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lunes, 12 de diciembre de 2016

El boicoteo a Trueba

Hace unos diez días, Palinuro publicaba una crítica de la excelente película de Fernando Trueba, La Reina de España en la que comentaba que, al parecer, había en marcha una campaña de boicoteo de los sectores "nacionales" (o sea, para entendernos, nacionalcatólicos, franquistas, fascistas y demás morralla) en contra de ella. La película es extraordinaria y Palinuro, aun advirtiendo de la conjura, no le daba gran importancia, por creer que la calidad triunfaría sobre la práctica del odio y que, como suele suceder otras veces con estas campañas, sería propaganda para la película y ayudaría a su difusión. Pero estaba en un error. Quienes han puesto en marcha el boicoteo contra Trueba, al parecer, están consiguiendo su propósito pues el film no está recaudando lo necesario en taquilla para compensar por los gastos. Es decir, la están arruinando.

Y ¿por qué razón? Unas declaraciones de Trueba en las que afirmaba no haberse sentido español nunca en su vida. No se boicotea la película porque incite al odio o haga apología del crimen o el racismo, no. Se la boicotea porque su director ha tenido la audacia de decir en público lo inconveniente, lo que nadie se atreve a decir, aunque lo piense. ¿O es que esa banda de ladrones todos con cuentas en paraísos fiscales, todos defraudadores de Hacienda, todos estafadores de los dineros públicos se sienten españoles? Eso es absurdo. Es un pretexto, una excusa para boicotear una gran película desde el punto de vista cinematográfico y definitiva desde el punto de vista del contenido, una obra de arte que dice más sobre la España eterna de la cutrez, la carcunda, el fascismo y el franquismo que diez voluminosos ensayos. Sobre todo, la burla al criminal dictador y genocida Franco -que muchos en España y especialmente en PP y hasta en el gobierno, veneran- no lo perdonan. Si pudieran meterían en la cárcel al autor. Así que el boicot no es porque Trueba se sienta español o tagalo (por cierto, no sé si hay algo más español que no querer ser español), sino porque es una gran película, cargada de ironía, crítica, mordaz y antifascista.

En la crítica de Palinuro, al tiempo que se alababa el film, se hacía notar que tenía un aspecto concreto de típica propaganda comunista, términos que son redundantes, ya que decir comunismo es decir propaganda. No tiene mayor importancia porque, por mucho que se quieran ensalzar los méritos del Partido Comunista de España, estos son los que son; igual que sus deméritos. Pero escaso ojo crítico tendrá y parva decencia intelectual, quien no llame propaganda y falsedad a lo que es falso y propagandístico.

Pero eso es secundario en lo que ahora nos interesa que es reaccionar frente al intento de la carcunda nacional, con todos sus rabiosos plumillas excitados, de silenciar, acallar, una obra de arte, una obra importante, algo que debiera ver la mayor cantidad de gente posible en España. Colaborar con este boicoteo es hacer una injustica, castigar a un hombre y un equipo por haber hecho bien su trabajo y, lo que es más estúpido, privarnos a nosotros mismos de un placer estético, un reto intelectual y un ejemplo moral por seguir las cuartelarias consignas de quienes llevan más de 400 años matando en nombre de una España con la que luego se limpian el trasero.

Es claudicar ante la prepotencia de los chulos carpetovetónicos de siempre con su cabra.

Las gentes de izquierda tenemos una deuda de solidaridad con Trueba. Debemos movilizarnos para que la campaña no triunfe y, si hay que ir por segunda vez a ver la película, se va. Yo lo haré esta semana.

domingo, 14 de agosto de 2016

Otro difamador comunista: Enrique González Duro

El otro día subí un post titulado Diez consideraciones sobre el anticomunismo en el que, de modo razonado, exponía mi opinión sobre que el anticomunismo, lejos de ser una especie de psicosis o muestra de perversión moral, es una actitud perfectamente legítima y razonable y, mientras no pretenda imponerse a la fuerza, también respetable.

Como era de esperar y cumpliendo los vaticinios que hacia Palinuro en el post, las redes se llenaron de manadas de comunistas atacándome personalmente con la habitual batería de insultos, groserías, barbaridades y mala fe con que  proceden estos totalitarios no solo contra quienes no piensan como ellos sino que, además, llevan su desfachatez a pensar lo contrario de lo que ellos piensan. Si a lo que hacen cabe llamarlo pensar y no mero recitar consignas bovinas. Nada nuevo. Forma parte del modus operandi de esta doctrina: mentir a través de la propaganda y del control de los medios y tratar de machacar a los discrepantes. El post había hecho pupa; nadie argumentaba en contrario, se limitaban a sacar a los matones y jenízaros de turno a insultar. En efecto, nada nuevo, bastante aburrido, así que procedí bloquear a todos lo energúmenos que acudieron en manada a verter odio y estupidez mezclados.

Pero entonces apareció uno en especial que requiere explicación. El psiquiatra Enrique González Duro (en la foto) dejó un escrito calumnioso e insultante en mi muro de FB. Es la segunda vez que este difamador profesional me acusa de defender los GAL en mi propio muro, que ya hace falta ser provocador. La otra fue el año pasado: le advertí de que estaba mintiendo y difamándome y que si seguía lo bloquearía. Siguió; lo bloqueé y subí el post siguiente, titulado La enésima calumnia de los GAL, aclarando el asunto. Ignoro cómo haya conseguido colarse de nuevo en mi muro, dejando esta basura.

Su reiteración me obliga a hacer ya un planteamiento más completo y exponer en público el asunto para que se vea a qué métodos recurren estos sujetos que se dicen de izquierdas pero, en realidad, son fascistas. Lo que dice González Duro es mentira. Jamás defendí a los GAL. Ciertamente que por aquellas fechas sí defendí a los gobiernos socialistas y ello es timbre de gloria para mí porque lo hice en solitario frente al ataque combinado de la derecha e IU, en la famosa pinza de Anguita y también contra la cobardía de muchos socialistas que a la vista de la agresividad de los "antifelipistas", estaban escondidos. Defendí unos gobiernos que son los únicos que han hecho algo por modernizar España y hacerla más justa y próspera, al contrario que esta farfolla del PCE, IU y, ahora, Podemos, que nunca han hecho otra cosa que hablar, poner palos en las ruedas, dividir a la izquierda y, como se ve, calumniar a los que los critican.

Jamás defendí a los GAL, porque separé cuidadosamente mi juicio sobre el gobierno socialista del terrorismo de Estado. Es más, tengo pruebas de ello. Fuí de los pocos, poquísimos, que en los años duros de plomo, pedía ya en 1988 que se investigara todo lo relativo a los GAL, cayera quien cayera, mientras el resto del personal, incluidos los González Duro de rigor estaba callados. Lo publiqué en un artículo en El independiente, titulado GAL, GANE Gatos y en el que, además criticaba el pragmatismo de González de la época con lo del gato cuyo color no importa siempre que cace ratones. Quien quiera leerla, lo encontrará en el post citado más arriba de La enésima calumnia de los GAL.

Ya tiene chiste que el único que se alzó desde el principio contra los GAL (con pruebas) tenga ahora que soportar los infundios habituales de los comunistas, incapaces de juego limpio y siempre tratando de arruinar la reputación de los demás mediante calumnias. Porque lo que hace este González Duro es imputarme la defensa de un delito y, por lo tanto, un delito. Le recomiendo que, si cree tener pruebas, las presente en un juzgado.

De lo contrario, si no prueba su acusación (ni lo hará porque no puede. Como buen comunista confía más en el "calumnia que algo queda"), si no prueba su acusación, digo, yo estaré legitimado para decir que González Duro es un sinvergüenza, un granuja, un difamador y calumniador, un típico especimen del juego sucio comunista. Un tipo despreciable.

viernes, 3 de julio de 2015

Héroe y villano.


Por fin se presenta en la palestra el campeón del PP, el héroe de La Moncloa, presto a dar la batalla en las elecciones de noviembre. Viene esgrimiendo el arma que mejor maneja: su fabulosa capacidad para no decir nada. Adelanta la reforma del IRPF de 2016 a este año. Dado que acabamos de hacer la declaración de la renta, la rebaja se materializará dentro de otro año. Es decir, no es una realidad tangible, sino una promesa. De Rajoy. Igualmente ha decidido elevar la previsión de crecimiento unas décimas. Dado que lo que se eleva son sus previsiones, pero no el crecimiento, resulta insólitamente moderado. Por elevar podría hacerlo dos o tres enteros.

La sola presencia del héroe cambia nuestra percepción de la realidad. Bajar el IRPF dentro de un año y elevar a placer la previsión de crecimiento sirven, entre otras cosas benéficas, para que no se hable de que los datos del paro son malos cuando, por la estación, debían ser buenos y que, para pagar la deuda, el gobierno ha vuelto a meter la mano en el fondo de reserva de las pensiones. Y no en un futuro incierto sino aquí y ahora. Decir que eso contrasta con la promesa con la que Rajoy engañó a la gente en televisión para ganar las elecciones de 2011, asegurando que no tocaría las pensiones, es aburrir al lector.

La otra cara de este héroe tan cómico es la del villano. Bárcenas insiste por escrito en el proceso que se le sigue en que el PP se financió ilegalmente desde 1982, con Fraga, Aznar y Rajoy y acusa específicamente a Rajoy de haber recibido donativos de empresarios, entre otras barbaridades. Realmente, de la lectura de la deposición del extesorero se sigue no que Rajoy sea un villano, sino que es el jefe de una partida de villanos. Cuando Rivera afrma que, si los papeles de Bárcenas son ciertos, Rajoy queda inhabilitado como candidato a la presidencia del gobierno se queda muy corto. Está inhabilitado para ser ahora presidente del gobierno de España. Eso debió pasar hace mucho, de haber sido España un país normal. Así como hace mucho que la oposición debió haber presentado una moción de censura, de ser verdadera oposición.

viernes, 10 de abril de 2015

De nada demasiado.


