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domingo, 18 de marzo de 2018

El pueblo contra la banda de ladrones

Tenía que pasar, tenía que pasar, era imposible que no pasara...Por fin, el ejemplo de Catalunya, la lucha de los catalanes, sus movilizaciones pacíficas, masivas, democráticas, día a día, mes a mes, any rere any, acabaron prendiendo en el resto del Estado, entre las gentes de otras partes de la península. Hacían estas como que no veían, que no se enteraban. Al fin y al cabo, son catalanes, muy suyos; nada en común con los demás; hablan una lengua extraña.  "A por ellos" gritaban algunos descerebrados.

Pero, en sus casas, en sus trabajos, en sus familias, poco a poco iba penetrando la idea de que los catalanes luchaban por lo que era suyo, por su dignidad, su libertad, su patrimonio. Algo que todo el mundo entiende y, en el fondo, aplaude. Y poco a poco, empezaron a interesarse, a considerar la posibilidad de hacer lo mismo. Dar un paso al frente, salir a la calle, protestar.

Empezaron los jubilados convocando su primera manifa y haciendo realidad esas preciosas líneas de Juan Leyva: En el 68 fueron los estudiantes/en el 2018 los jubilados./Es decir, los mismos. Pero cometieron el error de convocarla el 1-O y, claro, el referéndum catalán la borró del mapa mediático. No obstante, muchos aprendimos de ese error: la banda de ladrones que gobierna España está dispuesta a todo, literalmente a todo, con tal de seguir robando. Si en la salvaje represión del 1-0 no hubo muertos fue de casualidad. Pero ahora ya lo sabíamos: Emepuntorajoy (a) El Sobresueldos y su pandilla no pararán en barras, sobre todo con el 155 y la tiranía de hecho que les garantiza. 

Entre tanto, las mujeres salieron a la calle. Víctimas de mil y un agravios, tenían sobradas razones: violencia machista, brecha salarial, abusos de todo tipo, etc. Y se hicieron ver y oír. Tanto que los políticos (y políticas) de la derecha, que se habían reído de la convocatoria y, como siempre, habían insultado a las feministas, acabaron luciendo lacitos morados y balbuciendo mentiras sobre lo mucho que apoyaban la causa de las mujeres, ellos, que suelen ser unos macarras y ellas unas siervas de los sietemachos. Sin sentido del ridículo ni dignidad algunos. Solo por los votos.

Volvieron luego los jubiladas, llenaron calles, plazas, avenidas para protestar por el robo de las pensiones perpetrado por el hatajo de sinvergüenzas del gobierno que condenaron a los viejos ya en 2013 a la paulatina erosión de sus ingresos con la fórmula de revalorización automática, lineal y única del 0,25 que es un escarnio. Pero ningún partido de la oposición dijo ni hizo nada a pesar de que este atraco se basaba en desvincular las pensiones del IPC y, por tanto, romper el Pacto de Toledo. Ni palabra. Si los jubilados no protestaban, a la oposición le iba bien.

Como no vieron la manifa del 1-O porque estaban todos acobardados con el referéndum catalán (que, por cierto, fue un éxito) no vieron a los pensionistas. Así que, cuando estos reaparecieron en masa, todos los partidos dinásticos (es decir, todos los de ámbito estatal) se sumaron a la manifestación y algunos hasta trataron de atribuírsela con todo el morro. 

En el ínterin, los catalanes seguían con su lucha solitaria, en defensa de su derecho de autodeterminación, la República Catalana y la libertad de los presos, el retorno de los exiliados, la devolución de los patrimonios embargados, etc. Y la banda de forajidos en el gobierno incrementaba la dureza de su represión: 155, más porrazos, detenciones, bandas de fascistas por las calles, etc. Represión que saltó fuera de Cataluña y se cebó durante semanas en Murcia y luego en el Lavapiés, en Madrid. Se cumplía la profecía de Martin Niemöller: cuando fueron "a por" los catalanes, los demás no se movieron; después fueron "a por" los demás.

