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sábado, 9 de diciembre de 2017

Muy oportuno

Muy oportuno teniendo en cuenta con quién nos jugamos los cuartos. Con un partido imputado en procesos penales, metido hasta el cuello de sus más elevados dirigentes en la corrupción, en donde la mentira, el engaño, la falsificación están a la orden del día. Cuando no ven un jaguar en un garaje y no saben quién les paga los trajes, ignoran en dónde andan 500 millones de euros de una tasas judiciales que cobraron indebidamente. Pues en algún sitio ignoto a donde podrían ir 500.000 votos a candidaturas "radicales" si les dejan. Un partido que colabora con la justicia machacando a martillazos los discos duros pruebas en procesos o perdiendo expedientes incriminatorios por cientos de millones de euros presuntamente afanados por sus dirigentes.

Una joya de partido, presidido por un individuo cuya catadura moral quedó establecida en una afirmación vergonzosa a comienzo de su mandato: "no he cumplido con mi palabra pero sí con mi deber".

¿Cabe esperar cualquier cosa de gente así? Supongo que no lo duda nadie. Otra cosa es que quienes debieran estar señalando estos datos todos los días, los partidos de la oposición, se atrevan a hacerlo. Al contrario, no solo no lo hacen sino que simulan otorgar crédito a las medidas adoptadas por un gobierno y un partido inmersos en la corrupción, como si fueran personas de fiar.

Las organizaciones sociales hacen muy bien en organizar procedimientos paralelos para garantizar la limpieza de los comicios hasta donde puedan. Por cierto, también sería recomendable que trajeran observadores extranjeros. Aparte de la motivación evidente, se añade que la Junta Electoral Central no quiere ni verlos porque dice que no son necesarios. Por supuesto, para ella, no; son necesarios para todos los demás. En consecuencia, los observadores extranjeros deben venir y observar aunque sea sin el reconocimiento oficial de la Junta. No se les puede impedir y el reconocimiento no les hace falta.

De haber algún tipo de discrepancia en los resultados entre la Junta Electoral Central y los observadores, no habrá duda alguna de cuáles serán más fiables.

martes, 5 de diciembre de 2017

La revolución catalana y las elecciones

Acaba de arrancar la campaña electoral del 21D en condiciones de excepcionalidad. Las propias elecciones, impuestas de modo ilegítimo e ilegal por un gobierno  corrupto, sin más autoridad que la que le da el uso de la fuerza, son excepcionales. Todo aquí es excepcional. Cataluña entera está intervenida, ocupada y sometida a la arbitrariedad del artículo 155, con el que el bloque nacional español (PP, PSOE y C's a los que se suma hipócritamente Podemos) pretende impedir, extirpar, la revolución catalana en marcha. Unos, las derechas, lo hacen por convicción reaccionaria tradicional; los otros, las sedicentes izquierdas del PSOE y Podemos, porque no pueden tolerar una revolución democrática y republicana en Cataluña ya que esta pone de relieve su carencia de proyecto político propio no solo para Cataluña sino para España. Y, si ellos no son capaces defender sus teóricos objetivos, los saca de quicio que los catalanes lo hagan por su cuenta.

Aparte del juego sucio que el Estado lleva años practicando en contra de Cataluña, la excepcionalidad de estas elecciones se ve en la desigualdad de las condiciones de participación. Todos los candidatos de las formaciones unionistas tendrán libertad de expresión y movimiento; los independentistas de JxC y ERC, no, ya que algunos de sus candidatos están en el exilio o en la cárcel, privados de sus derechos en cuanto presos y exiliados políticos. Son unas elecciones con handicap para una de las partes y sin que las otras -excepción hecha de la CUP- pongan de manifiesto esta desigualdad, este juego sucio, este abuso, pensando que sacarán ventaja de ello porque son (PSC, C's y PP) ventajistas de la derecha.

Pero estas elecciones no dependen tan solo de la actividad de los partidos políticos (y de los poderes del Estado y medios de comunicación unionistas), sino, sobre todo, de la movilización de la gente en Cataluña en defensa de sus dirigentes a instituciones. Los represores del 155 pensaban que encarcelar a los dirigentes indepes no tendría coste más allá de una semana de movilizaciones. Llevamos un mes y las movilizaciones de todo tipo en favor de los presos no solo no se han apagado, sino que han aumentado. Era evidente, salvo para los franquistas del gobierno y sus secuaces, que la represión sería acicate de la acción revolucionaria. Y así ha sido.

Presionado por el gobierno y las circunstancias, el Tribunal Supremo no ha tenido más remedio que hacer un gesto, liberando a seis de los encarcelados y manteniendo otros cuatro en prisión. Un síntoma de debilidad y mala conciencia porque ahora está claro que, además de presos políticos, los consellers son rehenes del Estado español. El abismo inquisitorial en que se hunde la justicia queda de manifiesto leyendo sus razonamientos "jurídicos", según los cuales, los presos no han acatado de modo convincente la Constitución y el 155. Se les mantiene, pues, la condena por sus convicciones.

Acatar la Constitución puede ser un requisito para ocupar un cargo público (y aun así), pero no para ejercer los derechos de ciudadanía, libertad de expresión y de circulación. Nuestros derechos civiles y políticos no pueden depender de que se acate la Constitución y mucho menos de que se haga de "modo convincente" a juicio de un inquisidor cualquiera. Ni la propia Constitución lo exige. Esos hombres están presos por sus ideas. 

Y esa barbaridad es la que apoyan el PSOE, que lleva su servilismo a denunciar los símbolos del lazo amarillo, y Podemos que recurre el 155 ante el Tribunal Constitucional pero se declara equidistante entre carceleros y encarcelados.

La última moda en golpes bajos dialécticos se da con la afirmación de que el independentismo catalán ha despertado el fascismo español. La mala baba de semejante razonamiento tiene tres puntos muy esclarecedores:

1º) si no hubiera independentismo, el fascismo español continuaría "dormido" y el PSOE y Podemos podrían obtener algunos réditos para seguir tirando en mitad de esta podredumbre del Estado fallido de la III Restauración y repartiéndose prebendas, siendo cooptados en un Estado que es, de hecho, una dictadura que ellos aceptan.

2º) de lo anterior se sigue que, según estos estrategas de la izquierda domesticada y la supuestamente indómita, lo mejor es que se acabe el independentismo. Y con el independentismo, la revolución democrática catalana y, sobre todo, la opción republicana que deja bien claro cómo los partidos españoles, en realidad, son monárquicos. 

3º) contra toda evidencia, se distingue entre fascismo y gobierno. Es claro que los ministros, los jueces, los curas y los tertulianos a sueldo no van con esvásticas tatuadas ni cadenas ni puños americanos. Por supuesto. Esos los llevan los que obedecen sus órdenes o mandatos. El fascismo bestial invade las calles y se siente amparado por los discursos de todos los poderes del Estado, todos situados en la extrema derecha, desde el monarca hasta los periodistas apesebrados, pasando por los ministros, los políticos o los jueces a su servicio.

En efecto, las elecciones, en sus condiciones de excepcionalidad, son un hito en la revolución catalana en marcha que ha puesto de relieve a los ojos del mundo el fascismo estructural de la monarquía española. 

Y se verá el 21D por muchos sondeos con que el frente demoscópico del 155 bombardee a la opinión pública, tratando de orientar el voto de los catalanes a la sumisión y la indignidad.

Donec Perficiam.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Las cosas de Rajoy

La capacidad de comunicación de Rajoy es equivalente a la de las farolas. Siempre es difícil saber de cierto de qué habla, aunque quepa intuirlo. Por ejemplo, ¿qué quiere decir exactamente que las cosas vayan mejor? ¿Qué son las cosas?.

Si se refiere a la situación procesal de su partido, sus dirigentes y él mismo, es difícil decir que las cosas vayan mejor. El PP, partido que preside, está imputado como tal organización presuntamente delictiva. Es una situación que carece de precedentes. Un partido presuntamente delincuente, compuesto por delincuentes también presuntos, empezando por él mismo, que es el jefe y no presunto.

Si se refiere a las cuestiones económicas, en las que suele regodearse, hablando de un futuro brillante de PIB y algunos conceptos escurridizos como "crecimiento", "estabilidad", y otras monsergas, las cosas pintan negras: su gobierno ha saqueado el fondo de las pensiones, ha llevado la deuda pública por encima del 100% del PIB, el déficit no desciende y a partir de enero, el BCE parece dejar de comprar deuda española. El panorama es tremendo, con la prima de riesgo otra vez en el punto de mira y con el hacha del 135 sobre los escasos dineros que esta pandilla de buitres ha dejado en el fondo de los cajones.

Parece, mejor visto, que se refiere a las cosas de la política. En una comparecencia en Cataluña, previa a la campaña electoral, se trata de lanzar mensajes favorables a la propia posición. No tanto de calibrar expectativas electorales  que siguen siendo muy pobres, como de justificar medidas, criterios, en definitiva, ideas. La batalla es contra el independentismo como palabra y obra. Es una batalla ideológica en la que ya están metidos los jueces de hoz y coz. 

Que las cosas están mejor gracias al 155 se mide en dos o tres hechos: la Generalitat ha sido intervenida, de hecho no existe y Catalunya se gobierna desde Madrid; medio govern  está en la cárcel y el otro en el exilio y la Junta Electoral Central canaliza la represión del independentismo en la campaña electoral; el aparato del Estado funciona a pleno reprimiendo toda manifestación del independentismo. Es una dictadura de hecho y por eso el presidente de un partido fundado por un ministro de Franco considera que "las cosas están mejor". 

Frente a esta situación de dictadura de hecho, la irrelevancia de la oposición parlamentaria es patética. Tanta que un gobierno en minoría actúa como si contara con una mayoría absoluta. En realidad, lo hemos dicho a menudo, la única oposición real en España ha sido hasta la fecha y sigue siendo hoy de carácter territorial/nacional; es Catalunya. 

