género en las migraciones. El principal problema que plantean éstas es que ponen en tela de juicio las teorías recibidas de la democracia.

Fuera de programación, como si dijéramos, hay dos artículos más. Uno de Alain Lipiertz, eurodiputado verde francés, sobre La catástrofe irlandesa en el que, si lo he entendido bien, pone a bajar de un burro a los irlandeses por carcundas y manipulados por lo más reaccionario de la iglesia (cuestión del aborto), se escandaliza (literal) de que el 53% del 45% del 1% de los votantes europeos (o sea, 840.000) fastidien a quinientos millones, habla maravillas del Tratado de Lisboa y por último sugiere que los irlandeses vayan a hacer compañía a los noruegos mientras el resto de Europa sigue adelante con el proceso. La pieza me parece un exabrupto y una pasada que sólo demuestra lo cierto del viejo dicho según el cual "hay más parecido entre dos parlamentarios uno de los cuales es un revolucionario que entre dos revolucionarios uno de los cuales es un parlamentario." Este europarlamentario verde me parece un poco verde en otro sentido del color y un mucho gris.

Juan M. Roca escribe un artículo sobre el 68 que quiere hacer justicia al movimiento sesentayochero en los EEUU (El largo 68 norteamericano), más o menos diciendo que los franceses se llevaron las candilejas en el mayo del 68 pero que el trabajo de fondo lo hicieron los yankies a lo largo de todo el decenio. No veo que se puedan contraponer ambos términos, pues son muy disímiles. A lo largo del decenio lo hicimos todos: estadounidenses, alemanes, japoneses, españoles incluso (milagroso fue en las condiciones de la dictadura), franceses, ingleses, italianos , etc; pero el estallido que sintetizó lo que Hegel hubiera llamado la "manifestación del espíritu" tuvo lugar en Francia; y no en Francia, sino en París; y no en París, sino en el Quartier Latin. Y eso ya no hay quien lo mueva.

El número se complementa con unos poemas de Raimon cuyo valor es sobre todo sentimental y una magnífica crónica de Lois Valsa sobre Photoespaña 08 en algunas de sus diversas manifestaciones.

(Las imágenes son el anverso y el reverso de la revista Trasversales.

sábado, 12 de julio de 2008

Llegar aunque sea muertos.

Si naces en el África, especialmente en la llamada África subsahariana, tienes una esperanza de vida de unos cincuenta años...y ¡qué vida! Según en qué parte de esa llamada África subsahariana te hayan dejado caer los dioses tienes una probabilidad más o menos elevada de contraer SIDA a lo largo de tu existencia, siempre que no lo traigas ya del seno materno; de que te violen o te asesinen o ambas cosas y no necesariamente en ese orden; de que te recluten de niño para ser soldado; de que te mutilen genitalmente; de que te ejecuten por algún tipo de comportamiento sexual; de que mueras de hambre; de que mueras de un sinfín de enfermedades que ya se han erradicado en otros lugares del planeta, desde el sarampión al paludismo; de que te asesinen porque sí los policías de éste o los sicarios de aquel; de que caigas en las redes de alguna mafia que te prometa sacarte de ese infierno y llevarte hasta El Dorado en una patera por trescientos euros.

Trescientos euros es lo que vale la diferencia entre la muerte y la vida y, para un porcentaje, entre la muerte y la muerte. Trescientos euros. El año pasado iba el viaje a mil. El precio del negro a secas (no del oro negro) es lo único que baja.

¿Y nos extrañamos de que estén dispuestos a morir con tal de llegar? No es tan difícil. También nosotros emigramos a cientos de miles hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX y dejábamos atrás, por invivibles, condiciones que a los subsaharianos de hoy parecerían de lujo. Así que podemos comprenderlo perfectamente. Otra cosa es que queramos.

