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lunes, 11 de septiembre de 2017

¿Quién define la democracia?


Hoy, once de septiembre de 2017, se celebra la que probablemente será la Diada más importante de la historia de Cataluña. El propósito de los independentistas es conseguir que supere en asistencia, organización, vistosidad e impacto a todas las anteriores. Y, por todo lo que sé y el entusiasmo con que se lo han trabajado los organizadores, así será. Y tendrá un gran impacto. JxS la presentará a los ojos del gobierno, de España y del mundo entero como la mejor prueba de la voluntad mayoritaria del pueblo catalán de celebrar el referéndum del 1/10. El gobierno la estudiará con suma atención para ver hasta dónde puede llevar su táctica represiva y la comunidad internacional estará atenta para saber a qué atenerse en el caso de que el conflicto entre Cataluña y el Estado adquiera proporciones que impongan una mediación internacional

(Por cierto y antes de que algún lector o lectora se eche las manos a la cabeza escandalizada de que Palinuro dé por descontada la intervención exterior en un asunto interno de España o incluso la aconseje, bueno será recordar que, desde hace ya muchos años, siglos incluso, España no es un sujeto político plenamente soberano. Prácticamente desde la Guerra de Sucesión, todos los conflictos internos españoles han tenido decisivas intervenciones externas, si es que estas no han sido las que han iniciado el conflicto o lo han aprovechado. La última, la guerra civil que ganó Franco gracias a la intervención de Alemania e Italia.)

También Palinuro lo haría (y lo hará porque tiene pensado publicar un artículo al respecto en elMón.cat al final de la jornada) para aquilatar el efecto de la Diada sobre el posible resultado del referéndum.

Hasta ese momento quedará aplazada una respuesta al artículo de Juan Luis Cebrián en El País titulado Visca Catalunya! que es un repertorio de todos los topicazos unionistas y seudodemócratas que pasan por razonamientos políticos de altura en este conflicto y que consisten básicamente en marear la perdiz moviendo como el trile los conceptos de democracia, legalidad y gobierno. Quede para entonces la respuesta. Pero no sin dejar aquí constancia de un principio que todos estos adalides de la reflexión política estratégica al servicio del statu quo jamás mencionan, pretendiendo que se olvide en la maraña de sus logomaquias. El principio de que la única base de legitimidad de un gobierno es la aquiescencia de los gobernados. Nadie, por muy demócrata y legal que sea tiene derecho a gobernar en contra de la voluntad de los gobernados. Ese principio liberal por excelencia que estos servidores del poder ignoran se llama "gobierno por consentimiento" y es un hallazgo de Locke que, de admitirse, resolvería muchos problemas. Por muy democrático y respetuoso con la ley que sea un gobierno, si la voluntad de los gobernados (que, ciertamente, tiene derecho a cambiar) es contraria a él, el gobierno no será democrático sino tiránico y su legalidad, pura arbitrariedad.

Y ¿cómo se sabe cuál es la voluntad de los gobernados? En España hay dos procedimientos: uno, celebrando un referéndum, una consulta popular, cosa hasta la fecha prohibida por "antidemocrática"; dos, atendiendo al presidente de los sobresueldos para quien la mayoría es silenciosa y los independientes, una minoría o, mejor todavía, escuchando a la vicepresidenta, según la cual, el independentismo es inadmisible porque se empeña en hacer un referéndum "en lugar de escuchar a los catalanes", estupidez que no solo no está prohibida sino que es de obligado cumplimiento.

A esa estupidez presta retorcido apoyo el citado artículo de Cebrián.

Pero se verá una vez sepamos qué alcance ha tenido la Diada de hoy.

viernes, 7 de julio de 2017

Bienvenidos al infierno

No será porque no lo habían anunciado. Estaba en la convocatoria misma, Bienvenidos al infierno. Literal.

Todos los gobiernos occidentales condenarán sin sombra de duda la violencia en la cumbre del G-20 en Hamburgo. Y, con los gobiernos, los medios de comunicacion, las iglesias, los consejos bancarios y otras instancias del orden, como las organizaciones patronales, las sindicales y sus partidos políticos. El argumento es siempre el mismo en dos tiempos. Tiempo uno: en una sociedad democrática, toda violencia es condenable, deseo muy puesto en razón, aunque con matices. Tiempo dos: además, no sirve para nada porque la contraviolencia del Estado es siempre superior. Un argumento falaz.

Porque sí sirve. En tiempos de sociedad mediática, hace visible un descontento profundo, muy extendido, pero sistemáticamente relegado de la esfera pública. Nadie se enfrenta a los cañones de agua de la policía, los gases pimienta, las porras, para pasar una tarde de verano. Y la excusa de que se trata de minorías de radicales y provocadores que acaban reventado una manifa pacífica mucho mayor no vale. Las minorías no organizan batallas campales de horas con contenedores incendiados, asfalto arrancado, barricadas, etc, ni hieren a 76 policías.

Aquí pasa algo y las potencias del mundo harían bien en estudiar las causas de violencia y en buscar soluciones en vez de proclamar el estado de sitio. Por ejemplo, podían comenzar considerando la interesante cuestión de si sus mismas "cumbres" no son la mayor forma de violencia que se le hace al mundo. 

viernes, 16 de junio de 2017

Los otros cuarenta años


Dejo aquí el vídeo del programa de HispanTV sobre el tema del día por la efeméride: 40 años de las primeras elecciones democráticas después de 40 años de una dictadura que quizá sea el episodio más humillante de la historia de este país. Y las llamamos "democráticas" por generosidad léxica porque se celebraron en condiciones muy problemáticas e importantes para el principio de igualdad de oportunidades; y con unas restricciones que socavaban su legitimidad democrática, al no poder presentarse una serie de opciones de la izquierda. Con todo, las hubo y tal fue el tema de la tertulia política con Victor Arrogante, Ángeles Villacastín y Willy Meyer. Debate interesante en el que se contrastaron opiniones sobre una base de acuerdo crítico generalizado. Descubrí una metáfora de la transición que pienso seguir utilizando y someto a consideración del(a) lector(a): la transición es el periodo entre dos amnistías: aquella por la que los asesinos se amnistiaron a sí mismos en 1977 y aquella otra por la que los ladrones también se amnistiaron a sí mismos en 2012.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Mañana, Palinuro en Vilanova i La Geltrú

Vamos a hablar de la República Catalana con motivo de mi libro de idéntico tema. Presenta Quim Arrufat, de CUP, cuya candidatura apoyé con mis escasas fuerzas en las elecciones de 27 de septiembre. Aparte de la satisfacción que siento por tan estupendo presentador, me permito señalar que esta es una de esas ocasiones de mostrar de hecho cómo el proceso independentista es transversal. Y debe seguir siéndolo. Mientras no se haya llegado al final, todos somos todos: PDC, ERC, CUP. Cuando esto se corone cada cual irá con su querencia.

En realidad, de la República Catalana pienso no hablar mucho porque es tema ya bastante tratado. Voy a intentar un sendero relativamente nuevo, hablando de la democracia catalana. Es y no es lo mismo que la República Catalana. Por supuesto, esta será democrática, no elitista, ni oligárquica. Pero democrática con una forma especial de democracia: una democracia insurgente, rebelde, una democracia de la dignidad y la respuesta; una democracia activa. La ciencia política occidental puede seguir hablando de apatía, desafección y alienación de la ciudadanía y del desprestigio de las instituciones democráticas. Será verdad. Será verdad en todas partes menos en Cataluña, en donde hay una permanente, sostenida, consistente movilización social por un objetivo emancipador. Y, sobre todo, en donde hay una identificación del pueblo con las instancias de la sociedad civil, los partidos políticos y las instituciones. Es una fórmula aparentemente muy sencilla: si se quieren instituciones prestigiadas hay que ponerlas al servicio del pueblo; si se quieren unos partidos políticos útiles y leales al mandato popular, deben coordinarse con las aspiraciones de emancipación y cumplir su función de instrumentos.

Cataluña será una República. Pero, sobre todo, será una democracia. Una democracia republicana.

Camino de servidumbre

Tomo prestado el título de la célebre obra de Hayek, profeta venerado del neoliberalismo mundial y españolísimo en concreto. El austriaco la escribió en los años cuarenta del siglo pasado, pero su contenido sigue siendo pertinente, agudo, fresco como una rosa, perfectamente aplicable al presente...pero invirtiendo los términos. Todos los males que Hayek vaticinaba por la abolición del mercado, en la estela de su maestro Von Mises, son hoy patentes por la omnipresencia del mercado: baja productividad, empobrecimiento de las clases trabajadoras, paro, corrupción, etc. El neoliberalismo es eso. Todas las desgracias que el mismo Hayek pronosticaba a causa de la socialización están hoy a la vista a causa de la privatización: servicios pobres, malos y caros, prácticas monopolistas, confabulación y arbitrariedad en la formación de los precios, patrimonialización del Estado, captura de rentas.

El neoliberalismo es el verdadero camino de la servidumbre. El credo inapelable del nuevo gobierno del PP, formado a la hechura de su patrón que, a estas alturas, tiene la medida tomada a todo el país. La prueba está en el desconcierto de las reacciones a su anuncio. Unos hablan de gobierno de "marianistas", como si los anteriores hubieran sido de concepcionistas. Y como si en el PP -una organización peculiar- hubiera facciones o corrientes y no una lealtad berroqueña al líder/patrón. Los gobiernos de Rajoy son más unicelulares que los de Franco, en los que había militares, opusdeístas, alfonsinos, carlistas, juancarlistas, falangistas y los pelotas de turno. Los de Rajoy solo tienen pelotas de turno.