Eso decían los antiguos griegos. De nada demasiado. Los griegos modernos no necesitan el consejo. No pueden tener demasiado de nada.

Pasmado tiene el PP a la audiencia y la concurrencia con su forma de perpetrar primero y justificar después su ataque al derecho a la información y la libertad de expresión. La primera medida del gobierno de Rajoy fue modificar la Ley de RTVE de Zapatero con el fin de nombrar director sin necesidad de consenso con otras fuerzas parlamentarias. Es decir, de valerse de sus solos votos para poner al mando del ente a un correveidile fiel a las doctrinas e intereses del partido. En cosa de días no quedaba nada de la imparcialidad y el muy decoroso nivel informativo de la televisión heredados de Zapatero. Y no solo en la televisión madrileña, sino en todas las teles controladas por el PP y pagadas con dineros públicos.

Según el código mediático del gobierno y su partido la información es formación, o sea, adoctrinamiento. La realidad debe ser "editada", es decir, interpretada según los intereses del gobierno. La televisión es un medio de comunicación y, por tanto, de propaganda y manipulación. Continuamente, sin parar, en todos los programas, singularmente en los llamados "informativos", extraños espacios de experiencias místicas en las que el ser y el no ser se confunden. Una noticia pasa a ser no noticia y una no noticia, noticia, según decisiones a golpe de argumentario político. Y, si no se confunden, se transmutan filosofalmente. Por ejemplo, unos abucheos con que es recibida Cospedal en sus frecuentes expediciones inauguratorias se transforman en fervorosos aplausos.

Para acometer esta ardua tarea de adaptar la realidad a los deseos de los gobernantes, los gobernantes no pueden confiar en los trabajadores de los propios entes que tienen la competencia técnica, pero no son de probada lealtad al ideario de los mandos. Por eso hacen outsourcing ideológico y contratan, al parecer, equipos enteros en los predios afines de la derecha mediática. Y constituyen redacciones paralelas. Lógico: para crear una realidad paralela se necesita una redacción paralela.

La realidad es televisada por el gobierno central y sus sucursales autonómicas. El dominio de los audiovisuales es absoluto. Como lo son la censura y la manipulación. Es lo que los políticos del PP, por ejemplo, Aguirre, llaman "imparcialidad y pluralismo" en la tele. Y no, no es un problema de disonancia cognitiva. Es un problema de mendacidad. Una persona que pone en la calle a un periodista de Tele Madrid acusándolo de haber comprado el discurso del enemigo obviamente llama pluralismo a cualquier cosa excepto al pluralismo.

El resultado de la conversión de los medios públicos en aparatos de agit-prop es un descenso pavoroso en las audiencias cuyos shares se aproximan al cero. Estas televisiones son una ruina desde el punto de vista económico, aunque ello no importa gran cosa al gobierno que las financia con dineros públicos mientras deplora el despilfarro y busca una excusa para privatizarlas. Pero también son una ruina desde el punto de vista político, aunque es difícil que los genios del PP entiendan esto. Su afán es saturar literalmente la sociedad con su propaganda, sin permitir resquicio alguno por el que puedan colarse voces distintas, ideas discrepantes, otras opiniones. Ni las suyas, que ya es el colmo. La Junta Directiva Nacional, con sus 400 miembros ha dado un ejemplo sublime del silencio de las esferas y el amigo Rajoy ha vuelto al plasma para aparecerse al mundo.

Desconocen la sabiduría de la máxima griega, de nada demasiado. Sin embargo es bien clara. El exceso produce hartazgo y acabará consiguiendo lo contrario de lo que pretende. Como esto puede resultar difícil de entender para algunas entendederas, lo ilustraremos con un ejemplo. La caída de las sociedades comunistas en los años ochenta y noventa del siglo XX comenzó en todos los casos con las primeras elecciones parcialmente democráticas. Se hicieron bajo el orden político y jurídico del comunismo, con todas las televisiones bajo férreo y absoluto control del partido comunista y este perdió las elecciones en todas partes, excepto en Bulgaria.

Si no se controlan los medios audiovisuales pueden perderse las elecciones y si se controlan, también.

sábado, 14 de marzo de 2015

The Real Thing.

Ya están todos subidos a los estrados a grito pelado, pidiendo el voto de la gente. Todos. No falta ni uno/una. Y todos dicen lo mismo. De los demás, hablan en presente y pasado. De sí mismos, en futuro. Los demás no tienen nombre concreto: suelen ser "algunos", "otros", "el bipartidismo", "los adanes",  "los corruptos", "los radicales", "ese hombre", "esa persona". Su misma presencia es indigna y responsable de la inmundicia y la desgracia actuales; sus intenciones, protervas: más miseria, caos, pobreza, ignorancia, paro, crisis. España no se los merece. Los españoles, menos. Los españoles se merecen algo distinto: nos merecen a "Nosotros". "Ellos" son el pasado; "Nosotros", el futuro. La pareja de bueyes por el sendero de siempre.

"Nosotros" brillamos como la luz del sol, no nos ocultamos, aquí estamos, a la vista: el PP, el PSOE, Podemos, Ciudadanos, IU, UPyD, etc. Con ideas, con proyectos, con la mano tendida, con afán e ilusión, para no perder lo conseguido, para conseguir lo perdido, para restablecer la justicia, recuperar la dignidad pisoteada, continuar con el trabajo bien hecho, consolidar conquistas, no dejarse engañar con cantos de sirenas, no dejarse robar, proteger a los más débiles, generar confianza en los mercados, brotes verdes por doquier, rendición de cuentas, fin de la corrupción y longanizas para todos los perros. Puede que el resultado de estas y sucesivas elecciones altere el sistema de partidos y que en el 2016 se vean algunas caras nuevas por los viejos mentideros. Lo que no cambia un ápice es el modo de llegar a él: pura vieja política de mítines, promesas, retórica barata, golpes bajos, letanías, topicazos, mentiras, manipulaciones, chulerías, plagios, hipérboles, necedades, frases manidas, engaños. Lo de siempre.

¡Ah, españoles! "Yugos os quieren poner gentes de la hierba mala, yugos que habéis de dejar rotos sobre sus espaldas". Y para eso, lo mejor es votar  PP, PSOE, Podemos, Ciudadanos, IU, UPyD o los partidos soberanistas de las nacionalidades históricas. Nada de abstenerse. La abstención favorece al adversario. Es un error garrafal. No votar equivale a votar a otros, a quienes no somos nosotros. Y en eso están todos de acuerdo. PP=PSOE=Podemos=Ciudadanos=IU=UPyD. Es en lo único en que están de acuerdo. Quieren tu voto, si no directamente para ellos, para algún otro porque, en el fondo, es una necesidad del sistema al que todos pertenecen. Todos. Incluso lo que dicen estar fuera de él.
 
Los ejemplos más claros, las dos presuntas innovaciones, Podemos y Ciudadanos, las dos opciones que vienen vendiendo originalidad, ruptura, innovacion. Nada de caminos trillados. En su lugar, novedades, juventud, autenticidad, sinceridad. Recuerdan mucho el argumento del fabuloso relato de Henry James, The Real Thing. Al igual que en esta historia de modelos, Podemos, que traía la promesa de innovación, ruptura, transgresión, nueva frente a vieja política, ha resultado una copia desvaída de lo preexistente, con sus mismos usos y costumbres, sus anfibologías, su ambigüedades y confusiones. Y más que copia, plagio literal de todo lo que se mueve, desde el nombre de la organización a sus aportaciones "teóricas", sus consignas, sus promesas, sus comportamientos y reacciones. En Podemos no hay nada original. Ni el nombre de su dirigente. De sus prácticas no es posible ni hablar. Ya no dejan. Su comunicación está tan plagada de manipulación, engaño, censura, denuncia de malévolas conjuras, interpretación de contextos y similares trolas, como de intentos de silenciar a los críticos y reservar la voz a los palmeros.

De forma parecida al relato de Henry James, resulta que los contratados como the real thing eran una impostura y la real thing auténtica vendría de la mano de Ciudadanos, un partido verdadero "vertebrado gaseoso" (que diría Ramiro Rico) que es pro y antisistema al mismo tiempo; que no se contradice, porque no dice nada; que, al igual que Podemos, solo se rige por el principio de ganar las elecciones, pero suelta menos doctrina, es menos pesado, anda liviano de teoría, las mentiras se le notan menos, no necesita ser ambiguo porque no precisa aparentar lo que no es. Un magma histriónico con muchas más posibilidades de sacar votos que los pedantes de Podemos porque ha conseguido lo que estos buscaron y no encontraron: la forma de ser prosistema pareciendo antisistema.

Con razón los de Podemos, al principio tan saladamente mediáticos, ahora vigilan, controlan y tratan de rentabilizar con sumo cuidado las apariciones de sus líderes. Con razón, también,  rechazan toda confrontación  con Ciudadanos. Tampoco quieren medirse con nadie que los critique con fundamento. Solo con los palmeros, haciendo honor al espíritu de las bochornosas tertulias de las televisiones comerciales en las que se forjaron. La comunicación se ha hecho propaganda. Como siempre.


(La imagen es grafiti de Bansky, que circula por la red).

 

viernes, 13 de marzo de 2015

Las cuentas de la Gran Capitana.

Según una vieja leyenda, para muchos apócrifa, don Gonzalo Fernández de Córdoba, forzado a rendir cuentas ante el tesorero del Rey Fernando por la campaña de Nápoles, respondió de forma altanera leyendo una serie de partidas, a cual más disparatada. Una de los más célebres y citadas es la de "en palas, picos y azadones, cien millones", pero también había "diez mil ducados en guantes perfumados para preservar á las tropas del mal olor de los cadáveres de sus enemigos tendidos en el campo de batalla" o "ciento sesenta mil ducados en poner y renovar campanas destruidas en el uso continuo de repicar todos los dias por nuevas victorias conseguidas sobre el enemigo", que era la forma de celebrar las campañas electorales del siglo XVI. Y terminaba con uno que resumía el espíritu entero de la rendición de cuentas: cien millones por mi paciencia en escuchar ayer que el rey pedia cuentas al que le ha regalado un reino.

