sábado, 31 de enero de 2015

La vorágine.

Cuatro elecciones en este año. Las primeras, las municipales y autonómicas que, por cierto, en donde coinciden, van a ser muy distintas, si bien eso no se advierte. Las del ayuntamiento de Madrid capital son pura efervescencia. El modelo viene de Barcelona. Allí Podemos se ha fundido con Guayem en candidatura única. En Madrid lo han hecho con Ganemos. Para que luego digan que lo de Cataluña no influye en la capital.

La confluencia madrileña carece de nombre único. Unos hablan de Frente Popular y otros de Candidatura de Unidad Popular. Aparte de las reminiscencias históricas, la dualidad parece encerrar una controversia conceptual. El frente es unidad de siglas y partidos, la CUP, pura unidad popular, unidad de los ciudadanos, que las ignoran. Es el contenido del alegato de Pablo Iglesias hoy en Público, llamando a la manifa, Es ahora. No convoca Iglesias, no convoca Podemos. La gente, la ciudadanía sin distinciones se convoca a sí misma. Es una autopoiesis, que dirían Varela y Maturana. Es unidad popular. Y, se quiera o no, asoma la oreja el populismo.

A la suma se ha sumado el sector mayoritario de IU en Madrid. Queda el sector minoritario. A ver qué hace. IU muy tocada con esta enésima escisión que ya anima a El País a hablar de desaparición. Un titular con sabor a deseo. En todo caso, teniendo en cuenta la situación de Andalucía, a la que hay que hacer frente en marzo, o sea, ya, IU tiene un serio problema de supervivencia.

Como el PSOE, aunque quiera disimularlo. Dice un segundo que las bases del partido apoyan a Pedro Sánchez. A veces es mejor callarse porque eso quiere decir que los dirigentes, los barones, el aparato, no lo apoyan. El partido se debate entre quienes quieren mantenerse puros, con su organización aparte y quienes tratan de tender puentes con esa especie de magma a su izquierda que tiene fuerza de atracción.

Obviamente, todas las alianzas que se hayan hecho o se hagan estarán presididas por la premura y el cálculo electoral. Sería absurdo que pensaran en otra cosa quienes se llaman "ganemos". Serán alianzas pendientes de pasar la prueba de fuego en dos momentos.

Para empezar, la campaña electoral de hecho será de tres terribles meses. En esos tres meses incidirá el PP, cuya táctica parece ya clara: vender el discurso de la recuperación y, como nadie lo cree, cargar sin descanso contra los adversarios, especialmente los adanes de podemos. Montarles escándalo tras escándalo, difamarlos, llevarlos a los tribunales, acusarlos de lo que sea, tratar de destrozarlos.

Influencia tendrán en la campaña las elecciones andaluzas de marzo en las que también figura Podemos. Lo importante en ellas será el resultado del PSOE. Ya hay quien quiere llevar a Susana Díaz en andas a La Moncloa. Parece un cálculo algo pintoresco teniendo en cuenta que, para el mes de julio, cuando Díaz haya de reñir las primarias del PSOE, estará dando a luz. Puede ser, desde luego, pero parece poco probable. Lo indudable, sin embargo es que este plan andaluz muestra que hay gente en el PSOE (cuánta y cuál está por ver) que da a Sánchez por amortizado y está loca por encontrar un sustituto.

El PSOE en Madrid tiene poca relevancia mediática. Han buscado un alcaldable tertuliano, pero es evidente que no tiene el tirón de algunos de sus rivales en los medios. Hay un factor que ninguno de los dos candidatos cuenta y es que la gente no los ve como candidatos ganadores porque su partido lleva veinte años perdiendo. Determinante sin duda será quien personifique la candidatura llamada popular  que a su vez, se enfrentará a la de la derecha asimismo llamada "popular". En distinto sentido, se entiende.

¿Y Grecia? La influencia de Grecia será formidable. Si Syriza se sale con la suya de un modo u otro, Podemos recibirá un gran impulso. Si, por el contrario, muerde el polvo o claudica, también de una u otra forma, la decepción minará el impulso de aquellos. También serán muy importantes las señales que mande la UE a nuestro país directamente o a través de Grecia. Porque Grecia no es España, según nuestros ilustres líderes, pero España sí es Grecia. Y lo primero que ha hecho la España oficial es recordar que los griegos nos deben más de veinte mil millones de euros. En algún sitio he leído que cada español es acreedor de Grecia por 555 euros. Todos los días se lo van a recordar.

Resistir esta campaña electoral tendrá su mérito.

Y luego llegará la segunda parte del bautismo de fuego. Realizadas las elecciones, vistos los respectivos porcentajes, hay que repartirse los puestos, los cargos, las responsabilidades. Viene aquí a la memoria una de esas pruebas de la sabiduría de los notarios, cuerpo con un profundo conocimiento de la naturaleza humana por razón de su experiencia. Cuando en una sucesión en la que se cuenta más de un heredero o legatario se dice que no hay problema porque se llevan muy bien, los notarios aconsejan esperar a redactar el cuaderno particional  para ver si se llevan bien o no.

Aquí lo mismo. Los gobiernos municipales no se improvisan. La vida de los ayuntamientos es, como solía decir el fallecido juez Joaquín Navarro, "municipal y espesa" y pondrá duramente a prueba la capacidad de gestión de unas asociaciones y coaliciones inestables, más hábiles en debates teóricos que en la administración cotidiana en condiciones, además, presumiblemente hostiles.

Y según se esté lidiando con los resultados de las elecciones de mayo, se echarán encima las catalanas en las que, irónicamente, Podemos puede tener mejor resultado que los dos partidos dinásticos juntos, haciendo quizá honor al grito de alarma del independentismo para el cual, los de Pablo Iglesias son la nueva formación españolista. O quizá no. No se debe subestimar el notable eclecticismo de Podemos.

Todo para llegar a noviembre con la lengua fuera. Y eso si no prospera una nueva intriga interna por ahora minoritaria en el PP de quienes consideran que Rajoy debiera adelantar las elecciones generales para coger a los socialistas desarbolados y a los de Podemos en ciernes. O si no se monta una plataforma de apoyo a un retorno de Aznar. 
 
Tales eventos son muy poco probables. Si se dieran, habría que reescribir entero este post. Y no sé si las cuadernas de Palinuro lo aguantarían.