Otros análisis son más pintorescos. El País da la consigna del día: el gobierno es continuista y tiene escaso peso político y el cabo de guardia del PSOE la replica como el eco. A lo del continuismo se suman también los de C's y los de Podemos en tono decepcionado: más de lo mismo, sin cambio ni variación, no irá muy lejos. A lo mejor esperaban que Rajoy nombrara ministro a Pablo Echenique o a Begoña Villacís.

Rajoy lo ha dicho siempre: él es un hombre previsible. Y así es, perfectamente previsible. Siempre hace lo mismo; no lo que más convenga al país, ni a su partido, sino a él mismo. Su solo objetivo es seguir gobernando a cualquier precio. Para eso nombra un gobierno de amigos y amigas suyas. Como el anterior. Cierto es que no cuenta con un congreso de aplausos, al estilo de las Cortes del invicto, pero tiene a la mesnada de la oposición parlamentaria acogotada. C's es tan poco oposición que Rajoy ni los tiene en cuenta. Al PSOE le ha hecho claudicar y, de paso, lo ha reventado como opción electoral a corto plazo; es decir, lo tiene de rehén. Así que, según sus cálculos, la oposición de Podemos se agotará en la gesticulación.

Por si acaso el Parlamento se le soliviantara, Rajoy cuenta con la adhesión incondicional del Tribunal Constitucional, camino de convertirse en un tribunal político para un estado de excepción de hecho. El mismo tribunal que no ha dictaminado ni piensa hacerlo sobre el recurso interpuesto por la oposición en su conjunto contra el gobierno en funciones declarado en rebeldía, ese mismo tribunal acepta la facultad que le atribuye la reforma de su Ley, aprobada por el parlamento de mayoría absoluta del PP. El TC puede "suspender" a las autoridades que le desobedezcan; pero, si vuelven a desobedecerle, tendrá que hacer algo más que volver a "suspenderlas". Y por ahí no se sabe a dónde vamos a parar.

Sí se sabe que el gobierno controla el Tribunal Constitucional y tiene una razonable holgura en el Parlamento, no por su fuerza real, sino por la debilidad de sus adversarios. Ese es el camino de servidumbre vaticinado por Hayek pero con los papeles invertidos. Si se tiene en cuenta que, como ha quedado claro en las últimas peripecias, Rajoy y el PP cuentan con el apoyo casi unánime de los medios de comunicación (aunque hay alguno más cercano a Podemos) y los publicistas, el respaldo de la empresa, la banca y la Iglesia, ¿es mucho asegurar que España es una democracia autoritaria con prácticas dictatoriales? La falta absoluta de responsabilidad política de ninguna de las autoridades ante los innumerables casos de corrupción y la sospecha, incluso, de presuntos delitos, como el espionaje a adversarios políticos, son comportamientos dictatoriales por cuanto quedan impunes.

Todo eso permitido por una decisión del PSOE que, por cuanto está viéndose, puede haber sido su canto del cisne. Realmente, su situación es calamitosa. Ya desde la época de Rubalcaba, con la conversión del partido en partido dinástico, aceptación simbólica de la corrupción del turnismo, empezó el drenaje de votos. De hecho, fue Rubalcaba quien llevó al PSOE a sus más bajas cuotas históricas, aunque su aparato de propaganda se lo achaque a Sánchez. Con la hoja de ruta catalana, el nacionalismo español socialista se alarmó y exacerbó al mismo tiempo y el golpe de mano perpetrado el 1º de octubre se hizo para impedir todo intento de acercamiento al independentismo o negociación con él. Golpe que ha puesto en marcha una dinámica interna explosiva.

Desde el principio, Palinuro consideró la Gestora como una Junta -típica institución golpista hispana- que suplantaría al partido y actuaría dictatorialmente. Ahora nos enteramos de que, en efecto, así fue concebido este órgano a través de una decisión ilegal del CF pues se perpetró con nocturnidad, sin quórum y sin estar prevista en el orden del día. Ya se están ocupando de ello los jueces. La Gesto-junta es presuntamente ilegal y, si se obstina en imponer su criterio, acabará provocando una crisis profunda en el partido de la que este quizá no se recupere. El peligro de la "pasokización" no es un invento.

La intervención permanente de los barones cada vez con más espíritu de señores de la guerra frente a unas bases casi ya en estado insurrecional, da una imagen de desbarajuste difícil de superar. O quizá no tanto: el resistible ascenso de Susana Díaz tiene un elemento de auténtico populismo. Lo da la tierra. La izquierda andaluza da líderes como Cañamero o como Sánchez Gordillo. Es la tradición del espartaquismo agrario que estudiara Bernaldo de Quirós. Y algo de ese espartaquismo se le ha pegado a presidenta de Andalucía, bien que desmentido por una probada capacidad de intriga y maniobra y una fría obstinación en sus designios que añaden al espartaquismo unos trazos de lady Macbeth.

La aventura que parece Sánchez decidido a emprender (los dioses lo acompañen, que va a necesitarlos) puede calificarse como su "momento maquiaveliano" en la acepción del ilustre John Pocock. Es la reivindicación del espíritu cívico republicano del siglo XVI trasladado al presente, con una formulación de izquierda que se complementa con la separación de la Iglesia y el Estado y el replanteamiento de la estructura territorial de este mediante algún tipo de fórmula que sea de aceptación general. Tengo mis dudas de si Sánchez conseguiría el apoyo mayoritario del PSOE a un programa republicano, laico y plurinacional. Incluso tengo mis dudas hasta qué punto el propio Sánchez lo suscribe.

Y es eso o la servidumbre.

sábado, 6 de agosto de 2016

Carta abierta a Pedro Sánchez

Estimado señor Sánchez: menuda la que le ha caído encima. Lleva usted sobre sus hombros una responsabilidad tanto más desmesurada cuanto que está usted solo. Representa usted la última y única esperanza de un cambio en España, de una regeneración democrática, de que no habrán de padecerse otros cuatro años de gobierno ignominioso apoyado en un partido que es una asociación de malhechores.

Es mucha responsabilidad. Tiene usted enfrente, además, al conjunto del sistema político, económico, religioso y hasta cultural. Se incluyen sectores señalados de su propio partido, gentes de escaso fuste intelectual y moral, empeñadas en doblegarlo a usted para que haga como ellos, esto es, resignarse al vergonzoso desgobierno y latrocinio de la derecha.

La naturaleza profundamente corrupta del neofranquismo en el gobierno se advierte en el hecho de que la inmensa mayoría de políticos y publicistas acepte como situación de legalidad normal lo que no es más que arbitrariedad, tiranía y abuso. Y pretenda que todo el mundo juegue a este juego de equívocos de tomar por un partido una asociación con ánimo de delinquir; de considerar presidente del gobierno a quien, sospechoso habitual en varias ilegalidades, no se merece el puesto; de tomar sus arbitrariedades por leyes.

Es obvio. La presión para que se doblegue usted, abandone su loca pretensión de regenerar el sistema político, está siendo inmensa. En El País lo conminan para que acepte un desgobierno más de Rajoy. Muchos de sus antiguos compañeros, los que más han sobresalido, también quieren que ceda usted "por el bien de España". Los de Podemos no dicen a las claras que interese un gobierno del PP. Son más esquinados y lo que dicen es que, al final, el PSOE -por su naturaleza conservadora- se abstendrá dejando gobernar a Rajoy y otorgándoles a ellos la patente de la "verdadera" oposición. Decir que es inevitable y desearlo viene a ser lo mismo.

Por todo eso, está usted hoy solo y conviene que busque  apoyos porque va a necesitarlos. Cuente con el de Palinuro si de constituir gobierno alternativo al de Rajoy se trata. Y cuente también con el de los militantes de base de su partido y sus votantes. Palinuro no tiene nada que ver con usted ni con su partido al que, por el contrario, ha criticado muy duramente por el abandono de la oposición en la legislatura anterior. En buena medida, el marasmo actual de la izquierda debe achacarse a ese abandono de sus tareas que solo puede deberse a la cobardía de aceptar como válidas formas y contenidos que no lo son. Pero ahora es una situación de emegencia y se requiere rapidez.

Justo esa posición suya, señor Secretario General, es la que lo pone en todas dianas. Todos quieren que se muestre usted más "flexible" o sea, que claudique. Y lo hacen para tapar sus propias miserias y vergüenzas de haber entrado al juego de unos falsarios de la derecha, como siempre en España. A la hora de inquirir cómo sea posible que casi ocho millones de personas voten a favor de los corruptos es bueno recordar que serán ocho, diez, seis o uno, pero los corruptos son los corruptos y no merecen que se les facilite la tarea a base de prolongar la indignidad.

NO es NO, Secretario General, y todo el mundo de buena voluntad espera de usted que lleve a cabo su promesa de decir NO al neofranquismo y al expolio de España. La ocasión es única y no puede dejarse pasar. La razón por la que el PP goza aun de tanto apoyo se divide en tres momentos que dibujan la mentalidad y la cultura política de los españoles hoy día: la cobardía, inducida por cuarenta años de terror; el silencio como mecanismo de defensa; la resignación como corolario fatal de los otros dos. Cobardía, silencio y resignación. España no tiene arreglo.

Usted representa la última esperanza de ese arreglo, la de decir NO. Esté usted a su altura y se habrá ganado un lugar en la historia. Los nacionalistas vascos y catalanes ya le han cerrado la puerta en los morros al de los sobresueldos. Ahora solo queda que dimita y se vaya a su casa, dejándole paso a usted. Dos cuestiones para terminar:

Primera: no está nada claro que Rajoy se presente a investidura alguna. Pretende seguir en funciones hasta contar con mayoría absoluta porque es incapaz de fabricarla mediante pactos parlamentarios. El pájaro es además especialista en la marrullería y en bloquear lo que sea para salirse con la suya: lo hizo con el Tribunal Constitucional, bloqueándolo hasta que pudo manipularlo. Lo hizo con las pasadas elecciones autonómicas andaluzas. Tiene experiencia y es su estilo: someter al país entero a sus intereses personales. En realidad, en el fondo, es un golpe de Estado: el sobresueldos bloquea las elecciones, no responde ante el Parlamento y pretende controlar a los jueces. Un golpe de Estado y una dictadura encubierta de interregno democrático.