¡Menudo capitán Gonzalo Fernández de Córdoba! Desde el punto de vista de la moral caballeresca, que Palinuro profesa con la fe y la inocencia de Galahad, la respuesta es cabal. Refleja el orgullo del guerrero que vuelve a casa con el botín y los escribas quieren mirarle los bolsillos. Desde el punto de vista del funcionamiento de las instituciones, la honradez y transparencia de la gestión, el servicio público, la rendición pública de cuentas a que todos están obligados, sean generales o alabarderos, es una chulería  inaceptable, propia de un delincuente.

¡Menuda capitana Esperanza Aguirre Gil de Biedma! ¡220,6 millones de euros de campanas y guirnaldas electorales, confetti, pirulís y paciencia para regalar una rica Comunidad a los empresarios de la Gürtel! En tres años. 73,5 millones por año. Dos millones al mes. 170.138 euros al día.  Más que Grande, Esperanza Aguirre es Enorme de España. Una auténtica máquina de gastar dinero público. ¿En qué? En ponerse por las nubes y sin arriesgar el pellejo, como el Gran Capitán que, en lo del valor personal no anda sobrada la moza.
 
Y ese chorro de dinero, esa cornucopia generosa, parecida a las de las apoteosis de los cuadros de Rubens, ¿a dónde ha ido a parar? ¿A qué bolsillos, manos, cuentas?  Seguramente, gran parte de la millonada iba en forma de publicidad institucional, reportajes pagados y otros ditirambos, insertados, ¿en qué medios? Sin duda en aquellos que defienden la libertad de Aguirre de emplear los dineros públicos en ensalzar su gestión.
 
Entre tanto, la oposición, ¿a qué se dedicaba?
 
Esta señora quiere ser alcaldesa de Madrid. Y hay madrileños, según los sondeos, que van a votarla. Debe de sobrarles el dinero.

martes, 3 de marzo de 2015

Pasado presente.

Ramón Adell Argilés (Coordinador) (2015) Constitución española 1978. La campaña del referéndum. Catálogo. Madrid: BAPRAA. 54 págs.
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Hay que echarle valor para salir con una publicación sobre la Constitución Española (CE) de 1978 en lo tiempos que corren. Mi tocayo y colega, Ramón Adell, profesor de la Facultad de Sociología, lo tiene. Está a la vista. Y a muy agradable vista pues ha editado el catálogo de una exposición que ya realizó en el XXX aniversario de la CE, en la que reúne una parte significativa del enorme fondo iconográfico que posee sobre el presente y pasado reciente de España, en este caso, el referéndum constitucional de 1978. Porque Ramón, aparte de un erudito profesor, muy versado en cuestiones de comunicación y semiótica, es poseedor y único habitante de un museo gráfico de nuestro país, en el que vive inmerso, como otro tocayo nuestro, Raymond Roussel, en su locus solus. Él, como es académico, lo llama Biblioteca y archivo de Propaganda Ramón Adell Argilés (BAPRAA), editora del folleto. Y, de vez en cuando, comparte algunos de sus tesoros con el público. En esta ocasión, con la edición de este magnífico catálogo en papel couché, cuatricromía muy cuidada, sin excesivo brillo, entre folio menor y cuarto mayor.  La edición es de 400 ejemplares numerados, habiendo correspondido a Palinuro el nº 093. Buen año, constitucionalmente hablando, el de 1793, con la Constitution montagnarde, la más revolucionaria hasta entonces y quizá hasta ahora. Tan revolucionaria que duró unos meses.

En todo caso, aplausos a la iniciativa. Puede contactarse con BAPRAA aquí. Es un regalo para la vista. 43 carteles a todo color, de todos los partidos y sindicatos, 13 a favor del "sí",  15 del "no" y 9 por la abstención. Los 6 restantes, institucionales. Un material práctico muy conveniente para estudiosos de la propaganda política.

Trátase de  una Constitución que hoy quieren unos reformar y otros abolir o simplemente ignorar. Los únicos que la defienden como está son quienes la deseaban tan poco que no hicieron campaña por el "sí". No hay carteles de Alianza Popular, aquella amalgama de ministros franquistas que tenían la constitución sentada en la boca del estómago porque, con su sola existencia, contradecía unos principios que habían estado jurando y requetejurando. Los demás partidos, como señala Adell en su prólogo, no se implicaron mucho, al menos los del "sí". Más lo hicieron los del "no" y la abstención, que coincidían bastante, tanto en la derecha como en la izquierda. Dada la abrumadora mayoría obtenida en el Congreso (258 a favor, dos en contra y 12 abstenciones), nadie dudaba del respaldo masivo en la calle. Respaldo al trabajo de unas cortes que, habiendo sido elegidas ordinarias, mutaron por propia iniciativa en constituyentes sin mayores alharacas.  

Sin embargo, el resultado no estuvo a la altura de los tiempos históricos que los prohombres pensaban estar viviendo. Eran todos hombres por entonces, no como ahora que son todos hombres en el gobierno revolucionario griego. Quizá fuera por lo desangelado de la campaña o por lo que en ella se cocinaba, la participación fue muy baja, del 67,11% del electorado. De esos dos tercios aproximadamente, el "sí" se llevó la parte del león (87,8%) y el "no", migajas. La abstención, del 32%, altísima, pero no necesariamente movida por los partidos abstencionistas. La participación fue unos 10 puntos inferior a la del referéndum de la Ley para la Reforma Política de 1976. Aun así, fue casi 10 puntos superior a la del referéndum sobre la OTAN de 1986. Lo cual indica una tendencia declinante a la participación en referéndums. Del referéndum sobre la Constitución europea de 2005, con una abstención del 57,68% mejor es no hablar. Los tiempos son cada vez menos históricos o la gente anda perdida en otras cosas.

Desde el punto de vista iconográfico el catálogo es una joya. No había internet. Ni plasma por todas partes. Ni mediatización absoluta. Si había móviles se llevarían en un maletín. Los carteles tenían que hacerse visibles en dura competencia. Poco espacio y estático para llamar la atención con imagen y texto, lo que obligaba a convertir el texto en imagen, cosa fácil, porque era un monosílabo, acompañado de una razón bien resaltada.  Y todo confiado al color. En el catálogo apabulla el rojo. Incluso en los carteles institucionales. Siguen el amarillo y el negro y las combinaciones, generalmente, tienen significado político.

En este momento de amplia petición de revisión constitucional, movida a su vez por un extendido juicio crítico sobre la Transición, es bueno recobrar memoria visual de lo que se ventilaba en aquellos años y cuáles eran las razones de los participantes en el debate.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

El portavoz del sobresueldos nos toma el pelo.


Hubiera sido mejor que pusieran el vídeo pregrabado que el pequeño Nikolaus pasó a Palinuro hace un par de días con el verdadero mensaje del Rey, menos lamentable, menos patético, menos estúpido, falso y vacío.

Este joven promesa minimalista ha recitado obedientemente las falsedades y embustes que el presidente del gobierno se obstina en colocar al respetable desde hace tres años contra toda evidencia. El texto recitado respondía a los sórdidos intereses de ese individuo que dice gobernar el país que está destruyendo desde un cargo del que debiera haber dimitido hace años.

Cinco puntos tuvo el penoso alegato del Borbón y un estrambote.


1.- La corrupción. Propósito firmísimo de acabar con ella con la ayuda un gobierno presidido por su principal responsable político en el gobierno y el partido, a su vez señalado por el juez como partícipe a título lucrativo en la comisión de un delito. Si alguien  imagina un guión más absurdo, que lo presente al concurso de Ubú Rey.

2.- Crisis económica. ¿Qué crisis? Hombre, por Dios, ya es historia. Todas las magnitudes son positivas y, si bien quedan algunos rezagados, ahora de lo que se trata es de no emborracharnos con la prosperidad que el partido y gobierno más corruptos y ladrones de la historia de la democracia han traído a España.

3.- Cataluña. La unidad nacional es intangible. Formamos un piña bajo la sombra de la Constitución. Aquí las habitualess mentiras y bobadas de Rajoy son palo que pinta en el juego en el que por supuesto, si el gobierno está tratando de encarcelar a Mas es solo para protegerlo de sí mismo.

4.- El Rey padre, gran servidor de España. Un ejemplo para todos, fuente nutricia del amor que este buen hombre dice haber leído en los ojos de los españoles y que le permite sobrellevar el amargo peso de una hermana presunta choriza.
 
5.- La democracia consolidada y resto de las patrañas de Rajoy. La consolidación democrática se nota en la nueva Ley Mordaza, erróneamente orientada a acallar las protestas de la ciudadanía, cuando debía dirigirse contra las memeces propagandísticas de la pandilla de inútiles que detentan los poderes del Estado. El Estado del bienestar que el gobierno del partido de los sobresueldos ha desmantelado, preservado con el mismo éxito con que flota el plomo. Y ya no hablemos del gran peso en Europa de España, gobernada por un menda al que los demás consideran el líder más incompetente de la Unión.
 
Estrambote:  vamos a regenerar la vida política, aunque nadie sabe por dónde empezar cuenta habida de que todo va de cine y, por supuesto, no se olvide, vamos a preservar nuestra unidad dentro de la pluralidad. Por si acaso.
 
Llegados a este punto descubrimos que el resto del mensaje sobraba.
 
Quieto todo el mundo.

lunes, 15 de diciembre de 2014

El fin de la historia y las mentiras de Rajoy.


En los 90, según Francis Fukuyama, la crisis del comunismo puso fin a la historia. En 2014, según Rajoy, la historia de la corrupción pepera ha puesto fin a la crisis.  ¿Qué es peor, la estupidez o la mentira? Arduo dilema, pero fácilmente evitable porque en el caso de Rajoy, ambas van juntas.
 
