domingo, 8 de octubre de 2017

El engañado Sánchez

En repetidas ocasiones se ha dicho en Palinuro que el independentismo catalán está triturando la izquierda española. Está desmigajándola y mostrando sus miserias morales. Iglesias, el rey de los platós, cuenta angustiadamente a quien quiere oírle (cada vez con menor audiencia) que la DUI traerá todo tipo de desgracias sobre Cataluña. Convertir tus miedos en consejos al prójimo es la imagen misma de la cobardía. Dice el prócer que antes de DUI alguna, antes de nada, hay que acabar con Rajoy, a quien culpa de todos los males. Es el razonamiento opuesto, pero igual de falso, que atribuye el independentismo catalán a la aviesa voluntad de Puigdemont y cuatro más. No es Puigdemont sino el conjunto de la sociedad catalana. Tampoco se trata de Rajoy, sino del Estado español. Y eso sin contar con que el de Podemos pide supeditar todo a la marcha de Rajoy, pero carece de posibilidades de echarlo. Solo el absurdo puede compensar por la cobardía.

El otro polo de la izquierda, el PSOE todavía está siendo más cómplice y de forma más estúpida con la perversa estrategia de la derecha de utilizar Cataluña para perpetuarse en el poder. Se lamenta Sánchez amargamente ante su Ejecutiva de que Rajoy lo engañó, lo ninguneó y le fue desleal. Francamente, es difícil tener la risa. ¡Rajoy engañando a alguien! Tiene contramérito que un Rajoy te engañe. Y, sin embargo, así ha sido. Afirma Sánchez que le engañó diciéndole que habría referéndum porque se habían cortado todas las posibilidades para que lo hubiera. Por ejemplo, de control de censo, papeletas y urnas y, sin embargo, el pasado domingo hubo esas tres cosas.

 Dos consideraciones frente a esto: a) ¿ignoraba Sánchez que Rajoy miente siempre, incluso cuando, como le sucede a menudo, no sabe ni de lo que habla? Si es así, se gana a pulso el engaño por inepto. b) ¿No tenía Sánchez conocimiento de primera mano sobre Cataluña para saber que lo que decía Rajoy no se cumpliría y que los indepes lo tenían todo organizado? Evidentemente no y esto es más grave. ¿Acaso no dijo hace un par de meses que iba a "patearse" Cataluña sin duda con ánimo de entender algo? Lo hizo, y ¿qué ha pasado? Que sigue sin saber nada. ¿Por qué? Porque, en vez de llevar a Virgilio de guía, como Dante en la Divina Comedia, lleva a Iceta que viene a ser como llevar un pingüino no ya por el porte, sino por el desconocimiento de la realidad sobre la que este asesora a su jefe. 

O sea, Sánchez tiene lo que se merece. Lo han engañado Rajoy e Iceta y está muy bien engañado por pánfilo. Pero eso no le exime de su responsabilidad moral ni hace admisible su ruin reacción cuando, engañado o sin engañar, salió en tuiter respaldando la brutalidad policial en Cataluña y sin un solo signo de empatía hacia las víctimas. Es decir, un bárbaro más, dispuesto a masacrar a la población desarmada y pacífica y que pasa por ser de izquierdas.

Supongo que la sensación de engaño de Sánchez manifiesta la rabia que siente por verse ridiculizado. No tengo gran esperanza de que también incluya algún tipo de sentimiento humano por el sufrimiento que engañadores y engañados han infligido al pueblo catalán. 

 Y total, para nada porque, aunque Rajoy amenace, el Rey cierre sus puñitos, Felipe González pida el 155, Aznar la cabra de la legión, Ibarra la brigada acorazada, Rosa Díez los jinetes del Apocalipsis y Alfonso Guerra la invasión por tierra, mar y aire, Cataluña será libre.

En la tensa espera

El revulsivo catalán está poniéndolo todo patas arriba. Para contrarrestar la deplorable imagen de la brutalidad policial del 1/10, que ha dado al conflicto notoriedad internacional, el Estado sacó al Rey a modo de busto parlante, cosa que no ha sucedido nunca en la España de la III Restauración. Amenazador y con cara de pocos amigos. La comparecencia de Juan Carlos I la aciaga noche del 23 de febrero de 1981 fue a instancia propia pues el gobierno en pleno estaba cautivo en el Parlamento. Esta es la primera vez que la Corona aparece en circunstancias excepcionales con la misión de ser portavoz de la política del gobierno y su partido.

Días después, rutilante entrevista de Rajoy en El País a incrementar la inseguridad y la incertidumbre so pretexto de hacer todo lo contrario. Es maravilloso que quien huye de los medios como de la peste- haya concedido una entrevista aunque sea al periódico a sus órdenes. Por lo demás, el mensaje es el mismo de siempre e igual de absurdo: ya no se atreve a decir que no habrá DUI, sabedor de que esa es la mayor garantía de que la habrá; pero sí asegura muy enfático que se ocupará de que no tenga consecuencias. Ignoro cómo va a conseguirlo. Si el Parlament proclama la DUI, las consecuencias salen fuera del alcance de Rajoy si, por ejemplo, a algún Estado le diera por reconocer a la República Catalana. El gobierno español tendría que aplicar una especie de doctrina Hallstein y, no siendo esto Alemania, es dudoso que dé frutos.