Palinuro entiende que debe usted sentarse a negociar con los nacionalistas vascos y catalanes y, por supuesto, negociar un referéndum de autodeterminación en Cataluña. Si tuviera usted una actitud más abierta y respetuosa con los derechos de las minorías nacionales todo saldría mucho mejor. Pero se entiende que, dada su mentalidad de nacionalista español clásico, no es de esperar que llegue a esa conclusión. No estaría de más, sin embargo, que empezara a hacerlo porque, al final, ese referéndum se hará.

Entre tanto es usted la última esperanza de que este desgraciado país no caiga, acobardado, silencioso y resignado en cuatro años más de la actual indignidad de un gobierno encabezado por quien no tiene ni de lejos categoría para ello.

lunes, 21 de marzo de 2016

Oligarquía y obsesión

Vamos a hablar en román paladino. La fulminante destitución de Sergio Pascual en Podemos tiene varias interpretaciones, como siempre sucede con estas crisis en organizaciones políticas. Forma parte de la rígida liturgia de toda organización hecha de obediencia al mando, lealtades interesadas y jerarquía pues, como sabemos, su naturaleza es siempre oligárquica. Toda oligarquía se mantiene con una estricta unidad de grupo y quien se aparta de ella es arrojado a las tinieblas exteriores con la inevitabilidad con que los organismos vivos excretan los cuerpos que no pueden asimilar. Podemos no es una excepción a la ley de Michels y, de serlo, no por la teoría asamblearia y democrática que predica, sino por la práctica autoritaria y jerárquica que ostenta.

La destitución de Sergio Pascual es resultado de las tensiones en el interior de la organización que traducen luchas por áreas de influencia, ascensos y descensos, consolidación de posiciones de poder, avances y retrocesos de banderías. Son intrigas entre bambalinas generalmente confusas y carentes de interés porque responden a peleas y rencillas entre gentes de poca monta, que normalmente no trascienden al conocimiento de las bases a quienes se predica siempre el carácter abierto y ultrademocrático de las decisiones que se toman igual que a los pobres de espíritu las bienaventuranzas.

En realidad, la destitución, según parece, trata de zanjar un contencioso entre dos bandos en el seno del partido. De un lado están quienes quieren llegar a un acuerdo con el PSOE, pactar con él bien una abstención o un voto favorable a la investidura de Sánchez para posibilitar la expulsión de Rajoy y del PP, como Errejón y los suyos. De otro, quienes se niegan a todo acuerdo con los socialistas y pretenden forzar nuevas elecciones porque piensan que de ese modo, podrán finalmente acabar con el PSOE y ocupar su lugar como referente hegemónico de la izquierda. El precio por pagar de que siga gobernando el PP les parece asumible. El adalidad de esa actitud, según parece, es Pablo Iglesias.

El país revienta de sondeos que pretenden adelantar cuál sería el resultado de dichas elecciones y, según quién las encargue y sufrague, los vaticinios difieren. Entre ellos es razonable uno que Palinuro da por muy probable: un batacazo considerable de Podemos que no solamente no hará realidad el anhelado sorpasso del PSOE, sino que quedará en una posición muy maltrecha.

Tres argumentos cabe aducir a favor de este pronóstico: 1º) la valoración de Pablo Iglesias y, en general, de Podemos, han caído en picado con las intervenciones parlamentarias de sus gentes, frisando entre lo patético y lo agresivo; 2º) es muy poco probable que la organización repita los niveles de apoyo obtenidos por las confluencias periféricas y menos probable aun que las mismas confluencias se repitan; 3º) la fuerza de las dos opciones que han mostrado capacidad de pacto, PSOE y C’s, aumentará notablemente por relación a quienes como Podemos y el PP, aparecerán como responsables de la repetición de elecciones por su intransigencia.

Resulta sorprendente cómo los estrategas de Podemos no ven estos peligros o, si los ven, no aquilatan sus consecuencias y corren al abismo de unas elecciones que van a enterrarlos. Para explicar esta incongruencia tengo dos hipótesis que, en el fondo, confluyen en una: 1ª) el sector anguitista de IU –todo él presionando a Podemos desde dentro- y el propio Anguita propugnan esta fórmula insistentemente. La razón es sencilla: Anguita sabe que es su última oportunidad. O consigue ahora el sorpasso o ya tendrá que retirarse definitivamente a saborear las otoñales mieles de la jubilación, que tanto le fastidian, aunque diga lo contrario; 2ª) Iglesias sabe que en un gobierno del PSOE, a él le quedaría reservado un papel de segundón o quizá ni eso, sino el del líder de la oposición, algo que no satisface su narcisismo desaforado. Ambas obsesiones confluyen en una, en efecto, la de dar algo de cuerpo a una izquierda llamada transformadora que en cuarenta años cuarenta no ha transformado absolutamente nada en España y seguirá sin hacerlo.

Visto lo visto, por lo tanto, Podemos apostará por elecciones nuevas aun a sabiendas de que, con ello ocasionará dos graves problemas para la gobernación e, incluso, la supervivencia de España: 1º) mantendrá con vida el gobierno antidemocrático y antipopular del PP no solo durante el interregno hasta las elecciones, sino que estas pueden darle una nueva victoria que lo perpetúe; 2º) sostendrá la situación de incertidumbre y desgobierno en España, haciendo imposible que durante meses y meses el Estado pueda articular una respuesta política al independentismo catalán. Palinuro, que simpatiza con este, por verlo regeneracionista y republicano, se felicita por ello, pero en gentes como las de Podemos, en el fondo nacionalistas españoles al uso, esta actitud parece perfectamente estúpida.

domingo, 31 de enero de 2016

No quito ni pongo rey, pero...

...ayudo a mi señor."

La complejidad alcanzada por el sistema de partidos tras las elecciones de 20D va a dar para mucha cábala. Mucho fino análisis. Mucha sardina arrimada a la propia ascua. Mucho sondeo interpretado con cándida intencionalidad. En fin, algún contertulio saldrá del programa en una camisa de fuerza.

Como en los graves momentos de la historia patria, El País interviene con un editorial producto de su profunda identificación con la estabilidad de esta monarquía parlamentaria, y con formulaciones verdaderamente audaces: El PSOE no es la CUP. La idea del diario parece ser advertir de ello a Pedro Sánchez que, si lo ignora, debe de ser el único en todo el país. La advertencia se estructura en una cadena de razonamientos, sentados como verdades incuestionables pero que son altamente cuestionables. Se parte del supuesto de que el propósito de Sánchez de someter a consulta a las bases del partido la posible coalición es un disparate producto de sus lamentables errores que el diario refuta minuciosamente.

El primero es tratar de imitar a Podemos. Un error, no porque consultar esté mal, sino porque, según el editorialista, Podemos lo dice, pero no lo hace, sino que recurre a unos rituales controlados por la dirección leninista. Esto no es un error; es un juicio de intenciones del editorialista.

El segundo es que se trata de un golpe de efecto y un intento de vencer a los barones. Que sea un golpe de efecto o no, no quiere decir nada respecto a la justificación de la medida considerada errónea, y que Sánchez quiera ganar por la mano a los barones es lógico. O ¿ha de entenderse que,  como son los barones, él debe dejarse gobernar y adaptar su criterio a lo que se le imponga?

Error es también por cuanto el recurso a las bases, populista por definición, revela problemas de liderazgo dentro de la categoría de "políticos mediocres". Ni se le ocurre al editorialista que quizá los problemas de liderazgo sean mejores para el interés general que el liderazgo sin problemas. Un ejemplo bien a mano, el sólido liderazgo de los cuatro inenarrables años de Rajoy. Y en cuanto a la categoría de "políticos mediocres" pues, en fin, el mismo caso viene al pelo.

Igualmente erróneo es ocultar estos planes a los barones y saltarse, dice el editorial, "a la torera" las reglas del juego democrático del partido. Suponiendo que la idea no se le haya ocurrido en el último momento (sin que ello vaya en detrimento de su calidad), lo que haría irrelevante la intervención de los barones, lo de saltarse "a la torera" las reglas de juego es afirmación cuyo contenido de verdad descansa exclusivamente en el empleo del sintagma "a la torera". Las tales reglas del juego vienen en los estatutos y estos son susceptibles de tantas interpretaciones como personas ocupen los cargos.

Sánchez reincide en el error por ignorar un hecho que el editorialista enuncia como incontrovertible, esto es, que el PSOE es más un partido de electores que de militantes. Por supuesto, la distinción no quiere decir nada a nuestros efectos. Desde el momento en que los partidos se mantienen gracias a la financiación pública cuya cuantía se mide por la cantidad de votos y no de afiliados, lo que los partidos quieren son electores, no militantes. Pero mientras los electores no puedan identificarse como electores de un partido, las decisiones sobre este las tomarán los militantes, lógicamente. Consultarlos no es una demasía.

Lo errores se trasladan del orden teórico al práctico. Sánchez, según parece, no se ha enterado de que las elecciones del 20D no han dado una mayoría clara de izquierdas ni de derechas. Como con los errores, si no se ha enterado, debe de ser el único del país y es de suponer que alguien le habrá informado. Un tertuliano, por ejemplo, siempre en la pomada.

