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miércoles, 17 de enero de 2018

Entre prófugos anda el juego

Mi artículo de elMón.cat de hoy (día D), titulado Quién está fuera de la ley. No abusaré de la paciencia de las lectoras y me limitaré a decir que, a mi modo de entender, el que está aquí fuera de la ley es el gobierno de España. Y de todas las leyes, las naturales, las humanas y, por si existieran, las divinas. Fuera de la ley en España está hasta la ley. Porque viene impuesta por un gobierno que está fuera o por encima o al margen de ella y no la respeta prácticamente nunca.

Y si de prófugos va la cosa, los hay legítimos e ilegítimos. Puigdemont es un prófugo legítimo porque lo es de una justicia que actúa injustamente. Todas las exigencias de que Puigdemont venga a ser investido presencialmente tratan de fabricar una victoria de la causa unionista con una imagen del presidente entre rejas, de indudable impacto político (lo que se busca) pero un desastre jurídico. Eso buscan las propuestas más ladinas que le tienden una trampa a sabiendas y las más ingenuas y, sin duda, bientintencionadas, que parten de una ilusión: la de que España es un Estado de derecho.

El verdaderamente prófugo a los ojos de la ley humana, la natural y la divina es el presidente del gobierno que ha organizado este monumental desastre por no haber dimitido cuando le tocaba, al comienzo de su mandato, en el momento de declarar que no cumpliría su programa electoral sino su deber, lo que él omnímodamente consideraba su deber, habiendo prometido a los ciudadanos lo contrario.

La versión en castellano


Quién está fuera de la ley


Una vez los candidatos electos el pasado 21 de diciembre hayan tomado posesión de sus actas, el Parlament pasará a elegir un gobierno. La investidura de su presidente podrá hacerse por vía telemática, dado que no hay norma que lo prohíba. El gobierno central, la oposición unionista (ciudadanos, socialistas y populares), los medios de comunicación, el Ibex35, que forman en el mismo frente reaccionario del bloque del 155 (B155) lo niegan. Los tertulianos que tienen en nómina también lo niegan. Igualmente lo niegan los letrados del Parlament.

Pero la decisión ha de tomarla el propio Parlament en uso de su soberanía, no vinculado por ninguna de las instancias anteriores. Y es perfectamente legítimo y legal que el Parlamento decida proceder a la investidura telemática del Presidente Puigdemont. Si tal cosa se produce, Mariano punto Rajoy avisa de que lo impedirá a través de los poderes del artículo 155 que seguirá en vigor. ¿Prevé tales poderes el artículo de marras? En absoluto. Entonces, ¿por qué impide la investidura telemática de Puigdemont?

Porque le da la gana, y torciendo el significado de la norma.

No hay fundamento legal ni racional alguno para impedir la investidura telemática y la prueba más evidente es que puede darse de hecho en contra de la voluntad originaria del gobierno que ya había anunciado que se opondría a la decisión del Parlamento. Al comprender que eso es absurdo y que no puede oponerse a la decisión en sí misma, el gobierno ha desplazado su negativa a la aplicación de la decisión. El Parlamento puede decidir la investidura telemática, pero Rajoy no lo permitirá porque no le da la gana.

No hay otra razón. La aplicación del 155 es puro despotismo, arbitrariedad y dictadura personal del presidente de los sobresueldos. El decreto de aplicación del 155 dice que este quedará sin efecto cuando sea investido el presidente de la Generalitat. El modo de evitarlo es no aceptar la investidura, darlo por no investido y sostener que solo se admite la investidura presencial siempre porque a él le da la gana.

Forma parte del saber convencional constitucional en Occidente que las Constituciones son frenos al poder o no son nada. Con el artículo 155 queda claro que la Constitución de 1978 no es nada puesto que ella misma se anula a través de uno de sus artículos que la deja en suspenso y elimina las trabas al poder despótico de un solo individuo. El 155 en el fondo y aunque pueda parecer absurdo, es un artículo anticonstitucional si bien no es eel único absurdo que contiene este documento tan alabado en los discursos como inoperante en la práctica.

Para nada sirve una Constitución que permite un poder absoluto en manos de quien no tiene escrúpulos de tiranizar a una nación sometida por la fuerza bruta a base de saltarse los resultados de las elecciones, perseguir impunemente a las personas, destituir gobiernos democráticamente elegidos y cerrar parlamentos a su capricho, sin dar cuenta a nadie. Lo ayudan en el siniestro empeño unos medios comprados y sometidos a sus designios y unos jueces cuya actuación coincide en la línea de persecución inquisitorial de los adversarios del poder político a cuyo servicio están y por cuya impunidad velan, como ese Tribunal Constitucional que suspende la comisión de la Generalitat encargada de investigar la brutalidad policial del 1 de octubre.

Hasta ahí el Estado de derecho del B155 del triunvirato Rajoy, Sánchez, Rivera, dispuesto a restaurar el franquismo en toda su sórdida miseria.

Dice Rajoy que el prófugo de la justicia Puigdemont, debe retornar a España a la investidura presencial. Es una consideración típicamente farisea pues se trata de una trampa para detenerlo ilegalmente, como está pasando con los otros presos políticos, y a continuación exhibirlo como un trofeo en un acto de venganza que convertiría el franquismo del B155 en puro fascismo. Quiere humillar a Cataluña encadenando en público a su máximo legítimo representante. La presencia de Puigdemont en Bélgica, fuera del alcance de la arbitrariedad española, es la prueba más contundente de la deriva dictatorial, franquista de la situación política en España y Cataluña

Puigdemont no es un prófugo de la justicia. La española retiró la orden de busca y captura en su día, sabedora de que la justicia belga, que sí corresponde a un Estado de derecho y no a una dictadura como aquí, no concedería la extradición o y si la concedía, impediría que se le juzgara por los delitos que unos jueces complacientes se inventan al servicio del poder político.

En realidad, el único prófugo de la justicia en el Estado español es el propio presidente de un partido procesado en diversas causas, con más de 1.000 procesados, entre ellos tres exministros, acusado de cobrar sobresueldos de la caja B del partido y de avalar las cuentas de un presunto delincuente en Suiza. Igual que la única ilegalidad están cometiéndola un gobierno y unos jueces que impiden el normal funcionamiento de unas instituciones cuando el resultado de las elecciones no es el que ellos quieren.

domingo, 14 de enero de 2018

Daos presos, ilusos

Hay que prestar atención a la semiótica. La portada de El periódico recuerda los carteles de "Se busca", despide un tufo a comisaría. En este caso, española, porque el diario es reciamente unionista, como su rival La Vanguardia. Añade que Puigdemont está cada vez más solo. Sintetiza el odio al independentismo del que viene cargada la prensa española. 

El B155 dispone de una formidable división mediática que recuerda la famosa Brunete mediática de los años 90. Y la deja muy chica. Ahora no hay excepciones. Todos contra Cataluña empleando todos los medios. Todo por la Patria. La idea sigue siendo no negociar, no pactar nada; sofocar el independentismo al coste que sea. 

Baño de realidad reza el titular con esas connotaciones semióticas señaladas de los más buscados o los cabecillas vencidos. Pero es imposible ocultar el fondo verdadero del mensaje: la realidad es la cárcel, las multas, los procesos, los embargos. La realidad es la represión. Pero esa es una realidad que nadie acepta, ni siquiera quienes la aceptan. La represión no se acepta porque es represión y fracasa siempre, incluso cuando triunfa.  

El baño de realidad se verá en tres días, cuando se constituya un Parlament telemáticamente y ese Parlament empiece a debatir si la investidura también es telemática. Cosa perfectamente legítima y legal sin que haya argumentos de peso en contra. A reserva de los que esgriman los letrados del Parlament que, sobre ser discutibles, no son vinculantes. 

Interferir en el normal funcionamiento de las instituciones catalanas cuya recuperación es esencial para los independentistas, como señala Junqueras es un desatino porque solo puede hacerse invocando otra vez el 155. Lo que abocaría al país a unas elecciones nuevas que, en principio, nadie quiere. 

Aun en el caso de que la recuperación de las instituciones hubiera de hacerse invistiendo otro candidato al presidente que ya lo es legítimamente, la situación no se resolvería pues el govern republicano entraría en conflicto desde el minuto uno con el gobierno central monárquico que volvería a invocar el 155. Situación de ilegalidad patente. Incapacidad del gobierno para resolver la cuestión pacífica y democráticamente. Había una crisis constitucional larvada que el proceso constituyente catalán ha puesto en evidencia.

Porque, además de un conflicto territorial, hay otro sobre la forma de gobierno.

Y la represión no es la vía para resolver ninguno de los dos.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Task Force

España no es un Estado de derecho sino un Estado de hecho. El gobierno ha suspendido la Constitución con el beneplácito de la mayoría de la oposición formalmente para una parte del territorio, materialmente para todo él. La norma suspensiva es ilimitada en tiempo y espacio.

