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domingo, 16 de abril de 2017

PSOE, un futuro comatoso

Por futuro comatoso me refiero al que augura aquella famosa primera fila del mitin de presentación de Susana Díaz en el Ifema, de cuyas cuentas, por cierto, seguimos sin saber nada. Aquella ristra de ex-altos cargos y viejas glorias con caras de pocos amigos que revelaban a las claras la gracia que les hacía estar allí de comparsas era el desmentido más rotundo a los trinos de la por-fin-candidata sobre el futuro radiante.

En estos días de tanto rezo y procesión, a los socialistas les ha dado por reflexionar en público y escribir artículos sobre la situación actual de su partido. He embuchado varios. Los que más me han gustado son uno de José Sanroma, España en su laberinto y otro de María Mir Rocafort, Tragar sapos, los dos de sanchistas. Se me nota el plumero, ya sé, pero es que los que he leído favorables a Díaz no tienen ni un mal pasar y sobre López no es fácil encontrar artículos.

El PSOE se ha metido en un lío o laberinto, como dice Sanroma, extendiéndolo a España. Y se ha metido en un lío por haber planteado mal las primarias. No desde el punto de vista reglamentario, práctico y estatutario, que también ha sido un desastre, sino desde el punto de vista del espíritu, el ánimo con que se convocan. No se han planteado dos candidaturas con ánimo de votar a favor de una, sino de hacerlo en contra de la otra, al menos por una de las partes, la "oficial". Mal comienzo para una campaña en la que solo se habla de "compañeros", como hace Díaz de continuo cual si quisiera disipar la reaparición del último "compañero" al que defenestró, ahora convertido en rival. Sobre eso de los compañeros y las rivalidades, el artículo de López Alba es muy ilustrativo.

Unas elecciones con voto no a favor sino en contra están mal planteadas. Si de lo que se trata es de que no gane el otro, el proyecto propio es indiferente. Por eso desde el primer momento se entendió que la candidatura de López era parte del frente contra Sánchez. Ese frente, ahora encabezado por Díaz, se organizó mucho antes de las primarias y fue la conjura de los 17, de la que salió el golpe del 1º de octubre. La candidatura de Díaz, cerradamente a la contra de Sánchez, tiene el handicap de la imagen de fría y ambiciosa conspiradora. Su objetivo declarado es reunificar un partido dividido y como credencial presenta el hecho de haber sido ella la que lo dividió. No quiero hacer comparaciones que puedan irritar, pero esto suena un poco a aquello de "la guerra es la paz y la mentira, la verdad". 

Dada la rebelión democrática que se vive en el PSOE, la ilusión que le echan los militantes, a pesar de las zancadillas de la junta gestora, un triunfo de la candidatura de Díaz, sería un golpe mortal para el partido cuyo último bloque de cinco millones de votantes fieles podría huir en desbandada. Que todo el "establishment" político, desde el PP a Podemos, y mediático, desde La Razón a El País, así como los padres de la actual patria socialista y, por supuesto, el aparato del partido apoyen la candidatura de Díaz nos exime de mayor comentario acerca de la desigualdad de trato de ambas candidaturas. Sánchez está en las redes, pero no en los medios; Díaz está en los medios, pero no en las redes. Eso también requiere reflexión: las redes son libres; los medios están todos sesgados cuando no claramente manipulados. 

Y eso también quiere decir mucho respecto el impulso, la conciencia de quienes apoyan a una u otro candidato.

viernes, 7 de abril de 2017

Una visita al señor Michels

Las palabras que han trascendido de Miguel Ángel Heredia en una reunión de su partido han provocado un escándalo tan monumental que los sanchistas, como se ve, piden el cese del que las pronunció, su cabeza, dice el periódico en tonos bíblicos, con una foto muy apropiada.

El motivo manifiesto del escándalo parece ser el insulto a Margarita Robles. Pero es claro que solo es tal para las sensibilidades al norte de Despeñaperros; al sur, hijaputa no es un insulto sino una expresión coloquial y hasta cariñosa. Y es verdad. La propia Robles no ha tenido inconveniente en fotografiarse con Heredia para subrayar que así lo entiende. Perfecto. No hay inconveniente. Y quienes "piden la cabeza" de Heredia por esta fruslería se pasan veinte Salomés.

Pero es que no acaba ahí la cosa. El señor Heredia también explicó con lujo de detalles cuáles fueron los motivos reales de los golpistas del 1º de octubre. Lo hizo, además, metiéndose en un lío al involucrar a Toxo, el de Comisiones Obreras, como fuente de información. Esto tampoco tiene mayor importancia. Como lo de hijaputa es una forma de ser: la de fanfarronear, darse pote. "A mí me llama Fulano o Zutano". A ,  ya se sabe.

Lo grueso es la confesión de motivaciones del golpe en sí misma. Aunque todo el mundo lo sabía, nadie había reconocido públicamente que Sánchez fue defenestrado preventivamente, no por lo que hubiera hecho sino por lo que se suponía que quería hacer. Nada menos que complotar con los enemigos del socialismo y de España. Fue defenestrado por sospechas. Y ¿quién lo hizo? Pues la oligarquía de la organización, nos recuerda el señor Michels, el cogollo de quienes detentan el poder en las diversas instancias y órganos del partido. Técnicamente, es un golpe oligárquico. Políticamente, tiene muchos precedentes, desde los treinta tiranos de Atenas (en esta caso, diecisiete) hasta el golpe de Casado al final de la IIª República.

Ese golpe oligárquico parece ser el que ha levantado la rebelión de la militancia, en defensa del defenestrado, que había sido elegido en primarias. Una rebelión que trunca los planes de los oligarcas porque los conjurados contra César traían una cesarina en las filos de sus puñales y creían que, consumado el crimen, ni primarias harían falta. Díaz sería proclamada SG de modo caudillista. La caudilla que venía a coser el PSOE que ella misma había rasgado.

No es por el exabrupto, no por la fanfarronería, por lo que Heredia debe dimitir, sino por la paladina confesión de una innoble maniobra preventiva de carácter oligárquico, al servicio de una orientación política contraria a la defendida por el partido y la militancia. 

Y la cesarina dar cumplidas explicaciones. 

miércoles, 5 de abril de 2017

Las primarias del PSOE para extranjeros

La Revista argentina La Vanguardia me publica este artículo, dando cuenta de las primarias del PSOE. Incluyo copia del artículo entero. Quien quiera leerlo en el original (contiene entradillas, fotos y elementos tipográficos atractivos) lo tiene aquí.

El histórico Partido Socialista Obrero Español, con casi 140 años a sus espaldas es el partido más antiguo de España y uno de los más antiguos de Europa, después del Conservador británico y el Socialdemócrata alemán. La historia contemporánea de España, por tanto, está inextricablemente unida a la de esta primera organización de la clase obrera y el propio país es incomprensible sin tomarla en consideración. El partido consiguió su primera representación parlamentaria en el primer decenio del siglo XX, participó en la huelga general de 1917, tuvo una ambigua relación con la dictadura de Primo de Rivera en los años veinte, fue destacado puntal de la IIª República, participó en la sublevación revolucionaria de 1934, fue partido de gobierno durante la guerra civil, estuvo proscrito en la dictadura franquista, cuando padeció persecución, fue partido de gobierno en la IIIª Restauración borbónica, entre 1982 y 1996, volvió al poder de 2004 a 2011 y actualmente se encuentra en un momento de crisis en el que, como siempre pasa en estos casos, según la orientación que tome, se mantendrá o perecerá.

La crisis económica, que ha sido especialmente virulenta en España debido a su peculiar sistema productivo y la incompetencia y corrupción secular de sus clases dominantes, puso abrupto fin a la segunda legislatura socialista de Rodríguez Zapatero en 2011, envió al partido a la oposición y lo sumió en la citada crisis que ahora culmina en las elecciones primarias, convocadas para mayo y en las que se decidirá el destino de la organización para los próximos años. A esa crisis económica de modelo productivo se suma una tradicional problemática vinculada a la organización territorial del Estado, que se agudizó con la sentencia del Tribunal Constitucional de mayo de 2010 relativa a la reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña y en la que se negaba a esta comunidad la condición jurídica de nación. Dicha sentencia fue el pistoletazo de salida de un renacimiento del espíritu independentista catalán que ha cuajado en un Parlamento de mayoría de esta orientación y un gobierno de la Generalitat, con una hoja de ruta hacia la independencia que culminará en un previsto referéndum de autodeterminación en septiembre de 2017, dentro de seis meses, que el gobierno central quiere prohibir y el autonómico realizar a pesar de todo.