Error es igualmente pasarse de simpático en la vida. A El País le parece irresponsable ese propósito de ir tendiendo la mano "a derecha y a izquierda". En fin, supongo que para eso tiene dos. El diario, sin embargo, insiste en que es un error porque Iglesias y Rivera no se tragan. Cada vez las reflexiones son más profundas. Yo no sé si alguien habrá encontrado alguna vez en la naturaleza un animal con unas tragaderas más grandes que las de los políticos.

Pero el error definitivo, el que llevará al suicidio a Sánchez si lo comete, es no seguir los sabios consejos de Felipe González, dios menor tutelar del diario que le dio hace poco cancha en una entrevista para exponer su pensamiento. Un juicio salomónico: que ninguno de los partidos dinásticos sea un obstáculo para que el otro gobierne. Así, sin más, tercera vía de concordia.

Ignoro qué entenderá González por "gobernar". Apuesto algo a que el resto de los mortales entendemos "aplicar un programa". Corresponde a los socialistas demostrar a su antiguo secretario chino y actual jarrón general por qué deben gobernar ellos y aplicar su programa. No es mi tarea.

Mi tarea es preguntar González, como ha hecho, Iñaki Gabilondo si él cree que se debe dejar gobernar otros cuatro años al Rajoy de los sobresueldos y el partido imputado en un proceso penal. Y preguntar, algo más allá, si cree que el gobierno del PP es un gobierno y el PP un partido. O son otra cosa, procesalmente hablando. Y, aun más allá: si conoce cómo las está pasando la gente, si tiene idea de los indicadores de desigualdad, pobreza, miseria, emigración, etc.

Propiciar que este gobierno arbitrario, injusto, abusivo, autoritario, corrupto, expoliador siga campando por sus respetos otros cuatro años sí que es un error. No hace falta un editorial para verlo. Basta con abrir los ojos.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Ciudadanos ¿Qué y quiénes son?



Mi amigo Antonio Pérez acaba de publicar un gran artículo sobre Ciudadanos, Los nietos de Franco se hacen libertarianos, en el que analiza las propuestas políticas y económicas del partido de Rivera y llega a la conclusión de que son copias, plagios, de las de los llamados libertarians en los Estados Unidos y también anarco-capitalistas. Estos nombres designan a quienes quieren acabar con la teoría económica keynesiana y el Estado del bienestar y sustituirlos por la teoría económica neoclásica, la economía de la oferta y el retorno a un Estado no intervencionista al que llaman Estado mínimo en la expresión de Nozick, su más conocido filósofo.

Son las tesis de Ludwig von Mises y la llamada escuela austriaca, de Friedrich A. von Hayek y de sus variopintos seguidores, los Friedman, Hazzlitt, Lepage, Sorman, Martin, Gilder, Laffer, Rothbard, etc. y la batería de economistas que teorizó la política económica de Reagan y Thatcher en el asalto y desmantelamiento del Estado del bienestar.

Junto a esta cara seudolibertaria o libertariana, C's presenta otra política que Pérez llama neofranquista y que, asimismo encaja en otros modelos procedentes del extranjero, esto es, el carácter retrógrado y reaccionario de los neoconservadores gringos, empezando con el magisterio de Leo Strauss (a veces se tilda a sus seguidores de leoconservadores)  al que se suman los Kirk, Buckley, Kristol, Podhoretz, Wolfowitz, Horowitz y, por supuesto, políticos indeseables como Newt Gringrich o Donald Trump, agresivos y racistas.

Se añade un muy considerable dominio del ámbito público y presencia permanente en los medios. Estos se les han rendido por orden de los bancos que son quienes los controlan. Es curioso qué alto grado de publicidad ha alcanzado un partido de carácter oscuro en cuanto a su origen, funcionamiento interno y, por supuesto, financiación. Hay un peligro evidente para la democracia en el hecho de votar a un grupo cuyas cuentas no están claras y que oculta sus relaciones peligrosas en el pasado y sus apoyos actuales.

Como oculta su programa. Es preciso estar atentos a las ocasionales declaraciones de sus dirigentes para barruntar sus intenciones y con frecuencia se desdicen sin grandes escrúpulos cuando intuyen que pueden perder votos porque lo suyo es puro oportunismo. Tomando pie en lo que los de C's han dicho en algún momento, los ciudadanos deben esperarse: copago en la sanidad, copago en la educación, aumento de impuestos indirectos, recortes de subvenciones, condiciones draconianas para los parados y aplicación de las doctrinas de la FAES, como supresión del sistema público de pensiones y sustitución por planes privados o supresión del subsidio de desempleo. Estas medidas se amparan en la batería de falsedades con ínfulas teóricas que esta escuela suelta a los cuatro vientos, desde infinidad de think tanks, fundaciones, círculos, asociaciones, cátedras, medios e iglesias: que el Estado del bienestar es insostenible; que la sanidad pública también y todos los servicios públicos por sobrecarga fiscal del Estado;  que lo público es siempre un despilfarro; que lo privado funciona mejor, es más barato y eficaz; que deben derogarse todas las limitaciones normativas de la libre competencia en un mercado sin controles; que la redistribución es ruinosa y los programas sociales, contraproducentes y/o fuentes de corrupción. Son discursos machacones que repiten como papagayos l@s comunicador@s a sueldo de la derecha.

El neoconservadurismo es la pareja de baile del neoliberalismo, esto es una concepción reaccionaria y retrógrada del sistema democrático y sus valores y principios a base de reducir o negar los derechos y libertades de los ciudadanos, la tolerancia, el multiculturalismo, la educación cívica, así como de implantar interacciones sociales autoritarias y creencias morales y religiosas oscurantistas y represivas. Nada de replantear las relaciones de la Iglesia y el Estado o de poner en marcha las políticas de la memoria histórica que liberen de una vez a la sociedad del peso del franquismo. Parece curioso pero en la derecha española nacionalcatólica más obtusa de la historia han ido a confluir estas dos corrientes reaccionarias al mismo tiempo con un discurso consistente en tratar a la población como menores de edad, desprestigiar la política de partidos (por eso rehúyen la palabra) y pedir a los electores que confíen en ellos, los técnicos y especialistas. Y hagan lo que recomendaba su referente Franco: no meterse en política. Algo que también aconsejaban en su peculiar estilo los falangistas españoles que estos de C's reproducen con bastante fidelidad.

El resultado es un remake del PP con treinta años menos, menos pinta cuartelaria y mucha más capacidad de engañar mediante recursos retóricos y un fuerte impacto mediático perfectamente organizado y llevado a la práctica.

Un peligro para la democracia.

sábado, 17 de octubre de 2015

Patriotismo de partido.

El desembarco de Lozano en el PSOE por arriba, como un dron, para caer en el cuarto puesto de la lista por Madrid levanta ronchas. Palinuro no tiene nada contra ella. Probablemente sea una mujer decidida, con ideas, con ambición de carrera política y cree que tiene algo que aportar. Todo ello muy legítimo. Quizá pudiera hacer una notable tarea en "regeneración democrática". No hay por qué dudarlo.

Como tampoco hay que dudar del ánimo recto y desinteresado de que aquellos militantes del PSOE que no admiten el ingreso en sus listas de alguien que hasta ayer mismo era flagelo de su partido. Es también muy legítimo. Es manifestación del poco invocado pero existente patriotismo de partido del que en el PSOE hay mucho porque tiene una más que centenaria historia. A diferencia de organizaciones surgidas de la noche a la mañana, diseñadas en despachos como operaciones electorales a plazo inmediato, el PSOE es una organización trabada por una ideología, por desvaída que sea y una forma de ver el mundo, una Weltanschauung que en muchos casos tiene raíces familiares, esto es, lo que cabe llamar una cultura política socialista.

No sé si Sánchez entiende de esto. No parece tener especial sensibilidad hacia las tradiciones de su partido. No es la primera vez que toma medidas tajantes, autoritarias, por iniciativa propia, consultándolas, si acaso, con sus colaboradores más íntimos y nada más. Esta actitud jerárquica y mandona se justifica seguramente echando mano de alguna teoría ad hoc a propósito del liderazgo fuerte. Sánchez no es un personaje autoritario y hasta despótico, sino uno persuadido de su función remediadora de un socialismo en crisis que tiene que convertir en un instrumento de gobierno. 

El criterio que parece alentar en el fichaje de Lozano es el de la eficacia. Es competente, tiene las ideas claras, sabe lo que quiere y cómo conseguirlo. Se le puede encomendar la regeneración democrática. Ya el uso del término fichaje sitúa más el asunto en el terreno del marketing y las empresas que en el de los partidos propiamente dichos. ¿Cómo sabe Sánchez que en su partido no hay otra persona que supere aquellas cualidades de largo y a la que deberá otorgarse una prima de confianza por su más larga militancia socialista? No lo sabe porque no pregunta, porque designa a Lozano según su personal criterio de eficacia en el que hay siempre un cálculo electoral del poco elegante estilo de la leña del árbol caído. Pero ¿es ese cálculo suficiente para compensar por la decepción de sectores que se sienten heridos en su patriotismo de partido o en su cultura política socialista? La gente que se ha sentido insultada por Lozano ¿tiene ahora que aplaudir la gestión de quien la menospreciaba y ni siquiera considera preciso excusarse por ello?

Y ya no hablemos de los criterios democráticos de adopción de decisiones.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Los presupuestos de la demagogia electoral.