En principio la libertad de circulación es un derecho de ciudadanía reservado en España a los españoles y, ahora, a los ciudadanos de la UE. Pero, en el fondo, es un derecho humano fundamental y no debiera estar limitado por ley alguna. Según se asegura esto no es posible porque se produciría un "efecto llamada" que España no podría gestionar. La cantidad de pateras y cayucos se multiplicaría; y la de muertos. Todavía no es así y en algunas costas españolas la situación es dramática, por ejemplo, en las islas Canarias en cuyas playas a veces se da la aguda contradicción moral del mundo, la contraposición entre el lujo, la abundancia, el ocio de los ricos veraneantes y la miseria y el hambre de los ilegales. Los del negocio turístico están que trinan. Los clientes no vienen a las islas afortunadas a ver desgracias tan sórdidas. ¿O quizá sí? No seré yo quien niegue la posibilidad de que algún empresario "listo" se le ocurra ofrecer paquetes de vacaciones con percance de patera de ilegales vivos/muertos incluido. De momento, en todo caso, algo hay que hacer para apartar esas imágenes de los televisores a la hora del almuerzo habitualmente en sobredieta. Y ese algo no consiste en abrir de par en par las puertas porque eso no se atreve a proponerlo nadie en Europa.

Dicen nuestros gobernantes que lo que corresponde hacer es contribuir al desarrollo de la región a fin de dar a los nativos alguna razón para quedarse. Bendita intención. ¿Cuánto hay que "contribuir" para conseguir ese milagro? Porque los ilegales que abandonan sus países, con riesgo de que los revienten por el camino, los estafen al llegar a la costa y los engañen al embarcarlos hacia una muerte casi segura, esos ilegales, digo, saben perfectamente a dónde vienen, lo han visto cientos de veces en televisión. Porque en esos países no hay hospitales ni escuelas ni nada, pero sí hay televisión en la que lo que se muestra es todo producido en Europa o los Estados Unidos. Y viendo lo que hay aquí, los autóctonos allí saben que la distancia entre ellos y nosotros no solamente no se achica sino que se agranda a marchas forzadas. Así que la pregunta es pertinente: ¿cuánto hay que "contribuir" para conseguir el dicho milagro? ¿Podemos permitírnoslo? ¿Queremos?

NB: tengo idea de haber visto alguna carta o artículo del señor Carlos Carnero, eurodiputado socialista y de algún otro/a de sus colegas protestando airadamente de que se cuestione su ejecutoria de gente progresista y de izquierda por haber votado la directiva "de la vergüenza". Incluso creo haber leído que alguno de esos mendas sigue sosteniendo que la tal directiva es un avance porque justamente convierte a los inmigrantes ilegales en sujetos de derechos en países en que no los tenían. Pero eso simplemente no es cierto: los convierten en sujetos de no derechos, que no es lo mismo. Se los puede recluir sin procedimiento judicial y deportar con una simple decisión administrativa. Es cierto que se admite que los afectados puedan recabar asistencia letrada y judicial pero sólo se conceden en el marco de las disponibilidades de cada cual o sea, puede que nunca. ¿De qué derechos hablarán sus señorías?

Entre tanto, los muertos siguen arribando a nuestras costas para amargarnos el verano y mezclados con unos vivos medio muertos a los que ahora podremos garantizar el derecho que han proclamado sus señorías de volver allí de donde llegaron para que la próxima vez vengan bien muertos.

(La imagen es una acuarela de José Aja titulada “sin papeles”, foto de Fotos CNT (en precario), bajo licencia de Creative Commons).

jueves, 26 de junio de 2008

La directiva de la vergüenza y la desvergüenza de Rodríguez Zapatero.

Cada vez está más claro que este Gobierno en general y su presidente en particular están escorados hacia la derecha. Ayer no bastó al señor Rodríguez Zapatero que el señor Rajoy lo felicitara por su posición sobre la inmigración (dijo que el Gobierno había "rectificado") y en especial sobre la llamada "directiva de retorno", también conocida como directiva de la vergüenza, que ha suscitado críticas y rechazos en la izquierda europea y mundial. Tampoco le bastó que los grupos más de izquierda del Congreso, Esquerra Republicana de Catalunya, Izquierda Unida, el Bloque Nacionalista Galego y ¡hasta el partido de doña Rosa Díez! lo criticaran frontalmente y hablaran de un "Guantánamo europeo". Se reafirmó en su apoyo a la directiva de la vergüenza y pasó al ataque, sosteniendo que tales críticas son muestra de una "ignorancia supina elevada a la categoría de lo insólito o de una demagogia insostenible."