Y eso provoca, como es evidente, tal trastorno estructural del sistema parlamentario monárquico posfranquista que la única forma que tiene este de sobrevivir es suspendiéndose a sí mismo, anulándose (dice que transitoriamente, pero no dice qué plazo) a través de una norma de dictadura. ¿Acaso no forma el Estatuto de Autonomía de Catalunya, hoy suspendido, como intervenida está la autonomía, parte del llamado "bloque de constutucionalidad", según doctrina del Tribunal Constitucional? Al intervenir y ocupar Catalunya, la Constitución está interviniéndose y ocupándose a sí misma. Todo el sistema de la III Restauración está en suspenso.

Hasta el 21D. En esa jornada electoral que es un referéndum con el acuerdo del Estado, precisamente lo que este había intentado evitar a toda costa, se decidirá la escabrosa cuestión del futuro de la relación entre España y Catalunya. Obsérvese que no hay un compromiso explícito del Estado de respetar el resultado, como sí lo hay del independentismo. Al contrario, ese Estado ha insinuado e incluso más que insinuado, que un resultado contrario a su parecer no se respetará.

Por eso es imprescindible una alta participación el 21D. La distancia entre el independentismo y unionismo debe aumentar tanto que sea insostenible ante la comunidad internacional no respetar el resultado. 

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Mañana, Palinuro en Barcelona

En un lugar llamado Chroma, que resulta ser sede de una empresa de ingenieria y servicio y de restauración del patrimonio arquitectónico así como una fundación de igual nombre e idéntico objeto restaurador. Está en el carrer Esculleders blancs, bis, 08002 Bcn, a las 19:30.

Los catalanes tienen sentido del humor. Buscar una empresa de restauración del patrimonio arquitectónico para un acto de restauración del patrimonio jurídico-político tiene su punto. Y, como siempre, hay que ir a buscarlo en la imbricación de la sociedad civil en las reivindicaciones políticas catalanistas. Algo que da su marchamo a esta nación en el Estado. 

La trobada reunirá a Maria Rovira, concejala del Aytº de Bcn por la CUP y Àngels Martínez, de  Som Alternativa que, si no ando equivocado, se presenta a las elecciones en coalición con la CUP, aunque no estoy seguro. Las dos son fuertes personalidades y personas de convicciones. El infeliz de Palinuro, que va el porras en la lista de ERC por aquello de lo simbólico, está encantado de conversar en trío.

Sobre todo acerca de la cuestión candente: I ara què? Ara, el 21D. Más, exactamente, el 22D. 

Hemos llegado hasta aquí con una historia de escalada de acción-reacción hasta un punto de ruptura impuesta por la violencia del Estado en una situación de excepción, con medio govern en prisión y el otro medio en el exilio, aunque, según parece, no puede decirse que esté en el exilio sino que está en excedencia, supongo. Y con un 155 que es un paraguas dictatorial a cuya sombra pueden prohibirse lazos amarillos o zanjarse contenciosos del patrimonio artístico. A lo mejor por esto se hace la trobada en una empresa de restauración del patrimonio.

Pero, no, la sombra del 155 es tan desaforada, dictatorial y absurda que se salta el principio de territorialidad y las fronteras del Estado y así, el doblemente reprobado ministro Dastis se atreve a decir a Puigdemont, residente en otro país, que no haga más declaraciones. Además de prohibir la libertad de expresión en España, quieren prohibirla en el extranjero. 

Sabemos cómo hemos llegado hasta aquí. I ara què? Pues ara, a votar el 21D porque les jeux sont faits y, aunque no sea cierto que rige a continuación el rien ne va plus, pues una de las partes seguirá haciendo trampas, hay que votar.

Recordando un pequeño detalle. Estas elecciones son muchas cosas para mucha gente pero, sobre todo, son un referéndum entre dos opciones, con una intermedia. Lo que sucede es que ese referéndum no es una opción dicotómica a lo largo de un eje, sino de dos: el nacional/unionista y el izquierda/derecha en complejas relaciones entre ellos. La izquierda, hasta la no independentista, tiene la obligación de impedir el triunfo del 155.

Nos vemos.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

La gente manda

Los últimos mensajes llegados de ERC apuntan a una reafirmación del espíritu unitario, zarandeado por su decisión y la de la CUP de ir por separado. Rufian afirma que el objetivo de ERC es restablecer en el gobierno legítimo de Cataluña a Puigdemont y Rovira anuncia que están buscando una forma de frente común, sin duda con el PDeCat, con el que ya tenía un acuerdo de JxS. Si se trabaja para restaurar el estatu quo anterior y se hace en forma de frente, cabe preguntarse por qué no mantener la unitaria.

Pero vamos a suponer que hay razones suficientes en pro de la diversidad de opciones. Será porque se juzga que esta mejorará en algo lo anterior, desechando lo inconveniente, pero preservando lo conveniente. Y lo más conveniente es la garantía de que, si no las formas, el fondo seguirá siendo unitario, común.

A día de hoy, la mentalidad sociológica, inevitablemente demoscópica, lee una mayoría holgada del independentismo en intención de voto. Dentro de esta, la intención a favor de la lista del presidente gana a la de la ERC y, desde luego, la CUP. Esa especie de ventaja de salida de la lista presidencial (aunque el presidente no tenga siquiera decantada una posición partidista) se debe a que, por el factor liderazgo, es la más cercana a un espíritu de lista de país. Los manifestantes del sábado gritaban espontáneamente "Puigdemont, presidente". Si la tendencia se mantiene hasta el 21D el resultado previsible es una mayoría independentista en la que la fuerza predominante será la de la lista presidencial y habrá una coordinación parlamentaria de las tres fuerzas independentistas. 

Esa coordinación deberá afectar a la naturaleza de la República Catalana, que no podrá detenerse con la prórroga del estado de excepción de hecho del 155 en que ya vive Cataluña. Eso no puede defenderse ya ni en la Unión Europea que se verá forzada a implicarse directamente en un problema que está causando mucho trastorno y amenaza con causar más.  

Si hay cuestiones de preeminencia, muy humanas, tómese ejemplo de la república norteamericana: su primer e indiscutido presidente fue Washington. Luego, Jefferson, autor de la Declaracion de Independencia, tuvo que esperar a que lo fuera Adams, que había sido su ayudante. Y Madison, uno de los tres genios redactores de El Federalista, hubo de aguardar a que lo fuera Jefferson. 

Las personas no pueden unirse, como puede el pueblo; tienen que ordenarse.

lunes, 8 de mayo de 2017

Salva sea la parte

Sí, estaba todo el mundo muy nervioso. Le señora parecía traer las peores intenciones, avivando las memorias del fascismo. En Europa, muchas. Y da igual que venga con botas o zapatos de tacón, en militar o civil, adusto o sonriente, pardo o azul. Fascismo es, aunque no lo parezca.

Pero el electorado ha resuelto el angustioso dilema de un modo rotundo. Se ha pronunciado por una figura síntesis de tradición y modernidad, de nacionalismo y europeísmo. Es un enarca, como mandan los cánones napoleónicos, pero también un financiero al nuevo uso, y un antiguo ministro socialista que dejó el partido para probar suerte a la presidencia con un movimiento creado ad hoc. Tiene algo de bonapartista y un toque gaullista que le permite hablar de recuperar la France y recuperar una Europa francesa. Esto coincidirá más o menos con el programa de otras tendencias pero es una opción plausible en los tiempos que corren. Es decir, la ambigüedad de Mélenchon y sus seguidores entre los dos candidatos es moralmente impresentable.

La malpensada Le Pen sintetizó la opción electoral diciendo que, fuera cual fuera el resultado, Francia estaría gobernada por una mujer: ella misma o Frau Merkel.

Eso se verá a partir de ahora. Es verdad que Macron representa una candidatura con tintes populistas y tecnocráticos que canaliza el descontento con el sistema habitual. Pero no es un tecnócrata impuesto por Europa sino autóctono, francés. Y eso todavía es una garantía.

viernes, 11 de noviembre de 2016

La derecha

A juzgar por la consternación que reina en Europa y América Latina, la elección de Trump es el asunto interno más importante en los distintos Estados. Y lo es. Incontables los artículos que llevo leídos con un final similar, cargado de temor: ¿qué pasará? Ayer Palinuro recordaba que los gringos tienen el privilegio de elegir al presidente de un imperio, prácticamente del mundo. Desde el punto de vista de la Realpolitik (el único que cuenta) es absurdo pedir el derecho de voto en las elecciones estadounidenses para todos los habitantes del imperio. Pero no lo es desde un punto de vista político y moral: si todos los demás hemos de padecer las consecuencias de lo que decida el presidente de los EEUU, justo es participar en su elección. Somos Estados soberanos, caramba; no colonias. Hasta Caracalla extendió la ciudadanía romana a todos los hombres libres del imperio. Se dice que por pura codicia, para que pagaran impuestos. Pero lo hizo. Ahora pagamos impuestos, pero no somos ciudadanos del país en donde en última instancia se deciden. Si Trump baja  los impuestos a sus paisanos, la factura la pagaremos los demás. Y no taxation without representation.

Los virreyes de todos los territorios se han apresurado a felicitar al vencedor. Uno de los primeros, Rajoy. Está encantado. Ve cómo Trump aplica su programa: cargarse la sanidad pública, parar la inmigración como sea y bajar los impuestos. Cuando De Gaulle llegó a la presidencia de la Vª República (1958), Franco sostuvo que por fin los franceses aprendían del ejemplo español. Seguimos siendo referentes, esta vez en America. En realidad, Rajoy se siente co-elegido con Trump.

