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martes, 10 de marzo de 2009

El continente tumultuoso (y dos).

(Termina aquí la reseña del número monográfico de Sistema sobre América Latina).

Según Daniel Buquet (Los nuevos gobiernos progresistas en el Cono Sur: Argentina, Chile y Uruguay en el siglo XXI los tres países con mayor desarrollo económico relativo y otros mejores índices como desarrollo humano, alfabetización, esperanza de vida y mortalidad infantil en América Latina son la Argentina, Chile y el Uruguay que también presentan democracias restauradas y sistemas de partidos que eran sustancialmente los mismos que antes de las dictaduras que padecieron, cosa que igualmente los distingue de otros países del continente (p. 99). El autor hace una consideracón detallada de cada uno de ellos y explica luego con razones convincentes que los habituales índices de fragmentación y polarización (recuerdo de Sartori) no aclaran gran cosa la peculiaridad de los tres sistemas de partidos (p. 105) y prefiere el criterio de la institucionalización medido a través del índice de volatilidad electoral, muy alta en la Argentina y moderada en Chile y el Uruguay, así como el índice de concentración de escaños en los dos principales partidos parlamentarios, muy alta en Chile (ochenta por ciento) y el Uruguay (noventa y ocho por ciento) y menos de un sesenta y seis por ciento en la Argentina (p. 111). Igualmente es reveladora la medición de las trayectorias históricas de los sistemas políticos y de partidos de acuerdo con los indicadores de Freedom House que revelan que si la Argentina fue la primera en alcanzar la puntuación democrática en 1984 mientras que el Uruguay lo hizo en 1985 y Chile en 1990, a partir de entonces los índices de Chile y el Uruguay son superiores a los de la Argentina (p. 112). En resumen, un trabajo empírico muy interesante y revelador.

Carlos Ranulfo Melo (Brasil: avances y obstáculos del periodo Lula) sostiene que la presidencia de Lula es la primera que tras las de Collor, Franco y Cardoso, rompe con el seguidismo del CW y ha funcionado con gobiernos de coalición, un poco a semejanza de Chile, que han reunido a una media de siete partidos y han sido muy heterogéneas pero han cosechado notables éxitos en la aprobación parlamentaria de sus propuestas legislativas en el Congreso Nacional (p. 122). En el primer mandato de Lula las relaciones entre el Gobierno y el Congreso fueron inestables, lo que forzó frecuentes cambios gubernativos (p. 123). El triunfo de Lula por segunda vez en 2006 lo llevó a formar coaliciones con apoyos parlamentarios suficientes de 65,1 por ciento en la Cámara de Diputados y 62,9 por ciento en el Senado (p. 126) con lo que también aumentó el índice de aprobación de su Gobierno que alcanzaba el cincuenta y cinco por ciento el treinta y uno de marzo de 2008 (p. 127). Entiende el autor que el éxito de Lula se debe a tres factores: a) el fortalecimiento de la estabilidad económica y de la disciplina fiscal; b) la reanudación del crecimiento a través de la actividad estatal en materia de coordinación y control; y c) el énfasis en la dimensión social de las políticas redistributivas y la inclusión de los sectores excluidos (p. 127). No tengo duda de que así haya sido y su aseveración coincide netamente con lo que dicen Carrera Troyano y Muñoz de Bustillo en su magnífico trabajo visto ayer, pero sería bueno que sostuviera su aserto con mayor carga de pruebas empíricas. Igualmente me parece muy arriesgado el final del trabajo en el que se aventura a hacer una predicción del futuro del gobierno de Lula afirmando que su balance final será positivo. Es posible, pero esas predicciones en nuestro campo son muy peligrosas. Por ejemplo, uno de los datos que lo lleva a aventurar esta prognosis positiva es que hay un aumento de la inflación mundial (p. 132). Sin duda cuando el trabajo se escribía esto era cierto. Hoy, al contrario, el panorama mundial es de peligro de deflación.

Ana María Bejarano (Colombia y Venezuela: crónica de dos democracias infelices) hace honor a su título ya que el trabajo es exactamente eso, una crónica, con sus aspectos positivos y negativos, esto es, un ensayo narrativo de agradable lectura en el que acecha siempre el taimado peligro de los juicios de valor inadvertidos o presupuestos. Hace Bejarano un relato consecutivo de la evolución reciente de los dos países que, habiendo sido tradicionalmente ejemplos de democracias estables en América Latina conjuntamente con Costa Rica, han venido a dar en un estatus semidemocrático si no algo peor (p. 136). La evolución -y degeneración- de Colombia como democracia "incierta" se debe a la erosión de los mecanismos de seguridad, especialmente del respeto y la garantía de los derechos humanos que han tenido una trayectoria que califica de "aterradora" (p. 141). El Estado colombiano no existe prácticamente y su recuperación es condición inexcusable para la restauración de la democracia en el país (p. 152). Venezuela, a su vez, ha conocido una "muerte lenta" de la democracia. Ésta se pudo frenar momentáneamente después del "Caracazo" de 1958, pero se ha acelerado mucho desde el acceso de Chávez en 1998 (p. 158). Los dos partidos referentes de la democracia venezolana, AD y COPEI, se desintegraron entre 1988 y 1998, dando paso al arrollador triunfo del MVR (Movimiento V República) del señor Chávez que, viene a decir la autora, no ha dado señales de querer convertirse en un partido político (p. 160) lo cual me deja algo confuso (a no ser que la haya comprendido mal) por cuanto parece ignorar la existencia del Partido Socialista Unido de Venezuela, fundado ya en 2007 y que se impuso ampliamente en las elecciones regionales de 2008. Dice la autora, y no sin razón, que la Constitución de 1999 concede amplios poderes al señor Chávez (en el ínterin, la reforma constitucional recientemente aprobada en referéndum le ha garantizado reelección indefinida) y considera que su régimen constituye una transición gradual al autoritarismo (p. 164), lo que me parece algo aventurado como afirmación y típica muestra del peligro que señalaba al principio de los juicios de valor no cuestionados. El autoritarismo no es concepto que goce de unanimidad en la Academia, ni mucho menos habrá acuerdo unánime respecto a que el sistema político venezolano actual, la Venezuela bolivariana o como se quiera llamarlo, sea autoritario ni la señora Bejarano tendrá las bendiciones de los colegas más prudentes haciendo afirmaciones sobre futuribles; y todo ello con independencia de que mi opinión personal pueda o no coincidir con la de la autora. Concluye Bejarano con un diagnóstico que tiene la elegancia y los riesgos de una paradoja: el problema de Colombia es la debilidad del Estado y el de Venezuela, al contrario, su fortaleza. No sé si se encontraría mucha gente dispuesta a refutar el primer término de la paradoja, pero conozco a una multitud preparada para negar la segunda.

Jacqueline Peschard (Gobernar en México bajo la sombra de la ilegitimidad) presenta un análisis de los dos años (cuando el trabajo se escribió) del Gobierno de Felipe Calderón bajo la sombra de la ilegitimidad (p. 167) por aquellas elecciones ganadas con tan escaso margen y que todos seguimos con tanto apasionamiento. El trabajo, como los anteriores, también tiene estructura narrativa, aunque en mi modesta opinión, alcanza enunciados más convincentes. Incluye en su estudio las posteriores elecciones legislativas que no dieron mayoría absoluta al PAN del presidente en el Congreso (40,2 por ciento en la Cámara de Diputados y 40, 6 por ciento en el Senado), con lo que se ha hecho forzosa una política de alianzas con el PRI ya que el PRD se declaró reacio desde el comienzo (p. 169). Examina la autora el sistema de partidos en México con bastante exactitud. El PRI resurge en medio de la polarización de los otros dos pues gobierna en dieciocho de las treinta y dos entidades federativas, tiene el 37,5 de los municipios y conserva en buena medida su viejo aparato organizativo nacional (p. 172). El PRD se ha visto afectado por una importante merma electoral y una grave fractura interna, sólo gobierna en cinco Estados y no cubre la totalidad del país si bien, y ello no es baladí, cuenta con el gobierno municipal del Distrito Federal. El sistema mexicano mantiene ciertos equilibrios entre los tres partidos (p. 176) y el gobierno ha tenido que ir forjando las más variadas alianzas para llevar adelante su programa de reformas con los pros y contras que son fáciles de imaginar: a) con el ejército para combatir el crimen organizado; b) con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) para llevar adelante el ambicioso programa heredado de la anterior presidencia de "vivir mejor"; c) con el PRI para llevar a cabo las distintas reformas legislativas, en concreto: 1) la reforma del Estado (básicamente electoral); 2) la del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, (ISSSTE); 3) la reforma fiscal; 4) la reforma energética; 5) la reforma laboral (p. 182). Hay una confrontación en cuanto a la reforma de PEMEX y una alianza con el PRI y el SNTE para proceder a la reforma del sistema de pensiones de los empleados del Estado (p. 189). El trabajo trasmite una idea de la complejidad de la política democrática mexicana. Si hubiera de hacer alguna recomendación, creo que añadiría interés que la autora explicara las características de la cultura política mexicana en materia parlamentaria.

Manuel Rojas Bolaños y Rotsay Rosales Valladares (Democracia electoral y partidos políticos en Centroamérica: heterogeneidad y trayectorias inciertas) presentan un muy interesante trabajo sobre esta subregión del continente que a veces resulta tan confusa al ojo público. Dos decenios después del inicio de los procesos de pacificación en la zona, la democracia parece funcionar en estos países (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá), aunque con algunas deficiencias (p. 195). Son pocos quienes reputan limpias las elecciones (p. 195), lo cual es un handicap notable. Los sistemas de partidos se caracterizan por su heterogeneidad y trayectorias inciertas (p. 197), cosa de la que ya había advertido Alcántara aunque para todo el continente. Prevalecen los multipartidismos moderados con algunas variaciones, la polarización en El Salvador y Nicaragua y una estabilidad precaria en Guatemala (p. 200). Hay instituciones democráticas con carencias y tradiciones autoritarias que pesan (p. 202). Hay asimismo cierto "travestismo" entre derechas e izquierdas (p. 203). No son sistemas de partidos muy institucionalizados (p. 206) y tienen insuficiencias en cuanto a democracia interna e inclusión, transparencia y rendición de cuentas (p. 208). Todavía no hay suficientes incentivos para la democratización de los partidos y es de temer que las distintas orientaciones de los gobiernos y la composición de las cámaras aumenten los problemas de gobernabilidad (p. 209).

María Luisa Loredo (El liderazgo latinoamericano en el proceso de estabilización de Haiti) presenta un trabajo que tiene el mérito de no ser frecuente en los estudios sobre América Latina en España ya que versa sobre un país de la francophonie, habitualmente ignorado por nuestros investigadores. La autora, sin embargo, le hace justicia a través de un estudio de tipo fundamentalmente descriptivo pero de mucho interés: Haití es el país más pobre de América y uno de los más corruptos del mundo (p. 211). Y de los más inestables, cabe añadr. Puede ser considerado como un "Estado fallido" o frágil pero, en todo caso, ha tenido un destino trágico e injusto (p. 212) ya que pagó cara su lucha por la libertad y su temprana independencia en 1804 que no tuvo reconocimiento internacional hasta que en 1860 estableció relaciones diplomáticas con el Vaticano y en 1862 con los Estados Unidos de América. En 1825 Francia impuso a la joven república condiciones humillantes y económicamente devastadoras (pago de una indemnización de 150 millones de francos de entonces, equivalentes a 21.000 millones de dólares de los EEUU de 2004) que arruinaron al país (p. 213) y todavía hoy son objeto de controversia a través de una perpetua reivindicacion haitiana de resarcimiento. Los años noventa se caracterizan por los conflictos en torno al presidente Aristide: expulsado en un golpe de Estado, retorna en 1994. En el año 2000, vuelve a ganar las elecciones pero el renovado estallido de violencia en 2004 fuerza su nueva dimisión que da paso a un gobierno provisional y a la creación de la MINUSTAH (Mission des Nations Unies pour la Stabilisation en Haïti) en el marco de la ONU. La MINUSTAH incorpora el liderazgo de los países de América Latina en el proceso de recuperación de Haiti como una forma de devolver la deuda que piensan tener con él por su temprana ayuda a sus independencias (p. 214) así como por otros motivos, entre ellos: el giro a la izquierda de América Latina, la necesidad de reafirmarse en la escena internacional en respuesta propia a una crisis, el fortalecimiento de la cooperación latinoamericana, la posibilidad de cambiar la cultura militar en con una perspectiva civil, la necesidad de no desairar a los Estados Unidos (p. 216). Los logros y desafíos de la MINUSTAH son: la consolidación de la normalizacón y del consenso político, el restablecimiento de la seguridad y la estabilidad, el reforzamiento del Estado de derecho y de sus instituciones y el arranque de un proceso de desarrollo económico y social (p. 218). La autora lamenta que España haya reducido su participación en la MINUSTAH de lo militar a lo policial y no le falta razón porque ello equivale a abandonar un puesto de influencia (p. 224).

