martes, 7 de julio de 2015

La lista de Bárcenas.


La página de Los Genoveses tiene colgada la contabilidad del PP en la que quedan reflejos los sobresueldos que estuvieron veinte años cobrando supuestamente distintos dirigentes del PP. Es una serie de hojas contables con la fecha del pago/cobro, el concepto (que casi siempre incluye el perceptor), el debe, el haber y el saldo, una mecanografiadas y otras manuscritas, al parecer por el propio Bárcenas y otros tesoreros del PP. Puede consultarlas quien quiera.

Los jueces dirán al final de qué se trata. Si hay o no delito, si lo hubo, pero está prescrito, cuántos delitos y quiénes puedan haberlos cometido. El proceso será largo y, dada la hostilidad y beligerancia con que el PP lo ha encarado, tratando de obstruir la acción de la justicia por todos los medios, puede deparar muchas sorpresas. Afectando el asunto a los políticos más prominentes y al partido como tal, el partido del gobierno, recuérdese, no ha mostrado voluntad de colaborar con los tribunales sino la contraria. La destruccción de pruebas con los más indecibles pretextos o la negativa a aportarlas a los requerimientos judiciales lo demuestran. Las maniobras para que del caso entiendan magistrados políticamente favorables al partido acusado son patentes. La división de poderes burlada al extremo de incurrir en la práctica más aborrecible de las tiranías: una justicia administrada por lacayos del príncipe.

Judicialmente el asunto va para largo. Políticamente debería haber ido para mucho más corto de ser España un país normal. Que el nombre del presidente del gobierno aparezca en unos papeles incriminatorios que lo presentan como receptor de cantidades de origen dudoso e injustificado sería motivo más que suficiente para verlo dimitir, acongojado. Por supuesto, aparecen más acusaciones y actuaciones necesitadas de clarificación judicial, como su condición de avalista de una cuenta de Bárcenas en Suiza. Con cualquiera de ellas, el presidente del gobierno, debiera haber presentado su dimisión por responsabilidad política.

¿Que qué es la responsabilidad política? Pues, en este caso concreto, de probarse la veracidad de los papeles de Bárcenas, la que se deriva del hecho de que, al haberse financiado ilegalmente el PP durante veinte años, todos sus actos, sus triunfos electorales, sus medidas de gobierno, son inválidas, nulas, pues se han dado con trampas y perjuicio de intereses de terceros. Esos papeles deslegitiman el funcionamiento del sistema político español, convertido en una parodia basada en la corrupción. Políticamente muy graves, desde luego. Para que Rajoy hubiera dimitido ya.

O la oposición le hubiera presentado una moción de censura porque no es de recibo que el país esté gobernado por elementos de este jaez.

Y todavía hay algo peor. Preguntando hace unos años Rajoy por un ciudadano en la televisión por la cuantía de su sueldo, este no contestó directamente, sino que se lamentó en público de que su situación no era boyante, que miraba la cuenta a fin de mes (¡qué reveladora esa expresión! La mayoría de los ciudadanos la miramos cada día) y que tenía los problemas de todos los españoles. Mintió. Por entonces ingresaba unas cantidades tan altas que le permitían ignorar la cuenta salvo que la mirase para comprobar que le habían llegado las cuantiosas remesas. Mintió al ciudadano. Mintió a la audiencia. Mintió al país entero.

Digan lo que digan los tribunales, un personaje así no merece ser presidente del gobierno.