En buena medida, el conflicto del PSOE en estos tiempo refleja el que afecta al país en su conjunto. A las elecciones primarias a la Secretaría General, convocadas por la Comisión Gestora para el 21 de mayo se presentan tres candidaturas principales y quizá alguna otra más si consigue reunir los avales necesarios. De las tres principales, dos, la de la presidenta de Andalucía, Susana Díaz y la del exsecretario general del propio PSOE, Pedro Sánchez, defenestrado por un golpe palaciego interno al partido el pasado 1º de octubre de 2016, son las que parten con mayores posibilidades. Una somera consideración de sus características nos servirá para comprender el momento político español y las perspectivas del PSOE.

La candidatura de Susana Díaz es de carácter institucional, goza del apoyo de la mayoría de los cuadros del partido, del aparato de éste y de los antiguos dirigentes del PSOE, hoy retirados, pero que siguen actuando como asesores de prestigio. Es una candidatura afín al espíritu del régimen político de la IIIª Restauración borbónica, conforme con el sistema del turnismo bipartidista, eco del de la IIª Restauración canovista de 1875 a 1923, que no cuestiona la legitimidad de la monarquía, ni la confusa relación entre la Iglesia y el Estado en España y no tiene intención de alterar la condición de “Estado dentro del Estado” de que goza la iglesia católica. Tampoco objeta al sistema actual de reparto del poder territorial, antepone el mantenimiento del statu quo autonómico a cualquier otra consideración y tiene un acuerdo de fondo en cuanto a los fundamentos mismos del sistema de 1978, sin plantearse ningún tipo de reforma radical que dé paso a una nueva estructura. La candidata Díaz preside una Comunidad Autónoma en la que el PSOE lleva gobernando ininterrumpidamente durante 40 años, lo que ha provocado un nivel alto de corrupción institucional que, en cierto modo, la emparenta con el gobierno del Estado, asimismo caracterizado por uno de los niveles más altos de corrupción del mundo.

Es, pues, una candidatura continuista con el orden de la IIIª Restauración, colaboracionista con los gobiernos de la derecha y defensora de la unidad territorial de España en la situación actual, sin apuntar a reforma alguna que muestre sensibilidad frente a los tradicionales agravios catalanes (las greuges catalanes), que se arrastran desde hace siglos y se han agudizado recientemente a cuenta de la crisis. Es más, quizá pueda decirse que el sentido profundo de esta candidatura socialista andaluza –caracterizada por un nivel alto de populismo y un punto de caudillismo personal- sea la formación de una especia de “unión patriótica sagrada española” frente a la amenaza de independencia de Cataluña. Esto explica asimismo por qué la candidatura de Susana Díaz despierta más simpatías entre la derecha del país que entre la izquierda, al extremo de una mayoría de votantes del PP la prefiere al frente del PSOE en lugar de Pedro Sánchez.

A su vez, la candidatura rival, la del exsecretario general, procede del momento crítico y conflictivo de su defenestración en un Comité Federal del 1º de octubre de 2016. Se produce así como una especie de reacción frente a una maniobra del aparato del partido, de los cuadros intermedios y los intereses creados ante un secretario general que había sido elegido por las bases del partido y del que los funcionarios de éste, los llamados “barones” y las viejas glorias asesoras –esto es, el establishment socialista-, sospechaban que pretendía llegar a acuerdos subrepticios con los dos factores que el PSOE institucional considera sus enemigos mortales: a) la nueva izquierda surgida al amparo de la crisis económica bajo la forma de la organización Podemos, heredera y renovadora del anquilosado Partido Comunista y b) el peligro de una ruptura de España a través de la independencia de Cataluña. En otras palabras, Pedro Sánchez fue defenestrado en una operación preventiva del aparato del partido, más interesado en colaborar con la derecha española nacional-católica y centralista, que en hacerlo con la izquierda y en formar un gobierno de esta orientación, como el que hay en Portugal.

La candidatura de Sánchez, sin embargo, se apoya en la poderosa reacción que han tenido las bases del partido, entre las cuales ha cundido la indignación de que unos burócratas, funcionarios del partido y políticos profesionales, pusieran término en una maniobra de pasillo al mandato de un secretario general elegido por ellas misma. Esta candidatura se publicita a sí misma como una de la militancia, de la izquierda y de la renovación y regeneración del PSOE. En algunos aspectos mantiene una actitud más clara y decididamente de izquierda que la de Susana Díaz, por ejemplo, en materia de laicismo. Sánchez propugna la definitiva separación de la iglesia y el Estado, lo cual, y aunque parezca mentira, hoy es algo revolucionario en España. También hay una diferencia radical en la visión de la izquierda. La candidatura de Sánchez propone un gobierno con alianza de la izquierda, una especie de reproducción en el país del ejemplo portugués o de repetición en España del “programa común de la izquierda” de Francia en los años 80 del siglo pasado. Asimismo articula un programa más radical de salida de la crisis, con más claras propuestas de relanzamiento económico con atención a la juventud y los sectores menos favorecidos.

En los asuntos más delicados y problemáticos, como son la forma monárquica o republicana del Estado y el derecho de los catalanes a la autodeterminación, la candidatura de Sánchez es más ambigua: no hay un pronunciamiento a favor de la República –la última forma de gobierno legítima que ha habido en España- ni tampoco del derecho de los catalanes a decidir. Hasta qué punto esta ambigüedad y este silencio son tácticos o estratégicos en función de la candidatura es algo que se verá en su momento, y algo también que podrá ir calibrándose a medida que se desarrolle la campaña electoral de las primarias, es decir hasta el 21 de mayo.

De siempre se ha dicho que el PSOE tiene dos almas (por otro lado, como todos los partidos socialistas y socialdemócratas del mundo), el alma radical y el alma reformista. Dado el giro mundial hacia el moderantismo político, hoy esas dos almas podrían reformularse como una conservadora y otra progresista y, de ser así, dibujarían muy bien la situación actual del PSOE: una propuesta conservadora, asimilable a la derecha tradicionalmente nacional-católica y otra más progresista, asimilable a un intento de recuperación del espíritu reformista radical de la socialdemocracia.

Innecesario decir que todos los medios de comunicación favorecen la candidatura conservadora, como el mundo de la empresa y las finanzas, mientras que la candidatura de la izquierda solo cuenta con el apoyo de la militancia. Pero hay dos factores en esta situación que permiten abrigar la esperanza de que, por una vez, el resultado no sea el que todo el mundo espera. Primero: el cuerpo electoral en las primarias, precisamente, es la militancia de forma que, si el aparato del partido no hace demasiadas trampas, la militancia puede imponerse. Segundo, los medios de comunicación ya no reinan de modo absoluto en la opinión pública, sino que han tenido que dejar espacio a un nuevo ámbito de debate público en las redes y en estas, mucho más populares que los medios institucionales públicos o privados, la presencia de la candidatura de Sánchez es muy superior a la de Susana Díaz.

RAMÓN COTARELO
POLITÓLOGO ESPAÑOL, CATEDRÁTICO EMÉRITO DE CIENCIA POLÍTICA Y DE LA ADMINISTRACIÓN DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE EDUCACIÓN A DISTANCIA (UNED). ES AUTOR DE NUMEROSOS LIBROS, ARTÍCULOS Y COLUMNAS SOBRE DIVERSOS TÓPICOS. PUBLICA SUS OPINIONES REGULARMENTE EN SU BLOG PERSONAL PALINURO.

domingo, 2 de abril de 2017

La caudilla y los menestrales

La candidatura de Susana Díaz toma caracteres cada vez más caudillistas. Este unánime cierre de filas en su apoyo de todos los barones, baronets, cuadros, cargos públicos, funcionarios del partido y distinguidos jubilados con mayor o menor veteranía es la prueba más evidente a contrario de que la candidatura de Sánchez es la de la militancia.  Los de abajo contra los de arriba, como se predica ahora en círculos de la "nueva política". No la candidatura del "afuereño", según vienen insinuando todas las instancias oficiales del partido, sesgadas en favor de su caudilla y en contra de Sánchez. Dicho en otros términos, se trata de la candidatura de quienes viven del PSOE frente a la de quienes viven con y para el PSOE. 

Desde luego, estas primarias son decisivas para los socialistas. En las anteriores elecciones internas hubo momentos de tensión, pero se producían siempre sobre una acuerdo básico en el modelo de partido y el modelo político que el partido proponía.

Tal no es el caso hoy. La discrepancia es profunda. Díaz representa un proyecto populista, esto es, un discurso de izquierda para una práctica de derecha. El discurso de Sánchez, en cambio, quiere ser escuetamente de izquierda en la teoría y la práctica. El primero, el populista, tiene escaso éxito entre los militantes y es acogido con resignación por la baronía, un poco asustada por el caudillismo que ella misma ha propiciado. El segundo, el de izquierda, enciende a la militancia y pone de los nervios a la baronía que ve peligrar sus canonjías, puestos, cargos y nóminas. 