Last but not least: algunos países en América Latina requieren el artículo determinado "el" o "la" delante de sus nombres, cosa que es obligada porque se trata de sus nombres oficiales o bien de la forma correcta de designarlos en castellano. Son estos: la Argentina, el Brasil, el Ecuador, el Paraguay, el Perú, la República Dominicana y el Uruguay. ¿Sería mucho pedir que, cuando menos, los especialistas hispanohablantes en América Latina llamaran a estos países por sus nombres reales y no se valieran de las malsonantes traducciones literales del inglés? Si no quieren hacerme caso a mí, que tomen nota de cómo lo pone un maestro de la lengua de Cervantes como Mario Vargas Llosa, cuyo último y magnífico artículo en El País se titula El Perú no necesita museos, no "Perú no necesita museos". Además, sabe de lo que habla por partida doble, pues es peruano de nacimiento.

lunes, 9 de marzo de 2009

El continente tumultuoso.

La revista Sistema dedica un número monográfico (208/209, Madrid, enero, 2009, 224 págs) a América Latina, coordinado por Manuel Alcántara, reconocido especialista en la materia. Es un panorama dividido en dos vertientes: varios estudios, aproximadamente la mitad del total, de carácter general, sobre el conjunto del continente y otros tantos estudios de casos concretos, por países o grupos de países, lo que permite combinar visiones de conjunto con otras singularizadas.

En el primer trabajo, (América Latina: la política inconclusa), Alcántara señala la heterogeneidad latinoamericana a través de la diversidad de sus historias nacionales, las grandes diferencias de sus dimensiones demográficas, los índices de riqueza por habitante así como sus estructuras sociales desde el punto de vista de las composiciones étnicas de las poblaciones. Se suma a ello para completar el cuadro una tendencia a deslegitimar las instituciones democráticas. Hay índices altos de desconfianza en las elecciones, los partidos políticos y los sistemas de administración de justicia. Todo lo cual, por lo demás, dibuja un panorama parecido al que se da en otras regiones y que los estudiosos llaman "demócratas desafectos". Añade aquí el autor los presidencialismos "mestizos" como mezclas de los viejos presidencialismos con nuevas formas de parlamentarización así como una reactivación de los discursos populistas. Detecta un relativo fracaso de las políticas públicas en materia económica en los últimos años como prueba del fracaso del Consenso de Washington (CW), elemento que está muy presente en el número monográfico, (p. 18), todo ello acompañado por un aumento de los conflictos étnico-culturales y regionales (p. 20). En resumen, "política inconclusa", como dice el autor o situación abierta ya que, en realidad, toda política es inconclusa.

Ludolfo Paramio (Izquierda y populismo en América Latina) pareciera acometer tan ardua labor como es distinguir estos dos conceptos pero no es seguro que lo logre. Levanta constancia del fracaso del CW a partir de 1998 cuando comienzan a elegirse gobiernos de izquierda en el continente, izquierda que, sin embargo, no es una alternativa real al CW. Aunque, dice, se llama "populistas" a los gobiernos de Venezuela, la Argentina, Bolivia y el Ecuador, estos países siguen el CW en materia de estabilidad macroeconómica (p. 29) pero como, al mismo tiempo, rechazan la política neoliberal del CW, no está clara la distinción entre izquierda democrática y populismo que al autor le parece obvia intuitivamente. Populistas a no dudar se le antojan Fujimori y Medem y, en esa línea Chávez; pero hay diferencias entre éste y Lula, por ejemplo. A los efectos de acometer la tarea de separar la izquierda democrática del populismo propone que se recurra a una "izquierda con historia" pero que atienda a un imprescindible relevo generacional (p. 34), cosa que parece bienintencionada e inane.

Aníbal Pérez-Liñán (La renovación de las elites presidenciales en América Latina) presenta un curioso trabajo de análisis empírico histórico con información sobre 566 presidentes de diez y nueve países del continente, incardinado en la concepción paretiana de la circulación de las elites, circulación que adopta cuatro formas: sustitución, renovación, reconversión y estancamiento (p. 39). Toma como datos la edad media de los presidentes y la edad media de los partidos y aplica muy sensatamente la lógica de conjuntos difusos a los conceptos de juventud y tradición que maneja. De este modo los tipos anteriores se operacionalizan como sigue: sustitución: intersección histórica de políticos jóvenes y partidos no tradicionales; renovación: políticos jóvenes y partidos tradicionales; estancamientopolíticos no jóvenes y partidos tradicionales; reconversión (residualmente tratada en el trabajo): políticos no jóvenes y partidos no tradicionales (p. 50). Ha habido dos momentos de estancamiento de las elites presidenciales latinoamericanas en el último siglo: en los años veinte y treinta y , en paralelo con la segunda ola de democratización, en los años ochenta. En los primeros años del siglo XXI se detecta un envejecimiento y estancamiento con precedente en los años veinte y treinta.

Margarita Corral González (Actitudes hacia la democracia en América Latina, 2008) presenta un trabajo cuyos datos proceden del Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP) de la Universidad de Vanderbilt, bajo la dirección de Mitchell Seligson, para medir: a) el nivel de apoyo a la democracia en América Latina en 2008; b) los factores que ayudan a explicar el acuerdo de la ciudadanía por el que la democracia es la mejor forma de gobierno; c) los niveles de confianza en las principales instituciones democráticas; d) una combinación del apoyo al sistema político con los niveles de tolerancia política para conocer el grado de apoyo a una "democracia estable" (p. 56) La conclusión es que la mayoría de la población cree que, aunque con fallos, la democracia es la mejor forma de gobierno posible. El apoyo es alto cuando se percibe que el gobierno es eficaz o la situación económica buena y desciende cuando se ha sido víctima de la corrupción o hay alta inseguridad ciudadana. Es muy perceptible la desconfianza hacia las instituciones fundamentales del sistema democrático, en especial los congresos nacionales, lo que, como ya decía en el comentario al primer artículo, es una situación muy generalizada conocida como "demócratas desafectos" y caracterizada por apoyo a la democracia en abstracto pero desconfianza acerca de sus instituciones en concreto. Eso sucede en Europa igualmente desde hace años. Por último registra la autora ciertas carencias en América Latina para lograr una democracia más completa y estable porque en algunos países (especialmente centroamericanos y andinos) hay apoyos relativamente bajos al sistema político y a la tolerancia.

Miguel Carrera Troyano y Rafael Muñoz de Bustillo Llorente en (El reto de la pobreza y la desigualdad en América Latina) explican que América Latina comprende a los países del mundo que presentan un reparto más desigual de la renta y muy altos índices de pobreza que se agudizan en las zonas rurales frente a las urbanas y en los sectores poblacionales de ciertas características étnicas (p. 77). En la teoría económica de los últimos cincuenta años se ha visto la relación entre crecimiento, pobreza y reparto de la renta bajo la óptica de la curva de Kuznets, lo cual explica por qué el CW no consideraba necesario prestar atención especial a la pobreza. Los autores reconocen, sin embargo, que en el texto original del CW se tomaban más en cuenta de lo que se cree las cuestiones de desigualdad y reducción de la pobreza pero fue su aplicación práctica la que acabó identificándolo con las políticas neoliberales más duras. Este planteamiento, combinado con el de Kaldor fue el dominante hasta los años noventa, a partir de los cuales es ya obvio que el CW ha fracasado, que el crecimiento no ha sido superior al de los años sesenta y setenta y que no se ha corregido la pobreza ni la desigualdad (p. 82). Ya en los años ochenta algunos economistas del desarrollo, como Myrdal et al., sostuvieron que la mala distribución del ingreso pdía tener un efecto contraproducente para el desarrollo (p. 84). A ello se añadía que América Latina presenta un modelo de Estado del bienestar "truncado", esto es, con un limitado alcance de sus políticas sociales de las que no se benefician los sectores más desfavorecidos (p. 86) No obstante, a partir de los años noventa tanto en la CEPAL como en la actividad del Banco Mundial se ha venido insistiendo en la necesidad de fomentar la lucha contra la pobreza. Pero no es fácil que se llegue a dar este cambio de perspectiva. Para que haya políticas progresivas en América Latina es preciso que las elites se convenzan de que la transformación del statu quo será beneficiosa para todos los ciudadanos y sin las políticas redistributivas será muy difícil que los países latinoamericanos consigan la cohesión social, la inversión, la mejora del capital humano y el crecimiento económico que precisan para hacer frente a la globalización (p. 95). Efectivamente, muy difícil y, al depender de esa convicción de clases que han mostrado escasa sensibilidad social durante siglos, altamente improbable.

(El resto de la reseña de este número de Sistema, mañana).

viernes, 6 de marzo de 2009

La Europa poliédrica (y dos).

Continúa la reseña del número 31 de la Revista Internacional de Filosofía Política.

El siguiente trabajo de José María Zufiaur (El modelo social en la cuneta) pone de manifiesto que no hay un modelo social europeo. La evolución de la política social europea se ha hecho en tres fases: a) años sesenta y setenta, cuando se impuso la lógica del mercado; b) años ochenta y noventa, cuando lo hizo una lógica contradictoria: de un lado flexibilización y desregulación del mercado de trabajo y, de otro, un Mercado Único en 1992 que tuvo que implantar medidas complementarias en el ámbito social; c) paulatino deslizamiento del derecho social europeo hacia la gobernanza de las políticas públicas racionales (p. 110). El estancamiento actual de la Europa social obedece a varias causas: cambios en el sistema productivo, transformaciones sociológicas, como la explosión del modelo de familia, la globalización (p. 113). En la europa de los veintisiete miembros el modelo tiende a desplazarse desde el de soberanía compartida al concurrencial (p. 115). La perspectiva de futuro, dice el autor, supone: 1º) reforzar la Europa política y 2º) consensuar un nuevo plan social que detalla en la enumeración de reivindicaciones que plantea la Confederación Europea de Sindicatos) (p. 118).