No ven (no vemos) los críticos las ventajas que para los inmigrantes ilegales supone la dicha directiva: garantías jurídicas de todo tipo, amparo, protección y un plazo máximo de detención, siendo así que en varios, ocho, países de la Unión Europea no lo había.

Es la repuesta la que muestra una ignorancia supina y un grado de demagogia difícil de superar: como algunos países no tenían plazo máximo de detención, se arbitra uno ¡de año y medio! durante el cual se puede deportar a la gente mediante decisión administrativa. Mediante decisión administrativa (policial) se confina a los inmigrantes en centros de internamiento; es verdad que pueden pedir el amparo de los tribunales, pero el presidente calla que eso será según las disponibilidades de cada país, condición que rige también para la asistencia letrada de los retenidos/deportables. O sea que de garantías, nada. Asimismo la deportación se puede hacer a terceros países siempre que estos acojan a los deportados. También calla el presidente que lo habitual es que esos "acogimientos" se compren. Lo mismo sucede con los menores inmigrantes; también pueden ser deportados a terceros países que, tras cobrar por ello, harán con esos menores lo que les venga en gana. ¿A qué garantías y seguridades se refiere este buen hombre?.

Dice el señor Rodríguez Zapatero que hablar de "Guantánamo europeo" es intolerable demagogia. Seguramente tiene un pico de tal, pero no más que la que hace él en sentido contrario justificando como avance y progreso una norma por la que vota la derecha europea en pleno, incluida la neofascista y a la que se opone la izquierda europea también en pleno, incluidos dos eurodiputados socialistas españoles, señores Borrell y Obiols, obviamente los únicos que han tenido agallas.

Porque, como no quiero dar a entender que, cegado por mi extremismo, ataco injustificadamente al presidente del Gobierno y secretario general del partido por el que he votado, echemos una ojeada a la votación de la directiva del retorno en el plenario del Parlamento Europeo del 18 de junio pasado. La directiva salió adelante por 369 votos a favor, 197 en contra y 106 abstenciones. Aun teniendo en cuenta que hubo muchos votos cruzados (por ejemplo los 16 eurodiputados socialistas españoles que cometieron la canallada de votar a favor ahora vemos que por orden del señor Rodríguez Zapatero, que tanto alaba esta norma xenófoba) es razonable pensar que los 369 "síes" vinieron de los 431 eurodiputados de los grupos del Partido Popular Europeo, la Alianza de Demócratas y Liberales y la Unión de la Europa de las Naciones, un grupo populista de derecha, o sea, la gente bien, contando con los dieciséis "socialistas" españoles. Los 197 "noes" y 106 abstenciones proceden del Partido de los Socialistas Europeos (215 aurodiputados) y de los Verdes, la Nueva Izquierda y los Independientes, o sea, la chusma. Es más, los socialistas europeos que trataron sin éxito de modificar la directiva de la vergüenza en un sentido garantista consideran que ésta atropella los derechos de los inmigrantes y permite que se pueda encerrar en centros de internamiento hasta dieciocho meses a gente cuyo único delito es su deseo de escapar de la miseria y la desesperación, según dice Mme. Martine Roure, la encargada de negociar la directiva de retorno en nombre del Grupo del Partido de los Socialistas Europeos, cosa imposible porque las derechas, apoyadas por los dieciséis eurodiputados españoles de la ignominia, impusieron el texto en un trágala de "lo tomas o lo dejas", ese texto que para el señor Rodríguez Zapatero es tan garantista.

