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lunes, 31 de julio de 2017

El congreso de la unidad a tortas

Vestida de bandera andaluza, la caudilla Díaz retorna a la actitud impositiva que llevó al golpe de mano del 1º de octubre en el PSOE. Vuelve a sus discursos emocionales, populistas, de agitadora andalusí con pretensiones universales, a tratar de imponer sus criterios, los que fueron derrotados en las primarias. Derrota que no aceptó en su momento, que siguió sin aceptar durante el Congreso del PSOE y que sigue sin aceptar hoy. Para ello ha maniobrado –eso es lo único que se le da bien- a fin de llenar el congreso de fieles a su persona en esta estructura de PRI que el PSOE ha montado en Andalucía y ella ha llevado a la siniestra situación de haber conseguido menos votos que avales en las primarias. Clara prueba de que la gente no la quiere pero no puede manifestarlo en público. La dirección de un partido que lleva 40 años en el poder ha creado una estructura clientelar, en sí misma corrupta, de lealtades y obediencias compradas. Y obviamente, no se percata de que perderá las próximas elecciones porque hasta el PRI mexicano las perdió en su día.

La señora bandera andaluza, cuyo sentido del ridículo es inexistente, afirma que los “socialistas nunca hemos sido nacionalistas”. Que han sido internacionalistas. Dos falsedades en una, aunque es probable que ella no lo sepa porque sus conocimientos son limitados. Los socialistas, todos los socialistas, han sido nacionalistas desde que un 14 de agosto de 1914 sus diputados alemanes votaran los créditos de guerra para empezar la primera matanza europea. Y desde entonces han seguido siendo nacionalistas. Nacionalistas antes que socialistas.

Cpmparte esa insistencia de que en el PSOE no son nacionalistas con todas las derechas españolas que tampoco son nacionalistas: los nacionalistas son siempre los otros, los vascos, los catalanes, los gallegos. Los españoles no son nacionalistas. Una mentira insultante. El art- 1º del Estatuto de Autonomía de Andalucía dice que esta está en la “nación española”. Por tanto, los socialistas andaluces son tan nacionalistas españoles como los melillenses o los salmantinos. Lo que no son es nacionalistas catalanes o vascos o gallegos; pero españoles, por supuesto. En eso se apoyan mutuamente el PP, el PRI/PSOE de Andalucía y, en el fondo, el PSOE.

Cuando la bandera parlante pide a Sánchez que no le haga elegir entre dos lealtades vuelve a mentir por partida doble: ni Sánchez puede obligarle a elegir nada ni ella tiene dos lealtades ya que, por lo que se ve, su convicción socialista depende del hecho de ser andaluza, nacionalista andaluza-española. O sea, tiene una sola lealtad esencial, ser andaluza/española y otra contingente, ser socialista y si dice que no le obliguen a elegir entre las dos es porque solo tiene una, la nacionalista propia de su populismo demagógico y básicamente anticatalán.

En esta situación, Sánchez ha invocado la unidad del PSOE y prometido pleno apoyo a la caudilla. Como lo haría Maquiavelo, si hubiese vivido esta situación. ¿Qué otra cosa puede decir para ocultar lo que es una guerra abierta entre las dos fracciones del PSOE, la andaluza y la española? No es exactamente una mentira sino una declaración diplomática. En realidad, el PSOE está dividido porque quien, tras apuñalar al SG en el golpe de mano, afirmó que pretendía coser el siete que su puñal había hecho, en realidad sigue dividiendo, enfrentando, malmetiendo. Su soberbia no le deja aceptar la derrota. O sea, es conveniente que Sánchez siga vigilando sus espaldas y más que antes porque los suyos van de nuevo por él y esta vez no quieren dejarlo vivo.

La división del PSOE oficialmente se manifiesta en el concepto de plurinacionalidad de Sánchez, acorde con el 39 Congreso, pero que los andaluces no aceptan porque, entre otras cosas, se fueron a tomar café cuando el tema se discutió. Pero esto es una excusa. En el mejor de los casos, la plurinacionalidad es un mero flatus vocis, mientras se limite a reconocer el carácter “cultural” de la nación catalana, pero no el político. En el fondo, los dos sectores del PSOE están de acuerdo: de referéndum nada, de autodeterminación de Cataluña, menos. Tan plurinacional es Sánchez como Díaz. Pero esta necesita un tema de bronca, aunque sea un simulacro para mantener movilizadas a sus huestes ante la posibilidad de que cambien las tornas y pierdan sus puestos.

Las diferencias, como siempre, están en las ambiciones personales de las partes, en este caso, especialmente de Díaz. Y el asunto es obvio, es evidente que lo de la plurinacionalidad y la “doble lealtad” son meras excusas para no reconocer que no se acepta la SG de Sánchez. Su actitud está dictada por el resentimiento y el afán de revancha por lo que, de no haber un cambio de rumbo radical, el vaticinio es el del inicio, que Díaz perderá las próximas elecciones andaluzas.

A ver si de ese modo se consigue que esta caudilla tan demagoga como ignorante deje de torpedear la acción de su propio partido para satisfacer unas ambiciones que le vienen grandes por todas partes.

martes, 25 de julio de 2017

La nación tardía

En la historiografía germánica suele calificarse el proceso de unificación alemana del siglo XIX como el surgimiento de una "nación tardía" (verspätete Nation) y el calificativo se extiende a la italiana, más o menos coetánea. Son "tardías" por constituirse en el XIX, no como naciones, sino como Estados, cuando otras europeas ya lo habían hecho en los siglos anteriores (del XVI en adelante), Holanda, España, Inglaterra, Francia, Dinamarca, etc. ¿Qué decir entonces del renacimiento del debate sobre la nación española en el XXI? Que o se constituyó falsamente en el XVI (al menos como nación, aunque lo fuera como Estado); o se constituyó verdaderamente en el XVI pero se "desconstituyó" en el ínterin; o aquí alguien se inventa las cuestiones solo con ánimo de alterar aviesamente la plácida existencia de Rajoy.

A comienzos de su primer mandato, en 2004, Zapatero, sin duda iluminado por el espíritu de sabiduría que reina en el Senado, dijo algo que pertenece al reino de la experiencia y la razón; dijo que el concepto de nación es discutido y discutible. Entendiendo que se refería a la española, un enfurecido Rajoy le saltó al cuello dialéctico, montado en el caballo blanco de Santiago (patrón de España y más, hoy), sosteniendo que la nación no se discute y no es discutible. Ante el ataque , el pobre Zapatero, según su costumbre, murmuró alguna confusa justificación y se puso a salvo antes de que los patriotas de Cristo y cucurucho le dieran su merecido.

Sin embargo, hasta Rajoy se da cuenta de que la nación es un concepto discutido puesto que todo el mundo lo discute se ponga él como se ponga. Si, además, es indiscutible, depende del poder que tengan los Rajoys. Si pueden, impedirán por la fuerza que se discuta y, por lo tanto, será indiscutible. Pero, en sí misma, la nación es concepto tan discutido como discutible. Y sería de desear que los Rajoys fueran neutralizados para que la gente pueda discutir pacíficamente conceptos que son esenciales en toda convivencia humana sin tener que aceptar construcciones patrióticas falsas, llenas de oropeles y bambolla, enarboladas y predicadas por unos gobernantes cuya única preocupación real es robar. Es decir, sin perder el tiempo con herederos del franquismo que pretenden imponer su cuartelaria idea de una nación que no es una, no es grande y tampoco es libre, aunque lo repitan como las carracas.

Ahora es el PSOE en su conjunto el que se enfrenta a este espinoso problema en España. Por fin. Y lo hace dando pie a esta consideración de que recela de la plurinacionalidad defendida por Sánchez. No es exactamente la posición de Rajoy, pero se le acerca porque, en realidad, acepta acríticamente la idea de "nación española" acuñada a sangre y fuego por el fascismo e impuesta durante 40 años como victoria incuestionable. "Recelar" no equivale a condenar a las penas del infierno, pero no le anda muy lejos. El PSOE, al parecer, "desconfía" de la expresión. Y, exactamente, ¿por qué? No por la veracidad que encierra pues es obvio que el Estado español contiene varias naciones (dejemos la cantidad y el nombre a la afición discutidora) sino por el alcance que pueda tener (si nación "cultural", "pluscuancultural" o "política") y su impacto en la distribución territorial del poder político y los recursos económicos. Sobre todo los recursos económicos, para qué vamos a engañarnos.