Es la derecha española y con eso está dicho todo. La derecha europea ve las cosas de otro modo, esto es, con preocupación. Y es lógico. Leí en Twitter un tuit muy bueno de Principia Marsupia (@pmarsupia) n el que se comparaban los telegramas de Rajoy y Merkel. Dos mundos. En Europa se distingue entre derecha y extrema derecha y algo que entusiasma a la segunda pone sobre aviso a la primera. Con harta razón. Es obvio que un triunfo general de la política aislacionista, que renuncia a la multilateralidad en todos los órdenes y es contraria a las zonas de libre cambio es un peligro para todos. Si la extrema derecha no ve que, de triunfar su programa, el mundo se sume en la inseguridad, la derecha, sí. Y de ahí la consternación y la inquietud. Y de ahí también que la derecha española no las sufra. En España la derecha es extrema derecha porque España es siempre más papista que el Papa..

jueves, 10 de noviembre de 2016

Interesante evento en Cartagena

El centro asociado a UNED de Cartagena organiza un curso sobre la actual crisis de la democracia en España y las propuestas de renovación y regeneración. El asunto es de evidente actualidad, una vez que se ha desbloqueado la situación política, que llevaba diez meses paralizada a causa de los inciertos resultados electorales del 20D de 2015 y el 26J de 2016. Ningún partido con mayoría absoluta ni posibilidad de lograrla con una alianza con otro solo partido, ya que se necesitarían siempre tres. El bloque de la derecha, equilibrado con el de la izquierda. Dentro de la izquierda, lucha denodada por la hegemonía. Podemos fagocitó a IU, pero no pudo con el PSOE y se aplaza la confrontación final. Los independentistas catalanes son imprescindibles para formar un gobierno de izquierda, en una situación muy característica ya que no pueden imponer gobierno alguno, pero sí pueden impedirlo votando en contra.

Todo lo anterior dibuja en efecto una situación de crisis sistémica. Y es bueno que se reúnan especialistas en la materia con políticos para intercambiar impresiones y apuntar posibles soluciones. Sobre todo porque la crisis sistémica aparece doblada de otra constitucional respecto a la distribución territorial del poder, con riesgo evidente de fractura del Estado. Creo que será un seminario de tres días muy provechoso. Tengo gran interés en escuchar a los demás ponentes y espero no defraudar con mi intervención, dedicada a la crisis territorial española y la República Catalana.

El evento tendrá lugar los días 16, 17 y 18 de noviembre en los locales de la UNED de Cartagena, C/Ingeniero de la Cierva, 28, Telf: 968 12 05 11, los tres días de marras a partir más o menos de las 17:00 y en las condiciones que s especifican en el anuncio.

sábado, 8 de octubre de 2016

Cuestión de confianza

Llevamos meses atascados en una situación inverosímil. Nadie forma gobierno. Nadie puede formar gobierno. Casi parece que no quieran. Diez meses sin legislar, con un gobierno en funciones que se niega a responder de sus actos (por lo demás, bien pocos y destinados a Cataluña) y una administración paralizada al extremo de que ni había provisto los fondos precisos para el premio Cervantes. Y todo eso en medio de una crisis que ya es crónica, de una actividad judicial a causa de la corrupción sistémica abrumadora y de un conflicto institucional en Cataluña de consecuencias imprevisibles.

A la hora de regodearnos en nuestro excepcionalismo negativo, nuestra incapacidad para organizarnos, nuestro triste sino de soportar gobiernos ineptos y/o corruptos, conviene recapacitar sobre la impactante imagen de portada de El País y su información: Italia ha rescatado 11.000 migrantes en 48 horas. Esto es un desastre y el mundo está muy mal. En gran medida por culpa nuestra, de Europa y de Occidente en general y, encima, cada vez lo hacemos peor. Da un poco de vergüenza, la verdad, ocuparse de nuestros pequeños enredos cuando se ven tragedias de esta magnitud. Pero seguimos en ello, como si nada más importara. Hasta que empiece a importar.

La crisis del PSOE es descomunal. Fernández está hablando con Rajoy sobre la abstención. Van a toda pastilla. Es un Blitz en el que se enfrenta siempre al adversario con los hechos consumados. Cuando la militancia quiso darse cuenta, ya se había quedado sin SG. Ahora, antes de que pueda reaccionar, se pretende que el gobierno de Rajoy por abstención del PSOE sea un hecho. Les corre prisa.

Con razón. Además de las noticias sobre bajas a montones en la militancia, está organizándose una fuerte resistencia interna. Se recogen firmas sosteniendo el NO es NO y pidiendo primarias. El alcalde de Jun, José Antonio Rodríguez, que es un as en las redes, tiene miles de firmas de apoyo a Pedro Sánchez. Es un movimiento sano de la militancia que aún permanece y que merece triunfar. La Gestora, cuya legitimidad está en entredicho, tiene que atender a ese estado de ánimo de las bases. No puede actuar como ejecutora de un designio tramado a espaldas del partido y mantenido por la fuerza y la ocultación. Sin duda los conjurados en favor de la abstención piensan que están salvando a la Patria por encima de banderías y partidos. Pero esa es una opinión como otra cualquiera que no debe imponerse por conspiraciones palaciegas.

Para mayor bochorno, los "gestores" (que son todo menos gestores pues no gestionan nada sino que toman decisiones de largo alcance) se encuentran en una posición ridícula a fuer de desairada desde el momento en que el PP no necesita ya la abstención de los socialistas. Al haber defenestrado al SG, el PSOE se cierra el recurso a unas terceras elecciones y ya solo le queda abrir paso al gobierno de la derecha. La abstención no es una posibilidad, sino una necesidad. Hace falta ser inútil para colocarse voluntariamente en esa situación. Y produce bastante indignación ver como ese señor Fernández, elegido por un golpe de mano, acude a La Moncloa a entregar cinco millones de votos al mismo gobierno contra el que esos votos se depositaron. Es una claudicación y una venta desvergonzadas. Es el fin de un viejo partido.

Porque el PP lo deja meridianamente claro: la abstención no basta; hay que colaborar activamente con la derecha en lo que haga falta, garantizar la estabilidad. Es una cuestión de confianza y, si no la hay, ya se sabe, vamos a terceras elecciones. Confianza, en efecto, es la palabra. Lo ha sido en los últimos años. Nadie confía en nadie. El PP pide lo que él no da. Y se lo pide al PSOE en donde acaban de tumbar al SG porque el cogollo baronil y el patriarca González no se fiaban de él. En C's, la confianza se regala sin tasa ni tino, aquí y allí, lo que demuestra lo que se la valora. En Podemos, por el contrario, la confianza no se da porque no se sabe qué es. Está supeditada al triunfo y, por lo tanto, no existe.

Ocurre lo mismo con las instituciones. El conflicto entre España y la Generalitat catalana -que es la razón del giro copernicano del PSOE en relación al PP- está alimentado por una desconfianza mutua profunda. La Generalitat no se considera parte del Estado y el Estado no está dispuesto a reconocer a la Generalitat más competencias que las que emanen del Estatuto interpretado por el Tribunal Constitucional.

Cuestión de confianza también la que empieza a apuntar en el socialismo en la fractura entre el PSOE y el PSC. Este presenta una iniciativa parlamentaria por la que se propone una reforma de la Constitución para hacer de España una federación plurinacional con reconocimiento de los derechos históricos. Es, desde luego, mucho más de lo que el PSOE puede deglutir y, además, es muy ilusorio. La reforma federal de la Constitución no tiene mayoría probable pero, aunque la tuviera, tampoco está claro que la fórmula sea compatible con la monarquía. Especialmente en Cataluña, en donde hay una aspiración a la República.

Si el PP se obstina en amenazar con terceras elecciones, el PSOE debiera aceptarlas. Las elecciones no son algo diabólico sino un buen procedimiento para adoptar decisiones colectivas. Lo único que tienen que hacer los socialistas para contrarrestar la amenaza es presentar a Pedro Sánchez de candidato. La cuestión es si se atreven, porque esa candidatura tendría algo de plebiscitario al dar vía libre al candidato. Este podría hacer suya la fórmula propuesta por el PSC. Algo es algo. Al menos en España porque en Cataluña, esa vía no funciona por anticuada.

España está en una crisis constitucional y es inútil querer atajarla con maniobras de salón.

martes, 27 de septiembre de 2016

¿Resistirá?

Una pena. En un día tan glorioso como este, en que podemos disfrutar de la imagen de una banda de presuntos chorizos multimillonarios en el banquillo de los acusados, hemos de dedicarnos a otros menesteres porque la urgencia del momento así lo exige. Y es lo que haremos. Pero no me dirán ustedes que no es grato completar a estos pájaros sentados con rostro grave y hasta amargado. ¿No les vienen a la memoria las fotos de todos ellos sonriendo o riendo a mandíbula batiente, exhibiendo su poder y su riqueza? ¿No los recuerdan a bordo de yates de lujo, cazando piezas mayores en el África, entrando y saliendo de suntuosos comedores, inaugurando jolgorios, todo con nuestro dinero? Ignoro en qué medida afecta a estos payos el hecho de que los demás pensemos de ellos que son unos granujas y unos malnacidos. Pero supongo que lo tendrán presente. Y ojalá la justicia cumpla con su deber y les haga pagar sus supuestas fechorías.

Y vamos a lo nuestro. El País sigue inmisericorde en la cruzada antisánchez más destructiva. No sé si algún otro dirigente ha tenido que soportar otra portada tan agresiva como esta en la que no solamente se le pide la dimisión sino que su misma propuesta de convocar primarias se convirte en causa de que se pida esa dimisión con ese tono bronco, casi histérico, a través de un titular de periódico en el que no se informa, sino que se difunde una consigna: Como no cede, dimisión.

No es imposible que El País caiga más bajo; pero es difícil. Ese titular es un pasquín.

He leído en alguna ocasión que Pablo Iglesias acusa a El País de buscar la destrucción de Podemos, igual que he escuchado a los de Podemos repetir muchas veces que el "PSOE y el PP la misma mierda es". Ignoro si los que decían esto habrán rectificado porque la estupidez suele ser tan densa como tarda, pero es obvio que a quien el El País quiere destruir de verdad es a Sánchez y al PSOE. De Podemos, ni se acuerda. Pero estaría bien que alguien de la "verdadera" izquierda dijera algo sobre esta persecución de un dirigente de la izquierda, este mobbing periodístico, típico de los tabloides y la prensa amarilla.