Preguntas: ¿también son supinos ignorantes y demagogos los socialistas europeos? ¿Lo son los verdes? ¿Amnistía internacional que ha publicado un comunicado condenando la directiva? ¿Mercosur, que ha hecho lo propio? ¿Y no será que el ignorante supino y el demagogo es el señor Rodríguez Zapatero que, además, pretende engañar a la gente ocultando el hecho de que los casi doscientos eurodiputados socialistas del PE han votado en contra o se han abstenido?

Este menda ¿cree que la gente es idiota?

(La imagen es una foto de Adobemac, y representa una visita al campo de concentración de Dachau, bajo licencia de Creative Commons)

lunes, 23 de junio de 2008

Más en contra de la directiva europea de inmigración.

A propósito de la directiva canalla sobre la inmigración recientemente aprobada por el Parlamento Europeo con el voto favorable de dieciséis eurodiputados socialistas españoles leo en InSurGente que Chávez puede cortar el suministro de petróleo a Europa. En el mismo medio leo que los países del Mercosur en América Latina han condenado enérgicamente esa directiva de la vergüenza.

Tengo escasa simpatía por el señor Chávez, que no me parece de recibo, pero en esta ocasión aplaudo su actitud. Igual que aplaudo la de los delegados de Mercosur. Estos países poseen toda la fuerza moral que les da el hecho de que en buena medida son producto de la inmigración, la mezcolanza, el mestizaje, algo positivo para toda sociedad y a la que ninguna que no esté ciega debe renunciar.

Pero además del argumento pragmático para ir en contra de la citada directiva se da el moral tradicional, el más humilde y más potente, la llamada "regla de oro" de todo sistema ético, la que se repite siempre en cualquier lugar y momento de la historia de la humanidad como especie planetaria, la que reza: "No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti." Con eso basta. No es necesario ponerse a recordar que los inmigrantes en Europa, legales o ilegales, son seres humanos y sus derechos (también humanos, no meramente cívicos), como la libertad de circulación o el derecho a un juicio justo, deben respetarse.

¿Es que ninguno de los dieciséis criptofascistas del PSOE que votaron esa ignominia (por cierto, rompiendo la disciplina de voto del Partido de los Socialistas Europeos) se acuerda ya de los campos de prisioneros de Franco? ¿Tampoco de cómo los españoles republicanos encontraron acogida en los países latinoamericanos? ¿Ni de los cientos de miles de españoles que en los años sesenta del siglo XX salieron a trabajar a Francia, Alemania, Bélgica, etc? ¿No tienen sentido de la dignidad ni vergüenza? No soy vengativo pero confieso haberme entretenido con la fantasía de ver qué harían estos dieciséis desalmados si se vieran en la necesidad de buscarse la vida en otro país y se encontraran con que los encerraban en un campo de internamiento hasta año y medio sin juicio justo, sin garantías, sin los más elementales derechos; como animales.

Lo dije en el post de ayer: ¿por qué no dimiten? Añado hoy: ¿por qué no se pasan al PP? Más que nada por saber a qué atenernos.

(La imagen, el campo de concentración de Dachau, es una foto de Voj, bajo licencia de Creative Commons).

sábado, 21 de junio de 2008

Yo no voté esto.

En un magnífico artículo en El País titulado Los límites de la confusión, Soledad Gallego-Díaz explica cómo el señor Rodríguez Zapatero y la señora De la Vega pretenden confundir (no aclara si intencionadamente o no) a la ciudadanía diciendo que la infame directiva europea sobre la inmigración aprobada hace unos días por el Parlamento Europeo con el voto a favor de dieciséis eurodiputados socialistas españoles no tendrá efectos jurídicos en España. Doña Soledad: el señor Rodríguez Zapatero es licenciado en Derecho y la señora De la Vega es jueza y ambos saben perfectamente que mienten. Luego mienten.