Miren Etxezarreta presenta un trabajo (La evolución (perversa) de la política social de la Unión Europea) que me ha parecido especialmente claro, conciso y convincente. Su idea es que el marco de la política social europea hace que: a) se vea la política social sólo como un coste; b) se pretenda que el gasto social se convierta en un ámbito que proporcione beneficios; c) se vea la política social como un medio para disciplinar a la fuerza de trabajo (pp. 123/124). El capitalismo tiene una política social muy limitada (p. 124) que pone en peligro el modelo social europeo (p. 128) con una política social que parte de una reconsideración del "pleno empleo" que ya no significa lo que significaba (p. 131) y que, en relación con el Estado del bienestar, hace más hincapié en las posibilidades de empleo que de bienestar (p. 133) y trata de privatizar los elementos más importantes de la política social como gestión o prestación de servicios públicos (p. 134)

El trabajo de Patruno (La "lucha por la hegemonía" en la formación del derecho comunitario europeo) es, como su título avisa, una perspectiva marxista al problema de la juridificación de la Unión Europea. Sostiene que aporta una visión intermedia entre dos perspectivas que rechaza: a) la del expolio de la actividad normativa del Estado constitucional a favor de imperativos técnicos y económicos globales; b) la ampliación del algunos derechos, como la libertad al ámbito supranacional (p. 139). Justifica el empleo de la expresión "lucha por la hegemonia" de raíz gramsciana. Toma en cuenta la penosa realidad social europea y los dos modelos teóricos fundamentales de la teoría constitucional europea: a) la aproximación crítico-comunicativa y b) la aproximación neo-institucionalista (pp. 150/152). Su conclusión es que la geometría constitucional europea es incompatible con el Estado de derecho de legitimación democrática. (p. 159)

El trabajo de Yves Salese (Sobre la cuestión constitucional europea) también desde un punto de vista constitucionalista plantea el problema en ocho claves de carácter reivindicativo: 1) necesitamos una europa para responder a la mundialización; 2) no la tenemos; 3) el derecho d Europa es en lo esencial el derecho de la competencia; 4) porque las fuerzas hostiles a la Europa política son muy fuertes; 5) no hay una acumulación europea de capital; 6) el funcionamiento intergubernamental no contrarresta las fuerzas hostiles a la Europa política; 7) hay que romper con los límites en vigor: primacía del mercado e intergubernamentalismo; 8) el debate pro o contra Europa carece de sentido. De lo que se trata es de debatir sobre qué Europa (p. 166). Propone un nuevo proceso constituyente europeo (p. 175) y rechaza las objeciones que se le plantean (p. 176).

Xosé M. Núñez Seixas ( Los nacionalismos subestatales, la unificación europea y el mito de la soberanía: algunas reflexiones) es un trabajo soberbio que analiza en breves y condensados párrafos cuestiones de gran complejidad y las aclara considerablemente. No se ha producido, dice, la anunciada crisis del estado nación sometido a la teoría del "sandwich" por varias razones retardatarias que analiza (p. 181). Cuando se proponen paralelismos entre lo sucedido en la Europa central y oriental y la accidental los refuta por ser situaciones muy distintas (p. 182). Levanta constancia, sin embargo, de una expansión de las ideologías nacionalistas y ensaya un modelo explicativo base de cuatro causas que no está mal, entre las que se cuentan el argumento de la crisis del Estado nación, la aparición de multiplicidades identitarias, la mundialización, el euroescepticismo, el soberanismo (p. 190). No obstante sostiene que no existe un modelo del derecho a decidir (la autodeterminación, en definitiva) por razones muy convincentes (p. 193). Muy convincentes, sospecho, si no se acepta la idea de que el "derecho a decir" no puede estar regulado o previsto (por eso no hay modelo) porque forma parte del poder constituyente, que no depende de ningún poder constituido y el ejercicio de ese poder constituyente lo reconoce la nación de la que la otra quiere autodeterminarse o la parte que quiere autodeterminarse lo impone por la violencia. La primera vía es la reforma, la segunda la revolución. En el medio está el no hacer nada por si los problemas se resuelven por inspiración divina. Estas situaciones pueden ser más o menos apetecibles, pero el estudioso debe dar cuenta de ellas.

Por ultimo, el trabajo de Henri Pena - Ruiz (Los retos del laicismo y su futuro), ya dije en la primera parte de la reseña debía leerse como contraste al de Díaz Salazar. Eso es lo que recomienda también Jaime Pastor en su introducción. Pero como él ha de guardar la cortesía del editor, se limita a decir que se relacionen pero no dice por qué. Yo puedo decirlo: porque los dos son estudios normativos, de lo que debe ser (tanto si lo confiesan como si no) pero el de Díaz - Salazar, entiendo, se deja seducir o él mismo pretende seducir con esa cuestión de la "nueva laicidad" que no me parece otra cosa sino un intento de meter por la puerta de atrás de la sociedad laica a los curas que ésta echó por la de delante. De otro lado, el de Pena Ruiz está al servicio de lo contrario, esto es, de impedir el paso a los "nuevos" laicos que no son más que los clérigos de siempre. Su idea, bellamente expuesta es que el humanismo de la inmanencia es tan legitimo como el humanismo de la trascendencia (204). Está muy bellamente expuesto y no obstante yo al de la trascendencia no lo llamaría humanismo porque el humanismo consiste en la idea de que lo humano no es trascendente sino inmanente. Pero se entiende lo que quiere decir y lo suscribo por entero. La Iglesia, el clero, la religiosidad siguen teniendo enormes privilegios en las sociedades occidentales, incluida la laica Francia, privilegios que son irritantes desigualdades. Hemos llegado hasta aquí en lucha contra la violencia en la historia del clero (p. 207). Hay que impedir que vuelva a imponerse en la sociedad. La religión es un asunto estrictamente privado, diga lo que diga la nueva laicidad. Por eso hoy hay unos retos que es preciso asumir: 1) promover la separación jurídica completa entre los Estados y las Iglesias; 2) mostrar el papel imprescindible de la laicidad para la integración de poblaciones con diferentes orígenes culturales y religiosos; 3) hacer una crítica metódica de una terminología que es antilaica, pero que no lo parece. (p. 217) ¿A que se entiende muy bien?

jueves, 5 de marzo de 2009

Europa poliédrica.

La Revista Internacional de Filosofía Política ha dedicado un número monográfico a Europa; no sólo a la Unión Europea, sino también a una perspectiva más amplia a fuer de filosófica de Europa (Identidad y crisis de Europa, nº 31, juio de 2008, Madrid., 320 págs) y de la influencia europea. La coordinación ha corrido a cargo de Jaime Pastor y en él escriben especialistas nacionales y extranjeros de distintos campos del saber, lo que da al número una conveniente pluridisciplinariedad ya que hay perspectivas filosófica, jurídica, política, sociológica y económica. Una visión completa. Los trabajos son desiguales en calidad, aunque la media es bastante alta. Un problema no debe quedar sin mención porque desmerece de la publicación y conviene se vigile en el futuro: las traducciones de los trabajos de estudiosos extranjeros son bastante malas y, en algún caso, en concreto en el del ensayo de Luciano Patruno, tan detestable que consigue hacer ininteligible el texto probablemente porque ya la redacción original era bastante alambicada. Este desprecio de los intelectuales y editores españoles por el resultado de las traducciones sólo revela una lamentable ignorancia que hay que denunciar siempre, guste o no, hasta que se le ponga coto. Otrosí conviene recordar que, siendo la publicación de julio de 2008, probablemente los trabajos se escribieron en 2007 cuando nadie tenía ni idea de la formidable crisis que el mundo en general y Europa en concreto sufrirían a la vuelta de unos meses. Igualmente debe tenerse presente que en ese tiempo ya se sabía que el proyecto de Constitución Europea ha fracasado, pero todavía no que también lo haría (o puede hacerlo) su recuperación a través del Tratado de Lisboa. Es importante recordarlo para poner algunas afirmaciones en el debido contexto.

El número monográfico comienza con el trabajo de Sergio Sevilla, Lecturas filosóficas de Europa que parte de la idea de la reconstrucción de la filosofía en la obra de Husserl que la vincula a lo que llama "la tarea de la cultura europea", idéntica a la teoría de la cultura en general cuya tarea, al paso de su diagnóstico de la crisis europea es una fenomenología eidética en dos momentos: 1º) sólo la ciencia (en definitiva, la filosofía para Husserl) puede proporcionar la teoría de la que depende la reforma racional de la cultura; 2º) cada meditación en profundidad conduce a cuestiones de principio de la razón práctica. Téngase en cuenta que Husserl es el único filósofo que en el siglo XX ofrece una teoría de la razón única que reúne lo verdadero, lo bello y lo bueno en un único sistema del saber (p. 12). La fenomenología es la realización del empeño teórico que constituye la esencia de Europa que entró en crisis en 1911 (p. 14). Procede luego la oposición de Heidegger para quien la nueva fundación de Europa no puede proceder de completar el proyecto de vida que empieza con la filosofía griega y sigue con las ciencias y la epistemología modernas hasta el mundo de la técnica, sino que ha de ser una fundación "post-filosófica" (p. 18). El fracaso del proyecto de Constitución Europea prueba que el ideal filosófico de Husserl no se ha cumplido, sino que lo ha sustituido un pluralismo filosófico. Tomando pie en el análisis que hace Cacciari de esta situación el autor concluye que no se da un sinsentido histórico de la europeización sino que hoy Europa es la organización del vínculo social en los subsistemas económico y político que son la racionalidad realizada (p. 24).

José Antonio González Alcantud (Lo moro revisitado. Dimensión estética, diversidad cultural, función crítica, fantasma social) señala que la presencia del Islam es una constante en la idea de Europa, aunque hoy ésta parezca teñida por la preeminencia de los relatos anglosajones. La realidad multicultural de hoy da lugar a tres discursos típicos en Europa: a) el del multiculturalismo, preferentemente de izquierda; 2) el del rechazo y afirmación de los valores propios; c) y el de la integración basada en el "patriotismo constitucional" (p. 39). Esta multiplicidad de miradas sobre "lo moro" no sólo rechaza las miradas simplificadoras occidentales sino también las que proceden del mundo islámico y tienen el mismo carácter (p. 43).

Françoise Vergés (La memoria como resistencia) es un interesante trabajo, especialmente crítico con Francia. Trata del retorno a la memoria como tema movilizador en Europa. El fantasma que molesta a la conciencia europea es, por supuesto, el colonialismo. El caso francés es proverbial por el carácter "invisible" de la esclavitud hasta el punto de que la autora señala que es el único país que ha tenido que proceder dos veces a la emancipación de los esclavos. En Francia y en Europa en general hay una abrumadora actitud cultural contraria a lo "negro", que está en todas partes, en el lenguaje, los prejuicios, la realidad objetiva, lo negro es lo inferior, lo visto como esclavo, etc (p. 55). El racismo es una condición europea. La autora cifra esperanzas en el valor ejemplificador que pueda tener un proyecto de Casa de las Civilizaciones y de la Unidad Reunionera" (MCUR en las siglas en francés), que quiere servir de base para los trabajos de la memoria en el siglo XXI (p. 62).

Rafael Díaz-Salazar (Laicismos europeos y nuevos debates sobre laicidad) presenta una especie de alegato en favor de la "nueva laicidad", corriente de fresca aparición en Francia. Hay bastantes diferencias entre los países europeos en este territorio pero también se da una base mínima común de "laicidad europea" que según Salazar consta de: a) la neutralidad del Estado; b) libertad de conciencia y libertad religiosa; c) igualdad jurídica de opciones religiosas y no religiosas; d) espacio público que garantiza el pluralismo; e) reconocimento de la dimensión pública de la religión en el ámbito civil; f) diversas formas de cooperación entre el Estado y las confesiones religiosas. Las relaciones entre los Estados y las confesiones religiosas se atienen a tres modelos en el continente: 1) concordato; 2) estatutos específicos de relaciones entre las iglesias y el Estado; y 3) inserción de las confesiones religiosas en el derecho común de asociaciones (p. 69). La "nueva laicidad" francesa cuenta con una serie de elementos entre los cuales los más importantes son: va en contra del orden burgués del laicismo liberal y sus clérigos; busca nuevas formas de socialización moral a la vista de las experiencias; quiere superar el laicismo cientificista; se propugna una "laicidad abierta" a la religión; se crea un nuevo vínculo social intercultural al reconocer identidades diversas y migraciones; se admiten los símbolos comunitarios en el espacio público; se sostiene que la religión no es un asunto privado; se propugna la cooperación entre el Estado laico y las comunidades religiosas; hay una interacción entre la ética pública y la éticas privadas; su defiende una laicidad basada en la ética de la deliberación y el debate; se admite la enseñanza de la religión en la escuela pública; los laicos aprecian la labor educativa de los colegios católicos; hay un trabajo conjunto de organizaciones laicistas y comunidades religiosas (pp. 72-82). Reléase todo lo anterior detenidamente y dígase si no suena a retorno del dominio público clerical so capa de cuestiones propias de la modernidad; o dicho con más contundencia: reconquista clerical de los espacios perdidos gracias a la laicidad. Al respecto es recomendable ver el último trabajo de este número, de Henri Pena-Ruiz que ya previene frente a estos aparentemente racionales y liberales intentos de volver a imponer la religión en la sociedad laica, incluida la enseñanza.