Llueven las propuestas, reveladoras de profundas diferencias: "federalismo simétrico", "idem asimétrico", "federación de islas". No nos entretendremos en valorar las distintas motivaciones de las propuestas. Solo señalaremos que el "recelo" frente a la plurinacionalidad revela el rechazo a la existencia de otras naciones en España que no sean la española. Y, si esto es así, que lo es, la diferencia entre la actitud del PSOE y la de Rajoy es solo la grosería del segundo. 

En el fondo, la llamada "cuestión catalana" que (insisto por enésima vez) es la "cuestión española" ha fracturado, ha triturado a la izquierda del Estado. El PSOE no es un caso único. Algo así sucede en Podemos: aunque se reconoce el derecho a decidir de los catalanes, se hace desde una perspectiva nacional-española menos autoritaria e impositiva que las otras pero, en el fondo, coincidente con ellas. Lo que tiene que hacer la nación española con la catalana (y cualesquiera otras díscolas) es "seducirla". Como si eso fuera fácil con un posible "seducido" mucho más avanzado y elaborado que el "seductor" y como si este tuviera algo con qué seducir. 

En el PSOE les pasa lo mismo, aunque con menos perifollos teóricos. Recelan de la "plurinacionalidad" de Sánchez, de la que, en el fondo, recela el propio Sánchez, porque temen que las demás naciones exijan sus derechos y, claro, una cosa es llamarse nación y otra distinta ejercer de tal. ¿Se quiere una prueba de desconcierto de la izquierda española ante el independentismo catalán? Sáquese a relucir la República, que cristalizará en una Cataluña independiente y seguirá sin poder mencionarse en una España sumisa a una Monarquía que, en realidad, no es legítima. ¿Y se quiere una prueba de la prueba republicana? Dígase que ha hecho la izquierda española por abrir las fosas de las más de cien mil personas asesinadas por los franquistas.

El "recelo" ante la plurinacionalidad se hace evidente en la narrativa federal del PSOE, resucitada tras veinte años de hibernación y remozada en el reino de Granada no ha mucho. Y ahí son muy de ver las mencionadas variantes de federalismo "cooperativo", "simétrico", asímétrico", u "homotético". La variedad demuestra que no hay un acuerdo respecto a qué signifique en concreto "federalismo".

Pero lo más importante, lo decisivo, es lo que ni se menciona. La cuestión de si el federalismo es una solución que se propone, se aprueba y se impone desde una única instancia de poder o si se trata de una forma que las posibles partes componentes (las discutidas y discutibles pero innegables naciones) eligen libremente, pudiendo optar por la independencia.

Ese es el problema de la izquierda y, por extensión, de España.

sábado, 1 de julio de 2017

Las mieles del triunfo

Desde el punto de vista humano, las primarias del PSOE componen un relato sentimental. Mientras la candidata derrotada, después de dos bufidos y un par de sofocones, se retiró a su tierra a luchar por su supervivencia, Sánchez, el brillante triunfador se pasea hoy de plató en plató. Atiende a las reiteradas solicitudes de unos medios que no más ayer no recordaban ni cómo se llama. Y no solo los platós. También ocupa toda la pantalla. Triunfaría aunque su campaña de imagen la llevara Diógenes el cínico. 

Las primarias ganadas por Sánchez han sido un aplastamiento a manos de un guerrero, convertido en desfacedor de entuertos con mucha presencia mediática (como dicen en el oficio, "las cámaras lo buscan") y un relato poderoso que hacía un llamamiento a valores muy arraigados entre la militancia del PSOE. Frente a eso, la campaña de Díaz disponía de unos recursos de imagen muy pobres y carecía de discurso. Su derrota se selló el día mismo que se organizó la felonía del 1º de octubre pero ni ella ni sus asesores lo sabían.

A esa legitimidad de origen quiere añadir Sánchez ahora la de ejercicio. Y, en efecto, a partir del apoyo popular que ha concitado y que rebosaba el estrictamente partidista, Sánchez ha resultado un líder en la línea de lo que los especialistas llaman un liderazgo fuerte y transformador. El aparato del partido, que amenazaba ser una fronda, está pacificado y el nuevo equipo dirigente tiene un margen considerable de acción aumentado por el hecho de que, al no estar su victoria prevista, nadie tenía respuestas preparadas para sus iniciativas. Pues no solo lo buscan los medios sino también los otros partidos y tanto lo benefician las solicitudes de Podemos y C's como los bufidos del gobierno y su partido, que dicen no fiarse de él cuando los necesitados de un voto de confianza son ellos.

La iniciativas petrinas han consistido en lo esencial en abrir conversaciones en todos los horizontes en busca de una mayoría alternativa a la del PP, con todos sus recovecos y dificultades. En la medida en que en esas conversaciones incluyen a Podemos, ha comenzado a funcionar un efecto sifón previsible de votantes de estos de regreso a la casa del padre del PSOE. Ello plantea un curioso problema de competitividad entre ambos partidos que ya se verá cómo se resuelve pues hay varias posibilidades abiertas.

Pero los contactos intraizquierdistas solos no garantizan el gobierno, de forma que el PSOE tiene dos líneas de acción para conseguirlo completando esa posible alianza con C´s o con los indepes catalanes. La primera es impensable, según parece por la radical oposición de Podemos; la segunda por la parcial oposición del propio PSOE. 

El problema real es este, el de las necesarios votos de los indepes porque, a su vez, el problema real general de España es el independentismo catalán y el concreto, el referéndum. La cuestión de la llamada "ilegalidad" del referéndum es un pretexto insostenible porque la legalidad o ilegalidad de los actos es una cuestión política, una cuestión de voluntad política del órgano depositario de la soberanía que es el Parlamento como legislador, competente por tanto para convertir lo legal en ilegal y viceversa. 

Dicho lo cual, es incomprensible cómo el PSOE no ve que la opción del referéndum pactado desbloquea la situación política y está en línea con lo que la opinión pública internacional espera en España. Es también incomprensible porque un fracaso del PSOE en esta cuestión, la más importante hoy en el país, convertirá las mieles del triunfo en las hieles de la derrota.

martes, 20 de junio de 2017

El PSOE, trasunto de España

Los perdedores de las primarias aceptan el resultado de boquilla, pero no en su actividad práctica. Acusan a Sánchez de proceder con revanchismo en la composición de los órganos directivos, hablan mal de él, no lo felicitan, no lo apoyan y, cuando pueden, lo boicotean. Lamentable falta de espíritu deportivo y elegancia. La espantada de la delegación andaluza en el Congreso fue una pataleta de criatura mimada y de pocas luces. La falta de ánimo y respaldo de las viejas glorias es bastante ruin.

Da la impresión de que Sánchez ha tratado de combinar dos criterios, el integrador de los antiguos adversarios y la necesidad de cubrirse las espaldas frente a posibles felonías de quienes ya las practicaron una vez. Para sus partidarios, la integración ha sido excesiva. Para sus adversarios, la composición de los órganos partidistas es revanchista y sectaria.

Nada que no suceda habitualmente en los partidos, que se rigen por el principio de que "el ganador se lo lleva todo". Hasta podría decirse que, así como el PSOE ha dado muestra de un comportamiento democrático ejemplar (aunque no se le reconozca) igualmente ha procedido con cierta magnanimidad y liberalidad en la tarea de componer sus órganos de dirección. 

Pero la oposición a Sánchez y el "nuevo PSOE" no se da solamente en el terreno orgánico, sino también en  el doctrinal. El punto de discordia es el concepto de plurinacionalidad. Su aparición en el programa ha sido un aldabonazo en la tranquila inopia de la opinión pública, adormecida en la práctica de que el mejor modo de resolver un problema es ignorándolo. Eso ahora ya es imposible. Ser de izquierda, en España, consiste de entrada en formular, dar carta de naturaleza, reconocer la existencia de un problema que nadie quiere afrontar.

El problema nacional español. 

Por esto es el PSOE un trasunto de España, porque ese problema nacional lo fractura como fractura al país. Se mire como se mire, este es un ámbito en el que coexisten varias naciones con muy diferente peso, alcance e identidad de la correspondiente conciencia nacional. Decir que España es un Estado plurinacional es la evidencia misma. 

La negación no suele hacerse desde un punto de vista racional sino sentimental. Sale el patriotismo y el nacionalismo, con el agravante de que no se reconoce como tal y acusa de él a los demás. Los enemigos socialistas de la plurinacionalidad, muchos de ellos entre los mismos sanchistas, critican la ambigüedad, la confusión del concepto, sus consecuencias indeseadas, sin percatarse de que si eso es consecuencia de la nación y el nacionalismo, también lo será de la nación española y el nacionalismo español. 

