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domingo, 12 de marzo de 2017

Disonancias

Quien pretenda extraer conclusiones del sondeo de Metroscopia sobre las perspectivas de la situación política española lo tiene crudo por la cantidad de disonancias y hasta contradicciones que muestra. Y no debido al trabajo técnico, sino a las respuestas en sí que correctamente registra. Por eso los autores se apresuran a aclarar que el sondeo es foto fija aquí y ahora. Sobre el futuro, los dioses dirán, incluido el futuro de mañana mismo.

La primera conclusión de un examen detallado de la encuesta es que los encuestados no estamos en nuestros cabales. ¿Cómo puede ser que tenga la mayor expectativa de voto un partido cuyo líder es el peor valorado, a excepción del inefable Iglesias? Podemos es segunda fuerza. Casi parece que los españoles prefieren votar por líderes a los que no valoran. Prueba a contrario: el líder más valorado, a estratosférica distancia de los dos mencionados, Rivera, es el del partido con menor o cuasi menor intención de voto. La mayor expectativa de voto para un partido cuya gestión de gobierno desaprueba el 70%. No solamente votan por partidos cuyos líderes no valoran, sino también por aquellos cuya gestión de gobierno rechazan. Y no acaba ahí. Yendo a dianas concretas, el 89% dice que el gobierno no está sabiendo gestionar la corrupción. Es una forma elegante, barométrica, de decir que la gente cree que el gobierno es corrupto. Y lo vota. Como lo vota aunque abrumadoras mayorías del 78 y el 71% rechazan su forma de gestionar la situación laboral y la de Cataluña. En el caso catalán los que rechazan son más que los que aprueban incluso entre los votantes del PP. Cosas todas ellas, estaremos de acuerdo, asombrosas.

Está bien la foto fija. Es lo que se ve a simple vista en la vida cotidiana. Inclúyanse los datos sobre la corrala del PSOE. Descalabro en intención general y hundimiento total, por debajo de C's, en intención directa. Justo lo que necesita la pelea para reanimarse. Los dos bandos (golpistas y antigolpistas) se echarán mutuamente en cara estos desastrosos resultados. Pero hay un dato que deja a los golpistas en evidencia: el grado de rechazo general a la gestión parlamentaria del PSOE (monopolio de la junta gestora y campo de Díaz) es el mayor de todos, con un 74%. Ese rechazo es también más alto que la aprobación entre los propios votantes socialistas. Es decir, bien a las claras, el discurso justificativo de Jiménez, Hernando, Madina, Díaz, etc., acerca del valor de la oposición parlamentaria del PSOE no cuela ni entre sus propios seguidores. Yo me preocuparía.

Aunque tampoco es para tanto. El mensaje del sondeo es claro y sí, estamos en nuestros cabales. Hay una mayoría relativa muy escasa que apoya a un partido al que considera corrupto e incompetente y cuyo líder no le merece confianza, sin duda porque los otros atraen menos. Como partidos y como líderes. Y, la verdad, hace falta ser inútil para no dar mejor imagen que Rajoy y no tener una oferta mejor que la del PP, consistente únicamente en seguir con el pillaje de caudales públicos. Dado que el PSOE está de sabático hasta que se dilucide el enfrentamiento, el electorado parece decidido a no tomarse muy en serio la situación.

Lo cual es grave porque la situación es seria. Este gobierno no puede gobernar, pero tampoco convocar elecciones anticipadas por razones obvias. 

martes, 7 de junio de 2016

El oso sigue vivo

No es que ahora Palinuro conceda mayor crédito a los trabajos del CIS. Ningún trabajo de un organismo dependiente de este gobierno de mangantes y falseadores sin escrúpulos, por muy autónomo que sea, merece el menor crédito. Unos payos capaces de falsificar los datos del paro, el empleo y ls estadísticas oficiales, ¿van a arredrarse ante un barómetro de opinión?

Pero sí parecen haberse corregido un poco. Desde luego ese 27,4% del voto a la banda de malhechores no se lo cree ni el Sobresueldos. Pero eso no es ahora lo importante.

Lo importante es que es preciso reconocer un suelo del PSOE de más de un 20%. Y digo suelo porque si, con la que está cayendo, con una reedición reforzada de la pinza comunistas/PP (más abajo daré alguna explicación más), con todos los medios en contra y ninguno -ninguno- a favor y con la incompetencia de sus dirigentes el PSOE se mantiene en ese 20% declarado, el asunto es asombroso. Recuérdese que, por experiencia histórica, subalternidad de sus bases, etc, los socialistas tienen mucho voto oculto que aflorará el 26 de junio si saben movilizarlo.

Se dirá que este análisis pasa por alto que, al haberse hecho antes de la fusión IU-Podemos, no contabiliza juntos los resultados de Podemos (17,7%) ni los de IU (5,4%), pero que sumándolos, el sorpasso ya se ha producido y el PSOE está en tercera posición tras Unidos Podemos. Sí eso es lo que van sus dirigentes anunciando por ahí según su costumbre de vender la piel del oso antes de matarlo. La encuesta se hizo antes de la fusión y refleja los resultados por separado en vez de ocultarlos con los de la confluencia, como hacen los propagandistas de Podemos. ¿Por qué ocultarlos? Porque vistos por separado se aprecia claramente la urgencia de la fusión y su razon de ser: el voto de Podemos estaba  cayendo (y sigue cayendo) a la par con el juicio que merece su caudillo, mientras que el de IU estaba subiendo. Solución de urgencia: enturbiar las aguas, que nadie pueda ver la realidad, los fracasados "pitufos gruñones" de ayer son camaradas de lucha de hoy, nuestros hermanos comunistas de trinchera, ese mito incorruptible de la revolución que es Anguita y vamos a comernos al PSOE.

Yo no compraría esa piel de oso. No sé cómo quedará el asunto al final pero me juego algo a que el ardid de los neocomunistas con su pavorosa miseria teórica fracasará.

Su única razón de ser no es desplazar al PP y sustituirlo por una gobierno de izquierda. Si hubiera sido así, no habrían torpedeado el gobierno de coalición con PSOE y C's con los más absurdos y nimios pretextos. Su verdadera razón de ser es destruir al PSOE, el viejo sueño anguitiano del sorpasso. Llevan desde el día memoriable de la fusión haciendo todo tipo de demagogia: que si son sociáldemócratas  porque Marx y Engels lo eran (guiño a los comunistas), que si son patriotas (guiño a la derecha más cavernícola), etc. Mañana dedicará Palinuro un post a un análisis de este mejunje doctrinal e ideológico  que ya bordea el ridículo de la "parte contratante" de los Hermanos Marx y son olvidar el viejo apotegma de Samuel Johnson de que "el patriotismo es el último refugio de un canalla".

Pero eso será mañana. Hoy concluimos la reflexión con la prueba de que el móvil detrás del bloqueo al gobierno de colición y a la demagogia actual es el odio al PSOE y la intención de acabar con él. Que este es el sempiterno objetivo de Anguita, quien ha regresado a la vida activa para propiciar la confluencia y destruir al PSOE es obvio. Para ello ha obligado al garzón Garzón a ir en humillante 5º puesto y actuar de telonero del amado líder, siendo así que él tiene una valoración popular muy superior a la de Iglesias a quien el personal ya ha empezado a tomar la medida.

Pero no basta. Ya lo intentaron los comunistas en los 90 y no pudieron. Necesitaban algo más. Y lo han encontrado. Lean la entrevista de "El Confidencial" a Jaume Roures hace unos días. Puro odio a González (PSOE) y a PRISA (Cebrián). Ahi está el alma gemela de Anguita. Pero mucho más eficaz porque es un empresario, un capitalista; el dueño de la 6ª y del diario Público, o sea, los dos medios al servicio de Podemos, su BOE y su centro de agitprop. Podemos es un producto fabricado y mantenido en la 6ª. Lo único bueno es que este Roures, al ser catalán, ha obligado a sus chicos de Podemos a corregir su punto de vista sobre la autodeterminación catalana, más cercana a la derecha española que al sentido común y la decencia. Como es el de la pasta, le han hecho caso. Pero un caso relativo. No por cálculo sino por pura estulticia: ¿cómo creen que suena en Cataluña uno de Vallecas o de Pozuelo de Alarcón hablando de patriotismo?

Ahora sí que creen haber matado al oso. Los anticapitalistas alimentados con el pábulo del capital y contando historias para consumo de las clases "populares".

¿Resultado? Si la sociedad española reacciona, como parece que lo está haciendo, destapando la nueva superchería de los comunistas, un fracaso estrepitoso. Los comunistas no han ganado nunca unas elecciones democráticas en ningún país del mundo en casi 100 años. Aquí tampoco. Nunca. Y lo más probable es que ahora, ocultos tras logos de colorines estilo la abeja Maya y un poderoso grupo mediático detrás, tampoco.

Pero sí conseguirán quizá que el PSOE no gobierne y lo haga el PP. En el fondo, a ellos no les importa. Los empresarios y capitalistas viven bien con el gobierno de la derecha y los dirigentes, en la medida en que tienen sus jugosos escaños garantizados, también.


Su único problema será en donde poner la piel del oso que no han cazado. A la gente, que le den.



lunes, 14 de diciembre de 2015

¡Mayoría de izquierda!


En esta campaña hay cambios por semanas, por días, casi parece por horas. Suben unos, bajan otros; suben otros, bajan unos. Quienes la seguimos vamos a llevarnos algunos sobresaltos de aquí al domingo.

No obstante, a reserva de la anterior advertencia, a juicio de Palinuro pueden observarse algunos datos que autorizan a extraer conclusiones relativamente optimistas para las izquierdas. El primero de todos: da la impresión de que la derecha retrocede. Los recuentos de aforos en los mítines de ayer, en los que los partidos se volcaron, dan una pista, aunque sea muy imperfecta. Las derechas no llenan los recintos; las izquierdas, sí. El PP celebró la finale en la plaza de toros de Las Rozas, territorio gavioto, con Rajoy  y Aguirre de telonera, pero solo reunió 3.500 asistentes para un aforo de 4.300 y eso que regalaban bufandas, pagadas por vaya usted a saber qué trama. Por su lado, Ciudadanos presumió de haber llenado el emblemático Vista Alegre, pero eso es falso por partida doble: reunió, sí, 10.000 asistentes, pero para un aforo de 15.000. O sea, le quedó una calva de un tercio. Además, fletó 50 autobuses para traer gente de fuera de Madrid, viaje gratis y puede que bocata (aunque esto no me consta) para unos 4.000 o 5.000 asistentes. Es decir, los madrileños que se acercaron a escuchar a Falangito fueron un tercio del aforo real.