Etienne Balibar (Del cosmopolitismo a la cosmopolítica) procede a un análisis del concepto de frontera que reputa esencial a través de tres desarrollos: 1) antítesis de guerra y traducción o modelos polemológicos y filológicos de la frontera; 2º) la equivocidad de la categoría de extranjero y su reducción a la de "enemigo"; y 3) la "doble alteridad" que afecta a la representación y el estatus de los extranjeros en Europa (p. 89) y ello tras haber equiparado la construcción europea que propone Habermas entre el nacionalismo y el venidero orden político cosmopolita con la disyuntiva que se dió en la Unión Soviética en los años veinte como "socialismo en solo país" y "fase de transición" entre el capitalismo y el comunismo. Comparación ingeniosa, que habla mucho sobre las raíces formativas de Balibar pero no me parece muy productiva. Pueto a hablar de "fronteras" yo hubiera llevado la comparación al tándem Unión Europea- Estados Unidos a través de la muy acrisolada doctrina de la frontera como mecanismo de origen de los EEUU de Frederick Jackson Turner. Los EEUU se forman como Estado merced a una frontera abierta. La unión Europea trata de constituirse en un territorio de fronteras cerradas que, no obstante, son cambiantes.

(La reseña de la RIFP continuará mañana, con trabajos de Zufiaur, Extezarreta, Patruno, Salesse, Núñez Seixas y Pena-Ruiz).

jueves, 29 de enero de 2009

Crisis, crisis, crisis.

Ya están en la calle los amigos de Trasversales con el número 13 de la 2ª época de invierno de 2008-2009 dedicado en gran medida, como habia de ser, a la crisis económica. El número está lleno de aportaciones sugerentes de provechosa lectura pero la velocidad de los acontecimientos, la rapidez con que se encadenan los desastres son tan pronunciadas que hasta los diagnósticos más acertados parecen irremediablemente anticuados en cuestión de semanas incluso de días. ¿Quién iba a decirnos al rojerío mundial que veríamos a los polloperas de Davos pidiendo árnica y reclamando la intervención del Estado como si fueran bolcheviques?

Cuando se hundió el comunismo recuerdo que el señor Pedro Schwartz publicó un artículo infumable que se llamaba De rodillas, comunistas. Tocado en su ego leninista, el finado Manuel Vázquez Montalbán contestó con otro que se llamaba De rodillas, liberales. Y por fin me decidí a intervenir en la trifulca con un tercero que se llamó De rodillas, nadie. Artículo que estaría dispuesto a reescribir a pesar de que son grandes las tentaciones de pasar por el morro a los neoliberales la cantidad de sinsorgadas y memeces con que nos han torturado en los últimos veinte años. No vamos a hacerlo pero, a cambio, ¿no podría alguien sugerir al señor Aznar que deje de hacer el más espantoso de los ridículos hablando como el catón de lo que no tiene ni repajolera idea?

Volviendo a Trasversales, hay un artículo de Justa Montero titulado "El aborto y la autonomía de las mujeres" que es una reelaboración de su comparecencia en la subcomisión de Igualdad del Congreso de los Diputados, pidiendo la exclusión del aborto del Código Penal y la intensificación de las políticas de prevención. Sin duda. Acuerdo total.

Vicent Maurí, en Ciudadanía acomete precisamente el asuntó que ayer zanjó el Supremo pero, como es un sufrido ciudadano valenciano, hablaba del esperpento montado por su presidente, Mr. Fields, pretendiendo que la asignatura Educación para la Ciudadanía se impartiera en inglés, pretensión que las movilizaciones populares le obligaron a comerse con patatas y espero que se le atraganten porque hace falta ser mamarracho para dar con esa idea.

Enrique del Olmo escribe un breve pero contundente artículo sobre El PP y la crisis que concluye diciendo que la política del PP ante la crisis es la de siempre: Reagan Thatcher, Friedman, Becker y Hayek. Obvio: que se lo digan al genio Aznar.

Agustín Lozano de la Cruz escribe un artículo sobre Memoria histórica: el rumor persiste que concluye con la frase optimista de Saramago: "Este movimiento ya no lo para nadie". No estoy tan seguro. Esto es España, Agustín, patria de gente como Aznar. Y hay muchos aznares. Millones.

Francisco González de Tena, en Carta a Zapatero: los acuerdos con el Vaticano pide al presidente del Gobierno que los denuncie. Sería estupendo pero los sociatas ya han dicho que ni hablar.

Rolando Astarita escribe un original artículo titulado Un argumento sencillo sobre la explotación revalorizando las explicaciones marxianas sobre el asunto.

Pablo Sánchez explica en No es la moral. Es el sistema exactamente lo que reza el título. Si lo tuviera que traducir a la jerga marxista diría que la crisis no es superestructural sino estructural o, si se quiere, para renovarnos, sistémica. Los sistemas autopoyéticos de Niklas Luhman se han ido a freír puñetas.

Aparece un texto de Ségolène Royal que es su intervención en no sé qué fiesta en Atenas el dos de octubre de 2008, titulado La izquierda, la globalización y la crisis financiera que ya nos contarán los de Trasversales por qué lo han metido, pues no dice nada que no sepamos todos. Y esa propuesta de que es el momento de la izquierda, que tenemos que actuar, proponer soluciones, etc, está muy bien pero debiera ella empezar por hacerlo porque eso de decir que hacen falta ideas ya lo decimos Groucho Marx y yo, además de ella misma.

Juan Manuel Vera en Primeras retóricas de la crisis analiza la etiología de ésta en los tres estadios que conocemos: a) burbuja inmobiliaria; b) crisis financiera; c) recesión económica y apunta a la posibilidad de dos soluciones igualmente funestas: de la crisis nos sacan las mafias al precio que es fácil imaginar o bien vamos a una posible deriva autoritaria con capitalismos de Estado. Interesante perspectiva pero ¿por qué hemos de resignarnos a que las "soluciones" nos las cocine el adversario?

Viene luego una muy interesante entrevista de Salvador López Arnal a Xavier Pedrol y Jordi Torrent sobre Cornelius Castoriadis muy matizada, muy interesante, sobre la complejidad del pensamiento del autor. Parte del interés de la entrevista reside en que los entrevistados no coinciden del todo en sus interpretaciones del pensamiento de Castoriadis, cada uno expone su versión y los lectores podemos hacernos la nuestra.

José Manuel Roca que parece va a publicar un libro sobre Nación negra. Poder negro saca aquí un trozo de un capítulo llamado Montgomery: la chispa que incendió la pradera que explica el origen de la lucha por la igualdad de derechos en los Estados Unidos a partir del caso de Rosa Park. El libro promete.

Sobre libros versa asimismo una crítica de Eduardo Mendicutti acerca de uno de Beatriz Gimeno que se llama El caso Dolores Vázquez: autopsia de la lesbofobia, sobre todo lo sucedido en torno al caso del asesinato de Rocío Wanninkopf. Por lo que dice, encomiástico, debe de ser un buen alegato sobre la lesbofobiafobia.

viernes, 2 de enero de 2009

La Unión Europea y otros asuntos.

El número 142 de la Revista de Estudios Políticos (Madrid, octubre-diciembre de 2008, 279 págs) aborda una extensa gama de asuntos, desde los más teórico-filosóficos hasta los más empíricos y en varios órdenes de intereses, con algún hincapié en la Unión Europea (UE).

Fernando Criado Alonso (La política de democratización de la Unión Europea y el caso de Cuba) toma como modelo para su ensayo el de Levitsky y Way para la democratización en general en relación con la Comunidad Internacional que atiende a dos variables: la influencia y la vinculación a Occidente. Estas políticas no han dado mucho resultado. La UE tiene abundancia de recursos para fomentar la democratización de terceros países, pero sus políticas tienen limitaciones que hacen que sean más de consolidación que de transición. Con respecto a Cuba la UE adoptó una posición común en 1996 tras la entrada en vigor de la Ley Helms-Burton en los EEUU. Esta posición común coexiste con una "política no común". Hay cuatro tipos de países en la UE en relación a Cuba: a) los "abogados de los derechos humanos" (nórdicos, etc); b) los "comprometidos" (España, Italia, etc); c) los "atlantistas" (como Alemania o Reino Unido); y d) los "duros" (antiguos comunistas). El autor concluye que la combinación de la unanimidad requerida por la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) y la falta de voluntad compartida frenan la política de la EU para la democratización de la isla y que se requiere una posición común más realista (p. 38). Lo que no veo es que España, que es la más interesada en sacarla adelante pueda conseguirlo con la misma facilidad con que el señor Aznar consiguió hacerlo con la actual.

Rodolphe Gouin y Jean-Baptiste Harguindéguy (¿Qué pueden aportar las ciencias cognitivas al análisis de las políticas públicas?: un análisis comparado) sostienen que los análisis de políticas públicas se hacen en dos correintes tradicionales: las secuencialistas tradicionales que arrancan de Lasswell y las basadas en factores cognitivos. Quienes utilizan los enfoques cognitivos pueden hacerlo bien sea metafóricamente o bien aplicar realmente los postulados de las ciencias cognitivas a sus investigaciones. Los autores consideran tres tipos de integración: la terminológica, la metodológica y la teórica, que entienden plena (p. 47). Analizan a continuación cuatro teorías en cuanto al uso de las ciencias cognitivas: el "modelo de equilibrio puntual" de Baumgartner y Jones, el de los "paradigmas de políticas públicas" de Hall, el "modelo de coaliciones de expertos" de Sabatier y Jenkins-Smith, y la "teoría de la percepción sesgada", de Jervis para llegar a la conclusión de que Hall ignora las ciencias cognitivas mientras que las demás las integran en mayor o menor medida. La gran aportación de estas ciencias a las políticas públicas radica en "el modelo alternativo de racionalidad que proponen al considerar que los modelos más recientes de la elección racional no han esclarecido en nada este concepto desde que lo expresara Aristóteles" consistente en entender el comportamiento como una suma de creencias más deseos (p. 64). Lo que está por ver es que estos modelos alternativos alcancen el éxito que ha tenido la teoría de la elección racional.

Sebastián Lavezzolo y Lluís Orriols (El liderazgo de Blair y Aznar hacia el centro político) parten del modelo tradicional de Downs según el cual los partidos que quieren maximizar su voto han de moverse hacia el votante mediano, lo cual deja de lado un fenómeno muy importante en la competición política que es el liderazgo, es decir, no reconoce que las preferencias de los votantes puedan ser endógenas al proceso político. Ponen pues a prueba el modelo espacial de las preferencias exógenas con dos hipótesis: 1ª) las preferencias individuales no son del todo exógenas al proceso político sino que los partidos tienen capacidad de liderazgo e influencia sobre las preferencias de los votantes; 2ª) la capacidad de liderazgo de un partido sobre los votantes depende de la identificación de estos con el partido. La comprobación empírica se hace en los casos de liderazgo de Blair y Aznar en la reorientación de sus respectivos partidos hacia el centro y los resultados se basan en sendas regresiones variables con datos de encuestas de tipo panel para Gran Bretaña así como para España si bien en el caso español de mucho menor alcance (encuesta CIS del año 2000). En ambos casos confirman las dos hipótesis y ponen en cuestión el supuesto de preferencias fijas de los votantes tan extendido en Ciencia Política y Economía. Una interesante conclusión que, al ser la explicación "postdictiva" antes que predictiva, si se generaliza, vuelve a dejar en el aire la cuestión de qué mueva la preferencia de los votantes.