Pero, por muchos nervios que haya, se deben contener, sobre todo para no hacer el ridículo. La parcialidad absoluta de la junta gestora y del aparato del partido en favor de la candidatura de Díaz especialmente en Andalucía es abrumadora. Si los escrúpulos no la obligan a rectificar es porque considera su comportamiento legítimo. Cosa nada de extrañar en quien comenzó esta peripecia perpetrando un golpe de mano para defenestrar al SG elegido por la militancia y lleva toda la vida entregada al medro personal en los complicados vericuetos de un partido tan identificado con las instituciones que administra desde hace 40 años en Andalucía que parece un PRI bético. 

El problema es si, al ver que la parcialidad no es suficiente para ganar las primarias y habiéndole cogido gusto al expeditivo método, los conjurados deciden defenestrar por segunda vez al exsecretario general con cualquier pretexto estatutario, cuanta habida de que ni con todo el aparato a su servicio consigue hacer que la candidatura de la caudilla levante la mitad de ánimo que la de su rival.

Mientras tanto, sería bueno que elecciones se celebraran con juego limpio. La junta gestora debe dar a conocer los gastos de la candidatura de Díaz y cómo se sufragan, desde el primero de todos, la convocatoria de alcaldes de Abel Caballero hasta el último, como han hecho los otros candidatos. No hacerlo debiera descalificarla.

También sería bueno que los barones, paniaguados diversos, cargos institucionales y demás personal incrustado en el organigrama del partido dejaran de cargar directamente o indirectamente contra el ex-secretario general. Quizá les convenga saber que cuanto más abusan de su posición, más inquina despiertan entre las bases que tienen un objetivo encomiable: devolver al defenestrado al puesto que le corresponde y del que fue privado por una maniobra y una triquiñuela harto vergonzosas.

martes, 28 de marzo de 2017

El PSOE es mucho PSOE hasta para sí mismo

El PSOE es un partido más que centenario por algún motivo. Desde el principio funcionó como una asociación especial, dentro de un espíritu de la izquierda de fines del XIX y primeros del XX. Un espiritu de solidaridad, compañerismo, muy próximo a las "cajas de resistencia" de los sindicatos, necesario para sobrevivir en un entorno hostil; un espíritu casi familiar que se ha ido perpetuando a lo largo de este siglo y pico de vicisitudes de todo tipo. Eso da una organización peculiar con una forma de militancia sin parecido en los demás partidos. Tiene algo de comunitario. En la famosa dicotomía de F. Tönnies entre comunidad y sociedad, cae más del lado de la comunidad, un lugar en donde se tiene en cuenta a las personas, en donde se ha postulado una forma especial de humanismo, de la mano de Fernando de los Ríos. En gran medida es un espíritu familiar porque, en muchos casos, la militancia se trae de familia, como tradición. De ahí que el distanciamiento actual de la juventud (los padres son socialistas y los hijos votan a Podemos) sea especialmente doloroso.

Doloroso pero comprensible porque, de un tiempo a esta parte (de bastante tiempo) el PSOE ha perdido aquel espíritu. Para no andarnos con monsergas de si fue Zapatero I o Zapatero II o Rubalcaba o Sánchez o no-Sanchez, o incluso antes, vamos a ceñirnos a estas primarias y su desencadenante.

A lo largo de su historia, el PSOE ha vivido momentos muy difíciles, a veces a vida o muerte. Pero el golpe de mano del 1º de octubre pertenece a otro género de cosas, otra forma de actuar, otro espíritu. Un grupo de conspiradores, basándose en suposiciones y sospechas de que Sánchez fuera a pactar con Podemos o los indepes catalanes, monta un golpe palaciego mediante una maniobra bastante indigna y defenestra al SG elegido por las bases. Ni la forma ni el fondo del hecho son socialistas. El fondo es una mentalidad de derechas de nacionalismo español a ultranza mucho más afín al PP que al PSOE; esto es, la mentalidad de Rubalcaba. La forma es la de los profesionales de las organizaciones, a los que da igual en la que estén porque lo que hacen es aprovechar sus reglas internas para trepar ellos a los puesto de poder; o sea la mentalidad de Susana Díaz.

Y todo al servicio de un golpe preventivo, la forma más agresiva e inmunda de proceder. Definitivamente, ese golpe rompió aquel espíritu porque pertenece a un mundo distinto, el de la derecha sin escrúpulos. Así pues, la indigna defenestración de Sánchez por órdenes de la presidenta andaluza, ("lo quiero muerto"), incendió las bases, la militancia, que se sintió estafada y reaccionó en honor a ese espíritu humanista que ha heredado. No lo esperaban los golpistas. No lo esperaba la junta gestora que nombraron estos entre sus fieles con la tarea de preparar la llegada triunfal de la caudilla Díaz, probablemente sin necesidad de primarias. 

No ha sido así a causa de la rebelión democrática de las bases, que han aupado al defenestrado Sánchez en un noble gesto de reparación por la injusticia sufrida, dándole un impulso moral que su adversaria jamás podrá alcanzar. Y, a partir de aquí, cada cual ha sido leal a su papel hasta lo increíble. Díaz es una política profesional de corte populista, regate corto, escasas ideas y mucho sentido folclórico-mediático. De hecho, el discurso que infligió a la audiencia en el Ifema fue una lamentable serie de topicazos, frases hechas, latiguillos y vaciedades que debieran haber avergonzado a las viejas glorias que se llevó de claque si les quedara algo de vergüenza.

El caudillismo de Díaz se ejerce a través de ese pintoresco órgano provisional, llamado comisión gestora que no es otra cosa que un comité de acción, justificación y propaganda de Díaz. Su presidente, Fernández, se pasa el día deslegitimando la candidatura de Sánchez y mintiendo para ello de paso al insinuar que este quiere un partido asambleario en imitación a Podemos. Vuelve de nuevo la acusación del principio, de un PSOE subalterno de Podemos, formulada por unas gentes que lo han hecho subalterno del PP. A esa evidente parcialidad y animosidad antisanchista se añade que el segundo de la junta gestora es la mano derecha de Díaz, con lo que no hace falta decir nada más, salvo asombrarse de cómo puede llegarse a tamaño desafuero de tener un órgano que ha de arbitrar una contienda electoral descaradamente al servicio de una de las partes. Tan a su servicio que hasta el trabajo sucio le hace: tras pedir claridad en las cuentas y sugerir malévolamente que Sánchez se financia ilegalmente, resulta que la única candidatura que no ha aclarado en público su contabilidad y está bajo vehemente sospecha de valerse del aparato y sus medios para su campaña es la de Díaz.

Estas y otras muchas maniobras de juego sucio (la presencia de la caudilla en las redes es muy baja, pero compensa llenándolas de bots) prueban que estos golpistas han roto aquel espíritu de familia, el respeto al otro, el humanismo de la tradición para implantar las reglas del poder, la ambición, el clientelismo y los intereses creados. Nada de extraño que la militancia haya reaccionado como lo ha hecho. Las maniobras han provocado la indignación y esta ha encontrado un líder en momentáneo estado de postración, al que ha impulsado para dar la batalla por el espíritu socialista.

Para contrarrestar esta oleada, la gestora no ha tenido mejor idea que celebrar una especie de glorificación de la caudilla y presentarla con pompa y boato como la culminación de la historia contemporánea del PSOE desde la transición, arropada por su dirigentes vintage supuestamente más eficaces para mover los sentimientos de la militancia. Pero ni con esas. Lo que se vivió el domingo fue una ceremonia de zombies, ninguno de los cuales sabía bien qué píntaba allí, a consumir sus últimos hilillos de dignidad en apoyar a una huera oportunista. Y, para colmo, la ausencia de Griñán y Chaves, que debieran haber estado según la lógica de la comunidad familiar, demuestra a las claras que el aparente acto de recuperación sentimental del viejo PSOE era una maniobra fríamente calculada para engañar: González, sí; Zapatero, sí; Rubalcaba, sí; Chaves y Griñán, no, por si pringaban de corrupción. Bestial.

Me atrevería a decir que en el acto de glorificación, el tiro salió a la junta gestora por la culata. Como todo lo que hace. Lo único que ha conseguido es que la rebelión democrática se consolide porque ahora ya se tienen datos fehacientes para comparar. Y es demoledor: con todo el aparato a su servicio, los medios, los recursos del partido, los autobuses gratis, etc., Díaz reunió comparativamente menos gente en Madrid que Sánchez en Burjasot. Y si hablamos de discursos, la cuestión revienta. No hay comparación. La caudilla no tiene discurso, sino un repertorio de frases huecas. Se entiende. Para ella, su discurso es el que la gestora presentó como documento para el congreso en medio de las insinuaciones de mala baba contra Sánchez. Ella es la candidata del partido y el discurso del partido es el suyo. Algo intrínsecamente de derechas: apropiarse los símbolos, los relatos colectivos.