La izquierda salió mucho mejor parada: Podemos congregó 10.000 asistentes en la Caja Mágica en Madrid y esos, sí, de verdad y sin autobuseo. El PSOE llenó La Fonteta de Valencia, con 8.000 de aforo y Unidad Popular (IU), el polideportivo de El Cabanyal, con 2500. Las imágenes cantan. En los mítines de las izquierdas se respira mucho más optimismo y seguridad que en los de las derechas.

En los debates televisados que han sido tan importantes (el de El País y el de Atresmedia) las izquierdas en conjunto han dejado mucha mejor impresión que las derechas, jugando con el carisma de los líderes. En el primero, la victoria fue para Pablo Iglesias por acuerdo casi universal; se exceptúa Marhuenda que dio ganadora a la vicepresidenta del gobierno y lo hubiera hecho igual con la mula Francis de tener carné del PP. En el segundo, para Alberto Garzón (quien fue excluido del de El País contra toda norma de juego limpio) también por amplio acuerdo. Pero Sánchez en el primero ý Errejón y Alonso en el segundo hicieron muy buenos papeles y dieron mucho juego.

La valoración de las derechas, en esos mismos debates, en cambio, fue mala. En el primero, Rivera demostró su escaso fuste y su banalidad, mientras que Sáenz de Santamaría no pudo cubrir ni de lejos el ridículo que hizo su jefe oculto aterrorizado en Doñana. Si hay algo que la gente desprecia es la falta de valor en las confrontaciones. En el segundo debate, la representante de C's, petulante y agresiva, patinó en el sensible asunto de la violencia machista y luego ha seguido patinando en las redes. Pablo Casado, el enviado del PP cumplió a rajatabla las instrucciones: negar la evidencia y mentir con todo el descaro del mundo. Y eso encalabrina bastante al electorado.

El descrédito de las derechas se ha acentuado en los últimos días. Rivera sigue haciendo propuestas poco meditadas sacadas de algún prontuario de anarcocapitalistas estilo FAES que normalmente ponen en guardia a todo el mundo. A su vez, por si el ridículo del comportamiento habitual de Rajoy el de los sobresueldos no fuera suficiente, el amago de repetir las mentiras con que el mismo Rajoy trató de engañar a la gente en los atentados de Atocha, adaptadas ahora al atentado de Kabul, ha vuelto a ponerlo en evidencia. Los últimos escándalos de corrupción del embajador en la India y un diputado por Segovia inciden en una historia de podredumbre y miseria que arrastra el partido de la derecha cada vez visto por más gente como una especie de asociación de malhechores.

Ahora viene el debate de esta noche. Imposible exagerar su importancia. Lo más probable es que resulte decisivo, si no para dar un vuelco a las expectativas de voto sí para reorientar la valoración de los dos líderes enfrentados. El mero hecho de que ese debate a dos se dé ya es cierto modo un handicap para Rajoy quien lo único a lo que puede aspirar es a no quedar demasiado en evidencia y un triunfo para Sánchez, que es presentado como el otro candidato verosímil a la presidencia del gobierno. Es absolutamente esencial que Sánchez prepare al máximo ese debate y no deje pasar la ocasión. Porque, nos guste o no a muchos que no tenemos en alta estima sus dotes ni la capacidad de sus asesores, de su triunfo esta noche puede depender el del conjunto de las izquierdas el día 20.

No soy quién para decir a Sánchez lo que tiene que hacer pero, si yo fuera él, negaría de plano la recuperación económica (en lo que su adversario insistirá) argumentando que falsifica todos los datos y las estadísticas y que nada de lo que dice es cierto jamás. No caiga en la trampa de aceptarle nada. Insistiría en que su política ha arruinado España, destruido el Estado del bienestar, abusado de los pensionistas y roto el país por su incompetencia y su corrupción. Golpearía en la corrupción una y otra vez y la vincularía personalmente a Rajoy, le preguntaría por los sobresueldos y su beneficio personal y el de su padre dependiente, sin  admitirle el argumento también falso, de que han legislado en contra de esta lacra. E insistiría en que el PSOE pondrá por delante los derechos de los más débiles y los blindará en la Constitución.

Si el debate sale bien, como es de esperar,  en lo que queda hasta el 20 de diciembre, PSOE, Podemos y Unidad Popular seguirán haciendo campaña cada una por su cuenta en este clima de recuperación. Un criterio, sin embargo, debiera presidir todos sus actos: el de no insultarse ya más unos a otros. Ahora deben ir todas contra las derechas que, por primera vez, se presentan divididas. Concentrar la crítica en Rajoy, cuyo desprestigio es palpable entre los ciudadanos e incluso entre los votantes y hasta militantes del PP. Carece de sentido que las fuerzas de izquierdas se pierdan en recriminaciones que ya no interesan a nadie.

Si los datos de la encuesta de Metroscopia aciertan, a partir del 20 de diciembre no habrá mayoría absoluta de derechas pero sí podría haberla de izquierdas si sigue la recuperación esta semana. Eso quiere decir que se podrá hacer en España lo que se ha hecho en Portugal: gobierno en minoría del partido de izquierda más votado (el socialista en Portugal; en España, el que lo sea)  con el apoyo parlamentario de los otros dos. Eso es lo menos. Lo ideal sería un gobierno tripartito PSOE/Podemos/UP, pero quizá sea demasiado pronto. Lo que sí está claro es que los electores vamos a presionar mucho para que haya un gobierno de izquierdas y nadie entenderá que, por las razones que sean, el triunfo de las izquierdas se convierta en un gobierno de las derechas.

He dicho un gobierno del partido más votado de la izquierda con el apoyo de los otros dos. No del partido más votado sin más, que es la estupidez que anda repitiendo el presidente de los sobresueldos. Sí, estupidez y mayúscula porque, para hacer realidad esa idea de que gobierne el partido más votado, con independencia de los apoyos que tenga, será necesario reformar la Constitución. Por si Rajoy no lo sabe, con la moción de censura constructiva que esta prevé, ningún gobierno minoritario puede mantenerse con una mayoría absoluta de la cámara en contra.

En resumen, tres cosas: 1ª) ganar el debate de hoy en nombre de toda la izquierda; 2ª) dejar de insultarse mutuamente en lo que queda de campaña y criticar a las derechas; 3ª) con la mayoría absoluta en el Congreso sumando PSOE/Podemos/UP-IU, formación de un gobierno de izquierda que ponga fin a estos cuatro años de pesadilla, detenga la involución y abra perspectivas reales de recuperación económica pero también política, social y moral.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Todo está en el aire.

La cábala es un método de razonamiento místico de origen judío, basado en fuentes ocultas y que, habitualmente, tiene respuestas para todo. Por eso, su uso se ha popularizado en forma plural, cuando decimos que hacemos cábalas, esto es, damos vueltas y revueltas a los datos, buscamos las relaciones más inverosímiles y tratamos de conseguir interpretaciones que nos sean favorables en el pasado, en el presente o en el futuro. Generalmente en el futuro, porque sobre lo otro es difícil hacer cábalas. Lo que fue, fue; lo que es, es; lo interesante es lo que será. Es el futuro cabalístico.

El informe de Público es tan llamativo que invita a las cábalas sin más. El meteórico ascenso de Ciudadanos cada vez parece más la resistible ascensión de Arturo Ui que resultó ser irresistible. Supongo que las similitudes se agotan en el título porque Arturo Ui era Adolfo Hitler quien, por cierto, verá desde donde se encuentre que en Alemania se reedita su libro, Mi lucha, prohibido hace setenta años. Desde luego, prohibir libros es absurdo. Lo malo no son los libros, sino sus autores y lectores. Ahí está el peligro, pero es un peligro contra el que no hay remedio porque depende de la capacidad de la gente para no dejarse engañar o sea, algo casi infinitesimal. C's se extiende como una mancha de aceite, casi como un movimiento al que las gentes se adhieren con una especie de revelación repentina, como la fascinación que ejercía el Mahdi en la guerra de los derviches.

Se trata de un fenómeno interesante. Un partido recién constituido en España (no así en Cataluña), sobre el que nadie sabe gran cosa de cierto en cuanto a organización, funcionamiento y financiación y dirigido por un personaje tanto más desconocido cuanto más se prodiga por los platós de televisión sube como la espuma en las preferencias de los ciudadanos. Por todo lo que en verdad sabemos de Rivera, pudiera ser un ciborg. A veces, en verdad, lo parece. Y, como tal ciborg está obedeciendo órdenes de alguien a quien no puede delatar porque no sabe quién es.

El ascenso de C's tiene a los demás partidos desconcertados. En el PP se hacen cruces, a lo que son muy aficionados, de ver cómo les pisa los talones un advenedizo que les ha robado su más vistoso gallardete para la campaña electoral: la unidad de España. Oír hablar de la unidad de España a uno de Pontevedra no tiene chiste; oír a uno de Barcelona es una pasada que la gente premia con votos a mansalva. En lo demás, la competencia entre C's y PP es cómica. Al lado del ciborg Rajoy parece todos los personajes de Bienvenido Mr. Marshall uno detrás de otro. A estas alturas es ya evidencia misma que el PP, en el mejor de los casos, necesitará de C's para seguir en el gobierno y C's decidirá quién lo preside con bastante más eficacia que la CUP en el caso de CDC.

Pero a quien más daño ha hecho C's ha sido a Podemos. Toda la promesa de innovación, ruptura, apertura de Podemos se ha deshecho como el azúcar en el agua con la llegada de C's. Si frente al ciborg, Rajoy resultaba repentinamente más viejuno que el abuelo Cebolleta, Iglesias queda relegado al rincón de los revoltosos, indolentes, poco de fiar. El ciborg vence a Rajoy en lo cibernético y a Iglesias en lo orgánico, tiene un lado humano mejor visto en una sociedad conservadora y teleadicta. En el fondo, el paralelismo entre Rivera e Iglesias es una variedad de la historia moralizante que narraba Hoggarth en el siglo XVIII, la doble biografía del buen y el mal aprendiz. Por supuesto, la gente siempre vota al buen aprendiz que, por su trabajo y tesón llega a gobernar la ciudad mientras que el malo acaba en el cadalso por su vida disoluta.

