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viernes, 9 de diciembre de 2016

Al final, es el dinero

Impresionante la lista de actividades mercantiles de todo tipo y muy lucrativas que realiza Felipe González. Empresas, asesorías, conferencias, informes, intermediaciones, un verdadero torbellino que, según parece, le deja una pasta al año a él y a sus familiares. 

Por supuesto, algo inobjetable. González hace bien en ganar dinero con sus actividades lícitas. Por lo demás, tampoco parece tanto en comparación con lo que se levantan otros con actividades ilícitas o directamente criminales. O en comparación con otros políticos cesantes que parecen máquinas de ganar dinero.

Está claro. González hace muy bien en vivir bien. Lo haríamos todos si pudiéramos. Nada que objetar. También hace muy bien en manifestarse en la vida pública en asuntos en debate tanto de índole general como en los que afectan a su partido. Es ciudadano y militante del PSOE. Puede (y muchos creen que debe por adjudicarle el valor añadido de la experiencia) dar su opinión. Sin duda. Y esa opinión suele tener eco y hasta movilizar acciones como la que muy recientemente descabezó al PSOE preventivamente, por sostenerse que Sánchez iba a pactar con los "neobolcheviques" y los "separatistas". 

Insisto, nada que objetar. Solo advertir que el Felipe González que habla hoy es un "optimate", un hombre a quien la vida, la fortuna y su propia decisión han puesto del lado conservador de la sociedad. El misterio de la identidad humana hace que llamemos del mismo modo al Felipe González, abogado laboralista lampante que se puso al frente del PSOE y al Felipe González, potentado que gestiona millones, influye en los medios de comunicación y tiene amigos poderosos. Pero no es la misma persona. Ni mucho menos. Sus palabras no se escuchan de la misma forma. Él mismo tiene una idea del PSOE muy distinta de la que pudo tener al comenzar su carrera. Ahora se ha convertido en aquello contra lo que decía luchar.

Y la diferencia está en el dinero.

jueves, 16 de junio de 2016

Los políticos tramposos

Mala fama tienen los políticos. La gente los reputa falsos, vividores, chaqueteros, chupones... en fin, lo que nadie querría en casa. Ahora les ha caído encima otro estigma: ni siquiera saben su oficio. Si lo que caracteriza la política es la capacidad para llegar a acuerdos, resulta que los cuatro ineptos que el lunes regalaron a la audiencia una muestra insólita de la vulgaridad más roma, lo hicieron porque durante tres meses no consiguieron llegar a acuerdo alguno.

Y lo peor es que, por cuanto se vio en el debate del lunes, no están hoy más cerca de conseguirlo que hace un mes. Incluso dieron la impresión de que saben que, después del 26 de junio, tampoco conseguirán pactar y, por tanto, a lo mejor es necesario ir a unas terceras elecciones. Los pelos de punta ante la perspectiva de forma que, muy contundentes, dijeron todos que no habría terceras elecciones. Pero ¿qué crédito pueden tener? Ni ellos mismos se lo conceden. Así, para evitar que los critiquen, incluso que los insulten, traen propuestas que juzgan lógicas, incuestionables y que solo por accidente coinciden con sus intereses.

El Sobresueldos lleva meses pidiendo que se permita gobernar al partido más votado y afirmando que es lo que ordena el sentido común. Por supuesto, todos los sondeos señalan a su partido como el más votado. Pero esto es irrelevante. Si no lo fuera, ¿alguien duda de que un hombre de la entereza moral del Sobresueldos también pediría que gobernara el más votado?

De forma parecida, Jordi Sevilla, el gurú económico de Rodríguez Zapatero, a quien debe de parecer que no terminó de hundir suficientemente España en su mandato y pretende culminar la obra, introduce un perfeccionamiento en el postulado del Sobresueldos: debe gobernar no la lista más votada, sino la coalición que obtenga más apoyo parlamentario. El caso es el mismo: Sevilla supone que esa coalición será la suya pero su inmarcesible generosidad y sentido de la justicia lo llevaría a formular igual deseo, aunque no beneficiara en particular a su partido.

En realidad, no se sabe qué admirar más en ambas propuestas si la caradura de quienes las hacen o su creencia de que las gentes somos idiotas, que viene a ser lo mismo. La Constitución que estos dos frescales dicen respetar en grado sumo ya prevé que gobierne la mayoría electoral y/o parlamentaria. ¿En dónde, pues, está la novedad? Sencillo: en que, cuando esa mayoría electoral y/o parlamentaria no alcanza a ser la mayoría absoluta, los otros parlamentarios que sí la alcanzan, pueden plantear una moción de censura y echar al gobierno. La novedad reside en que los dos pájaros lo que están proponiendo es que los parlamentarios se comprometan a no hacer uso de un derecho que la Constitución les otorga. Algunos, incluso, creemos que no solo es un derecho, sino un deber de la oposición el derribar al gobierno si puede. Eso es la democracia.

Lo que no es democracia es emascular la Constitución (que bastante raquítica es) para ocultar que estos inútiles -pagados a cuerpo de emperador con dineros públicos- volverán a ser incapaces de constituir gobierno y lo que quieren es ocultarlo para no verse obligados a la vergüenza de unas terceras elecciones.

Para ocultar que, además de unos ineptos, son unos tramposos.

viernes, 10 de enero de 2014

La carroña fascista.

Pedro Zerolo ha comunicado que padece cáncer. No le ha dado miedo, ni reparo declararlo y ha cumplido como un señor con su función de hombre público de izquierda.

Palinuro le envía un abrazo y un mensaje de ánimo en este momento especialmente difícil de su vida, con el ferviente deseo de que lo supere.

Al saberse la noticia, un medio fascista, de esos poblados por mala gente, difundió un fotomontaje en las redes en el que se pretendía insultar al concejal del Ayuntamiento madrileño comparándolo con un chimpancé. Es inútil explicar a estos descerebrados que comparar a un ser humano con un animal, con cualquier animal, jamás será un insulto. Un insulto sería compararlo con uno de ellos, de los que hacen esas comparaciones, porque son pura mierda.

Luego, no sé qué cura, al parecer conocido porque, además de parásito como buen clérigo, es falangista, integrista y peor gente que la otra, salió diciendo que el cáncer de Pedro es un castigo de la divina providencia. Palinuro no cree en la existencia de ese ser, pero no duda de que, de existir, utilizaría la boca de este granuja para hacer sus necesidades, porque eso es insultar al dios que dicen adorar, como si no tuviera a qué dedicarse salvo a hacer sufrir inútilmente a los seres humanos. Solo por el cabreo que debe de producir a cualquier dios que lo peor, lo más brutal, criminal, canalla, bajo y rastrero de la humanidad ande siempre invocando su nombre para sus miserias, de existir, debiera enviarle otro cáncer y peor aun. Se lo merece.

(La imagen es una foto de Juanjo Zanabria Masaveu, con licencia Creative Commons).

viernes, 8 de noviembre de 2013

Los jarrones chinos parlantes.


El símil es de Felipe González (FG), cuando dejó de ser presidente. Todavía muy impresionado por un viaje a la China, en donde aprendió la sabiduría confuciana de la indiferencia hacia el color de los gatos, concluyó que los expresidentes son como los jarrones chinos, muy apreciados por todos, pero verdaderos estorbos. Venía a aconsejar a los de su género moderación, discreción y, en definitiva, silencio. Por entonces, los únicos expresidentes eran Suárez y Calvo Sotelo y los dos, uno hasta su muerte y el otro hasta caer gravemente enfermo, supieron ajustarse al modelo sin que se les pidiera. Suárez jamás fue por ahí impartiendo lecciones de nada a nadie y todos sabemos que acumulaba un tesoro de experiencias.

Han sido los ex-presidentes posteriores quienes han roto esa regla de oro. En primer lugar, el propio FG y, en segundo, el ubicuo José María Aznar (JMA), quien no pierde ocasión de regañar a su sucesor en sus permanentes comparecencias en los medios con los más diversos motivos; de regañar al sucesor y pronunciarse a su modo y según su Minerva sobre los más graves problemas de España. Ayer estaba presentando el segundo tomo de sus memorias en compañía de su señora, Josep Piqué y un buen puñado de ex-ministros suyos, Zaplana, Acebes, Tocino, Mayor Oreja, Aguirre. Estaba también Ignacio González. El toque plural lo ponía José María Fidalgo que, de secretario general de CCOO ha pasado a doctrino de la FAES. El caso es encontrar unas siglas. La ausencia de miembros del gobierno fue clamorosa: ni un mal ministro; ni Wert; y tampoco Rajoy. Nadie. Mandaron a un oscuro secretario de Estado que ni sale en las fotos y al director general de la policía, seguramente no por razón del cargo, aunque nunca se sabe.

Tiempo habrá de hablar del libro, pomposamente titulado El compromiso del poder. Los trozos que van filtrándose a través de los medios apuntan a un nuevo ejemplo de prosa aznarina, ditirámbica hasta el empacho hacia su grandeza personal y muy agresiva hacia todos los demás, especialmente los adversarios políticos, a los que zahiere e insulta con tantas razones y motivos como los que tiene para el autobombo: ninguna. Esa patochada que dice haberle dicho a Chávez (ahora que este ya no puede desmentirlo) de "Mira Hugo, si yo hubiera querido dar el golpe contra ti, te aseguro que tú, ahora, no estabas aquí" se comenta por sí sola. Hay muchas otras perlas. El personaje es fiel a su propia caricatura.

En la presentación no criticó a Rajoy, cual acostumbra. Realmente, no tuvo tiempo porque lo dedicó todo a hablar bien de sí mismo, el milagro, recuérdese, y a poner de ejemplo sus legislaturas, del que los demás debieran aprender en lugar de hacerlo todo al revés. En cualquier caso, por una vez se quedó corto. Fidalgo, arrastrado por su propio entusiasmo por los gobiernos de Aznar, llegó a decir que el resultado de las elecciones de 2004, que ganaron los socialistas, fue una "tremenda injusticia". Vaya con el ex-secretario general de CCOO. Claro que, al otro lado de Aznar estaba Piqué quien, en su juventud militó en la izquierda, creo que en la comunista. El cuadro es: la derecha franquista de toda la vida flanqueada por dos izquierdistas arrepentidos. Más que una foto, es una lección moral que permite preguntarse con razón cuántos de quienes hoy más vociferan en la izquierda, presentarán las memorias de Rajoy dentro de diez o veinte años.