María Luz Martínez Alarcón (La Ley Orgánica para la igualdad efectiva de mujeres y hombres y la Sentencia del Tribunal Constitucional 12/2008 de 29 de enero) es un artículo en el que se reflexiona sobre la citada Ley Orgánica (tanto en el Congreso como en el Senado) en el marco de los problemas de la discriminación positiva y se discrepa de la dicha sentencia que reconoce la constitucionalidad de la cuota introducida en la Ley Orgánica fallando una cuestión de inconstitucionalidad promovida por un juzgado de lo contencioso-administrativo de Sta. Cruz de Tenerife y un recurso de inconstitucionalidad interpuesto por más de cincuenta Diuputados del Grupo Parlamentario del PP. Especifica la autora que habría dos posibles objeciones: una, la colisión de la cuota electoral con otros bienes constitucionales, ya suscitada en un informe previo del Consejo de Estado al creer que pudiera ser incompatible con el derecho de sufragio (pasivo) del art. 23, 1 de la Constitución Española. Queda desechada la colisión por cuanto la condición de elector pasivo se adquiere sólo tras haber sido candidato. La otra objeción (en la que la autora discrepa del TC) se suscita en la medida en que la cuota afecta al derecho de partidos (p. 127). Una medida así obliga a los partidos políticos -asociaciones privadas- a organizarse de forma que puede ser incongruente con sus posibles programas. Basta con pensar en partidos feministas o de ideología machista. La objeción puede parecer sin embargo algo mecanicista desde el momento en que: a) la obligación de la cuota (incluso en las listas de cremallera) puede entenderse como parte del mandato constitucional de funcionamiento democrático de estos del art. 6 CE y b) la defensa de ideologías feministas o machistas (incluso extremas) no tiene por qué estar mecánicamente acompasada con la adscripción a géneros porque entonces dejarían de ser ideologías. Esto es, igual que hay hombres feministas, hay mujeres machistas. Otra cosa es que se niegue la plena posesión de derechos políticos por razón de sexo. Pero ese es un supuesto inconstitucional.

Ruth Ferrero y Gemma Pinyol (¿Cómo gestionar la inmigración irregular? Los procesos de regularización en la construcción de una política europea de inmigración). Según la OCDE (2004) hay veinte millones de inmigrantes en situación irregular en todo el mundo. Diez de ellos en los EEUU. En Europa, las cifras no son bien conocidas. Se han dado distintas formas de regularización de estos inmigrantes por motivos laborales o de residencia, permanentes o de duración determinada, individuales o colectivas, de fait accompli o de protección. Entre 1986 y 2007 ha habido bastantes regularizaciones en Europa. A este respecto la UE se divide en tres grandes grupos: a) la Europa erscandinava, en donde ha habido pocas regularizaciones y se es reacio a ellas; b) la Europa central en donde ha habido regularizaciones puntuales en los años 70 y 80; y c) la Europa meridional que ha tenido varias y masivas. Estudian las autoras los casos país por país y especifican que en España ha habido seis regularizaciones entre 1986 y 2005. Sería deseable que hubiera un modelo único pero es difícil de conseguir. Un paso adelante viene a ser la propuesta de Franco Frattini de establecer un mecanismo de información mutua que se aplique no sólo a las regularizaciones sino a cualquier mecanismo que afecte a la legislación sobre inmigración y asilo. Con el más ambicioso Pacto Europeo de Inmigraciones va avanzándose poco a poco. Pero entiendo que el asunto llevará bastante tiempo en atención a las muy distintas relaciones que varios de los países de la UE (especialmente Reino Unido, Francia, Países Bajos, España e Italia) tienen con sus antiguas zonas de influencia, centros de emigración a Europa.

Francisco Arenas-Dolz (El modelo retórico deliberativo aristotélico) estudia la teoría aristotélica de la deliberiación (bouleusis) en la Retórica recuperando el valor de la retórica para la teoría de la acción. Según Aristóteles se delibera sobre cinco asuntos: la adquisición de recursos, la guerra y la paz, la defensa del territorio, las importaciones y las exportaciones y la legislación (p. 176). El fin de la deliberación es el logro de la felicidad (eudaimonía) (p. 177). Hay cuatro formas de entender la felicidad en la Retórica: 1) el éxito acompañado de virtud; 2) la independencia económica; 3) la vida placentera y segura; 4) la pujanza de bienes materiales y del suerpo con la facultad de conservarlos y usar de ellos (p. 178). El objeto de la deliberación son los medios que conducen a la felicidad, en los que la justicia (en sus varias formas) ocupa un lugar destacado. En lo esencial, la justicia es virtud (p. 187). La amistad (philia) es otra de las estructuras básicas de la vida humana (p. 190). La verdadera retórica no es el arte del engaño sino el modo propiamente racional de argumentación (p. 191). La felicidad sólo puede darse en la ciudad; de ahí que la Retórica señale la importancia del estudio de la política. Sigue una interesante reflexión sobre la variante aristotélica de las formas de gobierno en relación con el modelo de la Política y se concluye que el objeto de la retórica deliberativa aristotélica es el discurso "acerca de lo bueno y lo malo, lo útil y lo inútil, lo justo y lo injusto" (p. 198).

lunes, 15 de diciembre de 2008

Pensando en la crisis.

Último número de la revista Trasversales, correspondiente al otoño de este año de crisis, preludio seguramente de su agudización en el siguiente. La redacción de la revista considera que la crisis expresa "el completo fracaso de las recetas 'neoliberales' y desreguladoras que han protagonizado el pensamiento de las elites mundiales desde los pasados años ochenta." (p. 4) y formula su idea de que es la hora de las alternativas y de "una nueva construcción social". Sería muy de desear pero, a la vista de la correlación mundial de fuerzas, escasamente verosímil. Lo más probable es que salgamos de la crisis parcheando el modo capitalista de producción... y hasta la siguiente.

Armando Montes (La querella de las lenguas) critica el Manifiesto por la lengua común firmado por una amplia representación de intelectuales y aboga por la continuación del modelo educativo catalán que tiene a la lengua catalana como vehicular de los contenidos; un punto de vista que se ha visto recientemente respaldado por la opinión de la Unión Europea que aconseja mayor inmersión lingüística en Cataluña, Galicia y País Vasco. Montes vincula la competencia lingüística de castellanohablantes y catalanohablantes a su condición de clase lo que es muy atinado, bastante marxista y prueba que el mantenimiento del modelo educativo catalán es beneficioso para las clases subalternas.

Marta Cárdaba, Manuela Fernández y Toñi Ortega (La ley que hace falta) piden una ley de plazos para garantizar los derechos de las mujeres en el control de la natalidad y que el aborto sea prestación gratuita normalizada en la red pública de salud de las Comunidades Autónomas.

Mayka Cuadrado Zurinaga (Madres y padres sin cadenas) aboga por implantar la igualdad efectiva en los permisos de maternidad y paternidad para que los hombres nos hagamos cargo de nuestras responsabilidades en la crianza de los hijos.

José Luis Redondo (Crisis económica o crisis de una civilización) sostiene que el capitalismo es una economía ·especulativa y delincuente que tiene que derrumbarse periódicamente" (p. 21) y que habrá que implantar algún tipo de gobernación de la economía mundial. Pero lo que le parece más grave es la crisis ecológica producida por "la evidencia de la imposibilidad de una civilización con un crecimiento continuo del consumo energético." (p. 23) Sostiene, también con ecos marxistas perceptibles, que el sistema capitalista es ciego y su funcionamiento automático nos conduce al desastre y que "sólo la actuación consecuente de los ciudadanos puede corregir este camino" (id.). Seguramente, pero sería aquí en donde habría de empezar el artículo porque, fracasado el comunismo de la planificación centralizada, eso ¿cómo se hace?

Rolando Astarita (Mercado inmobiliario y teoría marxista) es, al parecer, un resumen de una condensación de un capítulo del autor de próxima aparición. El resultado es que el texto apenas se entiende. Habrá que esperar al libro.

David Hammerstein (Preguntas sobre la crisis (entre lo absurdo y lo real)) insiste en que hay que regular los flujos de capital mundiales y sostiene como cierta la aparente paradoja de que la crisis "favorece los ecosistemnas que dan soporte a nuestras sociedades" (p. 29) para lo cual propone la más bien inverosímil idea de que hay que "decrecer de forma sostenible" (id.).

David Casacuberta y Antonio Gutiérrez-Rubí (La web 2.0 en las organizaciones políticas: tres claves para potenciar y mejorar su uso) defienden con todo entusiasmo la web 2.0, básicamente por su interactividad y sus tres propuestas son: 1ª) aceptar una nueva cultura de comunicación, cosa que me parece muy sensata. 2ª) Ir a formas nuevas de organización no jerárquica, más de tipo red, también bastante razonable. 3ª) Fomentar y aprovechar el talento colectivo, también muy puesto en razón siempre que no se dejen arrastrar por la vehemencia al extremo de sostener, con James Surowiecki, que "en el grupo hay más sabiduría que la que podemos encontrar en los miembros más inteligentes del grupo" (p. 35) porque es la típica falacia colectivista dado que no hay, no existe ni existirá jamás sabiduría de grupo; sólo existe la del individuo, agrupado o no. Y no es lo mismo.

Beatriz Gimeno (El discurso de la discapacidad) publica un interesante trabajo argumentando en una línea muy foucaultiana que el discurso de la discapacidad es un discurso represivo propio del capitalismo que, sin embargo, ha sido interiorizado por la derecha y por la izquierda igualmente. Sostiene que es un discurso reciente, del siglo XIX porque en la Edad Media no había "discapacitados· y las únicas personas diferenciadas desde el punto de vista de la salud eran los leprosos (p. 39). Y, si no estoy equivocado, los locos con los que, por cierto, se organizaban los "barcos de los locos"; salvo que se crea que la locura no tiene nada que ver con la salud. Sostiene Gimeno acertadamente a mi entender que "no existe la discapacidad sino que lo que existe es una sociedad discapacitante" (id.). Los mismos discapacitados han interiorizado el estigma y carecen de suficientes apoyos sociales y políticos. Es muy difícil construir una identidad social y política a partir de la discapacidad pero hay que hacerlo porque la raíz de esa discriminación es política y para ello lo primero habrá de ser "desligar la idea de discapacidad de la enfermedad o tragedia personal" (p. 43). Seguramente pero eso tampoco es fácil.

Miquel Monserrat (Rusia, Georgia, Osetia...Perplejidad) hace una sucinta narración de los recientes acontecimientos en Georgia y Osetia del sur, así como la intervención rusa sólo para confesar su impotencia a la hora de tomar partido. "¿Podemos hacer algo que no sea tomar partido por Saakashvili o Putin, esa crápula?" (p. 48).

José Manuel Roca (Elecciones en Estados Unidos: Bye, bye, Bush) hubo de escribir el artículo antes de que se conociera el resultado de las elecciones en los Estados Unidos, con lo que es poco lo que puede decir sobre ellas. En cambio traza un balance destructivo de la presidencia de Bush, poderosamente armado de datos empíricos. Entiende que el legado de Bush es muy negativo y creo que se queda corto; en mi opinión la política neocon es lo más cercano que podemos tener al fascismo en las democracias; en los Estados Unidos y en España. Francamente, no veo grandes diferencias entre los neocons y los fascistas. Termina Roca su artículo hablando de los retos de Obama el más importante de los cuales le parece sea "desmontar la herencia ideológica plasmada en la doctrina del destino manifiesto." (p. 58).