Verdad es que el autor del reportaje atribuye muy contento un verdadero triunfo a Podemos que consolida cuatro millones de votos y llega a 50 o 51 diputados. Pero esas cuentas salen sumando las diversas organizaciones que han confluido con los morados en diferentes naciones y nacionalidades. Y está por ver que esa suma pueda mantenerse en los trabajos parlamentarios como una unidad de acción entre fuerzas que querrán constituir grupos parlamentarios propios. Lo que cabe vaticinar más bien es cierto desbarajuste cuando Podemos pretenda que haya una unidad de voluntad en la acción de todos si ni siquiera la consigue fuera del Parlamento. Porque han confluido, no se han unido.

Y, por supuesto, las campanas doblan a difuntos por el PSOE, a quien muerde ciudadanos por un flanco tecnocrático y Podemos por otro izquierdizante. Tengo para mí que el PSOE ha entrado en un círculo vicioso, una espiral de destrucción de la que no acierta a salir. Es fácil de visualizar, pero nada fácil de remediar. Tras el desastroso resultado socialista en 2011, el más bajo de la historia democrática, se vaticina otro peor. En este momento caben dos actitudes (que son las que habitualmente se dan en todas las organizaciones complejas en procesos de extinción): la de quienes propugnan corregir el rumbo y evitar el desastre aquí y ahora. Para ello están dispuestos a cambiar lo que sea necesario... y posible. Y esto es un fallo porque si, por ejemplo, para enderezar el rumbo fuera necesario cambiar el secretario general, ello no sería posible por falta de tiempo y la derrota estaría así asegurada.

Pero también se da la actitud de quienes no creen que pueda evitarse el desastre aquí y ahora, dan la batalla por perdida (incluso algunos se alegran de ello porque así se cargan de razones para su revancha) y esperan a la derrota para ajustar cuentas y confiar la recuperación a las siguientes elecciones. El problema es que no está nada claro que el destino vaya a darles otra oportunidad de recuperarse y su abstención ahora es justo lo que termina con las expectativas de su organización. La siguiente vez será peor.

Realmente todo son cábalas, pero unas son más negras que otras. Como la magia.

viernes, 4 de diciembre de 2015

El tema del día.

El hundimiento del PSOE en todas las portadas y en todos los audiovisuales. El tema de todas las conversaciones en la corte. Amargo vaticinio con el que ha de lidiar Pedro Sánchez, al que está poniéndosele cara de perdedor. Basar las expectativas del PSOE en el tirón del liderazgo personal de Sánchez, confiando en su imagen ágil y juvenil frente a un acartonado y más bien vetusto Rajoy era buena estrategia. Hasta que aparecieron otras dos estrellas del rutilante firmamento político, mucho más rompedoras y nuevas, que han dejado al bueno de Sánchez en tierra de nadie. 

Si se atiende a la valoración de los políticos, resulta que el orden en que se encuentran contradice el de las opciones electorales, lo cual es muy curioso. Por ejemplo, el político peor valorado es Rajoy, sin embargo su partido tiene la más alta expectativa de voto, circunstancia de la que puede colegirse que los españoles votan mayoritariamente a los políticos en los que no confían. Tiene que haber un elemento de masoquismo hispano que seguramente se concreta en la idea de que los que mandan son unos sinvergüenzas  y los tenemos calados. Por eso los votamos.

En esto de las inclinaciones y tendencias también hay de todo. El segundo político en valoración, Garzón, ocupa el quinto puesto en expectativa de voto, es decir, el último porque UPyD no llega al 3% y se verá fuera del Parlamento. La gente aprecia a Garzón, probablemente por su gentileza y punto donquijotesco, pero no piensa en votarlo.

El número uno en valoración, Rivera, es tercero en intención de voto y subiendo. Ese primer puesto en valoración (4,98, casi un aprobado, el único) se explica por la imagen de acaramelado joven que proyecta. En el fondo, las estampas clásicas del mozo de buena familia, pegan. No hay necesidad de ir más hondo en el misterio de por qué los ciudadanos valoran tan alto y tienen intención de votar a este joven con pinta de broker de éxito, que ha tenido el acierto de bautizar su partido con el nombre de Ciudadanos. Quedan por aclarar misterios del pasado, como la financiación o la famosa campaña de Libertas, una asociación ultraderechista entre C's y el patrón de la ONCE, pero eso son menudencias.

Curioso es también el muy bajo índice de valoración de Iglesias, 3,87, ligeramente por encima de la de Rajoy, un 3,31, lo cual tampoco es muy difícil. Hasta Herzog, de UPyD, está por encima del de Podemos y eso que no lo conoce nadie. Se ve que los cuatro gatos que lo conocen lo valoran mucho, puede que hasta sean familia. En el caso de Iglesias lo conoce casi todo el mundo, aunque no tanto como a Mariano Rajoy. Los dos más conocidos son los peor valorados. En nuestra sociedad cuanto más te conocen, menos te quieren, aunque esta sabiduría no se aplica en el caso de Rivera el misterioso. 

El drama del PSOE tiene una dimensión especial. Si cae por debajo del resultado de 2011, que fue el peor de la historia, la era Sánchez podría tocar a su fin. Los mentideros sociatas hablan de un difuso anhelo, plan o deseo de que Susana Díaz se postule a la secretaría general, aunque habrá también escuderías de otra índole en las que quizá estén preparándose otros candidatos. No nos corresponde a los comentaristas apoyar a unos u otros, pero sí considerar los efectos de la decisión. Si el PSOE decide cambiar de secretario general, el cambio lo tendrá entretenido en los primeros tiempos de la siguiente legislatura, que es cuando se toman las medidas fuertes. Es decir, corre el peligro de deslizarse hacia la irrelevancia. Al fin y al cabo ha sido su situación en la X legislatura, la de mirones irrelevantes.

martes, 17 de noviembre de 2015

Consistencia de la foto fija.


Sigue el diluvio de encuestas. Lógico. Son elecciones cruciales, posiblemente de las que los especialistas llaman cataclismáticas. Presentan una mayor variedad de opciones a lo habitual y más incertidumbre. Curiosamente, sin embargo, a algo más de treinta días de la votación, la foto fija más admitida tiene pocas variantes. Hechas todas las habituales advertencias acerca del sesgo de los sondeos según los medios que los financian y la función que se les atribuye (de movilizador del voto antes que de reflejo), la que trae el ABC coincide en líneas generales con otros. Dice el venerable diario que El desafío soberanista en Cataluña no condiciona el voto para las elecciones generales. Es un claro ejemplo de sesgo ideológico probablemente inconsciente. Hasta tal punto condiciona Cataluña el voto en las próximas elecciones que tiene mayoría notable de voto (27,9%) el partido del gobierno, a pesar de que ha sido una legislatura nefasta, la crisis no se ha resuelto, la corrupción ha resultado ser generalizada y el país está amenazado de ruptura. Justamente esa amenaza y la firme defensa de la unidad patria que promete Rajoy le garantiza el voto mayoritario. Lo demás no cuenta. La influencia es decisiva. El independentismo catalán triunfará o no, pero su efecto en el 20 de diciembre es dar las elecciones ganadas a la derecha. Cosa que al independentismo importa poco pues ha llegado a un punto en que las reacciones de la derecha y de la izquierda españolas van a ser las mismas.

La opción de la derecha, la alianza PP y C's alcanza un 45,8%; del voto y 183 escaños. Igual que en Cataluña el independentismo: menos del 50% del voto y mayoría absoluta en la Cámara. Y, como en Cataluña, en una coalición nacional. Y con un aliado catalán, aunque no nacionalista. La opción "unidad de España" es claramente ganadora. Entre otras cosas porque a ella cabe sumar asimismo al PSOE que, con el 22,1% del voto y 89 diputados, está bajo sus propios mínimos. Y Pedro Sánchez, un gesto nacionalista tras otro, proclama su coincidencia total con Rajoy y el PP en punto a la unidad de la Patria. Con eso no se juega. El bloque unionista español, en forma de gran coalición frecuente en Europa (PP y PSOE) sumaría 216 diputados y estaría en el 50 % del voto. Lo que sucede es que el bloque unionista puede reforzar su peso si en lugar de la gran coalición postula una unión sagrada de PP más PSOE más C's, en concreto 272 diputados y 67,9% del voto. Una mayoría aplastante con la que podría legitimarse una reforma conservadora de la Constitución y que no es disparatada ya que el PP puede forzar al PSOE a entrar en ella dado que no lo necesita para formar un gobierno PP y C´s. Por primera vez en mucho tiempo, el PP presenta una mayor posibilidad de alianzas que el PSOE.

Este se encuentra en una situación lamentable. Una hipotética alianza de la izquierda, estilo portugués, o sea contando con PSOE, Podemos e IU llegaría al 40,7% del voto y 131 diputados, necesitándose otro partido. Que este sea C's no parece muy probable. Demasiado a la izquierda. Esa insuficiencia se da también en una hipotética alianza PSOE más C's que se quedaría igualmente en un 40% del voto y 145 escaños, también lejos de la mayoría absoluta.

De no producirse un milagro de aquí al 20 de diciembre, el resultado augura una derrota clara de la izquierda y una victoria igualmente clara de la derecha. El milagro no parece vaya a llegar de la parte socialista porque su presumible desastre en Cataluña y su seguidismo del PP en materia de la unidad de España no le dejan margen de maniobra. Su unionismo nunca será tan de fiar como el del PP, que es el de toda la vida y su federalismo de última hora no despierta entusiasmo ni en sus filas. En lo tocante a los aspectos sociales, Podemos le resta mucho voto. A su vez, Podemos no se resigna a resultados mediocres y pretende recuperar el impulso de sus primeros momentos. Sus líderes hablan de remontada, pero esa no está nada clara. El compromiso de celebrar un referéndum de autodeterminación en Cataluña de inmediato despierta profunda animadversión en sectores muy amplios de posibles votantes españoles. Basta con oír hablar a Jiménez Villarejo, que fue eurodiputado de Podemos, para detectarla. Además, tampoco está claro que la proliferación de apariciones mediáticas del líder principal de la organización con cualquier motivo, por trivial que sea, aumente sus expectativas de voto. De hecho, en los barómetros de opinión, Iglesias es uno de los dirigentes peor valorados. Solo supera a Mariano Rajoy, lo cual tiene escaso mérito.

La foto fija de las elecciones en España es consistente. Pero su resultado concreto final dependerá, una vez más, de lo que pase en Cataluña. Hasta tal punto llega la influencia de esta en las elecciones del 20 de diciembre. 

jueves, 5 de noviembre de 2015

Los malos augurios.