Junto al titular, otro editorial cargado de agresividad y verdadero odio, Un partido secuestrado. Un texto tan injusto e inmoral que seguramente lo habrán redactado a cuatro manos Cebrián y Rubalcaba. Todos ven que el país sufre un presidente del gobierno en funciones, declarado en rebeldía ante el parlamento, que lleva ocho meses chantajeando a las instituciones, a los demás partidos y a la opinión pública, que tiene a su propio partido forzado al silencio, que se niega a retirarse pero tampoco hace nada por presentar su candidatura. Pues bien, para El País no es el presidente de los sobresueldos el responsable de esta situación sino que lo es el líder de la oposición que, como es evidente, juega en inferioridad de condiciones.

Si había alguna duda sobre la necesidad de mantenerse firme en el NO es NO y echar a esta peste de mangantes, corruptos e ineptos del gobierno, la clara complicidad de los medios con este desbarajuste es ya suficiente para no hacer caso a sus exabruptos. Repásese el editorial. En esa breve pieza se trata a Sánchez de tramposo, chantajista, de tratar de organizar un plebiscito a su medida, de traicionero, marrullero y de hacer una fuga hacia delante. Ignoro cuál será la capacidad de resistencia de Sánchez ante esta agresión pero, si quiere, puede verla con otro ánimo a base de preguntar a quien insulta con tanta ferocidad en petición de una dimisión, ¿quiénes serían las personas que propugnaria como sustitutas? ¿Susana Díez? ¿Carme Chacón? ¿Eduardo Madina? Eso es un chiste. Quienes han estado torpedeando la campaña electoral de Sánchez no debieran alzar mucho la voz y, de hecho, no la alzan, salvo Fernández Vara, que le viene de casta pepera.

Estos ataques tan desmesurados (producto de la histeria de la derecha, que quiere resolver la interinidad antes de que fragüe algo peor) pasan por alto el hecho de que la resistencia y el coraje de Sánchez cuentan con un apoyo fuerte en la militancia, que ha encontrado una razón sobrevenida para movilizarse orgullosamente por su partido: apoyar a su dirigente e impedir que las fuerzas oscuras de los oscuros despachos y los bancos a través de sus lacayos en los medios, decidan quién gobierna España y quién no. En realidad, la audiencia que El País quiere tocar son los llamados "barones", ese puñado de dirigentes territoriales que, por razones personales, hacen el juego al PP y cargan contra su propio secretario general. O militaron en el PP (caso de Fernández Vara) o son amigos de los peperos (caso Rubalcaba) o tienen corazón pepero (caso Bono, Leguina, etc) o simplemente no pueden soportar que nadie los haga caso porque, en el fondo, no son nada; caso Díaz.

Sánchez sostiene que las medidas que parecen "un chantaje" a El País, esto es, la convocatoria del Comité, las primarias, el congreso, son necesarias para dar respuesta a la derecha en asuntos de gobierno y con el lenguaje que aquella entienda y para que su partido hable "con una sola voz". Eso en el PSOE nunca será posible porque no es el PCE, pero es bueno que se formule. Y que quienes tienen otras voces calibren la responsabilidad en que incurren si, por tratar de imponerlas, permiten que el país siga gobernado por el mismo partido corrupto y el mismo gobierno de ineptos y franquistas, con el Sobresueldos a la cabeza, es decir por aquellos que lo han traído al estado de crisis y postración en que se encuentra.

Porque la cuestión no ofrece dudas: si Sánchez se va o lo echan, son cuatro años más de Rajoy y quién sabe cuántos más del PP con sus sucesores, por ejemplo, Feijóo. Dice El País que Sánchez no puede poner a los ciudadanos ante la disyuntiva de Rajoy sí o no. Él prefiere librarlos de esa angustia con un "Rajoy sí o sí". 

lunes, 19 de septiembre de 2016

Sin novedad en el frente

En el arte de la guerra se sabe que las escaramuzas laterales al cuerpo de la batalla son importantes cuando pueden afectar la suerte de esta. Si no es el caso, su interés se desvanece y se las deja al resultado que den. Es lo que pasa con las dos elecciones autonómicas próximas: las encuestas, esas contra las que llama Sánchez a luchar, dibujan dos resultados probables que no cambiarán la correlación de fuerzas en Madrid. En Galicia, mayoría absoluta del PP en una prueba más de la conveniencia de que los politólogos, además de aplicar sus esquemas analíticos, se asocien con con otros especialistas, por ejemplo, los antropólogos, para hacer más substanciosas sus conclusiones. En el País Vasco, según parece, el PNV habrá de pactar con otro partido y no tendrá problemas para escoger a uno que no le haga estar en deuda con el PP en Madrid.

Ninguno de los resultados previstos cambiará la situación general. La mayor intensidad que muestra la campaña de Sánchez en Galicia se debe al interés en no quedar cuarta fuerza política, por detrás de En Marea porque eso trae resonancias de sorpasso, aunque parecen inestables. Pero, en todo caso, la campaña electoral tanto en Galicia como en el País Vasco persigue sobre todo finalidades de consumo interno. Ya se sabe que el PSOE va a tener un descalabro, de lo que se trata es de mitigarlo para evitar que se emplee después en las batallas domésticas por la Secretaría General.

En lo demás, estas elecciones autonómicas son escaramuzas colaterales. El PSOE no va a pintar mucho en Galicia, pero tampoco lo haría en alianza con En Marea porque no alcanza la mayoría absoluta. La elección tiene interés en cuanto a la correlación de fuerzas dentro de En Marea, en donde los de Podemos no están enteramente a gusto. En el País Vasco, el PSOE puede aliarse con el PNV y tendrá algo más de relevancia o los de Urkullu eligen otros compañeros, elección en la que por primera vez, aparece la opción Elkarri Podemos y habrá que ver qué alianza prefiere el PNV al final. El que no cuenta nada en Euskadi es el PP, el alma del "constitucionalismo", el partido de la mayoría absoluta en Galicia. Toda comparación entre los sistemas políticos autonómicos en España es un empeño inútil.

La campaña para arrancar la abstención al PSOE arrecia. Los barones se han batido en retirada a sus baluartes locales ante la cerrada reacción de los militantes y los votantes en apoyo del NO es NO de su secretario general. Ya no sirven de nada los consejos no pedidos administrados por las viejas glorias. Incluso irritan al auditorio y lo predisponen en contra. Así que los barones parecen estar complotando alguna maniobra o un golpe de mano para sustituir a Sánchez por Díaz. O quizá es un escenario que estén fabricando los medios. O ambas cosas. Lo más probable. Pero, se piense lo que se piense del supuesto propósito, no deja de ser también para consumo interno. Y de lo que se trata es de componer gobierno aquí y ahora.

Los derrotistas proponen abstenerse a cambio de una garantía tentadora: el candidato del PP debe ser otro, cualquiera, pero no Rajoy. Pues sí, es algo digno de considerarse. Empecemos por preguntar al interesado, el propio Rajoy. ¿Qué dirá Rajoy? Obviamente, NO es NO, pero aplicado a su retirada. Acudamos entonces a preguntar al PP. ¿Qué dirá el PP? Obviamente, NO es NO respecto a la retirada del líder. Se acabó. ¿Por qué no pedir la abstención del PP? Porque, dicen, 85 diputados no son 135. Cierto, pero 135 tampoco son 156, suma de PSOE y Podemos y menos aún 171, suma de PSOE, Podemos e indepes.

¡Ah! Pero si el PSOE se alía con Podemos y más con los indepes Rodríguez Ibarra se da de baja y, con él, presumiblemente, otros. Situación compleja con tensiones desagradables. Por eso, entiendo, insiste Sánchez en una alianza PSOE, Podemos C's. Esta opción tropieza con la inquina mutua personal de los dos líderes emergentes y siempre con la espantada de Rodríguez Ibarra ante Podemos, pero ahora seguramente tendría menos arrastre, al no aparecer los malévolos independentistas.

La propuesta del gobierno tripartito (PSOE, Podemos, C's) se basa en la urgencia del momento, la necesidad de poner fin a un gobierno quemado, abrasado en su incompetencia en todos los órdenes de la gobernación del Estado. Ni un instante puede seguir un gobierno al que, al parecer, han estafado millón y medio de euros, con los que pretendía comprar documentación para atacar a un rival político con supuestos escándalos que ha resultado ser falsa. Un millón y medio de euros de los fondos de reptiles para que al gobierno le den un toco mocho, unas estampitas.

Habrá quien diga que el cenagal de corrupción y estupidez que es la política gubernativa es un asunto menor porque lo realmente importante en España es hoy la cuestión catalana. Y añadirá que un gobierno tripartito, prácticamente un gobierno transitorio, casi provisional, no podrá hacer frente a ese problema. Es posible. Pero, en cambio, lo seguro es que el verdaderamente incapaz para gestionar el contencioso catalán es el gobierno del PP puesto que ya lo ha demostrado ampliamente llevando un conflicto más o menos negociable en 2012 a una confrontación sin vuelta atrás en 2016.

Y, en definitiva, queda la hipótesis de las terceras elecciones. Algo perfectamente legítimo y también lógico. Nada de dejarse impresionar por esas afirmaciones de que serán absurdas, ridículas, una vergüenza. En absoluto. La alternativa es decidirse por un mal que se cree menor, pero no es seguro, para evitar un mal que se cree mayor pero tampoco es seguro. El menor puede ser mayor y el mayor puede resultar menor o, incluso, un bien.

En esa decisión reside el liderazgo.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Todos contra Sánchez

En la presentación del libro de Guindos, Rajoy no mencionó a Barberá, ni a Soria. A punto estuvo de no mencionar al presentado. No permitió preguntas de los periodistas, si es que había alguno en una sala atestada de ministros, altos cargos, grandes directores de bancos y consorcios y empresarios del IBEX35, todos con sus séquitos. Pero atacó a Sánchez, a quien culpó, en típico acto de proyección, del bloqueo político, del deterioro general de la situación y de anteponer sus intereses (personales o de partido) a los colectivos.