Asimismo, el presidente tranquiliza a sus conciudadanos afirmando que los contingentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil,  más conocidos como los de Piolín "¡a por ellos!" y destacados en Cataluña, ahí seguirán hasta que vuelva la normalidad. Trátase de una especie de petición de principio porque son las fuerzas de seguridad las que han traído la anormalidad a Cataluña, en donde los ciudadanos normalmente no andan abriéndose la cabeza unos a otros. Aunque desde la derecha se insista en que tal es la situación en las calles de Barcelona.

Y el dichoso diálogo. Toda España está empeñada en dialogar... una vez se ha visto que no hay modo de aniquilar el independentismo por la fuerza bruta. Diálogo pide Sánchez; diálogo Iceta; diálogo las manifestaciones de blanco; diálogo ("sin condiciones previas") Podemos; y, cómo no, diálogo pide y ofrece Rajoy, si bien con una condición previa que equivale a negarlo de raíz porque ha de ser "dentro de la ley". Como están las circunstancias, eso es decir "no" rotundo al diálogo porque, con esta ley, hay cosas sobre las que no se puede dialogar. Y, en vez de cambiar la ley, como aconseja el pacífico sentido común, se niega el diálogo.

Tampoco la petición dialogante es tan universal. Ayer también se manifestaron los jenízaros de la nación española, convocados por DENAES, con asistencia de la tropa franquista habitual, los ultras de Vox y los lunáticos de hazte oír. La prensa hizo un trabajo exquisito presentándola como una manifestación patriótica por la unidad de España, alejándola en lo posible del tufo nacionalcatólico y no consiguiéndolo. Estos rechazan indignados todo diálogo porque "con los golpistas no se dialoga". En el fondo es lo mismo que piensan Rajoy y su gobierno pero, como no pueden decirlo de modo tan elemental, emplean la ley como hoja de parra para ocultar sus vergüenzas.

Los de esta manifa probablemente se reenganchen en la de hoy domingo en Barcelona, convocada por la Societat Civil Catalana, surgida al amparo de C's, en la que hay fuerzas aun más derechistas y a la que se suman los unionistas más combativos, incluido el PSC, para dar visibilidad por fin a la "mayoría silenciosa". Como no están seguros los organizadores de reclutar suficiente mayoría en Cataluña, han fletado autobuses de otros puntos de España para hacer bulto, aunque ello sea un flaco servicio a la causa pues los ciudadanos catalanes aparentemente silenciados siguen sin salir. El bulto, sin embargo, es necesario  en unas calles que los indepes han pedido se vacíen a efectos de que esta mayoría silenciosa pueda discurrir tranquilamente, cosa muy de desear porque en las manifestaciones nacional-españolas suele haber mucha agresividad. Téngase además en cuenta que las fuerzas de seguridad no están para impedirla sino para combatir el peligroso pacifismo de los catalanes.  

Y todo este monumental desastre organizado para ocultar la incompetencia y la corrrupción del gobierno en todos los niveles. El monopolio mediático de Cataluña no puede ni debe oscurecer la necesaria rendición de cuentas que el gobierno de la Gürtel tiene pendiente con la ciudadanía por la corrupción. Como tampoco debe ocultar la necesidad de cambiar la política económica de un gobierno que lleva al país al suicidio colectivo, pues ha dejado desprotegida a la inmensa mayoría de la población: jóvenes, trabajadores, parados, dependientes, pensionistas. 

Es perfectamente comprensible que Cataluña quiera desvincularse de un Estado fallido y también muy comprensible que este no la deje. Aunque no es igualmente justificable. El argumento principal de los dialogantes es que el independentismo yerra porque confunde el gobierno con el Estado, dando por supuesto que, si el gobierno no es reformable, el Estado sí lo es. Pero eso no es cierto. Todos los gobiernos desde la transición, incluidos los socialistas, se han adaptado a un Estado irreformable. 


sábado, 7 de octubre de 2017

La DUI escondida

A estas alturas del notable thriller del referéndum que no iba a ser, toda la cháchara sobre la "centralidad política" de este o aquel, tal partido o tal otro, se ha concentrado en la figura de un hombre de actitud afable, andar desgarbado y flequillo. Todos, el gobierno, la oposición, los partidos, los políticos, los medios, están pendientes no ya de las palabras sino hasta de los gestos de Puigdemont.

No es para menos. Haber prometido hace 18 meses que se realizaría un referéndum, haberlo realizado en contra del Estado con todo su aparato represivo e impuesto sus resultados tiene su mérito. Tanto que nadie se atreve ahora a sostener que no habrá DUI sino que, al contrario, se da por hecha frente a un gobierno desarbolado que ha renunciado a defensa alguna de carácter político y no sirve para nada. Lo que sucede y los partidos nacionalistas españoles se niegan ver es que la fuerza del líder descansa en una organización, una coalición muy eficaz de JxS y la CUP que articula la dimensión política de la mayoría parlamentaria. Y es sobre esa base sobre la que Puigdemont probablemente proclame la DUI el próximo martes.