Entre tanto, en el Parlamento, la clase política -toda ella, extrema derecha, derecha, centro y centro izquierda- mostraba su alma más vil y ruin en el debate sobre las pensiones. Los diputadas de los 4 partidos dinásticos "nacionales", todas ellos con salarios estratosféricos, canonjías, prebendas, complementos y subvenciones que pueden totalizar diez, doce, quince mil euros al mes (año y medio o dos años de pensiones/basura) y con jubilaciones de cine, regateaban unos euros a nueve millones de depauperados pensionistas y se reían de ellos. Dos ejemplares de auténticas vergüenzas morales, como Celia Villalobos y Fátima Báñez, pretendían burlarse de los jubilados en su estilo de sacristía hipócrita .

Así que los pensionistas volvieron ayer a la calle a decenas de miles para vergüenza de una izquierda egoísta que solo se atrevió a sumarse a la manifa con algún vano y desvergonzado intento de capitalizarla. Por fortuna no pueden porque los viejos no son los ingenuos del 15M, a los que los espabilados de Podemos casi consiguieron engañar.

Al mismo tiempo, salía también a la calle la gente en contra de la Ley Mordaza. Esa que la oposición se había comprometido a derogar hace dos años y que ahí sigue en vigor, enviando a la cárcel a gente que no ha hecho nada salvo tener la honradez y el valor de decir lo que todos pensamos. Lo que los de izquierdas, cortesanos y tiralevitas del zángano real, no se atreven a decir porque ya forman parte de este sistema corrupto. 

En el colmo del cinismo granuja el Sobresueldos, presionado por una calle movilizada, se atreve a prometer que, si "sigue la recuperación económica" subirá más las pensiones. Como si fueran suyas, le salieran del bolsillo o tuviera el mínimo derecho a hacerlo. Y nadie en la izquierda protesta y explica que las pensiones son un derecho de los trabajadores y que nadie, gobernante o no gobernante tiene derecho a subirlas, bajarlas o tocarlas si no es con el acuerdo de los propios jubilados.

Porque tanto la lucha de los pensionistas como la de los catalanes, las mujeres y los ciudadanos por la libertad de expresión se encuentran al albur de unos desaprensivos y mangantes que, mientras se forran con lo que no es suyo, pretenden dictar normas y medidas que afectan a los demás y a lo que no tienen derecho alguno. 

Fuera las zarpas de los partidos dinásticos de Catalunya, de las pensiones, de la libertad de expresión. Libertad para Jordi Cuixart, Jordi Sánchez, Oriol Junqueras y Joquim Forn.

viernes, 16 de marzo de 2018

La banda de ladrones y la violencia de su policía

Facturas falsas, elecciones financiadas ilegalmente, sobresueldos Gürtel, pagos en negro, dineros blanqueados, robo a mansalva de dineros públicos, sobrecostes de millones en las obras, malversación a raudales, despilfarro, embustes, mentiras, enchufes, obra pública otorgada como precio de la corrupción, atraco a los pensionistas, hospitales descapitalizados que se caen a trozos, manejo de dinero en negro. La labor de gobierno de la organización de malhechores llamada PP es la ruina de una España saqueada por una banda de ladrones bendecida por la iglesia católica, que se lleva un buen pellizco del saqueo.

Para ocultar todo este latrocinio generalizado la banda de sinvergüenzas que se hace llamar "gobierno", los gobernantes más corruptos de España desde la muerte del genocida, siguiendo su ejemplo, envían a la policía a aterrorizar a los ciudadanos y, a ser posible, detenerlos sin pruebas o con pruebas falsas.

Empezaron con los catalanes; siguieron con los murcianos; continúan con los madrileños de Lavapiés.

Cuando los de Podemos y los del PSOE quieran darse por enterados irán también por ellos.