El poder prescinde de formalidades institucionales, comisiones, comités, consejos y se ejerce por la vía personal. El presidente y sus dos aliados forman un triuvirato de acción. A veces deciden crear un grupo de trabajo, una task force, de acción inmediata, según sean las circunstancias, como este acuerdo bilateral Rajoy/Rivera de mantener el 155, la norma de plenos poderes (compartidos, según se ve) de la dictadura. Seguro que este acuerdo levanta celos en el PSOE, excluido de tan trascendental decisión con la que, además, está de acuerdo. En desagravio, habrá nueva foto de a dos, Rajoy/Sánchez o una del triunvirato en plena gloria. El otro partido de la izquierda, Podemos, no suele ser invitado a estas reuniones del mando, aunque su relación con el 155 tampoco es enteramente antagónica, a pesar de su recurso de inconstitucionalidad. Había que recurrirlo, sí, pero en el fondo su aplicación era comprensible por la tozudez de los indepes. 

No gustaron a los triunviros los resultados de las elecciones y no quieren aceptarlos, así que: 155, los presos siguen en la cárcel con sus derechos políticos negados y los exiliados en el exilio en idéntica condición.  

¿Se pueden constituir Parlament y govern en estas circunstancias? Parece poco probable. Sobre todo porque, aunque los indepes aceptaran integrar los órganos sustituyendo a los encarcelados y presos, la situación que se crearía, con una Generalitat dirigida desde el exilio y la cárcel, sería inviable y justificaría el mantenimiento del 155 con la única perspectiva de volver a convocar elecciones que darían un resultado igual o superior del independentismo.  

Raro mérito el del presidente M. Rajoy, ha arruinado el país y lo ha hecho políticamente inviable.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

España Potemkin

Mi artículo de hoy en elMón.cat, titulado El país Potemkin. El contenido, sencillo, es una metáfora. España no es un Estado de derecho ni una democracia. No solo porque no quiera sino y, sobre todo, porque no sabe ni puede. El país se ha gobernado siempre así, el Estado ha sido siempre patrimonio de una oligarquía nacionalcatólica, autoritaria, ridículamente imperial y corrupta que no entiende de imperio de la ley, juego limpio, división de poderes, primacía del Parlamento, responsabilidad de los políticos, libertad de expresión, etc., todo lo que constituye un Estado de derecho. Los esfuerzos de la ideología oficial, propalada en todos los medios, por presentar el Estado español -incluso con presos y exiliados políticos- como un Estado democrático de derecho homologable con algunos cirvumvecinos al Norte, Este y Oeste, son vanos. Todo lo más, esta vieja e irreformable estructura oligárquica, heredada de siglos anteriores y exacerbada por el franquismo, llega a ser un remedo, una imitación, que tiene de aquella forma de Estado las bambalinas. Es la escenificación que, según cuentan algunos, hacía el ministro Potemkin, cuando la Zarina viajaba, por ejemplo, por el Dniéper: llenaba las riberas de escenarios de cartón piedra que mostraban felices y prósperas aldeas y sonrientes mujiks. Las llamadas "aldeas Potemkin". España es una aldea Potemkin. Gobernada por los dignos herederos de Franco. Allí donde este puso en pie un remedo de  Estado (en lugar de una junta de militares rebeldes), una ficción, un Estado Potemkin, sus herederos, más audaces, recurren a un Estado de derecho Potemkin.

La versión castellana.


El País Potemkin


Al explicar el resultado de las elecciones de 21D, el gobierno español dice que el fracaso del PP no es de M. Rajoy, quien no estaba examinándose en Cataluña. Que el presidente de los sobresueldos casi fijara allí su residencia durante la campaña y fuera abucheado en las calles repetidas veces no quiere decir nada ni es indicativo de nada. Rajoy no se presentaba. Se presentaba Albiol. Al que el descalabro tampoco debe de afectar porque no dimite. Sabido es que en el PP no dimite nadie, haya hecho o dejado de hacer lo que haya hecho o dejado de hacer. 

El PP no es un partido con sensibilidad democrática. En realidad, no es un partido al uso sino más bien una presunta asociación de malhechores, como dicen los jueces y en las asociaciones de malhechores nadie dimite. Y menos por unas elecciones. En definitiva, tampoco celebran elecciones. Y, cuando lo hacen, se financian ilegalmente y se ganan con trampas

Ni con trampas se han podido ganar en Cataluña y eso parece trastocar todas las teclas del bloque del 155. El gobierno y el Estado español no son un gobierno ni un Estado normales sino unos remedos, unas falsificaciones. Así como el partido gobernante no es un partido sino una asociación de malhechores, el gobierno no es un gobierno sino una oligarquía arbitraria dedicada al saqueo del país que dice administrar y el Estado tampoco es un Estado sino una monarquía tiránica impuesta por un dictador y que solo se mantiene de pie por la imposición y la violencia, mal unida en sus tierras y mal llevada por sus gentes

La idea de que España es un Estado de derecho y un Estado del bienestar avanzado homologable a los de su entorno que propalan los medios de comunicación, los menos fiables de Europa, según dictamina la Comisión Europea, es tan falsa como todo lo demás. Tiene la apariencia de un Estado de derecho y de bienestar, pero se le ve enseguida el engaño cuando el que más presume de ello, Rajoy, es quien ha suprimido la división de poderes propia del primero y el fondo de reserva de la seguridad, propia del segundo.

España, como siempre, es un país de apariencias, una mala imitación, un “tente mientras cobro”, una falsificación y prostitución de los principios fundamentales de los órdenes democráticos propios de Europa occidental contra la cual ha venido luchando incansablemente el país desde el Concilio de Trento. No ha conseguido imponerse, ha salido derrotado y ha tenido que adaptarse a los usos y costumbres de los vencedores a los que, en el fondo, odia. Ha tenido que escenificar una estructura liberal que le es ajena, poner en pie unos decorados ficticios como los que mandaba construir el ministro Potemkin para ahorrar a la zarina Catalina la visión de las miserias del pueblo.

En España no se respetan ninguno de los principios de las tradiciones del Estado de derecho y la democracia: no hay derecho a la información veraz, ni respeto a la voluntad mayoritaria de la población, ni independencia judicial, ni separación de la Iglesia y el Estado, ni control parlamentario del gobierno, ni rendición de cuentas de los gobernantes, ni igualdad de la ciudadanía ante la ley, ni principio de legalidad en la actuación administrativa, ni respeto por los derechos básicos de la población ni siquiera por su integridad física a manos de unos cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado empleados como tropas de asalto contra las manifestaciones populares pacíficas.

Así, en este Estado Potemkin que es España, la policía puede apalear sin miramientos a decenas de miles de ciudadanos no violentos dejando más de mil heridos sin que ningún gobernante dé explicación alguna ni pida perdón sino que, al contrario, condecoran a los responsables de los excesos. Los jueces pueden imputar y procesar a capricho a los ciudadanos cuyas convicciones les disgusten, amañar el procedimiento y mantener en prisión como rehenes a unos presos políticos a los que liberan o no según criterios subjetivos sobre las convicciones ideológicas de aquellos. Los medios de comunicación ocultan la existencia de presos políticos y la corrupción sistemática del gobierno haciendo demagogia contra una parte del territorio cuya población exige ejercer el derecho a decidir que tienen todos los pueblos de la tierra. Y el Rey puesto puede soltar un discurso de Navidad repleto de tópicos sin reconocer ni una vez que en Cataluña una mayoría de la población ha votado por la independencia y la República. O sea, en contra de él. 

Y el gobierno del Estado que no tiene más representación real en Cataluña que los cuatro diputados del señor Albiol y los policías alojados en los piolines, anima a los partidos perdedores en las elecciones a formar gobierno, quizá en la esperanza de que los que habrían de constituirse en oposición en Cataluña tengan la falta de dignidad de los partidos de la oposición en España y permitan gobernar arbitrariamente a uno en minoría. Porque el parlamento español tampoco es un Parlamento de verdad, sino otro Potemkin. 

sábado, 2 de diciembre de 2017

El Estado de la nación

Todo el mundo sabe que El jueves es una revista de política ficción que nada tiene que ver con la realidad. Eso de que en España diluvie la mierda (otros, más finos, la llamamos ñorda) es una invención de jóvenes mentes calenturientas.

- "Hágame caso, don Harpagón, son mentes delirantes. El director de ese pasquín, Guillermo Martinez-Vela está imputado por injurías a la policía

- "Pues ¿qué ha dicho, don Sigfrido?

- "Que la presencia de la policía había acabado con las reservas de cocaína en Catalunya"

- "¡Qué barbaridad! Pero, ¿acabado a lo bestia, como el gobierno ha acabado con la hucha de las pensiones?"

- "Tal cual, amigo Harpagón. Acostumbran a hacer mofa de la pareja real. Los tribunales los condenan, como debe ser en todo Estado de derecho en que la ley te protege por igual, aunque seas el Rey."

- "Como debe ser. Por eso han condenado también a Urdangarin. Aquí no se hacen distingos ni se toleran provilegios, don Sigfrido."

- "Por supuesto. "El Jueves" solo trata de vender ejemplares a base de inventarse escándalos y mancillar la imagen de la patria."

- "Menos mal que esta nada tiene que ver con ello. España es un Estado de derecho ejemplar, en el que nadie está por encima ni fuera de la ley, donde el que la hace la paga, los gobernantes dan cuenta de sus actos, la democracia funciona, los derechos se respetan, la corrupción se combate, el gobierno y la oposición son tan ejemplares que el uno sirve de modelo a la otra y viceversa. En fin, qué voy a contarle, amigo Sieg Heil. La prueba, en los hechos: a ver, echemos una ojeada a un día cualquiera de la vida nacional, en la dulce gobernanza del imperio de la ley. Por ejemplo, ayer. Léame las noticias."