Frente a eso, Sánchez tiene un discurso. Está mejor o peor plasmado en el documento presentado en el Bellas Artes sobre la nueva socialdemocracia. Ahora, el destino le ha deparado la posibilidad de contrastarlo con la militancia durante unos meses. Una buena ocasión para acabar articulando un discurso completo, trabado, con respaldo suficiente y que, por lo tanto, ahora mismo está haciéndose. Cambiará algo, se perfilará mejor, a medida que vaya viendo la acogida que tienen las propuestas concretas. De momento, va calando, por poner un ejemplo, el propósito laico. En general, el programa se autotitula de izquierda e insiste en ese punto. 

Los adversarios de Sánchez, no necesariamente partidarios de Díaz, le reprochan inconsistencia en el pasado y falta de crédito en la actualidad, aunque reconocen que va entonando mucho con la militancia. Lógico, dicen, frente al discurso de todos los hombres de la presidenta solo cabe el de la militancia. En realidad, Sánchez está haciendo de necesidad virtud y eso, a los puristas siempre les parece sospechoso. Es más, el izquierdismo de Sánchez se interpreta echando mano del famoso caso del general Della Rovere. Yo mismo lo hacía al comienzo de esta rebelión. Pero la historia ha de entenderse hasta el final. Ciertamente, el primer Sánchez, el SG, era otra cosa. Como Emmanuelle Bardone también era otra cosa. Pero cuando Bardone, finalmente, se convierte en Della Rovere y afronta su destino, adquiere una calidad humana que podría ser, incluso, superior a la del verdadero Della Rovere. 

Y para aquellos que quieran razonamientos más teóricos y menos literarios, recuérdese la feliz idea de Hegel de la "astucia de la razón", una forma filosófica ilustrada de decir lo mismo que los cristianos de que "Dios escribe recto con renglones torcidos". Sánchez se ha puesto al frente de la manifestación, ha vinculado su destino a la militancia (como García Page parece haber vinculado el suyo al de Díaz), y en este momento es otra persona, no tan condicionada por su pasado como por su presente. Al igual que los demás, por supuesto. Pero compárense presentes: el de Díaz, el de Sánchez y el de López. Eso es lo que cuenta porque hay que elegir.

Eso y el recuerdo a Kant, rebotado luego por Isaiah Berlin, de que "de la madera torcida de la humanidad nunca ha salido nada recto".  

Lo cual no debe ser óbice para intentarlo.

lunes, 27 de marzo de 2017

La candidata de la derecha

Con esta portada del ABC, prácticamente podría ahorrarme el post. La derecha quiere a la caudilla Díaz al frente del PSOE. Por Dios, España y su caudilla. Es su estilo, que conecta perfectamente con el de esta profesional sin escrúpulos de la política populista, que podría estar tan ricamente en el PP como suele estar en las procesiones de su tierra, llevando candelabros o lo que los curas le ordenen. 

En realidad, la maniobra es un poquito más sutil. La derecha sabe que, con la caudilla de SG, no habría alianza alguna de izquierda, con Podemos y, por lo tanto, la señora es la máxima garantía de que el PP pueda eternizarse en el poder. Que es de lo que se trata para todos: para el propio PP, para la Caudilla (cuyo objetivo verdadero no es ganar, sino salir cuanto antes de Andalucía, en donde la corrupción y su incompetencia van a comérsela) y, por supuesto, para el puñado de jubilados intrigantes y cascarrabias del PSOE que prefieren ver de SG a esta oportunista sin categoría que a uno con consistencia y claros propósitos de izquierda.

Algún día habrá que investigar qué sucedió para que todos los antiguos socialistas con mando se hayan pasado a la derecha más descarada y no se limiten ya a cobrar sus retiros dorados y otras canonjías a cuenta de los contribuyentes españoles sino que prediquen en contra de la izquierda. No es solamente la envidia que les produce que un hombre sin apoyos externos, sin más ayuda que la simpatía espontánea de la gente pueda derrotar a la caudilla. Sin duda hay también un fondo reaccionario de educación y de clase que les sale en su edad provecta porque nunca fueron muy consistentes, pero ahora se han revelado como lo que siempre fueron, unos sumisos a la derecha oligárquica española de toda la vida.

Eso es lo que explica que, aunque quizá no se les oculte el oportunismo descarado y la falta de inteligencia de la caudilla, la apoyen. Les preocupa más que el PSOE pueda echarse a la izquierda con Pedro Sánchez y ¿quién sabe? que a lo mejor el personal deje de hacerles un caso que no merecen por su  subalternidad y cobardía. Porque esa es la cuestión: su finalidad, como la de la Caudilla, es impedir un gobierno de izquierdas en España. Por eso no hablan nunca del ejemplo de Portugal. Lo ocultan. Defenestraron a Sánchez por intentar la unión de la izquierda, con la impagable ayuda de Pablo Iglesias que quería destruir el PSOE. Estos todos prefieren mil veces el gobierno de los neofranquistas al de la izquierda democrática. Iglesias también. 

Hace falta ser muy cínico y muy hipócrita para aplaudir el discurso repleto de lugares comunes, bobadas patrióticas y puras tonterías de la caudilla, incapaz de tener una sola idea que no sean consignas pueriles del tipo de "soy socialista por amor a España", que dan vergüenza. Frente a estos lamentables exabruptos de risa  que no han dado ni para titulares de la prensa adicta (excepto el ABC) no quieren ni oír el  discurso de izquierdas de Pedro Sánchez. Sin duda, este está en los comienzos y aun tiene que perfilarlo más, pero su alegato, cuando menos, contenía propuestas, ideas frente a las necedades de la andaluza ante un auditorio entregado de beneficiarios del PSOE

Añadase a ello la vergüenza que en cualquier persona de buena fe produjo el alarde de juego sucio, el abuso, el intento de apabullamiento del adversario del acto de exaltación de la Caudilla, con profusión de medios, el apoyo de los viejas glorias, los barones, todo el aparato del partido. Frente a eso, la candidatura de Sánchez,  en un lugar mucho más pequeño, con muchos menos medios fue más auténtica y su repercusión -incluso en los medios- muy superior a la de su adversaria.

Grave es que, a estas alturas -después de la confusa maniobra de la junta gestora de querer difamar la candidatura de Sánchez, insinuando que practica financiación ilegal- tanto López como Sánchez hayan hecho públicas sus cuentas, mientras que las de la Caudilla siguen siendo secretas. Sus trolls en las redes acusaban de difamadores a quienes queríamos saber cómo se financiaban los gastos inmensos de la caudilla (el Ifema vale una pasta) pero, al final, ha resultado que los difamadores eran ellos. Y peor que difamadores porque, mientras no se demuestre lo contrario, la campaña de la Caudilla está pagándola la junta gestora con los dineros del PSOE, es decir, con las cuotas de todos los militantes y los fondos públicos, que proceden del pago que hacemos todos los ciudadanos de los impuestos. 

O sea, un abuso y una presunta estafa que ya debiera estar en los tribunales. Y estos quieren regenerar el sistema político español y luchar contra la corrupción. Insisto, da verdadera pena cómo un antiguo partido de la izquierda trata de convertirse en subalterno de una de las derechas más clericales, corruptas y reaccionarias de Europa. 

domingo, 26 de marzo de 2017

Se quiera o no, derecha/izquierda

El discurso de la gestora es netamente conservador. Su presidente, Fernández, habla de "moderación" y arremete contra las tendencias "asamblearias". Trata de hacer una amalgama con toda la izquierda, asimilando la candidatura de Sánchez a Podemos. Eso, para meter miedo. Lo mismo le pueden decir en su auditorio: que la candidatura de la caudilla Díaz es asimilabla al PP. De hecho, ese mensaje de "moderación" en las circunstancias actuales es lo que quiere decir.

El PSOE del aparato, el de los barones, las viejas glorias y muchos cargos electos padece un síndrome de Estocolmo con la derecha de raíz histórica, intensificado con lo que vive como el reto independentista. Es patente. Hace meses que Felipe González admitía la posibilidad e, incluso, recomendaba la conveniencia, de llegar a una gran coalición PSOE/PP. Como no es previsible que haya cambiado de parecer pues en nada se persevera más que en el error, si ahora apoya a Díaz es porque la supone capaz de llegar a un acuerdo de gran coalición con el PP.