Justo esa conciencia tiene a las fuerzas políticas y sociales españolas desconcertadas, frenéticas, asustadas, todas desgañitándose en pro del diálogo, de la necesidad de entenderse, de hablar, hasta con los curas que, en España, siempre acaban apareciendo. Todos se han hecho compulsivamente dialogantes, aunque con matices, faltaría más: Podemos, PSOE, Coscubiela, Iceta, Garzón. El fallo de estas almas angélicas y equidistantes de hecho es que, como prueba de buena voluntad, el gobierno renuncie al 155 (algunos, más radicales, piden la retirada de la policía) y los indepes a la DUI. Ninguno de ellos, aparentemente, ha caído en la cuenta elemental de que si los indepes renuncian a la DUI,  la que ha obligado a la otra parte a pedir diálogo, lo más probable es que se quede sin diálogo y sin DUI.

Nos conocemos todos. Por eso C's no pierde el tiempo y, muy asustado por la DUI en el horizonte de 72 horas, exige a Rajoy que convoque elecciones anticipadas. La verdad, no parece muy sensato desde el punto de vista de los propios C's, dejar el país virtualmente sin gobierno en el momento en que en Cataluña se aprueba y pone en práctica la DUI. Pero a lo mejor es lo que quieren, nunca se sabe. 

Esa DUI que la prensa ignora angustiada si va a proclamarse o no. Una DUI escondida, como las urnas. Dada la habilidad y la experiencia que los indepes han demostrado con estas, lo más probable es que la DUI aparezca cuando y donde menos esperan quienes menos la quieren. Y no parece que quepa enviar a la fuerza pública rompiendo puertas y cabezas a impedirla.

viernes, 6 de octubre de 2017

El Estado fallido español

Comparto aquí el vídeo del Centre Català de Negocis sobre el funcionamiento irracional y corrupto de la economía española, gestionada por una oligarquía de ladrones e incompetentes que solo atienden a sus propios intereses y tienen el Estado esquilmado como si fuera su cortijo. El vídeo compara la ruina española con la prosperidad catalana, que podría ser mucho mayor si no estuviera parasitada por España.



Servidor interviene a partir del minuto 34. El vídeo sigue el magnífico libro de Albert Pont, Interès d'Estat. Fer capital a Madrid (2017) Barcelona: Viena edicions.

¿Cómo se gestó la revolución?

Sigo en la tarea de rastrear hacia atrás ese trabajo de clandestinidad organizada de miles de ciudadanos catalanes, muchos de Ómnium y la ANC, que hizo posible el extraordinario referéndum del 1 de octubre, cuya dimensión política y moral se acrecentó con la cruel, sanguinaria e inútil intervención de las fuerzas antidisturbios. Imágenes de una violencia extrema sobre personas y cosas que han dado la vuelta al mundo. Solo Rajoy, sus ministros y el Rey parecen no haberlas visto. Como no han visto que, a pesar de la brutalidad policial, el referéndum se celebró. Habiéndose realizado, la Generalitat lo considera vinculante y piensa materializarlo el próximo lunes, 9 de octubre. Tan dispuesto está el gobierno a impedirlo que ha enviado por delante a su vanguardia del Tribunal Constitucional a suspender un pleno del Parlament que aún no se ha convocado. Y no debiera ponerse tan nervioso. Al fin y al cabo, una DUI producto de un referéndum que no se ha producido carece de toda importancia.

El referéndum y sus consecuencias siguen siendo la comidilla de todos los mentideros, cenáculos, cabildeos y deliberaciones. Están en todas las teles (excepto en TVE en donde suelen pasar pogramas de sopas), radios, diarios, redes. Menos visible, como corresponde, ese otro trabajo previo de miles de voluntarios, creando una organización clandestina capaz de burlar los llamados "servicios de información del Estado" y tenerlo todo preparado para aparecer a las 07:00 del día 1 de octubre en los más de 2100 puntos de votación en toda Cataluña. 

La crónica de El Plural hace referencia a las organizaciones clandestinas durante el franquismo y seguro que muchos de los más viejos (comprendidos entre los 65 y los 80 años) que son el 30% de Ómnium, por ejemplo, revivieron tiempos mozos. Y también darían sabios consejos en cuestiones importantes en la lucha clandestina: nombres de guerra, citas de seguridad, puntos de vigilancia, uso de claves, etc. Ellos, en cambio, se habrán adiestrado en las posibilidades de las nuevas tecnologías, mensajes encriptados, uso de redes seguras, claves en tuiter, medios de geolocalización, etc. Vamos, un trabajo que tiene al autor casi flipando porque el secreto guardado entre miles de personas no se rompió nunca y, al final, la policía consiguió confiscar cuatro urnas de un total de 6.000 y eso cuando llegaban al colegio. Los recuerdos de diferentes resistencias se avivan. 

Algunas papeletas, diez millones, se imprimían al otro lado de la frontera, en una imprenta de la Catalunya Nord, en Elna, y entraban luego en vehículos privados por la carretera de Le Perthus. Como en La guerre est finie pero en proporciones industriales. A su vez, en esta parte de los países catalanes, la causa era la misma. Por eso, aportan un vídeo estupendo de cómo se imprimían las papeletas, se embalaban, se cargaban en coches particulares o furgonetas blancas, cruzaban la frontera con contraseñas, se distribuían por toda Cataluña, en casas también particulares, negocios, hasta iglesias y cómo se guardaban hasta el día D.
Merece la pena verlo.


Sin duda, una revolución centralizada, muy porosa y diseminada por toda la sociedad, interprofesional e intergeneracional que empezó en serio hacia 2010, el año de la famosa sentencia del TC, y se manifestó en los meses, semanas últimas antes del referéndum que ha sacado de quicio al gobierno español, cuya imagen ha quedado literalmente machacada a los ojos del mundo entero.