Consideraciones sobre la utilización partidista y demagógica de los presupuestos generales del Estado en video en vivo y con el texto debajo.
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Los Presupuestos Generales del Estado de 2012 se retrasaron cuatro meses porque, siendo restrictivos, Rajoy temía que su conocimiento por la opinion redujera las expectativas de voto del PP en las elecciones de Andalucía de aquel año. Los del año 2016 se adelantan otros tantos meses aunque, al estar previstas elecciones generales en noviembre, la cortesía parlamentaria y la costumbre democrática ordenan que se aplacen hasta ver quién gobernará el año que viene. Ambos datos, el retraso de un lado y el adelanto del otro demuestran que el presidente del gobierno utiliza las cuentas del Estado, que son de todos, en beneficio de su partido, de su gobierno; en realidad, en beneficio de sí mismo que es lo único que le importa, para mantenerse en el poder al precio que sea. Retrasó los de 2012, llenos de recortes, para engañar a la gente y que esta votara sin conocimiento suficiente de causa. Adelanta los de 2016 y los embute de promesas falsas, de esas que incumple luego con toda tranquilidad.

Todo según lo habitual, pues el gobierno de Rajoy descansa exclusivamente sobre la mentira.

Presume de haber subido un 0,25% las pensiones, de acuerdo con la vergonzosa ley que aprobó al comienzo de la legislatura en lo que es una pérdida real de poder adquisitivo de los pensionistas. No sube las pensiones: la baja otra vez. Igualmente trata de comprar a los funcionarios prometiendo una subida del 1%, siendo así que estos perdieron un 5% con Zapatero y tienen sus salarios congelados desde hace cinco años. Tampoco sube a los funcionarios, sino que sigue empobreciéndolos. Y lo mismo con todos los colectivos más vulnerables. La técnica de la mentira es siempre igual: se anuncia una magra subida a bombo y platillo que, en realidad, oculta otro recorte. Es la regla de oro de la comunicación de estos franquistas: mentir siempre.

Es la táctica que utiliza esta organización de presuntos malhechores, con el sobresueldos a la cabeza. Se creen propietarios del país y de los fondos públicos que, al parecer, ya no son de todos, sino del PP y de su jefe que va por la vida repartiendo limosnas para ganarse la lealtad de los súbditos con el dinero que previamente les ha esquilmado. ¿O cree alguien que es casual que estos presupuestos prevean un 10% de aumento para Cataluña y practicamente nada a Castilla La Mancha? En absoluto: se quiere sobornar a Cataluña con unas migajas tras haberla expoliado y castigar a Castilla La Mancha por haber votado al PSOE, y dejarla sin las migajas siquiera.

Es el uso patrimonial y caciquil de la administración pública por la derecha, que no se limita solo a las cuentas del Estado. Hace lo mismo con todas las demás instituciones: colonizarlas, comprarlas, desnaturalizarlas, ponerlas a su servicio: los medios de comunicación públicos o los tribunales de justicia. Todo lo que el PP no puede instrumentalizar lo bicotea o lo destruye.

Es un ataque en toda regla al Estado de derecho por el partido neofranquista en el gobierno, cuya manifestación más grosera tendrá lugar el próximo 28 de septiembre, cuando los catalanes hayan votado y según lo que hayan votado.

No es que la presunta asociación de malhechores, con su presidente a la cabeza, el de los sobresueldos, no respete la democracia. Es que no sabe lo que es porque su espíritu sigue siendo el de la dictadura.

martes, 14 de julio de 2015

El golpe de gracia.

Están preocupados. Están asustados. No les llega la camisa al cuerpo. Las últimas elecciones les han sido adversas y todos los sondeos auguran mayores desgracias, incluida la probabilidad de que pierdan el gobierno a manos de una coalición de partidos de izquierda, básicamente PSOE y Podemos. Esa coalición superaría la cantidad de escaños que correspondieran al PP aun siendo este la lista más votada. Y no quieren dejar el poder por nada del mundo, primero porque se quedarían sin posibilidades de seguir trincando mediante sus estructuras clientelares, corruptas y mafiosas. En segundo lugar porque el gobierno que llegara descubriría la cantidad de desaguisados y atropellos que han cometido en los últimos cuatro años y tienen ahora celosamente guardados gracias a un Parlamento inexistente, un poder judicial a su servicio y unos medios de comunicacion férreamente controlados. Todo ello con un estrambote: no toleran la idea de perder el poder porque creen que este les corresponde por derecho divino y los menos dados a la fe, por derecho de conquista, afirmado por sus antecesores en 1939.

En realidad, en estos cuatro años el PP ha convertido la democracia en un puro remedo y ha gobernado con procedimientos despóticos. Tanto que está convencido de que en ningún caso encontraría aliados para conformar una mayoría parlamentaria suficiente. Ni siquiera con Ciudadanos que, en principio, se creó para eso. La derecha piensa -y hace bien- que nadie quiere pactar con ella y solo podrá gobernar si consigue mayoría absoluta de diputados. Y, si no la consigue, la fabrica.

De esa forma, para evitar la alternancia democrática, pretende reformar la ley electoral en el último momento, a cinco meses de las elecciones, para asegurar una prima "de gobernabilidad" a la lista más votada que, siempre según sondeos, sigue siendo la suya. Y con sus solos votos, los de su partido. Es un golpe bajo, típica muestra de juego sucio, una charranada a ojos vistas, propia de fulleros y tramposos: cambiar las reglas del juego en mitad de la partida, aprovechando una posición de fuerza y sin que la otra parte pueda hacer nada. Probablemente es el resultado de los consejos de la señora Cospedal, quizá la política más autoritaria e insoportable de la política española, que hizo exactamente eso: aprovecharse de la mayoría absoluta de su partido para manipular la ley electoral de su comunidad con el fin de amañar los resultados a su favor.

El gobierno del Estado tiene similar desprecio por las formas democráticas y la opinión pública que Cospedal en Castilla La Mancha. Y, además, nada que envidiarle en cuanto a capacidad para destrozar acuerdos, destruir consensos, manipular, corromper y expoliar el capital público, tanto en metálico como en lo institucional. Aquí se depreda y se privatiza todo en beneficio de los propios intereses y los de los allegados porque el gobierno de Mariano "Sobresueldos" Rajoy considera el país un predio de los suyos, como Cospedal Castilla La Mancha.
 
Pero la Dueña fracasó en su intento de perpetuarse en el poder. Perdió las elecciones, a pesar del juego sucio. Lo mismo puede suceder al gobierno del Estado, como le pasó en similar situación a Berlusconi en Italia. Si Rajoy lleva adelante esta cacicada de última hora puede conseguir su objetivo, cuenta habida de que, contra las leyendas urbanas, el pueblo español es muy sumiso. O puede conseguir lo contrario, esto es, que gane la izquierda. Para ello, esta tendría que hacer lo que ha sido incapaz de conseguir nunca, una alianza con una lista única. Con una trampa como la que quiere perpetrar el PP, esa unidad sería cuestión de vida o muerte. Entra en lo posible que la lista del PSOE fuera la más votada. Entra mucho menos que lo sea la de Podemos. Pero lo más probable es que una unitaria obtuviera el triunfo.
 
Lo curioso, lo irónico de esta situación es que viene a ser como una vindicación del llamado "bipartidismo". Por obra y gracia del juego sucio del PP, las opciones electorales terceras desaparecerían y en el campo solo tendrían opciones reales dos grandes bloques (o "polos", por llamarlos a la italiana), el de la derecha y el de la izquierda. Dado que dentro de este habría de contarse a Podemos, al final resultaría que el partido de los círculos solo podría acercarse a su objetivo de ganar a base de constituirse en elemento del "bipartidismo" y de situarse en la izquierda, ese no-lugar que sus teóricos, todos de izquierda, aparentan no reconocer.
 
Una última consideración, ya casi de rutina: ¿tampoco tendrá valor el PSOE para presentar una moción de censura a un gobierno que está preparando una especie de golpe de Estado "legal"?

miércoles, 8 de julio de 2015

Las listas en España y Cataluña.

La política en democracia acaba siendo una cuestión de listas. De quién va en las listas y en qué puestos. En estos momentos hay dos tipos de listas confeccionándose: la que propone la dirección de Podemos para España y la que tratan de organizar los soberanistas para Cataluña. Tienen algunos elementos en común. El más evidente, que ambas quieren incluir nombres independientes. Pero presentan problemas distintos.

La dirección de Podemos propone una lista de colegio nacional único, como en las europeas y empieza apuntando ya 65 nombres en espera de que se completen hasta los 350 escaños. La decisión se ha encontrado con una súbita reacción en contra del sector asambleario en la tendencia anticapitalista, que pide otro procedimiento. Resurgen los enfrentamientos entre las dos vías de Podemos, la centralista, en un espíritu bolchevique y la asamblearia, más de grass roots. Contra la primera previene Elorza en un artículo de El País, Leninismo amable, un título que ya mete miedo. Los de la segunda reiteran su actitud crítica, de oposición, en la tradición trostkista, pero está por ver que sean capaces de pasar de las palabras a los hechos, pues ignoran su fuerza real. Que no parece mucha. La suficiente para incordiar, pero no para imponer otra forma de actuación en el partido.

En todo caso, ese es un problema interno que deberán resolver los de Podemos por la cuenta que les trae, ya que de no hacerlo, puede envenenarse, sembrar el desconcierto en el electorado y llevar al fracaso en las elecciones; incluso a no llegar a estas. El problema más práctico es el de la naturaleza de esa lista. Confeccionada bajo el supuesto de la circunscripción única, no puede ignorar que el sistema electoral parte de la circunscripción provincial. De forma que la lista, en el mejor de los casos, podrá verse como un reservorio del que extraer luego l@s candidat@s más adecuad@s para las provincias. Al margen del riesgo de la consolidación de los famosos diputados cuneros, está la alta verosimilitud de que el reparto provincial de puestos sea un lío. La lista final la aprobará la máxima autoridad, pero habrá que negociar su composición local aplicando una multiplicidad de criterios como el de transversalidad, perspectiva de género (los 65 nominados por la dirección son escrupulosamente paritarias), plurinacionalidad del Estado, multiculturalidad, pluralidad de opciones sexuales, etc. Eso promete ser lo que nuestros antepasados llamaban "encaje de bolillos".