Estas exigencias de garantías que, en realidad vienen a decir que solo se reconoce condición nacional si no se ejerce, son un ejemplo de filisteísmo difícil de superar. El Reino Unido y el Canadá, entre otros, se consideran como Estados plurinacionales sin que venga ningún maestro Ciruelo a aquilatar el alcance del concepto, reduciéndolo aquí, emasculándolo allá. En los dos ha habido referéndums de autodeterminación y no sucede nada.

España es un Estado plurinacional y esas naciones no tienen por qué ser lo que otra (la española en este caso) les deje ser, sino lo que quieran ser.

La cuestión nacional fractura al PSOE y a la izquierda en su conjunto. El reconocimiento de la plurinacionalidad es un paso en la buena dirección, pero un paso muy primero y del todo insuficiente. Si, después de él,  se reduce el alcance de la nación a lo meramente cultural, el avance se habrá frenado en seco porque equivale a una negación de los aspectos decisivos, político y jurídico, que le dan su perfección. Y, además, reduce a los ciudadanos de esa nación a la condición de ciudadanos de segunda, puesto que no pueden serlo del Estado de su nación sino del de otra. 

Va siendo tiempo de que la izquierda aborde la solución del sempiterno problema de la nación española con propuestas propias, nuevas, distintas de las tradicionales de la derecha, cuyo fracaso es patente. Para ello, el concepto de plurinacionalidad es muy útil si se lleva a sus lógicas consecuencias, esto es, el reconocimiento de la plenitud de los derechos políticos y jurídicos de las naciones.

Y un referéndum pactado que nos permita saber en dónde estamos.

domingo, 18 de junio de 2017

Allá vamos

Las hispánicas entretelas de algún veterano socialista se agitan escandalizadas. Guerra pide la aplicación del artículo 155 de la CE. No fue suficiente su cepillado del Estatuto de 2006. Ahora quiere pasar por el cepillo a los gobernantes. Un demócrata. Porque el art. 155 que, además, no dice nada, es muy suave. Si por el sevillano fuera, los fementidos secesionistas catalanes debieran ser deportados a Madrid cargados de grilletes.

¡Estado plurinacional! ¿Qué es eso? Tampoco es para ponerse tan nervioso, como plurinacionales se reconocen más Estados: Bolivia, el Canadá, Australia, el Reino Unido, Bélgica, entre otros.

Verdad es que la plurinacionalidad requiere profundización. Y ahí es donde el concepto se abre al debate. Si la expresión no es un flatus vocis habrá que darle algún contenido. Y este no puede reducirse a una mera consideración de las naciones como hechos culturales.

Hablemos de Cataluña porque es pensando en Cataluña como se ha aprobado la plurinacionalidad española. Responder a la movilización independentista catalana, mantenida en el tiempo, transversal, con amplísimo apoyo social, democrática y pacífica aceptando su condición de nación "cultural" es quedarse tan corto que casi suena a tomadura de pelo. El independentismo quiere el reconocimiento de Cataluña como nación política en plenitud de sus derechos y un tratamiento de igual a igual con la nación española. Por supuesto, esto plantea un problema de incongruencia dado que la nación española solo se ve a sí misma incluyendo en ella a la catalana y, en su concepción imperial, encuentra absurdo que la parte quiera tener un tratamiento idéntico al todo.

Lo respetuoso con la plurinacionalidad de España en este caso concreto catalán es autorizar la celebración de un referéndum pactado que permita tomar decisiones con el apoyo mayoritario de la población en un sentido u otro. Como hacen las naciones civilizadas cuando se encuentran en esta situación. Convertir el referéndum en un asunto de principio y negarse no solo al reconocimiento de los derechos de los catalanes sino también al conocimiento objetivo de la situación, es la actitud de la derecha, orientada claramente a una confrontación con el independentismo.

No puede ser la de la izquierda.

Por lo demás, parece que en el Congreso se ha mascado la tragedia con una propuesta de las JJSS de meter la República en el programa del PSOE. Es imaginable lo contento que se hubiera puesto Palinuro, incorregible republicano. Pero, al final no ha sido así porque la nueva izquierda del PSOE todavía arrastra temores de antaño en esto de la República y la Monarquía y ha mandado callar a los cachorros. Como siempre, se argumenta que es extemporánea, no coincide  con las preocupaciones de los españoles (esto suele decirse de casi todo lo que molesta) y distrae la atención de cosas más importantes.

Nada de esto es cierto, pero tampoco importa mucho. Por más que quiera acallarse el debate sobre la cuestión República Monarquía, reaparece inevitablemente a la hora de abordar la plurinacionalidad del Estado puesto que el independentismo catalán es republicano.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Pedro y sus llaves. Pablo y su espada

Empiezan a aparecer memes de Pedro y Pablo en las redes. Sí, los Picapiedra. Pero también hay otra pareja más famosa aun en la iconografía occidental, la de los apóstoles Pedro y Pablo. El primero con la llave del reino de los cielos; el segundo con la espada del poder en la tierra, aunque pudiera ser aquella con la que lo decapitaran, pues no se sabe de cierto cómo murió. Pedro aparece con las llaves de la organización de la izquierda democrática, Pablo aporta la belicosidad. Y ambos saben que han de entenderse si quieren ir a algún sitio. Entenderse no significa dejar de criticarse, pero sí de atacarse y de practicar juego sucio.

Cada uno de ellos lo tiene suficientemente complicado. En Podemos hay un sector visceralmente reacio a toda unidad de acción con los socialistas. Y es poderoso. El sector proclive a un entendimiento fue derrotado en VAII y lame sus heridas en un oscuro rincón. Manda el acero bolchevique. Ese que sigue sin entender algo elemental: si quieres ganarte a los militantes de un partido no empieces por decirles que sus líderes son un puñado de sinvergüenzas, vendepatrias y robagallinas, porque suelen molestarse. Hasta puede irse más allá y decir que también los militantes tienen esos rasgos. Pero no se sabe entonces cómo se ganarán las elecciones.

En el PSOE las cosas no pintan mejor. Sánchez, nuevo SG, tiene ante sí varios de los trabajos de Hércules y no solo el de los establos del rey Augías, como ya le han señalado. También le espera la Hidra de Lerna, el jabalí de Erimanto, el león de Nemea y algún otro, como una bajada a los infiernos en forma del próximo congreso, ese concilio en donde quieren marcarle el carné de baile. Y con dos líneas rojas: a Podemos, ni agua y con los indepes, ni a la vuelta de la esquina.

Ahí tendrá Pedro que usar las llaves y hasta una ganzúa. Sus huestes deberán presentar una propuesta al Congreso que elimine esa especie de mandato imperativo de las lineas rojas del non licet y deje razonable discrecionalidad a la Ejecutiva y al SG para articular alguna forma de acción conjunta de la izquierda y alguna propuesta de negociación con el independentismo. Sánchez y los suyos tienen un arma poderosa para conseguir su objetivo: su compromiso electoral de que cualesquiera acuerdos en estas cuestiones se someterían a consulta de la militancia y esta, obviamente, puede rechazarlos. De las dos cuestiones, la primera parece reelativamente fácil. La segunda es más difícil. Pero es imprescindible. El independentismo catalán lleva la iniciativa desde el comienzo, a lo que se ha resignado el nacionalismo español, parapetado en un "no" cerrado, sin luchar por llevar él la iniciativa con algún tipo de contrapropuesta, algo que sirva para dialogar y negociar. La respuesta de la otra parte oscilará entre el "sí" (poco probable) y el "no". Pero como es seguro que no hay posibilidad alguna de "sí" es si no se presenta ninguna propuesta.

viernes, 10 de marzo de 2017

El juego sucio en el PSOE

A los golpistas del PSOE y amigos no se les caen de la boca grandes palabros sobre la fraternidad de todos los socialistas y cuánto se quieren unos a otras. Pero hacen lo contrario de lo que predican. Los dos adversarios de Sánchez, López y Díaz, solo hablan (mal) del exsecretario general, pero nada se dicen entre ellos. Y lo que es peor, tampoco cuestionan al PP. Todo se les hace parar la candidatura de Sánchez como sea, cosa harto difícil porque tiene amplio apoyo entre las bases y, lo que es más decisivo, empieza a generar aureola de triunfadora. En cuanto se perfila un caballo ganador, concentra las apuestas como el líder los apoyos.

Da la impresón de que solamente Díaz tiene alguna posibilidad frente a Sánchez y eso moviendo el aparato por todas partes, manipulando por doquier y confirmando la imagen de intrigante sin escrúpulos que ya se ha ganado. Continúa organizando actos de su campaña con ocasión de asuntos oficiales y, por tanto, empleando recursos públicos en su provecho personal. Tengo para mí que eso va en detrimento de sus posibilidades pero ella no parece verlo así.