La CNN también ha emitido un reportaje sobre los preparativos el referéndum muy interesante pero cuyo enlace he extraviado y en el que hablan con voluntarios de la ANC con responsabilidades organizativas, preguntándoles cómo se distribuyeron las urnas y las papeletas. Las respuestas coinciden con las de otros casos: relaciones personales, captación de otros seguidores por redes de amistades, encuentros secretos. Un movimiento organizado que posibilitó un acto de desobediencia masivo de millones de personas que el Estado, empleándose a fondo, no ha conseguido evitar. Una revolución.

Un Estado que solo puede imponer su ley a porrazos no tiene cabida en la Europa democrática.

jueves, 5 de octubre de 2017

Som-hi, catalans!


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Magnífic video del meu amic Carlos de Urabá sobre el discurs de Jordi Cuixart (Ómnium) y Jordi Sánchez (ANC) diumenge, 1 de octobre, a la nit, desprès que els ciutadans y ciudadanes catalans votessin i votesssin mayoritariament "sí" a l'indèpendencia. En el mateixo lloc es convocava l'aturada y vaga general per al 3 d'octobre, amb un seguiment massiu.

Al final, votaron


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Un altre video de Carlos de Urabá sobre el dia de la votació a Catalunya. Com que els catalans no votarien, Rajoy?

Ja han votat.

Y tú, ¿vas a dimitir?

La conmoción del referéndum

El referéndum que no iba a realizarse se realizó. Dan fe todos los medios internacionales, los políticos, las cancillerías y la UE, cuyo Parlamento lo debate. Los dos equipos de observadores internacionales, si bien dejaron claro que, dadas las adversas circunstancias, el referéndum no reunió los requisitos internacionalmente admitidos, hicieron una labor meticulosa que los llevó a concluir la validez del procedimiento frente a la acción represiva de las fuerzas de seguridad en una operación de estilo militar. A pesar del hostigamiento previo (intervenciones, registros, confiscaciones, detenciones) y la brutalidad policial del domingo, se votó correctamente en el 98% de los colegios gracias a la disciplina y el civismo de la gente que, en ocasiones, tenía que esconder las urnas porque llegaba la policía a requisarlas. Requisas, por cierto, por la violencia (sin resistencia) y sin fundamentación legal alguna. Si de cultura cívica democrática se trata, la ciudadanía catalana es un ejemplo.

La clandestinidad. Pero a esto no se llegó de repente o por inspiración divina. "Esto" es organizar un referéndum para más de cinco millones de votantes, en miles de colegios electorales, con sus mesas, sus urnas, sus censos, sus papeletas, sus apoderados y presidentes. Y hacerlo en silencio, a ocultas, en secreto. Un trabajo de meses en la clandestinidad (pues todo lo relativo al referéndum estaba prohibido y muy perseguido) en el que participaron miles de personas en toda Cataluña, ciudadanos a quienes se instruyó en sus respectivas tareas y que colaboraron en la logística de la operación. Por ejemplo, ¿en dónde estaban aquellos miles de malditas urnas que toda la policía del Estado de uniforme y de paisano buscaba frenéticamente? En las casas de la gente, en los sitios más inverosímiles, en los huertos, en los árboles. Y, de pronto, aparecieron todas como por ensalmo a las 07:00 del día D. Contra eso no se puede luchar. No se puede registrar las casas de siete millones de personas. El fulgor del referéndum realizado, al estilo de la Kermesse heróica (los españoles no aprenden), podría obscurecer el mérito de ese otro trabajo callado, intenso, con activistas y voluntarios de la ANC y Ómnium, que forman redes para organización de todo tipo de actos. ¿Puedo llamarlo la resistencia de un pueblo?

Resistencia en la que cristaliza la conciencia de nación. El Estado lanzó sus fuerzas de represión, despedidas con vergonzosos gritos de "a por ellos" en otras partes de esa unida España contra una población pacífica en una jornada electoral. Previamente las había enfurecido de innoble modo, manteniéndolas en condiciones infrahumanas en los barcos atracados en el puerto. Parece que fue una operación de estilo militar orquestada de forma centralizada y cuidadosamente planificada.Y, si no estoy errado, comandada por Diego Pérez de los Cobos, quien no había podido acceder al mando de los mossos por negativa expresa de la Generalitat, un hombre de pasado azul tenebroso. En todo caso queda claro que todo el crédito moral y el respeto que perdió el gobierno con las brutalidad policial, lo ganó la Generalitat gracias al trabajo de la ciudadanía catalana.

El mundo de la negación. Queda un enclave de denodados guerreros del "no". Rajoy sigue diciendo impertérrito que "desconozco ese señor referéndum del que me habla". Sus acólitos o ministros niegan la celebración del reférendum. Ni sus periódicos les siguen. Hasta el fiel El País titula "Referéndum de independencia en Cataluña, últimas noticias en directo". Sí le sigue (o le precede) en el negacionismo el Rey. Mejor dicho, el Rey no niega el referéndum; simplemente lo ignora, como ignora la brutalidad policial, los cerca de novecientos heridos y los millones de ciudadanos que fueron a votar en contra de su regia voluntad. Lo ignora todo.