Algo parecido con la lista única por la independencia de los soberanistas. Si no he entendido mal, la reclamó Mas y, por tanto, es de suponer, CDC, la aceptó la ANC, luego Ómnium y acaba de hacer suya la idea las CUP. Queda por saber qué hará ERC. En algunos lugares he leído críticas a la iniciativa, a la que se acusa de ser un intento de hacer a un lado el liderazgo de Mas. Cosa que no se entiende bien si es el propio Mas quien la ha propuesto. Lista única de nombres de la sociedad civil, sin políticos. Una representación transversal de Cataluña. Insisto: sin políticos. Ayer mismo se publicaba un cálculo electoral según el cual si había tres listas soberanistas, el soberanismo tendría el 50% de los escaños; si dos listas, el 60%; y si una sola lista, el 75%. ¿Cómo puede caber alguna duda? Obviamente la idea es muy buena y muy atractiva. Una mayoría abrumadora a su favor entre otras cosas por no llevar políticos. La gente está tan harta que hasta quiere perder de vista a los políticos que habitualmente vota.

Las dificultades comenzarán al día siguiente y es inútil ignorarlas. Los noventa y tantos escaños a favor de la independencia quieren decir que el Parlamento pasaría a ser Asamblea Constituyente revolucionaria al estilo del Juego de la Pelota ipso facto. En realidad, es que no pueden hacer otra cosa. Piénsese que no son políticos. Son dignos representantes de la sociedad civil que se prestan a un pronunciamiento simbólico, pero no a gestionar el día a día del gobierno y la legislación de una Comunidad. No están preparados para la gobernación regular de las instituciones ni interesados en ella, pues tienen otras ocupaciones que atender, pero podrían encontrarse en esa situación si, por la razón que fuera, no pudiera iniciarse un proceso constituyente, único motivo que quizá les justificara el abandono temporal de sus profesiones habituales.
 
Lista única, parece razonable, pero con políticos incluidos porque, a pesar de su mala fama, tienen la experiencia necesaria en representación y gobierno; y grupo final de la lista compuesta también de políticos que funcionarán como banquillo para el relevo de las personalidades de la vida social, cuya tendencia al abandono es alta.

viernes, 19 de junio de 2015

Cinco desprecios en uno.

La cuenta de twitter de Santiago Romero Ruiz trae la foto que acompaña con una pregunta: ¿Ningún periodista en la sala tenía un reloj de esos que sirven para apagar la tele?

Cuesta creerlo, pero la legislatura que comenzó con la vergüenza de una rueda de prensa de plasma termina como empezó,  en plasma y en vergüenza. Rajoy ha reunido al Comité Ejecutivo Nacional del PP para espetarle un discurso y comunicarle unas decisiones que traía tras intensa consulta con su almohada. Para lo que pintan los miembros del Comité Ejecutivo, pudieron asistir a la comunicación de la Jefatura en compañía de los periodistas. Una comunicación a un órgano silente y una rueda de prensa sin preguntas, todo en uno. Es la sociedad de la transparencia y la comunicación 2.0.

Lo de menos es el contenido de esta  ridícula performance. "El País" se queja en amargo editorial de que Rajoy trae pocas nueces y está tan noqueado que hasta le falla el refranero porque si las nueces son pocas, el ruido es menos. Silencio denso, solo roto por por el monólogo del autócrata con su peculiar estilo. Y a callar. Pedir que hubiera algo distinto, a la vista de la situación, es desconocer el carácter del presidente, consistente, como es sabido, en dejar que las cosas se pudran. Máxime cuando vienen podridas de casa.

Es tanta la corrupción que ya no hay en dónde escoger gente sin líos. El recién nombrado número tres está imputado en la investigación judicial por el hundimiento de Caja España. La corrupción alcanza dimensiones patafísicas pues el problema ya no es qué hacer cuando se imputa a un cargo público, sino qué hacer cuando se da un cargo público a un imputado.

Lo que importa son las formas y, sobre todo, las intenciones. Ambas contienen cinco desprecios de Rajoy:
  • al partido y sus dirigentes y militantes. Quienes sostenían por orden de la superioridad que habían ganado las elecciones porque eran el partido más transparente de España, se enteran ahora de que han perdido los votos del centro a causa de la corrupción que, a pesar de no existir, ha hecho mucho daño.  ¿Conclusiones de un debate? ¡Quite allá! ¡Ni que el PP fuera un partido asambleario! Verdades axiomáticas comunicadas desde las alturas. Consecuencias: unos cambios en los destinos del personal decididos también en las alturas. Se quita a unos, se pone a otros y nadie rechista antes ni después. Los criterios, absolutamente personales. Explicaciones, ni una. Cambia el partido. El gobierno no toca. Punto.
  • a los periodistas. Una rueda de prensa en plasma, sin preguntas, es una humillación profesional. Y algo insólito en las democracias occidentales, inficionadas de liberalismo y libre examen. Aquí, las decisiones y opiniones del poder no se discuten ni se cuestionan. Rajoy dice, por ejemplo, que las elecciones catalanas del 27 de septiembre, si se convocan, serán elecciones autonómicas y nada más. Si se quiere que sean algo más, el gobierno hará valer la soberanía nacional. Y no se admiten preguntas. Los periodistas pueden escuchar y comentar entre ellos. Es de suponer que esta pintoresca ceremonia está ya en You Tube. Aprovecho para sugerir al gobierno que haga todas las ruedas de prensa en ese canal. Quizá no lleguemos al soldado universal, pero sí quizá al periodista universal.
  • a sus votantes. Todo es un problema de comunicación. Recuérdese que para Rajoy lo dañino era el martilleo de las televisiones y la incapacidad para engañar a la gente con una historia de recuperación que nadie cree por más noticias halagüeñas relativas a macromagnitudes que compran en los zocos internacionales. Los votantes fieles están seguros y es preciso concentrarse en los volanderos mejorando la comunicación y propaganda y no poniendo coto a los desastres y desmanes que todo el mundo ve. La gente no debe ver lo que ve sino lo que el gobierno quiere que vea. 
  • a los ciudadanos. La información es un derecho. Los ciudadanos lo ejercen mayormente a través de los periodistas. Silenciar a estos es negar a aquellos el ejercicio efectivo de un derecho. Aparecer en forma de plasma, como un remedo cutre del Gran Hermano orwelliano, sustituyendo los minutos de odio por los de intoxicación y estupidez es un insulto al conjunto de la ciudadanía. Esta carece de todo acceso a la información dado que quien comparece en plasma ante los periodistas, no aparece ni en plasma en el Parlamento en donde acepta tantas peticiones de comparecencia de la oposición como preguntas de los periodistas.
  • a la oposición. Da un poco de corte llamarla así porque apenas se opone. Aplastada y asfixiada por el rodillo de la mayoría absoluta, está reducida a la irrelevancia o a ser el muñeco que recibe las bofetadas en los escasos y breves intercambios dialécticos semanales en los que la bancada del gobierno ovaciona los desplantes del presidente al lider de la oposición mayoritaria. La oposición no hace otra cosa que legitimar una práctica autoritaria de gobierno que prescinde del Parlamento e interfiere en el Poder Judicial. Está legitimando algo muy peligroso sin recurrir a las armas que tiene. Y, sin embargo, no le queda más remedio porque los cambios anunciados por Rajoy (Cospedal en la secretaría general y Moragas a la campaña) tienen  una clara intencionalidad: ganar las elecciones como sea. Y, si es preciso, cambiando a su favor la ley electoral. Es lo que hizo la dueña castellano-manchega. Y, a pesar del ello, perdió. Lo mismo, probablemente, pasaría en las generales. Pero, en principio, es absolutamente intolerable que se quiera cambiar la ley electoral a cinco meses de la consulta. Es una evidente muestra del juego sucio en el que se ha especializado esta asociación de presuntos malhechores.
  • Lo siento, pero la moción de censura es inexcusble.

martes, 2 de junio de 2015

El sobresueldos y la "organización criminal", a lo suyo.

Hace unos días, Rajoy, más conocido como "el sobresueldos", decía que lo que más daño había hecho al PP en las elecciones era el martilleo de la corrupción y, sobre todo, "la forma de tratarlo". El martilleo sigue porque, por fortuna, no depende del Sobresueldos ni de los periódicos y las teles, sino de los jueces y estos continúan siendo un ejemplo de eficacia e independencia.

Hoy, cinco nuevos imputados del PP en asuntos de corrupción, todos ellos altos cargos, consejeros, diputados de Madrid y Murcia que, al parecer, se lo llevaban crudo a través de la Púnica. ¿Cómo tendrían que dar los medios esta información para que el Sobresueldos se quedara tranquilo? Sencillo: los telediarios deberían abrir con noticias acerca de cómo Mas, cuando creía que no lo veían, soplaba en un silbato independentista y el comic "La Razón" con una foto demostrando que Carmena es dipsómana y una mechera. Solo al final se diría que un juez comunista o masón, resentido por su falta de ascensos a causa de su adicción a la droga, ha querido acusar a Lucía Figar y Salvador Victoria de falta de honradez, pero la buena gente de la calle lo ha silenciado a gritos.