El presidente del gobierno, acusado de llevar veinte años cobrando sobresueldos en B y presidente tmbién de un partido, a su vez acusado por los jueces de ser una especie de asociación de malhechores, afirma sin inmutarse (ignoro si el ojo traidor lo delató), que la crisis es ya historia.
 
Y eso se lo dice a un país en el que:
  • Hay 5.400.000 parados y más de la mitad, sin prestación.
  • 2/3 de las familias de desempleados tienen todos sus miembros en paro.
  • La quinta parte de los habitantes vive por debajo del umbral de la pobreza.
  • La desigualdad social es la mayor de toda Europa.
  • El 63% de los contratos a tiempo parcial son indeseados.
  • Más del 50% de las horas extras no se pagan.
  • 1/3 de los asalariados cobra menos de 645€ al mes.
  • Los desahucios afectan a más de 400.000 familias.
  • La deuda pública es más de 100% del PIB y supera el billón de euros.
  • El gobierno ha saqueado ya el 36% del fondo de reserva de las pensiones.
  • El paro juvenil supera el 50%
  • La emigración económica forzosa ha aumentado un 15%.

Y, para que no falte de nada, el mismo día en que este embustero compulsivo soltaba lo del fin de la crisis se sabía que el crecimiento del IPC era negativo por cuarto mes consecutivo. Es decir, España está en deflación, antesala de otra recesión.

Está claro que, para propagar tanta falsedad, el presidente posiblemente más corrupto de la historia de España y, desde luego, el más incompetente y peor valorado por la opinión pública, necesita controlar todos los medios de comunicación, convertidos en nidos de esbirros al servicio del gobierno y, por si eso no fuera bastante y a la gente le diera por protestar, una Ley Mordaza que es una verdadera ley de excepción de cuño franquista.

Porque lo que sí se ha acabado es la historia de que la crisis sea ya historia.

jueves, 6 de marzo de 2014

La corrupción y la propaganda.

Aquí nadie se cree ya nada. Según el barómetro del CIS de febrero el paro es la mayor preocupación de los españoles (80,1%), seguido en segundo lugar por la corrupción que sube al 44,2%. En tercer lugar, a distancia, la sanidad (10,8%). Al mismo tiempo, como sabemos por otros barómetros anteriores del CIS, el grado de desconfianza de la ciudadanía hacia Rajoy es altísimo, de cerca de las tres cuartas partes, mientras que el de Rubalcaba aun es mayor. Quizá sea por esto, porque no confían en los gobernantes, por lo que los españoles tienden a no dar crédito al último discurso que está emanando de La Moncloa, según el cual el país, gracias al gobierno, está saliendo de la crisis. Este año habrá crecimiento del PIB y creación neta de empleo. Y el año que viene ya será jauja, con una reducción de impuestos como símbolo del reinicio de la prosperidad.

Pero ese discurso no encuentra crédito. El porcentaje de ciudadanos que piensa que la situación económica dentro de un año estará igual o peor que hoy es del 70,6% y el de quienes creen que sucederá lo mismo con la situación política escala al 80,3%. La política lleva siempre la peor parte.

Rajoy tiene un problema de comunicación No solo personal, cosa evidente, sino también institucional. Es decir, tiene un problema en el aspecto en el que vuelca todo su esfuerzo: la imagen, la propaganda. Como dice un interesante artículo de Carlos Elordi que no me canso de citar, el gobierno no gobierna, solo hace propaganda tramposa. Pues tendrá que hacer más propaganda o conseguir que sea más tramposa. Porque nadie parece creerlo.

En verdad, La Moncloa entiende a la perfección su interés: tiene que elaborar un discurso hegemónico, frente al que no haya uno contrario o, si lo hay, no se difunda. El nudo de la cuestión está en el control de los medios de comunicación y a eso se ha dedicado con ardor en la primera mitad de la legislatura. Ha convertido la RTVE en la voz de su amo y ha descabalgado a los tres directores de los periódicos más leídos del país. Una decisión fría, meditada con un motivo claro: aprovechar la pavorosa crisis por la que atraviesa la prensa de papel, utilizar la publicidad institucional para doblegarla y suprimir la formación de una opinión crítica.

El empeño del gobierno es muy sencillo: se trata de ganar las elecciones presentando una imagen de España que no coincide en nada con la realidad. Una España Potemkin. Será interesante ver en las próximas elecciones si ese plan tiene éxito. Si no lo tiene, si el gobierno pierde las elecciones europeas, el tramo hasta las generales de 2015 será bastante áspero porque aquel aumentará su agresividad.

domingo, 1 de diciembre de 2013

La voz del pueblo.

De 50.000 a 60.000 valencianos han salido airados a la calle en la capital de la Comunidad a pedir la dimisión de Alberto Fabra y la convocatoria de elecciones anticipadas en protesta por el cierre de la RTVV. La policía rebaja la cantidad a unos 4.500 que, de todas formas, ya es respetable. Es el habitual tira y afloja para calibrar la importancia de las manifestaciones públicas. Un entretenimiento para la mañana del domingo.

Otras interpretaciones van más a lo cualitativo: por fin el pueblo reacciona. No es tan apático ni está tan resignado frente a los abusos como se supone. El proceso que llevó al fundido a negro del Canal Nou ha sido dramático, emitido en directo, escandaloso, lamentable por todos los conceptos: momento final de una gestión corrupta, inepta, caciquil, enchufista, presuntamente delictiva. Una muestra de la incapacidad de la Generalitat para gestionar conflictos. La gota que colma el vaso. Por fin, el pueblo se pronuncia, toma la palabra y esta es dimisión..

Ciertamente, es un modo (optimista) de ver las cosas. Pero hay otro, más realista y, por ello, más pesimista. Palinuro lo expondrá de modo telegráfico porque, aunque no se vea mencionado por ahí, es evidente y no necesita prolijas explicaciones. 

Resumiendo: Valencia lleva casi veinte años de gobiernos corruptos e ineptos, que han arruinado la Comunidad, empobrecido a sus habitantes, llevado ante los tribunales a un diez por ciento de los cargos del PP por presuntos delitos. Casi veinte años de malversaciones, despilfarros, cohechos, estafas. Casi veinte años de obras públicas faraónicas e inútiles que solo servían para expoliar el erario público o satisfacer el ego inflado de un cacique capaz de construir un aeropuerto sin aviones. Y en todo este tiempo, lejos de indignarse, los valencianos aplaudían y votaban en masa como un solo hombre a los responsables de tal disparate que, en lugar de estar en la cárcel desde el primer momento, ganaban elección tras elección y por mayorías absolutas crecientes.

Ha sido preciso que les cerraran la TV -una TV peor que el NODO de Franco- para echarlos a la calle en multitudinaria, pacífica, pero contundente manifestación, en defensa de su derecho. ¿Qué derecho? El de tener una TV sectaria, propagandística, manipulada, de ínfima calidad y que, además, faltaba clamorosamente a su deber de emitir en la lengua vernácula. 

Hay cierto paralelismo entre esta reacción y el hecho de que los 1.600 trabajadores de RTVV que jamás alzaron la voz en los tiempos de la manipulación, el partidismo y la censura, se convirtieran en una especie de soviet casi revolucionario en defensa de sus puestos de trabajo, identificados ahora con la libertad de información, de expresión, etc. 

No sé si es para sentirse optimista, pero así es la vida.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Prodigios de la neolengua.


El País publica una crónica titulada las 15 claves de la entrevista a Rajoy que más podría titularse "las 15 claves de una ceremonía de la hipocresía." Efectivamente, para celebrar su primer bienio, el presidente se concedió a sí mismo una entrevista en su radio, Radio Nacional, en la que, como si contestara a las preguntas obsequiosas de un periodista que más parecía un asesor suyo, se explayó como quiso (o como pudo, que tampoco es mucho), largó todo el trapo y se expresó sin cortapisas. El auditorio, por supuesto, alcanzó el mismo grado de información que habitualmente se obtiene de las ruedas de prensa sin preguntas o con preguntas pero con respuestas idiosincrásicas.

En concreto, no dijo nada, excepto que no piensa hacer nada con respecto a nada: no va a cambiar el gobierno, no va a tocar los impuestos, no va a mover pieza en Cataluña, ni respecto a ETA, no va a destituir a Wert ni a quitar las concertinas de Melilla. Es su forma de adoptar decisiones pues, como bien explicó en su día, la "no-decisión" es también una decisión. Una cosa puede ser ella y su contraria al mismo tiempo y Aristóteles sin enterarse. A veces matiza ese radicalismo no-decisorio con una cláusula temporal que, ¿cómo decirlo?, pone los pelos de punta. Así, al asegurar que no piensa subir el IVA a corto plazo, da a entender que se considera en el largo plazo. No la subida del IVA, sino él mismo. Eso es terrorífico.

Dos años más soportando esta retórica de neolengua descarada y huera. El proyecto de ley en ciernes sobre servicios mínimos es, en realidad, una nueva ley de huelga o, mejor dicho, una nueva ley contra la huelga. La ordenó la alcaldesa de Madrid y la aplauden ya los empresarios. Las dos máximas instancias, al parecer, en el espíritu de Rajoy. Su aportación consiste en llamar consolidación de un derecho a su recorte en nombre, claro es, de la libertad de los ciudadanos.

La Ley de Seguridad Ciudadana no es represora a extremos probablemente inconstitucionales sino que, al contrario, es una norma permisiva y garantista de los derechos. Que consagre la impunidad de la policía en sus desmanes convirtiendo en delito la exposición pública de un delito no le merece comentario alguno. 

El rescate bancario, en su día fue negado con la misma sinceridad con que ahora dice que se convertirá en deuda pública en diez años, pudo haber sido mucho peor de no haberse aceptado, tal como él dijo que había hecho hace dos años. Llega un momento en que hasta la neolengua se traba.