El enemigo por batir es Sánchez. Coinciden prácticamente todos los medios y casi todos los grandes y medianos comunicadores y, por supuesto, la empresa y la banca. Es una presión permanente y un sonsonete continuo: "Sánchez debe facilitar un gobierno del PP", "todo antes que ir a terceras elecciones". Se suma un coro de socialistas de diversa procedencia y distinto peso, unidos en cuestionar el NO es NO de Sánchez y en buscar alguna fórmula para que la oposición a la que el PSOE debe resignarse sea eficaz y controle de verdad el gobierno del PP. En definitiva, por tanto, el discurso es el mismo de Rajoy, los medios y las demás fuerzas vivas: "Sánchez debe facilitar un gobierno del PP", "todo antes que ir a terceras elecciones".

Acabarán culpando a Sánchez del bloqueo, como ya lo hacen Rajoy y la derecha. Es asombroso que prácticamente nadie recuerde que el culpable real del bloqueo es Rajoy. Su talante autoritario, despreciativo, su rechazo a asumir sus muchas responsabilidades políticas, su problemática actitud frente a la corrupción, lo incapacitan para encontrar aliados. Su negativa a retirarse para facilitar alguna alianza del PP es el cerrojo mismo del bloqueo. El país no se mueve porque Rajoy se niega a irse tras haber fracasado en todo.

La cuestión no es solamente que el responsable del bloqueo, Rajoy, acuse a otro, Sánchez, de serlo, sino que mucha gente lo cree o dice creerlo así. Lo que se está pidiendo, en realidad, es que siga cuatro años más en el gobierno de España un hombre que no lo merece y que no seguiría ni una hora en ningún otro país democrático del mundo. Un hombre que preside un partido imputado en varios procesos penales, algo que tampoco se toleraría e ningún otro país de esos con los que España quiere homologarse. Lo que se está diciendo es que el PSOE, con su abstención, amnistíe la corrupción pasada y admita la venidera. Es difícil creer que sobreviviera de hacer algo así.

¡Todo antes que terceras elecciones!

Y ¿qué es ese "todo" que evitaría las elecciones? Los dicen los derrotistas del PSOE: permitir un gobierno en minoría del PP que, controlado por una poderosa oposición, no podría continuar con su política radical de recortes, merma de derechos, ruina del país y desmantelamiento del Estado del bienestar. Quien esto sostiene no conoce mucho España. En primer lugar, la oposición no será nada "poderosa" porque las malas relaciones entre el PSOE y UP lo impedirán. En segundo lugar, el gobierno (PP con apoyo de C's) estará siempre a media docena de votos de la mayoría absoluta y podrá gobernar en minoría con tranquilidad cuando le plazca, sin derogar sus medidas anteriores. En tercer lugar, quien crea que Rajoy cumplirá cualquier promesa que haga con tal de quedarse en el sillón, no sabe de quién se está hablando.

Además, ¿por qué ese terror a las elecciones? Probablemente se da por bueno el vaticinio de un aumento del voto del PP que, según Arriola, puede llegar a 150 diputados. Estos augurios tienen un valor relativo pues, habitualmente, reflejan solo lo que quienes los hacen quieren que pase. A veces lo quieren con procedimientos retorcidos, por ejemplo, mintiendo. Público trae un análisis ómnibus de varias encuestas y, a su vez, vaticina que: Unidos Podemos perdería 7 escaños en unas terceras elecciones, pero la suma PP+C's quedaría igual en 169. Y es Púbico, el digital de Podemos. Dice más cosas. En concreto, que el PSOE aumentará en votos y escaños (como media docena más), mientras que el PP perderá otros seis escaños y un millón de votos. Si mantiene los 169 es gracias a que C's aumenta ligeramente. Es una lectura que se ajusta más a una idea distinta del impacto de la corrupción en la actividad política. Y cabe hacerla aun más optimista. Es poco creíble, que si el PP baja, suba C's y también lo es que la recomposición del PSOE sea tan escasa.

Las terceras elecciones son, ciertamente, la conclusión de un fracaso, pero carece de sentido querer evitarlo a costa de perpetuar el desgobierno y el desastre que nos han traído aquí.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Los zagueros entran en escena

Los titulares de la prensa de papel suelen tener mucha miga. Quizá sean una de las principales razones por las que se mantienen los diarios de kiosco. En algunos casos son lo único que merece comentario de todo el periódico cuya sola función es hacer bulto para que no parezca una octavilla. No es el caso de El País, cuyos contenidos siguen siendo merecedores de atención, a pesar de su partidismo de derecha cada vez más abierto.

El de hoy es una verdadera mina de hallazgos. Tanto que podemos pasar por alto esa habitual metáfora de convertir a los partidos en personas y dotarlos de atributos humanos como la esperanza, una de las virtudes teologales. De las otras, fe deben de tener mucha; caridad, da la impresión, más bien poca y, si la tienen, es empezando por ellos mismos.

Lo interesante es que el objeto de la noticia, el inicio de las campañas electorales Galicia y Euskadi, pasa a segundo plano. Lo interesante no son las elecciones, sino sus consecuencias para el bloqueo. El bloqueo es lo decisivo y si esas elecciones merecen alguna atención de los medios es porque pueden influir en su evolución. La función de la periferia es ser comparsa de lo que acaece en el centro. Y lo curioso es que los vaticinios del CIS predicen muy escasos cambios. O ninguno. 

Según el CIS, en Galicia vence holgadamente el PP por inverosímil que parezca. Mayoría absoluta conservadora. Galicia, faro de la España eterna, la de los caciques, la instrumentalización de las instituciones con fines partidistas y un sinfín de trapalladas y tropelías. La izquierda, también muy española, fragmentada en tres opciones a bofetadas entre ellas. Tendremos tiempo de hablar de sus peculiaridades, que son muchas: la cohesión de En Marea, la relación con Podemos, el descuelgue del BNGa y el atribulado destino de un Partido Socialista, carcomido por las habituales desavenencias internas de las que nadie entiende gran cosa y que a todo el mundo importan un pimiento.

Siempre según el CIS, en el País Vasco repite mayoría relativa el PNV, sigue EH Bildu en reñida competición con Elkarrekin Podemos y queda muy atrás el Partido Socialista, prácticamente equiparado al PP. Se augura coalición obligada del PNV con algún otro (u otros). Urkullu, que tendría una mayoría absoluta con EH Bildu, ya ha animado a sus coterráneos a "blindar" Euskadi ante el desconcierto que detecta en Madrid. 

Los dos casos tienen interés en sí mismos y por razones distintas. La hegemonía conservadora en Galicia necesita mayor reflexión. Igual que el fraccionamiento de la izquierda en ambos territorios con una diferencia muy notable entre ellas debido a la debilidad de una derecha española en Euskadi y el peso del nacionalismo izquierdas. Pero el vaticinio electoral es el mantenimiento del statu quo y siendo así, no se explica cómo pueden esperar "los partidos" (más bien el periódico) que se resuelva el bloqueo. Y, por si alguna duda cabía, dada la incertidumbre de la posible coalición vasca, Urkullu ya se ha encargado de decir que el PNV no votará a favor de Rajoy en ningún caso.

O sea, se espera que las cosas cambien a base de que no suceda nada. Pintoresco. Y más si se tiene en cuenta que lo que sí puede influir decisivamente en el bloqueo del Estado, esto es, el desarrollo del proceso catalán, ni se menciona. Antes de las elecciones gallegas y vascas, mucho antes, pasado mañana, viene la Diada, a la que Puigdemont ha prometido asistir. Primer president que lo hace. Sin embargo, el único zaguero de la periferia que no actúa de zaguero sino de delantero no influye en las expectativas de "los partidos" a la hora de decidir sobre el bloqueo. Y la Diada puede ser un aldabonazo en la visión española y en la europea de este asunto. 

Puigdemont se presenta a la cuestión de confianza el próximo 28 de septiembre. La tiene segura porque la CUP se ha comprometido a dársela. Calibren: tres días después de las elecciones autonómicas gallegas y vascas, en Cataluña se reafirma un gobierno independentista con mayoría absoluta y una hoja de ruta clara hacia la independencia, mientras en Galicia y el País Vasco están componiéndose gobiernos y en Madrid nadie sabe qué hacer. Porque no hay gobierno. Pero es que tampoco hay Parlamento y, por tanto, oposición.

Y como todo esto es así y por si alguien quiere medir hasta dónde llega el compromiso del PP en la lucha contra la corrupción y esos pactos firmados con C's que eche una ojeada a la información de El Plural, de la que se sigue que en el PP continua el alegre régimen de los sobresueldos. Si las cajas A y la presunta B del partido están sub iudice estos nuevos sobres vendrán de la C, la D o la H, todas ellas presuntas por descontado y nunca mejor dicho. Dado que uno de los que cobra sobresueldos es el señor Hernando, habrá que pensar que el pacto con el bueno de Rivera en contra de la corrupción lo firmó con la mano tonta.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Asomados a las terceras

A veces, al comienzo de algún acto público, cuando ha sucedido alguna desgracia, se empieza guardando un minuto de silencio en señal de duelo y tristeza. Hoy me he regalado a mi mismo uno de jolgorio y bullicio en señal de alegría por la segunda y definitiva derrota del señor de los sobresueldos antes de ponerme con Palinuro. Ya era hora de que este arrogante, soberbio, engreído e inepto personaje mordiera el polvo y de forma humillante.