Los sondeos son los vaticinios de la postmodernidad, interpretados por los augures, como antaño, pero con más base científica si bien no con exactitud. Y tienen los efectos que tenían aquellos, agravados precisamente porque su crédito es mayor. Este análisis ominoso de Público deja al PSOE tiritando. Y no solo él. Otros sondeos apuntan la misma tendencia: el PSOE no remonta. El PP ha perdido unos veinte puntos y aun así, es el primero en intención de voto. Lo cual es inexplicable. En estas condiciones, ir de segundo es ya ir el porras o por lo menos, camino del tercer lugar, por detrás del lindo don Diego y de pareja pobre con Podemos.

El ascenso de C's merece consideración aparte. No se despacha con bromas, chistes o burlas. Rivera tiene mucho de Primo de Rivera, desde luego. Pero no solo eso. Es un primorriverismo actualizado en contenidos y, sobre todo, en manejo de los medios. Y es más cosas, algunas de consecuencias impensables en el comportamiento del voto, por ejemplo, el hecho de ser catalán, de ser un buen catalán, o sea, un catalán español. Eso puede arrasar en España y, aunque los independentistas catalanes digan que en Cataluña ya lo conocen, la verdad es que allí tiene veinticinco diputados y veremos cuántos consigue el 20 de diciembre con votos catalanes. En otro post posterior volveremos sobre C's.

El estancamiento y empantanamiento del PSOE tiene que ver con la imagen del partido y su líder. Sánchez se quedó prácticamente solo en un acto cultural del que, al parecer, desertó todo el clan de la ceja, los que estaban a partir un piñón con Rodríguez Zapatero. Supongo que los artistas se habrán ido con Podemos que tiene un aire más creativo que esta especie de ejecutivo de Manhattan con ínfulas clintonianas, aunque algunos se irán con C's por afán de mayor novedad. El PSOE no levanta cabeza porque está siempre superado por el mayor dinamismo de los dos emergentes, con mucho mayor dominio mediático y del ciberespacio. Al lado de estos hábiles maestros de la propaganda, el PSOE parece un paquidermo burocrático que solo se manifiesta a través de golpes de autoridad de Sánchez a cada cual más desafortunado y que suelen suscitar mucho descontento entre su misma militancia. Esa cohorte de ferrácratas en torno al líder tiene ya mentalidad de asedio. Se han envuelto en la bandera y formado unión sagrada con el PP al grito de ¡Más España! y han mandado al bueno de Iceta del bracete con Arrimadas y el cíclope Albiol. Y se extrañan de que, entre Iceta y Albiol, la gente prefiera a este, que llena más la pantalla, al estilo de Schwarzenegger. 

La cuestión es que, para desconsuelo de la izquierda, lo que el PSOE pierde o, por lo menos, no gana, tampoco se lo lleva Podemos que aparece en cuarto lugar al mando de una cantidad modesta de diputados con la cual no solo no es posible asaltar los cielos sino que puede ser difícil hasta que lo escuchen a uno. IU o Ahora en común, lucha por mantener la cabeza sobre el nivel del agua y parece inclinarse por un discurso radicalizado un poco al estilo de Robin Hood: que el 1% de la población, los más ricos, pague la salida de la crisis. Con todo, son pocas las posibilidades de Garzón porque, aunque hubiera dado con la piedra filosofal de la justicia social, casi nadie se enteraría porque está bastante invisibilizado. Carece de la intensa proyección mediática de Rivera e Iglesias quien puede acabar dando las previsiones del tiempo en la tele.

Como están hoy las cosas, el predominio de la derecha unida es aplastante. Parecía imposible que se viera mayor incompetencia que la del gobierno del PP... hasta que apareció en escena la nave de los locos de la izquierda.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Sondeos según deseos.


A dos meses de las elecciones hay dos formaciones emergentes de ámbito estatal tomando las medidas de todo, presidiendo las comisiones de investigación, exigiendo auditorías de cualesquiera gestiones allí donde tienen voz y presencia en las instituciones. Someten a los dos partidos dinásticos, singularmente al PP, el más extensa y directamente involucrado en la gobernación del Reino, a un marcaje estrecho y hacen exhibición de una notable habilidad mediática para darse a conocer e imponer su presencia en la esfera pública. La juventud y buena facha de sus dirigentes ayudan a ambas formaciones a conseguir un impacto social muy superior al que tienen los dos partidos dinásticos tradicionales que son como carretas desvencijadas, tiradas por bueyes cansinos, incapaces de competir con la agilidad y la destreza de las cuadrigas de los recién llegados. El sistema de partidos puede estar cambiando y es demasiado pronto para saber cómo quedará después de las elecciones de 20 de diciembre.

Y más lo será si se añade la complejidad de un conflicto abierto en Cataluña de unas dimensiones inéditas hasta la fecha y consecuencias imposibles de prever en España. No deja de ser interesante que los dos partidos predominantes en el sistema español PP, PSOE, sean casi irrelevantes en el ámbito político catalán, entre otras cosas porque tienen una evidente función sucursalista,.

Los vaticinios y las extrapolaciones no sirven para nada. La teoría de la foto fija, tampoco. No solamente porque las proyecciones que se hacen se valen de un material difícil de asimilar e interpretar sino también porque en muchos casos no son otra cosa que predicciones muy en línea con los intereses de quienes las encargan. Es inevitable, no porque quienes elaboran los sondeos sean unos malandrines sin escrúpulos, dispuestos a falsear la realidad por un puñado de euros, sino porque en toda relación de subordinación salarial hay una búsqueda de elementos de seguridad que nunca puede darse por conseguida por entero. El que paga manda. Pareciera que ello resta crédito al trabajo demoscópico al estar todo él sesgado, pero no es así. El lector crítico puede hacerse una buena idea de lo que esté pasando leyendo todos los sondeos generalmente bastante contradictorios y corrigiendo luego las datos con una hábil ponderación que tenga en cuenta los datos ofrecidos y la orientación ideológica  del medio que los publica.

El sondeo de Metroscopia para El País relativo a Cataluña, más que ilustrativo, es desiderativo. No refleja lo que los catalanes piensan, sino lo que El País quiere que piensen y, como la telepatía no goza de buena salud, simplemente se les presenta diciendo lo que conviene. La idea de que un setenta por ciento de los catalanes está en contra de lo que ese mismo setenta por ciento votó hace un mes no para grandes barras en los principios de coherencia y perseverancia y mueve un poco a risa. El mismo porcentaje o, incluso, mayor, quiere que Mas abandone la presidencia. En ello coinciden de nuevo con los más fervorosos deseos del diario, que culpa a Mas casi en solitario de la vía catalana a la independencia, También hace coincidir una abrumadora mayoría de electores con los deseos de la CUP aunque seguramente no porque se postule una radicalización del discurso popular en Cataluña sino porque se ignora quiénes o qué son la CUP.

En cuanto al sondeo de hoy, referido a la situación española, la regla se cumple. El partido de Rivera, cuyo rostro barbilampiño de lindo don Diego expuesto por doquier empieza ya a atacar los nervios de los españoles, alcanza una intención de voto en todo coincidente con los poco ocultos deseos de El País de verlo suceder en el gobierno a la anticuada asociación de presuntos malhechores del PP. Este, a su vez, se mantiene sólidamente en cabeza, a pesar de que quien lo dirige carece de ella y si por algo se ha hecho notar en el ánimo del electorado es por su mendacidad, su arbitrariedad, su incompetencia y su corrupción. Teniendo Rajoy la valoración popular más baja y las expectativas puestas en él tan deplorables, la alta intención de voto que los acompaña sin duda es un intento bien intencionado aunque pelín manipulado de ponerlo a la par con el PSOE.

Las relaciones de El País con su antiguo partido de la máxima predilección, el PSOE, han ido deteriorándose a medida que la gestión de Cebrián hundía económicamente el diario, obligándolo a pagar sueldos millonarios a los cargos electos, incluido desde luego, el suyo. La necesidad no permite diversiones. El infiel PSOE que, en tiempos de Rodríguez Zapatero, trató de montarse un grupo propio de comunicación fue condenado a un tratamiento distante y poco empático y actualmente está abocado a las tinieblas exteriores, víctima del avance arrollador del partido del remilgado catalán con un discurso de centro político tan auténtico y sincero como una declaración de Rajoy bajo juramento.

Habiendo pasado mal que bien la prueba catalana, Podemos obtiene un respiro de El País, quien lo cultiva dándole una segunda oportunidad de recuperación. Los datos de este sondeo, sin embargo, se recogieron antes de que el presidente de los sobresueldos convocara a los partidos a la formación de un frente patriótico español que tiene toda la pinta de una de esas berlangadas que monta este político/cacique de casino de pueblo. Ahora sabemos que Podemos, en un alarde de inteligencia, se ha desmarcado del frente nacional español. Lo hace argumentando que solo él tiene la llave de la unidad de España, pero esto es inofensivo porque no es verdad. Nadie tiene esa llave, que no existe pero, al menos, permite que el partido morado no derive al azul como el PSOE y pueda mantener la intención de voto de quienes queremos votar a una izquierda en España que no esté identificada con la tradicional oligarquía nacionalcatólica que lleva siglos esquilmando el país.

Es verdad que, tras animar al hombre que dice gobernar España a tomar medidas ante la repentina peste separatista, el socialdemócrata Sánchez no ha caído en la trampa de firmar un ridículo Pacto por España, propuesto por Albert Rivera, el hijo de la FAES y el Ibex 35. Distanciándose del más descarado neofranquismo, el PSOE puede conservar alguna tenue esperanza de que, efectivamente, el gran éxito de Ciudadanos sea mandarlo al tercer lugar y eso si Podemos no se recupera lo suficiente porque, si lo hace, quizá el PSOE podría pensar en refundarse tras haberse convertido en un sumiso partido a las órdenes del trono y el altar..


miércoles, 14 de octubre de 2015

Queremos no es podemos.


No. Querer no es poder, salvo para Dios, según los teólogos, pues le basta con desear algo para que en un solo acto ese algo sea real. Los mortales sabemos por amarga experiencia que entre el querer y el poder media siempre un tiempo que puede llegar a la eternidad. Palinuro, por ejemplo, siempre ha querido ser guapo, sabio y rico y hételo aquí feo, ignaro y pobre como las ratas. No; querer no es poder y por más que crees una asociación, club o grupo llamados "Podemos", no estarás más cerca de tu objetivo que si este fuera el horizonte.