Sobre el alegato real, el post el discurso de la amenaza, el odio y el miedo. Aquí merece la pena subrayar que, entre las infinitas meteduras de pata del Monarca, no fue la menor dar pie a Puigdemont a contraprogramarlo 24 horas después en una comparecencia ensombrecía la del Rey por la forma y por el fondo. Frente a la crispación, el "no" rotundo, el menosprecio y la arrogancia, un talante afable, dialogante, de concordia y... de firmeza. Siempre abierto al diálogo, Puigdemont advierte de que el lunes dará cumplimiento al mandato del referéndum. Sí, el referéndum que no se iba a celebrar y va a dar a luz una DUI con toda probabilidad. Y no solo una DUI, sino una DUI republicana.

Nada de extrañar que Sáenz de Santamaría responda a Puigdemont con más crispación aun que el Rey, casi furiosa, afirmando que el catalán está fuera de la ley y de la realidad. Porque para ella, la ley, su ley, es la única realidad. Los demás somos una mezcla de delincuentes y lunáticos. Un ánimo adecuado para ser gobernante de nada. De todos modos, la rabia de la vicepresidenta tiene otro origen: comprobar que no es posible emplear medios militares de verdad para zanjar la cuestión al hispánico modo. Han mandado un par de buques nodriza o algo así para el catering de la guardia, pero no pueden enviar un portaaviones, mucho más lucido. Es más, como se le ocurra a Pérez de los Cobos montar otra operación estilo saco de Barcelona, nos interviene la UE directamente en aplicación del derecho de injerencia humanitaria.

Todos con el vencedor. La prueba más contundente del triunfo del referéndum es que, de pronto, el país ha amanecido en una aurora de diálogo. Todo el mundo quiere dialogar. Por supuesto, todos lo venían pidiendo de antes, aunque no se les oía. Iceta quiere dialogar, los empresarios quieren que haya diálogo y los curas, cómo no, se declaran prestos a organizar diálogos. El referéndum que según no sé qué tribunal, no surtirá efectos jurídicos, está moviendo las baldosas de todos los pactos posibles.

Podemos, nada partidario de perder cuota de pantalla, apadrina una propuesta de mesa de diálogo para encontrar alguna forma de mediación. Más prudente, imposible. Los contertulios a la mesa, las afinidades electorales, los del PNV y la minoría catalana con estatus de "observadora". El PSOE, con el morro fruncido porque Iglesias lo puentea hablando directamente con Rajoy y Puigdemont. Es verdad que ninguno de los dos le ha dado su apoyo, pero al intermediario le basta con que no lo echen con cajas destempladas. La iniciativa morada persigue dos fines: el primero hacer olvidar el ridículo de haber asistido como espectadores no participantes a un referéndum que ha sido un éxito. El segundo, y dado que mediación tendrá que haber, reservarse una parte de la dicha cuota de pantalla.

Vuelve el "no". No ha terminado Podemos de subir a las redes su proyecto de mesa de diálogo y ya tiene un "no" rotundo de Rajoy. ¿Por qué? Porque Rajoy es un hombre de principios y no puede sentarse a dialogar si previamente no se retira la DUI. Antes decía que no dialogaba mientras no se retirara la exigencia del referéndum. Obviamente esa exigencia se ha retirado puesto que, según él, el referéndum no ha existido. Y, sin embargo, sigue sin querer dialogar.

Este nuevo "no" tiene la ventaja de que ahorra a los independentistas la tarea de razonar por qué están también en contra. No es complicado: porque no van a renunciar a la DUI y no tienen confianza en mediación alguna organizada por españoles o bajo auspicios españoles. El conflicto se ha internacionalizado, una vez más, gracias a la fabulosa incompetencia de los gobernantes. En este foro comparece todo el mundo a opinar, desde el Parlamento Europeo hasta un ministerio holandés o una ONG o un comité de la ONU. Como dijo Puigdemot, se han ganado el derecho a ser tratados como un Estado independiente y por ello pide que la mediación sea internacional.

La mediación. E internacional habrá de ser. Y con capacidad para paralizar todos los procedimientos sancionadores españoles en la causa catalana. No hay otra salida. El Rey se ha desautorizado él solito al tomar claramente parte en el conflicto, subrayando una vez más el trato colonial que los Borbones han dado siempre a Cataluña. Lo divertido es que cualquier mediación internacional imaginable deberá comenzar con la celebración de un referéndum pactado de autodeterminación que clarifique cómo está la opinión y cuál es el mandato del electorado.

Predecir una victoria del "sí" es hoy mucho menos arriesgado que al comienzo del mandato de Rajoy, abrigo y amparo de independentistas. Pero ese "sí" trae un estrambote republicano que tortura los oídos reales. Cataluña se independiza como República. Y, a continuación, ¿qué hace la izquierda española? ¿Plantea un referéndum Monarquía-República en rump Spain? ¿Y si las próximas elecciones las gana el PP? Cosa nada extraña pues es probable que la bandera ultrajada tape la basura de la corrupción. Suele pasar.

Menos mal que "lo" de Cataluña era un soufflé que see desinflaría por sí solo. Dice Pérez Royo que el conflicto con Catalunya ya no tiene una solución jurídica ordenada. El punto debe de estar en lo de "ordenada" porque en esta vida todo tiene solución jurídica. Basta con que haya voluntad política que proponga un criterio de equidad.