La batalla está muy encendida y el juego es ya muy sucio. Véase, por ejemplo, el caso que denuncia el tuitero de la derecha: los delegados del PSOE en un Congreso en Colombia van predicando que a los mítines de Sánchez solo acuden los de Podemos. Ignoro el grado de información de la gente que acudió a Colombia pero aquí, en la Península, cualquiera podría decir al autor del infundio que es una estupidez porque los últimos interesados en que gane Sánchez la SG, precisamente, son los de Podemos que, como buenos izquierdistas, no quieren rivales.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Compañeros socialistas

Las vicisitudes de las aun no convocadas primarias del PSOE son un rico filón para el pobre analista, siempre a la caza de algún temilla que no sea hablar de la Gürtel o de lo bien que se llevan en Podemos. Solo con seguir los pasos de los dos candidatos y el ectoplasma de Susana Díaz hay materia para reflexionar sobre la vanidad de las cosas del mundo y los derroteros que puede llevar un venerable partido centenario.

La incursión de Patxi López en Cataluña ha sido una lección de recio españolismo. Tras aventurar la posibilidad de otorgar a los catalanes el codiciado estatus de "nación cultural", ha propuesto a ambas partes (el Estado inmovilista y el fervoroso independentismo) "parar máquinas" a fin de darnos todos un tiempo para reflexionar e intentar llegar a una solución pactada, o sea, civilizada. Justo lo que llevan años pidiendo los independentistas catalanes sin que nadie les hiciera caso, incluido Patxi López que, en lo referente a Cataluña, era y, por lo que sé, es, partidario de aplicar y acatar la ley. Lo mismo que dice Rajoy. Tras los desvaríos catalanes, López ha bajado de los cielos, como Moisés del Sinaí, con un decálogo de recomendaciones para un debate limpio en las redes sociales. Da la impresión de que, como le sucede en Cataluña, es el último en enterarse del busilis del asunto. Se le ha olvidado el debate fuera de los redes sociales. Para ese no hay decálogo. La junta gestora puede hacer lo que quiera, por ejemplo, mandar representantes del PSOE a reuniones internacionales a explicar que Sánchez no tiene nada que hacer, que está muerto (pues así lo quiso la caudilla el 1º de octubre) y ahora está enterrado.

En el campo de doña Susana, todo agitación, se abre paso el temor de que la imagen de héroe justiciero, la leyenda del príncipe destronado por algunos felones y villanos, haya prendido en la militancia hasta el extremo de augurar un triunfo en las primarias. Tampoco son despiertos los asesores. Eso se vio venir desde el primer momento: un plante de las bases que ha corrido como la pólvora gracias a las redes sociales, despertando un orgullo socialista que parecía aletargado hacía muchos años. Sí señor, una rebelión de las bases frente a las maniobras del aparato. Y frente a ello, la competencia institucional, lastrada por una mala imagen de conspiradora, cacique y victimaria del joven líder. Si a ello se añade que es la opción preferida por los votantes del PP y el más amplio frente mediático, es fácil perfilar un escenario de enfrentamiento entre dos concepciones del PSOE y, por ende, dos de España. La de Susana Díaz está a la vista en la realidad de Andalucía, mientras que la de Pedro Sánchez aun no ha podido manifestarse ni mucho menos llevarse a la práctica. Eso le da ventaja.

De momento, sigue pendiente la formalización de la candidatura de Susana Díaz, a la que no llaman "la deseada" en similitud con Fernando VII, por no prestarse a equívocos.

lunes, 6 de marzo de 2017

Contra la corriente

Las vísperas de primarias del PSOE están siendo un curioso episodio que desmonta parte del saber convencional político contemporáneo. Por ejemplo, que en una partitocracia como la española, el dominio de los aparatos (engrasados con dineros públicos y dueños de los procesos electorales) sobre las bases en absoluto. Falso. Hace meses que el PSOE vive una rebelión de la militancia contra el aparato en todos sus niveles, incluidos los barones y señores de las tertulias.

Otro ejemplo: que en una sociedad mediática, democracia de audiencias, la condena al ostracismo por los medios equivale a un certificado de defunción civil. Falso. La candidatura de Sánchez sufre una mezcla de silencio y sistemático boicoteo que incluye la publicación de noticias falsas. Y, sin embargo, ahí está, doblando en expectativas la rivales. Más viva que nunca y, me atrevo a apuntar, por dos razones: la forma y el fondo.

En la forma, la campaña de Sánchez es la más digital. La presencia en las redes del ex-secretario general es muy superior a la de los otros dos, mucho más movilizadora por espontánea. El equipo de Sánchez, si es que lo tiene, no debe de contar con expertos digitales, de esos capaces de manejar hordas de bots para viralizar consignas favorables. Y, sin embargo domina las redes. De hecho, en muy buena medida, se ha articulado  través de estas. Incluso se financia mediante crowdfunding porque, contando únicamente con el apoyo de las bases en forma de pataformas, no tiene acceso a los recursos del partido para organizar sus actos, como sí parece hacer Susana Díaz.

En el fondo, el asunto es muy claro. El golpe de mano del 1º de octubre ha provocado el efecto contrario al que buscaba. Vuelve el SG defenestrado innoblemente y vuelve con una leyenda de víctima de una conjura. Planta cara a los conjurados y vuelve con una imagen de justiciero y hombre cabal, capaz de cumplir con su palabra y con el apoyo entusiasta de las bases en algo que no es difícil proyectar como un proceso de regeneración del partido, espontáneo y abierto. 

Frente a esa candidatura, con esa aura tan positiva del retorno a las verdaderas esencias de la socialdemocracia de izquierda, hay una confusa amalgama de inercias burocráticas, intereses creados, clientelismos diversos, camarillas y grupos todos ellos representandos por la candidatura de Susana Díaz, cuya única justificación es que no salga Sánchez. De aquí a mayo, la campaña de Díaz no será la campaña de Díaz, sino la campaña contra Sánchez.  

domingo, 5 de marzo de 2017

Esperando a Godot

Que, por cierto, tiene un curioso parecido con Ubú Rey. ¡En qué hiperbólica hora se me ocurrió compararla con Lady Macbeth! Ubú Rey cuadra mucho mejor porque, además, su discurso tiene mucho de patafísico. Lleva la dueña más de tres meses haciendo campaña a la SG sin postularse formalmente, que para eso ha dicho a sus chicos en la gestora que aplacen las primarias hasta el Rocío, primer lunes de Pentecostés. Así, el discurso populista y caudillesco de la candidata in péctore, se corona con su proclamación solemne en el acto simbólico de la venida del Espíritu Santo. Y sin perder de vista eso que se llama la devoción popular por su Virgen del Rocío, fiesta a la que acuden numerosísimos peregrinos, que no todo ha de ser el camino de Santiago.

Dice Díaz que los están esperando. Dado que su campaña sotto voce es a la SG del PSOE no hay duda de quiénes son los que están esperando, López y Sánchez, a quienes muchos desean ver convertidos en Hernández y Fernández. Lo que no está tan claro es el "nos" del que habla: ¿sus amigos; los cargos electos del PSOE; los militantes susanistas; el PSOE andaluz; el PSOE en pleno; Andalucía entera?  ¿En nombre de quién habla la precandidata?

Cunden los nervios en el partido socialista, en donde todos tiran con bala contra todos al tiempo que dicen amarse tiernamente. Como los de Podemos. Hasta se inventan noticias, como esa de que López y Sánchez buscan un entendimiento para hacer frente al huracán meridional, desmentida en Twitter por su supuesto autor, Odón Elorza. El donostiarra apoya decididamente a Sánchez, casi más que el propio Sánchez, y no es verosímil que ande en cambalaches porteños. 

Sánchez mantiene un apoyo masivo, espontáneo, consistente, de la militancia que se está sufragando por crowd funding. Y tiene también buena imagen y buen discurso. Este apoyo de las bases, combinado con el cuasi ostracismo a que lo tienen sometido los medios, contribuyen a la leyenda del líder justo y justiciero. Es un activo poderoso que, además, proyecta un discurso de izquierda todavía en ciernes, pero que parece innovador, aunque prudente. La verdad, de las tres opciones, por ahora, la suya me parece la más convincente. Sobre todo por el anuncio de buscar la unión de la izquierda.

Frente a él, López no mueve ni de lejos tantas adhesiones militantes y su discurso, casi exclusivamente en clave interna a las propias primarias, no tiene gran interés. Y, cuando dice algo, revela estar en una onda muy pasada, como ese arranque de proponer a Cataluña la consideración como nación cultural. Es tan extemporáneo que parece un chiste.