Durante cuatro inenarrables años, amparado en una mayoría absoluta conseguida a base de mentiras y quizá también de financiación ilegal, este politicastro resabiado de casino de pueblo, forjado en los dogmas del franquismo, gobernó el país como si fuera su huerto trasero. Nombró a una recua de ministros corruptos o incompetentes hasta la saciedad (típicos amigos suyos); sometió la RTVE a sus dictados; ignoró y despreció el Parlamento (de más de cien peticiones de comparecencia, solo acudió media docena de veces); instrumentalizó todas las instituciones; interfirió en todos los niveles de la justicia; amparó, toleró y quizá se benefició de la corrupción de su partido. Su actitud despreciativa hacia la oposición, autoritaria y fascistoide, es la responsable de que solo consiguiera sumar a los suyos los votos de C's y Coalición Canaria. No ser capaz de conseguir el objetivo de la mayoría en esta situación indica una ineptitud fuera de lo normal.

La sesión de ayer, al ser más breve, fue también más ágil y permitió que los oradores actuaran con más naturalidad y soltura reflejando así su verdadera disposición. El sobresueldos rizó el rizo y consiguió estar despreciativo, como suele, a la par que pedigüeño y humillado. La conjunción es difícil, pero nada lo es bastante para un Rajoy que ve amenazado su sillón. En el colmo de la indignidad, llegó a ofrecer a Sánchez un pacto "flexible", o sea en los términos que el PSOE dictara. Todo le vale a cambio de seguir en La Moncloa. Para la derecha la política solo es atractiva si ella gobierna; pero no le interesa hacer oposición. Y en la oposición tiene pinta de quedarse, sin embargo.

Sánchez obtuvo su momento de gloria. Pareciera que la derrota parlamentaria del Sobresueldos se la hubiera infligido él personalmente. Y algo de eso hay, pues se vio obligado a defender su NO es NO frente a una verdadera oleada de gentes que, desde muchas posiciones, presionaba para que se abstuviera y permitiera un gobierno de la derecha neofranquista, la más corrupta de Europa. Sanchez aguantó el tirón y ha emergido como el líder de la izquierda, el único que puede pactar con todos los demás y quien, por tanto, controla la situación.

Ese triunfo personal de Sánchez y la buena posición del PSOE han pillado a Podemos en una posición muy incómoda. No se ha cumplido su primer vaticinio de que habría una gran coalición. Eso era lo que lel partido morado quería para impedir terceras elecciones, aniquilar el PSOE y erigirse en "verdadera" izquierda. No por ello ha pedido disculpas. Como tampoco las ha pedido por otro vaticinio según el cual el PSOE se abstendría para facilitar gobierno del PP. Ni por aquella grosera fórmula de "PSOE-PP la misma mierda es". Todos los más o menos insultantes pronósticos de Podemos respecto al PSOE han sido falsos. Y, al final son los socialistas quienes hegemonizan la izquierda y tienen la centralidad política. Algo así exaspera a Pablo Iglesias, quien reaccionó ayer con un ataque de celos y, luego de unas breves referencias a Rajoy, centró su discurso, a la antigua usanza anguitiana, en atacar al PSOE con agresividad y con amenazas, exigiéndole que se pronunciara por un gobierno de izquierda porque quizá no tuviera otra oportunidad. Resulta absurdo maltratar, zaherir, amenazar a aquel a quien necesitas para salir adelante, pero así es como están las cosas con Podemos. Saben estos que unas terceras elecciones los arrasarán y, a pesar de ello, siguen agrediendo al único partido con el que podrían llegar a algún sitio.

El discurso de Rivera es incalificable. Fue una mezcla de gimoteos con divertidas advertencias y populismo demagógico para consumo de gentes ociosas. A este hombre le pierde el gusto por hacer frases porque, sin duda, alguien le ha dicho que es lo que mejor funciona en los medios audiovisuales. Pero, haciuendo frases se olvida de hilar un dicurso coherente y, al final, nadie sabe a ciencia cierta cuál sea el objetivo de C's, fuera de aniquilar el independentismo catalán.

Por último, un comentario al discurso de Gabriel Rufian. Desde su estructura misma, el parlamento del político de ERC estaba planteado de forma distinta, como una serie de preguntas. Es un estilo conceptista: bueno, breve. Nadie puede responderle porque en el Parlamento español no hay nadie capaz de darle la réplica.

La posibilidad de las terceras elecciones no es disparatada, sobre todo si se confirma el acuerdo entre partidos para no hacerlas en Navidad. Se entiende que los dos emergentes traten de evitarlas como sea porque los sondeos les son desfavorables. Lo que no se entiende, en el caso de Podemos, es por qué ataca al partido con el que quiere aliarse. Si esta actitud se reitera, lo que deben hacer los socialistas es zanjar todo debate con una organización que no inspira confianza porque su dirigente no sabe lo que es la lealtad, e ir directamente a las terceras elecciones.. 

lunes, 29 de agosto de 2016

Glosas a un pacto inútil

Cumpliendo su nueva tarea de correveidile del gobierno, El País sostiene en portada que el pacto entre el Sobresueldos y Rivera está pensado para ganarse al PSOE. Dudo de que esté pensado para eso. No porque no lo esté, sino porque no veo a estos pensando.

En todo caso, desde el momento en que el PSOE se reafirma en su NO es NO, el pacto no sirve para nada. Han tenido que perder el tiempo negociándolo y firmándolo porque no podían permitirse ir al pleno de investidura con las manos vacías, pero hubiera dado lo mismo que firmaran las hojas en blanco o un catálogo de Ikea. Ese pacto está muerto antes de nacer por más que sus signatarios traten de hacer ver lo contrario. Es un cadáver y nada exquisito. Es un cadáver ridículo. Porque es ridículo firmar un pacto anticorrupción con un partido imputado en los tribunales por corrupción y dirigido por un presunto corrupto, cobrador de sobresueldos de caja B.

El presidente sobresoldado está furioso porque, a pesar de esa hoja de papel mojado, no consigue que Sánchez dé su brazo a torcer en pro de la abstención. Por supuesto, es inutil hacerle ver que, si ha sido incapaz de cumplir su propio programa, nadie creerá que ahora vaya a cumplir el de otro. Así que este pacto que tanta tinta mueve podía escribirse en el viento. No tiene la menor consistencia ni posibilidad. Es un despilfarro de dinero y de tiempo de todo el mundo.

No obstante. Veamos algo de su contenido porque este impulsa a algunos a pedir que el PSOE se sume. En el PP es argumentario decir que el pacto es muy parecido -si no igual- que el que firmaron hace unos meses el PSOE y C's, con lo que parece obvio que el PSOE debiera apoyarlo. Como todo lo que sale de alguna cabeza pepera, el razonamiento no puede ser más necio: porque si el PSOE debe apoyar hoy un pacto entre el PP y C's porque es igual al suyo, ¿por qué el PP votó en contra de aquel en primer lugar? Parece un argumento de verdaderos idiotas, ¿verdad? Lo es.

Tampoco es cierto que los dos pactos sean iguales ni mucho menos. Léanlos. Verán ustedes que este es mucho más conservador y antipopular que el anterior. Solo por citar un factor: allí donde el primer pacto prometía revisar los Acuerdos con la Santa Sede, este otro lo omite. Y así todo: es un pacto reaccionario. Dice Rivera que, aunque no sea el pacto ideal, sirve para desploquear la situación en españa. Falso. El pacto no sirve para nada. Ni para desbloquear la situación. Si el Sobresueldos y Rivera se hubieran reunido a jugar al dominó habrían perdido menos el tiempo.

Dicen los de Podemos que ese pacto demuestra a posteriori cuánta razón tenían al votar "no" a Sánchez en la investidura anterior porque, como se ve ahora, C's acabaría haciendo pareja con el PP. Otra mentira tan obvia como las del PP, con el que Podemos cada vez tiene más cosas en común por su común odio al PSOE. El pacto no es el mismo, dicho queda. Por tanto, las situaciones no son equiparables. Y, en todo caso, el voto "no" a Sánchez en la primera investidura no fue por el pacto con C's, sino porque en Podemos manda Anguita e Iglesias no es sino una marioneta en sus manos. Y mientras Anguita mande, con su viejo jefe de filas e intelectual orgánico (mucho más orgánico que intelectual) Monereo, el mundo no verá alianza alguna de PSOE y Podemos. Este está obsesionado con el sorpasso, único factor que daría algún sentido a la también inútil vida de Anguita y sus anguitillas.

La diferencia entre los dos partidos emergentes, C's y Podemos (ambos destinados a hundirse si hay terceras elecciones) es que, mientras el primero encaja bien las críticas y entiende que es función de los opinadores enjuiciar su actos, los de Podemos reaccionan con verdadera histeria de fanáticos. En cuanto asoma una crítica al amado líder en Twitter o a cualquiera de sus pintorescos dirigentes, salta una tromba de trolls recurriendo a todo tipo de descalificaciones, infundios y calumnias. A mi me pasa bastante: se lanzan como enjambres de avispas rabiosas, acumulando ataques de cualquier clase, insultos personales (son siempre agresiones ad hominem, nunca un intento de razonar o contraargumentar), puras mentiras con ánimo de linchadores. Se suman algunos publicistas y periodistas militantes o muy próximos a Podemos, respaldados por su organización y sus periódicos y televisiones u otros medios desde los que actúan. Gente incalificable a la que no le da vergüenza sumarse a un intento de linchamiento colectivo a un hombre solo protagonizado por una turba de analfabetos.

El fracaso de este pacto que los de Podemos ya se prometían sería también admitido por el PSOE los ha dejado exactamente en donde siempre han estado: en la pinza con el PP para tratar de deshacer al PSOE. Pero, viéndose a punto de unas terceras elecciones en las que se les anuncia un fuerte descenso en votos, están desesperados porque los socialistas no responden a sus arrogantes vaticinios.