La justificación de esa entrega es la cuestión catalana. Con el pretexto de que a la tal hay que oponer una unidad española, el PSOE se presta a secundar las políticas del PP que indefectiblemente llevarán a una escalada del conflicto por su carácter represivo. Ello significa que esta gestora, la caudilla y, en general quienes se hicieron con el poder en el golpe del 1º de octubre, renuncian a formular una alternativa de izquierda a esa cuestión catalana.

Para eso está, precisamente, la izquierda. Así que estas primarias se dirimen a la luz de la divisoria: izquierda/derecha que todo el mundo da por superada. Si triunfa la candidatura de Sánchez, a pesar del boicoteo que se le haga desde el aparato, se abrirá una oportunidad grande de que acabe fraguando una unión de la izquierda capaz de llegar al poder, como sucede en Portugal, caso del que el PSOE oficial no quiere hablar. Y por eso ataca a la izquierda de su propio partido y a Podemos.

Ver a los históricos del PSOE apoyando una candidatura populista, caudillista y patriótica da pena.

sábado, 25 de marzo de 2017

Estos son mis poderes

El prometido acto apoteósico del próximo 26, domingo, en la capital del reino, con sus efluvios populistas y caudillistas es una exhibición que, si nos atenemos a la edad de los participantes, podemos calificar de "histórica" y solo quedaría por averiguar de qué edad de la historia. Sin duda, la foto no se ajusta enteramente a la noticia porque la de la noticia, claro, no se ha producido aún. Pero es de señalar el pundonor del medio que ha ido a buscar una que casi cubre los requisitos: están todos los que acudirán a la unción de la caudilla, excepto Guerra, sustituido por Elena Valenciano. Eran los tiempos de la feliz y tranquila secretaría general de Rubalcaba y Valenciano era entonces mano derecha de Rubalcaba y ahora cumple una función simbólica de añadir cuota imaginaria porque en la foto real habrá cuatro hombres y una mujer.

El equipo de comunicación de Díaz ya ronda las redes con las consignas de rigor. A lo mejor es su lectura la que impulsa a Zapatero a pedir que el debate salga de ellas y no una repentina e insospechada pasión por la censura. Aunque nunca se sabe. Este hombre es como un cañón giratorio. La consigna que juzgan más feliz es en el Ifema estará representado el pasado, el presente y el futuro del PSOE

La sociedad, dicen los teóricos, es un "espectáculo"; lo cual no es tan original. Ya la sociología funcionalista decía que tenemos "roles". Y no solo es espectáculo, sino "simulacro", al decir de otros teóricos. Pues sí, el acto anunciado de exaltación caudillesca tiene incluso algo de bufo. Esa consigna del pasado, el presente y el futuro delata tal falta de sensibilidad mezclada con tal arrogancia que resulta repulsiva. En efecto, en el Ifema estará arropando a Díaz el pasado del PSOE, esos cuatro "ex", González, Guerra, Zapatero y Rubalcaba a quienes, sin embargo, sienta muy mal que los llamen "pasado". Entre otras cosas porque, aunque lo son (y algunos son el pasado del pasado), no saben retirarse, como se dice sucede con los toreros. Y por ahí merodean, intrigan, se confabulan y, finalmente, se prestan a ser exhibidos como trofeos que prueban que el pasado del PSOE está firmemente a favor del presente, personificado en Díaz, y de su pretensión de convertirse en futuro que la consigna da también como presente, como futuro presente o presente futuro.

Muy en el estilo de los oscars, la gala tendrá después premio a los efectos especiales, provistos por la junta gestora que traerá el proyecto de ponencia que se presentará en el congreso próximo a mayor gloria de la secretaria general in pectore.

El mismo día 26 celebra Sánchez un acto en Valencia. Las comparaciones serán inevitables. La abundancia de estrellas y astros en el de Díaz y su ausencia en el de Sánchez. Pero eso puede ya darse por amortizado. Solo tendría valor si el 26 apareciera alguna figura inesperada en el Ifema. El ectoplasma de Largo Caballero, por ejemplo. De no ser así, la abrumadora presencia de los hombres del pasado, acaba convirtiendo en pasado esos presente y futuro de la propaganda. Así que los datos que se compararán, obviamente, serán las asistencias y los discursos de los candidatos. A partir de ahí, se verá si las primarias del PSOE se decantan en un sentido u otro o en ninguno de los dos. 

jueves, 23 de marzo de 2017

Las primarias de los cuchillos largos

Las noticias mueven a risa: "Ferraz advierte", "la gestora conmina". ¿Qué Ferraz? ¿Qué gestora? Este órgano está deslegitimado por origen y por ejercicio. Su siniestro inicio en un golpe de mano es conocido. Su ejercicio absolutamente parcial en interés de Diaz, también. Nadie puede tomarse en serio un órgano pretendidamente arbitral y neutral cuyo portavoz, Mario Jiménez, es la mano derecha de una de las partes. Ese órgano carece de autoridad para adoptar medida alguna en relación con este proceso.

Y, sin embargo, las toma, imperturbable, ajeno a toda crítica respecto a su parcialidad. El portavoz y hombre fuerte de Díaz en la junta gestora quiere ser expeditivo y, habiendo encargado un informe, sostiene que el crowdfunding de Sánchez pudiera ser ilegal, incluso delictivo . Son palabras mayores. Sin duda el informe será muy correcto y atinado, pero es un informe de parte en materia asaz interpretable. Se le podrá contraponer otro de la otra parte. Habrá que ir a los tribunales y lo primero que Jiménez deberá explicar a los jueces es por qué no se ha abstenido (incluso, por qué no ha causado baja) en un asunto que le concierne personalmente. Y eso sí que suena a irregular y delictivo. Ya solo con ello queda jurídicamente deslegitimada la gestora.

Que también lo está políticamente. El informe sostiene que el crowdfunding no pasaría el control del Tribunal de Cuentas. Pero el Tribunal de Cuentas hace saber que no ve problema en el crowdfunding de Sánchez. A todo esto, Sánchez ha hecho públicas sus cuentas. Los otros dos candidatos, no. Y eso es políticamente determinante. Es obvio que toda la campaña de Díaz en plan supercaudilla popular vale un dineral. Solo el acto del próximo 26 en el pabellón Ifema, una pasta. En efecto, es imprescindible que se sepa cómo se financian las campañas de los tres candidatos. Para eso no hace falta pegarse por abrir o cerrar cuentas. Basta con publicar las propias en internet, con los ingresos y los gastos, en el entendimiento de que, si en los ingresos hay partidas procedentes de órganos del PSOE, locales, institucionales, etc, se sepa.

A no ser que la gestora esté buscando deliberadamente un conflicto para tomar una medida disciplinaria con Sánchez, es decir, para defenestrarlo por segunda vez; una exclusión por desobediencia o una inhabilitación, como las que reparten generosamente los tribunales españoles a los catalanes, algo que lo aparte de la carrera electoral de las primarias. Sánchez trae un aura de ganador que se retroalimenta continuamente y no parece posible evitar su triunfo, ni siquiera habiendo armado a toda velocidad una fantasmagórica candidatura de Patxi López, cuya única función es engatusar a un puñado de sanchistas. Así que, para garantizar que la caudilla salga aclamada de caudillesco modo, lo mejor es dar otro golpe de mano e impedir que Sánchez se presente. Quien dio un golpe puede dar dos; suele hacerlo.

Así las cosas, a Sánchez no le quedaría otra alternativa que resignarse a abandonar la competición sin más o plantar cara a la arbitrariedad de los detentadores del poder, pidiendo a sus seguidores que, aunque su candidatura esté proscrita, lo voten. Luego, habrá que contabilizar los votos y se verá quién ha ganado, si la caudilla o el doblemente defenestrado.

miércoles, 22 de marzo de 2017

¿Quién controla al controlador?

Es lo de siempre, ¿quién vigila al vigilante?. Los de la junta gestora, cuya gestión grotescamente sesgada del lado de Díaz es ya hilarante, pretenden ejercer una autoridad de la que en realidad carecen. Quieren centralizar el control de las cuentas y acceder al conocimiento de la identidad de los donantes en el crowdfunding de Sánchez, lo que, probablemente, como dicen los sanchistas, no se compadece con la ley de protección de datos. Y todo eso sin admitir a su vez ningún tipo de control ni fiscalización de sus actos. Algo insólito.

Que la gestora es un órgano descaradamente sesgado a favor de Díaz es la evidencia misma. El portavoz resulta ser el hombre de confianza de Díaz. La gestora es un órgano de Díaz, totalmente incapacitado para conducir unas primarias. Eso solo podría hacerlo un órgano independiente en el que estuvieran los representantes de las candidaturas.