Sea como sea, esta enésima aparición del jarrón chino de la derecha escenifica una línea de fractura del PP bastante visible entre un ala de halcones y un gobierno de azoradas palomas.

El otro jarrón chino también hizo acto de presencia con otro libro bajo el brazo. Este no parece ser de memorias. FG rechaza la idea de escribir unas porque dice que es un género muy insincero. Es cierto, pero aun así, el género memorias es muy interesante. Hasta las mentiras ayudan a entrever la verdad. Cosas de la naturaleza humana.

Este otro libro, al parecer, es un ensayo sobre el liderazgo, supongo, porque se titula En busca de respuestas. El liderazgo en tiempos de crisis, que sugiere un lema para un congreso. Hablar de liderazgo lo ha llevado a considerar el de Rubalcaba y, aunque tiene a este como "la mejor cabeza política de España", le adjudica un "problema de liderazgo". Habló poco del libro que, por cierto, presentó él solo, sin "arroparse", como suele decir la prensa, con viejos compañeros de fatigas. FG no es muy dado a la especulación teórica. Prefiere pronunciarse sobre la realidad práctica a golpe de intuición y suele encontrar oídos favorables, lo cual demuestra no que tenga razón, sino que él sí es un líder hasta cuando ejerce de jarrón chino, desobedeciendo su propia conseja y en clara evidencia de que a menudo no tiene razón. Como todo el mundo.

Mucho más libre que Aznar, la comparecencia de FG fue, incluso, beligerante. Respondió a las preguntas indiscretas de los periodistas sobre asuntos del partido, primarias y el PSC. Y también a la insólita cuestión de si piensa volver cuando es obvio que no se ha ido jamás y que ocupa el único lugar que razonablemente puede ocupar, el de un jarrón chino parlanchín. Una especie de asesor olímpico, aúreo, que juega con su remanente de liderazgo y el mucho prestigio que tiene entre los suyos.

Por último, el más reciente jarrón chino, Zapatero, también amaga con unas inminentes memorias. Los políticos piensan que el cumplimiento de un mandato equivale a un giro en sus vidas que los incita a escribir sus recuerdos. A veces demasiado pronto. A Zapatero puede pasarle como a Willy Brandt quien escribió unas memorias y, muchos años después, escribió otras, algo así como los Veinte años después de los Tres Mosqueteros. En todo caso, se nota la bisoñez de Zapatero en esto de ir de jarrón chino. El otro día, en la fiesta de La Razón, un panfleto antisocialista y antizapateril, estaba como eso, como un jarrón chino, en compañía de Rajoy, Sáenz de Santamaría, los Príncipes de Asturias, Aznar, etc. Completamente fuera de lugar.

lunes, 3 de junio de 2013

Luz y sonido.


Se han hecho numerosas especulaciones sobre la fulminante reaparición televisiva de un Aznar iracundo y, como siempre, rencoroso, hace unos días. Que si reto a Rajoy, que si intención de volver a la vida pública (de la cual no se ha ido ni un minuto), que si la conciencia, la responsabilidad, el deber. Pamplinas. El hombre reaparece en defensa propia. Tiene noticias sobradas de que la Gürtel y los papeles de Bárcenas lo señalan como posible gran responsable de la trama de corrupción en que, según todos los indicios, ha vivido el PP durante años bajo su presidencia y la de su ungido sucesor, Rajoy. Y no observa en el gobierno la actitud de cerrada defensa de su persona que se esperaba. Al contrario, la premonitoria expresión de Cospedal al comienzo de la saga de que cada palo aguante su vela parece dirigida en concreto a él. Él, el gran Él, que salvó a España del desastre, el milagroso Él, de impoluta trayectoria se ve ahora acusado de las más bochornosas corruptelas; sobresueldos cobrados durante años, incluso, supuestamente, mientras era presidente del gobierno, actos organizados con dinero de la Gürtel, clases de golf costeadas con los impuestos de los madrileños, medallas del Congreso de los EEUU jamás conseguidas pero literalmente compradas con dineros públicos.

Cuando El País desveló las primeras acusaciones, el hombre reaccionó con contundencia, querellándose con el diario. Pero, justo cuando comparecía en la televisión para dar las explicaciones pertinentes, el mismo periódico le lanzó una andanada en la línea de flotación al informar de que la Gürtel, el amigo Correa, en concreto, había costeado parte de la bombástica ceremonia de la boda de su hija. En concreto, la iluminación. Aznar pergeñó una explicación para salir del incómodo paso suscribiendo la que daba su yerno: Correa era su amigo; nadie en el momento de la boda se coscaba de que era un presunto chorizo; se trataba de un regalo personal, al uso de las bodas normales; y, seguía el yerno Agag, quien insinuara alguna irregularidad se las vería con sus abogados. Para no ser menos, Botella, la madre de la novia, añadía que la duda acerca de si la Gürtel había recibido contraprestaciones a cambio de iluminar la boda de su hija la ofendía. Ignoro cuán ofendida estará la alcaldesa de Madrid, pero parece incontrovertible que la Gürtel recibió trato de favor, incluso ilegal, de parte de las administraciones regidas por el PP antes, durante y después de la boda.

Ahora parece que el regalo no se limitó a la iluminación sino que, según informa de nuevo El País, la trama corrupta también pagó el sonido. Un espectáculo pues de luz y sonido costeado por unos presuntos delincuentes. Si la iluminación la sufragó Correa, el sonido parece haber corrido a cargo de el Bigotes, otro pintoresco personaje de esta trama que a lo mejor también resultó haberse movido por su intensa amistad con el novio. Es un hecho, muchas veces comentado en las redes, que en la boda de la hija de Aznar hubo una clara sobrerrepresentación de gentes posteriormente imputadas en todo tipo de mangancias, choriceos y corrupciones. 

Teniendo en cuenta estos "regalos" y el hecho de que varios alcaldes pusieron numerosos medios y recursos públicos al servicio de los festejos matrimoniales de Agag-Aznar, es autorizado pedir al reaparecido expresidente del gobierno que aclare a la opinión pública qué es lo que él pagó de su bolsillo en aquel inenarrable espectáculo.

De Turquía con dignidad.



Estoy entusiasmado con lo que pasa en Turquía. La gente sigue despertando. Es un ejemplo para todos. La dinámica es siempre la misma. Los ciudadanos se echan a la calle para protestar contra las arbitrariedades del gobierno (en Turquía, en España, por doquier). Este responde con su habitual violencia y se produce un fenómeno de acción-reacción. La violencia hace entonces su aparición entre los manifestantes. Pero nadie sensato puede atribuir a estos designios violentos algunos cuando es claro que responden a la violencia del sistema en legítima defensa, como queda patente en el visionado de este vídeo en Youtube. Cada vez es más claro que una revolución es posible en Europa.

(La primera imagen es una caricatura mía de Aznar a partir de una foto de Встреча Россия, bajo licencia Creative Commons).

jueves, 30 de mayo de 2013

Los oráculos.


Los oráculos de la antigüedad nunca fueron muy claros. Había que interpretarlos. A veces parecían decir una cosa pero significaban la contraria. Otras, inducían a confusión. Y, por supuesto, también acertaban. O sea un lío. No había modo de estar seguro.

Lo mismo hoy con las declaraciones de los políticos, los economistas, los financieros. Es difícil creerlos a la vista de la experiencia. Rajoy debe tener la palma de profecías, vaticinios, promesas incumplidas. No porque sea el más inepto, sino porque lleva más años haciéndolos. Y haciéndolos en tiempos cortos. Los políticos tienen algo de profetas, o sea de visionarios y el común les exige que expongan esas sus visiones de futuro. Pero no para la venida del Mesias o la próxima glaciación, sino para el otoño que viene. No es que en la corta se yerre más (se yerra igual en la larga) pero el yerro se comprueba antes. De forma que, aplicando la regla, ya se sabe qué sucederá cuando Rajoy dice que este año tocamos fondo. Al auditorio se le ponen los pelos como escarpias. Presumimos saber qué quiere decir "tocar fondo", pero no podemos estar seguros. Cuando un navío toca fondo, ahí se queda. Como la idea parece ser que, tocado fondo, comienza el ascenso, se supone que el navío es un submarino. Pero los submarinos pueden revertir el sentido de su marcha a voluntad; no necesitan tocar fondo y botar como si fueran una pelota. Y, siendo así, ¿por qué esperar a tocar fondo? Ascendamos de nuevo sin más. Pero eso es imposible, ¿verdad?

La cuestión está en la fórmula en sí misma, en el oráculo, "tocar fondo" cuando el propio Rajoy sabe y, si no lo sabe, el periodista se lo recuerda porque lo sabe todo el mundo que, si tocamos fondo este año, el que viene tocaremos subfondo porque las previsiones son negativas. Pero eso da la impresión de serle indiferente a Rajoy y al resto de políticos, banqueros, economistas, directores de organismos financieros que inundan a diario los medios con previsiones arriba, abajo, en medio, para el año que viene no coincidentes por supuesto y que, además, se revisan un par de vueltas antes de su hipotético cumplimiento de forma que a veces no se sabe si se habla de la previsión del FMI, de la corrección posterior o de la corrección de la corrección. El resultado suele sur muy parecido en cuanto a cumplimiento al que se consigue decidiéndolo a los dados.