Hace unos días, pasadas las elecciones generales, Pablo Iglesias repetía su muletilla preferida, a modo de macro de Word: "nosotros salimos a ganar". O sea, que quiere ganar. Dicho con desparpajo, como si lo diera por seguro. Ayer, sin embargo, Carolina Bescansa, quien parece menos enemistada con la realidad, decía que, en estos momentos, Podemos no está para imponerse en las elecciones. Sin embargo, aseguraba que trabajarán intensamente para ganarlas en diciembre. Claro, no va a ser la Casandra de la jefatura ni a dejar en ridículo a su líder. Fundamenta su juicio transitoriamente negativo en una encuesta propia, encargada por Podemos, que refuta de plano la de Metroscopia del domingo para El País y dibuja un resultado distinto a esta: da ganador al PP con un 27% del voto y hace empatar a C's, el PSOE y Podemos en un confuso pelotón entre el 19 y el 21%. Obviamente, uno de los dos sondeos tiene que ser falso, aunque también pueden serlo los dos. Imposible es que ambos sean ciertos. Así que el lector elegirá y lo hará, sin duda, por preferencias subjetivas. Las mismas que usan los de Podemos cuando vierten dudas sobre los sondeos ajenos  pensando que no afectarán a los suyos.

La expresión de salimos a ganar, en su aparente contundencia, no pasa de ser una tontería. ¿O es que alguien entra en  una competición, la que sea, a perder? Solo los que hacen tongo, pero esos no cuentan. Claro que tampoco es una tontería mayor que las proferidas por el mismo Iglesias en la reciente campaña catalana, en la que no ha parado de decir disparates. Con el resultado de que la responsable de Podemos, Ubasart, ha presentado la dimisión siendo la que menos de estos ha dicho porque no le han dejado abrir la boca.

¿Enseñanzas del castañazo sin paliativos de las elecciones catalanas? Ni una. Ayer, este líder inasequible al dislate soltaba otro mayúsculo al pedir por carta un debate a cuatro en TV con Rajoy, Sánchez, Rivera y él mismo, para darse pote. Muestra así otra vez ese fondo autoritario, de mala fe, despreciativo, arrogante y hasta cruel que parece ser su verdadero carácter. En su línea de maltratar al pobre Garzón, más infeliz que un  niño de Dickens, lo ignoró sin contemplaciones (aunque los dos declaren compartir fraternalmente la misma trinchera), como hizo con el candidato de UPyD. Al fin y al cabo, él juega en primera división, según el sondeo de su amiga Carolina Bescansa. Y, ya embalado, potenció el dislate, ignorando también a los nacionalistas, muchos de los cuales pueden enseñarle el catón de la democracia y el respeto al adversario.

Y como, en política, tus meteduras de pata son puntos que se anotan los demás, hasta Sánchez -quien tampoco es precisamente un Churchill- le dio una lección declarándose dispuesto a debatir con quien quisiera y sobre lo que quisiera. Eso es elegancia, habilidad, quedar bien y no como un parvenu provinciano, envidioso de los grandes, como los Verdurin del genial Proust. 

lunes, 12 de octubre de 2015

El sondeo y el mosqueo.

Ayer no se comentó aquí el sondeo de Metroscopia para El País porque, no siendo urgente, pues quedan más de dos meses para las elecciones, también estaría bien escuchar los comentarios de las partes implicadas. Son los dichos y juicios con los que se inaugura esta precampaña y campaña electoral y, según sean luego los resultados, a lo mejor quedan para la historia.

En el PP dan por perdida la mayoría absoluta y tratan de reducir los daños. Según algunos de sus propios expertos, un resultado por debajo de 140/130 diputados obligaría a Rajoy a dimitir. Tengo la convicción de que no hay nada en la tierra que obligue a dimitir a Rajoy. Quizá una conspiración de palacio en su propio partido, pero eso es impensable en las condiciones actuales. Los estrategas avizoran un pacto con C's y, por lo que pueda pasar, ya aseguran que la figura de Rajoy es innegociable. Si hay que decirlo, malo. Un pacto con C's es plato de poco gusto para los conservadores pero la posibilidad les permitirá concentrar sus ataques en el PSOE, al que Rajoy considera el verdadero rival, por mucho que quieran serlo los de Podemos, porque es el que puede desplazarlo de La Moncloa. Y La Moncloa es lo único que interesa a este lector del Marca.
 
Ciudadanos lleva una cadena de victorias y, habiendo triplicado su intención de voto en Madrid en este año, puede aspirar sin desmesura a ganar las elecciones, a ser el más votado. Solo le separan dos puntos del PSOE.  Es una perspectiva casi revolucionaria en las formas. Ya se vería si también en los contenidos. El resultado de C's en Cataluña ha sido espectacular y ha adquirido curiosamente un marchamo español que, supone, lo propulsará en España frente a un PSOE que también está en clave nacionalista. Rivera es un pepero catalán, una combinación muy afortunada que los electores españoles parecen dispuestos a apoyar en parte por desconocimiento y en parte por desesperacion. Lo que no preocupa a Ciudadanos es Podemos, como tampoco a su partido nodriza, el PP. Los respectivos resultados de Podemos y C's en Cataluña permiten olvidarse ya de los morados y concentrarse en los socialdemócratas.

Podemos tiene que renovar el discurso. El fiasco catalán, causante de la dimisión de Ubasart, los ha dejado perplejos, como si no se lo esperasen, cuando fueron a meterse en un jardín, como reconoció luego Iglesias al decir que estaba "en otro país". Si, y en otra galaxia. Tan perplejos que han querido aclararse con una carta abierta en la que prueban que no han entendido nada y van a perseverar en ello. Desconfían del sondeo de Metroscopia y afirman, orgullosos, que salen a ganar. Hablan para su cortijo, no para la gente o los votantes. Informar de que se presentan a unas elecciones con ánimo de ganarlas es algo ridículo. Por supuesto. No conozco a nadie que salga a perder. Es un discurso anticuado, propio del universo de IU y único en el que salen a perder las elecciones porque son "cenizos". Podemos quiere ganar, no confía en los sondeos y también irá contra el PSOE.

El PSOE aparece en cabeza, con una ventaja de una décima sobre el PP, dos puntillos de nada de C's y bastantes más de Podemos que aún no hacía mucho, ya había vendido su piel y aspiraba a competir de tú a tú con el PP. La situación del PSOE lo convierte en objeto del ataque concentrado de todos los demás. Es curioso: los otros partidos no auguran confrontaciones entre ellos. Parece como si se hubieran puesto todos de acuerdo para atacar a los socialistas. Estos harán bien en denunciar la situación en el curso de la campaña: somos la única y verdadera alternativa ya que es la que todos los demás atacan. Es un argumento con fuerza que aparenta tener la que no tiene la actual dirección socialista. Los hados sonríen a Sánchez. No es tan ligero de cascos como sus dos rivales emergentes ni tampoco tan lento, plúmbeo e inútil como su adversario de La Moncloa. En definitiva, al ser el objetivo de todos los ataques, Sánchez adquiere una pátina de legitimidad y un carisma del que hasta la fecha ha carecido. Per aspera ad astra.

jueves, 10 de septiembre de 2015

De sondeos y abuelos.


Para sentar plaza de ponderado y evitar acusaciones de partidismo, traigo dos sondeos diferentes publicados ayer mismo. De aquí al 27 de septiembre, cuando se celebren esas elecciones autonómicas absolutamente normales pero de las que están pendientes desde el Congreso de Washington hasta el de Noruega, se publicarán muchos más, habrá más proyecciones y todo tipo de vaticinios. En estos dos se dan discrepancias y coincidencias. El primero es de El Periódico de Catalunya, un periódico serio pero nada partidario de la independencia. Según sus cálculos, como puede verse, el bloque del sí (Junts pel Sí y CUP) consigue mayoría simple o, más probable, mayoría absoluta raspada, pero mayoría de escaños. No he visto que haya cálculo de votos. Los demás sufragios se reparten entre C's, Catalunya Sí Que Es Pot (a la que Twitter ha rebautizado en broma algo surrealista como QWERTY), el PSC, el PP y Unió. Con una distribución que coincide más o menos con los cálculos de los analistas más informados y menos partidistas. C's sube como la espuma, QWERTY encaja un resultado ligeramente superior al tradicional de ICV-EUiA, los socialistas pierden un tercio y los del PP se quedan en la mitad de su representación actual, quizá para compensar por el gran aumento de talla de su candidato. Lo dicho, predicciones más o menos razonables.


El otro sondeo es de El Punt Avui, un diario digital también serio, pero independentista. Discrepancias y coincidencias, decíamos. Coincidencia: también El Punt Avui prevé mayoría independentista. Discrepancia: la mayoría es absoluta, entre 73 y 80 escaños, más que suficiente, según algunos, para proclamar una DUI inmediata. Tampoco veo predicción en porcentaje de votos. Y es importante. En todo caso parece seguro que habrá mayoría independentista. De los porcentajes se hablará el 28 de septiembre. Los demás sufragios se reparten también de forma razonable pero con variantes o discrepancias muy curiosas en comparación con el del Periódico. Este sondeo rebaja notoriamente los escaños de C's y algo los de QWERTY, mientras que otorga dos o tres escaños más al PP, seguramente restados de C's.

Otra coincidencia llamativa es que desciende el apoyo a los dos partidos dinásticos españoles, PP y PSOE.  Es decir, los dos partidos nacionales consolidados suman entre 17 y el 22,2 por ciento de los escaños. Los dos bloques del temido "bipartidismo" español son partidos casi testimoniales en Cataluña, cosa que muchos atribuyen a que, en definitiva, Cataluña no es España. Los resultados de las elecciones de 27 de septiembre van a condicionar los de las generales de diciembre, se quiera o no. 

El aumento, mayor o menor, de votos a C's parece confirmar la tesis de que se trata de una formación local. Su reto, por tanto, no está en estas elecciones, en las que se alza segundo en votos, sino en las generales españolas de diciembre, a ver si consigue superar el handicap de mostrarse como un partido catalán. En todo caso, tanto en estas elecciones como en las de diciembre, los movimientos osmóticos más intensos parecen ser entre el PP y C's, los dos partidos de la derecha, una más antigua y otra más aparentemente moderna. 

El magro vaticinio de QWERTY, en definitiva, de Podemos, sí que plantea un problema serio con vistas a las elecciones de diciembre. Si, después del espectáculo ofrecido con las alianzas y desalianzas entre IU y Podemos, el resultado de QWERTY es igual al de ICV-EUiA en 2012, quedándose en el nivel de operatividad de aquella, sonarán campanas a rebato en la formación de los círculos. Habrá un panorama nada tranquilizador en la lonja de la confluencia en el conjunto del Estado en donde Podemos se enfrenta a la petición de una plataforma unitaria con una cabeza elegida en primarias que muchos quieren que sea Garzón. En Cataluña, Iglesias se juega su liderazgo en España, quizá su misma permanencia en la política activa. 