Ponerse a hablar de las cuentas ha sido mentar la soga en casa del ahorcado. Sánchez, que tiene un crowdfunding perfectamente legal, ha hecho públicas las suyas. E inmediatamente han comenzado a llover las reclamaciones para que Díaz haga lo propio. Las redes hervían de peticiones para que se aclaren los gastos del acto de exaltación de la caudilla el próximo 26 en el pabellón Ifema del recinto ferial. Quieren saber quién financia los autobuses, el alquiler del local y la llamada logística. Porque no está claro. Los partidarios de su candidatura acusan a los contrarios de difamar cuando hablan de que el aparato pone autobuses gratis total a Madrid. Pero hasta ahora, nadie ha aclarado satisfactoriamente quién financia esta apoteosis.

martes, 21 de marzo de 2017

Entre compañeros, da gusto

No hace veinticuatro horas que López predicaba sermones unitarios por las agrupaciones del PSOE. Luego de soltar algunos disparates en Cataluña, se trabajó otros parajes al grito, por lo demás compartido por los otros dos candidatos, de que todos los socialistas son compañeros y no maldicen unos de otros. Pero he aquí que pega un giro espectacular y, por persona interpuesta, lanza un ataque directo a Sánchez acusándolo de varias demasías que, en realidad, se reducen a una: Sánchez es culpable de presentar su candidatura. Exactamente lo que piensan todos los candidatos en todas la elecciones de todas las candidaturas excepto la suya.

Efectivamente, no es muy original. La candidatura de López no es muy original. Ni poco. De tener alguna funcionalidad es la de restar apoyos a Sánchez. Él dice ser autónomo, con una opción independiente, pero lo cierto es que solo ataca a Sánchez.

Y mucho más atacable es la candidatura de Díaz, que está preparándose con la pompa y circunstancia de una gran producción de Hollywood. Todo el aparato del partido está a su servicio. Una movilización general para hacer una proclamación por todo lo alto, en el pabellón Ifema. Cuando la junta gestora abrió las cuentas a los candidatos, sin percatarse, estaba poniendo el dedo en la llaga. Las redes llevan días preguntando quién paga semejante despliegue sin que hasta la fecha se hayan dado explicaciones. 

Que la candidata Díaz haya de enfrentarse al hombre al que defenestró con tan escasa elegancia tiene algo de tragedia shakesperiana. Que se contraponga un discurso populista y caudillista a uno de izquierda tiene también algo de esperpento español.

lunes, 20 de marzo de 2017

Los nidos del aparato

Es patente: la trifulca en el PSOE, que se vive agitadamente en los medios, especialmente los digitales domina los mentideros políticos. Poco a poco, aun sin estar oficialmente convocadas las primarias ni proclamados los candidatos, va emergiendo el perfil de cada uno de ellos y las noticias parecen ser golpes de cincel para labrar las respectivas figuras. La imagen de Susana Díaz mezcla su temperamento y discursos populistas y caudillistas con un apoyo sólido en casi todas las instancias de poder: de cuadros del partido, para arriba, hasta las figuras legendarias de las épocas gloriosas; de votantes y simpatizantes del PP; de importantes medios de comunicación, como el grupo Prisa, entregado al embrujo andaluz; de personalidades públicas de toda índole. Se añaden las diputados socialistas con sano sentido gregario, aunque quizá poco olfato político. Parece una candidatura que los de Podemos llamarían "muy del régimen". Y desde luego lo es: España, la dinastía y en cuanto a la Iglesia, ni tocarla.

A esto hay que añadir una imagen de consumo interno de muy mal fario: política profesional que no tiene un palmarés de ganadora de elecciones abiertas, ducha en intrigas palaciegas y golpes de mano. Carácter despótico e imperativo. Y lo que más daño le hace es esa identificación servil de la junta gestora con sus planes personales y la instrumentalización del partido al servicio de su persona.

Hacer de todo eso una candidatura aceptable para unas bases soliviantadas que se han movilizado contra todo tipo de zancadillas para presentar su propuesta es tarea hercúlea. A lo mejor, no sintiéndose hercúleos, los gestores optan por la vía negativa de montar un contencioso con ese capricho del control de las cuentas a fin de poner trabas a la candidatura de Sánchez. Con ánimo de defenestrarlo por segunda vez. Ahí sí que provocarían una sublevación porque, como está a la vista, el control contable puede ser necesario para las candidaturas de Díaz y López, que manejan directa o indirectamente recursos institucionales; pero no para Sánchez, que viene del frío exterior.

domingo, 19 de marzo de 2017

Zarabanda socialista

Las encuestas y sondeos apuntan sistemáticamente hacia abajo en las expectativas electorales del PSOE. El partido está conmocionado; las bases, insurrectas; los "cuadros", azogados; los ex-mandamases, emberrenchinados; la junta gestora, empecinada. El PSOE "en horas bajas", se quejan las plañideras de acompañamiento en los medios.

Y, sin embargo, unas primarias que aún no lo son suscitan casi tanta expectación como unas elecciones generales. Lo de la centralidad política parece ser condición innata. 

El clima en el que se libran estas primarias es denso de palabra y obra. Resulta sorprendente oír los almibarados tonos de la precandidata Díaz, llamando a todos "compañeros", palabra mágica, a escasa distancia ya de "hermanos", para conseguir la unidad del PSOE. Es la misma que hace cinco meses pedía expresamente la cabeza de Sánchez. 

El resto del discurso caudillista de Díaz no tiene mayor interés. Es una sucesión de lugares comunes sobre lo grande que fue, es y será el PSOE, sobre todo bajo su dirección, lo muy orgullosa que está de todo lo que suene a socialista. No es seguro que el masivo apoyo mediático y de gabinetes de persuasión sea capaz de dar algo de cuerpo y mejorar un discurso vacío y elemental por muy  "compañeros" que sean los oyentes. Hace falta ser mucho compañero para tragarse sin pestañear lo del niño que tendrá las mismas oportunidades nazca en donde nazca y que tanto se parece a la niña de Rajoy. 

Sánchez marca paso por la izquierda. Va soltando doctrina poco a poco. En Granada habló de laicismo. Una propuesta concreta, práctica que el PSOE estará obligado a explicar a los millones de católicos del país a los que la derecha está movilizando a cuenta de la petición de Podemos de suprimir la misa televisada de los domingos y, supongo, fiestas de guardar. Sin duda muchos católicos estarán dispuestos a admitir que la confesión y culto son asuntos estrictamente privados y deben retirarse de la vida pública institucional y oficial. Nadie dice que deban quitarse los miles de nombres de calles de vírgenes, santos, obispos, etc (como debieran quitarse todas las placas franquistas) pero sí que los católicos no nos obliguen a los demás a sufragar de nuestro bolsillo cultos, ritos, ceremonias en las que no participamos. Excuso decir negocios. Eso es laicismo. E incorpora la muy razonable petición de Podemos de suprimir la transmisión de misas en el servicio público de radiotelevisión. Otra cosa será las emisoras y cadenas privadas. 

Queda mucho más territorio por cubrir. Además del laicismo hay que hablar de Cataluña y de la República y de la reforma de la Constitución. ¿Por qué no? Hablar nunca es peligroso. Lo peligroso es no hacerlo. Estas primarias son como un adelanto de las generales en sede socialista y los candidatos deben hacerlas con propuestas y programas de gobierno. No con emplastes de consumo puramente interno.

La izquierda está por hacerse.

sábado, 18 de marzo de 2017

Las arbitrariedades de la gestora

Esto de los dineros es cosa importante para los miembros de la junta gestora que saben muy bien el valor que tienen. Javier Fernández consiguió el voto del PP para los presupuestos del Principado, el mismo PP al que permitió gobernar forzando la abstención del PSOE tras un golpe de mano. No estoy diciendo que la abstención fuera la causa de la aprobación de los presupuestos. Ya Hume nos puso en guardia frente a las causalidades frívolas. Habría que establecer alguna relación y seguro que no la hay.

En efecto, hay que seguir la pista del dinero, que suele ser muy ilustrativa. De ahí que la gestora quiera controlar las cuentas de todos los candidatos. Para evitar suspicacias, sospechas, equívocos. Hay un runrún preguntando en las redes quién está pagando por los actos de la caudilla. Quién por el alquiler del pabellón del Ifema, que es una pasta; quién por el acto de los alcaldes hace unas fechas en Madrid, otra pasta, todos actos de exaltación personal de Díaz. Sin duda es buena idea disipar sospechas abriendo seis cuentas, dos por cada candidato, de gastos e ingresos, para mayor transparencia y cumplimiento de la ley.

Pero son cuentas de candidatos, no de "precandidatos" que lo son todavía porque la junta gestora no se ha dignado fijar fecha para las primarias. Eso si la caudilla no aprovecha su acto del día 26 para anunciar la fecha de las primarias. Al fin y al cabo, todo lo decide ella. Es extraño que sus seguidores no se percaten del mal efecto que esto genera en la militancia de su baqueteado partido. A la derecha el tuit del campo de Díaz ya con el número de cuenta, la necesidad de identificación (algo que se presta a las más negras sospechas), una redacción lamentable, junto al avisado anuncio de ahorrarse unos euros con la donación. Los dineros son los dineros.