Como profetas los políticos son iguales a los viandantes o los contables. Pero los contables y los viandantes no van contando a la gente que tienen la fórmula para salir de la crisis y que esta consiste en aplicar sus medidas, cual se verá en seis, ocho, doce meses. Y, si no se ve, paciencia, ya se verá en otros seis, ocho, doce meses. Y ahí es donde el oráculo manifiesta su capacidad de confusión, cuando no de mixtificación. Después de años de asegurar todos que tenían la fórmula definitiva, resulta que personalidades del mundo político y económico no ven salida fácil a la crisis. Es verdad que se trata de un acto de entrega de un premio de periodismo de El País, que ha recaído en Víctor de la Serna y las personalidades son de un círculo cerrado y nacional pero, en el fondo, trasmiten claramente el estado de ánimo de las personalidades de mayor proyección internacional: que no saben por dónde andan.

domingo, 10 de febrero de 2013

Ni Rajoy salva a Rajoy.

¡Menudo desastre ha organizado Rajoy por dárselas de puro publicando sus declaraciones de la renta! El anuncio de la disclosure ya fue recibido hace días con recochineo en un país en el que esa declaración salía a Díaz Ferrán a devolver. El gesto es absurdo pues nadie incluirá en la declaración de la renta los ingresos ilegales. Pero, además, la propia publicación ha suscitado muchas más suspicacias de las que trataba de acallar. Los papeles de Rajoy traen sus declaraciones desde 2003. Como los apuntes de Bárcenas se interrumpen en 2003, aquellos no aclaran nada. No solamente no aclaran; enturbian más la cuestión. Pues. ¿no sucede ahora que la declaración de la renta de Rajoy no coincide con la que hizo en el Congreso? Y no por una bagatela sino por unos 100.000 euros. Dejarse olvidados 100.000 euros en el cajón de la mesilla es harto difícil.

Al margen de otras cuestiones de legalidad, los papeles de Rajoy muestran un ciudadano que nada en la abundancia, que se sube el salario en un 27% entre 2007 y 2011 y, acto seguido, impone reducciones de sueldos, de pensiones, de subvenciones a sus paisanos y los obliga a hacer sacrificios de todo tipo. Y quizá lo más irritante sea ver cómo lleva la pantomima a decir que miro mi cuenta a fin de mes, tengo los problemas que tienen todos los ciudadanos. Y eso cobrando 14.000 euros mensuales, con todos los gastos pagos. Es una afirmación tan desvergonzada como la famosa salida de Esperanza Aguirre de no llegar a fin de mes.

Especialmente llamativo en el estadillo de cuentas de Rajoy es ver cómo el sueldo que le paga el partido se triplica entre 2004 y 2005. ¿La razón? Compensarle por la pérdida de ingresos como ministro del gobierno derrotado en las elecciones de marzo de 2004. Tanto para Rajoy como para Cospedal hay una clara relación compensatoria entre el salario del partido y el del cargo público. Y los dos encuentran lógico y lícito cobrar ambos.

Estas prácticas del PP plantean la cuestión de cómo entiende la derecha el partido. Da la impresión de considerarlo como un instrumento para el medro personal, de familia, de grupo, de casta. Es una idea patrimonial de la organización política que se traslada tal cual a las instituciones y los medios. El PP paga con dineros públicos unos medios de comunicación que usa como oficina de propaganda. Contrata con cargo al erario público gentes del partido para realizar tareas de partido, como en el caso de Carromero. En realidad, la visión conservadora de las instituciones apunta a dos objetivos: se instrumentalizan estas bien para expoliar lo público y llenar la administración de enchufados, bien para avanzar en el desmantelamiento del Estado de derecho.

Al margen de estas consideraciones más generales, la dimisión de Rajoy debe producirse entre otras razones por ese fariseísmo fanfarrón, como de casino de pueblo, con el que quien está, al parecer, llevándoselo crudo afirma puritano no he venido a la política a ganar dinero. Quién lo diría, ¿eh?

(La imagen es una captura del vídeo de Autonomousmad,titulado El#TicDeRajoy se repite en Berlín, dos días después del espectáculo de Génova.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Ese escándalo llamado Cospedal.

Hasta el 31 de diciembre -ultimísimo día- ha esperado Cospedal para hacer pública su declaración de ingresos de 2011 a pesar de tenerla firmada desde julio. La intención es obvia: que la gente no se fije en cómo esta política predicadora de la austeridad y el sacrificio, que ha dejado sin sueldo a los diputados de la oposición, acumuló salarios públicos de modo ilegal y fraudulento a lo largo de 2011 (y años anteriores) a juicio de Palinuro.
Las cantidades y conceptos de estos devengos, insisto, presuntamente ilegales, están en esta página de Sueldos públicos que conviene leer con atención, y son los siguientes:
  • 88.897 € netos como secretaria general del PP (6.350 € al mes en 14 pagas)
  • 31.775 euros del Senado.
  • 36.082 como presidenta de Castilla-La Mancha.
  • 1.634 euros procedentes de los trienios como abogada del Estado
Con razón no quería la dama que se supiera lo que pillaba, porque es un escándalo.
Añade Cospedal en su declaración que, desde julio de 2011, solo ha cobrado el salario de presidenta de Castilla-La Mancha, mientras que por el resto de conceptos solo cobró hasta junio de 2011, cumpliendo así con la legislación de la Comunidad Autónoma. Muy bien. Estaría bueno, aunque cabe preguntarse si también ha dejado de cobrar como Secretaria General y lo más seguro es que no, que sigue. Pero no lo dice. Como abogada del Estado, no ignora que, por encima de la Ley de CLM está la legislación del Estado y que la Ley de Incompatibilidades de 1984, en vigor en su cortijo, aunque ella quiera ignorarlo, estipula taxativamente que no pueden cobrarse dos o más sueldos públicos por ningún concepto y ella ha estado cobrándolos hasta junio de 2011 y en los años anteriores. El del Senado es un sueldo público, los trienios de la abogacía del Estado, también y, aunque la mangancia y la marrullería de los políticos quiera ocultarlo, el del PP también, puesto que los partidos políticos en España se financian con cargo al erario público. Y eso sin contar con un salario que, misteriosamente, no aparece en la declaración porque debe de estar oculto en el de presidenta de la Comunidad. ¿No era Cospedal diputada del PP en CLM antes de junio de 2011 y no cobraba un salario también por ese concepto, compatibilizado con el de senadora, abogada del Estado y secretaria general del PP?
En cualquier país civilizado del mundo, esta señora habría dimitido ya y estaría devolviendo las cantidades indebidamente percibidas. Aquí no pasa nada, la dama se pone una peineta y va por ahí dando lecciones de austeridad a la gente a la que priva de sus derechos, ingresos y emolumentos.

viernes, 24 de agosto de 2012

Estampas del verano. La ministra de empleo es de puro cachondeo.

Aseguro al amable lector que escribir sobre Fátima Báñez después de un consejo de ministros es muy difícil. Hay que empezar por poner mucha atención para entender lo que dice, no porque su concepto sea profundo sino porque, al igual que la otra ministra semianalfabeta, Ana Mato, esta tampoco sabe hablar. Una vez se ha entendido lo que quiere decir es preciso un esfuerzo suplementario para contener la risa porque lo que normalmente dice esta señora son sinsorgadas. Y no se piense que es maldad de Palinuro por hacerle pagar sus esfuerzos. Ni hablar. Es juicio general ya que, como se sabe, es la ministra peor valorada del gobierno si se exclujye, claro, a Wert. Pero eso no quiere decir nada pues doquiera que esté, este pedante reaccionario es el cero absoluto. Se entiende, pues, que el post tiene su curro.
Por otro lado, ¿que podría decir sobre el trabajo y el empleo una mujer que no ha trabajado en su vida, no sabe qué sea el empleo ni el paro? Quien piense que exagero, que vaya a la web de La Moncloa (en enlace está más abajo, en la explicación de la imagen) y vea el currículum de doña Fátima. Desde que terminó los estudios ha estado a sueldo de su partido, desempeñando cargos; es decir, no ha tenido un empleo jamás, no sabe lo que es un horario o un patrón, no ha dado palo al agua. Y, a pesar de todo, habla como quien conoce el asunto, con lo que el desbarajuste es mayúsculo.
¿Y qué dice esta dama, fiel devota de la Virgen del Rocío, en cuyas manos ha puesto los buenos resultados de su gestión que, de momento van siendo catastróficos? Dice que va a subir a 450€ el subsidio a los parados de larga duración con personas a cargo, pero que, para ahorrar, retirará los 400 a todos aquellos jóvenes que vivan con sus padres y ganen cada uno de ellos más de 481€ al mes o 75% del salario mínimo.¿Entendido? Va a dar una limosna a un puñado de personas y va a despojar de sus únicos ingresos con razones torticeras a cientos de miles de jóvenes.
Se entiende por qué la derecha está siempre defendiendo la familia con uñas y dientes, incluso cuando nadie la ataca. Quiere que actúe como "colchón" (la expresión es de Báñez) para amortiguar la necesidad del parado. Es decir, quiere la familia para desmantelar el Estado del bienestar y hacer que los subsidios de estos los sufrague la caridad pública y la beneficencia de Ejército de Salvación. O la Virgen del Rocio que, al parecer, hace unas patatas viudas de chuparse los dedos.
Que sea ministra de algo una persona sin conocimiento teórico alguno ni experiencia práctica de aquello que administra no es tan extraño en este gobierno. Lo mismo pasa  con la ministra de Sanidad, el de Educación, el de Asuntos Exteriores, el de Medio Ambiente, etc. Son todos nombramientos personales de Rajoy entre sus amigos, allegados y enchufados; no entre la gente más competente. En concreto, esta Fátima Báñez pasa el tiempo  matando marcianos en la red y zascandileando en inernet y como esta es muy complicada para sus entendederas, de vez en cuando mete la pata y organiza una irrisión o una irritación generales, según el tipo de metedura de pata. Cuando presume como los niños de haber conseguido una puntuación muy alta en algún jueguecito de marcianos, dan ganas de reír. Cuando remite a un diario tan carcunda como ella información secreta que debiera custodiar pero que sustrae a su dueño y difunde ilícitamente, uno se pregunta por qué no se la ha destituido ya.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

martes, 21 de agosto de 2012

Estampas del verano. Luis de Guindos es de los más lindos.