Y se lo tendrán merecido por cómplices y cobardes

domingo, 2 de julio de 2017

Una historia de ladrones

En 2011, este sinvergüenza decía esto:




y en 2017, el fondo de las pensiones, saqueado por la banda de presuntos delincuentes estaba así




No ha "congelado" las pensiones.

Las ha saqueado en su propio beneficio y el de sus cómplices. Este año no había dinero para pagar la extraordinaria de julio y en un par más de meses no habrá dinero para las ordinarias.

Lo han robado todo y lo llaman crisis.

Ahora van ustedes, sobre todo los jubilados, y vuelven a votar a estos mangantes.

viernes, 1 de abril de 2016

La herencia de la banda de granujas

Durante todo su mandato, el presidente de los sobresueldos estuvo quejándose de la herencia recibida de Rodríguez Zapatero. Luego, en la campaña electoral advirtió muy serio y repetidas veces que votar por el PSOE o por Podemos o por cualquiera que no fuera él y la partida de presuntos malhechores que encabeza sería "poner en peligro lo conseguido", dando por supuesto que se había conseguido algo.

Y, en efecto, algo se ha conseguido. 

Esto:

Un déficit del 5% que obligará al siguiente gobierno a un recorte de 24.000 millones de €.

Una deuda pública del 100% del PIB que los españoles tardarán más de veinte años en pagar.

Un fondo de reserva de la seguridad social vacío, esquilmado en 40.000 millones de €.

Un paro de más del 25%, como cuando este pájaro entró a destrozarlo todo apoyado en los once millones de votos más estúpidos de la historia del mundo.

Más de dos millones de emigrantes que han tenido que marcharse del país en busca de trabajo.

Entre otras muestras de su absoluta incompetencia y su infinita capacidad para el robo y el trinque. Ya que este resultado alucinante no es solo producto de la inepcia y la estupidez. Su política ha sido de rapiña y saqueo de todos los caudales públicos en todos los niveles de gobierno, municipal, provincial, autonómico y central aplicada por un partido que es más partida de presuntos ladrones que otra cosa. Una banda de auténticos sinvergüenzas que han estado llevándoselo crudo en estafas, desfalcos, malversaciones, contrataciones indebidas, financiaciones ilegales, tarjetas black, comisiones tramposas, subvenciones a los amigos, enchufes y mamandurrias de todas clases. Unos tipos que han arruinado el país con sus latrocinios sistemáticos. 

Y esta gentuza tiene el morro de presentarse de nuevo a las elecciones porque todavía habrá imbéciles que los voten para que sigan robando.

Las dos preguntas inmediatas son: 

1ª) ¿qué estaban haciendo los medios en estos años? La vista gorda más descarada y los ditirambos más vergonzosos porque en su inmensa mayoría estaban comprados por la partida de facinerosos con dineros públicos .

2ª) ¿y la oposición? Aun menos. Y, encima, no era necesario comprarla dada su evidente inutilidad. Le bastaba con cobrar su sueldo y pillar alguna tarjeta black de vez en cuando.

jueves, 15 de octubre de 2015

La basura moral que gobierna España.


Exclusiva de eldiario.es: Mariano Rajoy carga al presupuesto de La Moncloa el cuidado de su padre. Un buen hijo, dirán ustedes, que se porta como tal pues debe mucho a su progenitor. Sí, en efecto, tanto él como sus tres hermanos (uno desgraciadamente fallecido) le deben mucho. No solo el ser. Le deben asimismo sus carreras y, según parece, también sus altos cargos en la administración del Estado, tres registradores de la propiedad y un notario. Quien quiera conocer los detalles de este sórdido asuntillo, que acuda al documentado artículo de Eusebio Lucía Olmos en Publicoscopia, Los éxitos de los Rajoy y el aceite de Redondela. Allí leerá cómo el padre de Rajoy, Rajoy Sobredo,  presidió a comienzos de los setenta el tribunal que juzgó el escándalo del aceite de Redondela en el que estaban implicadas personalidades del franquismo, incluido el hermano del General Franco, Nicolás Franco, y en el  curso del cual se produjeron hasta siete muertes sospechosas sin que se aclarase ninguna; cómo la sentencia fue benigna, no determinó qué sucedió con los millones de litros de aceite desaparecidos y a Nicolás Franco ni se lo mencionó.