La presidenta andaluza, toda ella brío y empuje, cuenta con formidables apoyos en la estructura del partido, cuadros intermedios, cargos públicos, los barones y las viejas glorias y desgracias del socialismo, intrigando desde trincheras mediáticas. Cuenta también con las simpatías del sistema de la tercera restauración, incluidos los votantes del PP a quienes cae más simpática que Sánchez. El duelo parece definido: la oligarquía amplia del partido contra sus propias bases. 

Es una pena que no haya en España la costumbre inglesa de las casas de apuestas (al menos yo no las conozco) porque son unos sondeos muy fidedignos ya que reflejan  los apoyos que tienen las distintas opciones clasificadas por el dinero que la gente está dispuesta a arriesgar por su opción. Y con el dinero no se juega.

lunes, 13 de febrero de 2017

Unidad y humildad

Justo los rasgos más obviamente ausentes en Podemos en general y en su secretario general en particular.

Podemos no es ni podrá ser jamás unitario porque está concebido como un mosaico, como un conglomerado de fracciones ideológicas y territoriales que conservarán una apariencia de cohesión mientras tengan expectativas razonables de repartir cargos, prebendas, poder. Y, aun así, tampoco es seguro que el frágil equilibrio que se establezca a raíz del congreso dure mucho tiempo. Es ingenuo pensar que en un conflicto como el vivido por la formación morada, con unos vencedores por avasallamiento y unos vencidos sin paliativos, las aguas vuelvan a su nunca muy tranquilo cauce. Es iluso creer que los primeros resistirán la tentación de perseguir y acabar con los contrarios y que los segundos no soñarán con la revancha, con torcer las decisiones colectivas o con alzarse por su cuenta.

Desde luego, la ingenuidad y la ilusión son rasgos del fanatismo que Podemos inspira a sus seguidores, fervorosos creyentes en el carisma del jefe, un curioso retorno a la enajenación y arrebato de los viejos movimientos milenaristas que se creían desaparecidos. Pero, por muy intensa que sea la pasión acrítica de los acólitos, la dura realidad de los comportamiento colectivos oligárquicos de los partidos se acabará imponiendo.

En realidad, ya lo ha hecho. La lista de los diez candidatos más votados refleja el desequilibrio de la formación: ocho son de obediencia ciega y total a Iglesias, en especial el segundo, Echenique, quien cambió el espíritu anticapitalista como antes había abandonado el de Ciudadanos, para situarse a la vera del ganador, criterio de escasa elegancia pero mucho provecho. Se añaden los tres de más edad o generación veneranda, Navarro, Julio Rodríguez y Cañamero, los tres ligados por una relación personal con Iglesias, e Irene Montero, en situación similar, pero más intensa. Los únicos con algo de peso y autonomía propia, Mayoral y Alberto Rodríguez, también son incondicionales del líder. La tendencia de Errejón (por cierto, desplazado ominosamente al tercer puesto) solo cuenta con dos cargos: él mismo y Rita Maestre. Ninguno para los anticapitalistas, que se conforman con dos en lugares muy inferiores de la lista de elegidos. Y, por supuesto, como cabe esperar del machismo de Podemos, solo dos mujeres y las dos en relaciones personales pasadas o presentes con alguno de los siete-machos de los diez primeros puestos de la direccion. Se le puede llamar como se quiera, dirección, comité, comisión, círculo, en realidad, es un grupo compacto al servicio del líder, una máquina de matar, políticamente, se entiende. 

La aplastante victoria de los neocomunistas de Iglesias ya garantiza la unidad reclamada por las bases, pero no que esa unidad no se haga a costa de las maltrechas espaldas de los errejonistas y, les guste o no, de los anticapitalistas, cuya actitud en esta contienda no ha sido precisamente gallarda.

¿Y qué decir de la "humildad"? A la vista y oída está luego del discurso de Iglesias. Vaya por delante que esa táctica de resumir un resultado electoral beneficioso con una aparente y compungida autocrítica y propósito de enmienda lo hacen todos los políticos. Es parte de su oficio. En 1993, Felipe González había "entendido el mensaje": en realidad, no había entendido nada. En 2004, Zapatero prometió que "no fallaría": fue lo primero que hizo algobernar, fallar. En 2011, Rajoy iba a gobernar sin recortes y no paró de hacerlos hasta la fecha. Las promesas de los políticos al ganar las elecciones (que interpretan siempre como un cheque en blanco) resisten tanto como las plumas al viento. Y, en el caso de Iglesias y la promesa de humildad choca además con su caracter altanero, ególatra y autoritario, el que le hizo postularse para la vicepresidencia del gobierno en diciembre de 2016 y el que le movió a anunciar su dimisión si el congreso no respaldaba sus pretensiones, en una especie de chantaje sentimental copiado del de Felipe González en el famoso XXIX Congreso del PSOE.

La consigna de la victoria, unidad/humildad, apenas durará lo que se tarde en depurar a quienes han tenido la osadía de oponerse al criterio de la jefatura. Luego llegarán los otros elementos de la realidad con la que habrá de bregar una organización que ya se ha definido taxativamente en el panorama político español como el intento de resurrección del comunismo camuflado en IU. La federación dirigida por Garzón ahora tendrá que buscarse alguna retorcida excusa para su habitual bronca interna, cuenta habida de que en Iglesias ha encontrado alguien más papista que el Papa siendo el Papa, el gran enemigo del PSOE, Anguita, referente intelectual de Iglesias según propia confesión de este. 

La promesa de humildad abre camino al firme propósito de seguir siendo útiles a la "mayoría social". Y aquí está el punto vano, si no directamente delirante, del discurso del vencedor: ¿qué mayoría social? Todos los analistas coinciden en algo que Palinuro lleva meses, años, diciendo: si Podemos comete el error de aparecer como los walking dead de IU y del añoso Partido Comunista, retornará a los humildes porcentajes del voto que cosechaba Anguita en sus mejores momentos. La presunción ahora -y no es nueva, porque ya se formuló para ir a las fracasadas elecciones del 26J de 2016- es que, dada la pavorosa crisis del PSOE, esta vez sí, esta vez se dará el sorpasso y los viejos comunistas podrán por fin, hacer realidad su sueño de destrozar a la socialdemocracia que, en el fondo, es su único objetivo.

Dos breves consideraciones, que ya está alargándose en exceso este post: a) lo más probable es que esta crisis del PSOE sea pasajera, que el partido de Pablo Iglesias se recupere y que no haya sorpasso alguno, pero la izquierda quedará dividida y la derecha gobernando; b) si la crisis no es pasajera y se da el sorpasso, la izquierda seguirá tan dividida como antes y la derecha también continuará gobernando. Porque el comunismo, aunque se vista de mona mediática, no gana elecciones democráticas en parte alguna. Pero posibilita el gobierno del PP, cosa en la que le ha salido un competidor, el PSOE, que rivaliza con el otro en dar paso a la derecha.

viernes, 10 de febrero de 2017

Hoy, Palinuro conferencia en "Recupera socialismo"

Hoy, viernes, a las 19:00 los amigos de Recupera socialismo inauguran su sede social, en Ferraz 10, a escasos metros de la oficial del PSOE, actualmente en manos de la junta golpista, llamada "gestora". Se trata de militantes de izquierda y críticos con la línea de Rubalcaba/Díaz/Jiménez de entrega del PSE al PP. Entre ellos, hay muchos afines a Pedro Sánchez pero, no solo a él sino sobre todo, afines a la idea de devolver la dignidad al PSE, hacer unas primarias limpias, sin trampas y sin intelectuales orgánicos cantando las alabanzas de la derecha.

Los miembros de esta opción han organizado una primera mesa de debate a la que han invitado a Pau Marí-Klose, Ramón de Marco y un servidor. Me considero muy honrado de aparecer en compañía de gente tan interesante y notable y espero estar a la altura de las circunstancias. Siento gran respepto por la gente abierta, que quiere escuchar puntos de vista distintos y debatir sobre ellos. Sobre todo siento mucho respeto por quienes, a su vez, respetan la independencia de criterio y juicio que algunos mantenemos a toda costa, incluida la de no caer simpáticos a ninguno de los establishments ideológicos y políticos, ninguna de las cuadras que compiten en una carrera ficticia, hecha de ambiciones personales, nulo interés por el bien común y confusión permanente entre convicciones y conveniencias. Siempre, claro, en detrimento de los sectores populares a los que dicen representar, por los que dicen interesarse y de los que lo único que quieren son los votos para hacer almoneda con ellos.