- "El PP será juzgado por borrar los ordenadores de Bárcenas para destruir pruebas de la caja B. No es mala noticia, ¿eh, don Harpa? El partido del gobierno será juzgado por lo penal. El partido cuyo presidente (y antes secretario general y antes tesorero y antes chico de los recados) es también el presidente del gobierno, a su vez acusado de cobrar sobresueldos de esa caja B que se juzga. Cualquiera diría que esto es insólito..."

- "¡Bah! No sea ingenuo, amigo Sigfrido, lo que eso prueba es la división de poderes en España. A rajatabla, le digo: los jueces cumplen con su función porque son independientes."

- "Bueno, parece que la sala de la Audiencia Nacional presidida por nuestra querida Concha ha dado boleto al juez que pidió la comparecencia del presidente."

- "Claro, hombre, lo cortés no quita lo valiente. Los jueces son independientes y agradecidos. Ande, pase a otra noticia cotidiana."

- "Una genial: Francisco Camps, imputado en el caso de la Fórmula 1. Este es el de los trajes a medida y las mayorías absolutas. El alter ego de Rita Barberá con la que se fotografiaba en descapotables al mejor y más moderno estilo de la jet set de los noventa del siglo pasado."

- "¿Lo ve? Políticos populares, conectados con el sentir de la gente sencilla. Esas imputaciones son maledicencias de quienes quieren conseguir en los tribunales lo que no obtienen en las urnas. Y no me entienda usted mal: hablo de nuestras urnas, las legales, no esas urnas satánicas que sumnistró la masonería el 1 de octubre. Los políticos del PP calan en las masas porque salen de ellas, amigo Frido.

- "Como estos dos: La fiscalía pide imputar a Aguirre y Gallardón en el caso Lezo. Otra pareja emblemática. Los Camps/Barberá de la capital. La sandunguera manola y el agrio castizo marcándose un agarrao mientras en torno suyo se producían los casos más alucinantes de corrupción y saqueo que han visto los siglos, en los que estos entran y salen como los villanos en los melodramas o melorrobos."

- "Nada, hombre, no exagere. Asuntos de familia. Verá: como Botella quería ser alcaldesa, pero sabía que no ganaría unas elecciones ni contra un ornitorrinco, se colocó de segunda, después de Gallardón que, a su vez, quería ser ministro. Cosas de todos los días. En el PP somos una familia. Es más, somos el partido que defiende la familia, por eso pusimos a Gallardón en esa trinchera y por eso lo quitamos, porque quería volver a la época más dura del derecho de familia romano. Y en el PP somos conservadores progresistas. Y respetuosos con la división de poderes. El fiscal, independientemente del gobierno, pide imputar a estos dos dirigentes que estarán sin duda encantados de colaborar con la justicia. Basta que lo diga un fiscal...

- "Que ya es valiente, ¿eh, don Harpagón? La profesión de fiscal parece ser tan de riesgo como la de periodista de guerra. Hombre, mire, hablando de guerra, aquí tiene usted otra también normal, cotidiana: Rajoy no sabe por qué quitaron el nombre de un almirante franquista de su calle". Y tan cotidiana. Normalmente, Rajoy no sabe de qué le hablan: no le consta que haya asesinados en las fosas de las cunetas, no sabe quién es Bárcenas, ignora por qué llueve."

- "Usted lo dice, don Coleóptero, business as usual".

- Vale. Ese almirante, Salvador Moreno, militar golpista y ministro de Franco fue el que, desde el Canarias bombardeó en febero de 1937 a la población civil aglomerada e indefensa en la carretera de Málaga a Almería. La desbandá, con 4.000 muertos, notable hazaña militar que Rajoy no puede desconocer siendo residente en esa misma calle, ahora nombrada como Rosalía de Castro. Ya se sabe, entre las armas y las letras, los grandes hombres de Estado eligen las armas, entre otras cosas porque no hace falta hablar.

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jueves, 30 de noviembre de 2017

La dictadura española

Aquí mi artículo de hoy en elMón.cat de igual título. La aplicación del artículo 155, el art. de la dictadura "constitucional", en la forma desmesurada e ilegal en que se ha hecho, ha puesto todas las cartas boca arriba. Directamente responsables de la aplicacion de esta norma injusta, arbitraria e ilegal son el PP, PSOE y C's, como muy bien lo ha aseverado Joan Tardà en una intervención parlamentaria. Tres cuartas partes del Congreso, a favor del establecimiento de la dictadura de un gobierno corrupto en Cataluña. Si se añaden los 71 diputados de Podemos que, al parecer, no pueden (porque no quieren) presentar un recurso de inconstitucionalidad frente a la norma, lo cual los convierte en cómplices indirectos de este atropello, la proporción llega al 92 por ciento de los diputados. Prácticamente toda la cámara y todo el electorado.

Así que el que ejerce la dictadura en Cataluña, vulnera los derechos y libertades de los catalanes y actúa de modo tiránico no es solo el gobierno, sino todos los partidos españoles, a los que se añaden entusiastas, los jueces, los curas y los periodistas a mogollón. Todos rivalizando a ver quién miente más sobre Cataluña, quién provoca más, quién es más insultante y opresor. 

Los indepes no cuentan con apoyo alguno en España, ni en las instituciones, ni en los partidos ni en los medios, ni en la opinión. El solecismo "a por" ellos, aparte de demostrar la incultura de la gente revela que quienes se orientan contra los catalanes no son solamente el gobierno o los partidos, sino el conjunto del pueblo español. Es una dictadura de la mayoría española sobre la minoría estructural catalana.

Aquí, la versión castellana:

 La dictadura española
                                                                                              
254 diputados del Congreso, los del PP, PSOE y C’s, apoyan activamente el estado de excepción encubierto del 155 en Cataluña, esto es, una norma de plenos poderes que suspende de hecho la Constitución. Ya no es una dictadura del PP, sino de casi las tres cuartas partes de la cámara. Si añadimos los 71 diputados de Podemos que, sin formar parte del bloque del 155, lo toleran pues, pudiendo, no lo han recurrido ante el Tribunal Constitucional, llegamos a 325 escaños, el 92 por ciento de la cámara. Prácticamente todos los representantes españoles. Esto es ya una dictadura española a secas, una dictadura de la mayoría española sobre la minoría nacional catalana, sobre una minoría estructural. ´

Que se trata de una dictadura es evidente, por más que el gobierno y sus aliados españoles, así como su frente propagandístico mediático, hoy encabezado por El País, la SER y el grupo PRISA traten de embellecerla y disfrazarla de algo distinto. No hay duda viendo sus muestras: el vandalismo policial del pasado 1/10 (por el que, lejos de sancionar a los policías y guardias civiles, se los ha condecorado), la virtual ocupación de Catalunya por una fuerza policial/militar de más de 10.000 agentes, la intervención y asfixia económica de la Generalitat, la persecución y encarcelamiento de unos dirigentes y el exilio de otros, la aplicación del derecho penal del enemigo, el proceso inquisitorial de convicciones hecho a los acusados, la censura y manipulación de los medios públicos de comunicación, el hostigamiento permanente de los independentistas por medio de la Junta Electoral, utilizada como brazo ejecutor del gobierno, la posible persecución judicial a Marta Rovira.
Todo ello muestra un régimen de persecución ideológica y arbitrariedad administrativa y judicial que ignora la división de poderes y conculca los derechos y libertades de los ciudadanos. O sea, una dictadura civil apoyada en una norma de excepción, ella misma ilegal y con el apoyo directo o indirecto de todas las fuerzas políticas representativas de España.

Es una dictadura española sobre Catalunya, la manifestación permanente de la tiranía de la mayoría española sobre la minoría estructural catalana. Lo que siempre ha sido por debajo de la retórica unionista de la nación española el intento de asimilación cultural y aniquilación de la nación catalana que ha pasado de ser latente a ser manifiesto con el aplauso del conjunto del pueblo español, salvas insignificantes excepciones. Esta dictadura es la que impone a palos la oligarquía española, con la colaboración de la oposición parlamentaria, el recurso a la guerra sucia policial, el respaldo del ejército, presto a intervenir, el apoyo activo del capital del Ibex35, la bendición de la Iglesia católica y la justificación de los medios de comunicación.

O sea, lo de siempre. Pero ahora más evidente que nunca debido a la internacionalización del proceso, que obliga a tener en cuenta procedimientos y garantías nada habituales en España pero sí en el extranjero y, sobre todo, en Europa que, aunque a regañadientes, se ha visto obligada a prestar atención a este conflicto y a no ignorar las consecuencias del evidente rebrote del fascismo español. Y tendrá que ser beligerante cuando el 21D triunfe el independentismo y ese fascismo pretenda intensificar sus atropellos y prácticas dictatoriales contra una población pacífica e indefensa que pretende gobernarse a sí misma.

La dictadura española en Cataluña ya no es un “asunto interno” sino que involucra a la comunidad internacional y a la Unión Europea en concreto cuando el gobierno y sus aliados del PSOE y C’s ignoren el resultado de las elecciones y pretendan seguir reprimiendo mediante la arbitrariedad y la violencia. El derecho internacional llamado “humanitario” reconoce el deber de injerencia de la comunidad internacional en los casos en que un Estado proceda con represión e injusticia en contra de su propio pueblo o parte de él.