Podemos es un proyecto muy personalista y, visto el riesgo, su plana mayor se instala en el Principado, a apoyar al líder. Este ha entrado en campaña antes de la campaña como un ariete o un elefante en una cacharrería. El hilo argumental esencial es el consabido: soslayar la cuestión nacional, no enredarse en la autodeterminación y menos en los calendarios para implementarla, ignorar el carácter de movimiento social del independentismo, cosa tanto más sorprendente cuanto que Podemos se gloría de ser la consecuencia de otro movimiento social, el 15M. Toda la inquina se descarga en Mas y con un paralelismo recurrente: hay que votar para echar a Mas y a Rajoy. No hace falta decir que también para meter a Podemos y sus candidatos. Hay que centrarse en la corrupción y no salir de ahí. Mas y Rajoy. Más igual a Rajoy. No sé si habrá alguien en Cataluña, por izquierdista que sea que no dé un respingo al escuchar esta equiparación tan patentemente falsa e injusta. Es el tipo de comparación que empuja a la gente hacia Mas. Basta con que se compare el índice de aprobación de Rajoy con el de Mas y, ya de paso, que se mire también el del propio Iglesias en Cataluña.  

Junto a la táctica de la amalgama, asoma la oreja un discurso muy peligroso, con tintes de lerrouxismo que ya tiene encendidas las redes: el llamamiento a los habitantes de Cataluña con padres andaluces y/o abuelos extremeños para votar contra Mas y Rajoy. O sea, en román paladino, en contra de la independencia. Lo de Rajoy se tratará en otro momento. Dicho en términos llanos, es un discurso a los votantes españoles para que voten en clave española, en contra de la secesión. Tu patria no es la tierra que te acogió a ti o a tus antepasados sino que es la tierra que os echó o ti o a tus antepasados. Siempre he considerado agudísima la idea de Kant de que España es "una tierra de antepasados". A la vista está. Al menos para los españoles que van a Cataluña a defender la patria española. David Fernández ha explicado a Iglesias que se puede ser de Zamora y votar la independencia de Cataluña sin demérito de los antepasados. Claro que se trata del mismo Fernández que cometió el grave error de ir a abrazarse con el infame Mas sin preguntar antes a Podemos si se le daba permiso.

No está nada mal pensada la idea de que Podemos debe reñirle la clientela a C's. Mira tú por dónde arrebatarle el segundo puesto en el resultado final puede ser una buen trampolín para ir luego a las generales teniendo a Garzón a raya. Los discursos de ambas formaciones "emergentes" se parecen. Lo que no tengo claro es cómo lo justificará Podemos ante sus seguidores de izquierda salvo que sean mayoritariamente de la doctrina de que la izquierda y la derecha son bolas de trileros.

Podemos pide a los españoles residentes en Cataluña que voten pensando en sus abuelos; Súmate y otros, que lo hagan pensando en sus nietos.

lunes, 31 de agosto de 2015

No pierdan más el tiempo.

A menos de un mes de las las cruciales elecciones catalanas de 27 de septiembre, una proyección sobre los resultados de las generales de diciembre que trae el diario Público es un ejercicio tan absurdo que dan ganas de reír. Los analistas son de piñón fijo: acostumbrados a que las elecciones autonómicas sean solo de interés para sus comunidades, ignoran que estas catalanas afectan al conjunto del Estado y de una forma sin precedentes. Son quizá las elecciones más importantes en España desde la muerte Franco porque son plebiscitarias de hecho sobre la independencia. Más importantes que las generales de diciembre. El gobierno y el principal partido de la oposición, el núcleo del nacionalismo español, dicen que esas elecciones no pasan de ser unas autonómicas más. Es obvio que quienes han hecho este cálculo de previsión de los resultados en diciembre coinciden con el bloque dinástico y son tan nacionalistas españoles como él.
 
E igual de absurdos. Las elecciones catalanas del 27 de septiembre cambiarán sustancialmente la intenciòn de voto de amplios sectores de votantes españoles, razón por la cual, entretenerse haciendo cábalas sobre este gráfico es una pérdida de tiempo. El resultado puede ser ese o cualquier otro, ahora imprevisible.
 
Solo un breve comentario sobre lo publicado. Al ser Público el diario de Podemos, esos 56 diputados que atribuyen a su partido son muy significativos. En primer lugar quiere decir que las cosas están muy mal y que Podemos probablemente no supere la cota de IU en sus mejores momentos. Tengo para mí -lo veremos en Cataluña- que no llegarán a esa y que se moverán más en la línea del 11% del voto, con unos 25 diputados.Y eso dejando a IU probablemente sin ellos. Sospecho que estos datos no están "limpios" y que traen mucha basura ideológica, pues su funciòn no es facilitar información, sino, al contrario, adoctrinar y movilizar apoyos electorales porque la cosa se ve oscura.
 
Antes de ponerse a elucubrar sobre las hipotéticas coaliciones de gobierno vamos a ver cómo quedan las distintas opciones en Cataluña, porque es posible que alguna no llegue a diciembre. 

jueves, 6 de agosto de 2015

El CIS pepero.

Algunas consideraciones breves sobre el barómetro del CIS en vídeo. El texto, más abajo.
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El barómetro del CIS de julio coincide como un guante con los deseos del gobierno del PP. ¿Casualidad? No puede descartarse, desde luego. También es posible que haya burros voladores, aunque escasamente probable. En todo caso, conociendo el percal que aquí se vende, la casualidad puede descartarse con la conciencia tranquila. Digámoslo con claridad: un país gobernado por un partido que hasta los jueces presumen pueda ser una asociación de malechores (y ¡qué malhechores!), que se inmiscuye en todo, que todo lo manipula, desnaturaliza e instrumentaliza, que controla los medios de comunicación, los tribunales de justicia, que falsifica todos los datos, los utiliza torticeramente o se los inventa, ¿iba a permitir un organismo demoscópico independiente? Un partido que contrataba delincuentes para mejorar la reputación de sus dirigentes en las redes, ¿va a pararse en barras a la hora de respetar la independencia del CIS y no imponerle lo que tiene que decir?

Eso no se lo cree nadie. Hoy todos los periódicos especulan sobre los datos de ese baremo, dándolos por buenos no solo contra lo que muestra la experiencia sino contra el mero sentido común. Los resultados del CIS me merecen tanto crédito como las afirmaciones y promesas de Mariano Rajoy, el de los sobresueldos, de cuyo gobierno depende el Instituto en cuestión. Y no se trata solamente de que la famosa cocina realmente apeste que, por supuesto, es hedionda. Se trata también de los datos brutos, de su acopio,  procesamiento, hasta de los números de los folios, de todo. Todo lo qe estee gobierno toca lo falsea, como suele pasar con esta gente carente de escrúpulos y de frenos morales de ningún tipo a la hora de mentir en su provecho para seguir saqueando el país como reconoció la señora Cospedal, la única vez que ha dicho la verdad por equivocación.  Y si el gobierno del PP no ha hecho otra cosa que mentir en cuatro años, ¿por qué iba a decir la verdad un organismo de él dependiente? Sobre todo tratándose de la verdad en un terreno muy sensible: las expectativas de voto.

Todavía con mayor claridad: el PP no se vale del CIS para pronosticar tendencias de voto sino para fabricarlas en su provecho. Que el partido de la corrupción, la Gürtel, la Púnica, etc., etc., el que nadie quiere ver gobernando, el que presenta mayor índice de rechazo, dirigido por un político desprestigiado, con la más baja puntuación popular, del que nadie se fía, vaya a ganar las elecciones con casi un tercio de los votos es tan verosimil como  la serpiente del lago Ness. Así que ahórrense las cavilaciones. Ese barómetro no sirve para nada, salvo para saber qué resultado le gustaría al PP que dieran las próximas elecciones.

Puestos a fabular no solamente resulta que el PP ganará las elecciones según sus doctrinos demoscópicos sino que el apoyo al independentismo catalán está de capa caída. Vamos que si las elecciones fueran el año que viene en lugar del mes que viene, la opción ganadora en Cataluña sería la del Estado centralizado que es el que más gusta en La Moncloa. 

Solo hay algo más necio que tomarse en serio a unos sinvergüenzas: votarlos.

domingo, 26 de julio de 2015

Apostillas a la normalidad.

Con ligeras variantes, este gráfico de Metroscopia viene repitiéndose en los últimos meses. Va ya para tendencia. El bipartidismo se corrige a la baja en el sentido de que los dos partidos mayoritarios encajan una merma considerable de voto que va a las formaciones emergentes. Pero condena a otras dos a la irrelevancia: a UPyD la borra del encerado parlamentario y el destino de IU es incierto. Es decir, se mantiene el sistema de partidos del régimen del 78 con algunas correcciones al alza en el bloque de los menores. Obviamente, que vuelva a haber una mayoría absoluta es cosa difícil, pero no imposible.

Aun perdiendo casi la mitad del voto, llama la atención que el PP conserve un porcentaje de apoyo muy notable. Un 23,1% es mucho, dadas las lastimosas circunstancias del gobierno y su partido. Ahí tiene que haber gran cantidad de voto ficticio, más dictado por la desconfianza que por la convicción. El penúltimo escándalo de la Púnica deja al descubierto una forma de gobernar literalmente basada en el delito. Y va a estar vivo hasta las elecciones. Lo lógico será que el PP obtenga un porcentaje de voto menor que el vaticinado por Metroscopia. Su líder es el peor valorado de todos. Porque, aunque Mas aparece por debajo de él, este dato es erróneo, ojalá que sin mala intención. Si la muestra es "nacional", el índice de desaprobación de Mas es el más alto y el de aprobación el más bajo. Pero eso no quiere decir nada. Para ser justo el dato, en el caso de Mas la muestra debiera ser exclusivamente catalana. Por lo demás llama mucho la atención que el porcentaje de ciudadanos que conoce a Mas es superior a los de Alberto Garzón, Pedro Sánchez y Albert Rivera, excusado es decir el nombre del presidente de La Rioja. Sobre todo, el PP es el partido que suscita mayor rechazo. Un 52% del electorado no lo votaría en ningún caso. Obtiene mayoría absoluta en contra.