Este tipo de actos, surgidos de la actividad espontánea de la gente, organizados y sostenidos por los esfuerzos personales de los militantes son los auténticos y verdaderamente interesantes a mi juicio. Nada que ver con las mascaradas que, desde los órganos del PSOE, e organizan a mayor gloria de la caudilla andaluza, una política profesional cuya ambición es inversamente proporcional a su competencia y capacidad. Pero no importa: todos los organos oficiales del PSOE están a su servicio, bien desde la sede central o bien desde las sedes provinciales en los que se fletan autobuses con el dinero de todos para traer a la capital a una cohorte de mariachis a que hagan sombra a la campaña de Pedro Sánchez, a cuyos mítines acuden voluntariamente más militantes de los que jamás irán a escuchar a Díaz Por cierto si yo fuera del partido o seguidor de Sánchz le diría que deben querellarse contra un uso tan injusto de los recursos de todos. Si hay autobuses para traer gente de Andalucía o Aragón a aplaudir a esta arribista sin principios, ¿no les de vergüenza a los socialistas de que, en cambio, nadie, absolutamente nadie en los aparatos del partido haga un solo gesto, por pequeño que sea, de apoyo a Sánchez.

Ignoro si hay algo que pueda indignar más a uno de izquierda que la injusticia, la desigualdad y la arbitrariedad.

Así que allí nos vemos mañana, a ver si conseguimos que se acabe esta vergüenza de que unos golpistas mendaces hayan prostituido millones de votos de la izquierda para favorecer a la derecha.

(Cada vez que veo a alguno de estos pavos mintiendo en las redes acerca de su "valiosa oposición" y de cómo ha beneficiado a no sé cuántos millones de personas, me pregunto cuál será la recompensa por apuñalar a un líder por la espalda, entregarse incondicionalmente al enemigo y colaborar en la explotación y opresión de la  clase a la que se dice representar). 

jueves, 9 de febrero de 2017

Mañana, ciclo de conferencias en Ferraz, 10

Mañana, viernes, a las 19:00 los amigos de Recupera socialismo inauguran su sede social, en Ferraz 10, a escasos metros de la oficial del PSOE, hoy enteramente en manos de la junta golpista, llamada "gestora". Se trata de militantes de izquierda y críticos con la línea de Rubalcaba/Díaz/Jiménez de entrega del PSE al PP. Entre ellos, hay mucho afines a Pedro Sánchez pero, sobre todo, afines a la idea de devolver la dignidad al PSE, hacer unas primarias limpias, sin trampas y sin intelectuales orgánicos cantando las alabanzas de la derecha.

Los miembros de esta opción han organizado una primera mesa de debate a la que han invitado a Pau Mari-Klose, Ramón de Marco y a un servidor. Me considero muy honrado de aparecer en compañía de gente tan interesante y notable y espero estar a la altura de las circunstancias. Siento gran respepto por la gente abierta, que quiere escuchar puntos de vista distintos y debatir sobre ellos. Sobre todo siento mucho respeto por quienes, a su vez, respetan la independencia de criterio y juicio que algunos mantenemos a toda costa, incluida la de no caer simpáticos a ninguno de los establishments ideológicos y políticos, ninguna de las cuadras que compiten en una carrera ficticia, hecha de ambiciones personales, nulo interés por el bien común y confusión permanente entre convicciones y conveniencias. Siempre, claro, en detrimento de los sectores populares a los que dicen representar, por los que dicen interesarse y de los que lo único que quieren son los votos para hacer almoneda con ellos.

Este tipo de actos, surgidos de la actividad espontánea de la gente, organizados y sostenidos por los esfuerzos personales de los militantes son los auténticos y verdaderamente interesantes a mi juicio. Nada que con las mascaradas que, desde los órganos del PSOE, e organizan a mayor gloria de la lideresa andaluza, una política profesional cuya ambición personal es inversamente proporcional a su competencia y capacidad. Pero no importa: todos los organos oficiales del PSOE están a su servicio, bien desde la sede central o bien desde las sedes provinciales en los que se fletan autobuses con el dinero de todos para traer a la capital a una cohorte de mariachis para que hagan sombra a la cmpaña de Pedro Sánchez, a cuyos mítines acuden voluntariamente más militantes de los que jamás irán a escuchar a Día. Por cierto si yo del partido o seguidor e Sánchz le diría que deben querellarse contra un uso tan injusto de los recursos de todos. Si hay autobuses para traer gente de Andalucía o Aragón a aplaudir a esta arribista sin principios, ¿no les de vergüenza a los socialistas de que, en cambio, nadie, absolutamente nadie en los aparatos del partido hace un solo gesto, por pequeño que sea, de apoyo a Sánchez.

Ignoro si hay algo que pueda indignar más a uno de izquierda que la injusticia, la desigualdad y la arbitrariedad.

Así que allí nos vemos mañana, a ver si conseguimos que se acabe esta vergüenza de que unos golpistas mendaces hayan prostituido millones de votos de la izquierda para favorecer a la derecha.

(Cada vez que veo a alguno de estos pavos mintiendo en las redes acerca de su "valiosa oposición" y de cómo ha beneficiado a no sé cuántos millones de personas, me pregunto cuál será la recompensa por apuñalar a un líder por la espalda, entregarse incondicionalmente al enemigo y colaborar en la explotación y opresión de la  clase a la que se dice representar). 

martes, 7 de febrero de 2017

Además de golpistas, corruptos

¿Por qué motivo organiza Abel Caballero, presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, FEMP) un acto de exaltación de Susana Díaz en Madrid para el próximo domingo, 12 de febrero? Díaz no es alcaldesa, ni concejala en la actualidad ni, entre sus numerosas ignorancias, se le cuenta una especial sobre temas locales. ¿Por qué entonces?

Según parece porque en el gatuperio en que se ha convertido el PSOE luego del golpe de mano de los submarinos peperos, inspirado por el tándem González-Rubalcaba y ejecutado por Díaz, este tal Abel Caballero es partidario de que Díaz llegue a la secretaría general y por eso le organiza un acto de exaltación, para que venga a lucir su elegante verbo y refinado porte a la capital de reino. Pero Susana Díaz -a la que las encuestas auguran un batacazo si se presenta- todavía no ha anunciado su candidatura, como sí lo han hecho Patxi López y Pedro Sánchez. Seguramente, la señora está esperando a ver si algún acontecimiento feliz le permite suprimir las primarias y proclamarse secretaria general en otro golpe mano como el que dio el 1º de octubre pasado.

Pero, si Díaz no es todavía candidata oficial a la SG, ¿por qué se le organiza este acto? Que le caiga muy simpática al tal Caballero no justifica que, como alcalde de Vigo, presidente de la FEMP o miembro del PSOE colabore al lucimiento de la señora, salvo que lo haya hecho con el dinero de su bolsillo (el de los dos, el homenajeador y la homenajeada) y las aportaciones voluntarias de sus amigos. Según parece, sin embargo, el acto está financiado con fondos públicos de varios sitios, especialmente de la FEMP y se emplean bienes y medios públicos para su desarrollo. Si Díaz fuera ya oficialmente candidata a la SG, el acto de la FEMP tampoco sería de recibo, pero olería menos a utilización y desvío de fondos. Como se presenta es un acto de confusión deliberada de lo público y lo privado (un partido político es una asociación privada), o sea, de corrupción.

Tanto o más derecho tendrían a ese tipo de actos López y Sánchez, que son candidatos oficialmente. Sin embargo Sánchez, no solo no cuenta con apoyo de ningún organismo, incluidos los de su partido (volcados, en cambio, con la andaluza), sino que tiene que aguantar su hostilidad y boicoteo permanentes, así como insultos y agresiones en las redes a cuenta de los trolls de la Junta de Andalucía y los paniaguados del "susanismo". Y, desde luego, él y los militantes se pagan sus propios actos.

Hay una campaña en toda regla para bloquear el acceso de Sánchez a la SG del PSOE, una campaña no solo de los elementos del PSOE más reaccionarios y entregados al PP, como Felipe González, Rubalcaba, Bono, Díaz, etc), sino de muchas otras instancias. Todos los medios son hostiles el exsecretario general. El ABC publica una encuesta de GAD3 sobre la pugna por la SG. Al tener tanto crédito como la palabra de Rajoy, la encuesta tiene que dar ganador a López porque a Díaz no lo creería nadie, para poder tirar contra Sánchez. La propia candidatura de Patxi López es otra maniobra descarada para erosionar las posibilidades del otro. Y aun así, el asunto no tira. Sánchez está arrasando entre la militancia. Alarmados los socialistas-peperos andan tanteando las posibilidades de un cuarto candidato, Urquizu, al que presentan como opción unificadora, mas atractivo que Díaz y algún peso intelectual, a diferencia de López. No tengo a Sánchez por hombre de sólidas convicciones izquierdistas, ni por un lumbrera. Pero parece honrado y, al lado de Urquizu, es el faro de Alejandría.