No se puede dejar la ciudadanía de un Estado al arbitrio de un gobierno tiránico. Los catalanes no pueden esperar apoyo del resto del Estado, ni de sus partidos y organizaciones ni de sus ciudadanos. Tienen que alcanzar sus objetivos con sus solas fuerzas, las de una sociedad movilizada y unas instituciones sociales y políticas dirigidas por quienes han demostrado voluntad de sacrificio por defenderlos.

Solo pueden –y deben-recurrir al amparo internacional, el único foro en el que encontrarán eco. Corresponde hacerlo en un sentido estricto y otro más amplio. En el sentido estricto, se debe exigir la presencia de observadores internacionales en las próximas elecciones que garanticen su limpieza e impedir que el gobierno encargue el recuento a una empresa corrupta a su servicio con la misión de manipular y falsificar dichos resultados.

En un sentido más amplio, Catalunya debe acudir a todos los foros internacionales a hacer valer sus derechos y, si necesario es, por la inercia y los compromisos institucionales de los Estados, reclamar la constitución de un tribunal internacional para Cataluña, una especie de nuevo tribunal Russell, que haga justicia a las legítimas aspiraciones de un pueblo, aplastadas por el último Estado fascista en Europa.

sábado, 25 de noviembre de 2017

El Estado de derecho dictatorial

El gobierno había excluido expresamente la radiotelevisión publica catalana del alcance del 155 para no dar la deplorable impresión de que entraba a "liberar" este medio como ya lo había hecho con los estatales, convirtiéndolos en centros de agitprop del PP y la Gürtel. Pero ya ha encontrado el medio de meterle mano ocultando esta, a base de encargar a la Junta Electoral la fea tarea de la censura. TV3 no puede llamar "gobierno en el exilio" al gobierno en el exilio. Claro. ¿Qué sentido tiene que un medio del gobierno llame por su nombre al adversario del gobierno? Es mucho más lógico -y así serán las órdenes- que lo llame "banda de ratas y forajidos" o "Cipollinos". También es lógico, en ese ánimo, obligar a los medios públicos catalanes a cuestionar que hubiera heridos en el referéndum del 1/10; incluso a negar que hubiera referéndum. Y también, ¿por qué no? animarlos a interpretar creativamente la realidad, como hacen los del Estado, que dan una arenga de la vicepresidenta del gobierno contestando a otra previa de Puigdemont que ni siquiera han mencionado.

Al llegar aquí estamos ya en plena dictadura de hecho. De la mano del 155, a su vez ya adelantado por la vigente ley mordaza que viene a ser una especie de 155 avant la lettre, una norma de plenos poderes e impunidad para que la policía reprima y castigue lo que le parezca bien, incluso, por supuesto, imaginarios delitos de opinión, disfrazados bajo otras denominaciones o sin disfraz alguno. El 155 eleva de rango la represión. Y es acicate para que los jueces sigan persiguiendo tuiteros, raza maldita empeñada en tomarse a chirigota los sacrosantos lo que sea.

Esto de las redes e internet los trae locos porque, tras haber comprado a las tripulaciones de los barcos periodísticos, se encuentran con que todos hacen agua por las innumerables vías por las que la verdad sale a flote en el ciberespacio. Por eso vino el Rey el otro día a avisarnos del "peligro de los canales de desinformación". En román paladino, que están preparando la censura en la red y viene este real mozo a salvarnos de nosotros mismos. Así lo anunció Sáenz de Santamaría hace unas fechas, hablando de un propósito de "regular la libertad de expresión en las redes". O sea, ley mordaza en internet, para entendernos.

El consuelo es que, como se ha demostrado en la comisión del Congreso para tratar el divertido asunto del amigo ruso del procés que hasta El País tacha de "esperpento", no solo no tienen prueba alguna de la conjura; tampoco tienen idea de lo que hablan. Escuchar a la diputada hablar de los "sofpapers", así, como suena, es tan hilarante como comprobar que Cospedal, ministra de Defensa del Reino de España, se traga que Puigdemont es un agente ruso con el nombre de guerra de Cipollino, popular personaje en Rusia.

Pero estamos en plena censura en la vida real. La prisión de Alcalá Meco ha devuelto como no autorizada, una Revista de Catalunya dedicada a Prat de la Riba. O sea, la ha censurado. ¿Desde cuándo tiene la destinataria, Meritxell Borràs, mermados o recortados otros derechos que no sean la libertad de circulación? El reglamento penitenciario no permite, entiendo, declarar "no autorizados" más objetos que los que expresamente prevé. Y no están las publicaciones legales y mucho menos por razón de su contenido. 

El 155, que el PSOE apoya junto a C's) es un estado de excepción encubierto que amplía la persecución y censura por razones ideológicas al ámbito judicial. La justicia que está aplicándose es la justicia del enemigo. Obligar a la gente a acatar una constitución so pena de cárcel, algo que ni la propia Constitución puede admitir, lleva la justicia al terreno inquisitorial y, además, no sirve para nada. Carece de legitimidad, aunque amontone toda la legalidad que quiera. 

Y, puestos, ya también se aplica el derecho del enemigo no solo según ideologías nacionales sino también intereses de clase. Esa legalidad que Rajoy y su gobierno abanderan en Cataluña tiene un vicio de raíz que la convierte en legalidad de la Gürtel. En todo caso, el discurso tiene dos afirmaciones: nadie está por encima de la ley y esta, la ley, es igual para todos. La primera es falsa. La segunda, también.

La primera ignora la figura del Rey de derecho y los cercanos a él, de hecho. Ignora, además que los muchos fuera de la ley del partido del gobierno también, en realidad, están por encima de la ley.

La segunda, la de la igualdad, es la manifestación más descarada del dominio de la derecha. España es, por varios conceptos, el país con más desigualdades de Europa, excluidos los antiguos socialistas. Esto es acorde con la doctrina de Rajoy que, en sus años mozos, alcanzó a escribir un artículo afirmando que los seres humanos no pueden ser iguales pues así lo demuestra la ciencia. Es mucha filosofía para Palinuro. Los seres humanos, lo ignoro; pero de que no lo sean los españoles se ha encargado Rajoy y la oligarquía nacional católica para la que gobierna. Una desigualdad lacerante, humillante, impuesta por la prepotencia de quien gobierna de modo tiránico: Urdangarin, Rato, Matas, etc.,  todos en libertad, son un polo de la igualdad española; el otro, Junqueras, Borràs, Romeva, etc., todos en prisión. Si eso no es desigualdad, la palabra no significa nada.

Unos chicos llevan un año en prisión por una pelea en un bar de Alsasua; a otros, que asaltaron la librería Blanquerna, el Tribunal Constitucional los deja en libertad provisional porque encarcelarlos podría provocar "consecuencias irreparables". Que uno de los asaltantes sea pariente de un ministro del gobierno es lo más normal del mundo. Cuando se trata de la justicia del enemigo. 

La defensa del Estado español como un Estado de derecho oculta que este no respeta los dos principios que invoca. Tampoco actúa en el marco de la división de poderes pues el legislativo es irrelevante y el judicial, correa de transmisión del ejecutivo que, a su vez gobierna de forma irresponsable y sin control, valiéndose de una norma de plenos poderes. Y con una creciente injerencia del Monarca en la vida política, pues no podía faltar el toque borbónico. 

Y todo ello sin autoridad alguna ya que la corrupción estructural del sistema lo priva de todo crédito y legitimidad.


lunes, 20 de noviembre de 2017

Fráncula

Hace unos días, el diario oficial del régimen de la Gürtel publicaba un editorial titulado Franco ha muerto. en el que repetía los habituales argumentos de los franquistas y fascistas patrios cuando quieren responder a las recurrentes críticas que los demócratas hacemos al carácter franquista, aparte de ladrón, claro es, de los actuales gobernantes. Toda esta patulea viene a decir que los demócratas vivimos en el pasado, que no nos enteramos, que somos unos maniáticos que, caramba, pasemos página porque Franco ha muerto. Es lo que repite el pisaverde ese que tienen de portavoz en el PP.


Franco ha muerto. El pisaverde seguramente cree decir algo incontrovertible. Los de El País, no. Esos saben que mienten y que lo hacen por dinero al servicio del amo pepero. Con la fórmula no pretenden hacer un enunciado obvio. No son tan tontos como Casado. Quieren ir más allá, quieren decir, insinuar, dar por sentado, sugerir, que el franquismo ha muerto. Los pagan por eso, por vender esta basura como una certidumbre. Por ello tienen a sueldo en sus páginas unas docenas de supuestos intelectuales, escritores, políticos y académicos que llevan cuarenta años vendiendo ideología como si fuera ciencia.