El gobierno que padece hoy España es del Partido Popular. El nombre no puede ser más demagógico. Todo lo que hay de popular en el PP está en eso, en el nombre. En él militan marquesas, nobles, banqueros, empresarios, ladrones de guante blanco, monaguillos y los habituales chicos de los recados de la derecha: señorit@s de buena estirpe, como escribía Rajoy cuando, joven e indocumentado, decía la verdad de lo que pensaba y no como ahora que ni piensa en decir la verdad. Señorit@s con algún máster en algo que no han dado palo al agua en su vida porque todo se lo han arreglado sus padres.
Muy popular, como se ve.
En el gobierno en este momento contamos con un noble (Morenés), un bancario (De Guindos), un empresario (Arias Cañete) dos correveidiles de la iglesia (Fernández Díaz y Wert) y el resto son los mentados chicos de los recados, nueve en total, empezando por el presidente del gobierno; nueve pav@s que, en la mayoría de los casos no han hecho otra cosa en la vida que militar en el PP y ocupar puestos por enchufe. Solo alguno, excepcionalmente, ha ejercido la profesión para la que estudió. En la mayoría de los casos  fue terminar la licenciatura e ingresar en el PP ocupando unos u otros cargos hasta llegar al actual de ministr@. Basta ojear la página web de La Moncloa en la que se da cuenta de los miembros de gobierno para darse cuenta de que en ella computan como "actividades profesionales" todos los cargos, actas de diputados, direcciones generales, portavoces que han ido pillando en sus por lo demás bien anodinas vidas.- Es decir, son políticos profesionales, gente que vive del partido y del Estado, muchos de ellos funcionarios públicos, muy comprometidos con la tarea de desmantelar la función pública.
De Guindos no es banquero, pero es bancario, esto es, algo peor que los banqueros porque son sus perros guardianes. Contribuyó al hundimiento de Lehman Brothers, en donde estaba empleado, gracias a sus muchos conocimientos de economía y, como premio, el chico de los recados de Pontevedra lo nombró ministro de Economía y Competitividad. Desde que se estrenó en el cargo, al pueblo español le ha ido francamente mal pero a él en persona, francamente bien. La prueba, ese ático de ensueño que se ha mercado en la muy original zona de La Moraleja, antes de que suba el IVA que él mismo incrementó.
No es cuestión de comentar el fondo de esta decisión. Allá cada cual con sus gustos. Los nuevos ricos son así: lujo oriental y bien ostentoso para que nadie pueda ignorar al protagonista : coches de alta gama, viviendas lujosas en zonas "privilegiadas", cuerpo de casa numeroso, en fin, nada que no haya practicado Teodorcito Obiang en París.
No es el fondo de la decisión lo que se trae aquí a colación sino su forma. Hace falta tener la piel coriácea para gastarse 600.000 euros en un capricho cuando el 95% de la población lo pasa mal y, en buena medida por los dislates del feliz comprador del ático.  Además de piel coriácea y falta de la más elemental sensibilidad, hace falta ser agarrado, tacaño y avaricioso para comprar corriendo, antes de que suba el IVA para ahorrarse unos eurillos.
Los miembros del partido "popular" carecen de toda idea o contacto con el sentir del pueblo al que dicen representar y, por eso, no se dan cuenta de cómo ofenden estos contrastes a la gente. Como cuando la irresponsable Cospedal dice que el PP es el "partido de los trabajadores" y, acto seguido, despide 700 interinos. Creen que el mundo es suyo, que España les pertenece, que pueden hacer lo que les dé la gana y no se percatan de que estos insultos van aumentanto la presión de la marmita al fuego. Tienen tres años y medio más para seguir expoliando a los trabajadores, privándolos de sus derechos y para seguir riéndose de todo el mundo al imponer mermas, restricciones y ajustes al tiempo que ellos se compran palacetes y palacios que luego hacen vigilar por la polícia, con cargo a los impuestos que pagamos todos los ciudadanos.
Pues eso: ¡Guerra a los palacios y paz a las chabolas!
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

lunes, 20 de agosto de 2012

Estampas del verano. Mayor Oreja, el franquista que no ceja.

Hace un tiempo preguntaron a este veterano, correoso, contumaz y bastante pesado político del PP si condenaba el franquismo. Respondió que por qué tenía él que condenar el franquismo cuando, a su parecer, había sido una epoca extraordinariamente apacible, una expresión que se ha hecho célebre y lo perseguirá hasta su último día que Palinuro le desea lejano.
El menda procede de la democracia cristiana, que nunca llegó a articularse satisfactoriamente en España por estar llena de zapadores ideológicos, sobre todo la de Óscar Alzaga. Cuando el intento democristiano fracasó, Mayor, beato como es, quiso fundar su propio partido, la Unión del Pueblo Vasco, pero estos tiempos de relativismo no le fueron propicios. De vuelta se integró en el PP, el partido de los franquistas, todos ellos católicos al fin ya al cabo y ahí se quedó, formando su ala más intransigente en punto a cuestiones morales como el matrimonio y el aborto y nacionales, como la de ETA.
En su larga carrera política (de hecho no ha tenido otra; muy típico de los peperos, que hablan de la "sociedad civil" pero son todos políticos profesionales) ha sido de casi todo y la culminó como ministro del Interior del hombrecillo enfurecido, azote del Irak. Desde entonces vegeta en el cementerio de elefantes del Parlamento europeo, de donde lo traían los sectores más carcundas, ultramontanos y reaccionarios de la derecha española cuando montaban alguno de sus alborotos callejeros al gobierno del impío Zapatero, para que diera el do de pecho y dijera la barbaridad mayor. Para eso lo lleva en el apellido.
En su falta de raciocinio, de flexibilidad, de discernimiento, el hombre acabó ganándose fama de ogro tragasables con quien no convenía enemistarse pues arrastraba a los sectores más integristas de la derecha. Rajoy que, en su falta absoluta de principios morales de todo tipo, lo temía como Herodías temía al Bautista, trató siempre de congraciarse con él, de suavizarlo, no fuera a empezar a rugir y le incendiara la peña.
Pero todo tiene un límite. Por fin Rajoy ha tenido que medirse con la realidad del País Vasco como protagonista, no como espectador desde la barrera; ha tenido que tomar decisiones en lugar de criticar siempre las de los demás y hete aquí que, a la primera de todas, la excarcelación de un etarra con cáncer terminal, la fiera ha vuelto a salir del cubil rugiendo al grito de: España se rompe si el gobierno manda al canceroso a morir en su casa.
En fin, es verano y Palinuro tiende a la ensoñación y la indiferencia. Propone ignorar los aspavientos de este incansable franquista cuyo obvio interés es mantener la situación de crispación y violencia en el País Vasco cuanto pueda. Su tiempo ha pasado y sus admoniciones y avisos ya no los escucha más que su alter ego, aquel insólito Carlos Iturgaitz que se llevó con el al Europarlamento y de cuya condición racional hay serias dudas.
Solo una última reflexión: ¿qué cristianismo es el de un pavo carente de piedad para un hombre frente a frente con su muerte en un breve y cierto plazo? ¿No será otra estafa como la del apacible franquismo que, en realidad, fue una dictadura de asesinos como sabe de sobra el meapilas Mayor Oreja?
(La imagen es una foto del PP de Madrid, bajo licencia Creative Commons).

lunes, 13 de agosto de 2012

¿Son iguales todos los políticos?

Las dos sandeces que la derecha repite sin parar y sus mesnadas sueltan en las barras de los bares como si estuvieran enunciando verdades luminosas que explican la compleja realaidad son estos dos apotegmas que parecen dictados por una sabiduría ancestral y sólo ocultan mala fe, voluntad de engañar y regusto por el topicazo, a saber:
  • Todos los políticos son iguales: van a lo suyo.
  • Ya no hay diferencias entre la izquierda y la derecha.
Normalmente, quien suelta la primera estupidez, suelta también la segunda.
¿Todos los políticos iguales?  Cualquiera que esté medianamente informado sabe que esto es mentira, una forma de difamar a los políticos honrados, útiles, ingeniosos poniéndolos al nivel de los sinvergüenzas, holgazanes y estúpidos. Un recurso muy frecuente de la derecha, cuya falsedad evidente se prueba de muchas formas pero la mejor, sin duda, es acudir a un ejemplo concreto, palmario, tangible: ¿Son iguales Sánchez Gordillo y Arias Cañete? No, ¿verdad? ¿Hace falta decir por qué? Gordillo gana 1.200€ al mes; Arias Cañete diez, quince, veinte veces más. Gordillo está siempre junto a la gente a la que representa, ayudándola y dando la cara por ella; Arias Cañete está a cientos, miles de kilómetros de donde hay problemas que requerirían su atención, viendo los toros de juerga con el Borbón mientras arden los bosques, los parques naturales que tiene encomendados y muere la gente a sus órdenes. Sánchez Gordillo tiene su personalidad, que no todo el mundo encuentra grata, pero es un hombre responsable, dedicado a su tarea y querido por los habitantes de su pueblo. Arias Cañete dice que estaba viendo los toros en compañía del Rey (que, de acuerdo con la Constitución es un irresponsable, como se echa de ver cada vez que habla) por orden de la vicepresidenta del gobierno. ¿Pesa más una orden de la ratita hacendosa que su conciencia? ¿O no tiene conciencia? De ser así, ¿para qué queremos un ministro? Con poner un robot que hará lo que le ordenen sin preguntar nos ahorraremos una pasta en los sueldos, dietas, canonjías y privilegios de este menda que todavía no se ha dejado ver por las zonas de desastre de España.
En cuanto a la segunda estupidez, misma respuesta que a la primera. No conozco a nadie de izquierdas que diga semejante tontería; sí, en cambio, a muchos de derecha. La última, la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, la de las manzanas y las peras, muy contenta de proferir la conocida estulticia. Gordillo es de izquierda y Cañete de derecha. ¿Podía ser de otro modo? ¿Podría Gordillo ser de derecha sin dejar de ser Gordillo o Cañete de izquierda sin dejar de ser Cañete? ¿Iría Gordillo a los toros mientras en su pueblo hay un desastre que pone en peligro la vida de su gente e, incluso, se ha cobrado ya alguna? ¿Estaría Cañete dispuesto a hurtar comida en un supermercado a plena luz del día para socorrer a los necesitados y hambrientos? Preguntas innecesarias, ¿a que sí? Gordillo y Cañete parecen gentes de planetas distintos. Desde el punto de vista de Palinuro (que, por lo demás, no coincide en muchas cosas con el alcalde dce Marinaleda) Gordillo es un hombre cabal; Arias Cañete, un lamentable sucedáneo.
(La primera imagen es una foto de Audiovisuales Acampadazgz, bajo licencia Creative Commons); la segunda una de La Moncloa en el dominio público).

martes, 15 de mayo de 2012

El Estado de corrupción en España.