Recomendable lectura este número de otoño de Trasversales y espero que para el número de invierno vuelvan a la tradicional costumbre de usar las eñes. En español es imprescindible para no encontrar textos llenos de anos.

jueves, 20 de noviembre de 2008

La democracia y sus achaques.

El número de noviembre de la revista Sistema(Madrid, noviembre de 2008, 144 págs.) a cuyo consejo de dirección pertenezco, si bien es una pertenencia casi honorífica porque todas las fatigas de dirigir las soporta José Félix Tezanos al habla con Elías Díaz, trae una serie de interesantes trabajos sobre cuestiones de teoría y práctica democrática.

Leonardo Morlino (¿Regímenes híbridos o regímenes en transición?) hace una propuesta de tipificación de los regímenes que no son enteramente democráticos ni enteramente autoritarios y que reciben muy variados nombres en los estudios, entre otros los latinoamericanos de democraduras y dictablandas, aunque este de dictablanda es nombre propio para los españoles ya que fue el que, muy ingeniosamente (aunque no sé si acertadamente a la vista de los resultados) se puso al gobierno del general Dámaso Berenguer, para distinguirlo del del dimitido general Primo de Rivera, Gobierno que tenía el encargo de organizar la transición a la normalidad constitucional, cosa que no logró. Por comodidad expositiva, tras repasar los índices de democracia Morlino se queda con el de Freedom House y el puñado de países que agrupa bajo la denominación de "parcialmente libres", entre los no libres y los libres. El PNUD tiene un índice similar ("democracias", "autocracias" e "intermedios") aunque basado en indicadores muy distintos a los de Freedom House. Sería interesante cruzarlos. El caso es que estos regímenes pueden tener orígenes muy distintos, esto es, venir de un sistema autoritario o de una democracia liberal entre otras formas, todas las cuales resultan en tres tipos: a) democracia protegida (cuando algún factor de poder interno o externo condiciona el gobierno); b) democracia limitada (cuando faltan alguno(s) factores esenciales a la democracia según la clásica definición de Dahl) y c) democracia sin ley. La evolución de unos en otros es la que se ve en la figura más arriba. Morlino pone nombres propios a los tipos, según podemos ver en la tabla de la izquierda. La inmensa mayoría de los regímenes híbridos son democracias sin ley. Y por útimo arriesga una predicción acerca de cómo serán estos casos. Porque no hay que olvidar que el campo específico de Morlino es el estudio de las condiciones de cambio y mutación de los regímenes políticos. Así que la clasificación para el "sesquidecenio" 1991-2006 (cuya imagen no reproduzco porque se me sale de la entrada) determina cinco posibilidades: "estabilización" (que, he de entender, es punto de partida), "en transición hacia la democracia", "en transición hacia el autoritarismo", "incertidumbre en el contexto autoritario" e "incertidumbre en el contexto democrático". La definición de autoritarismo que emplea es la de Linz. Para terminar por su orientación neoinstitucionalista, Morlino concluye que "En última instancia, lo que cuenta en los regímenes híbridos no es tanto la existencia de un legado o de actores con capacidad de veto sino "simplemente" la ausencia más o menos señalada del Estado. Cerca de la mitad de los regímenes híbridos es el resultado de la carencia de algunas instituciones." (p. 18) Proféticas palabras si tomamos el orden internacional por un régimen híbrido. Por lo demás repárese en la retórica de la pregunta en el título del trabajo (¿Regímenes híbridos o regímenes en transición?) y digo que es retórica porque se plantea como una disyuntiva falsa ya que son ambas cosas).

Manuel Montobbio de Balanzo (Nuevos paradigmas para la gobernanza global. Democracia-desarrollo-cultura-paz) aborda el problema de las vías por las que pueda darse una globalización de la democracia o democracia global pues no hace cuestión de la disyuntiva aunque sea claro que no es distuntiva baladí. Es un trabajo esencialmente normativo y a veces con enunciados simbólicos si no directamente poético-metafóricos como cuando dice que hay que explicitar los requisitos para conseguir esa gobernanza global y ello es porque lo que le importa es un "sistema de gobernanza global que permita la navegabilidad y navegación de la nave espacial Tierra destino futuro" (p. 24) . "Nave espacial Tierra destino futuro" suena a novela de Arthur C. Clarke. Por lo demás el trabajo destila optimismo. Señala que la abundancia de casos y estudios de transiciones ha dado lugar a una especie de subdisciplina que es la "transitología". Sí, eso se oye por ahí. De todas formas el autor está interesado en averiguar las etapas (no necesariamente cronológicas; son conceptuales) que puedan llevar a la democracia cosmopolita de David Held. Son las bases de los nuevos paradigmas: el cuarteto democracia-desarrollo-cultura-paz. Ha de entenderse que cada una de estas etapas tiene un brillante desarrollo teórico en el trabajo, que apunta a las interpretaciones más avanzadas de estos conceptos. Así, democracia (un derecho democrático cosmopolita al interior y al exterior), desarrollo (concepción de Amartya Sen de desarrollo como expansión de la libertad), cultura (multiculturalismo), paz (paz positiva). Uno lo suscribe por entero. La duda es si estos conceptos pueden convivir. Si el multiculturalismo es posible en paz o, lo que casi nadie quiere reconocer, si la paz es compatible con el desarrollo, dado que, hasta la fecha, por absurdo que parezca, lo que ha hecho progresar a la humanidad han sido las guerras. Aunque reconozco que aquí puede alguien enunciar la teoría de la "paz democrática".

Manuel Herrera Gómez y Rosa María Soriano Miras (El cambio social: aproximaciones a su estudio) traen un interesante trabajo que pretende encontrar una solución al dilema holismo/individualismo metodológico en la explicación del cambio social. Creen haberlo hecho con la teoría que proponen como la concepción relacional del cambio social que implica modificacioness teóricas de calado en tres campos distintos en la teoría del conocimiento: a) cambio en la concepción de la causalidad (del naturalismo al culturalismo); b) cambio en la concepción del tiempo (que será intersubjetivo en tres registros: intencional, simbólico y relacional); c) visión diferente de la contingencia (como relación entre determinismo e indeterminismo) (pp. 53/57). Así acuñan su definición de cambio social, que se produce cuando "las relaciones propias y específicas de una entidad social se forman con cualidades distintas de las precedentes, en función de una nueva relación originada entre los tres registros del tiempo (intencional, relacional y simbólico)." (p. 58) Ponen los autores el ejemplo del tránsito de la modernidad a la postmodernidad en perspectiva relacional (p. 60/65). Y, luego, como si quisieran remachar el clavo, repiten la definición cuando buscan el cambio social "como la emergencia de realidades sociales activadas por sujetos en relación en un contexto" (p. 64). Y de nuevo insisten, como si no se fiaran de su fuerza de convicción, al decir que su teoría relacional del cambio social "no confía el Verstehen ni a los estados subjetivos de los individuos ni a las modalidades estructurales, sino que entiende dicha comprensión como una acción recíproca". ( p. 65) Simpatizo y coincido con este punto de vista pero no puedo dejar de preguntarme: ¿qué tipo de teoría es esta relacional? ¿Superación del dilema holismo/individualismo? ¿Negación de él? Incluso cabe preguntarse si puede existir como tal y ello no sólo por la máxima escolástica del Tertium non datur sino por la propia naturaleza del objeto. ¿Qué tipo de sustancia es una relación? Claro, los más avisados dicen: substancia lingüística, por eso la acción es comunicativa. Pero ¿basta la comunicación para explicar el cambio social? El entendimiento relacional es complejo pero no supera los dos términos del dilema sino que los presupone.

Ignasi Brunet Icart, Francesc Vallas Fonayet y Ángel Belzunehui Eraso (Pobreza, exclusión social y género) aportan perspectiva de género a una zona de investigación en la que todavía no es habitual: el estudio de la pobreza que sufre un giro grande cuando se pone en relación con la perspectiva de género y se advierte el carácter estructural secular de la violencia sobre las mujeres en la sociedad patriarcal que garantiza el mantenimiento de la opresión capitalista sobre ellas (p. 77). En este territorio se han dado dos aproximaciones a la relación entre empobrecimiento y exclusión : a) la visión clásica de los años setenta que todavía se emplea en los análisis internacionales de la "feminización de la pobreza" y b) la visión más actual de involucrar la perspectiva de género porque hoy se sabe que es el género el que determina la división del trabajo (toda ella) y sus consecuencias (p. 80). No hay ensoberbecimiento en la idea por cuanto quienes la sostienen reconocen que el concepto de género viene internamente fragmentado (las mujeres negras frente a las mujeres blancas, etc) (p. 71) . El deterioro actual del trabajo tiene un fuerte componente de género (p. 83). Así concluyen los autores: "Concentración, feminización, descualificación son, actualmente, las principales características de los empleos a tiempo parcial, y ello en un contexto en el que la norma social de empleo keynesiana de integración y cohesión social va siendo sustituida por una norma de empleo precarizada y favorecedora de la vulnerabilidad" (p. 84).

Matía José Añón y Pablo Miravet (La Unión Europea y la integración social y política de los inmigrantes) presentan un buen balance de lo conseguido hasta la fecha en la UE en materia de integración de inmigrantes. La política europea de inmigración se plantea en el Tratado de Amsterdam (1997). La Comisión Europea acuña el concepto de "ciudadanía cívica" en noviembre de 2000 (p. 91), concepto que abordó con una visión holística, si bien sólo alcanzó a configurarlo como una situación intermedia entre el estatus del inmigrante y el ciudadano europeo de pleno derecho (p. 93). Otros órganos como el Consejo Económico y Social han dado una interpretación más avanzada o amplia por cuanto desvinculan el acceso a la ciudadanía de la UE de la necesidad de adquirir la nacionalidad de un Estado (p. 95). Pero esta interpretación más novedosa no ha tenido reflejo alguno en las normas y políticas de la UE, es un puro discurso (p. 96). En el aspecto normativo la UE se ha mantenido en sus trece con la Directiva de reagrupación familiar o la Directiva 2003/109 del Consejo de 25 de noviembre de 2003 sobre la definición del estatuto de nacionales de terceros países residentes de larga duración (p. 97). La propia Comisión ha reconocido en sus informes anuales que el balance de las políticas de integración es decepcionante (p. 100). La ciudadanía europea quedó restrictivamente definida en el Tratado de la Unión Europea de 1993 pero desde entonces el Tribunal de Justicia ha dado pasos hacia una interpretación más amplia y política de esta ciudadanía (p. 102). Los autores expresan su esperanza de que la actual redacción del artículo 8 del Tratado de Lisboa que dice que "la ciudadanía de la Unión se añade a la ciudadania nacional sin sustituirla" (p. 104), al substituir a la de 1993 que hacía a la ciudadanía de la Unión complementaria de la del Estado, permita avanzar hacia el establecimiento de una nacionalidad de la Unión independiente de la de los Estados (p. 105). Es dudoso pues ellos mismos admiten que habría que reformar los Tratados. O sea, que no podría imponerse sigilosamente.