Y no, no es verdad. El franquismo no solamente no ha muerto, sino que ha ganado la batalla a quienes algún día pensaron que bastaría dar una pátina de procedimientos formales  para disfrazar la dictadura más asesina, estúpida y longeva de Europa en un Estado democrático de derecho así, porque sí. Que los fascistas de toda la vida, los herederos de los ganadores de la Guerra civil, los Rajoys, Santamarías, Aznares, Ratos y otros se iban a convertir en democratas por arte de birlibirloque y España sería un Estado de derecho homologable a las demás democracias europeas. Esta mentira pasa por ser la verdad historiográfica moderna: España ya no es el país atrasado, subdesarrollado, inculto, autoritario, supersticioso, comido por los curas y militares, sino una democracia dinámica y abierta, flexible, inclusiva, tolerante. Esta es la mentira ideológica que llevan cuarenta años vendiendo los historiadores y otros literatos del régimen. Lo dice muy bien el subtítulo del mencionado editorial: Ningún ataque de retórica guerracivilista justifica atribuir a España comportamientos fascistas.



O sea, las bandas de fascistas por las calles -muchos de ellos policías y guardias civiles de paisano que también violan mujeres, como en Paamplona- la bestial corrupción de la banda de ladrones a la que llaman partido, la absoluta falta de ética de un presidente cobrador de sobresueldos ilegales y amigo de cuanto ladrón y sinvergüenza campa por sus respetos, la Guerra sucia, el nacionalcatolicismo de los psicópatas que emplean los fondos públicos en condecorar vírgenes, la bestialidad de la policía machacando gente pacífica, el expolio de los fondos públicos, el robo a los pensionistas, el decreto de plenos poderes del artículo 155 con el que el Sobresueldos y sus cómplices gobiernan en dictadura y envían a prisión o al exilio a sus enemigos politicos, no es fascismo. Debe de ser la democracia de la postverdad.



Claro que el franquismo no solo no ha muerto, sino que está más vivo que nunca y si Franco ha muerto, será como Drácula, para salir por la noche a chupar la sangre de sus víctimas o para robarles las fortunas, como hacen los granujas que no pagan impuestos, se autoamnistían para seguir sin pagarlos, se autoindultan cuando los pillan y llevan los caudales robados a los paraísos fiscales.


Franco se ha convertido en Fráncula y sigue haciendo lo que siempre han hecho los franquistas: perseguir a la gente, encarcelar demócratas, llegado el caso, asesinar a sus adversarios y robarles todo lo que puedan para repartírselo con la Iglesia católica.


España sigue siendo un Estado franquista. Entre otras cosas, está gobernando por un mangante, un Sobresueldos cuya única obra escrita son un par de artículos en contra de la igualdad y a favor de Franco y un libro redactado por algún "negro" analfabeto, y que preside un partido fundado por un ministro de Franco.

martes, 7 de noviembre de 2017

Las razones del nacionalismo español


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Otro gran vídeo del periodista Carlos de Urabá que deja clara prueba del estilo, los modales, las consignas, las razones del nacionalismo español. Y de las buenas relaciones de los manifestantes con la Policía Nacional. Una lástima que esta fuerza del orden no esté nunca cuando estos manifestantes (o otros de parecido talante) van agrediendo a personas indefensas por la calle por el horrible delito de no pensar como ellos o apalean y envían al hospital a alguien que no quiere gritar "¡viva España!".

En los actos públicos y manifestaciones independentistas, a veces con decenas, centenares de miles de participantes no solamente nunca se ataca a nadie sino que ni siquiera se toca el mobiliario urbano. Se quiera o no, el nacionalismo español es agresivo. La única violencia que está produciéndose en Cataluña la provocan el nacionalismo español y/o las actuaciones represivas de las autoridades centrales. No es ni puede ser Estado de derecho el que no garantiza la seguridad jurídica ni siquiera la integridad física de la población.

Violencia es asimismo la que, según denuncian los abogados defensores, pueden haber sufrido los consellers y el vicepresidente del govern, detenidos y trasladados a la prisión de Estremera, durante el trayecto. El abogado, Andreu van den Eynde, no aclarará más hasta saber los datos del examen médico a los detenidos y las explicaciones de la Policía Nacional e Instituciones Penitenciarias sobre los extremos que están en duda: si los trasladados iban esposados o no; si por delante o a la espalda; si llevaban cinturón de seguridad; si los vehículos iban a velocidad excesiva; si los detenidos fueron o no objeto de mofas; por dónde pasaron; qué se hizo con ellos; qué trato recibieron al ingresar en prisión. Todos puntos sobre los que los funcionarios armados reponsables del traslado habrán de dar explicaciones, al igual que la Policía e Instituciones Penitenciarias. Lo que salga de aquí deberá ser puesto en conocimiento de las autoridades europeas para que puedan pronunciarsse sobre la justicia española. No se olvide que los funcionarios en cuestión actuaban bajo órdenes de la jueza del caso. También habrá de darse por enterado el ministerio del Interior y el gobierno y actuar en consecuencia.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Claro que la ultraderecha está en el gobierno


Aquí la breve entrevista que me hicieron el día 3 de noviembre en la 4 y en la que se extrañaron de que dijera lo obvio: que en España la ultraderecha está en el gobierno. Y no solo en el gobierno. También en la empresa (¿qué es Juan Rosell sino un franquista de afición?), en los tribunales (¿qué son Maza, De los Cobos, "nuestra Concha" sino ultraderechistas al servicio del PP?) y en la Iglesia (¿qué es Rouco Varela sino un pío fascista?). En todas partes.

Lo sabemos todos. ¿Por qué tanta hipocresía?

Por más que los medios (generalmente vendidos) afirmen que se trata del centro-derecha, es imposible ocultar:

1) Que el PP lo fundó un ministro falangista de Franco.
2) Que a él se sumaron seis ministros más del mismo dictador genocida.
3) Que Aznar dijo, siendo presidente, que "a mi derecha no hay nadie"
4) Que el PP no ha condenado el franquismo.
5) Que el gobierno del PP ha derogado de hecho la ley de la Memoria Histórica
5) Que el mismo gobierno se niega a colaborar con la justicia argentina para castigar el franquismo.
6) Que son innumerables los "casoss aislados" de concejales y alcaldes del PP haciendo saludos fascistas, justificando a Franco y rindiéndole honores.
7) Que el gobierno está repleto de franquistas.
8) Que el presidente es el hijo de un magistrado pontevedrés que hizo su fortuna favoreciendo a Franco de una forma que avergüenza a cualquiera que conozca el caso.
9) Que los ministros del gobierno que no son nacionalcatólicos o del Opus, son de proclividades falangistas y fascistas (como Ruiz Gallardón)

Así que el asunto es claro: la ultraderecha que sale a la calle es la que el gobierno pone en la calle.
¿Por qué sabían los nazis a qué hora llegaban los políticos catalanes para ir a insultarlos? Porque los que tenían la información se la filtraron. 
¿Cuántos de estos energúmenos son agentes de paisano?
¿Cuántos de los fascistas que campan con impunidad por las calles son agentes de paisano?

¿Qué se va a hacer con la gentuza de uniforme que humilló, insultó, vejó y menospreció a los consellers catalanes que trasladaban a la prisión y por cuya seguridad estaban obligados a velar?

¿Que medidas se van a tomar contra esta canalla?

¿Es que alguien espera de esta gente -en el gobierno o en las comisarías- algún tipo de seguridad jurídica y respeto a los derechos de los ciudadanos?

Los publicistas à la page, los tertulianos, los plumillas y los periodistas "sobrecogedores" (que cogen sobres) seguirán mintiendo y hablando del "centro derecha" en el gobierno. Les pagan por ello.

Pero en el gobierno no hay nadie de centro derecha. Solo hay franquistas más o menos hipócritas y disimulados que, con el 155 se proponen restablecer la dictadura.

Mientras los medios vendidos aplauden.

De democracia, aquí, ya no queda nada.

lunes, 30 de octubre de 2017

La nación como propaganda

Y la propaganda no sirve para nada. Las naciones no se inventan o desinventan con manifestaciones apañadas, fotografías en los periódicos, ocupación en masa de pantallas. Hace falta la gente, la que vive la nación cotidianamente y la hace con plena voluntad; a esa gente no es preciso traerla en cientos de autobuses de toda España. 

Y, además, no cualquier gente. Ciudadanos/as comprometidas, activos, críticas, de comportamiento democrático, cívico y pacífico. No hay inconveniente en que a estas manifestaciones por la unidad de España se sumen grupos, puñados, escuadras de fascistas, nazis, franquistas de todas las organizaciones de extrema derecha que nutren la convocatoria. Aunque sería de agradecer que no anduvieran sembrando el terror por las calles de Barcelona, agrediendo a viandantes, apaleando a inmigrantes (al grito de ¡moro de mierda vete a tu casa!), destrozando mobiliario urbano, siendo unos gamberros. Pero hay poca esperanza. Están envalentonados con este gobierno que les deja hacer, sobre todo por la sospecha de que bastantes de ellos puedan ser sus propio agentes de paisano.

Hablemos claro: esa manifestación por la unidad de España es una manifestación por una España unida de corte claramente franquista. Por eso se oyen vivas a Franco. Estos gritos y señales, igual que el vandalismo de los matones, no salen en los medios audiovisuales españoles, en donde solo se ven banderas españolas del orden actual en ordenada movilización. Pero los medios extranjeros, todos, reflejan el contenido franquista y fascista de esta concentración. Solo falta a los nacionales asegurar que se trata de la consabida conspiración judeomasónica.

Que en ella tengan presencia muy visible los socialistas Borrell e Iceta junto al comunista Frutos al ladito de la derecha del PP y C's y notorios representantes de la extrema derecha prueba que el bloque nacional PP, PSOE (este con remilgos) y C's esta dispuesto a hacer lo que sea, literalmente lo que sea para vencer y arrasar el movimiento indepe. 