Y, sin embargo es bien sencillo: si el PSOE se cierra en el NO es NO y no hay modo de que se forme un gobierno del PP, que sea Podemos quien se abstenga el martes. Es lo que le pide el cuerpo: la sempiterna pinza de los comunistas contra los socialistas.

domingo, 28 de agosto de 2016

Hasta aquí hemos llegado

NO es NO. Desde el principio los agudos zahoríes ya sabían que Sánchez se abstendría (si no votaba "sí") y permitiría un gobierno del PP porque en el fondo, bien lo saben los dioses y el espíritu de Lenin, son la misma mierda. Para el caso de que Sánchez se mostrara reacio, los augures contaban con la artillería pesada del PSOE, los budas, las vacas sagradas y sin consagrar. Un formidable equipo de presión respaldado por todos los medios de comunicación de masas, exhortando, exigiendo en realidad, la abstención del PSOE a favor de un gobierno del PP por razones de Estado, por el superior interés de España y, puestos ya a mentir, también del PSOE.

Cómo pueda propiciar los superiores intereses de España la continuidad de un gobierno corrupto e incompetente que ha destrozado el país es un misterio insondable. ¿Qué idea de España tienen los defensores de la abstención? Permitir un gobierno cuya única misión acabaría siendo obtaculizar la inevitable derogación de sus anteriores arbitrariedades legales carece por completo de sentido. Propugnar que gobierne España quien no ha conseguido entenderse con nadie más que con su pintoresco partido y un mohíno C's, ya arrepentido de su inútil claudicación es algo asombroso. Poner el país en manos de un partido que este otoño comienza una procelosa aventura procesal sin duda repleta de escándalos revela una inconsciencia rayana en lo patológico.

Nadie daba al comienzo un ochavo por Sánchez, atribulado líder con escasos apoyos entre los suyos y muchos frentes abiertos. Al final, ha recuperado terreno, se ha fortalecido, ha impuesto la decisión del NO, ha revigorizado su partido, ha acallado las disidencias internas y externas. Y ha dejado a Podemos agarrado a la brocha gorda de sus descalificaciones por razón del supuesto derechismo y neoliberalismo de un PSOE más cerca del PP que de la izquierda. Si el país puede librarse del gobierno de Rajoy es gracias al PSOE y a nadie más.

El presidente de los sobresueldos se sube por las paredes con tanto estilo como cuando camina. Tres o cuatro veces dice que ha llamado a Sánchez y este no se le pone al teléfono. Que le mande un SMS, por ejemplo: "sé débil, Sánchez" o "sé patriota, Sánchez" o "ten sentido común, Sánchez" o "no seas Ruiz, Sánchez". En el fondo, es lógico. ¿De qué iban a hablar en privado que no se hayan dicho en público? Eso del teléfono funciona si hay algo de qué tratar. Si no lo hay, es ridículo. Sirve para llorar al estilo del burócrata caído en desgracia: el jefe no me coge el teléfono. En fin. Aquí no hay para más. Como sabemos todos.

En cuanto a la expectativa de un gobierno de izquierda para impedir nuevas elecciones, las cosas están como siempre. Si yo fuera de los partidos emergentes, no las querría en absoluto. Si fuera de los dos dinásticos, sí. Para el PP es un mal menor: elecciones antes de que gobiernen los detestados socialistas. Para estos es un bien con su riesgo. Mucho mejor que un gobierno de izquierda con un Podemos que votó "no" a la anterior candidatura de Sánchez y pretende ahora el espaldarazo de que el PSOE lo admita en el gobierno al tiempo que trata de convertirlo en su rehén. El maquiavelismo es un escorpión que se muerde la cola.

Palinuro se fiaría más de una alianza con los indepes catalanes, más leales que los de Podemos. Solo que exigen convocatoria del referéndum catalán y no parece que el PSOE actual vaya a renunciar a su patriótica negativa, aunque debiera porque es negativa, pero no es patriótica.

En las circunstancias, las terceras elecciones son la opción más prometedora para la gobernación de España pues con estos retales no sale un paño para cubrir las vergüenzas de un sistema que ha llegado hasta aquí prácticamente en estado de colapso.

sábado, 27 de agosto de 2016

Definitivamente, elecciones

Es lo más sensato, visto cómo viene el personal de las vacaciones.

El secretario general de Podemos, Iglesias, en una entrevista en la SER se expresa con la arrogancia y la agresividad que lo caracterizan y siempre, claro, cargando contra el PSOE, su verdadero adversario. Al parecer, el PSOE tiene que "aclararse", como si, a) no hubiera dejado claro que NO es NO; y b) él fuera un prodigio de claridad.

Pero hay más. Esas declaraciones ignoran las reglas no escritas de la competencia partidista. Personalmente me da igual, pero es difícil dejar de pensar que cuando se habla de conflictos internos en otros partidos lo que se quiere es azuzarlos. Y se consigue el efecto contrario: los militantes que se ven agredidos porque un extraño pretende meter cizaña entre ellos, cierran filas. Sobre todo, cuando se cruzan esas líneas, se entiende que los demás puedan decir lo mismo o peor de tu partido, en donde hay divergencias políticas muy profundas y conflictos orgánicos de todo tipo que llegan a lo judicial.

Insta Iglesias a que se sepa la "posición oficial" del PSOE, como si no la hubiere hasta donde es exigible, esto es, la votación de investidura. Más allá, el PSOE tiene tanta obligación de dar a conocer su "posición oficial" como de hacerse budista. Pero, no importa. Pues se reputa obvio que el PSOE vacila, Iglesias le exige, con cierto achulapamiento que "deje de marear la perdiz".

Nadie en su sano juicio diría que quien ataca con tanta inquina como escaso sentido común a otra organización diga la verdad cuando afirma estar proponiendo y deseando una alianza con ella. Máxime si hace tres meses votó en contra junto al PP haciendo con ello posible que el Sobresueldos siga desgobernando este país y machacando a su gente. Es absurdo sentarse a negociar nada con quien solo desea tu destrucción. Así pues, aunque Palinuro siempre defendió la alternativa de coalición PSOE-Podemos-indepes catalanes, se desmarca de la propuesta. No por los indepes, que son de fiar, sino por los de Podemos, que no lo son porque ahí manda uno que habla y enreda, escondido, entre bambalinas, sin presentarse personalmente: Anguita.

Como están las cosas de envenenadas y sin estilo ni formas, lo mejor son las terceras elecciones. En esas va a jugarse de verdad la cuestión de la hegemonía de la izquierda. En el resto, quizá no haya muchos cambios. Los indepes seguirán más o menos como están, pero el proceso independentista se consolidará. Y eso es lo único real y positivo que está pasando hoy por hoy.

sábado, 20 de agosto de 2016

El chantaje tonto

La contumacia de este hombre no conoce límites. Está aferrado al cargo -que le viene ancho- con uñas, dientes y balbuceos. Y dispuesto a hacer lo que sea, decir lo que sea, firmar lo que sea por quedarse en él. Tras reírse de Rivera en sus inexistentes barbas, le ha firmado el pacto pedido. Todos dan por descontado, empezando por él mismo, que no cumplirá nada de lo comprometido. Nada. Carece de palabra, como ya reconoció en el arranque de aquella infausta Xª legislatura, cuya obra ahí queda, esperando la piqueta. Pero Rivera está exultante. Tanto que se permite el lujo de ser generoso y acepta no suprimir de cuajo las diputaciones sino recortarles los presupuestos. En cambio es firme en exigir que los imputados (ahora "investigados") dejen sus cargos ipso facto. Y eso lo dice con el pacto en la mano que han acordado dos equipos negociadores, el de C's y el del PP en uno de los cuales, el segundo, según parece, hay un par de negociadores que bordean la imputación.

Ese pacto no es si no una hoja de parra para tapar las vergüenzas de C's, volviendo sobre su palabra (es endémico; aquí las palabras no valen nada) y transigiendo en un pacto con el partido procesado por corrupción, con un presidente que tiene un ojo en la poltrona y otro en el banquillo, según se desarrollen los inminentes procesos judiciales, escándalo tras escándalo.

Los medios siguen empleándose a fondo a favor de Rajoy. Todos dan por bueno su chantaje: o es él presidente o vamos a terceras elecciones y, fíjense ustedes, en Navidades. Fatalmente el 25 de diciembre. Una poderosísima razón para atosigar a Sánchez, sacándole una abstención aunque sea in extremis. Hasta los medios críticos, como Público se hacen cruces del espanto de a dónde piensa llevar el país este irresponsable: Ana Pastor denigrada, el Rey, salpicado. Terrible lo de este hombre. ¡Qué falta de respeto a todo lo que dice tomarse en serio: la Navidad, la Monarquía y la Mujer! Todo a los pies de los caballos. O a los suyos y él sabrá a qué tipo de equino pertenecen. Es desconsolador ver a tantos medios bailando al son harto torpe que toca el presidente de los sobresueldos. Quizá se reporten recordando que la señora Pastor no es más que un busto parlante por cuya boca habla Rajoy y el Rey ya es mayor para buscarse la vida.

En el PP, la noticia se ha convertido ya en un arma potente para lanzar a la cabeza de Sánchez. La idea -si puede hablarse así- consiste en culpabilizar a Sánchez del hecho de que, con sus decisiones Rajoy condicione el día concreto de unas hipotéticas elecciones con la finalidad, descaradamente socialista, de amargar el turrón a la parroquia. Es una estupidez tan grande que cuesta imaginar a alguien sosteniéndola. Pues ya hay dos dirigentes que la han expuesto: nuestro hombre en Barcelona, Albiol y la ratita hacendosa, Sáez de Santamaría. El uno, un gigante y la otra casi una muñeca, dos extremos opuestos en la gama anatómica humana. Opuestos en lo anatómico; en la inteligencia ambos coincidentes en uno de los extremos. Adivinen cual.

Es obvio que Rajoy lleva meses maniobrando. En realidad, lleva años, desde que inició su ya larguísima carrera política, empezada, precisamente en una diputación. Es un veterano, un supeviviente, un maestro en el regate corto. La lectura cotidiana del Marca da pericia. Estos días está esmerándose. Le ha llevado ocho meses presentarse a la investidura. Calculen los que pretende que pasen sin gobierno y échense a temblar. El hombre sabe que, de contar los tiempos como él hace y los medios le corean, de no salir él elegido, habrá elecciones el 25 de diciembre. Claro que le importa una higa y menos aun el papel del Rey que tendrá que hacer el ridículo en el día de reflexión. Y claro que le encantaría que este cálculo suyo, este chantaje, hiciera efecto y todos se plegaran a sus designios, consistentes, como dijo Sánchez, en gobernar sin oposición.