¿Y Bárcenas? Nada. No existe. Y, caso de haber existido, nos ha enseñado algo: a aprender de los errores. Exactamente ¿de cuáles? ¿Nombrar tesorero a un presunto delincuente? ¿Conservarle las canonjías habiendo él dimitido tras imputarlo? ¿Escribirle SMSs de ánimo a la cárcel? ¿Cobrar sobresueldos? ¿Dejar que el partido se financiase de modo presuntamente ilegal durante veinte años? ¿Cuáles son los errores? Y ¿son errores?

miércoles, 13 de noviembre de 2013

La marca España es la basura.


El texto es la basura. El pretexto es la basura. El contexto es la basura. En España ha caído la basura al modo en que las langostas cayeron sobre Egipto en la novena plaga. Todo se ha llenado de basura: la realidad del día a día, convertido en noche, las conversaciones de las gentes, las discusiones de los mentideros, los ukases del poder, las homilías de los curas. La retórica se ha hecho de muladar y estercolero. Si antes eran los pobres -cada vez más numerosos y de clases sociales algo superiores- quienes buscaban afanosos las desechos, ahora son estos los que se ofrecen a la vista del todo el mundo, avanzan, crecen se agrandan. Ya son la imagen tópica de Madrid. Y están a punto de serlo de la marca España cuyo recorrido triunfal por los medios planetarios deja una estela de corrupción, abuso, suciedad y miseria que hace innecesario revivir la leyenda negra. El símbolo europeo de España es la basura. No la comida-basura o la televisión-basura sino el país-basura.

La cuestión es si realmente nos merecemos esto.

Si nos merecemos una alcaldesa como Ana Botella, no electa para el cargo sino poco menos que infiltrada, y que ha dado pruebas sobradas de una fabulosa incompetencia para gestionar algo más complejo que su make up. El siniestro episodio del Palma Arena (cinco muertes y ningún responsable) ya fue motivo suficiente para una dimisión fulminante. En lugar de ello, la vara mayor se plantó en Buenos Aires a hacer un ridículo planetario con la relaxing cup of coffee en un Madrid por el que dos meses después no se puede caminar sin serio peligro para la salud. Quien no es capaz de retirar la basura de la vía pública -servicio por el que los madrileños pagan altísimas tasas- pretendía traer los Juegos Olímpicos de 2020, fecha para la cual, de seguir la misma alcaldesa, Madrid sería un gigantesco vertedero. La basura es la cuenta final de la incompetencia de la señora Botella. Tanta que hasta su partido le exige ya perentoriamente que limpie las calles, una exigencia, me temo inútil (¡y eso que Botella fue concejala de medio ambiente!) porque sospecho que ni siquiera entiende el conflicto, el lío de contratas, subcontratas, recontratas que ella misma ha organizado.

Si nos merecemos un ministro de Educación cuyas declaraciones son tildadas de basura por el portavoz de la Comisión. Los medios españoles, que son pundonorosos, precisaron luego que el portavoz dijo rubbish y que rubbish no solo significa "basura". No, también significa "tontería", "estupidez", "memez", "gilipollez" y hasta "caca", además de "basura". Y no sé qué será peor. Faltó tiempo a Rajoy para salir en defensa cerrada de su ministro en quien, como el Padre con el Hijo en el Jordán, tiene puestas todas sus complacencias. Pero, a diferencia del Padre, Rajoy, que no domina los tiempos, defendía a Wert de la metedura de gamba de las becas Erasmus y antes de que, a continuación, metiera la otra gamba con su rubbish.

Incidentalmente, los europeos siguen siendo bastantes educados y si el portavoz se valió de un término tan fuerte mostraba cierta irritación porque, en sus declaraciones, Wert atribuía a la UE su propia intención, esto es, suprimir o demediar las becas Erasmus cuando la Comisión se aprestaba a hacer lo contrario. Una prueba evidente de mala fe y malas artes.

Rajoy tendrá ahora que hacer una segunda defensa, respaldar otra vez a su ministro metegambas pues el PSOE ya ha pedido por vez segunda su dimisión. Muy bien. ¿Y quién respalda al respaldador, a Rajoy? ¿Quién es él para respaldar a nadie? Nada más presentarse en Europa, al comienzo de su mandato, el eurodiputado británico Nigel Farage lo calificó de el líder más incompetente de Europa y, hasta le fecha, nadie parece haberle ganado en esa primacía a pesar de que, como decía el mismo Farage, se enfrenta a una intensa rivalidad

Y de la basura física, material, maloliente y la política, repulsiva, pasamos directamente a la moral. En las Baleares la policía ha detenido a un empresario que supuestamente explotaba a los trabajadores pagándoles 70 € semanales por cinco días de diez horas diarias de trabajo, vamos, 1,4 euros la hora, supongo que neto porque tampoco pagará la seguridad social. La basura de la esclavitud. A esto ha llevado la conjunción de la crisis y la reforma laboral de la derecha. Una reforma dictada por la patronal y articulada por un especialista en la materia, catedrático de Derecho del Trabajo, a quien el gobierno ha compensado por acabar con su asignatura nombrándolo presidente del Tribunal Constitucional, por si hay alguna duda respecto a la constitucionalidad de la explotación, la esclavitud y los salarios de hambre. Pasen y vean la marca España. Se escribe con caracteres chinos.

El propio Rajoy es, si se me permite la licencia poética, un presidente basura, "en sí" y "para sí", como dirían los hegelianos pues, sabiéndose basura, se oculta debajo de todas las alfombras, sus ministros, sus plasmas, su guardia pretoriana parlamentaria, su mester de propaganda en los medios, sus asociados y conmilitones en las vastas redes barcénigas y gürtelianas. Hasta su gente comienza a mirarlo ya con reticencia y un punto de repugnancia.

No, no es una exageración o una obsesión. Es una realidad deprimente. La basura lo ha anegado todo, emporcado y ensuciado todo. Se indulta arbitrariamente a los delincuentes si son de los nuestros; se ignoran sus delitos o no se persiguen si son personajes de alcurnia; se prostituyen todos los códigos deontológicos de todas las instituciones y profesiones; se toleran enriquecimientos fabulosos por medios delictivos y se los amnistía si se descubren; se desprecian los derechos de los ciudadanos, a los que se hostiga y reprime con violencia; o se les mutila; o se les mata sin más; se castigan desproporcionadamente comportamientos que muchas veces vienen impuestos por la necesidad y la miseria a que se ven arrojados quienes los realizan; se suprimen los derechos de los trabajadores, los parados, los pensionistas; se eliminan las ayudas públicas a fines de justicia social destinados a otros ostentosos, como conservar la memoria del último dictador criminal que tuvo el país; se imponen formas, estilos, creencias, identidades y se reprimen las que no nos gustan; los políticos (sean o no "clase", "casta" o "pandilla"), que decretan estrecheces y sacrificios para la población, viven en el lujo y el despilfarro del dinero de todos. Lo ha dicho hasta el Papa de Roma y, al oírlo, ¿quién en España no ha pensado que se refería a nuestro país?

Los curas. Los curas no lo han pensado. Al contrario. El arzobispo de Granada defiende y apadrina un libro machista escrito por una mujer con el título de Cásate y sé sumisa. Más basura. Vieja. Apestosa. Eso de "sé sumisa" lo argumentaba mucho Pilar Primo de Rivera, la hermana del Ausente y antes, Fray Luis de León, y antes... En fin, que no es nuevo. Es basura consagrada. Salvo que se trate de una burla, que todo puede ser. No creo que lea el libro, pero a lo mejor está escrito en el espíritu de Camille Paglia, que tiene su fondo, vaya usted a saber. Lo que convierte el asunto en basura es la intervención del prelado, aplaudido, seguramente por Rouco. "Sé sumisa"; tal es la respuesta de la España de Trento a esas especies semidiabólicas del actual Papa sobre la importancia de las mujeres en la iglesia. La importancia de la sumisión, sí señor. Si el esclavo no es sumiso, aquí no hay quien viva, Santidad. Si fueran sumisas, los hijos de Dios no las matarían; o no las matarían tanto. Es que, en el fondo-fondo, los curas son hombres y los hombres, curas.

Dicen las autoridades de todo tipo estar muy preocupadas con la "desafección ciudadana", que corroe la legitimidad de nuestra democracia. "Desafección" no es la palabra. La palabra es "pesimismo", "desaliento", "desánimo", "abatimiento", "desesperación". Elijan. España está hundida, anegada en su propia basura.

La basura es la marca España. 

(La imagen es una foto de Bart Evenson, bajo licencia Creative Commons).

jueves, 26 de septiembre de 2013

Dorian Rajoy Bray.


Como en la obra de Oscar Wilde, hay dos Marianos Rajoys, el atildado dandy con pinta de rico propietario mexicano e hidalgo español que recorre los platós mundiales representando una Marca España en remontada, como corresponde a una gran nación y su otro yo, la imagen contrahecha, perversa, repulsiva del malvado que consume su vida en las zonas más siniestras del barrio chino y el Soho de la Gürtel y el caso Bárcenas. El uno gusta andar por las regiones elíseas del extranjero; el otro no consigue salir de las zahúrdas de Plutón de esta rugosa tierra de pícaros y granujas..

El primero, el hombre de mundo, se ocupa de las cosas elevadas: la deuda, la prima de riesgo, el déficit, la recuperación crédito, la disposición a seguir sableando a la población si es preciso. Se vale para ello de la prosa elegante del autor de La importancia de llamarse Ernesto y su sentido de la paradoja y la contradicción. No se dirá que no es wildeano asegurar que el plan para empobrecer, mermar y eliminar en diferido las pensiones instaura la sostenibilidad de estas. Dorian Gray en su mejor momento, asombrando al mundo con su aplomo de estadista en una entrevista en exclusiva mundial en perfecto español en Bloomberg TV.