Doña Soledad, que es persona buena, añade: "El PSOE asegura que nunca se llegará en España al tope de 18 meses de internamiento. ¿Por qué no? ¿Piensa que va a estar en el Gobierno de España legislatura tras legislatura?". Una muestra de ingenuidad, ¿de dónde saca doña Soledad que unos tipos que han votado a favor de esa infamia dejarán al PP el placer de detener contra toda justicia a los inmigrantes sin darse el gustazo de ponerla en práctica en su límite máximo? ¿De lo que dicen? ¿Y no ha quedado claro ya que mienten?


Confieso que nunca había visto deteriorarse tan rápidamente la fibra moral de unos gobernantes. Esto no es lo que yo voté ni (espero) lo que votamos otros cuantos millones de gentes de izquierda el pasado nueve de marzo. Ni los inmigrantes ni nosotros nos merecemos esta faena.


En un colofón que la honra doña Soledad dice que guardaremos en la memoria los nombres de los diputados socialistas José Borrell y Raimon Obiols que votaron en contra y el de Martín Grau y Segur que se abstuvo. No veo muy bien porqué he de recordar a un menda que no tuvo agallas para votar no, pero tiene un pase. Ahora bien, sigue doña Soledad diciendo que "Los (nombres) de los 16 que firmaron la directiva junto a Fini y Kaczynski quedarán apuntados en un papel." Vale. Pero que no se olviden. Los diputados socialistas en el Parlamento Europeo y, entre ellos los dieciséis que han votado esta canallada son los siguientes (con su correspondiente correo electrónico) que saco del blog IIIª República por si alguien quiere escribirles diciéndoles lo que piensa de ellos.

Bárbara DÜHRKOP DÜHRKOP
barbara.duhrkop@europarl.europa.eu

Inés AYALA SENDER
ines.ayalasender@europarl.europa.eu

Maria BADIA i CUTCHET
maria.badiaicutchet-assistant@europarl.europa.eu

Enrique BARÓN CRESPO
(sin mail)

Carlos CARNERO GONZÁLEZ
carlos.carnerogonzalez@europarl.europa.eu

Alejandro CERCAS
alejandro.cercas@europarl.europa.eu

Juan FRAILE CANTÓN
(sin mail)

Vicente Miguel GARCÉS RAMÓN
vicentemiguel.garcesramon@europarl.europa.eu

Iratxe GARCÍA PÉREZ
(sin mail)

Miguel Angel MARTÍNEZ MARTÍNEZ
miguelangel.martinez@europarl.europa.eu

Antonio MASIP HIDALGO
antonio.masiphidalgo@europarl.europa.eu
http://www.antoniomasipeuropa.blogspot.com

Manuel MEDINA ORTEGA
manuel.medinaortega@europarl.europa.eu

Emilio MENÉNDEZ del VALLE
(sin mail)

Rosa MIGUÉLEZ RAMOS
rosa.miguelezramos@europarl.europa.eu

Javier MORENO SÁNCHEZ
javier.morenosanchez@europarl.europa.eu

Francisca PLEGUEZUELOS AGUILAR
francisca.pleguezuelosaguilar@europarl.europa.eu

Teresa RIERA MADURELL
teresa.rieramadurell@europarl.europa.eu

María Isabel SALINAS GARCÍA
(sin mail)

Antolín SÁNCHEZ PRESEDO
(sin mail)

María SORNOSA MARTÍNEZ
maria.sornosamartinez@europarl.europa.eu

Luis YAÑEZ-BARNUEVO GARCÍA
luis.yanez-barnuevogarcia@europarl.europa.eu

Dieciséis de estos se han valido de mi (nuestro) voto para aprobar una directiva inhumana, ilegítima, xenófoba, propia de fascistas; me (nos) han engañado.

Que dimitan.

Este año que viene hay elecciones al Parlamento Europeo y desde ahora digo que mientras esos dieciséis usurpadores sigan ocupando escaños que no les pertenecen y la directiva de la vergüenza esté en vigor, no votaré al PSOE.


(Las imágenes son fotos del campo de concentración de Auschwitz European citizen, bajo licencia de Creative Commons).

jueves, 19 de junio de 2008

Dieciocho meses.