Lo que sucede es que es un chantaje tonto. Porque no es él quien decide lo que pase después de su previsible fracaso, sino el Rey. Hay otras opciones antes de convocar nuevas elecciones. Varias. Unas más razonables que otras como siempre, pero varias. Por haber, hasta hay la posibilidad de un pacto PSOE-Podemos-C's si estos últimos cambian de aliado, cosa en la que tienen experiencia. Igualmente posible si los dos gallos, Rivera e Iglesias, dejan de mirarse de reojo, ahora que ya han visto que están en el mismo barco: el de evitar las terceras elecciones. También está la opción PSOE-Podemos-Indepes que Palinuro ha defendido siempre, sin perder de vista sus complejidades. En definitiva, Rajoy no es el demiurgo de la política española sino que en menos de dos semanas, si el PSOE se mantiene en el NO es NO, puede pasar a la condición de espectador no solo incompetente -que eso ya lo es ahora- sino también impotente.

Por supuesto, es posible que, a causa de la incapacidad de la izquierda para entenderse, se cumplan los planes del presidente de los sobresueldos y haya elecciones el 25 de diciembre. Él cuenta con la abstención y con la idea de que esta daña sobre todo a la izquierda. Pero, en este caso la provocación es tan evidente, y la mala fe tan patente y detestable que es muy probable haya una respuesta que nadie espera. Por poder, en este momento, puede pasar de todo.

Lo que no ceja es la campaña de los socialistas abstencionistas. Son gentes con influencias y todas quieren ver un gobierno del PP. Acaba de añadirse, al parecer, Susana Díaz, pidiendo la abstención con el argumento de acelerar tiempos y empezar ya a derogar leyes de la derecha, como la ley de educación o la reforma laborar, antes de fin de año. Es buen argumento. Suena bien a oídos de gente de izquierda. Pero está sacado de la pura ignorancia o algo peor. Si hay un gobierno del PP, tendrá, en principio, 169 o 170 esscaños, a falta de media docena para la mayoría absoluta. Conociendo la capacidad de marrullería del presidente y el filibusterismo resultante, eso de derogar leyes así como así va a ser muy complicado. Y va a eternizarse en embarullados trámites. Eso, la Ratita Hacendosa lo borda. Se dirá que es juego parlamentario ordinario y hay que atenerse a él. Y se añadirá que peor sería la situación si, tras las terceras elecciones, aumentara la mayoría del PP.

Todos son imponderables. Pero hay un asunto cierto del que, según se ve, todos los dirigentes, los políticos, los intelectuales orgánicos y los consejeros áulicos se olvidan de modo sistemático: la corrupción. España no puede seguir gobernada por el mismo partido y el mismo presidente que han generalizado y amparado la corrupción y, en muchos casos, se han beneficiado de ella. Eso es ridículo.

La irresponsabilidad de los abstencionistas socialistas alcanza un grado superior cuando se aborda la cuestión del referéndum catalán, en realidad, de la independencia de Cataluña. Igual que la democracia española no puede regenerarse devolviendo el poder al partido responsable de la degeneración, tampoco la cuestión catalana podrá resolverla el partido que la ha instrumentalizado para sus fines y la ha azuzado cuanto ha podido. En realidad los socialistas abstencionistas desean a la derecha en el poder -aunque sea corrupta- porque coinciden con ella en su idea de la nación española y de ella esperan un gobierno contra Cataluña. Por eso la apoyan.

NO es NO.

sábado, 16 de julio de 2016

La almoneda de La Moncloa

Con tal de mantenerse en el poder, el  presidente de los sobresueldos es capaz de bailar una sardana en gayumbos. Ya desde el segundo día de su mandato se vio que carecía de dignidad. En el primero viose que no tenía palabra y en el tercero que tampoco tenía luces. A pesar de todo se mantuvo, envuelto en el descrédito, habiéndose descubierto que trincaba pasta de origen dudoso mientras predicaba que la población moderase sus ingresos y enviaba SMSs de apoyo a sus amigos delincuentes. Su fuerza fue su mayoría absoluta en el Parlamento. Con sus 186 jabalíes podía gobernar con mayoría aplastante, permitiéndose ignorar a la Cámara e incomparecer siempre que no le apetecía ir, que era siempre. 

De este modo, sin dignidad, sin vergüenza, sin luces, nada extraño es que tampoco hiciera amigos. Y así pasó esa X Legislatura, en medio del bochorno general de ver un país gobernado por un tipo de catadura intelectual y moral detestables que, además, no sabía, ni quería, ni se atrevía a hablar en público. 

El personaje hace ahora caso omiso del generalizado rechazo que provoca en la población, cosa que se muestra a cada tortazo que le atizan  cuando se empeña en pasear en civil por unas ciudades a las que ha saqueado y esquilmado. Y, al forzar su candidatura, demuestra que ni para político vale porque no vale aquel que entre 213 colegas de oficio es incapaz de encontrar uno solo que lo apoye.

Por estos motivos,  soslayando los innúmeros problemas y objeciones a que se presente de nuevo a unas elecciones uno que solo puede perderlas, el Sobresueldos ha dado orden a su fiel guardia pretoriana de que ofrezca en almoneda todo lo que pueda servir para allegarle voluntades. Y todo es todo: está dispuesto a sacrificar a sus colaboradores, a modificar y anular todas las leyes de las que tan orgulloso decía estar, a reformar una Constitución que ayer mismo reputaba intocable, a revisar su famosa reforma laboral, a dar a la oposición la presidencia del Congreso y hasta a hacer vicepresidente del gobierno a Rivera en lugar de la Ratita Hacendosa. 

Todo, con tal de no eliminar el verdadero obstáculo a cualquier tipo de acuerdo o salida para esta situación de bloqueo que raya en una farsa de la comedia del arte: él mismo.

viernes, 15 de julio de 2016

La centralidad política

Lo decía ayer Palinuro y lo reitera hoy: el único partido en posición de centralidad política es el PSOE. Supongo que algo así debe de picar en Podemos, en donde llevan dos años hablando de conseguir esa centralidad que juzgan suya por derecho de conquista. Pero solo queda rascarse porque, a pesar de las malas circunstancias por las que ha pasado, el PSOE sigue siendo imprescindible en cualquier alianza de gobierno que se postule. Con el PSOE son posibles todas las configuraciones de gobierno, (en principio); sin el PSOE o contra él, ninguna. Envidiable posición, aunque cuajada de dificultades y problemas.

En Podemos, fieles a su tendencia de simular un peso del que carecen, apremian a los socialistas a elegir entre aliarse con el PP o formar un gobierno de izquierdas, es decir, aliarse con ellos. Un dilema inexistente, pues el PSOE rechaza de plano la primera opción. No importa, Anguita, el profeta que más veces ha tomado sus deseos por realidades, sostiene que se dará la gran coalición. O sea, el PSOE ya ha elegido y solo queda ir al sorpasso, si no ahora, en las próximas elecciones. Pura clarividencia. Que Podemos esté fragmentado ya antes de comenzar la legislatura al parecer no preocupa. Pero el hecho es que se configuran cinco tendencias: Podemos-vieja-guardia, realquilados de IU, comuneros catalanes con exigencias referendarias, valencianos de Compromís y, quizá las Mareas. En esa situación -en la que ya se preanuncian enfrentamientos al estilo de la Vida de Bryan- los morados ganarían más con una actitud más realista.

A su vez Rajoy, a quien ya ve todo el mundo como el primer y principal obstáculo a un desenlace de este bloqueo, ha tardado veinte días en entender que no cuenta con apoyo alguno en el Parlamento. Innecesario decir que ser incapaz de encontrar aliados es la prueba más clara de la ineptitud política. En otros veinte días habrá digerido el dato y tirará la toalla como hizo el 20 de diciembre, por incomparecencia. El que ha gobernado autocráticamente durante cuatro años y lleva medio en funciones, quiere seguir siendo presidente pero no está dispuesto a mover un dedo para lograrlo. En el fondo, lo que quiere son terceras elecciones porque dicen los arúspices que, de producirse, le darían mayoría absoluta, esa sin la cual las derechas no saben gobernar. En breve: no está dispuesto a irse salvo con los alguaciles.

El discurso de C's se ha hecho inaudible. Mantienen el "no" al PP en primer vuelta y pasan a la abstención en segunda. Quieren hacerse a un lado, pero facilitando las cosas al PP.

A la inversa, los indepes catalanes, por boca de Tardá, han dejado meridianamente claro que no apoyarán gobierno alguno de Madrid que no sea de izquierdas y por tal ha de entenderse, en la lengua de Ausiàs March, uno partidario del referéndum.

Es grande la responsabilidad del PSOE, el de la centralidad política con los resultados peores de toda su historia en la segunda restauración. La situación es complicada, pero no imposible de resolver. Depende de la capacidad de negociación de las partes. El peor adversario lo tiene el PSOE dentro de sí mismo o en sus aledaños. Los barones de las marcas periféricas, los jarrones chinos, ahora acompañados de teteras y bandejas de Sèvres, los grandes comunicadores bien avenidos con el gobierno, tratan de forzar la mano de Sánchez, convenciéndolo de la necesidad de abstenerse y dar paso a un gobierno del PP. Argumentan asimismo que aquellos resultados electorales no legitiman al PSOE para gobernar. Ese criterio solivianta a la militancia y al electorado, las bases sobre las que Sánchez debe apoyarse para mantener su negativa al PP en cualesquiera circunstancias.

Es posible evitar terceras elecciones y licenciar al gobierno del PP. Depende del PSOE.