El segundo, la imagen mefítica, adaptado a un mundo de villanías y crímenes en el que solo se sobrevive echando a los demás a los leones, se ocupa de su supervivencia ante una oposición cada vez más tumultuosa en su exigencia de que comparezca en el Parlamento a dar cuenta de las que considera mentiras del presidente. Por sí mismo, como la efigie de Dorian Gray, está oculto, cubierto con un tupido plasma y no se deja ver a la luz del día porque helaría la sangre en las venas a los espectadores. Cobros de sobresueldos, cajas B, financiación ilegal, fondos ilícitos, malversación, prácticamente no hay inmoralidad o ilícito de los que no se acuse al PP cuya cabeza visible -cada vez es más notorio- es Dorian Rajoy. Su táctica de esconderse tras el lienzo/plasma y cerrarse en un mutismo total está consiguiendo lo contrario de lo que pretende, esto es, convertirlo en la clave de todo el asunto, el responsable de todos los desaguisados. Y eso no hay discurso triunfalista económico que lo anule.

¿Cómo que no? Ahí está la entrevista en la Bloomberg TV. Efectivamente, ahí está, en Bloomberg, que dejó de emitir en España en 2009. Ahora puede verse en inglés a través de Bloomsberg Europa por cable y satélite. Y el discurso está en español. El canal es de base neoyorkina y la entrevista está hecha en Nueva York. Pero, vamos, que ni la Fox Bussines News de su amigo Aznar ha ido a verlo. Es decir, esta entrevista es un montaje para consumo español interno, probablemente uno de esos golpes de efecto tan celebrados de Arriola por los que cobra una pastuqui y que, en el fondo, no sirven para nada.

Los dos próximos años, hasta las elecciones de 2015, verán la lucha definitiva entre ambos Dorian Brey: el paladín de la elegancia y la decisión salvar a España, el cuentacuentos económicos sobre la crisis, cuyos datos va inventándose sobre la marcha contra la figura deforme que anda a trompicones con la realidad aplastante de la corrupción. A este combate por salir indemne de una trama de mangoneo y trinque generalizados que parecen haber organizado entre su amiguito del alma Bárcenas y él tiene prácticamente sometidas las instituciones del Estado. La Fiscalía está dedicada en cuerpo y alma no a combatir la corrupción sino a garantizar la impunidad del mayor presunto corrupto; el Parlamento, consagrado a bloquear toda indagación, interpelación o pregunta sobre sus mentiras ; la prensa y su cuadra de periodistas empeñados en demostrar que la culpa de todo la tiene Zapaterop.

Estos señores del Proyecto Demos que, al parecer, se presenta hoy en Londres, dejan constancia del retroceso democrático en Europa. Se habrán dado una vuelta por España, es de esperar,  país en donde ese retroceso no solo afecta a la política de orden público y ejercicio de derechos en general, incluida la libertad de expresión, sino también al terreno legislativo penal, por no hablar del sanitario y el educativo.

La cuestión está en si la gente compra unas vagarosas promesas de recuperación imaginaria al precio de la pérdida de sus derechos, empezando por el de que se haga justicia con los delincuentes presentes y pasados y, en consecuencia, vuelve a comprobarse ese saber convencional de los granujas de que la corrupción no pasa factura siempre que puedas convencer al votante de que se acabaron las penurias y comienza la recuperación. Parece mentira pero, al igual que Camps, Dorian Bray podría volver a ganar unas elecciones por mayoría absoluta. A eso probablemente se refería él cuando decía que quería hacer en España lo que el curita en Valencia.

(La imagen es una captura de TV "El País".)

jueves, 6 de junio de 2013

El lobo solitario y la peña, o el código del espacio público.


Bueno, bueno. Una ojeada, por favor, a la imagen de la izquierda. Dennis Hopper, en su HD en Easy Rider (1969), siendo adelantado treinta años después por Dennis Hopper, en su Ford Cougar, en un famoso anuncio de TV de la Compañía Ford. Famoso por ser un prodigio de habilidad cinematográfica ya que los técnicos consiguieron literalmente fundir a Hopper en su Ford en las escenas originales de la película que aquel protagonizaba (y dirigía y producía) con Peter Fonda. Lo hacen con un procedimiento muy complicado llamado Flaming. Desde luego, el vídeo publicitario completo, que dura un minuto, es muy curioso.

Pero no me interesa tanto la cuestión técnica cuanto la simbólica. El anuncio del Ford Cougar con Hopper es una metáfora magnífica del modo en que el sistema mercantil devora todas las manifestaciones de rebeldía antimercantil, y dedico esta reflexión a Sergio Colado, de quien estoy leyendo un original bien interesante que versa precisamente sobre esto. Ríanse ustedes de las camisetas estampadas con la foto del Che que pueden comprarse en todas las tiendas pijas del mundo. El vídeo de Ford/Hopper va mucho más allá: es una demostración plástica, gráfica, visual, patente, de la imposibilidad e irrelevancia de toda rebeldía individual. Es verdad que en Easy Rider eran dos pero, aparte de que con dos no se hace ni un grupo, la dualidad es exigencia del guión de las novelas on the road. Don Quijote necesita a Sancho, un otro imprescindible.

El caso es que la peli de Hopper, con banda sonora de Steppenwolf, Nacido para ser salvaje (Born to be wild), fue el icono de la ruptura generacional de los sesenta. Tampoco es que alcanzara grandes profundidades filosóficas, pero fue imagen y modelo de la rebeldía de entonces. Si no recuerdo mal, ese "nacido para ser salvaje" se ha utilizado también en otras ocasiones; es posible que hasta para un anuncio de Camel o Marlboro o su formulación algo más suave de "nacido para ser libre". Era liberación individual que arrancando con los beatniks de Kerouac, por el camino, se había hecho hippy, cambiando, entre otras cosas, el alcohol por las drogas. Al corazón de esa simbología va lanzada la flecha de Ford: dejad toda esperanza, ilusos. Al final es el espíritu positivo, industrial, la obra de la empresa, el pensar colectivo, el hacer común, lo que prevalece. La peña. Y cuando un cool y sexagenario Hopper, perfectamente integrado, pega un acelerón y deja muy atrás al lobo solitario, se ha cerrado el círculo que da sentido a la existencia humana, tanto en grupo como uno a uno. ¿O alguien va a negar que el lobo solitario está muy atrás en la vida del Hopper de hoy?

Pero está. No todos han sido lobos solitarios y, los que lo fueron, están marcados. Digo esto porque me irrita la facilidad con la que las conciencias críticas se rinden a la inevitabilidad del triunfo de los mercados sobre el espíritu de Hiperión. Hay algo que los mercados no pueden comprar en el lobo solitario: la creatividad. La Ford (el Ford) se incrusta en el film de Hopper; no lo ha creado. La empresa, el mundo, la colectividad, el grupo, la peña, la banda, el partido, pueden parasitar al lobo solitario, no substituirlo. Viven de él, pero acaban por aniquilarlo o expulsarlo. Hopper asesinado al final de la película y Hopper dejado muy atrás, a perderse de vista, en el anuncio de la Ford. ¿Por qué no voy a interpretar el acelerón del Hopper de hoy como un intento de huir de su pasado cosa que, como bien se sabe, es imposible?

Pues eso, decía, es la metáfora del código vigente en el espacio público. Este se compone del Estado y las instituciones y la sociedad civil, básicamente asociaciones (partidos, grupos de presión) y familias, que son asociaciones, claro, pero especiales. En la inmensa mayoría de los casos, la formación del individuo y su acción social están condicionadas por unos u otros (a veces varios) contextos de acción colectiva. De hecho parece como si el individuo solo fuera visible en cuanto pieza o elemento componente de colectividades. Fuera de ellas, nada. Extra Ecclesiam nulla salus. Los solitarios son lobos. Se los alaba para tenerlos a raya, pero se los persigue y abate cuando se cree conveniente. Todos los entes colectivos, institucionales o no institucionales, son codiciosos y egoístas. La familia causa excepción en su interior ya que es el único espacio en el que los seres humanos pueden experimentar algo de altruismo. Pero, hacia el exterior, es una institución tan egoísta, cerrada, colectivista como las demás.

Las empresas, los partidos, los grupos de presión, las asociaciones diversas, laicas y religiosas, todas funcionan bajo criterios colectivos. Son los criterios de grupo, de pandilla, de clientelismo, que hacen a los miembros hablar en primera persona del plural, como partícipes orgánicos de una unidad superior, un pensamiento colectivo. No es concebible separarse del dictado común que puede tomar muy distintas formas, concepciones políticas, confesiones religiosas, visiones comunes. El ejemplo más claro y absurdo son esas multas con que los partidos castigan a sus diputados cuando votan según criterios personales, en conciencia.  No puede ser "yo voto"; ha de ser "nosotros votamos". "Nosotros" es expresión que el lobo solitario no puede emplear salvo en un sentido análogo a la paradoja de Epiménides el cretense.

La unidad de acción y opinión en el espacio público es el grupo, el que legitima la voz del individuo cuando habla, pues no lo hace como individuo sino como portavoz de una colectividad más o menos declarada y cuyo contenido puede ser incluso contrario a las convicciones profundas del citado portavoz. Es el precio que, al parecer, hay que pagar para ser parte de un ente superior que garantice la eficacia de tu acción. La lealtad al grupo, algo que el lobo solitario ni entiende. Lo suyo es lo de Juan en el desierto. Solo que el desierto está lleno de espectadores todos agrupados en peñas que escuchan atentamente, se inspiran en lo que oyen y pretenden hacerlo suyo, como Ford se "incrusta" en Easy Rider. Pero si el más corrupto de los poderes les pide la cabeza del predicador, se la entregan en bandeja. Si la más sanguinaria de las ideologías lo empuja a ello, Walter Benjamin se suicida en Portbou.

(La imagen es una foto de oddsock, bajo licencia Creative Commons).

martes, 18 de diciembre de 2012

La marca España.