(Mil disculpas por la extensión pero es que tengo este asunto catalán por una revolución. Su éxito radica en que, siendo nueva y no ajustándose a los criterios al uso en la calificación de estos fenómenos, nadie está preparado para hacer frente a sus movimientos. Y menos que nadie el Estado contra el que se produce esa revolución. Por supuesto, puede fracasar. Muchas revoluciones lo han hecho. Pero el eventual fracaso, que ya se vería, no resta un ápice a la fascinación de presenciar y compartir un fenómeno que tiene desconcertado al Estado español y despierta al mismo tiempo un gran interés y mucha simpatía en el extranjero. Un pueblo digno. Una nación en marcha que quiere emerger como República. Es extraño que casi nadie repare en que, en realidad, son dos revoluciones en una.)

miércoles, 4 de octubre de 2017

Entrevista a Palinuro en De Tijd, de Holanda


Con motivo de los actos de barbarie de la Policía Nacional y la fuerza militar especial de Guardia Civil (*) contra la población catalana, el periódico holandés conservador De Tijd me ha hecho una entrevista que publica hoy con el título: "La UE debe intervenir en contra de la tiranía de Madrid". Incluyo a continuación el texto en castellano por si acaso algún despistado no entiende el neerlandés.

1. El gobierno de Rajoy ha llamado la actuación policial de ayer en Catalunya "ejemplar y proporcional", y el jefe de la oposición Pedro Sánchez echa la principal culpa de los 893 heridos a la Generalitat.  Que opina?

Opino que los dos mienten. La actuación policial fue desproporcionada y trataba de sembrar el caos y el terror. Otra prueba de ello es que sigue. La mentira de Sánchez es aun más repugnante porque echa la culpa a las víctimas.


2. Ninguno de los 4 grandes diarios de Madrid ponen fotos de la violencia policial en portada, como sí han hecho la prensa catalana y buena parte de la prensa mundial. A qué se debe esta aparente falta de sensibilidad de los medios españoles?

Censura y complicidad con la política opresora de Madrid hacia Cataluña. Eso sin mencionar que la prensa de Madrid no es prensa, sino panfletos y pasquines a las órdenes del gobierno de la derecha.


3. Según la Comisión Europea la cuestión catalana es un asunto interno, incluso después de los hechos de ayer. ¿Qué le parece?

Que también es mentira. Cuando un gobierno viola los derechos fundamentales de la ciudadanía, eso ya no es un "asunto interno" de un Estado. No se puede dejar a la población indefensa en manos de un gobierno tiránico. Así se sabe desde hace años en el derecho internacional, que reconoce la necesidad de injerencia exterior en protección de la ciudadanía frente a la tiranía de su gobierno.

4. Qué valor le otorga al referendum del 1-O? Con una participación del 42,6%, ¿es una base válida para declarar la independencia, según ha anunciado Puigdemont?
Un valor superior al normal porque se ha hecho en condiciones de suma hostilidad con un Estado tratando de boicotearlo. El 42,6% de participación es suficiente para la DUI. Si alguien quería algo más, que lo hubiera negociado antes,

5. Si se declara la independencia en unos días, cómo cree que actuará el gobierno de Rajoy?
Negando su validez, siguiendo con el estado de excepción no declarado que tiene y, si puede, encarcelando a Puigdemont y al govern.

6. Ve posible la separación entre Catalunya y España en el futuro (próximo o lejano)?
Sí. Y no solo posible, sino conveniente para ambas partes.

7. ¿Por qué la separación conviene a ambas partes?
A la parte catalana porque es lo que quiere para gobernarse a sí misma, administrar sus propios recursos y prosperar. A la parte española porque la separación será una catarsis y suscitará una crisis en la que quizá pueda establecerse un régimen republicano, laico y de justicia social que nunca ha tenido salvo los 5 años de la II República.
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(*) Hay quien, como José Ignacio Torreblanca, jefe de opinión de El País, sostiene que la Guardia Civil no es un cuerpo militar. El fin evidente de esta patraña es embellecer la ocupación y represión de Cataluña por este gobierno franquista, justificarla y engañar a la opinión pública internacional, escamoteando la naturaleza de esta fuerza. La propia Guardia Civil, en su página web se define como un cuerpo de seguridad pública de naturaleza militar y ámbito nacional que forma parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. (...)  Depende del ministerio del interior en cuanto a servicios, retribuciones, destinos y medios y del ministerio de defensa en cuanto ascensos y misiones de carácter militar. La mixtificación es la misma que empleó Franco en los años 40 del siglo pasado para combatir a los guerilleros republicanos sin emplear directamente el ejército pues ello hubiera posibilitado que algún tercer Estado reconociera a aquellos estatus de beligerante y les prestara apoyo. Lo mismo que hoy día y con el mismo fin: reprimir por la fuerza una población pacífica sosteniendo que no se hace con medios militares.

El discurso de la amenaza, el odio y el miedo

Este post es consecutivo al de los progresos del Rey. Allí se concluía que, al estar el Rey por encima de la Ley y ser la Ley (según él mismo) la base de la democracia, el Rey está por encima de la democracia. Y así, sobrevolando por encima de la Ley y de la democracia, las tutela a ambas, las lleva por los rectos designios y les recuerda su obligación de imponer el orden constitucional allí en donde esté siendo quebrantado.