Poco después, unos jovencísimos hermanos Rajoy Brey ganaban a la primera, recién terminados sus estudios, las oposiciones más duras de la administración española. En efecto, todos los hermanos Rajoy Brey deben mucho a su padre y, dada su boyante situación, bien podrían costear de su bolsillo los cuidados que requiere como anciano de 95 años con un ictus.

Pero resulta que el señor Rajoy Sobredo reside en el complejo de La Moncloa y la factura de las atenciones que precisa como dependiente se paga con cargo al erario, es decir a todos los contribuyentes. Muchos de estos contribuyentes tienen, a su vez, personas dependientes que han visto cómo las ayudas a la dependencia han disminuido desde que gobierna el señor Rajoy Brey si es que no han desaparecido del todo. Muchos, muchísimos dependientes, han fallecido sin recibir la ayuda a la que tenían derecho.

Ahora, pongan ustedes nombre a esta situación. Yo la llamo basurero moral.

Basura sobre basura. El mismo pájaro que carga a nuestros bolsillos la atención a la dependencia de su padre es el que mentía bellacamente en público hace unos años a una persona que le preguntaba cuánto ganaba sin darle la cifra pero asegurándole que tenía problemas a fin de mes "como cualquier ciudadano". Por entonces entre su sueldo y el sobresueldo que cobraba de fondos más bien dudosos procedentes del supuesto delincuente Bárcenas, estaba en más de 200.000 euros al año, pero, según parece, tampoco le daba para pagarse las corbatas y los ternos y estos corrían presuntamente a cargo de la trama de delincuentes de la Gürtel.

El mismo pájaro que no ha tenido inconveniente en rebajar las pensiones de los jubilados y saquear el fondo de reserva de estas, que es su única defensa frente a las contingencias de la vida.

Nunca se había visto tanta basura moral en el gobierno de este desgraciado país.

jueves, 13 de agosto de 2015

La estructura del saqueo.


España es un verdadero lodazal de corrupción, robo, saqueo, estafa. Lo sabe todo el mundo. Los comentaristas subrayan una y otra vez que la corrupción ha pasado a ser la segunda preocupación de los españoles, pueblo acostumbrado a que los gobernantes le roben. El hecho de que estos, encabezados por un presidente acusado de haber cobrado sobresueldos de procedencia dudosa, no se den por enterados y no expliquen nada no quiere decir que la conciencia ciudadana no hierva de indignación. Si ahora se sabe que la señora Cifuentes, desenvuelta motera. también tenía relaciones con la trama Púnica a saber de qué tipo ello puede indignar algo más a la opinión pública pero, desde luego, nadie que no viva en Babia podrá decir que no se lo esperaba, tratándose de una gobernante del PP. Forma parte del gran fresco español de la corrupción más descarada que se ha manifestado durante esta legislatura. Es una realidad tan fabulosa por lo compleja, abigarrada y general que resulta difícil de entender a simple vista. Se hace pues necesaria una pequeña guía que exponga los tres niveles en que se mueve la gran mole del latrocinio español.


Los gobernantes en todos los órdenes de la administración del Estado y salvas las consabidas excepciones, han montado una verdadera industria de saqueo y expolio del erario. Hay cientos, quizá miles de ministros, presidentes, consejeros, diputados, concejales y cargos públicos, investigados, imputados, acusados, procesados y hasta condenados. Y muy pocos, poquísimos, en las cárceles, que siguen llenas de rateros e inmigrantes porque la clase política cleptocrática no quiere competencia ni siquiera de baja monta. Para organizar esa actividad industrial, esos cientos, miles de políticos y cargos se han valido de tramas como la Gürtel o la Púnica (que también trabajaban al alimón) repletas de delincuentes empresarios o empresarios delincuentes, dedicados todos a saquear el país haciendo como que lo gobiernan, con contrataciones fraudulentas y trucadas, cohechos, sobornos, recalificaciones delictivas.