Uno de los rasgos más típicos del neoliberalismo triunfante es su confusión de dos terrenos hasta ahora cuidadosamente diferenciados si bien no siempre con éxito: lo público y lo privado. No solo confusión sino absorción literal de lo público por lo privado. Todo para lo privado; nada para lo público. ¿El Estado? Debe administrarse como una empresa privada. La administración misma debe gestionarse con criterios privados. ¿La justicia, la sanidad, la educación? Todas servicios de pago a clientes. El Estado, señores, es una empresa. España, S.A. Nada tiene pues de extraño si los antiguos valedores de la concepción sacrosanta de la gran nación propugnan hoy una concepción de patriotismo como marketing y la célebre unidad de destino en lo universal se defiende como una marca. Coca-Cola, Benetton, España.
Es una típica oscilación maniquea propia de gentes con escasos recursos: blanco o negro; retórica imperial o pragmatismo mercantil. Las dos igualmente absurdas. Sus forofos debieran aprender más de la larga tradición de la iglesia católica a cuyo maternal seno suelen acogerse. En sus veinte siglos, la iglesia ha conseguido la síntesis de los contrarios y es, según le interese, ente público o privado; terrenal o celestial. En ella habitan dios y el diablo en inamigable compostura. Pero para eso hace falta administrar la palabra de dios, algo vedado a los gobernantes del siglo aunque sean de comunión diaria.
Hasta las marcas comerciales, las humildes trade marks, requieren algún fundamento y el español brilla por su ausencia. No parece haber tras la voluntad de hacer brillar la marca España mundo adelante otra cosa que esa misma voluntad, alimentándose de sí misma. ¿En que se justificará la marca España? ¿En el sol, los toros, el fútbol, el cante jondo? A lo mejor no se ha ido a rebuscar en los cajones adecuados. Así, con ánimo constructivo, Palinuro propone fundamentar la prestancia de la marca España entre otros en los datos siguientes, absolutamente singulares:
  • El presidente del gobierno incumple todos y cada uno de los puntos de su programa electoral y sigue siendo presidente.
  • El mismo presidente es considerado en el Parlamento europeo el más inepto del mundo.
  • La ministra de Trabajo y Empleo comparte su tarea con la Virgen del Rocío.
  • El ministro de Cultura valora las corridas de toros como patrimonio cultural de la raza.
  • El mismo implanta la religión en las escuelas y reconoce que es una opción política.
  • La defensora del Pueblo es una marquesa.
  • El ministro de Economía es el peor valorado de Europa.
  • El PP, partido conservador, es el "partido de los trabajadores", al decir de su secretaria general.
  • El único condenado por el caso Gürtel es el juez que lo investigó
  • El ministro de Justicia pone la Justicia fuera del alcance de la mayoría de los justiciables.
  • El Estado abandona los servicios públicos esenciales en beneficio de las empresas privadas.
  • El ministro de Hacienda amnistía a los grandes defraudadores y se niega a hacer pública la lista de los mayores evasores de capital.
  • Además de no haber separación entre la iglesia y el Estado, el Estado se encarga de financiar a la iglesia, cuyos privilegios no se tocan. Ni siquiera la paga extraordinaria, sustraida a todos los funcionarios menos a los curas. (Una prueba evidente de la sabiduría eclesiástica antes mencionada).
  • El exvicepresidente del Gobierno, exdirector del FMI, exdirector de Bankia, Rodrigo Rato, es uno de los cinco peores ejecutivos del mundo.
  • Los gobernantes que, además, son cargos de su partido, suelen cobrar dos sueldos y cantidades astronómicas mientras bajan de hecho las pensiones, los salarios, las prestaciones y las subvenciones de todo el mundo.
  • Los gobernantes despilfarran los dineros públicos en proyectos faraónicos sin utilidad alguna pero dejan las escuelas sin calefacción.
  • La inagotable ministra de Trabajo convierte el dato del aumento del paro en un signo esperanzador de recuperación.
  • La secretaria de Estado de Emigración ve en la salida forzosa de miles de jóvenes en busca de trabajo la realización de su espíritu aventurero.
  • Una diputada del partido del gobierno desea a voz en grito que los parados se jodan
La marca España.
(La imagen es una foto de -Merce-, bajo licencia Creative Commons).

domingo, 19 de agosto de 2012

Estampas del verano. Carlos Floriano, la voz de su amo.


A punto ha estado de volver Cospedal a la sección Estampas del verano, luego de declarar que los políticos trabajan mucho por un salario normal. ¿A qué llamará "normal" una mujer que cobra (ilegalmente, según Palinuro) más de 220.000€ al año, o sea, más de 30 veces el salario mínimo y sin contar sus demás privilegios y chollos? Imposible saberlo. Imposible que lo sepa ella misma que, fiel a su inveterada costumbre de soltar lo primero que se le pasa por su obtusa cabeza, le da igual el efecto que produzca. Por eso, en lugar de traerla aquí animamos a usar su nombre como unidad de medida del morro que hasta ahora no lo tenia. Así, decir de alguien que tiene un morro de "mil pares de cospedales" significa que  lo arrastra y se lo pisa.

La estampa de hoy corresponde a Carlos Floriano, vicesecretario de organización del PP, chico que llegará lejos en política, cara visible y voz audible de la derecha este verano. Su trabajo es complicado. Nunca es fácil actuar de mensajero o portavoz de algo o alguien. Corres el peligro de que, como a Assange, te persiga el imperio para triturarte. Antes de Floriano estaba aquí González Pons, cuya habilidad para el disparate y el juicio injusto no tenía límites.
Pero Floriano ha dejado a Pons muy atrás porque es capaz de interpretar el mundo orwelliano con la seguridad y el desparpajo que da saber que tu ascenso político depende del aplomo con que mientas, culpes al inocente, confundas al sincero, obedezcas a los sinvergüenzas y articules un discurso falso, abusivo, reaccionario pero muy contundente.
Le ayudan mucho los rizos, que siempre tienen algo de querubín y eso que Floriano ha estudiado, evidentemente, en el mejor instituto de falsedades, infundios y montajes, estilo El mundo. Apenas se supo de la empresa Interligare en el portal contiguo a Génova 13, sede del PP, faltó tiempo a Floriano para exigir explicaciones al PSOE por el caso de espionaje a su partido, montado por el siniestro Rubalcaba. Pedro J, creía tener el Watergate que lleva buscando toda la vida y lanzó a Floriano a ladrar por si los afectados cometían algún desliz que permitiera imputarlos de verdad en lugar de acusarlos de fantasías pedrojotescas. Y Floriano no cabía en sí de gozo. Cuando se supo que, si alguien estaba en Interligare, era precisamente el PP y que, si alguien espió a alguien fe el PP y probablemente a sí mismo, El Mundo se ha callado y Floriano, a quien da igual quedar por embustero pues su sentido del honor es como el de los alcahuetes, se puso a atacar en otros frentes.
Anunció hace unos días que en septiembre el PP pondrá en marcha una campaña para conseguir que los ciudadanos afectados por el expolio de su partido, entiendan las medidas del gobierno y las apoyen. No debe molestarse mucho el animoso vicesecretario de organización del PP. Esa campaña está ya hecha, basta con que busque en el 1984 orwelliano y vea que sigue siendo muy útil, mucho mejor y más sucinto que las probables vaciedades que Floriano enuncie. Ahí van: La mentira es la verdad, la guerra es la paz, la injusticia es la justicia y así. Un pozo sin fondo.
De hecho, Floriano, que es rápido, ya ha empezado hoy mismo al asegurar que "el copago de medicamentos es una avance". Por supuesto, el copago es una mentira orwelliana/floriana ya que los clientes no pueden "copagar" lo que ya han pagado por entero. En todo caso "repagan", "vuelven a pagar", "requetepagan" lo que es suyo y quienes les obligan a hacerlo están estafándolos y abusando de ellos. Si, además, se dice que se trata de un "avance", no hay duda de que el morro de Floriano es de muchos cospedales.
Cuando le encomendaron explicar que el gobierno prolongaba la subvención de 400€ a los parados de larga duración diez minutos después de explicar con gran fuerza argumentativa que el gobierno suprimía los dichos 400€ de subvención, cambio de 180º en el propósito de las autoridades provocado por las actividades del SAT y Sánchez Gordillo que han asustado a estos expoliadores, añadió como matiz justiciero que se controlaría a los receptores de la subvención que vivieran con sus familias y, por lo tanto, no los necesitaban, dando a entender que había un fraude generalizado. Ni se le ocurrió (y, si se le ocurrió, se lo calló astutamente) que a lo mejor era el único ingreso en familias con todos los miembros en el paro.
Terminaba ayer su faena Floriano asegurando que las CCAA que no quieren excluir de la seguridad social a los inmigrantes irregulares y dejarlos morir de asco o de Mato, que viene a ser igual, son irresponsables.
No hay que pelearse por las palabras pues es lo que quieren quienes lo embarullan todo para que no se aprecie la inmoralidad de sus actos y si hay algo claro aquí es que desamparar a los débiles, privarlos de sus medios y abandonarlos a su suerte no es de irresponsables, no. Es de canallas.
 (La imagen es una foto de ppcv, bajo licencia Creative Commons).

viernes, 27 de julio de 2012

La política de la mentira y el engaño





El PSOE acaba de hacer público un vídeo en el que se resume de forma contundente el sentido de la larguísima campaña electoral del PP antes del 20-N. Duró tres años y medio, ya que la derecha, si no está en el gobierno, está en campaña electoral por conquistarlo pues no sabe hacer oposición democrática, cuyo rasgo esencial es la lealtad, un rasgo que desconoce. El vídeo recoge una a una todas las mentiras reiteradas, machacadas una y otra vez en mítines y discursos, la más desaforada demagogia mezclada con la inepcia. Ese corte en el que Rajoy grita que "quieren subir los chuches, demostrando que no sabe de lo que habla ni en esto, es para conservar en un museo. Todo ello ha quedado registrado para que la posteridad pueda hacer comparaciones entre lo que dijeron en campaña y lo que hicieron en el gobierno. La finalidad del vídeo es denunciar la más absoluta desvergüenza de unos gobernantes que hacen lo contrario de lo que dicen y prometen para que quede patente ante todo el mundo y ante ellos mismos que su triunfo electoral es ilegítimo y no tiene valor moral alguno porque fue producto de la mentira, el engaño, la demagogia, la falsedad.
Esfuerzo meritorio y muy de aplaudir pero, me temo, inútil ante la piel coriácea de esta gente a la que la moralidad de sus actos resulta indiferente si gracias a ellos consiguen lo que perseguían, en concreto, controlar el gobierno para poner en marcha sus políticas de desmantelamiento del Estado del bienestar, destrucción de los derechos de los trabajadores, eliminación de los servicios sociales, expolio de los fondos públicos, represión de las libertades, manipulación de los medios y criminalización de las minorías en el ejercicio de sus derechos.
Y todo esto mientras, gracias a su fabulosa incompetencia en todos los órdenes, arruinan el país.

sábado, 14 de abril de 2012

Propaganda de guerra.