Pero no es el caso. Hasta las divisiones azules más conocidas, como RTVE, Telemadrid, Telecospedal y otras bazofias se ven obligadas a dar cuenta de cómo los presuntos chorizos de esta asociación de malhechores van recibiendo citaciones judiciales. De seguir a este ritmo es posible que el sobresueldos no encuentre candidatos suficientes para las generales fuera de las prisiones y tenga que componer la listas con un plante de reclusos.

En esta ocasión, de los cinco imputados, dos, Lucía Figar y Salvador Victoria, son actualmente consejeros de la Comunidad de Madrid. Esta Figar es la comecirios que ha regalado terreno público a organizaciones católicas ultrarreaccionarias para que monten gratis sus chiriguitos educativos, o sea, de adoctrinamiento de los niños bien, hijos de los privilegiados, a quienes ha regalado dinero de todos a espuertas mientra desmantelaba la escuela pública que, al fin y al cabo solo la frecuentan los pobres, o sea, los rojos y la antiespaña. La misma que, teniendo los ingresos saneados de todos los peperos (y quién sabe si también sobresueldos, como el jefe máximo) pillaba una beca de comedor para su hijo, privando caritativamente a otro de ella porque el dinero no hay que dejarlo correr por ahi sino metérselo en el bolsillo, sobre todo si es dinero ajeno. Cuando se roba en pro de la Iglesia, siempre es de caridad dejarse un  remanente para uno mismo.

Estos dos nuevos pájaros, presuntos apandadores, eran también nombramientos directos y de mucha confianza de Esperanza Aguirre. Ignoro si queda alguien que alguna vez haya trabajado con Aguirre en algo y no tenga que responder ante la justicia por supuestos latrocinios. Pero de lo que no cabe duda es de que, si en vez de contratarse como cazatalentos cuando se retiró de la política por unos días, se hubiera contratado como cazaladrones, ahora se la rifarían en la mafia que es en donde debiera estar.

Añádase a la nueva recua de presuntos chorizos peperos el almuerzo de Rivera hoy con el sobresueldos para hablar de pactos. Las condiciones que tan galanamente pone Ciudadanos para pactar (que los partidos echen a la calle a los imputados por corrupción), ¿también rezan con el sobresueldos? Porque a este pueden imputarlo en cualquier momento. En realidad, ya lo ha llamado a declarar como testigo una Asociación de Abogados demócratas que defiende a un acusado de la Gürtel para quien se piden 50 años.

A su vez, la candidata a la Comunidad de Madrid del PP, Cristina Cifuentes, no parece que haya robado nada, al menos de momento, pero ha falsificado su curriculum vitae para mejorar su imagen.

En cualquier país civilizado ni elsobresueldos, ni Cifuentes, ni Aguirre, ni ningún integrante de esta presunta banda de mangantes podría ser candidato a nada.

Claro que, en cualquier país civilizado, el principal partido de la oposición ya habría presentado una moción de censura contra un gobierno de presuntos ladrones presidido por un sobresueldos.

Pero es que España no es un país civilizado, como puede verse.

lunes, 1 de junio de 2015

Hoy. presentación del libro sobre ciberpolítica.

Hoy, lunes, 1º de junio tendremos un espero que interesante debate sobre ciberpolítica en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Ya se sabe, cuestiones de Política 3.0, la blogosfera, las redes sociales, las "muchedumbres inteligentes" y las nuevas formas de democracia del siglo XXI. Se trata de la presentación del libro que recoge las ponencias presentadas en las II Jornadas de Ciberpolítica, de hace unos meses. Está pues garantizada su rabiosa actualidad. En él se tocan todas las cuestiones que están hoy en debate en este interesante campo: las nuevas formas de concebir las campañas electorales, la comunicación política en el ciberespacio, la posibilidad de predecir resultados electorales a base de minería de datos y otros temas igualmente interesantes. Los lectores de Palinuro saben que estos son mares que el piloto de Eneas surca con gran delectación, aunque quizá no con mucha competencia. Pero, no importa, lo esencial es la buena voluntad que pone en ello y, caramba, tampoco le da tan mal resultado.

Todos bienvenidos. Entrada libre. Y, quien no esté movido por la curiosidad en concreto sobre estos asuntos, a lo mejor se siente atraído por la posibilidad de visitar un edificio histórico, ribereño al Madrid de los Austrias. El Centro de Estudios Políticos y Constitucionales está alojado en el antiguo palacio Grimaldi, uno de los ministros de Carlos III y, muy apropiadamente, su fachada lateral se asoma a los jardines de Sabatini, al otro lado de la calle de Bailén.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Esos abogados comunistas de Atocha
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Es inútil explicar a esta desalmada que los muertos, aunque sean de otro bando, merecen un respeto. Algo que practican los seres humanos, hasta los más belicosos, desde el origen de los tiempos. Que practican hasta los animales. Inútil porque, en la escala de la evolución, Aguirre no llega ni a animal y mucho menos racional. Es un protozoo cargado de maldad y estupidez a partes iguales.

Con independencia de si los abogados de Atocha luchaban por la democracia o por la revolución que, obviamente, no es lo mismo y para Palinuro está  muy claro, nadie tiene derecho a segar sus vidas a tiros. Y ya solo ese martirio los hace acreedores a tanta honra como desprecio merecen sus asesinos y quienes directa o indirectamente, como este protozoo, les bailan el agua.

Por muy servil, acobardada, estupidizada y enajenada que esté la gente en España y en concreto en Madrid, en donde se concentra lo peor del Estado, sigue siendo un misterio cómo alguien tan desprovisto de inteligencia, tolerancia, tacto, buen gusto y formas y tan sobrado de imbecilidad, arrogancia, chulería, beaterío, puede no ya ser candidata a algo, sino atreverse a hablar en público y que alguien la escuche.

Sobre todo lo último: que alguien la escuche. Yo me entero de lo que dice por los comentarios indignados de las gentes sensatas en las redes. Si nadie le prestara más atención que la que merece a lo mejor se callaba de una vez solo por no escucharse a sí misma y morirse de asco.
 
El protozoo que se alzó con la presidencia de la Comunidad a base de sobornar a dos sinvergüenzas, el que financió sus campañas con dineros defraudados al erario, que se valió de una Fundación tramposa como Fundescam para sus trapacerías, el que llenó Madrid de ladrones y sinvergüenzas, todos ellos exquisitos neoliberales que solo robaban lo público a favor de sus propios bolsillos, el que se rodeó de Granados, Lópeces  Viejos, Victorias, Sepúlvedas, "albondiguillas", Güemes, Lamelas, Gonzáleces y otros infusorios del trinque, el mangue, el expolio, el enchufe y la mamandurria.
 
El protozoo que tiene media familia neoliberal chupando del Estado, como ha estado haciendo él toda su vida mientras daba mordidas privatizadoras para enriquecer a una chusma de parásitos que todavía vale menos que él.
 
Ese protozoo se permite el lujo de hablar con desprecio de una gente que, con independencia de su ideología concreta, merece un respeto al que esta gusanera de sinvergüenzas jamás podrá aspirar.

(La imagen es una foto de Wikimedia Commons, bajo licencia de Creative Commons).

jueves, 30 de abril de 2015

La regeneración consiste en reprimir.

Lo decía ayer un maravillado Palinuro: Rajoy había comparecido en público para afirmar muy enfadado que lo que está pasando es vomitivo, de vergüenza. O sea que él mismo es vomitivo y de vergüenza porque no está pasando nada de lo que él más que nadie no sea responsable. La corrupción, en definitiva, por mencionar el término que hoy está en boca de todos y en la (sucia) conciencia de muchos. Entre ellos, él, que consagró como tesorero al vomitivo Bárcenas, que tuvo en su gobierno durante años a la vergüenza de Mato, que hizo nombrar presidente de Cajamadrid al supervomitivo Rato. Él, que estuvo veinte años cobrando sobresueldos, al parecer, mientras recomendaba austeridad a los demás y gimoteaba falsamente que no llegaba a fin de mes.

Ya ni siquiera disimula. Ha olvidado sus frecuentes proclamas de abanderar la lucha contra la corrupción en España. Obvio. No puede hacerlo porque la corrupción es él, su gobierno y su partido. Así que, hoy por hoy, la lucha citada y la regeneración democrática consisten en no responder de nada de lo que le afecte a él personalmente y parapetarse tras su mayoría en el Congreso para no comparecer jamás e insultar, como se ve, a sus compadres de faenas que, no siendo presidentes del gobierno, andan de juzgado en juzgado, como podría andar y quizá lo haga en el futuro el mismo Rajoy.

Se acabaron las bromas. ¿Explicaciones? Cero. ¿Rendición de cuentas? ¿De qué cuentas, las de la caja A, las de la B, las de los suizos o las de los falcianos? Punto en boca. El PSOE pide una investigación sobre el caso Pujalte. No ha lugar, responde la mayoría del PP, dado que su actividad era legal. Como legal sería, sin duda, la ingeniería fiscal de la esposa del presidente del Congreso que, hace unos años, consiguió quebrar un banco, hazaña que solo han emulado después escasos genios, como Blesa o Rato.

Lleno de paciencia, el PSOE pedirá ahora otra investigación sobre el otro murcianito, Trillo, actual embajador en Londres, que se embolsó una pastuqui siendo diputado por asesorar a un empresario al que luego el gobierno de Castilla y León, en el que el hermano del murcianito es alto funcionario, otorgó unos suculentos contratos públicos. Legal, por supuesto, y hasta ético, pues ¿qué hay más ético y fraterno que un hermano vea con simpatía a otro? El PSOE se quedará con un palmo de narices y, con el PSOE, el conjunto de la población española que querrá saber cómo está el país representado en Londres por un individuo de esta calaña.