Artículo publicado hoy en el diario publico.es

En tiempos de zozobra, de malas noticias una tras otra en economía, en finanzas, en trabajo, empleo, empresa, salarios, pensiones, como las desgracias nunca vienen solas, se produce un aluvión de informaciones sobre un estado de corrupción tan extendida que más parece una forma de organización del Estado, del Estado del Lazarillo de Tormes. Cuando no es un alcalde, son tres concejales, cuando no un presidente de Comunidad Autónoma, sus consejeros, los altos cargos de las administraciones, los parientes del Rey, los magistrados, los curas, los empresarios, los banqueros. Nadie que sea algo quiere perderse la fiesta.
Por supuesto se respeta a tiro fijo el principio de que no hay que generalizar y que no todos los alcaldes ni los políticos ni los curas son lo mismo y que los corruptos son una minoría. Lo que sucede es que pudiera haber un efecto contagio por el que la minoría parece estar convirtiéndose en mayoría y, a la inversa, la mayoría en minoría. El hecho es que, sobre el fondo sombrío de la crisis, la opinión ve cómo proliferan casos de corrupción desorbitada en los que hay saqueo sistemático del erario público.
A la par, y dadas las circunstancias, adquieren también especial relieve unos comportamientos retributivos de los altos dirigentes bancarios, sea cual sea el resultado de su gestión, verdaderamente estratosféricos. Sueldos, retiros, pensiones, bonus, compensaciones de millones de euros en un país con un salario mínimo de 641,40€. Probablemente estas retribuciones sean legales (en algunos casos parece ser que no y es posible que esos casos aumenten) pero resultan completamente inmorales.
Como resulta inmoral que los políticos de todos los niveles pero sobre todo los de las Cortes, no hayan hecho una revaluación de su situación económica en cuanto a salarios, dietas, compensaciones, condiciones de jubilación, etc. , siendo los que se la piden a todos los demás. Da la clase política una imagen de privilegio que es la gota que colma el vaso de la indignación ciudadana.
Justo en esa indignación está la fuerza del movimiento del 15-M. Una fuerza exclusivamente moral, consistente en unas reivindicaciones que se exponen pacíficamente en la vía pública. Hacen referencia a defectos de funcionamiento del sistema político, económico y laboral que todo el mundo conoce y todo el mundo quisiera ver arreglados. El 15-M va dirigido claramente contra la corrupción del sistema político en todas sus vertientes y eso también le ha generado un amplio apoyo social. Precisamente es lo que las autoridades quieren socavar, cuestionando la honradez del movimiento y afirmando que “detrás” hay un respaldo económico. Cuando basta con ver qué actos organiza el 15-M y cómo los organiza para darse cuenta de que la “Gürtel” hay que ir a buscarla a los partidos políticos. Una buena razón para entender ese apartidismo del 15-M.
El 15-M no es un problema de orden público sino una manifestación de la indignación ciudadana en un sistema en buena medida corrupto que trata a las personas como mercancías.
(La imagen es una foto de DonkeyHotey, bajo licencia de Creative Commons).

miércoles, 2 de mayo de 2012

La guerra de Aguirre y la derecha contra los sindicatos.



Artículo publicado hoy en Público



El comportamiento de Esperanza Aguirre tiene dos diagnósticos posibles, según la escuela de quien diagnostica. Para unos es una política con ideas claras y firmes. Para otros, una neurótica compulsiva. Sus propósitos sobre las CCAA reproducen los clichés de la derecha nacionalcatólica y hay poca distancia entre ellos y el juicio de “charlotada” que las autonomías merecían a su mentor ideológico, el entonces “falangista independiente” José María Aznar. Pocas bromas con la unidad de una patria que quieren imponer a cristazos.
Sus belicosas observaciones sobre los sindicatos reflejan paladinamente el pensamiento de los empresarios que, como Aguirre, únicamente van a lo suyo. Los ve cayendo como el muro de Berlín. Quizá ignore la presidenta la envidiable salud de los sindicatos alemanes o quizá no, y se limite a ocultarla. Porque Aguirre, como los patronos, no se equivoca nunca en la estrategia y la táctica que consiste en no perdonar, no dar respiro y atacar siempre. Por eso es “cojonuda”, según el otrora jefe de los empresarios y hoy presunto delincuente Díaz Ferrán.
¿Por qué esta inquina frente a organizaciones legales, legítimas, protegidas y amparadas por la Constitución? ¿Por qué no dice lo mismo de las asociaciones de empresarios? ¿Por qué no van a caer estas como cayó el campo de Auschwitz? Muy sencillo, porque, una vez que no quedan partidos de clase, los sindicatos son el último refugio, el último bastión de defensa de los trabajadores. Y sobre él hay que concentrar el fuego. Los empresarios y su Marianne Aguirre quieren una clase trabajadora dividida, desorganizada, desprotegida porque así se la explota mejor y no desluce las inauguraciones verbeneras con que Aguirre disimula el despilfarro de su gestión.
En el capitalismo la política es una forma de guerra y de guerra civil entre el trabajo y el capital, como queda al descubierto cuando la crisis hace a un lado las medias tintas y la patronal va por todas, conquista el Estado y trata de emplearlo como un ariete en favor de sus privilegios, de la explotación, la desigualdad y para despojar a los asalariados de todos sus derechos. Para eso ganó la derecha las elecciones, aunque fuera mediante recurso a la supuesta financiación ilegal vía Gürtel y de la que sandunguera Aguirre dice no saber “ni pío”.
En ese camino, los sindicatos son un obstáculo y si la derecha pudiese, los ilegalizaría, como ilegalizaría la oposición política de tener ocasión. De hecho ya lo está haciendo con la oposición extraparlamentaria. De ahí la impaciencia de Aguirre y el hecho de que, a falta de un buen Decreto-Ley que prohíba los sindicatos, los deslegitime, los desprestigie y los insulte sin parar, en uso de la vieja táctica de jayán de feria de provocar al contrincante para recurrir luego a la fuerza.
Los sindicatos tienen una difícil tarea por delante. Tienen que articular la resistencia social a un gobierno que, con el beneplácito de las Aguirres en plaza, pretende devolver las relaciones laborales a los tiempos anteriores a Dickens, en los que las marquesas inflaban sus egos reprimidos haciendo caridades con los pobres y los huérfanos.
(La imagen es una foto de Esperanza Aguirre, bajo licencia de Creative Commons).

lunes, 23 de abril de 2012

Un día en la vida de Rajoy.