Dos de los varios periódicos de derecha de la capital, a veces más progubernamentales que el propio gobierno, deleitan hoy al público con las portadas que pueden admirarse a la izquierda. Las dos podrían ser material para un seminario o clase práctica de comunicación política, en concreto de semiótica de la imagen o de iconografía política. Su análisis formal y de contenido da mucho juego.

Desde el punto de vista técnico las dos son malísimas. Están mal encuadradas, mal compuestas y el montaje es rudimentario. Los portadistas no utilizan photoshop o lo hacen muy mal. O quizá la mala factura del conjunto sea un efecto querido. La propaganda de guerra probablemente sea más eficaz cuanto más primitiva. Quién sabe.

Porque lo interesante de ambas imagen es su contenido, su mensaje, encuadrable en el concepto de propaganda de guerra. De guerra de muy baja intensidad, pero guerra. Los dos colores predominantes son el rojo y el negro, los dos elementos de la guerra, el fuego y la muerte. En la portada de La Razón, un adusto y conminativo Margallo levanta un índice admonitorio tribunicio, consular, cesáreo incluso. En la del ABC, una taimada Kirchner vela su gesto tras un abanico, calibrando la brava entrada de Saéz de Santamaría, mezcla de Juana de Arco y Príncipe Valiente, ligeramente sobredimensionada en un favorecedor primer plano.

El mensaje es evidente: he aquí un conflicto que el gobierno está dispuesto a resolver por las buenas o por las malas. Pero si de guerra se trata, cosa imposible ya que ninguno de los dos países tiene capacidad militar para hacerla ni la comunidad internacional se lo permitiría, si de guerra se trata, digo, los personajes de las portadas están mal escogidos, aunque solo sea por razones de protocolo. Del lado de la Argentina aparece la presidenta de la República, mientras que del lado de España aparecen la vicepresidenta del gobierno y el ministro de Exteriores, cuando debiera hacerlo Rajoy. En la casa de ABC, Kirchner podría decir a Sáez de Santamaría que ella no habla con segundonas y en el del malencarado ministro algo parecido. Las portadas, pues, se desinflan en su exaltado patriotismo bien por un error de protocolo bien porque respondan a la inveterada costumbre de Rajoy de escurrir el bulto allí donde hay jaleo y mandar a dar la cara, si acaso, a sus colaboradores o pretorian@s.

En cuanto empiezan a batir los tambores del patriotismo (no sé si lo he soñado o en algún lugar he leído que el primerizo Margallo ha dicho algo sobre Gibraltar) me asalta el recuerdo del Dr. Johnson, al decir de Boswell: el patriotismo es el último refugio de un canalla, y también el de Ambrose Bierce en su Diccionario del diablo, cuando comenta el apotegma de Johnson y lo corrige diciendo que, en realidad el patriotismo es el primer refugio de un canalla. A lo que vamos: propaganda de guerra en ambos casos en defensa de los intereses de una compañía multinacional que se supone española. Y propaganda bastante mala. Pero esto es indiferente porque lo importante de estas portadas no es lo que dicen o reflejan, sino lo que callan u ocultan. Por eso, para que no se oiga lo callado ni se vea lo oculto, cuanto más feas, chillonas y llamativas sean las portadas, mejor.

¿Y qué es lo callado y oculto? Obviamente la noticia de que los mercados volvían a la carga contra España, a pesar de la obsequiosidad del gobierno y de la batería de reformas, recortes, ajustes, etc. La noticia era que la prima de riesgo volvía a escalar a los 424 puntos básicos, que la bolsa se daba el mayor batacazo del año y que el Ibex perdía un 3,58 por ciento, bajando al nivel de 7.250,60. Esa era la noticia que había que ocultar como fuera, por lo cual va muy bien algún pretexto para batir tambores de guerra. ¡Y contra la Argentina! ¡Recordad las Malvinas! Remember the Falklands!. Efectivamente, se hace ver que Kirchner utiliza el conflicto para escamotear otros problemas nacionales cuando esa es precisamente la intención del gobierno español: ponerse a dar gritos patrióticos a través de sus medios para ocultar el desastre de su gestión en la estabilidad de la deuda, la desactivación de los mercados, la recuperación de la confianza. No hay tal y ahora el gobierno afronta otro fin de semana de nervios desatados, a ver cómo abren los mercados el lunes. Es de esperar que en estas tensas 48 horas, Rajoy no vuelva a perder los nervios y anuncie el domingo por la tarde algún otro recorte propiciatorio, como el pueblerino que lleva un jamón al abogado.

¡Gran verdad lo de que nadie es profeta en su tierra! Y en el caso de Rajoy, tampoco en la ajena.

miércoles, 21 de marzo de 2012

La realidad y la ficción.

El eterno problema de la creación artística, de la literatura. El arte se mueve siempre en el campo de la ficción y entabla complicadas relaciones con la realidad. Pero la realidad está siempre ahí pues engloba la ficción. La ficción forma parte de la realidad pero no esta de aquella. No son dos opciones iguales entre las que quepa elegir libremente, pues la primera precede a todo. Ante todo está la realidad, lo que las personas son; y luego está la ficción, lo que dicen ser. Ambas cosas no tienen por qué coincidir y nuestra sociedad convive con un grado notable de discoincidencia entre lo que somos y lo que decimos que somos. A veces esa oposición es directa, brutal y entonces interviene la justicia para aclarar qué sea cada cual.

En la sentencia ayer conocida de una de las más de veinte causas de Matas, llama la atención la parte correspondiente al otro encausado, el periodista Antonio Alemany, que cobró indebidamente 600.000 € en varios años de dineros públicos malversados por Matas. A cambio, hacía de negro de este, pues le escribía los discursos y cuando no hacía de negro hacía de panegirista pues publicaba artículos encomiásticos del tal Matas en El Mundo. Es decir, Alemany decía ser periodista pero, en realidad, era un mercenario de la pluma, cosa que ocultaba celosamente pues no creo que sus columnas de El Mundo llevaran advertencia alguna de ser publicidad pagada, como eran.

Habrá quien diga que no solo los periodistas sino todos los que escribimos somos mercenarios de la pluma pues todos buscamos algo: criticar una causa, defenderla, en definitiva, arrimar el ascua a nuestra sardina. Es posible, pero no necesariamente a nuestro bolsillo. Conozco mucha gente a la que iría mejor en la vida si no escribiera y publicara lo que escribe. Y, sin embargo, se busca conflictos por convicción, cosa que Alemany probablemente considera un claro síntoma de enajenación mental. Esa diferencia entre lo que se es, la realidad, y lo que se dice ser, la ficción, es particularmente clamorosa aquí porque no se trata de que se hayan estafado unos caudales públicos sino de la comprobación práctica de la existencia de gente que escribe a sueldo y lo que le ordenan.

La realidad y la ficción juegan una contra otra en la convocatoria de huelga del 29-M. La realidad muestra que esta huelga sufre todo tipo de ataques conservadores que, unidos a las prácticas empresariales, pretenden aniquilarla in nuce. El gobierno la da por descontada y dice que es inútil mientras los empresarios la consideran una locura, tratan de impedirla y, para el futuro, quieren legislar sobre ella con clara mentalidad restrictiva y autoritaria. Las fuerzas conservadoras están en contra de la huelga. Las fuerzas progresistas, en cambio, están a favor. O eso se supone, porque el Congreso ha hecho saber que el día 29-M no solamente no hará huelga sino que tendrá una sesión maratoniana. Es decir hara una huelga de las llamadas a la japonesa en la que los huelguistas trabajan más horas que antes. La ficción (estamos con la huelga general) y la realidad (pero no la seguiremos) muestran una llamativa discordancia, como la del periodista Alemany.

La tímida petición de que se inhabilite el día 29 como día de sesión solo pretende que la autoridad resuelva el problema de si los diputados deben ir o no a la huelga y ahorrar a estos el amargo trance de dar ejemplo a la ciudadanía. Porque proclamar una huelga pero no ir a ella es una acción condenable en cualquier lugar del mundo. Es predicar pero no dar trigo, como dice el refrán. Los diputados de la izquierda están obligados a hacer huelga y hacerla en contra de la voluntad de su "empresa", como le piden a la gente. La idea de que los legisladores, como los demás ciudadanos que desempeñan funciones vitales para la sociedad no pueden hacer huelga es errónea. Todos los trabajadores por cuenta ajena deben tener derecho de huelga. Otra cosa es que lo ejerzan civilizadamente, tratando de mitigar los perjuicios que se ocasionen a terceros. Por eso el debate más encendido siempre es acerca del alcance de los servicios mínimos.

Con esta idea de los servicios mínimos, la izquierda puede proponer al Congreso que deje la Diputación permanente en su lugar. Pero eso es algo que la derecha no admitirá. La izquierda no tiene en tal caso más opción que la huelga. Desde luego, si la izquierda huelga, la derecha podrá sacar adelante en sus términos normativa muy importante, como le Ley de Estabilidad Presupuestaria y cinco decretos-leyes de recortes y ajustes. La cuestión, la realidad es, sin embargo, que, con su aplastante mayoría parlamentaria, la derecha podrá sacar adelante su normativa en todo caso. Siendo esto así la izquierda no tiene excusa para hacer coincidir la realidad con la ficción y encabezar la huelga, como es su deber.

(La imagen es una captura del vídeo publicado por El País.