Y ¿cómo se impone el orden constitucional allí en donde, etc.? Mediante la aplicación de la violencia legítima del Estado, como solicitaban hace poco un par de cientos de intelectuales. Cosa de los cuerpos de seguridad del Estado, cuya reciente actuación en Cataluña ha sido de global consternación. No haya cuidado: por detrás de estos cuerpos armados (¡y cómo!) están las fuerzas armadas ellas mismas, de las que es capitán general el Rey, el que está por encima de la Ley y la democracia.

Las derechas, incluida la derecha socialista andaluza, han aplaudido a rabiar el corto alegato real. Susana Díaz declara su pleno respaldo al Monarca, no como a su SG, que es un tarambaina. Rosa Díez, en pleno éxtasis monárquico. Las izquierdas andan algo inquietas. Los socialistas comprueban que el Monarca ni ha mencionado su elixir mágico, la loción del Dr. Diálogo y Podemos afirma, con la acostumbrada originalidad, que "no en nuestro nombre". El "no" es conjetural. En general, desconsuelo. Solo de Cataluña vienen voces más ajustadas a la realidad: no solo no se habla de diálogo, sino que no se menciona la violencia en Cataluña, ni siquiera un buen deseo para los 844 heridos. El discurso es una recriminación reiterada a las autoridades de la Generalitat dentro del marco interpretativo del gobierno, con las amenazas implícitas de rigor. Y ningún tipo de propuesta de nada. Es un discurso de parte. De parte beligerante. De partido.

En el contexto de excepcionalidad el alegato recuerda la comparecencia de su padre a raíz del golpe de Estado de 1981. Quienes califican la hoja de ruta de los indepes de "golpe de Estado" considerarán que la declaración del Rey está a la altura del momento. Es verdad que ha comparecido vestido de civil, pero a tono con un "golpe de Estado" civil. Además del fondo del asunto, de su meollo, todo el lenguaje no verbal traduce crispación. Esos puños cerrados, los rictus frecuentes, la torva mirada. No es él, sino su antepasado, Felipe V ante estos protervos catalanes, que no se someten a la dominación de Castilla. Sin duda, muchos seguidores del régimen actual se fueron a la cama tranquilizados por el claro pronunciamiento del Rey en pro de lo que hiciere falta para "pacificar" esta díscola parte de sus dominios.

Es lógico. Le va mucho en ello. La Corona misma, pues el independentismo catalán es republicano. Una extraña afección muy contagiosa. De Cataluña pasaría a España, segurísimo. ¿O no? En todo caso, sin problema. No se llegará hasta aquí porque no habrá República Catalana, ni independencia, ni gaitas. Habrá la Ley y el orden constitucional vigente.

Volvemos a la pregunta anterior: y eso ¿cómo se logra? Interviniendo la autonomía, inhabilitando a sus dirigentes y habilitándoles las cárceles, aplicando la legislación excepcional que sea preciso. Se dice que así estuvo muchos años el País Vasco sin que sucediera nada. Pero el grado de movilización de las dos sociedades es incomparable, así como el prestigio y la legitimidad del independentismo en cada caso. Además, el País Vasco representa el 5% el PIB español y Cataluña más del 20%. Las consecuencias para la estabilidad económica y financiera de España de un estado de excepción prolongado en Cataluña serán necesariamente graves y moverán los intereses económicos y financieros europeos a intervenir imponiendo alguna forma de mediación. España no tiene una posición exterior que le permita resistir a las presiones de los poderosos y tendrá que aceptar una mediación y negociación del tipo que sea.

El problema es que cualquier mediación o negociación comenzará por plantear un referéndum pactado. Y esto no parece que puedan gestionarlo las fuerzas políticas parlamentarias actuales, excepto Podemos, que ha venido pidiéndolo siempre. Serán, pues, necesarias elecciones anticipadas (quizá solo en España, sin Cataluña) para abordar esa negociación. Y en esas elecciones puede haber una sorpresa si las izquierdas forman una alianza republicana y las ganan.

El Rey sabe que lo tiene crudo. Y se le nota.

Los progresos del Rey

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Hace unos dos años, en el verano de 2015, Felipe VI coincidió en un acto protocolario con el presidente de la Generalitat, Artur Mas, y aprovechó la ocasión para soltarle un sermón sobre la democracia y el Estado de derecho. Andaba el monarca mosca con la pertinaz tendencia de los antaño mansos nacionalistas burgueses a pasarse al independentismo. Precisamente el tal Mas había realizado el año anterior, el 9 de noviembre, una consulta, especie de proto-referéndum sobre cuya naturaleza jurídica discutirán las generaciones venideras pero cuya eficacia política fue impactante. Asi que, aquí te pillo, aquí te mato, el Rey colocó una teórica al señor Mas sobre el valor fundante de la democracia que es la Ley. La ley, igual para todos y por encima de la cual no puede haber nadie. Excepto él. En consecuencia, también está por encima de la democracia. 

Animado por la arenga real, Palinuro escribió un post titulado Carta abierta a Felipe VI, que tuvo buena acogida. Luego la convirtió en vídeo con el mismo título y la colgó en Youtube. Es la que se reproduce aquí. Recuérdese, han pasado más de dos años y Felipe VI ha comparecido de modo extraordinario y ha soltado el mismo discurso, aunque con un tono y un contenido mucho más duros, hoscos, amenazadores. Sobre eso, sobre el breve y crispado dicurso de hoy, otro post.

martes, 3 de octubre de 2017

Por un puñado de votos

El partido que algún juez considera una presunta asociación para delinquir y su jefe, sospechoso de haber cobrado sobresueldos en B, lanzaron el domingo a la fuerza pública, sin control ni protocolo algunos, a machacar a la ciudadanía catalana. Unas imágenes de violencia y crueldad insólitas inundan las redes y están en todos los medios del mundo. Porras, pistolas, escopetas, contra urnas y papeletas. La agresión brutal a miles, decenas de miles de ciudadanos que querían votar... y, pese a todo, votaron con un comportamiento cívico ejemplar.