"La actividad política es trepidante, agotadora, imprevisible y hay que prestarle la máxima atención. No caben descuidos. Vienes de inaugurar algo; te has despachado bien, todo a pedir de boca y, cuando vas de retirada, te enteras de que te han cazado por micrófono abierto diciendo una barbaridad, de esas que obligan a invocar rápidamente el consabido contexto. Hay que hablar siempre como si hubiera micrófonos abiertos, lo cual acaba siendo ridículo, sobre todo al hablar con los hijos o con la santa. Hay que estar a todas. En cada instante te llegan informaciones, ideas, propuestas, críticas que requieren tu atención y yo hay veces que ya no sé ni lo que digo. Si acaso me entero después por la prensa. Cuando puedo leerla o no viene algún asesor a decir que la prensa del día ya está anticuada porque las versiones digitales traen actualizaciones. ¡Qué tiempo! Ni desayunar te dejan. Vengo de visitar un par de países latinoamericanos, de los que apenas sé nada, pero teníamos como tema común de charla el atropello de Cristina Fernández con Repsol. Tanto el mexicano como el colombiano se han pronunciado en contra y asegurado que en sus países no hay nacionalizaciones. Ese es el problema: ellos, no; te animas, inviertes y luego llega otro y te nacionaliza. ¡Es que ya no se respeta aquí ni el Consenso de Washington! Me hicieron Doctor Honoris Causa por una universidad bogotana que, al parecer, tiene lazos con la FAES, lo que es una garantía de calidad intelectual. En el Consejo de Ministros disparamos a matar al Estado del bienestar. Les quitamos los 10.000 millones a Educacion y Sanidad. Precisamente los que dije que no tocaría. La vida política es así. Lo saben todos. Lo habitual es decir una cosa y hacer la contraria. También los sociatas iban a crear 800.000 empleos y terminaron con cuatro millones de parados. Lo del paro me dio mucho juego pero ahora lo padezco yo y no tiene gracia. Hasta el Rey dijo que el paro juvenil le robaba el sueño y se fue a buscarlo a Botsuana. Las cosas no son nada sencillas y es injusto lo mal valorados que estamos. Ni uno solo de mis ministros aprueba. Que Báñez no llegue al 3,6 no me extraña; no llega en la vida normal, pero que Wert esté en 3,7 es sorprendente, sobre todo por el alto concepto que tiene de sí mismo. La intención de voto sigue descendiendo. Y es que nos embarcamos en peleas por razones infantiles y damos la impresión de estar improvisando, cosa que la gente no perdona. Y es verdad. No hacemos si no improvisar. ¿Quién iba a suponer que esto es tan rematadamente difícil? Hace mucho que no hago plan alguno; es perder el tiempo porque llega luego la realidad y lo desbarata. Encima lo del trabajo en equipo es una quimera. Aquí va cada cual por donde quiere. No sé qué urgencia entró a Gallardón para hablar del aborto. Debió de ser Rouco, que lo maneja como si fuera un guiñol. Me puso al género femenino enfrente, menos las beatas, claro. Mientras pienso cómo domeñar el celo gallardónico me entero de que hay unos españoles declarando sobre el franquismo ante una jueza argentina. Estos no van a parar hasta desenterrar a todos los muertos. No sé si no valdría la pena favorecer su empeño para terminar con él de una vez. Claro que luego me llaman Maricomplejines y ahora vendrá el ministro del Interior a decirme que va a detener a los declarantes a su regreso a España. A saber qué delitos querrá imputarles. Este hombre me resulta algo prusiano. Tiene la idea de que toda persona es culpable en tanto no consiga demostrar lo contrario y los transeúntes, potenciales presos preventivos. Y encima estoy obligado a vigilar el conflicto latente entre Cospedal y Soraya Sáez de Santamaría que menudas son las dos. Tener cerca mujeres valiosas es muy conveniente. Pero el problema se plantea cuando surgen los celos que son típicamente femeninos o eso he pensado yo siempre en mi lejana Pontevedra, mientras me preparaba para ser registrador de la propiedad y padre de la Patria. El caso es que, si pudieran se sacarían los ojos mutuamente. El indulto a los dos últimos condenados del caso Yak42 nos ha costado una oleada de indignación. Menos mal que los socialistas habían indultado unos meses antes a un banquero. Aun así, un escandalazo. Pero yo lo tengo claro: prefiero un escándalo a tener a Trillo todos los días al teléfono pidiendo el indulto para sus dos exsubordinados y recordando los servicios prestados en cuanto a obstaculizar y enredar los procesos judiciales en materia de corrupción, que no nos deja vivir porque parece ser la esencia misma de este partido que heredé en mala hora y, claro, no vas a regatearle satisfacciones al que te libera de tu esencia pecaminosa. Porque no me parece mal que el personal se busque un arreglito para compensar sus magros ingresos como político. Pero no es fácil. La Ley de Incompatibilidades de los socialistas revela su mentalidad calvinista estrecha. Hay que ser magnánimos, si bien es cierto que los arreglitos suelen ser latrocinios monstruosos de millones de euros. Ni Cospedal, prodigio de mendacidad que siempre me asombra por lo pétreo de su rostro, puede cambiar esa percepción que los ciudadanos tienen de nosotros, en tanto que partido nacionalcatólico, franquista, autoritario y corrupto. Pero lo más gordo ha sido la tele. Querían que respetáramos la ley de los socialistas que obliga a pactar el nombre del presidente de la Corporación Radio TVE. ¡Qué pacto ni pacto! Con mi mayoría absoluta en el Congreso impongo el presidente. Ya se verá que no será un hombre de partido. Seguiré en esto el ejemplo de Aznar y a ver si se resuelve pronto porque de esta decisión dependen muchas cosas y no estoy dispuesto a que se pierdan por un falso prurito de objetividad. Los medios tienen que adoctrinar en interés de la mayoría de la población, que somos nosotros. Si la tele estuviera en manos de fiar, no habría hecho la sesgada presentación que se hizo de las las presidenciales francesas en favor de la izquierda, que casi sirvió para que ganara Hollande. Por fortuna había ganado el Real Madrid. A veces la vida tiene momentos buenos. Pero duran poco. Rápidamente se te echan encima otros asuntos igualmente urgentes y decisivos. El Rey me trae de cabeza. ¿No podía el abuelo este haberse quedado en su casa que tiene que andar haciéndose el gallito por el África? Ahora está en un lío fenomenal, sobre todo porque se ha descubierto el quid de la cuestión que, como siempre con los Borbones, es un asunto de faldas. Ya me lo decía mi abuela en su casa de Porriño: los Borbones se van por los calzones. Encima no puedo prestarle atención cuando me anuncian una huelga para el próximo 29. Menos mal que cae en puente. Parece como si los sindicatos colaboraran conmigo. A todo esto, a ver qué pasa con la prima de riesgo y las finanzas del país. Guindos inspira confianza, me parece; al menos, más que yo, aunque no acabo de entenderlo. Habrá otros que sí lo hagan. Yo solo entiendo ya de prima de riesgo, pago de la deuda, recorte del déficit. Es decir, los deberes que me han puesto en Alemania para cumplir con las exigencias de los mercados, mi máxima prioridad que es también la guía de mi vida: si no tienes fuerza para ir por tu cuenta, búscate una buena sombra. Apenas puede uno respirar y viene alguien del sur a decir que el Comité Central del Partido Comunista de Andalucía se pronuncia por un gobierno de coalición de PSOE e IU. Al fin y al cabo en Andalucía queda algo de cordura porque en Asturias están locos. No sé qué manía ha entrado a Paco Cascos. Supongo que es envidia. En cuanto a Andalucía, habrá que echarles a Montoro y, desde luego, será cosa de sacar del baúl el estigma aznarino de la coalición social-comunista. A Aznar querría yo ver aquí, administrando lo que en el fondo es su herencia más que la de los socialistas. Me largo a vigilar los diferenciales porque, como esto siga así, nos intervienen".

(La imagen es una foto de La Moncloa, en el dominio público).

lunes, 16 de enero de 2012

La segunda muerte del caudillo.

Fraga es parte de la historia de España. Su biografía refleja algunos modos y aspectos de nuestro país, casi todos ellos desdichados, a juicio de Palinuro. Pero son los datos de su vida, la vida que él eligió vivir libremente, al servicio de la dictadura en su primera mitad, aunque él diría "al servicio de España". Otros eligieron no menos libremente dedicar su vida al servicio de la República o de la democracia o de la revolución y, sin duda, también podrán decir que "al servicio de España". Esta expresión, pues, no dice nada porque no existe España como entidad "servible", sino distintas ideas de España, algunas de ellas antagónicas y hasta irreconciliables entre sí.

Empezó Fraga su carrera política como joven entusiasta, como ciclón falangista, perfectamente identificado con la dictadura y con Franco en persona. Era un hombre con temperamento y pronto descolló entre aquellas grises y tristes medianías a quienes el Caudillo nombraba ministros. Pero ese descollar no lo llevó nunca a cuestionar la dictadura; al contrario, fue su leal servidor. Su famosa Ley de Prensa, que sus admiradores consideran un primer paso hacia la libertad de prensa por eliminar la censura previa, en realidad no mejoró en nada la supeditación política de los medios, pero sí trataba de embellecer el régimen, "modernizándolo". Fraga formaba parte del gobierno que dio el visto bueno al asesinato de Julián Grimau. Fraga fue el ministro de Información y Turismo encargado de montar la farsa del reférendum de 1966 para aprobar la Ley Orgánica del Estado por la que Franco ordenaba su sucesión en la persona de Juan Carlos.

Muchos hagiógrafos de Fraga, incluso de izquierda, afirman que hay que agradecerle el servicio prestado a la democracia cuando, a raíz de la transición, "civilizó" a la derecha. Es una observación tan falsa como estúpida. Es falsa pues Fraga no "civilizó" a la derecha porque quisiera sino porque no le quedó más remedio. También es estúpida pues parte del supuesto de que el hecho de ser "civilizado" no es una obligación sino un favor que se nos hace, lo cual es un punto de vista servil que Palinuro ha encontrado siempre especialmente repulsivo.

El ministro acabó fuera del gobierno en 1969 a raíz del escándalo Matesa, pero mantuvo su fidelidad incondicional al régimen. Aunque se preocupó por hacerlo más presentable. La teoría de la "modernización" (que Fraga tomó de los politólogos estadounidenses de los años 60) le permitió proponer reformas que no parecieran tales sino "modernizaciones". Ya antes de la muerte de Franco, Fraga pensaba en la sucesión, dentro de los límites del Movimiento Nacional, tarea a la que se dedicó cuando fundó GODSA que es, en definitiva, el antepasado paleolítico del PP, una empresa de estudios. Al morir Franco, su exministro propugnó una reforma del régimen que, manteniendo su espíritu autoritario y hasta dictatorial, tuviera algunos rasgos representativos, siempre bajo los supuestos franquistas de que el Jefe del Estado seguiría teniendo todos los poderes (incluido el legislativo) y que el Partido Comunista no se legalizaría.

Su relevancia política lo convirtió en ministro del Interior con el primer gobierno del Rey (el presidido por el ministro franquista de la Gobernación, Arias Navarro) entre 1975 y 1976, cuando se produjeron los sucesos de Vitoria, de los que fue responsable político. Por entonces ambicionaba ser presidente del gobierno y el hecho de que el Rey no lo nombrara y sí lo hiciera con Suárez, le provocó una gran frustración. Pero, inasequible al desaliento, decidió jugar el juego democrático para llegar a ese puesto por vía electoral. Por eso fundó Alianza Popular y se alió con seis notorios franquistas, cinco de ellos exministros, porque creía que el neofranquismo daría votos por entonces, lo cual demuestra en qué limbo de ilusiones vivían los franquistas. En AP hubo gente que se abstuvo ante la Constitución de 1978 (que el propio Fraga ayudó a redactar y lleva su impronta) e incluso votó en contra. Eran partidarios de la dictadura; quizá tecnócratas, quizá demócrata-cristianos, quizá liberales, pero todos ellos franquistas.

Los sucesivos fracasos de AP, Coalición Democrática (CD) y PP demostraron al exministro y a las fuerzas que lo apoyaban que no era una alternativa viable y debía dejar paso a nuevos liderazgos. Fraga, que siguió siendo tan franquista y autoritario como siempre, era asimismo pragmático, y acabó cediendo el testigo de la presidencia de la derecha española, primero a una non entity, llamada Hernández Mancha y luego, al hombre que llevaría, por fin, a la derecha franquista al gobierno, el también reciclado falangista José María Aznar.

No pudiendo pasar a la reserva por su carácter, Fraga se mantuvo como presidente de honor del PP, ejerciendo su incontestada autoridad en su partido, y se retiró a su Galicia natal, que presidió entre 1990 y 2005 con mayorías absolutas y el estilo autoritario, caciquil y populista que siempre lo caracterizó. Su partido finalmente lo presentó como senador y el de senador fue el último cargó que ostentó, antes de retirarse hace unos meses.