La arbitrariedad de la junta gestora es ya legendaria. Se niega a admitir el voto telemático, que pide la precandidatura de Sánchez porque, dice,  no cabe reformar el reglamento de primarias en pleno proceso de primarias. Sin embargo, es obvio que no estamos en proceso de primarias porque no hay candidatos oficialmente proclamados. Lo cual no es óbice para que aquel órgano tome medidas ridículas por lo extemporáneas, tratando de candidatos de facto a quienes se niega a reconocer como candidatos de iure y pretendiendo que cumplan una legalidad que se ha inventado.

La identificación de la junta gestora con la aventura caudillista de Susana Díaz no está haciendo un favor a ninguna de las dos partes. 

miércoles, 15 de marzo de 2017

Apuestas altas

En el caso de que Díaz ganara las primarias no sería por sus apoyos, sino a pesar de ellos. Porque es duro que a una la apoyen González, Rubalcaba, Zapatero, los votantes del PP, el ABC El País y otros medios, así como el conjunto del establishment, el de los intereses creados. Todo ello dibuja una típica candidatura "oficialista", tradicional perdedora en las primarias socialistas en donde suele ganar el afuereño.

En este caso, el afuereño Sánchez tiene la ventaja de ser de la casa y proyectar un aura legendaria de víctima del oficialismo más depredador. La clara hostilidad que el exsecretario general despierta entre los barones y las viejas glorias (o desgracias) del PSOE es un índice del grado de deriva derechista que el partido ha venido realizando ya desde los tiempos de Zapatero. La aparición de Podemos y la remota posibilidad de una alianza de izquierdas con el PSOE saca literalmente de quicio a estos socialistas de derechas, más preocupados por la estabilidad de la monarquía y la unidad de España que por la justicia social. En esta última metaidea de la unidad de España es donde la oligarquía del PSOE quiere sacrificar a Sánchez, a quien acusan de proclividad a la negociación con el independentismo. Por eso apoyan a Susana Díaz, porque incorpora un estilo populista, patriótico-español y caudillista. Una combinación presta a entenderse con el PP en una especie de "unión nacional" ante la Patria en peligro.

Frente a la candidatura oficialista, de orden, bien vista por la derecha del PP y la del PSOE, pregonada en los medios con grandes fanfarrias, se alza la del afuereño apoyado por una especie de rebelión general de las bases que, habiendo encontrado un líder en el infortunio, se han organizado espontáneamente en su apoyo con una clara conciencia de regenerar el partido.

martes, 14 de marzo de 2017

Susana y el tiempo

La operación de lanzamiento de Susana Díaz debe de estar diseñada por un buen equipo de comunicación Tiene el estilo de una campaña de marketing. Hay que vender un producto llamado Susana Díaz.

Por ello se anuncia la presentación con doce días de anterioridad. En ese tiempo, Díaz no es solo la presidenta de Andalucía, pero tampoco es la candidata a la SG. Lo será pero, de momento, está en una especie de limbo como candidata in pectore o candidata a candidata. Con ello, dos ventajas: una, tiene doce días de carencia en los que incluso (cosa impensable) podría retirarse; dos, no está obligada a explicar un programa específico del que a todas luces carece.

El producto Susana Díaz, obviamente muy ensayado y preparado, se asimila al partido mismo, en una identidad de esencias propia de todo caudillaje: Díaz es el PSOE como el PSOE es Díaz, al modo en que, como proclamaba enfervorizado Giménez Caballero, "España es el caudillo como el caudillo es España". Y por eso, la campaña de marketing planea proclamar a Díaz candidata al día siguiente de que los barandas del PSOE, detentadores del poder actual, hayan aprobado el documento que la junta gestora presentará al próximo congreso.

Ese documento del partido será el que Díaz esgrima como programa, no ya sin haberlo escrito, sino sin haberlo leído. Lo que se prepara para el próximo 26 de marzo es la llegada gloriosa de la doncella de la aldea de Domrémy, perdida en los Vosgos, a la salvación de la dinastía y de Francia. Como ahora de la del PSOE, la dinastía y España.

Es llamativa la campaña de la derecha en favor de la candidatura de Díaz. Y no sé si está haciéndole mucho favor.

lunes, 13 de marzo de 2017

Una noticia futura

El anuncio de la decisión para dentro de doce días ya es noticia hoy a cuatro columnas en la portada de El País. ¿Qué será cuando llegue el día de la unción? ¿Dará El País feriado a sus trabajadores para que se sumen a la emocionada alegría general por la presentación de la salvación de España? En serio, ¿alguien ha visto un despliegue tal de medios, una portada lejanamente parecida a esta cuando se presentaron López y Sánchez sin hacerse tanto de rogar? Y ¿a qué se deberá? ¿Alguna relación con que El País ha recibido más un millón de € de publicidad institucional o que su director haya sido condecorado con la medalla de Andalucía justo ahora? No necesariamente. Es un caso de perfecta adecuación entre los intereses materiales y los ideológicos.

Esta portada (cómo se nota que González y Rubalcaba mandan mucho en la casa) es un toque de atención de lo que se avecina. Todo el establishment a respaldar la candidatura de la principal protagonista y putativa beneficiaria de la intriga y golpe del pasado 1º de febrero. Los medios, las autoridades políticas de todo signo, los barones y tertulianos del PSOE, el aparato del partido. Todos como un solo hombre a cerrar el paso a la locura izquierdista de Sánchez, a quien ataca también López por salir hablando de izquierdas cuando eso de las izquierdas y las derechas no reza ya con él, como tampoco con la presidenta andaluza. Los dos se unen en lo que no son: ni de derechas ni de izquierdas.

Según dicen sus seguidores y admiradores, la candidata controla admirablemente bien sus tiempos. Es posible. Lo seguro es que controla admirablemente el partido al que utiliza de marco para sus manifestaciones públicas coreadas por la prensa. El anuncio que El País anuncia alborozado se hará al día siguiente de que se aprueben los documentos que la junta gestora presentará al congreso. Es decir, Díaz no se presenta con su programa, sino con el programa del partido. Es astuto, pero tosco. Se parece mucho al uso partidista de los símbolos de todos, y suele irritar. Pero le da igual porque residencia su fuerza en el porcentaje de militancia andaluza en el PSOE, en torno al 30%. Con estos "mis poderes", Díaz cree poder prescindir de programa. Ella no programa el socialismo; lo vive.

Porque no cabe considerar programa sus declaraciones y arengas ante auditorios preparados. El estilo y contenido de esas intervenciones transmiten un tufo populista muy a tono con lo que se estila en otros partidos y tendencias. Pero un populismo con intensos tonos caudillistas. El caudillaje es vieja costumbre del país, que este exportó a América hispana. Pero guarda la esencia. Durante 40 años estuvo gobernado por un caudillo por la gracia de Dios. Y hace poco el barón Lambán decía que "los dioses del socialismo protegen a Susana Díaz", pues entre los socialistas hay ateos, monoteístas y politeístas. No una caudilla por la gracia de Dios, sino por las gracias de los dioses.

Los caudillos y caudillas no se improvisan. No salen de la vida privada en situación de emergencia para resolverla y volver luego a esa vida privada. No son Cincinatos. Los caudillos pretextan la situación de emergencia (un PSOE "descosido") pero llegan para quedarse, para perpetuarse. Les viene de antiguo. Se forman para ello. Susana Díaz ha dedicado toda su vida al partido, prácticamente desde la adolescencia en las juventudes. Es una política profesional que, cómo no, tiene derecho indiscutible a sus proyectos personales. Y para este de la SG posee sobrada experiencia, como demostró con la rápida y fría defenestración de Sánchez. Es muy ducha en estas lides internas. Pero el resultado de su última maniobra ha sido desastroso por partida doble. De un lado, el defenestrado no ha muerto y se presenta ahora, enarbolando pureza y principios, en la cresta de una especie de rebelión de la militancia del PSOE que nadie esperaba. De otro, ese mismo resultado le hace proyectar una imagen de taimada intrigante que no mejora por más oratoria populista que le eche. 

El asunto no es un tema menor como debiera, por tratarse del anuncio de una candidata a una SG de un partido de la oposición cuyas expectativas electorales no son halagüeñas. Es un tema mayor, como se prueba con la portada de EL País. Un asunto de Estado. Hasta tal punto mantiene el PSOE, o cree mantener, su centralidad política.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Compañeros socialistas

Las vicisitudes de las aun no convocadas primarias del PSOE son un rico filón para el pobre analista, siempre a la caza de algún temilla que no sea hablar de la Gürtel o de lo bien que se llevan en Podemos. Solo con seguir los pasos de los dos candidatos y el ectoplasma de Susana Díaz hay materia para reflexionar sobre la vanidad de las cosas del mundo y los derroteros que puede llevar un venerable partido centenario.