Si el PSOE quiere remontar, de momento, no tiene más voto que a Pedro Sánchez. El único que puede ganar a Rajoy para formar un gobierno de izquierdas similar al portugués, si para entonces queda algo de Podemos con lo que aliarse.

sábado, 4 de febrero de 2017

En busca de la infalibilidad

Esto, más que un consejo, o comisión, o comité, o ponencia, parece un concilio. Con la sola excepción de los sanchistas, que son como los pelagianos, todas las demás tendencias, familias, ánimos, cargos, edades y biografías están sabiamente representadas y equilibradas. Tambien faltan los militantes, pero, aparte de encontrarse en actitud levantisca y estar repletos de sanchistas, su función no es tomar decisiones, caramba, sino acatarlas. Esto es un partido, no la casa de tócame Roque.

La imagen de 230 personas, todas ellas especialistas, opinadoras, activistas, con trienios, elegidas por ellas mismas, puestas a redactar un documento es lo más cercano que cabe imaginar al verso horaciano de cuando la montaña parió un ratón. Lo curioso de este ratón es que será muy voluminoso. Y cuanto más voluminoso, más ratón. Pues buenos son casi todos los nombres que aparecen en la lista de ponentes para callarse y dejar en el cajón el manuscrito de cien o doscientas páginas sobre planes de reforma del sector financiero o la Política Agraria Común. La idea es que el programa lo sea de máximos. De lo que se trata no es de un programa sino de una caperuza para encasquetársela al candidato que salga elegido SG al mes siguiente y si, de paso, no puede moverse, mejor. De lo que se trata es de que el PSOE siga siendo la muleta del PP después del congreso. 

Puestos a ser constructivos, con ese ánimo de pacto de Estado en que gusta moverse el PSOE, no sería exagerado que lo pactara con el PP. ¿Exageración? Hay muchos modos de pactar.

De todas formas este documento de ratón con línea roja no será de obligado cumplimiento, sino que e someterá a consideración del Congreso que, entre otras cosas, puede darle la vuelta. Sustituir la infalibilidad del cónclave de sabios patricios por la mayoría de la gente, que no presume de ser infalible, pero sí mayoría. Porque esta ponencia "marco" no es más que un dogma colaboracionista con el que se quiere impedir que la militancia del PSOE pueda expresar su parecer y reorientar el partido. Lo importante no es la ponencia; lo importante es el "marco", que sirve para impedir el libre debate. Muchos de los 230 ponentes no son otra cosa que censores que jamás han tenido una idea propia.

martes, 31 de enero de 2017

Cuando se quiere hacer historia

El fastuoso guirigay montado en los dos partidos de la izquierda (el dinástico y el antisistema, para entendernos), en realidad se reduce a cuatro nombres: Susana Díaz, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. Cuatro nombres en lucha por el poder en sus respectivas militancias. Ninguno de ellos, excepto Errejón, es conocido por elaboración teórica o ideológica digna de mención. Su plataforma solo es personal. Es eso que se llama la americanización de la política pero que, en el fondo, también aquí ha sido casi siempre así. En la izquierda, la costumbre generalmente fue dejar a los partidos la tarea de elaboración teórica e ideológica, sobre todo a través de los congresos, y fabricar de este modo la plataforma para el candidato personal. También la derecha acostumbra a hacerse presente en los congresos pero en ellos prácticamente no hay intercambio teórico ya que su actitud suele ser pragmáticamente conservadora.

Pero la crisis de la izquierda es más profunda de lo que parece porque afecta a los mismos partidos. Podemos todavía no lo es y está por verse qué estructura, que tipo de organización, con qué práctica saldrá del congreso próximo. La intensa conciencia de los primeros tiempos de estar haciendo historia en el país (pues todo cuanto emprendían era "histórico") se ha convertido en la asustada comprobación de haber sido engullidos por un presente al que es muy difícil engatusar con promesas por mucho que uno se autoatribuya una veracidad nacida, quizá, de la bisoñez.

El PSOE está fracturado en un enfrentamiento interno que nada tiene que envidiar al que se vive en Podemos. En la confrontación hay elementos interesantes. Los autores del golpe de mano del 1º de octubre van a quedarse roncos pidiendo el reinado de la paz, el compañerismo, los buenos modos y otras pamplinas. Su golpe de mano fue el mayor de los atropellos y nada ni nadie podrá dotar de autoridad la palabra de quien ha jugado sucio para defenestrar al SG e imponer su criterio en un asunto de importancia mayúscula como era la continuidad del gobierno del PP. Por supuesto, de considerar el contexto, se entiende que el PSOE haya quedado en la sombra mientras se decide el próximo duelo entre Díaz y Sánchez. Un duelo de personas acerca de cuyas intenciones nadie puede tener las ideas claras porque o no las explicitan o, si lo hacen, es solo para confundir más. En este momento la decisión entre Díaz y Sánchez está movida básicamente por intereses (los seguidores de Díaz) y sentimientos (los seguidores de Sánchez). Si el debate no se lleva a la confrontación de programas, el voto de primarias vendrá dado por las campañas de comunicación e imagen de los candidatos Y ahí Sánchez lleva alguna ventaja a Díaz. Ventaja que aumenta proclamando su socialismo "de izquierda" que, después del triunfo de Hamon en Francia y el acceso de Martin Schulz al SPD, parece presentar buenos augorios.

Más o menos lo mismo sucede en Podemos. Los dirigentes siguen sin admitir la realidad de los hechos, siguen negándolos y atribuyendo su comunicación a campañas diabólicas para apagar el faro, la luz que ilumina en las tinieblas. Es más que una mera disonancia cognitiva. Es un cierre dogmático en banda: esto no puede estar pasándonos a nosotros. "Esto" es el conflicto, inevitable en toda asociación, sobre todo en la que pretende alcanzar el Poder de forma que la acción de este se hace sentir en el partido. "Nosotros" somos eso, nosotros, los mejores, más críticos e incorruptibles. Al propio tiempo, los modelos "históricos", rechazables por ser del pasado, son sin embargo muy atractivos porque forman parte del universo mental de la izquierda de Podemos. El partido bolchevique salió de un congreso de confrontación. Esa imagen es poderosa y actúa en el Super Yo de los dirigentes. Cuando todavía negaban que hubiera conflicto en la organización, corría el chiste de que en Podemos había bolcheviques, mencheviques y echeniques. Venía a ser un recordatorio de que, en el mosaico de Podemos (en donde también habita IU y, con ella, el PCE) actúa el grupo de Anticapitalistas. El chiste está desactivado porque Echenique obviamente se ha hecho bolchevique, si bien Anticapitalistas subsiste, quizá como lo más coherente de Podemos. Pero aquí arrasa el duelo singular de las dos figuras mediáticas y -no se olvide- su presencia en las redes.

La historia se hace sola.

lunes, 30 de enero de 2017

Tambores de guerra

¡Qué mal ha sentado en los despachos el acto de Dos Hermanas y la presentación de la candidatura de Sánchez! Están los barones indignados y Herodías Díaz no sabe ocultar su despecho. El decapitado y troceado en el golpe de mano del 1º de octubre pasado, se ha recompuesto milagrosamente, como un nuevo Dionisos, y se presenta entre el frenesí de sus seguidores. La racionalidad apolínea que quería instaurar la Gestora se convierte en un tumulto dionisiaco lleno de ménades que se alborotan contra Susana Díaz y los consejos de los esclarecidos barones.

Es tal el enfado de quienes se temen perdedores en las primarias que ya se han puesto a hablar del riesgo de escisión en el partido. Como siempre, es difícil averiguar si se trata de un temor, una advertencia o una amenaza. Por supuesto que el PSOE puede dividirse. No sería la primera vez ni una escisión es algo tan extraño en un partido político. Todos los partidos pueden escindirse. Pero, por lo general, necesitan un motivo. Y eso es lo que no se ve claro en este caso. ¿Quiénes provocarán la escisión y qué motivo aducirán? No es sencillo. Según parece, son los seguidores de la Gestora, los barones, las viejas glorias y demás piezas del museo quienes amagan con la escisión. Experiencia y voluntad no les faltan. Es razonable suponer que quienes complotaron el golpe de mano del 1º de octubre no se arredrarán ante una escisión. No van a perder lo que ganaron al defenestrar al anterior SG. Estarán dispuestos a todo. O sea, a atacar a Sánchez, a imponer como puedan la candidatura de Susana Díaz, incluso con malas artes y, en último término, a no aceptar el resultado de las primarias e ir a una escisión.