La correa que mantiene en funcionamiento esta industria del expolio es el partido político, el Partido Popular, que no es un verdadero partido político sino una especie de asociación para medrar. El PP es el que proporciona los cuadros y mandos que posibilitan la operación de saqueo porque es el que conecta las tramas delictivas o empresariales con los órdenes políticos y administrativos en donde se toman las decisiones que les llenan a todos los bolsillos. Eso es lo que explica que el PP tenga 800.000 afiliados mientras que el PSOE, partido más que centenario, solo tiene 200.000. Ser del PP es un negocio, casi una lotería y probable garantía de un puesto para toda la vida. Dentro de la burocracia del partido (en donde se cobran sueldos y jugosos sobresueldos) y, con un poco de suerte en la burocracia del Estado, ese que quieren desmantelar, con el correspondiente enchufe. Para verlo basta considerar la carrera de casi todos los dirigentes del PP, tengan o no títulos superiores o incluso aunque no tengan título educativo alguno: pueden pasar años a sueldo del partido y/o de las administraciones públicas, sin haber ejercido su profesión jamás (si es que la tienen) ni trabajado en nada fuera de la política: el mismo Rajoy, Báñez, Arenas, Ruiz-Gallardón, Aguirre, etc., todos miembros de la Nomenklatura pepera que, diga lo que diga Aguirre, se parece más a la práctica soviética que los círculos de podemos. Tod@s llevan decenas de años de políticos profesionales al servicio del PP con dineros públicos y tod@s proclamando por orden de los empresarios que hay que desmantelar lo público. Que los dioses se apiaden de ellos. Ser del PP es garantizarse el robo permanente, el puesto de por vida, de esos que quieren negar a todos los demás, siempre por orden de los empresarios

Esto lleva al tercer nivel, allí donde la ideología y el discurso se convierten en políticas prácticas. El nivel político por excelencia. Provisto de equipaje ideológico somero que exponen sus ideólogos con su habitual primitivismo conceptual (el libre mercado, la desregulación y, por supuesto, el cuento de que la privatización de lo público redunda en beneficio general), el gobierno, la banda del partido, que es una recomposición del Movimiento Nacional, otra organización para robar, aplica su programa máximo, consistente en enriquecer a los ricos y empobrecer a los pobres y, en tiempos de crisis, hacer que sean estos quienes paguen la recuperación de aquellos, incluso quienes les faciliten una acumulación ampliada de capital. Los 40.000 millones que ha recortado a las políticas de empleo y atención a los desempleados, más los 40.000 que ha hurtado del fondo de pensiones (ese que no iban a tocar porque los pensionistas no pueden defenderse) más lo que han sisado y sustraído en dependencia, educación, sanidad, atención a la infancia, defensa de género, dependientes, es con lo que han pagado los 40.000 millones de la banca, los 11.000 millones de la Iglesia, los 4.000 de las autopistas más todos los agujeros de su desastrosa gestión. Se añade la necesidad de tapar sus casi infinitos pufos bien en concepto de fondos apropiados, de inversiones fraudulentas o malversaciones.

Esta claro que esta banda está dispuesta a hacer lo que sea para no perder su situación. Lo que sea.

miércoles, 27 de mayo de 2015

¡Que vienen los rojos!

Están frenétic@s. Desde la más empingorotada rabanera "neoliberal" hasta el último de los cientos, miles, de mamandurrios que tienen enchufados en las administraciones públicas; desde el jefe de una patronal de apandadadores y granujas que viven de esquilmar el erario hasta el último tertuliano pagado con dinero de los contribuyentes para lamer el trasero de los señoritos y calumniar a la izquierda. Graznan su espanto:
¡Que vienen los rojos!