Esta losa de la corrupción ha sepultado al gobierno, haga lo que haga y diga lo que diga y no podrá ya salir ni de noche con luna llena porque hasta la Iglesia le ha clavado una estaca en el corazón en forma de crucifijo. Incluso los curas se le han puesto en contra y los obispos rompen públicamente con las políticas del PP y piden perdón por no haber estado al lado de los pobres. Al margen de si, como dicen algunos, los prelados se han hecho de Podemos, quizá a través de ese "círculo espiritual", lo cierto es que, cuando un gobierno español pierde el apoyo de la Iglesia, tiene los días contados.

Los obispos piden perdón por no estar al lado de los pobres. Pues, monseñores, el asunto es simple: devuelvan ustedes a la colectividad los bienes que llevan veinte años sustrayendo en forma de inmatriculaciones subrepticias y expoliadoras, vendan ustedes el ingente patrimonio de la Iglesia y repártanlo entre esos ignorados pobres, renuncien ustedes a la financiación pública y obliguen al cardenal Rouco a vivir en un piso normal, como todo el mundo y no en una especie de palacio, con un nutrido cuerpo de casa.

En cuanto al gobierno, está claro: ni una explicación, ni una indagación, ni una rendición de cuentas. Nada.

Y no solamente no hay que explicar la realidad, sino que corresponde ocultarla. Por eso la señora Aguirre quiere hacer desaparecer a los sin techo de Madrid, muchos de los cuales seguramente lo serán por haber sido desahuciados por las políticas de la señora Aguirre y demás siniestros ángeles exterminadores del neoliberalismo. Mendigos, fuera. Como cuando Botella: putas fuera. O dentro. En la cárcel, por ejemplo, que es lugar al que estos nostálgicos de la dictadura gustan de enviar a la gente de la que no gustan. O los inmigrantes, los sin papeles y, luego, quién sabe, los chavales con piercings o los hombres sin corbata.

La gente es muy dada a protestar cuando la explotan, la roban y, además, se ríen de ella. Y eso es preciso cortarlo porque, siempre según Aguirre, con sus protestas ahuyentan el turismo. Además, añade Fernández Díaz, no hay limites, se confunde la libertad con el libertinaje y no se respeta el principio de autoridad, ni los símbolos patrios, ni la gloria de Dios. Razón por la cual han regenerado la democracia con una Ley Mordaza, que llaman de Seguridad Ciudadana,  una ley que ha sido noticia en la prensa internacional por recordar mucho el espíritu de la Ley de Orden Público de Franco. Una ley que garantiza la impunidad de las fuerzas de seguridad con independencia de la legalidad de su actuación. Una ley que confiere a la policía facultades discrecionales casi judiciales. Una ley de Estado policía.

Lo que necesita este Estado de corrupción y represión que dice estar regenerando democráticamente un país al que esquilma, amordaza y reprime. Por eso, para cerrar el círculo, el ministro de Justicia se propone ahora restablecer la censura.

Han tardado cuatro años, pero lo han hecho: ya estamos otra vez en la dictadura.Y, como siempre, una dictadura de mangantes. Y de zumbados. No les extrañe nada que, aprovechando la llegada de la censura, Fernández Díaz pida la vuelta de la Inquisición.

(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

martes, 21 de abril de 2015

Cataluña como excusa.

Como, según parece, ya no se puede bombardear Barcelona, los unionistas españoles han decidido bombardear Madrid y España. El sobresueldos ya tiene una excusa perfecta para retrasar las elecciones debidas en noviembre de este año. Como no sabe qué saldrá de las elecciones plebiscitaras catalanas el 27 de septiembre, retrasará las generales hasta que se vea el resultado.
 
O sea, lo que sucede en Cataluña sí condiciona de tal modo la política española que algún líder avispado de talante más fascista de lo habitual, puede privarnos de la única función de (relativa) libertad que la democracia nos permite: la de echarlo a patadas.
 
Bueno, hombre, no exageremos… solo se trata de retrasar. No de cancelar o suprimir.
 
¿Retrasar? ¿Por qué motivo?
 
¿No lo ven ustedes? ¿No ven que el 28 de septiembre Cataluña puede despertarse republicana e independiente? ¿Les parece poco motivo? Es obvio que, si el resultado de las elecciones catalanas fuera el antedicho, no tiene sentido que pille a la Cortes disueltas, razonan los de los sobresueldos. El Estado no tendría margen de maniobra, no podría defenderse frente a los hechos, no tendría rapidez de acción.
 
Les aplauden los suyos a rabiar pues saben que no se trata de retrasar sino, simple y llanamente, en el fondo, de suprimir las elecciones. Aplauden también los de la oposición socialista quienes simulan creer que se trata de un retraso y no de una cancelación como paso previo a un golpe de Estado, aunque en el fondo del alma de muchos de ellos, anida la esperanza de que, en efecto, por fin se actúe con mano dura en contra del independentismo catalán, que ya está bien, hombre, de afrentas a Ejpaña.
 
Los otros de la oposición, los que no quieren la cancelación de las elecciones pero creen que su retraso es bueno simplemente son pobres de espíritu. Y tanto los unos como los otros igualmente estúpidos si piensan que, como haya una involución de este tipo, no van a ir por ellos como van a ir por los nacionalistas, los anarquistas, los izquierdistas en general, los ateos, los intelectuales críticos, etc.
 
Porque el sobresueldos y los sobresoldados saben perfectamente que la excusa que esgrimen es mentira. Simple y llana mentira. Se habla de vacaciones y disolución del Parlamento, pero el Parlamento no vaca ni un solo día del año; ni una hora. Cuando se disuelve por lo que sea entra en funcionamiento la Diputación Permanente que, a todos los efectos sigue siendo el Congreso y muy singularmente (subrayado en la Constitución) para la tramitación de los decretos-leyes que es la forma de legislar de este gobierno, y la proclamación de los Estados de excepción. Es decir, la Diputación Permanente cubre a la perfección las funciones del Parlamento y, además, siendo de tamaño mucho más reducido, es mucho más ágil y expeditiva. La excusa de Rajoy para “retrasar” las elecciones no solo es falsa sino exactamente lo contrario de lo que dice, lo cual hace maliciarse que no se trata de retrasar. No es verdad que haya un vacío de poder, como afirman torticeramente quienes, en el fondo, quieren suprimir las elecciones. Nada de eso. Es un engaño. Aquí el único peligro real es el de un golpe de Estado que empezaría, a buen seguro, con un aplazamiento de las generales.
 
¿Acaso no es ese aplazamiento en prevención de lo que pueda pasar en unas elecciones autonómicas legales y normales el verdadero peligro, la verdadera amenaza? Cuando los soberanistas anuncian que esas elecciones son plebiscitarias ¿no dicen los unionistas españoles que tales elecciones no existen y que, como no existen, no serán nada ni tendrán “efectos jurídicos”? Entonces, ¿por qué alterar tan drásticamente el curso ordinario de las cosas? ¿No se está buscando con este retraso una provocación a ver si se consigue envenenarlo todo y justificar un golpe de Estado como el que muchos de ellos tienen en mente? Para tapar su ineptitud, sus corrupciones, sus embustes, sus latrocinios, su incapacidad para mantener la integridad territorial española.

Y, entre tanto, la oposición en Babia. Ni a oponerse en el Parlamento se atreve. Ni a presentar una moción de censura contra un gobierno que ha despanzurrado literalmente el país, lo ha esquilmado y ahora quiere enterrarlo.
 
Mucha gente se echa las manos a la cabeza por estos sórdidos augurios. Tanta como la que se las echaba en Alemania antes de la ley de plenos poderes o en España antes de 1936, diciendo que aquellos falangistas eran cuatro gatos y otro golpe en España en pleno siglo XX algo impensable. Hoy, según muchos “socialistas”, de esos que comprenden la necesidad de un aplazamiento hasta ver qué pasa en Cataluña, también es evidente que un golpe de Estado en España en pleno siglo XXI es impensable.
 
Al fin y al cabo, está Europa. Sí, la misma que estaba en 1936 y con un gobierno del Frente Popular en Francia.

miércoles, 11 de marzo de 2015

La oposición del gobierno a la oposición o el No sostenido mayor.


En Gran Bretaña, la oposición parlamentaria forma el "gabinete en la sombra" o shadow cabinet, que tiene un acceso privilegiado a los asuntos del gobierno, ministerio por ministerio, y debate directamente con él en la Cámara de los Comunes con una envidiable libertad y frecuencia en las intervenciones. En España no hay "gobierno en la sombra" ni en la oscuridad del Tártaro. No hay ni oposición. Al menos en estado parlante. No la dejan hablar. El gobierno se niega a comparecer en sede parlamentaria y a dar explicaciones de sus actos
con el argumento de que ya lo ha hecho muchas veces. En primer lugar, eso es falso. El gobierno no ha dado explicación alguna sobre corrupción desde aquella remota comparecencia un 1º de agosto de 2013 en la que, además, mintió. En segundo lugar, aunque fuera cierto, ya que las gentes a veces se creen sus propias trolas, ¿qué? Tan abundantes explicaciones no han servido para nada porque las cosas están peor que nunca. En cualquier momento un juez puede llamar a declarar a Rajoy. Hay mucho que explicar.

¿Y la oposición? Quejándose amargamente y repitiendo la letanía de la falta de respeto al Parlamento, el gobierno autoritario, el rodillo, el abuso de mayoría y otras figuras poéticas. Pero a tragar. A tragar con el silencio y escuchar al portavoz Hernando decir de Podemos que "se han puesto morados" con el chavismo. Él, que parece haberse puesto morado con los sobresueldos.

Tragan porque quieren, porque les gusta que los ninguneen y los desprecien. De otro modo, ya habrían presentado una moción de censura. Es su derecho y es su deber.