Están, sin duda, dispuestos a todo eso y más. Pero no pueden decirlo. Tienen que invocar argumentos, razones. Y decir que no aceptan estar en un partido dirigido por un SG de izquierda no es una de ellas. Eso lo van soltando por las redes, en donde dejan constancia de su disgusto por la elección de Benoît Hamon frente a Manuel Valls en Francia porque es de izquierda. Aquí no se atreven... de momento.

Prefieren complotar. Los estrategas, partidarios de la gran coalición PP/PSOE a cuenta del "peligro" catalán, calculan las posibilidades de cada cual. Atribuyen a Sánchez una intención de voto del 30 por ciento. Se dibujan las propuestas de una alianza entre Susana Díaz y Patxi López (la forma es, de momento, lo de menos) para cerrar el paso a Sánchez. Por su parte, la misma Susana Díaz hace cálculos más alambicados, como corresponde a la estadista que cree ser. Si las primarias se ponen difíciles ya que Sánchez se lleva a la militancia entusiasmada en un misterio órfico, lo mejor es prescindir de aquellas. Para hacerlo baraja la posibilidad de trasladar el "no es no" a Rajoy (que costó la cabeza a Sánchez) al "no es no" a sus presupuestos. De este modo, Rajoy tendría la ocasión para disolver las Cortes y convocar elecciones anticipadas.

Sin duda, al no poder convocarse estas antes de mayo, el PSOE tendría tiempo para hacer las primarias a pesar de todo, pero, según parece, Susana Díaz sopesa la posibilidad de sustituirlas por una reunión del Comité Federal, en donde tiene vara alta, para nombrar una candidata del PSOE a la presidencia del gobierno. Quien da un golpe de mano, bien puede dar dos.

Podría entenderse que Rajoy y Díaz -que se llevan muy bien- están haciéndose un mutuo favor. Rajoy posibilita que Susana Díaz acceda a la SG y, de paso, gana las elecciones de nuevo probablemente con una mayoría si no absoluta, cercana a ella. De ser cierta esta sospecha, quedaría para los anales de la historia la irresponsabilidad de la pareja. Con el referéndum de autodeterminación de Cataluña en marcha, lo más disparatado que puede hacer el nacionalismo español (los dos partidos dinásticos y C's) es quedarse unos meses sin gobierno y sin parlamento. 

Desconcierto y tumulto en España y hoja de ruta a toda máquina al referéndum en Cataluña.

domingo, 29 de enero de 2017

Vuelve el Bautista

Tengo entendido que Susana Díaz llegó a la famosa reunión del 1º Vendimiario diciendo que no se iba de allí sin la cabeza "de ese". Se non è vero, è ben trovato. Nos da la imagen de Herodías en el palacio del tetrarca pidiendo, y obteniendo, la cabeza del Bautista. Y yo comparándola con Lady Macbeth. Herodías está mucho mejor.

Y he aquí que el Bautista ha recuperado su cabeza (por eso dice que no es el de hace tres años), se la ha puesto sobre los hombros y se ha presentado en la corte de su hipotética contrincante a continuar con su prédica en contra de los vicios del Tetrarca Rajoy y su cortesana Herodías. Por eso ha proclamado su candidatura en loor de multitud en un simbólico Jordán, un estanque muy oportuno para completar la imagen.

En estos momentos, el PSOE se estremece entre el ardor y el frío, entre el entusiasmo y el abatimiento. Los sanchistas ya tienen lo que anhelaban: un candidato que ensombrece las tristes apariciones del primer espontáneo, Patxi López, a cuyo actos no van ni los suyos y que anda pidiendo paz por los medios sin que nadie le preste mayor ataención.

Las miradas convergen sobre Díaz, que se ha puesto nerviosa. Le ha salido la vena autoritaria, pues la tiene pronta, como el genio, y ha asegurado que ahora "no toca hablar de liderazgos" porque debe de pensar que es ella quien decide de lo que toca hablar en cada momento. Lo importante, dice, es el congreso porque en él se ganarán las elecciones. Le ocurre lo que a Rajoy, que no sabe ni de lo que habla: ¿o no ha sido la gestora, es decir ella, quien ha puesto la elección del SG antes del congreso, contra toda lógica y raciocinio?

Así de seguros estaban de que iban a ganar las primarias. No contaban con el regreso del Bautista.

Otro asunto es qué efecto tendrá este retorno en la política española y en la izquierda en concreto.

martes, 24 de enero de 2017

El derecho al pataleo

Alarmados están los gestores de lo revueltas que bajan las aguas después de que ellos reventaran el dique de pronto y sin avisar hace ya casi cuatro meses. No se lo esperaban. No estaban preparados. Y siguen sin estarlo. Jiménez, cada vez más ostentosamente contrito y compungido, pide "respeto" a los compañeros y no "insultos ni gritos". Nadie reconocería en él al agente que cumplió el designio de Díaz, cuando, al parecer, pidió la cabeza de Pedro Sánchez.

En realidad, los de la gestora tienen miedo de perder las primarias por goleada. La maniobra de diversión de Patxi López está en el alero. Todo va a decidirse el próximo sábado, con sendos mítines/encuentros o como se llamen de Sánchez por un lado y el repentino dueto Díaz/Rubalcaba por el otro. Será interesante ver qué valoraciones se hacen de uno y otro y qué criterios se usan.

Por lo demás las gentes de la gestora podrían mostrar un mínimo de sensibilidad democrática tratando de entender que eso que ellos consideran tumulto, gresca, insultos, falta de respeto, etc, otros lo llaman derecho al pataleo, un derecho de andar por casa, no reconocido en ninguna declaración pero muy socorrido en infinidad de ocasiones cuando la gente se siente acogotada por los que mandan, que no la dejan hablar, quejarse, protestar. Si no hay mejor forma de defenderse y hacerse escuchar, piensa la gente, se recurre al derecho al pataleo.

Porque, en estos cuatro meses, ¿cuántas veces ha hecho la gestora gesto alguno de reconocimiento de la agitación de las bases? ¿Cuántas veces ha entrado en diálogo con lo que las plataformas pedían? ¿Qué atención ha prestado a la reiterada petición de convocar congreso y primarias mucho antes de lo que lo ha hecho? ¿Qué sensibilidad ha mostrado hacia quienes votaron "no" en la investidura?

Su comportamiento ha sido arrogante, cerrado, excluyente y absolutamente despreciativo. Han creído que su excepcionalidad era patente de arbitrariedad y han actuado en consecuencia. Y siguen haciéndolo, no dejando a la gente otro derecho que el del pataleo. Solo que ahora han decidido que ese tampoco puede ejercerse.

viernes, 20 de enero de 2017

La línea general

Definitivamente, El País se constituye en el cuartel general de la reacción termidoriana dentro del PSOE, la encargada de liquidar todo intento de radicalismo republicano. El centro de elaboración doctrinal estratégica y táctica. El que determina la línea general. Apuntala su contundente portada, en la que aprovecha para largar una andanada doble a Podemos, con un editorial, Fuera maniqueísmos, exigiendo a los candidatos a la SG del PSOE que se alejen de "los enfrentamientos del pasado". Por tales no hay que entender la pugna entre caballeristas y prietistas, por ejemplo, sino el golpe de mano termidoriano de 1º de octubre (algo retrasado), hace tres meses. El consejo exigencia es absurdo porque este enfrentamiento surge precisamente de ese pasado reciente.

Parece que abundan los documentos preparatorios del congreso, pero lo urgente ahora, lo inmediato, es la preparación de las primarias, que se prometen pródigas en eventos ya que la militancia está muy movilizada. Las admoniciones de El País, compatibles con su apoyo sistemático a la obra de la junta gestora (tras una campaña feroz contra Sánchez que venía de antiguo) no pueden tomarse en serio. La rebelión de las bases del PSOE así lo prueba. 

Como se decía, la portada trae dos andanadas contra Podemos: el pellizco acusica de Madina y la imagen inferior, cargada de mala uva, composición de un conjunto en el que se respira la tensión.  A Madina le corresponde el poco gallardo honor de ser oposición de la oposición y apoyo del gobierno (al que dice tener poco menos que a sus órdenes) con el que tiene que pactar las migajas. Y como no se puede criticar al gobierno con el que se pacta, se critica a la oposición. Es decir, se hace el trabajo del gobierno sin estar en el gobierno. Quizá también debieran vender esto como un éxito.

A su vez, la imagen es un editorial gráfico. Pero al revés del otro, pues en vez de llamar a la unidad lo hace al enfrentamiento, al duelo. Forma parte de la "línea general" que descansa sobre tres pies: 1) moderación y reforma de la legislación del PP, pero no derogación; 2) freno al populismo; 3) solución de la "cuestión catalana" afirmando la intangibilidad de la nación española una. 

Lo que no sea la "línea general", será desviación.