Otra cosa es que lo consiga. Porque este movimiento no es cosa de un grupo, camarilla, organización o partido, sino de una sociedad en su conjunto y complejidad. No conozco otro caso como el de la votación en el referéndum del pasado 1/10, en el que cerca de tres millones de personas acudieron a ejercer un derecho de sufragio en condiciones de hostilidad, agresividad y brutalidad estatales sin precedentes. Hace falta una moral cívica muy elevada. Cerca de 1.000 personas dieron con sus maltrechos huesos en los hospitales, pero un pueblo entero fue ejemplo mundial de voluntad política democrática. Se ganó el derecho a ser tratado como un Estado, resumió Puigdemont.

El gobierno no respeta ese derecho y procede por la vía represiva con una clara deriva dictatorial por cuanto ampara sus actos en el ilimitado artículo 155. Eso solo puede llevarlo a intensificar el conflicto e internacionalizarlo más. Es imposible vender al mundo una imagen del govern entre rejas. Y sin perspectiva real de solución puesto que esta no puede ignorar la voluntad vinculante del 90% de los votos del 1/10. 

Los guiños de Sánchez de que este amargo trago de la dictadura "constitucional" dará luego paso a unos días de entendimiento y arreglo y vino y rosas tienen el valor de las promesas de Sánchez.

La fractura entre España y Cataluña no puede arreglarsee por la vía represiva. La única solución es retirar todas las medidas coactivas del gobierno, restablecer la legalidad de la Generalitat y sentarse civilizadamente a una mesa a negociar un referéndum de autodeterminación en Cataluña. Dice Borrell que si el 75% del electorado pidiera la independencia, habría que reconocerla, pero que no se la van a "colar" con un 48%. Es un argumento pintoresco porque justamente eso es lo que se pide negociar. Se puede acordar esa cifra o una inferior u otra superior, si bien Palinuro siempre propugnará la pura mayoría de votos sin más pendejadas, de forma que el 48% le acomoda si los partidarios del "no" como el señor Borrell todavía son menos. Pero a continuación estaremos, imagino, todos de acuerdo en que, para salir de dudas, hay que averiguar las cantidades y eso puede hacerse de dos maneras: una, contando las banderas españolas que la Societat Civil Catalana es capaz de reunir en la Plaza de España de Barcelona; y, dos, realizando un referéndum legal para saber a qué atenernos. 

Pues las dos partes se valen de procedimientos distintos, la cuestión se encasquilla en la fuerza bruta y, por tanto, no tiene arreglo, hasta que se atienda a razones, que no son las del Estado español el fascista anterior, este otro heredero de aquel y su ayudante del PSOE.

viernes, 13 de octubre de 2017

La fiesta de la nación discutida

Si solo fuera la "crisis catalana" la que copara la Fiesta Nacional el panorama político español sería menos turbulento. La misma justificación de esa llamada Fiesta Nacional, uno de los pilares de la conciencia nacional española en su llegada al Nuevo Mundo, está crecientemente cuestionada. Hasta la palabra "descubrimiento" con que se iniciaban todas las narrativas de la gloria patria ha caído en el descrédito y el rechazo por eurocéntrica, ya que los americanos se niegan a aceptar que fueran "descubiertos" como el que descubre una mina de wolframio. Al mismo tiempo se cuestiona el significado oficial de la conquista del continente que, lejos de ser obra cristianizadora y civilizatoria, se presenta como de saqueo, explotación y genocidio. Mala imagen para tomarla como símbolo de la nacion. Y cada vez más extendida. La ciudad de Los Ángeles ha retirado la estatua de Colón y decidido no volver a celebrar el "Columbus Day". 

No se ven muchas razones para el "optimismo" y la "esperanza" en un día que, además, ha tenido la falta de tacto de llamarse con el nombre de ese espectáculo que el siglo rechaza con creciente desprecio: las corridas de toros, también Fiesta Nacional.

Pero, en efecto, el gran escollo ante la nación española es la nación catalana, obstinada en ser reconocida como tal con su derecho a la independencia. 

Los hechos conocidos hasta el momento son claros. Hay un ultimátum del gobierno a la Generalitat para que se ajuste a la legalidad so pena de aplicación del 155 que, paradójicamente, ya está aplicado de hecho y de derecho, desde el punto en que el ultimátum equivale al requerimiento que él mismo exige. Otra cosa son los conciliábulos generalizados y la oleada de bulos que ha invadido las redes y hasta los periódicos digitales. 

El gobierno ha cortado en seco el saque de Puigdemont que abría un plazo para el acuerdo y la mediación. No hay diálogo y el plazo se acorta a cinco y ocho días. Visto lo cual, tampoco parece necesario que la Generalitat los consuma. Es una decisión muy simple, "sí, hay una DI" o "no hay una DI" y la consecuencia será la misma; fracaso de la hoja de ruta. No habrá independencia, en un caso por causa del 155 y en el otro por renuncia expresa de los interesados. 

Está claro que el gobierno no quiere solución negociada alguna, sino el sometimiento de la Generalitat sin condiciones, cosa impensable. El planteamiento del ultimátum solo tiene como respuesta la reactivación de la DI y la proclamación de la República Catalana. A no ser que el PP girara a admitir la posibilidad de una negociación, está abocado a materializar el 155 e intensificar la represión. Es decir, entra en un terreno muy rebaladizo y peligroso de inestabilidad política que repercutirá de inmediato en la deuda y las relaciones de España con los mercados financieros. 

Así las cosas, y con el pronunciamiento del Consejo de Europa en favor de la negociación y la condena de la violencia policial, Europa estará muy atenta a los siguientes pasos de Rajoy en Cataluña. A diferencia del Consejo de Europa, la UE se ha decantado por apoyar al Estado y sugerir que el conflicto se resuelva "dentro de la Constitución". Naturalmente, ¿qué va a decir? ¿Que se resuelva fuera o en contra de la Constitución? Pero, al mismo tiempo, seguirá de cerca los acontecimientos. Una segunda oleada de brutalidad policial en Cataluña -en razón de una posible huelga general- no será tolerada en Europa.

Y luego está el movimiento independentista en sí. No sé para qué estamos pagando unos centros de información, inteligencia, espionaje que son incapaces de detectar una organización clandestina que ha organizado un referéndum en el que han votado 2.200.000 personas (más otros 750.000 cuyos votos secuestró la policía) a pesar de la brutalidad con que se pretendió impedirlo. Y no solo incapaces de detectarlo también de comprenderlo una vez se ha manifestado. No comprenden el espíritu de una red de resistencia. 

El caso del gobierno es peor ya que aun comprende menos aquello a lo que se enfrenta, pues sigue negando que hubiera referéndum y, por tanto, organización social alguna que lo hiciera posible. No reconoce la extensión y profundidad del movimiento social. Al contrario sostiene que el independentismo es cosa de cuatro lunáticos empeñados en romper la unidad de España en contra de la voluntad de una "mayoría silenciosa" que se ha inventado. 

Cuando Rajoy, el de los sobresueldos, reconozca el error de enfocar la cuestión como una de orden público (policía, jueces y cárceles) ya tendrá la mediación encima. Una mediación que le obligará a comerse sus palabras de que la nación española es indiscutible e indiscutida.

lunes, 9 de octubre de 2017

Las huestes del Cid

Espectáculo insólito en Barcelona, una manifestación unionista digna de que El País le dedique una crónica almibarada, trasmitiendo el alborozo del cautivo a la vista de su liberador. Banderas al viento, entre vítores al toro español que, por fin, ha despertado, la verdadera, auténtica, profunda España llegó ayer a la capital del Principado procedente de todos los puntos de sí misma. A manifestarse junto a la mayoría silenciosa catalana y, de paso, darle voz, la poderosa voz de la España eterna.

Se cruzan debates sobre cálculos de asistencia que son ociosos. 300.000, 400.000, 900.000, como dicen, alegres, los organizadores no son significativos. Solo una ojeada a la superficie real ocupada por esta manifestación y la ocupada por la última Diada zanja el asunto. A la Diada acude gente de toda Cataluña, pero no de fuera. A la manifa de ayer, de Barcelona, de Cataluña y de fuera de Cataluña. Pero de mayoría, nada. Lo cual es lógico. El acto fue convocado por la Societat Civil Catalana, una organización social próxima a C's y con vínculos con la extrema derecha y también por los partidos políticos, C's, PP. El PSC ha animado a los militantes a la asistencia pero se ha abstenido como partido. Los tres partidos son la minoría del Parlament y, salvo C's los votos de los otros dos son casi simbólicos. Y, si de presencia en municipios se habla, el resultado es descorazonador. Nada extraño que no movilicen a mucha gente.

Por último y para entendernos esta concentración es un acto único, esporádico, extraordinario. Quizá por ello debiera atraer más público. Si no lo hace es porque las organizaciones titulares, en realidad, no tienen actividad real ni gran presencia social. Mientras que las de los indepes son manifestaciones periódicas, mantenidas, persistentes, que llevan detrás mucho trabajo de organización y voluntad política de un pueblo empeñado en ser reconocido como nación y como Estado.