Enrique Pastor (Ciudadanía, democracia y política social municipal) da cuenta de un trabajo empírico sobre participación política en materia de política social municipal en la región de Murcia con interesantes conclusiones. La teoría actual de la democracia suele valorar mucho las intenciones de participación política que tratan de alcanzarse normalmente en los Consejos e Institutos Municipales de Servicios Sociales que suelen operar en los municipios y en donde se facilita dicha participación (p. 114). Sin embargo, la política de participación ciudadana ha dependido mucho de la estructura, dinámica y voluntad del sistema político local (p. 114). Es la entidad local la que cuenta a la hora de implementar los procesos de participación (p. 115). Ésta se caracteriza por su pragmatismo, su generalismo y su pluralismo y tiende a contar con un número reducido de asociaciones prescindiendo de los individuos, de los colectivos sociales no organizados, etc, lo cual reduce la participación (pp. 116/117). Todo lo determina la autoridad, que canaliza la demanda de participación política según sus criterios (p. 121). El modelo de Consejos e Institutos no ha cumplido los objetivos de participación que se prometieron, no ha producido una profundización democrática y tiende a tratar a los ciudadanos como meros usuarios (p. 124) "Los Consejos e Institutos favorecen procesos de interacción entre los actores pero no garantizan por sí mismos, y de forma automática, una democratización en la construcción de las políticas sociales en el ámbito local, ni viceversa" (p. 126).

lunes, 10 de noviembre de 2008

Literatura y canibalismo.

Ya está en la calle el número cuatro de Vacaciones en Polonia (una publicación en cuarto mayor de 167 páginas) dedicada más que a lo que reza su título, a la cuestión del canibalismo antropófago en términos fundamentalmente (pero no sólo) literarios. Como siempre trae un diseño, impresión, maquetado, montaje, ilustración muy cuidados y provocativos y obliga a una lectura cuidadosa para no perderse en una ordenación de los textos más dictada por razones estéticas que de comodidad del lector.

El tema escogido es tan provocativo como el formato de la publicación y está tratado normalmente sin convencionalismo alguno, con tal acumulación de material, riqueza gráfica, multiplicidad de planos, noticias de todo tipo que resulta apabullante y uno sale de la lectura como si estuviera uno digiriendo al vecino o planeando comerse al cobrador del gas. En lo esencial, el número tiene tres tipos de trabajos (tiene más y, en el fondo, es inclasificable, pero si no se hace así, no hay modo de hablar de él): unos en forma de ensayos o dossieres monográficos (como la cuestión del canibalismo en la conquista de América, el movimiento antropófago en el modernismo en Brasil y la primera parte de un interesante trabajo sobre el misterioso escritor B. Traven), otros trabajos literarios originales de diversos autores actuales con el canibalismo como tema central y otros por fin textos clásicos, selecciones y/o antologías de autores célebres.

De los dossieres, el del canibalismo en la conquista de América, de Davamesk de Zakopane, es una investigación apoyada básicamente en textos muy críticos del comportamiento de los españoles en las Indias de Rafael Sánchez Ferlosio, Alberto Cardín, Roger Bartra, etc que sostienen que la acusación de canibalismo hecha por los españoles, Colón, Cortés, Díaz del Castillo, Pizarro, era una forma de legitimar sus actos de depredación, saqueo y crimen. Creo haber entendido que no se niega que los aztecas hicieran sacrificios humanos pero sí que fueran caníbales en tanto que hay testimonios suficientes de los propios conquistadores (Alvar Núñez Cabeza de Vaca, por ejemplo) acerca de cómo los españoles sí practicaban el canibalismo en condiciones de necesidad. Paralelamente a este trabajo hay otro también sobre América aunque con relatos posteriores que da la impresión de ser del mismo autor (a veces es difícil identificar la autoría de los trabajos), dando cuenta de dos relatos de viajes al Brasil, en las tierras de los indios Tupinambá, en concreto los de los viajes del alemán Hans Staden y del francés Jean de Léry en el sglo XVI en los que ambos autores testifican de la existencia del canibalismo entre los citados indios, si bien en el caso del alemán éste salva el pellejo porque, a diferencia de un valeroso prelado portugués que vio devorar él muestra tales signos de miedo que los indios deciden no comérselo para no acobardarse a su vez. El autor enlaza estos relatos con el testimonio de Léry sobre la noche de San Bartolomé, que le permite dar a entender que esas prácticas caníbales también se dieron en las guerras de religión en Francia y con la reflexión de Montaigne en su ensayo De los caníbales en el que muestra un relativismo similar. Inserto en este trabajo general se encuentra también una interesante reseña bibliográfica de la obra de Roberto Fernández Retamar que recoge la tradición de la etimología de caníbal, derivado del nombre "caribe" que los indios se daban a sí mismos al llegar allí Colón y su interesante derivación en el Caliban de la Tempestad de Shakespeare.

El dossier sobre el movimiento antropófago en el modernismo brasileño es obra de Juan María Sánchez Arteaga y se organiza fundamentalmente en torno a una noticia biográfica del soprendente escritor, hacendado, aristócrata y agitador político Oswald de Andrade que, inspirado en un cuadro (célebre por lo demás si no por su calidad estética sí por su simbología) de una de sus mujeres Tarsila do Amaral, lanza una Revista de Antropofagia a seguidas de un Manifiesto antropófago (hacia 1928) en el que se conjugan varias influencias, el psicoanálisis, el marxismo, el Manifeste Canibale de Francis Picabia en 1920 y el conjunto del surrealismo. La antropofagia sería el descubrimiento del alma filosófica del Brasil que atiende a las raíces aborígenes al tiempo que devora todas las influencias venidas de Europa, del exterior en general. Es interesante que este modernista antropófago de Andrade siguiera luego los pasos de muchos otros surrealistas europeos, se integrara en el Partido Comunista y pusiera su talento al servicio de la agitación revolucionaria. Acompañan al estudio una serie de textos de gran interés, como la declaración Tupí or not Tupí o la explicitación que del llamado "relatorio de Juliano Paixaroli" hicieron Tarsila do Amaral y Oswald de Andrade. Este Paixaroli era un camarero negro que en 1919 asesinó y en parte devoró a la bailariana rusa Kristina Seligman-Vogdanovskaia suicidándose después de un disparo en la cabeza en la misma habitación donde estaba el cadáver semidevorado y en la que la policía encontró los dos cuerpos entre excrementos y vómitos, así como una especie de confesión en diez sucintos puntos que luego ampliaron y explicitaron nuestros revolucionarios modernistas Tarsila y Oswald. También se reproduce el muy original Manifiesto antropófago de De Andrade (pp. 92/93).

El tercer ensayo monográfico es una minuciosa y documentada investigación sobre el escritor B. Traven que me ha interesado especialmente dado que siempre he sido lector de su obra, El tesoro de Sierra Madre, El barco de la muerte, Gobierno, etc y, como a todo el mundo, siempre también me ha intrigado que se tratara de un hombre tan misterioso, al extremo de que seguimos sin saber prácticamente nada sobre él, ni siquiera en qué idioma escribía, si en inglés o en alemán, aunque es casi seguro que era en alemán. Sabemos que se refugió en México probablemente a comienzos los años veinte y tengo idea de que gozaba de protección oficial porque, si no recuerdo mal, su primera traductora al español fue Esperanza López Mateos, la esposa del que fue presidente de la República. Había llegado allí tras vagar por diferentes latitudes y tener numerosas aventuras escapando de la represión después del fin de la República consejista bávara en 1919, en la que tuvo un participación destacada como Ret Marut que parece ser uno de sus numerosos seudónimos. El autor del trabajo, Raj Kuter, da por buena la identidad de Marut, siguiendo un criterio que tiende a extenderse, y relata sus andanzas en un verdadero "barco de la muerte", al tiempo que expone las convicciones anarquistas del autor y en otros trabajos complementarios, como añadidos al principal, traza un cuadro de los principales personajes y hechos de la revolución alemana de 1918/1919, Georg Grosz, Otto Gross, Franz Jung, el dadaísmo, etc que permiten hacerse una idea del contexto histórico y literario en que se gestaron las primeras obras de ¿Bruno? ¿Bernhard? Traven.

Entre los trabajos más livianos y de creación directa destaco El día que Robinson se comió a Viernes, de Guillermo el Viejo, una ingeniosa idea bien escrita que no requiere comentario. Caca y metamorfosis, de Jan Zapiekanka es una especie de agria crítica de la contemporaneidad con toques apocalípticos que arranca del hundimiento del comunismo y el triunfo del "capitalismo caníbal" (caca), con el domino del Fondo Mafioso Internacional (FMI), los abusos de las ONGs, las privatización de todo, incluida la tortura y, en definitiva, la generalización de la ubuesca mierdra: "El mundo entero tiene ahora sabor y olor a mierdra" (p. 30), a lo que se añadirá la prevalencia del sida, las fechorías del lobby nuclear, los treinta millones de estadounidenses que, víctimas de la neurosis de la seguridad, viven en ciudades privadas. Termina con una especie de metáfora parabólica: Gregorio Samsa trasmutado en Gregario Samsa, un "borrego que se cree lobo" (p. 34), que vive descerebrado y manipulado entre Google y Yahoo, cuyo epítome artístico es la negación del arte por su infame mercadeo en la obra de Andy Warhol y que se constituye en una especie de lamentable individualismo gregario. Uuuuufff. Siempre que leo estas cosas tan extremas me pregunto qué piensan de sí mismos sus autores. Francisco Socas escribe una noticia condensada sobre canibalismo en la mitología griega y la tradición clásica que titula con una expresión de Agamemnon del Tiestes de Séneca y arranca de la misma Teogonía, cuando Cronos devoraba a sus hijos, pasando por la leyenda de Procne y Filomela hasta la maldición de los tantálidas y en especial de las relaciones entre Tiestes y Atreo, que tendrán su repercusión, andando el tiempo en el nostoi de la guerra de Troya.

Por último, el número cuatro de VP trae una gran cantidad de referencias textuales, citas, noticias concretas, antologías y textos de numerosos autores, desde la famosísima y macabra recomendación del clérigo Jonathan Swift de comerse a los niños pobres de Irlanda para aliviar el problema de la miseria y reducir la cantidad de papistas en el país hasta la obra de Jardiel Poncela en 1947 Como mejor están las rubias es con patatas, pasando por el Marqués de Sade, Herman Melville, H. P. Lovecraft, Alfred Jarry (dios lar de la revista), Giovanni Papini y Witold Gombrowicz sin olvidar un interesante e incisivo trabajo sobre Georges Perec de R. Vetusto titulado Crêpe de Perec que es en realidad una especie de minucioso análisis, casi una autopsia de la obra completa del autor de La vida instrucciones de uso con referencia a la larga lista de autores por él canibalizados y a la escuela del Oulipo (el Taller de Literatura Potencial) en cuyo espíritu Perec llenó el panorama de pangramas, heterogramas, crucigramas, palíndromos y lipogramas.

Por supuesto, el número tiene más aportaciones puesto que debe de ser el ensayo más completo de que se disponga por ahora de las relaciones entre la literatura y la antropofagia, pero no puedo reseñarlas todas no porque sean de menor valor sino por no prolongar demasiado la entrada. Quien quiera completarla hará bien en procurarse la revista. Haciendo honor a su espíritu no integrado en los circuitos mercantiles, ésta es difícil de encontrar. Me consta no obstante (porque me lo dijeron los autores) que está en la librería El bandido doblemente armado que regenta mi amigo Diego Pita en la madrileña calle de Apodaca, 3 que, además, tiene güebpeich: El bandido doblemente armado. Por quince urillos merece la pena. De nada.

jueves, 6 de noviembre de 2008

La sociedad fragmentada.

El último número de la Revista Española de Investigaciones Sociológicas (octubre-diciembre de 2008, CIS, Madrid, 2008, 282 págs.) trae una serie de trabajos sobre aspectos muy diversos de nuestra sociedad y tratados a mi entender con distinto nivel de rigor conceptual.