El caso del PSOE es muy curioso. Se recupera del vapuleo de 2011, pero no a consecuencia de iniciativas o propuestas que le ganaran el favor popular sino por la mera incompetencia de sus adversarios. El PSOE como tal no ha hecho nada en materia de propuestas para conseguir la mejora en los resultados, fuera de elegir un secretario general que desde el primer momento ha entendido que lo suyo era estar en campaña electoral permanente con un vago eco de Kennedy, Clinton, Obama, muy en la linea de los demócratas. Su líder aparece en segundo lugar en índice de aprobación popular, por detrás de Rivera y la intención directa de voto es la más alta, el 16%. Y lo más importante es que suscita un porcentaje de rechazo reducido, de un 13% de gente que no lo votaría en ningún caso.

Lo de Podemos se perfila como un descenso mantenido. No le ayuda nada la permanente bronca con la confluencia con IU y la errática política de alianzas. Pero lo que verdaderamente está destruyendo aceleradamente las expectativas electorales de Podemos es la ambigüedad y la confusión de su actitud ante la cuestión catalana. Esa ambigüedad se le tolera a los partidos dinásticos, sobre todo al PP porque, siendo partidos de intereses, ya se sabe que su discurso es falso o tiende a la falsedad. Pero no puede ser el caso de Podemos, adalid de la nueva política. Y su indefinición no le gana aliados en Cataluña, pero le hace perder votos en España. Pablo Iglesias es el líder peor valorado en la izquierda, solo por delante de Rajoy, la intención directa de voto es un modesto 11,1% y, lo más grave, es el partido que tiene mayor índice de rechazo, el 37% de los electores no lo votaría en ningún caso. Si la técnica es la seducción, habrá que cambiar de modos y maneras, aunque solo sea para no seguir cayendo antipáticos.  Esos datos negativos van a seguir siéndolo o incluso a aumentar su negatividad según acabe valorándose el estilo de liderazgo de Iglesias como autoritario, no democrático y puro culto a la personalidad.

En el caso de Ciudadanos, supongo que la altísima valoración positiva está más que nada basada en el desconocimiento del personaje, cosa obvia dado que este ostenta el índice de conocimiento (86%) más bajo de todos los políticos. Suscita escaso rechazo. Solo un 7% no lo votaría en ningún caso, pero su intención directa de voto es de poco más del 10%. No parece que Ciudadanos pueda configurarse como el partido del centro en la tradición suarista porque ese espacio está ya ocupado en buena medida por el PSOE.

Lo más verosímil viene a ser una victoria ajustada del PSOE que verá así justificado su enorme interés en no hacer nada. Si, además, hiciera algo, por ejemplo, de oposición real, no puramente legitimatoria, es de suponer que su expectativa de voto seguiría subiendo. Pero ese no parece ser el criterio de la dirección actual que prefiere sentar plaza de partido de orden, con sentido del Estado y  ajustado a las exigencias del sistema frente a los maximalismos estériles. 

viernes, 8 de mayo de 2015

La cosecha de la soberbia

Vendieron la piel del oso antes de cazarlo. Suele pasar con los cazadores bisoños, faltos de experiencia y de modestia. Afirmaron que iban a asaltar los cielos y no sabían en dónde pisaban en la tierra. Sobrevaloraron sus fuerzas y, sobre todo, se sobrevaloraron a sí mismos. Henchidos de soberbia académica, hablando una jerga pretenciosa que nadie entendía y menos que nadie ellos mismos, se permitieron el lujo de despreciar todo lo que no fueran ellos, especialmente, la solidez y la tradición de la socialdemocracia. Si esta quería tener alguna chance, tendría que girar 180º, según dictaminaba un ensoberbecido Iglesias, convencido de representar el giro copernicano de la izquierda.

Al fin y al cabo, estaban seguros de que, una vez expuestos en toda su gloria, gobernarían el país.

Para gobernar hay que ganar elecciones y, tras los primeros escarceos, decidieron que ganar era, no el objetivo prioritario, sino el objetivo único. Y si, para ganar, había que limar las aristas del programa y rellenarlo de ambigüedades, imprecisiones y disimulos, se hacía. Al fin y al cabo, la gente es tonta, sigue al caudillo sin parar mientes en el discurso, se le puede colocar el que se quiera, da igual. Las elecciones se ganan saliendo mucho en la tele sin que importe lo que se dice.
Se crecieron con el resultado de las elecciones europeas, sin caer en la cuenta de que es engañoso, no extrapolable porque la gente vota según le viene el capricho, pues cree saber que vote lo que vote, no cambiará nada. Las elecciones andaluzas ya les rebajaron esas ínfulas de falsa modestia que lucían en las teles. Los sondeos ahora siguen apuntando a su verdadera dimensión electoral: la de la IU en los tiempos del inefable Anguita.
En algunos lugares pueden salvarse de la quema. Pero no será por ellos. Por ejemplo, en Madrid, Manuela Carmena seguramente tendrá muy buen resultado. Pero por ser ella, Manuela Carmena, a sus más de setenta años, que viene a sacar las castañas del fuego a esta cuadrilla de neófitos pretenciosos que hablan de relevo generacional. Y porque su contrincante en la izquierda, Antonio Carmona, solo hace el payaso.
La marca Podemos puede sacar algo en Aragón por el carisma de su candidato y poco más. Ya veremos, incluso, si es relevante a la hora de las coaliciones o, como en Andalucía, solo sirve para decir "no".
Es poco probable que los dirigentes, ciegos de vanidad y presunción, revestidos de cursilería y falsa modestia, corrijan su rumbo. Ellos no se equivocan nunca. Son los demás los que lo hacen o, quizá algo peor, los que los boicotean y linchan sin parar. Porque suficientemente claro lo han dejado ya: toda crítica a Podemos está movida por la envidia, el rencor, la traición, el lacayismo al enemigo, etc., etc.
Vale, los críticos seguiremos criticando porque es nuestro derecho frente a una oferta que afirma venir a cambiar nuestras vidas, pero no tolera que se le pongan objeciones. Es nuestro derecho y nuestro deber. Ha habido mucha gente, incluidos muchos críticos, que creímos al principio en el discurso de la nueva izquierda genuina no contaminada de la dejadez socialdemócrata y el dogmatismo comunista, solo para encontrarnos algo después con que era el engaño de siempre, el revenido revanchismo comunista contra la socialdemocracia con el agravante de intentar plagiarle el nombre como han plagiado lo demás. En donde hay un engaño, hay un engañador y Palinuro, siguiendo el consejo de Sócrates, preferirá siempre ser engañado a engañar. Pero, una vez descubierto el engaño, ya no se calla.
Los avispados dirigentes, que quieren ganar a toda costa, podrán seguir embriagándose con los aplausos de la legión de conversos y tránsfugas que los rodean. Esos que siempre encuentran alguna justificación para lo que en su fuero interno, les repugna. La vida es corta, qué caramba y, hartos de ser minoritarios, estos mutantes se han pasado a los que, en un primer momento, creyeron unos ganadores natos, con ánimo de sacar tajada, de sentirse parte de un  triunfo o de que los fementidos sociatas por fin muerdan el polvo. Todos motivos muy nobles.
No hay tales ganadores y ya veremos si la organización llega a noviembre. Pero los conversos seguirán aplaudiendo.
No tienen otra salida. Bueno, esa y el mérito de propiciar más gobiernos de la derecha.

domingo, 22 de marzo de 2015

Elecciones andaluzas. Apuntes de urgencia.

Mañana, Palinuro subirá un post con más detalles. De momento, estas son sus conclusiones a las 23:00 del día de las elecciones:

Unas elecciones europeas, que a todo el mundo importan un pepino, las gana hasta el Pato Donald.

Podemos no era un bluff al principio, pero se convirtió en un bluff cuando se echó en brazos de Anguita. Y, si sigue con él, puede que no llegue ni a las elecciones de mayo.

El PSOE tiene 140 años. No es el PASOK y ningún advenedizo va a borrarlo del mapa.

La estúpida fórmula PP=PSOE es más negativa que positiva para quienes la emplean.

Después de 30 años en el poder, en el PSOE hay corrupción, pero no es un partido corrupto, como el PP. Hacer amalgama y no diferenciar es propio de gente con pocas luces.

Ni en Andalucía ni en la Patagonia es buena fórmula descolgarte despreciando a quienes quieres que te voten. Los de Podemos han conseguido que los andaluces les tomen la medida y vean que ellos sí son casta. De verdadera risa.

Tener mal perder cuando se pierde es penoso; pero tener mal perder cuando has ganado algo es literalmente de orates.

Porque estas elecciones fueron una confrontación entre PSOE/Podemos. Los demás no contaban.

Una de tres: o se es un poco más listo y menos engreído; o se estudia algo más; o se buscan asesores más competentes.

Y ojo a la falta de respeto al electorado andaluz. A ver si va a resultar que hay más señoritos de los que creíamos.

lunes, 9 de marzo de 2015

Madrid, castillo famoso.

Por fin tienen lideresas las huestes de la derecha frente al baluarte madrileño. Ha costado meses decidirlas y al final se ha hecho aceleradamente y de un modo shakesperiano, dejando un par de cadáveres en el escenario. El primero, el de la todavía alcaldesa, de quien nadie se ha acordado ni para llevarle flores. Aunque ella se postuló, su candidatura era tan absurda como el conjunto de su gestión, puntuada por momentos que han alcanzado ridículo planetario.

El muerto más visible es el infeliz González, quien llegó a creerse que era alguien cuando Aguirre lo nombró sustituto y encargado de la Comunidad mientras ella se quitaba de encima la pringosa Gürtel y encaraba su última y más audaz jugada política: ser de nuevo una alternativa a Mariano Rajoy. Creerse alguien cuando no se es nadie es propio de caracteres confusos, que toman las ventanas por espejos. Aguirre lo dejó en realidad de presidente en funciones pues lo tenía agarrado a través del PP de Madrid, del que ella era presidenta. Y siguió siéndolo mientras afirmaba retirarse para siempre de la politica en un ejercicio de disonancia cognitiva, facultad de gente con muchas tablas. Cuando por fin González, que no parece muy rápido, comprendió haber sido la víctima propiciatoria, los gritos, dicen las crónicas, se oían en toda la primera planta de Génova, recientemente reformada en B y dotada seguramente de condiciones acústicas excelentes.

Cifuentes asciende desde un puesto importante pero, a la postre, funcionarial y delegado, a otro político de primera línea, a medirse con un exministro. Si consigue un resultado satisfactorio, dada su adscripción a Rajoy, será buena pieza de este para hacerse con el control del PP de Madrid, desplazando a Aguirre. Ahí ha estado la tensión de los últimos días. Rajoy cedía en nombrar candidata a Aguirre a cambio de que esta renunciara a la presidencia del partido. Pero la lideresa ha sido tajante en público: no será candidata si no es también presidenta. Un órdago y en un tweet. A lo que el propio PP ha respondido con una declaración institucional, recordando que ese acuerdo existe pero aplazando su ejecución a después de las elecciones. Una concesión que demuestra estado de hostilidades.
 