La incursión de Patxi López en Cataluña ha sido una lección de recio españolismo. Tras aventurar la posibilidad de otorgar a los catalanes el codiciado estatus de "nación cultural", ha propuesto a ambas partes (el Estado inmovilista y el fervoroso independentismo) "parar máquinas" a fin de darnos todos un tiempo para reflexionar e intentar llegar a una solución pactada, o sea, civilizada. Justo lo que llevan años pidiendo los independentistas catalanes sin que nadie les hiciera caso, incluido Patxi López que, en lo referente a Cataluña, era y, por lo que sé, es, partidario de aplicar y acatar la ley. Lo mismo que dice Rajoy. Tras los desvaríos catalanes, López ha bajado de los cielos, como Moisés del Sinaí, con un decálogo de recomendaciones para un debate limpio en las redes sociales. Da la impresión de que, como le sucede en Cataluña, es el último en enterarse del busilis del asunto. Se le ha olvidado el debate fuera de los redes sociales. Para ese no hay decálogo. La junta gestora puede hacer lo que quiera, por ejemplo, mandar representantes del PSOE a reuniones internacionales a explicar que Sánchez no tiene nada que hacer, que está muerto (pues así lo quiso la caudilla el 1º de octubre) y ahora está enterrado.

En el campo de doña Susana, todo agitación, se abre paso el temor de que la imagen de héroe justiciero, la leyenda del príncipe destronado por algunos felones y villanos, haya prendido en la militancia hasta el extremo de augurar un triunfo en las primarias. Tampoco son despiertos los asesores. Eso se vio venir desde el primer momento: un plante de las bases que ha corrido como la pólvora gracias a las redes sociales, despertando un orgullo socialista que parecía aletargado hacía muchos años. Sí señor, una rebelión de las bases frente a las maniobras del aparato. Y frente a ello, la competencia institucional, lastrada por una mala imagen de conspiradora, cacique y victimaria del joven líder. Si a ello se añade que es la opción preferida por los votantes del PP y el más amplio frente mediático, es fácil perfilar un escenario de enfrentamiento entre dos concepciones del PSOE y, por ende, dos de España. La de Susana Díaz está a la vista en la realidad de Andalucía, mientras que la de Pedro Sánchez aun no ha podido manifestarse ni mucho menos llevarse a la práctica. Eso le da ventaja.

De momento, sigue pendiente la formalización de la candidatura de Susana Díaz, a la que no llaman "la deseada" en similitud con Fernando VII, por no prestarse a equívocos.

lunes, 6 de marzo de 2017

Contra la corriente

Las vísperas de primarias del PSOE están siendo un curioso episodio que desmonta parte del saber convencional político contemporáneo. Por ejemplo, que en una partitocracia como la española, el dominio de los aparatos (engrasados con dineros públicos y dueños de los procesos electorales) sobre las bases en absoluto. Falso. Hace meses que el PSOE vive una rebelión de la militancia contra el aparato en todos sus niveles, incluidos los barones y señores de las tertulias.

Otro ejemplo: que en una sociedad mediática, democracia de audiencias, la condena al ostracismo por los medios equivale a un certificado de defunción civil. Falso. La candidatura de Sánchez sufre una mezcla de silencio y sistemático boicoteo que incluye la publicación de noticias falsas. Y, sin embargo, ahí está, doblando en expectativas la rivales. Más viva que nunca y, me atrevo a apuntar, por dos razones: la forma y el fondo.

En la forma, la campaña de Sánchez es la más digital. La presencia en las redes del ex-secretario general es muy superior a la de los otros dos, mucho más movilizadora por espontánea. El equipo de Sánchez, si es que lo tiene, no debe de contar con expertos digitales, de esos capaces de manejar hordas de bots para viralizar consignas favorables. Y, sin embargo domina las redes. De hecho, en muy buena medida, se ha articulado  través de estas. Incluso se financia mediante crowdfunding porque, contando únicamente con el apoyo de las bases en forma de pataformas, no tiene acceso a los recursos del partido para organizar sus actos, como sí parece hacer Susana Díaz.

En el fondo, el asunto es muy claro. El golpe de mano del 1º de octubre ha provocado el efecto contrario al que buscaba. Vuelve el SG defenestrado innoblemente y vuelve con una leyenda de víctima de una conjura. Planta cara a los conjurados y vuelve con una imagen de justiciero y hombre cabal, capaz de cumplir con su palabra y con el apoyo entusiasta de las bases en algo que no es difícil proyectar como un proceso de regeneración del partido, espontáneo y abierto. 

Frente a esa candidatura, con esa aura tan positiva del retorno a las verdaderas esencias de la socialdemocracia de izquierda, hay una confusa amalgama de inercias burocráticas, intereses creados, clientelismos diversos, camarillas y grupos todos ellos representandos por la candidatura de Susana Díaz, cuya única justificación es que no salga Sánchez. De aquí a mayo, la campaña de Díaz no será la campaña de Díaz, sino la campaña contra Sánchez.  

domingo, 5 de marzo de 2017

Esperando a Godot

Que, por cierto, tiene un curioso parecido con Ubú Rey. ¡En qué hiperbólica hora se me ocurrió compararla con Lady Macbeth! Ubú Rey cuadra mucho mejor porque, además, su discurso tiene mucho de patafísico. Lleva la dueña más de tres meses haciendo campaña a la SG sin postularse formalmente, que para eso ha dicho a sus chicos en la gestora que aplacen las primarias hasta el Rocío, primer lunes de Pentecostés. Así, el discurso populista y caudillesco de la candidata in péctore, se corona con su proclamación solemne en el acto simbólico de la venida del Espíritu Santo. Y sin perder de vista eso que se llama la devoción popular por su Virgen del Rocío, fiesta a la que acuden numerosísimos peregrinos, que no todo ha de ser el camino de Santiago.

Dice Díaz que los están esperando. Dado que su campaña sotto voce es a la SG del PSOE no hay duda de quiénes son los que están esperando, López y Sánchez, a quienes muchos desean ver convertidos en Hernández y Fernández. Lo que no está tan claro es el "nos" del que habla: ¿sus amigos; los cargos electos del PSOE; los militantes susanistas; el PSOE andaluz; el PSOE en pleno; Andalucía entera?  ¿En nombre de quién habla la precandidata?

Cunden los nervios en el partido socialista, en donde todos tiran con bala contra todos al tiempo que dicen amarse tiernamente. Como los de Podemos. Hasta se inventan noticias, como esa de que López y Sánchez buscan un entendimiento para hacer frente al huracán meridional, desmentida en Twitter por su supuesto autor, Odón Elorza. El donostiarra apoya decididamente a Sánchez, casi más que el propio Sánchez, y no es verosímil que ande en cambalaches porteños. 

Sánchez mantiene un apoyo masivo, espontáneo, consistente, de la militancia que se está sufragando por crowd funding. Y tiene también buena imagen y buen discurso. Este apoyo de las bases, combinado con el cuasi ostracismo a que lo tienen sometido los medios, contribuyen a la leyenda del líder justo y justiciero. Es un activo poderoso que, además, proyecta un discurso de izquierda todavía en ciernes, pero que parece innovador, aunque prudente. La verdad, de las tres opciones, por ahora, la suya me parece la más convincente. Sobre todo por el anuncio de buscar la unión de la izquierda.

Frente a él, López no mueve ni de lejos tantas adhesiones militantes y su discurso, casi exclusivamente en clave interna a las propias primarias, no tiene gran interés. Y, cuando dice algo, revela estar en una onda muy pasada, como ese arranque de proponer a Cataluña la consideración como nación cultural. Es tan extemporáneo que parece un chiste.

La presidenta andaluza, toda ella brío y empuje, cuenta con formidables apoyos en la estructura del partido, cuadros intermedios, cargos públicos, los barones y las viejas glorias y desgracias del socialismo, intrigando desde trincheras mediáticas. Cuenta también con las simpatías del sistema de la tercera restauración, incluidos los votantes del PP a quienes cae más simpática que Sánchez. El duelo parece definido: la oligarquía amplia del partido contra sus propias bases. 

Es una pena que no haya en España la costumbre inglesa de las casas de apuestas (al menos yo no las conozco) porque son unos sondeos muy fidedignos ya que reflejan  los apoyos que tienen las distintas opciones clasificadas por el dinero que la gente está dispuesta a arriesgar por su opción. Y con el dinero no se juega.