El triunfo de Carmena puede ser el fin de la democracia "tal como la conocemos", dice Aguirre. Un barbarismo típico de pedante ignara. Estaría bueno que Carmena fuera el fin de la democracia "tal como no la conocemos".Quizá hasta fuera más correcto porque la democracia y Aguirre tienen tanto que ver como el culo y las témporas. La carcunda franquista, hecha de meapilas, fascistas, ladrones sin adscripción política clara, sinvergüenzas cara al sol que más calienta, clérigos parásitos y pura imbecilidad carpetovetónica tradicional da el grito de alarma de ¡que viene el Frente Popular! ¡Que vienen los rojos! Iglesias quemadas, monjas violadas, curas asesinados, ancianos maltratados, propiedades confiscadas, el orden y la ley pisoteados... Echan mano de las mentiras y la propaganda de los delincuentes que gobernaron España de 1936 a 1975 y que sus herederos ideológicos y biológicos, hoy en el gobierno, han creído siempre con los ojos cerrados.

Y hoy es tan mentira como entonces. A lo que tienen miedo estos sinvergüenzas es a que la izquierda en los ayuntamientos y Comunidades Autónomas alce las alfombras, haga auditorías públicas de las cuentas, como viene pidiendo Palinuro hace días, y se descubra cuánto han robado. A que se conozcan los desfalcos, las mamandurrias, los enchufes, las pastuqui que se han llevado todos, absolutamente todos, desde los asistentes a la boda de la hija de Aznar, de los que, asombrosamente, todavía quedan algunos en libertad, hasta la espantosa Barberá y su vidorro a cuerpo de cachalote, pagado por los contribuyentes.

¡Que vienen los rojos!
 No son un partido político normal, sino una asociación de malhechores formada a fin de expoliar los caudales públicos con la excusa de ser un partido político. La política no les interesa ni les importa. De democracia saben tanto como de suahili. En los ayuntamientos y comunidades es en donde estos facinerosos han estado haciendo maravillas, robando, trampeando, estafando al erario, forrándose ellos y sus compadres y beneficiando a una recua de ladrones llamados empresarios, que vivían de los favores de sus compadres peperos, a los que pagaban cientos de miles de euros por sus asesorías verbales. Llevan veinte años robando en la administración local. Se han hecho de oro ellos, los Correas, los Bigotes, los Bárcenas, los Matas, los Matos, los Fabras, los Sepúlvedas, los Ortegas, los Granados, los Curitas, los Albondiguillas, una manga de ladrones, de esos que predicaban la mayor eficiencia de las privatizaciones. Claro, eficiencia para sus bolsillos.
¡Que vienen los rojos!
Y a seis meses, quizá menos, de las generales que también perderán y asimismo estrepitosamente. Y ahí, la auditoría será aun más escandalosa. Porque en la administración local han robado lo que han podido pero en la central han robado hasta lo que no han podido. Aparte de los sobres que llevan veinte años repartiéndose producto de los latrocinios administrados en la caja B y que se han embolsado de nuevo todos, Aznar, Rajoy, Cospedal, Santamaría, Arenas, todos; aparte, digo, está la cuestión de con qué dinero se ha rescatado a los bancos y todas las empresas privadas que montaron como tapaderas de chanchullo en sus anteriores gobiernos y hoy tienen que liquidar, estilo autopistas radiales y otras mamandurrias milmillonarias. Qué han hecho con el dinero del fondo de reserva de las pensiones, que han esquilmado. En fin, en qué han empleado todo el dinero que han quitado a los colegios públicos, a la sanidad, a la investigación, a las universidades, a los parados, a los dependientes, a todos menos a los militares, los policías y los curas.
¡Que vienen los rojos! 
Están tan histéric@s que va a darles un ataque.