El ensayo de Manuel Arias Maldonado (La globalización de los movimientos sociales y el orden liberal. Acción política, resistencia cívica, democracia) es un muy interesante intento de comprender y explicar la creciente actividad transnacional de la acción colectiva a partir del hecho de que en buena medida los movimientos sociales globales son movimientos antiglobalización (p. 14). Este movimiento antiglobalización es fluido, diverso y difícil de entender con los parámetros clásicos de análisis de los movimientos sociales (p.22). Establece el autor una conveniente distinción terminológica entre las formas de los movimientos sociales: a) movimientos sociales transnacionales; b) movilización colectiva global; y c) movimiento social global, un movimiento social emergente que se nutre de la resistencia a la globalización. No estoy muy seguro de que la distinción entre b) y c) sea verdaderamente útil. Entra después Arias en la conexión entre los movimientos antiglobalización y la democracia representativa con el intento de aquellos de superar las instituciones de esta democracia (p. 29). En el límite el sujeto de la acción es la multitud que las instituciones liberales no pueden asimilar y que suscita la acción cívica global (p. 31). Este activismo cívico posee un factor sentimental muy fuerte que lo convierte en un estilo de vida (p. 34) Pero, señala el autor, corre el peligro de la asimilación mercantil de la cruzada antiglobal y lo ejemplifica con la paradoja del concepto situacionista de la sociedad del espectáculo de Debord al que se rechaza con los mismos instrumentos que denuncia (p. 36). No acabo de entender por qué ha de ser paradójico que al concepto debordiano le suceda lo que él dice que les sucede a los demás. Concluye Arias que la globalización de los movimientos sociales ha reforzado el proceso de su paulatina integración en el sistema político liberal (p. 39) lo que, aparte de oscurecer la distinción conceptual de que partía ya que no parece que movimientos sociales y movimientos antiglobalización sean cosas categóricamente distintas sino distintos momentos de la misma cosa, no dice nada que sea habitual en la dinámica social y deja sin explicar por qué la "integración en el sistema político liberal" haya de ser contraproducente ni siquiera.

José Ángel Bergua Amores (Diseñadores y tribus. Una aproximación sociológica a la creatividad en el ámbito de la moda) es un original ensayo de investigación cualitativa a base de entrevistas en profundidad hechas a diseñadores de la provincia de zaragoza y tribus del mismo lugar para tratar de averiguar algo desde un punto de vista sociológico sobre el proceso creativo de la moda. Apoyándose en Maffesoli, atribuye a las tribus los rasgos de querer vivir el presente, el fomento de la "religancia", la consideración de la vida colectiva como un teatro y la coparticipación estética de los sujetos (pp. 48/49) Los datos del universo de diseñadores que toma en cuenta para la muestra fueron la edad, el género, la situación profesional y la provincia así como el ámbito concreto de la actividad (p. 55). En las entrevistas en profundidad separa la faceta exotérica de la esotérica del acto creativo (p. 56). Todo lo cual le permite enumerar una serie de curiosas consideraciones que presenta como una "salida" o "exoducción" para alcanzar una mejor conocimiento de la creatividad. Son éstas: 1) la alta costura empezó en los ambientes aristocráticos y se ha ido popularizando hasta buscar inspiración en los ambientes "pobres"; 2) los jóvenes presentan dos tipos de diferencias: la differance de Derrida y la fragmentación; 3) los creadores tienen que montar espectáculos y escenificar para mostrar sus creaciones; 4) en las sociedades contemporáneas prevalece una heterogeneidad débil después de que la postmodernidad haya rescatado el concepto de multitud como más originario que el constructo de "Pueblo" y en el que se integran de preferencia los jóvenes; 5) cuando reaparece la creatividad estética espontánea de la gente se manifiestan los coolhunters y los diseñadores que cultivan el coolhunting con una función similar a la que tendría el Pueblo frente a la multitud; 6) la comprensión de la creatividad de los diseñadores puede hacerse por medio de metáforas que luego van complicándose, la de las tribus están mucho más alejadas de la imaginación sociológica, razón por la cual el diálogo entre élites o expertos es siempre más sencilla que con las gentes; 7) al juntar las reflexividades de los diseñadores, las tribus y la sociología se ve que los primeros (diseñadores y tribus) tienen un saber hacer, pero no un conocimiento teórico de lo que hacen; ese es el que aporta la sociología que, en cambio, debe reconocer que no tiene conocimiento del saber hacer. Todas esos apartados de la "exoducción" dan que pensar si el fenómeno de la moda no es intrínsecante fragmentario, contingente, tornadizo para la elaboración de una teoría cualquiera, cosa que ha quedado clara, entiendo, casi desde los comienzos de la sociología y, a mayor insistencia, si existe una posibilidad de aproximación teórica al proceso creativo que, no siendo una especie de determinación de su contexto material y empirico, tendría que aventurarse en algo parecido a una lógica de la invención.

Luis Camarero y Rosario Sampedro (¿por qué se van las mujeres? El continuum de movilidad como hipótesis explicativa de la masculinización rural) abordan el fenómeno de la masculinización rural poniendo a prueba la hipótesis explicativa tradicional de la huida ilustrada según la cual, la marcha del campo viene movida por mayor nivel formativo (p. 77). La metodología que emplean es un estudio generacional de cohortes originales con seguimiento de los nacidos en áreas rurales de ciertas regiones para determinar cuál es su lugar de residencia y trabajo. Se centran en Castilla y León y emplean la Comunidad Valenciana como elemento de comparación y contraste. Los datos proceden del censo de población de 2001 del INE y las cohortes son los nacidos entre 1952-56 y entre 1967-71. Las mujeres de la cohorte 1952-56 es la llamada "generación ausente", pues quedan menos de la quinta parte en las áreas rurales. Si se atiende a los niveles formativos que, por primera vez, eran similares en los dos sexos, se da que a mayor formación, mayor emigración pero sin que haya diferencias apreciables entre hombres y mujeres. Esa diferencia se da, en cambio en los niveles formativos inferiores (p. 88). Para los nacidos entre 1967 y 1871, hay ya más diferencias en el nivel formativo de varones y mujeres pues aparece una clara sobreformación femenina. El resultado es que crece la sobreemigración femenina y aumenta la masculinización rural (p. 91) Como resultado final: se mantiene la masculinización rural en los colectivos con menor nivel educativo. El nivel de estudios sigue teniendo relación con el continuum de movilidad pero diferenciada por sexos. En los varones los altos estudios significan menor práctica del commuter (frente a la emigración) que en las mujeres (p. 99). No hay pues indicios de que remita la masculinización rural (p. 101).

David Luque Balbona (Un análisis regional de la actividad huelguística en España) advierte que los distintos métodos de cálculo de huelgas (si por horas o jornadas) pueden dificultar las comparaciones. Los indicadores en el estudio comparativo de huelgas son: número de huelgas, número de participantes y número de jornadas no trabajadas (p. 113). La fuente de datos es la Estadística de Huelgas y Cierres Patronales (EHCP) del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Hay un acuerdo más o menos general en el sentido de que en los EEUU la incidencia de las huelgas es procíclica (mayor actividad huelguística con ciclo alto; menor con ciclo bajo y con mayor paro). En Europa no hay una pauta clara (p. 115). En España, gran parte de las huelgas de los decenios de 1980 y 1990 estuvo ligada a las reconversiones minera, naval y siderúrgica. En el periodo de 1986 a 2006 hubo 19.459 huelgas lo que da una media de unas 900 huelgas al año, si bien es cierto que en la segunda mitad del decenio de 1990 estos números descienden sensiblemente (p. 118). Las causas parecen ser: a) cambio estructural de la economía española; b) buena marcha de la economía desde la mitad de los noventa; c) crecimiento de la cantidad de trabajadores por cuenta propia y contratados con contrato temporal; d) el aumento de las presiones competitivas a causa de la globalización (p. 121). A su vez el análisis por Comunidades Autónomas (CCAA) permite al autor establecer tres grupos: a) huelgas frecuentes y de pequeña magnitud (Asturias, Castilla-La Mancha, Cantabria, País Vasco, Navarra y La Rioja); b) huelgas poco frecuentes y de gran magnitud ( Murcia, Andalucía, Madrid, Cataluña, Extremadura y Comunidad Valenciana); y c) huelgas poco frecuentes y de pequeña magnitud (Galicia, Aragón, Canarias, Castilla y León y Baleares) (p. 124). Al disponer de series temporales y secciones cruzadas por CCAA acude a regresiones de efectos fijos con datos de panel en las que las variables dependientes son las huelgas (por cada 100.000 asalariados), la magnitud (cantidad de huelguistas por huelga) y el volumen (jornadas no trabajadas por cada 1.000 asalariados) mientras que las variables independientes son la distribución sectorial del empleo, la tasa de paro, la de temporalidad, el porcentaje de trabajadores con convenio y una variable binaria según que las CCAA tengan o no sistemas de solución extrajudicial de conflictos laborales (p. 125). Añade dos variables adicionales: una la existencia de pactos regionales de empleo y la otra el porcentaje de votos de los partidos de izquierda en las elecciones autonómicas (p. 125). Todo lo cual permite alcanzar las conclusiones siguientes: la mala situación del mercado de trabajo da lugar a menos huelgas (procíclico); la participación de los agentes sociales en el proceso de formación de políticas tiene un efecto positivo sobre la reducción de las huelgas; con los gobiernos de izquierdas los sindicatos ganan peso y las huelgas disminuyen (p.128).

Miguel A. V. Ferreira (Una aproximación sociológica a la discapacidad desde el modelo social; apuntes caracteriológicos) adopta una actitud sociológica que interpreta la discapacidad como resultado de las "estructuras opresoras de un contexto social poco sensible a las auténticas necesidades de las personas con discapacidad" (p. 143), esto es, da por supuesto que hay una especie de construcción social de la discapacidad y que si no se hace según unos postulados que le parecen más acertados se hace según otros que lo son menos. La nueva Clasificacón Internacional de la Funcionalidad (CIF) propone un esquema bio-psico-social para abordar la discapacidad como una condición multidimensional de la persona que supera la clasificación anterior pero que, a juicio del autor, todavía tiene lagunas (p. 146). Aún no se tiene bien en cuenta la dimensión social de la discapacidad y no se ha acometido como se debe el hecho de que la definición de "normalidad" también es un constructo social (p. 147). Propone Ferreira en consecuencia un proceso de deconstrucción analítica de la discapacidad que ya se ha iniciado desde perspectivas marxistas y feministas (p. 152). Se aislan así tres vértices de la construcción social de la discapacidad: 1) la existencia cotidiana del discapacitado está dominada por una singularidad; 2) esa singularidad lo homogeneiza con los demás, abstrayendo su singularidad; 3) la homogeneización implica su inclusión en la estructura jerárquica de la sociedad (p. 153). En consecuencia, la identidad social de la persona con discapacidad está impuesta desde fuera, desde un entorno no discapacitado, lo que implica heteronomía y, con frecuencia, exclusión (p. 159). Entiende el autor que las tareas pendientes en la sociología de la discapacidad son: a) toda medida orientada a la discapacidad debe hacerse en el marco de comprensión de las personas que la sufren (p. 164). Por lo tanto hay que emprender investigaciones concretas que den voz a los protagonistas del fenómeno (p. 166). Todo lo cual debe ser el fundamento para la elaboración de una Teoría Sociológica de la Discapacidad consistente epistemológicamente (p. 167), si bien no estoy muy seguro de si esta reclamación está correctamente planteada. Da la impresión de que ya existe una Teoría Sociológica (que el autor de pruebas de manejar con soltura) no específica de la discapacidad (que estaría por ver si es posible) sino perfectamente capaz de dar cuenta de ella que es la que tiene la raíz en la fenomenología de la construcción social de la realidad y en la obvia medida en que la discapacidad es parte de dicha realidad. Más bien parece que de lo que se trata es de aplicar con mayor ahínco esa teoría para obtener recomendaciones prácticas que permitan afrontar el problema de la discapacidad de acuerdo con unos valores que no se hacen explícitos pero que se dan por supuestos respecto a una concepción kantiana del valor de la vida humana; de toda vida humana.