Con él muere el penúltimo vínculo entre la democracia y la dictadura. El último es el Rey. Nos guste o no nos guste, es una fiel imagen de la historia del país, de la miseria de la dictadura y las deficiencias de la democracia. El principal representante de aquella ensoñación de los últimos del Movimiento, de instaurar en España un franquismo sin Franco, en la que todos ellos se veían como el caudillo sucesor del caudillo. Fraga el primero. Se va sin que los tribunales españoles hayan dicho nada sobre el carácter criminal de la dictadura a la que tan lealmente sirvió y antes de que los trámites que se han iniciado en la Argentina puedan desembocar en el calificativo que sus servicios a aquella dictadura merecen.

Desde luego, la derecha le debe mucho. España, la España de los demócratas, nada, porque hizo cuanto pudo por impedirla.

Descanse en paz.

(La imagen es una foto de FDV, bajo licencia de GNU Free Documentation).

miércoles, 11 de enero de 2012

Carta de Palinuro a Rodríguez Zapatero

Querido presidente: me gustó mucho y me emocionó el escrito de autocrítica que me hiciste llegar con permiso para difundirlo en mi blog (Autocrítica de Rodríguez Zapatero). Es un texto ecuánime, objetivo, sin autocomplacencias ni jeremiadas, rebosante de respeto hacia tu auditorio y por ende de respeto hacia ti mismo pues nadie que no se respete personalmente puede respetar a los demás. Sales de la tarea que desempeñaste con dedicacion y entereza como entraste en ella, mirándonos a todos de frente, con la vista bien alta, honrado y apreciado hasta por tus adversarios, que ya es decir. No dejas detrás nada de lo que debas avergonzarte o arrepentirte y has hecho una aportación a la dignidad de la izquierda en momentos de extraordinaria dificultad que pocos pueden igualar y nadie, en mi opinión, superar. Tu autoridad moral como demócrata al servicio de tu país es enorme.

Permíteme que, en respuesta, te dirija esta carta en nombre propio y de cuant@s quieran adherirse a ella. Mi intención no es reiterar o repetir los aciertos y los fallos de tu gestión pues ya lo haces tú de modo certero, sabedor de que tu obra, como toda humana, no podía ser perfecta. Antes bien, pretendo considerar las circunstancias en que desarrollaste tu labor sólo porque veas que, aunque a veces hayas podido intuir decepción y hostilidad en tu entorno, las gentes que la hemos seguido como ciudadan@s, sabemos compaginar el espíritu crítico con el sentido de la justicia que obliga a todos, no lo ignoras, a dar a cada cual lo que le corresponde.

Pero antes de empezar quisiera romper el protocolo habitual trayendo a primer plano lo que siempre se deja para el último, esto es, la felicitación a tu esposa, Sonsoles Espinosa, mujer de gran valía personal que ha sabido estar estos casi ocho años en una posición de independencia e implicación en el compromiso común también sin parangón en la historia reciente. No es cierto que detrás de todo gran hombre haya siempre una gran mujer porque, a veces, ésta no está detrás sino al lado, hombro con hombro. Las felicitaciones a ti son felicitaciones a ella por igual y todo lo que aquí se diga, se dirá de los dos. Formais una gran pareja.

Tus aciertos y tus errores son ya historia y de ellos se ha hablado abundantemente. No tanto sin embargo de las circunstancias en las que se produjeron y que también serán historia. Esas circunstancias en tu primera y segunda legislatura se resumen en un solo dato. Tuviste enfrente formidables adversarios, verdaderos enemigos que trataron de aniquilarte desde el principio para evitar que llevaras adelante tu proyecto de ampliación de derechos y libertades de l@s ciudadan@s, las mujeres, l@s homosexuales, l@s jóvenes, l@s mayores, l@s pensionistas y l@s dependientes; los sectores más desfavorecidos de la sociedad, que son la mayoría. Querían impedir que mejoraras la vida colectiva. Los banqueros, los grandes capos de la patronal, la iglesia católica, (para la que eras el Anticristo como se leía en las pancartas de algun@s de sus fieles seguidor@s), una oposición ultramontana y agresiva y unos medios sensacionalistas, mendaces, amarillos; todos querían destruir la legitimidad de tu acción. La oposición te trató de modo injurioso y acumuló insultos sobre ti de los que hoy debiera sentirse avergonzada (y no es el caso) sobre todo porque tú jamás le pagaste en la misma moneda y demostraste con ello ser un señor. Entre el señor y el patán media un abismo que ninguna componenda podrá salvar jamás, pues radica en el espíritu. La prensa elevó el maltrato con frecuencia hasta la grosería y el linchamiento y no vale la pena comentar nada sobre ella salvo que no merece tal nombre.

En resumen, tu primera legislatura fue una lucha titánica contra una coalición de reaccionarios, demagogos, matones y machistas. Aquellas injurias a tus ministras producen verdadero bochorno. Tan cerrada fue la acción en tu contra, tan incansable y despiadada, que puede compararse con la que se hizo contra Felipe en su día y, antes, contra Azaña. Enhorabuena. Enhorabuena porque saliste airoso, no nos fallaste y pusiste a España en vanguardia de un proyecto socialdemócrata de reforma social que fue la envidia de toda la izquierda europea.

Luego llegaron los años aciagos, los de una crisis estructural del capitalismo que se ha llevado por delante países enteros y supuso un chantaje sobre España como el país no había vivido jamás. Nadie me quita de la cabeza que, en la dureza, la soberbia, la perentoridad conque los líderes europeos te forzaron a dar un giro de 180º contrario a tus convicciones hay un elemento siniestro, un afán de hacerte pagar por tus éxitos anteriores, de aniquilar tus conquistas sociales, una venganza de clase. Lo que la derecha española no pudo lograr creyó lograrlo la derecha europea: que te desdijeras, que mordieras el polvo, que renunciaras al proyecto socialdemócrata, que reconocieras que la política económica neoliberal no es solamente un parche coyuntural sino una verdad incontrovertible. Y no lo hiciste.

Cuando la tempestad ruge hay dos posibles comportamientos: el poste seco se quiebra pero no se dobla; la caña de bambú se dobla pero no se quiebra. Yo prefiero el bambú porque, pasada la tempestad un poste roto no sirve para nada mientras que el bambú recupera su forma y tú adoptaste las medidas que la prepotencia ajena y la necesidad propia hacían obligatorias, evitaste al país un destino a lo griego pero lo conseguiste salvaguardando en la medida de lo posible los intereses de los más perjudicados. Es decir, te enderezaste.

Como tú mismo dices en tu escrito, tus dos mandatos han sido globalmente positivos. Añado yo, para la causa del socialismo democrático, de la socialdemocracia por la que han votado casi siete millones de personas. Enhorabuena de nuevo, y hasta siempre, presidente.

(La imagen es una foto de Agência Brasil, bajo licencia de Creative Commons).

martes, 10 de enero de 2012

Pura nada.

Uno de los momentos típicos de la propaganda de la derecha es cuando el candidato a la presidencia del gobierno publica un libro en el que da a conocer su ideario, generalmente editado por potentes editoriales conservadoras, como Planeta o Espasa-Calpe. A Fraga no le hacía falta porque los tenía publicados por docenas, ensayos, libros académicos, generalmente con bastante fondo, memorias, etc. A los dos siguientes candidatos hubo que ponerlos a escribir. Aznar llegó a publicar tres obras antes de ser elegido presidente, siempre con esa finalidad propagandista: Libertad y solidaridad, Planeta, 1991; España. La Segunda Transición, Espasa-Calpe, 1994, que no tiene desperdicio, empezando por el título; y La España en que yo creo, Noesis, 1995. Luego de su salida del gobierno, el político del PP ha seguido escribiendo libros todos ya en Planeta, en los que alaba su gestión, Ocho años de Gobierno, 2004; amonesta a la juventud y ataca al gobierno socialista, Cartas a un joven español, 2007; o propone sus fórmulas miríficas para sacar a España de la crisis en la que la han hundido el radicalismo y la incompetencia de los socialistas, España puede salir de le crisis, 2009. Aznar es casi por sí solo un think tank. Quizá no tenga mucho think, pero sí mucho tank.

Al lado del prolífico Aznar, Rajoy parece el hombre de un solo libro, pero no al modo de aquel sabio al que Tomás de Aquino decía temer porque, conociendo un solo libro pero conociéndolo a fondo era temible, sino al modo de quien no es capaz de escribir otro y aun este a muy duras penas. Es evidente que Rajoy no es hombre de escritura. Si se le añade que, en el torbellino de la vida de un candidato a la presidencia del gobierno, apenas queda tiempo de leer la prensa, mucho menos de sentarse con el sosiego necesario para escribir algo con sentido, únicamente puede esperarse un resultado como éste que de libro tiene el hecho de constar de 256 páginas impresas entre dos cubiertas de cartoné (Mariano Rajoy, En confianza. Mi vida y mi proyecto de cambio para España, Barcelona: Planeta, 2011). El autor dijo que destinaría los beneficios de las ventas a alguna causa justa o noble. Pero no sé si esos beneficios habrán sido muy altos, salvo que su partido haya comprado la edición entera para regalársela por Reyes a los militantes... que hayan sido malos.

No obstante, los analistas estamos obligados a leer estos productos porque, aunque sólo tratan de embellecer la posición propia, denigrar la del adversario en un maniqueísmo realmente aburrido, de ocultar, enmarañar y no decir nada en medio de un fárrago que suele hacerse interminable, también tienen su lado provechoso. Es la magia de la escritura, de la que no son muy conscientes quienes a ella se arrojan como espontáneos. Al escribir nos delatamos, por mucho cuidado que se ponga en no asomar demasiado. "Los libros", decía Jean Paul, "son cartas largas a los amigos". Pero si un amigo es un psicoanalista, la carta larga se convierte en una larga sesión de diván en la que el autor acaba revelándose quiera o no.