Otra cuestión es el sentido del acto, las ideas y propuestas en cuyo nombre se ha celebrado. Dice El País que en nombre de la Constitución y la unidad de España. Pero no hay a su vez unidad acerca de qué unidad se está hablando y cómo se consigue. Según un sector de la manifestación (creo que minoritario), se consigue dialogando; según otro (mayoritario a mi entender), metiendo a Puigdemont y su gobierno en la cárcel. Se me escapa cómo pueden manifestarse juntos. Se da mucha importancia al hecho de que el pregón de la fiesta nacional lo dieran Vargas Llosa y Borrell pero la verdad es que ambos estaban fuera de lugar, como un estrambote mal puesto. Vargas Llosa renuncia a todo asomo de razón cuando suelta una encendida arenga en contra del nacionalismo a una multitud enfervorzadamente nacionalista. Y Borrell debiera pensarse hasta dónde va a arrastrar a su partido en la unión sagrada con la derecha que, en España, bien se sabe y se acaba de demostrar otra vez, es la extrema derecha.

Los medios españoles (especializados en emitir respuestas a declaraciones que se han ocultado) ignoran la continua, permanente agresividad y violencia de los franquistas que van en manada increpando a todo el mundo y buscando camorra, a veces con los mossos d'esquadra. En general, se trata de escamotear el marcado carácter fascista de las concentraciones en favor de la unidad de la Patria y hacerlas pasar por pacíficas, democráticas, "constitucionales" cuando no lo son. Sí lo son, en cambio, las manifestaciones (mucho mas numerosas) de indepes: pacíficas, democráticas y constitucionales. De su propia Constitución, entiéndase bien, que la gente está escribiendo ahora mismo en la calle.  

viernes, 6 de octubre de 2017

El Estado fallido español

Comparto aquí el vídeo del Centre Català de Negocis sobre el funcionamiento irracional y corrupto de la economía española, gestionada por una oligarquía de ladrones e incompetentes que solo atienden a sus propios intereses y tienen el Estado esquilmado como si fuera su cortijo. El vídeo compara la ruina española con la prosperidad catalana, que podría ser mucho mayor si no estuviera parasitada por España.



Servidor interviene a partir del minuto 34. El vídeo sigue el magnífico libro de Albert Pont, Interès d'Estat. Fer capital a Madrid (2017) Barcelona: Viena edicions.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Marca España

Por fin se aclara el misterio: Rajoy no habla inglés; lo susurra.

La jornada de ayer fue de síncope. Y nos esperan cuatro o cinco más y sin duda peores. La independencia de Cataluña empieza a verse ya en términos sombríamente contables. La Patria contante y sonante. Los agoreros han pasado de amenazar a los catalanes con la ruina a preverla para sí mismos si Cataluña se va. Ahí, en esos nobles cálculos debe de estar la raíz de esos increíbles episodios de ciudadanos onubenses, cordobeses, murcianos, santanderinos, ovetenses, etc., despidiendo las dotaciones de la Guardia Civil camino a Cataluña con los gritos de "¡A por ellos!" y "¡Soy español, oé, oé!". Son los preparativos del diálogo con los indepes que proponen los dos partidos dinásticos, PP y PSOE con la impagable ayuda de C's y Podemos, los primeros por la vía recta, los segundos, por la curva. La España fosca viene de militar y también de judicial o, cuando menos, fiscal. La fiscalía ordena a los mossos precintar las mesas antes del 1/10, para contribuir al entendimiento, sin duda.

Y el extranjero, mirando. La foto del domingo. Cataluña ocupada por las fuerzas del orden en previsión de los desmanes que puedan producirse por el hecho de que el Estado haya precintado las urnas para que la población no pueda votar. Desmanes no son de prever salvo los que involuntariamente, por supuesto, pueda ocasionar la fuerza pública. Pero sí habrá muchas otras fotografías, de muchas otras situaciones: los/as ciudadanos/as yendo a votar en grupos, pacífica y festivamente, los estudiantes en sus asambleas, las entidades sociales señalando los puntos de votación, aunque estén precintados. Aparecerán más urnas sin precintar.

A todo esto, uno de los factores que más ira enciende en el nacionalismo español es que el movimiento tiene un carácter alegre, festivo y hasta jocoso. Sin duda, la procesión va por dentro porque pocos catalanes dudan de que están viviendo un momento crucial en sus existencias. Pero, hacia fuera, reina lo lúdico con ribetes de burla. Cuando se pensaba que lo de Piolín era demasiado hasta para los gobernantes españoles, hete aquí que los que llegan a Barcelona en avión avistan el otro costado del barco, el de babor si no me equivoco, en el que también luce Piolín.

Este ridículo es el habitual de la marca España en el interior. Como los aeropuertos sin aviones, para personas. Pero proyectado al exterior suele sobrepasar todo lo imaginable. Al bochorno de ver cómo se compran unas declaraciones del Presidente "Trum" por miles de millones de € invertidos en no sé cuantos aviones que no hacen falta para nada, se añaden las declaraciones en sí y las del inenarrable co-declarante, Rajoy. "Trum" dijo y reiteró que España debía seguir "unida" porque dividirse sería una tontería. Matizó, sin embargo, que era su opinión personal. Una semana antes, la portavoz de la Casa Blanca ya había dicho que la cuestión era un asunto interno español del que ella no sabía mucho. "Trum" terminó añadiendo de su cosecha que Rajoy le había dicho (o susurrado) que no habría votación el 1/10 pero él ("Trum") creía que la gente era de otro parecer. Habiendo obtenido este universalmente respetado respaldo del emperador, el jefe de la marca España se encargó de pulverizarlo acto seguido contestando a una pregunta sobre la DUI que esta no es competencia suya, sino del Parlamento de Cataluña. Ante esto carece de importancia que el payo se lanzara muy contento a adoctrinar sobre Venezuela, teniéndoselas tiesas al señor "Madero". ¿En qué estaría pensando este majadero si es que piensa en algo?

Los socialistas se han dado cuenta de repente de la gravedad del problema que tienen delante. Se han caído literalmente del guindo. Su reacción es de ira, miedo, odio, según a qué partes del país nos refiramos. En algo están las distintas "familias" o "sectores" unidos: en no reconocer ni un adarme de responsabilidad en el hecho de que la situación haya llegado hasta aquí. Han tenido más de veinte años de gobierno para encontrar una fórmula satisfactoria para las dos partes, pero han preferido jugar al regate corto, trampeando en la cuestión territorial y manteniendo la superchería del "café para todos" en diversas propuestas. Ahora se les ha caído el cielo sobre la cabeza, como pasaba a veces con los valerosos galos y sus más aguerridos paladines salen en defensa de la Patria, una, grande, libre. Rodríguez Ibarra recomienda una "gran coalición", un gobierno de unión nacional PP-PSOE como el que proponía hace un par de años Felipe González quien ha pasado de jarrón chino a gurú. Pues no veo por qué no incorporar a C's, tan patriótico como los otros dos. Está tan convencido como Sánchez de que el referéndum no busca echar a Rajoy, sino "romper España" . No parece pasársele por la cabeza que lo que ha roto España ha sido la negativa en redondo a encontrar una solución negociada y que, curiosamente, sigue abierta, por más que en el PSOE ignoren su existencia. El fulgor de la España rota los ciega. Y ya puestos a defender la unidad de la Patria al precio que sea, quizá deban ofrecer a Podemos la posibilidad de formar parte de ese gobierno de regeneración nacional. La España que vitorea encendidamente Iglesias es la de Sánchez y la de Rajoy.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Mientras tanto, en Cataluña...