Rajoy espera malos resultados en todas las elecciones próximas, probables nuevos escándalos de corrupción,  y no parece tener éxito en colocar el mensaje optimista de la recuperación. En esas condiciones no goza de autoridad suficiente para imponer su candidatura a la renovación del mandato ante unos sondeos catastróficos. De ahí que le interese controlar más el partido, sobre todo el madrileño y socavar el terreno bajo su más que probable rival, Aguirre.
 
A su vez, Aguirre, que presume tener un formidable gancho electoral, confía en ganar, ser la alcaldesa. Si lo consigue mientras, al mismo tiempo, se hunden los resultados de su partido en otros ayuntamientos, mantendrá sus dos posiciones de fuerza, la alcaldía y la presidencia, frente a un Rajoy deslegitimado y debilitado. Y nadie duda de que dará la batalla por ser su alternativa. Y Rajoy ya no tiene a Camps para defenderse. A saber si se tiene a sí mismo. 
 
En el fondo, la lucha por Madrid prefigura la lucha por España. En el tándem del PSOE también ha habido turbulencia interna y por el camino se ha quedado algún cadáver. Así como en el PP no dejaron que González llegara a ser Aguirre, en el PSOE no dejaron que Gómez llegara a ser González. La política es a veces una carrera de relevos. Sí ha salido bien a los socialistas la presentación de su candidatura, con todas las virtudes de la buena planificación y mercadotecnia política. Los próximos sondeos hablarán, pero parece haber tendencia a la recuperación del voto en esta época de estrecheces. Y los dos candidatos parecen sólidos. Su manifiesta sosería, que trasmite probidad, es un activo para un electorado que está ya hasta la coronilla de cantamañanas y mangantes.
 
El trabajoso parto múltiple de la izquierda casi resulta simpático por lo cercano y familiar. ¿Quién no conoce gentes tan mal avenidas como estas pero que se obstinan en seguir juntas porque se piensan miembros de una misma familia? Gentes que se toman muy en serio lo que hacen y no paran de adoptar iniciativas unitarias o separadoras, a veces al mismo tiempo, en busca de una forma de organización que compatibilice la jerarquía con la espontaneidad. La cuestión no es si esto es bienintencionado o no, sino si es o no eficaz, por no decir eficiente. La proliferación de nombres, organizaciones, entidades, propósitos no augura nada bueno.
 
Añádase la repentina aparición de Ciudadanos, encabezado por otro fenómeno mediático, Rivera, que trae ecos del Príncipe Valiente. El salto en intención de voto de esta opción que, no siendo nueva, lo parece obliga a tod@s l@s analistas a ampliar la explicación de los partidos en las redes sociales porque Ciudadanos es un partido de redes en mayor medida aun que Podemos. Su primer resultado es haber barrido a UPyD a más velocidad que Podemos IU. Pero, y eso es lo interesante, parece más capaz de bombear el PP que Podemos el PSOE. El PP barrunta que el auténtico peligro le viene de Ciudadanos. La cuestión será cuando se vea la distribución final de ese voto que todo el mundo hoy llama trasversal.

IU es un De profundis. Sacudida por escisiones, enfrentamientos, corruptelas, sanciones, expulsiones, con unas expectativas de voto muy bajas, corre el peligro incluso de ser extraparlamentaria. En Andalucía, por ejemplo, quizá no alcance a constituir grupo propio. A la verdadera izquierda no le queda más salida que converger con la otra izquierda que está obligada a reconocer asimismo como "verdadera". En realidad, someterse a ella.  



jueves, 19 de febrero de 2015

El ciudadano del traje gris.


Los sondeos reflejan fuerte ascenso de Ciudadanos (C's) y los focos comienzan a virar hacia la formación porque se supone que pueden saltar la barrera de los partidos testimoniales y ser actores en un parlamento más fragmentado por multipartidista. Hace poco también eran noticia cuando, tras enésimas negociaciones, UPyD cerraba toda posibilidad de trato con ellos y sentenciaba así su paso a la marginalidad pues de inmediato el sondeo de Metroscopia para El País arrojaba un 12,2% de intención de voto para C's mientras la llamada formación magenta se quedaba en un 4,5%, o sea, fuera del Parlamento en Madrid.

Ascenso vertiginoso. Algunos dicen que C's es el Podemos de la derecha. Hay coincidencias, al menos en lo aparente: juventud, desenfado, actitud algo provocativa, abundante presencia mediática y un narcisismo patente. Hay, incluso coincidencias retóricas. Ese Podemos del título del libro de Albert Rivera, publicado en febrero de 2014 lo deja bien claro. Además no es copia porque el partido Podemos se registra el 11 de marzo de 2014. Rivera piensa que podemos si vamos juntos, mientras que los de Podemos eso deben de darlo por descontado. La coincidencia no es irrelevante sino prueba de que ambas organizaciones comparten elementos de fondo. Por ejemplo, las dos se complacen en sus orígenes no convencionales, llanos, asamblearios. Podemos afirma venir directamente del 15M y C's se llamaba hasta hace poco Movimiento ciudadano, habiendo abandonado el término, de ingratos recuerdos en  una sociedad que se tragó cuarenta años de Movimiento Nacional mientras se estaba quieta. Además, los dos, a pesar de ser partidos por exigencias del guión, se precian de ser abiertos, osmóticos.

Esta coincidencia orgánica viene de otra más profunda. Los dos son partidos muy hechos en las redes sociales. Y muy hechos a ellas. Mucho más que los partidos tradicionales. Estos creen que la consigna de estar presentes en las redes se cumple abriendo cuentas en Twitter y timelines en FB, bombardeando a la ciudadanía con las excelencias del propio partido. Y es eso, sí, pero también mucho más. Estar en la redes consiste, sobre todo, en tomarlas como fuente de información. Esto es lo que permite a Podemos y C's encontrar un lenguaje que todos entienden y formularlo en términos que se pueden viralizar, cosa imposible con los engendros que trata de difundir el PSOE o las trolas legendarias del PP. El lenguaje de la gente de la calle. El del hombre del traje gris con el que todos se identifican sobre todo ahora que tiene buena planta y se ha quitado la corbata.

Esta adaptación del discurso a las redes corre pareja con contenidos genéricos, ambiguos, dirigidos sobre todo a singularizar (y, por lo tanto, asustar) a la menor cantidad de gente posible, un cogollo, un puñado, una casta. La inmensa mayoría está por definición del lado del bien y va a echar a la mafia. Son rasgos de Podemos ya muy señalados. Algo parecido sucede con C's, cuya definición oficial es ser un partido constitucionalista, postnacionalista y progresista. Lo de constitucionalista quiere decir "unionista" en lo territorial; lo de postnacionalista, también; y lo de progresista no quiere decir nada. Son, sin embargo, las tres mismas teclas que toca UPyD, esto es, Unión, Progreso y Democracia (que tampoco es decir gran cosa), con lo cual queda claro por qué C's asciende como la espuma en donde UPyD fracasa a pesar de su veteranía.

Precisamente por eso, por su veteranía. Las ideas de UPyD debían de calar en la gente. La de confiar el tirón de la nueva fuerza a un carisma personal tampoco era mala. El problema es que Díez lleva más de veinte años ejerciendo carisma y este se va perdiendo como el aroma de las flores. Su fuerza reside en el fulgor repentino de Febo Apolo, la aparición de un nuevo Lohengrin a bordo de una barca tirada por un cisne. Esos jóvenes líderes que emergen en las pantallas de plasma, repartidas ya hasta en las paradas de los funiculares. Los repetidos intentos de alianza o fusion han fracasado porque, en el fondo, UPyD tiene más raíces en el sistema dinástico que en el territorio mediático digital.

IU intentó asimismo el giro a la cibermodernidad sustituyendo a Cayo Lara por el joven Garzón. Pero no era bastante. En IU hay muchos Cayos Laras muy difíciles de desalojar, así que los Garzones han volado a zonas más à la page y han dejado al Garzón genuino con un conjunto vacío, como un general sin tropa de asalto pero con mucha impedimenta.

El PSOE también ha hecho cambio cosmético de Rubalcaba por Sánchez y ha ganado a ojos vistas de las portadas de publicaciones del corazón. Pero su problema son también los Rubalcabas que, siendo el PSOE un partido más vasto, toman formas distintas según lugares y circunstancias. No obstante, a diferencia de Garzón, Sánchez tiene los resortes del poder y el partido le responde. El sifón de Podemos le ha hecho perder votos, pero no cuadros ni dirigentes, como sucede con IU. Al tiempo que reconstruye el partido como instrumento, Sánchez se prepara para la próxima batalla que se va a dar por el dominio del centro.
 
Ahí coincide con los otros dos. En la toma de posesión del centro. Los de Podemos lo dicen cuando hablan de "ocupar la centralidad del tablero". O sea, el centro. Por eso no son de derechas ni de izquierdas. Los de C's no hace falta que lo digan; lo ejercen. Si tuvieran algo más de audacia podrían decir para distinguirse de Podemos que ellos sí son de izquierdas y derechas al mismo tiempo. Total lo del "postnacionalismo" en la España de hoy viene a ser algo de parecida coherencia.
 
Las razones anteriores tratan de explicar las felices cuanto repentinas y fulgurantes expectativas electorales de Podemos y C's en un contexto general de indignación, antipatía y crítica permanente y una bajísima intención de voto a los partidos dinásticos que damos por sabida. Y la conclusión es muy simple en términos mercantiles que todo el mundo entiende: los dos partidos nuevos saben vender su producto mejor que los otros, son más agresivos comercialmente, vienen más o menos impolutos, tienen mejor publicidad, conectan con la gente, se hacen entender, ofrecen menos blanco y aguantan mejor las andanadas.
 
Por último, es curioso que un partido originariamente catalán, tenga mucha más intención de voto en España que en Cataluña. Según mis últimas noticias (de diciembre de 2014) estaba en un modesto 2,5% en su tierra de origen. Es un dato interesante que será bueno no perder de vista. Algunos no debieran perderlo tampoco de oída. El coordinador de la campaña del PP, Carlos Floriano, cree que el partido de Rivera se llama Siudatans, sin duda porque le suena a polaco. Aunque de esa manera se cumple la consigna del mando de subrayar siempre que el partido es catalán, o sea, extranjero. Muy inteligente
 
(La imagen es una foto de Wikimedia Commons, con licencia Creative Commons).