El libro de Rajoy es un increíble desorden. Mezcla los contenidos de los capítulos, altera el tiempo de los relatos, mete largas morcillas que no vienen al caso, incluye párrafos enteros de discursos que ha pronunciado en algún otro lugar, elucubraciones, disquisiciones y comentarios que no encajan en la narración o la hacen repetitiva y tediosa. Carece de toda estructura salvo un vago hilo cronológico que va de su nacimiento al presente. Trata de dibujar el sentido en el subtítulo hablando de su vida y su proyecto para España. Uno podría creer que asistirá al desarrollo de ese proyecto imbricado en una intensa vida de experiencias. Pero no es así. No hay proyecto sino un conjunto de creencias conservadoras, autoritarias (las palabras "disciplina" y "sacrificio" aparecen mucho), clericales, tradicionalistas, patrióticas, al estilo del pensamiento reaccionario español de siempre. Él mismo dice que su modelo de España es la restauración de Cánovas y Sagasta (p. 49), es decir, la España del caciquismo más duro. Eso no es un proyecto, sino una nostalgia. Y su vida es una biografía anodina, de hijo de burguesía de provincias, ñoño y pacato, educado en parte en los jesuitas y que jamás, ni en sus años de mocedad y juventud tuvo un solo arranque. Relata como una especie de rebeldía un viaje en auto-stop a sus 16 años ¡a Baleares!, al parecer, su única aventura juvenil antes de retornar a la vida "normal" de misa del domingo, aperitivo del mediodía en el bar de toda la vida, almuerzo en familia y partido de fútbol. Así tal parece que el hecho de haber sido algo tan poco romántico como registrador de la propiedad a los 22 años pudiera considerarse una liberación.

Después de la parte dedicada sucintamente a la infancia, adolescencia y primera juventud vienen otras tres que, a duras penas pueden clasificarse como su carrera política en el PP, su etapa en diferentes ministerios de los gobiernos de Aznar y sus ocho años como candidato, todo tan enmarañado, confuso y maniqueo como la primera parte. Relata a trompicones algunas anécdotas, predica las virtudes del sacrificio, interrumpe para lanzar diatribas contra los gobiernos de Zapatero, y predica sus consabidos principios sin orden alguno, sin ningún afán de veracidad, pura propaganda; o sea, nada. Este libro es un largo mitin a los seguidores.

Algunos momentos interesantes generalmente no por lo que dice porque, como buen alumno de los jesuitas, procura no decir nada, sino por lo que deja ver a su pesar. Siendo ministro de Cultura comenta: "Suelo decir con cierta sorna que en realidad, lo que yo aprendí en el ministerio más que de cultura fue de números..." (p. 123). El subrayado es mío porque lo de la sorna tiene su miga pero nada comparado con el hecho de ir a un ministerio de Cultura como ministro a aprender. La burbuja inmobiliaria le preocupa mucho porque, obviamente, cuestiona su permanente elegía al milagro económico de España con el PP entre 1996 y 2004, pero se las ingenia para culpar de ella al Tribunal Constitucional que reconoció competencias sobre el suelo a las Comunidades Autónomas (p. 113) y... al PSOE, que cabalgó sobre ella (pp. 219 y 241). De todo lo desagradable tienen la culpa los demás. Por ejemplo, se vio obligado a recurrir al Tribunal Constitucional el Estatuto de Cataluña porque los socialistas habían suprimido en 1984 el recurso previo de inconstitucionalidad (p. 61), tema machacón en los escritos de la derecha más agresiva en los años 80. Lo agradable y acertado es obra suya incluso cuando fue al revés. Probablemente el párrafo más sinuoso y desvergonzado de la obra sea el que dice: "En el plano nacional nos propusimos iniciar una política de acuerdos con el partido socialista, cuyos resultados fueron el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, que se firmó a finales de ese año -recuerdo que fue el día de la Inmaculada concepción..." (p. 169). Jesuitismo mariano, porque ese pacto lo propuso Rodríguez Zapatero y él, Rajoy, dijo entonces que era un "conejo que Zapatero se sacaba de la chistera".

El resto del libro tiene este grado de verosimilitud. Cuando la presidencia española de la UE sostiene Rajoy que intentó cooperar con el gobierno socialista (p. 185), lo cual contrasta con la habitual percepción de los españoles, que siempre han visto al PP en la oposición torpedeando todas las acciones del gobierno socialista interiores o exteriores. Al final de la segunda legislatura de Aznar reconoce tres crisis : el islote Perejil, el Prestige y la guerra del Iraq; cada una de ellas despachada en dos caras, sin crítica alguna; al contrario, sostiene la versión de Aznar de la justicia de aquella guerra ilegal, aunque, muy Rajoy, no lo dice claramente. Por supuesto, en el atentado del 11-M, los socialistas lanzaron las hordas contra las sedes del PP y el malvado Rubalcaba hizo unas declaraciones explosivas en la jornada de reflexión (p. 214). De su entrevista en El Mundo en esa jornada de reflexión en la que decía que tenía "la convicción moral" de que había sido ETA, ni una palabra. Y en esa convicción debe de seguir porque su versión del juicio del 11-M es la variante moderada de la llamada conspiranoia: los autores intelectuales se han ido de rositas.

La oposición del PP, dirigido por él a los gobiernos de Zapatero ha sido bronca, intolerante, insultante y agresiva, como puede verse en las hemerotecas. Pero según el autor esa "confrontación" se debió a que Rodríguez Zapatero había roto todos los consensos de la transición: el de las comunidades autónomas, el del terrorismo, el de la cuestión religiosa, etc. En una ocasión se le escapa un "solemne" que recuerda mucho uno de sus insultos preferidos al presidente socialista, al que llamaba bobo solemne.

Un dato simpático de la confesión de Rajoy que un psicoanalista llamaría el de las pulsiones reprimidas: ni una mención al caso Yak 44, ni una mención, ni de pasada, a la corrupción o a la Gürtel. Son silencios extraordinariamente reveladores. Aunque ninguno tanto sobre la estructura mental del personaje como el de que en las 256 páginas en las que se habla de progreso, modernidad, globalización, cambio, futuro, etc, no aparece ni una vez la palabra internet. Sólo hay una referencia al ciberdelito. Ese es el proyecto.

¿Alguna duda? El hombre que, al mes de su toma de posesión aún no ha expuesto programa alguno ni concretado ningún detalle y que ha aplazado su primera comparecencia en el Parlamento a primeros de febrero, deja escrito: "Considero necesario presentar un plan completo, coherente, entendible por todos, y que se pueda desarrollar durante cuatro años. Y que esto debe hacerlo un gobierno que desde el mismo instante de la sesión de investidura deje claros sus objetivos esenciales". (p. 242) Pura nada solemne.

sábado, 29 de octubre de 2011

El sentido del humor de los políticos.

Lo que necesitaban los políticos para mejorar su imagen era liarse a bromas de mal gusto y a insultos soeces. Gregorio Peces-Barba y Joan Tardá se han retratado. Como antes lo había hecho Durán i Lleida, el huesped permanente del Palace, que lleva días diciendo disparates sobre los andaluces y los homosexuales. No han llegado a las manos, como recientemente los diputados italianos, otro prodigio de gentes sensatas, dialogantes y bien educadas, probablemente por falta de ocasión.

"Las palabras son pistolas cargadas", decía Sartre en Las palabras y las cosas. En este nuevo rifirrafe no se sabe qué sea más desagradable, si la necedad de Peces-Barba o la grosería de Tardá. En las palabras del primero, una ironía que encierra cierto cinismo y no está mal vista en los ambientes cultos del nacionalismo español, se esconde mucha más carga y más malévola que en el exabrupto tardanesco que es simplemente brutal. Por cierto, no creo que al hablar de los bombardeos de Barcelona, Peces-Barba se refiriera a las bestialidades de los fascistas en 1938; eso sería demasiado. Seguramente se referiría a los que ordenó Espartero en 1842, que fueron dos desde Montjuich. Por supuesto, absolutamente reprobables pero mucho menos mortíferos que los de los franquistas desde el aire casi cien años después.

Pero eso es lo de menos. Lo importante es el espíritu que encierra la observación sobre la guerra de la independencia en Cataluña y en Portugal en 1640. Por otro lado nadie ha reparado en que quienes tendrían que sentirse más insultados serían los portugueses porque la observación de Peces-Barba de que mejor "nos" hubiera ido si hubiésemos vencido a Portugal quiere decir que, en el fondo, los portugueses son más dóciles, menos rebeldes que los Catalanes, menos turbulentos y fieros.

Porque esto es lo más turbio del despropósito, que supone que "nosotros" (un "nosotros" en el que Palinuro no se incluye y del que los catalanes están excluidos por el nacionalista español Peces-Barba) hemos conquistado Cataluña como Trajano conquistó Dacia. Y éste es el que va luego por ahí diciendo que Cataluña es España y que los nacionalistas catalanes no son capaces de comprender su profunda idea de la "nación de naciones" que, visto lo visto, debe responder más o menos a la figura de la gallina y los pollitos.

A su vez Joan Tardá es un impresentable. Porque lo peor no es que insulte groseramente a Peces-Barba sino que crea que "hijo de puta" es un insulto. Hace falta ser reaccionario, señorito, clasista, injusto e ignorante para usar "hijo de puta" como insulto. Y el hombre lo piensa muy convencido y, tratando de arreglarlo, se retrata todavía más cuando dice que "no quería insultar a la madre de Peces-Barba", con lo que insiste en que la condición de puta es materia de insulto, como pueda ser la de violador, ladrón, estafador o corrupto. Y no, no lo es. La condición de puta suele ser bastante desgraciada, objeto de todo tipo de abusos, vilependios, violencia y crímenes; de víctima, en definitiva. Y cuando no es así, sino resultado de una decisión más o menos libremente adoptada, tampoco es materia insultable. O no más que la de diputado nacionalista catalán.

El busilis del asunto está en el nacionalismo. He tratado de escarbar en mi memoria en busca de algún nacionalista que tuviera sentido del humor y no lo he encontrado. Declaman la gloria de su patria o insultan a la ajena. Y resultan tan irrisorios como esos perros de aguas que ladran furiosamente cuanto tienen miedo.

(La primera imagen es una foto de Rastrojo, bajo licencia de GNU Free Documentation. La segunda, una foto de 20 Minutos.es, bajo licencia de Creative Commons).