El día amanece hoy nublado. El gobierno de la Gran Nación toma el mando de los Mossos d'Esquadra, o sea, de la fuerza legítima de la Nació Petita. Muy nublado. Medida ejecutiva directa, no consultada ni sometida a control de parlamentos, tribunales u otras zarandajas democráticas. Muy nublado mientras me dirijo a la xerrada en Alella. A la puerta de un espacio abierto, una pareja de agentes de la GU ya ha explicado a los organizadores que cumplen órdenes, a saber: a hacerse ver. Más noticias: el gobierno ya ha designado al oficial que tomará el mando de los mossos: un coronel de la Guardia Civil llamado Pérez de los Cobos, hermano del Pérez de los Cobos, militante del PP que presidió una temporada el Tribunal Constitucional e hijo del también militante de Fuerza Nueva, Pérez de los Cobos. Y no es él menos pues anduvo procesado por torturas en el País Vasco, aunque luego absuelto por un tribunal español. Gente, como se ve, muy ecuánime cuando se trata de habérselas con independentistas. A la salida de la xerrada hablo con una mossa d'Esquadra que ha ido de paisana por decisión y afición propia. Me dice que es Mossa d'Esquadra y que siempre supo que su trabajo es servir a la sociedad catalana a las órdenes del gobierno de Cataluña. Le presento mis respetos y admiración por su actitud. Sabe lo que hace y es consciente del momento en que vive; en el que vivimos todos. Más tarde, llegando a la segunda xerrada, en Sant Cebrià de Vallalta, nueva noticia: el govern no traspasará el mando de los mossos al gobierno de España. Veo a Forn y a Trapero (¡qué imagen tan poderosa la de este hombre!) y escucho sus clarísimas razones políticas y su sólida base jurídica. El gobierno no puede asumir el mando y el coronel Pérez de los Cobos puede aspirar a otros destinos, seguramente más cómodos que esta tierra de rebeldes muestraculos al estilo de los escoceses de Wallace. El día se aclara. Las nubes se retiran y el Mediterráneo está bañado con su luz diáfana. Me acuerdo de la mossa d'Esquadra y pienso que esto es indestructible porque forma un arco con los extremos unidos en la misma tensión: los jefes protegen a los subordinados y los subordinados confían en los jefes. Después de la xerrada, en un pabellón sportiu, correspondiente butifarrada. La noche caída mientras tanto es en realidad día y con tanta gente alegre de toda andadura de la vida, más que día, casi amanecer. Muchas me dan las gracias pero soy yo quien debe darlas porque gracias a ellos, a la gente que he conocido en todos los puntos de Cataluña, al cabo de tantos años he encontrado mi país, el que he buscado toda la vida, un país de gente digna. Lo que siempre quise para España lo he encontrado en Cataluña. Alguien comenta que los mossos han detenido a un policía nacional que ha entrado en un comercio en las Ramblas, creo, con un arma y bajo los efectos del alcohol, o eso dice. Nadie señalará, supongo, porque los catalanes son aficionados al understatement, que ha caído a los mossos tarea doble: proteger a la población de los delincuentes habituales y de los atípicos. Los chavales de enseñanza secundaria y universitaria están echándose a la calle y empiezan a ser el habitual río de lava que engulle todos los cuentos y las logomaquias de los políticos, especialmente los de izquierda. Cuando los de los barcos reciban la orden de desembarcar, algo insomnes según parece, lo van a tener francamente crudo. Por eso están allegando más razones al Principado: tanquetas, vehículos blindados y hasta un cañón móvil de agua, todos instrumentos pensados por amenizar el diálogo con que el PP y el PSOE quieren deleitarnos a partir del dos de octubre. Tras la butifarrada gratísimo concierto de habaneras a cargo del dúo La vella Lola, Marta Bombí, la cançó y Josep Bergadà, voz y guitarra. Buenísimos. Les pido El meu avi va anar a Cuba. La tienen prevista para el final porque es muy popular. Les digo que tengo un amic dramaturgo que ha escrito una pieza de teatro con ese título, Marcel Vilarós (hola, Marcel) y que sería buena idea que se pongan en contacto, así que luego os pongo un email a cada uno. Nos vamos a dormir en medio de rumores de que el gobierno anda preparando una redada de altos cargos del govern, consellers y el propio presidente de la Generalitat. Parece absurdo ¿verdad? Pero el sentido del absurdo del gobierno central está en contexto berlanguiano, según acaba de decir, creo, Antonio Banderas. Bueno, según parece, pasado mañana el Señor de los sobresueldillos irá a visitar al Emperador en humilde solicitud de alguna declaración contra la independencia de Cataluña. Se dice que el ministerio correspondiente ya la tiene amarrada a cambio de la compra de unos aviones que probablemente no volarán por unos miles de millones de euros. Una futesa y, mira, a los mejor sale Trump por la tele diciendo que está en contra del derecho de autodeterminación de Sicilia. Pienso, antes de dormir que, pendiente el alto servicio exterior de tan trascendental misión, en estos dos días el ministro Zoido dejará en paz a la gente en Cataluña pues no puede permitirse algún escándalo que le saquen a su presidente en Washingto. Un respiro, por Toutatis, ya en puertas del referéndum. Y las malditas urnas sin aparecer.

Entre tanto, ¿Qué hace la izquierda? En el caso del PSOE, apoyar incondicionalmente al presidente Rajoy, a quien pidió en su día que dimitiera. Gente práctica los socialistas, como el interesado no tenía, ni tiene, ni tendrá intención de dimitir porque no quiere perder el aforamiento, decidieron civilizarlo y convencerlo de que pasada al oleada de la muy justa represión que los indepes se han atraído sobre sus cabezas como las orgullosas torres atraen los rayos, deberá ofrecer diálogo, después del dos de octubre. Porque antes no lo hubo. Sin duda, el PP no lo propició, pero el PSOE tampoco lo exigió. La oferta actual carece de todo valor porque ni quienes la hacen tienen crédito ni lo que dicen sentido sino que son una sarta de disparates sin conexión lógica alguna. Dice Sánchez que “en esta crisis hay tres opciones: la de Puigdemont que es votar sin dialogar; la de Rajoy que es dialogar sin votar; y la del PSOE y del PSC que es dialogar y votar un acuerdo con todas las garantías democráticas”. Dos falsedades y un conjuro de magia potagia. 1ª. Puigdemont quiere votar sin dialogar. Falso. Puigdemont quiere votar y dialogar. 2ª Rajoy quiere dialogar sin votar. Falso. Rajoy no quiere dialogar ni votar.  Magia potagia: el PSOE ofrece llegar a un acuerdo y votar con todas las garantías democráticas.¿Qué acuerdo?¿Quiénes votan? ¿Cuándo? Mientras esto no se diga, la propuesta es como un viaje al país de la Cucaña. Uncido al carro de Atila, el PSOE no puede hacer otra cosa que volver a pisar la hierba que pisó el caballo de aquel.

¿Y Podemos? Si lo de Cataluña es berlanguiano y lo del PSOE se parece algo al inspector Clouseau, lo de Podemos es buñuelesco, al estilo del Ángel Exterminador. Llevan dos días de profundas cavilaciones en un seminario o similar apartados del ruido del siglo para hacer práctica la audaz teoría de que la cuestión catalana se resuelve... echando a Rajoy de La Moncloa. Allá ha ido también, a aportar su particular luz la alcaldesa de Barcelona, Colau que, además se quita de enmedio con la habitual galanura en momentos delicados. Al fin y al cabo el objetivo es noble y tiene su mérito, más que la cuadratura del círculo pues consiste en ganar una fulminante moción de censura que necesita la mayoría absoluta de 350 teniendo en contra 222 votos de los dos partidos dinásticos, equivalentes aprx. a un 63%. Pequeñez que se resuelve con una declaración contundente, de esas que se imponen con la luz cegadora de la audacia y hacen temblar los cimientos mismos del sistema. Dice Iglesias  que Podemos respetaría el resultado de un referéndum "con garantías y efectos jurídicos". Obviamente, quiere decir los resultados de un referéndum legal. Dos pequeños matices: 1º, ese referéndum legal no se dará con la actual composición parlamentaria y tampoco con la que vaticinan los sondeos. 2º (y peor) ¿qué tiene de audaz y revolucionario cumplir la ley? Porque, si lo que está diciendo es que estaría dispuesto a incumplirla (por razones revolucionarias, imagino) ¿por qué no empieza por hacerlo ya y reconoce los resultados del referéndum del 1/10 se haga como se haga?

Sencillamente, por lo mismo por lo que el PSOE dice ahora que negociará un "acuerdo" que se someterá luego a referéndum,pudiendo haberlo propuesto hace años, en lugar de dar la murga con un federalismo inviable. ¿Y qué es ello

La República. La izquierda no puede digerir la idea de que los catalanes se constituyan en lo que ella no tiene ni tendrá porque no se atreve a reclamarla: la República.

Lo reitero: la independencia de la República Catalana ha triturado la izquierda española que,comoun cuerpo poseído por el Maligno, se encuentra ahora pensando, hablando y haciendo como la derecha.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Hoy, Palinuro en Vilassar

Es de esperar que la autoridad no haya prohibido el acto para hablar de la República catalana que, al fin y el cabo, no tiene nada que ver con el referéndum prohibido en que se preguntará a la gente si quiere una República catalana también prohibida. Pero nunca se sabe. El gobierno ha decidido que el mejor modo de hacer frente a ese inmundo propósito de la Generalitat de saber qué quieren los catalanes es prohibir el referéndum y todo lo que esté directa o indirectamente relacionado con él, el re, el fe, el ren y el dum. Todo. La autoridad incompetente ha sucumbido a una neurosis de prohibición que podría empezar por aplicarse a sí misma: prohibición de cobrar sobresueldos, prohibición de pillar mordidas, de malversar, estafar a la ciudadanía, de financiar el PP ilegalmente, de robar hasta las cucharillas en los banquetes, de destrozar (y robar) la sanidad pública, de destruir (y robar) la enseñanza pública, de esquilmar el erario, de enchufar a los amigos, de fundirse el fondo de pensiones, de estafar a los impositores de las cajas, de llevarse la pasta gansa de las contrataciones a Suiza de dejar sin subvenciones a los dependientes y un sin fin de otras prácticas de latrocinio. Pero, no, prefieren aplicársela a los demás, en especial a quienes andan en la diabólica empresa de votar y averiguar así qué quiere la gente. Como si eso fuera lo óptimo y no lo que pide la vicepresidenta de averiguar cuál es el deseo de los catalanes por ciencia infusa.

Hoy hablaremos de la República catalana en Vilassar de Mar en el Ateneu de Vilassar a las 19:00. Se comprende que, dado el carácter irreductiblemente republicano de Palinuro, este se las promete muy felices intercambiando opiniones con las gentes del lugar sobre ese futurible que hace 18 meses se veía tan lejano y hoy, a falta de 15 días para el referéndum es tangible: una República en Cataluña. Una República libre.

Nos vemos en Vilassar.