Ese es el tiempo máximo que las autoridades pueden tenerte chapado por mera decisión administrativa si eres un "ilegal", un "sin papeles" extracomunitario. Es verdad que tienes derecho a recurrir en demanda de una revisión judicial de tu caso, pero ésta sólo se hará "lo antes posible" y no en el plazo máximo de 72 horas que proponía una enmienda de las muchas rechazadas ayer en el Parlamento Europeo. O sea, que la policía puede darte una patada y echarte del país y, para cuando llegue un auto judicial, puedes llevar año y medio retornado a tu adorable tierra natal

Con la llamada directiva de la vergüenza las autoridades comunitarias dicen que pretenden "garantizar los derechos de los inmigrantes", como reza la foto de más arriba, que he sacado de la página web del Parlamento europeo. ¿Qué derechos? ¿El de libertad de circulación, el de habeas corpus, la inviolabilidad del domicilio, el acceso a la justicia, etc? Esta doblehabla orwelliana está afianzándose en la Unión Europea. ¿No señalaba hace poco la señora Marjeta Cootman, ministra eslovena de Trabajo e impulsora de la directiva de las sesenta y cinco horas que ésta: "ofrece protección para los trabajadores y trabajadoras y flexibilidad en la ordenación del tiempo de trabajo"? Igual que la directiva sobre el retorno de los inmigrantes ilegales: una garantía para ellos. Creo que la Comisión anda buscando alguien que la ilustre sobre esa magnífica idea de hacernos pagar también por las llamadas de móvil que recibimos. Se acabó la peste de los mòviles en las cabinas de los trenes y el asiento contiguo en el autobús. Porque, con semejante ideaza, la gente utilizará mucho menos el móvil y mucho más la red, cosa que ahora no sucede. Lo dicho, una ideaza que habría que extender a todos los demás clientes: si, al pasar, el frutero te ofrece un kilo de pimientos, aunque digas que no ya le debes un porcentaje del precio; si una gitana te ofrece la buenaventura, al oírla, ya estás en deuda con ella. Y (¿por qué no?) el sello de las cartas que lo pague el que las reciba; sí señor. De acuerdo con la doblehabla, la medida podría justificarse diciendo que, de este modo, se facilita el trabajo al sector publicitario que es uno de los que tienen más "tirón" del PIB.

Los dieciséis eurodiputados socialistas españoles que votaron a favor de la directiva de la vergüenza tienen el honor de compartir voto con el Partido Popular europeo y el grupo Unión por la Europa de las Naciones aun más de derechas. Se salvan algunos, escasos, dirigentes, como José Borrell o Raimon Obiols, pero los otros síes socialistas son un baldón al que ya se ha ido acercando el PSOE al abstenerse nuestro representante en la votación de la directiva canalla de las sesenta y cinco horas.


ACTUALIZACIÓN A LAS 13:00 DEL 19 DE JUNIO.

Leo en Público que el señor Rodríguez Zapatero califica de "inaceptable" la ampliación de la semana laboral hasta 65 horas¿Cómo es posible que el representante de España en el Consejo de Ministros de Trabajo se abstenga en una medida que el Secretario General de su partido y presidente del Gobierno de España considera "inaceptable"? Si algo que es inaceptable sólo mueve a la abstención, ¿para cuándo se reserva el claro y rotundo "no"? ¿O es que los socialistas se aprestan a hacer con la directiva de las sesenta y cinco horas lo mismo que con la de la inmigración: renegar de ella en casa pero votar que sí en Bruselas o Estrasburgo?


Lo anterior, como derecho al pataleo. Viene ahora pensar en qué se dice, si es que se va a decir algo. Corre por la red una convocatoria a una huelga general creo que para el próximo quince de julio. No estaría mal: la primera huelga general montada en la red y una huelga verdaderamente internacional. ¿No somos los europeos los destinatarios finales de esa norma en protección de las garantías de los trabajadores? Bien podemos ser los europeos quienes demos una respuesta unitaria a la agresión del capital. Y, de paso, metemos lo de los inmigrantes.