¿O no votaron? El gobierno recurre al arma que ya empleó cuando el atentado del 11M: la mentira. Dice Rajoy, dice Santamaría y sus ministros, dicen los medios, que no hubo referéndum. Contra toda evidencia en contrario. Como cuando dijeron que el atentado de Atocha fue obra de ETA, siendo Rajoy uno de quienes propalaron tamaño embuste. No hubo referéndum. Los ciudadanos no votaron. No había urnas, ni papeletas, ni ciudadanos.

Pero la realidad pasa por encima como una apisonadora: referéndum es para la opinión internacional, referéndum para las redes sociales, referéndum para Cataluña y, sobre todo, para la Generalitat, que actuará en consecuencia, cumpliendo el mandato que de él se deriva con un 90% de votos favorables, de declarar la independencia. 

Negar la realidad tiene consecuencias. Quizá sirva en este caso para ganar elecciones en España, pero no ayuda un ápice a arreglar la situación en Cataluña. Al contrario. El voto que se gana en España entrando a saco en Cataluña exige más saco, la supresión de la autonomía, la intervención del Ejército. Es de suponer que, antes de llegar a aquí, la UE habrá intervenido.

Es inevitable. El gobierno no sabe qué hacer para impedir que el referéndum cuya existencia niega tenga efectos todavía más negativos. Y la oposición tampoco. La brutalidad policial del domingo provocará reacciones internacionales más intensas forzando al gobierno a una solución negociada para presidir la cual podría valer cualquier español excepto Rajoy. 

La oposición, especialmente el PSOE, ha respaldado la acción del gobierno y se ha hecho corresponsable de una barbarie que ha levantado la indignación mundial. Y ahora no sabe cómo salir de la charca salvo implorando unas conversaciones y unos diálogos que incluyan a Podemos y, es de suponer, los indepes, y que nunca se darán porque el interés de Rajoy es ganar elecciones prometiendo recuperar Cataluña a base de someterla. 

Lo malo para esa misma oposición es que, aunque los diálogos propuestos pudieran darse, llegarán tarde. Una vez declarada la DUI, Cataluña ya no está interesada en solución negociada alguna, sino en su reconocimiento como Estado independiente. Lo único que podría hacer vacilar este propósito sería una propuesta de sustituir la DUI inmediata por un referéndum pactado con el Estado a fecha fija. Y aun esto suscitará serias disensiones dentro del campo independentista pues habrá quienes digan que la DUI ya procede de un referéndum y no hace falta otro.

Por lo demás, hoy hay convocado un paro general en Cataluña que será una prueba más de la masiva, cívica, pacífica y firme voluntad de la sociedad catalana de gobernarse a sí misma. El gobierno puede continuar en su ridícula línea de embuste, sosteniendo que tampoco ha habido paro general. Mañana tendrá que decir que tampoco se ha dado una DUI.

Es materialmente imposible imaginar combinación alguna de políticos españoles capaces de entender la situación.

lunes, 2 de octubre de 2017

Dos mundos

El Titanic ha chocado con el iceberg de Cataluña y está hundiéndose en un mar de aguas sangrientas.  Han sido tres horas de cargas salvajes con 844 heridos, dos en estado crítico, y cuantiosos daños materiales y espirituales, pues han acabado cortando el último y tenue lazo entre España y Cataluña.

No era un transatlántico, sino un "tigre de papel", un remedo de Estado que expone sus vergüenzas a vista de todos. La primera y más grave, la incapacidad para imponer su autoridad en una parte importante de su territorio si no es recurriendo a la violencia, por muy legítima que se quiera considerar. Su fracaso al querer impedir un referéndum declarado ilegal.

En una comparecencia vergonzosa y sin preguntas, Rajoy declara que el referéndum no se ha celebrado. Es el único en creerlo. Se le añade su fiel infantería de El País, que no se atreve a negar la evidencia como su jefe y suaviza la forma hablando de descabezar el referéndum ilegalpero reconociendo que centenares de colegios electorales abrieron en toda Cataluña en un acto de desafío al Gobierno. Completamos la información: centenares, no; miles. Abrió el 95% de las dos mil y pico mesas.

Es decir, el referéndum se celebró. Y así lo han entendido todos los medios internacionales y nacionales, siempre prestos a ver el mundo con los ojos del gobierno. Y, sobre todo, por celebrado -y como un éxito- lo da el govern de la Generalitat.

Se forjan así dos puntos de vista que presentan dos mundos distintos y antagónicos, aunque sabemos que solo uno pueda ser verdad, quizá una mezcla de ambos. En el mundo de Rajoy no ha habido referéndum catalán porque la fuerza pública, a la que respalda, lo ha impedido. Ni una mención a los costes y menos algo de compasión por las 844 víctimas. En el mundo de la Generalitat el referéndum se ha dado, es vinculante y de él se seguirá en 48 horas una declaración unilateral de independencia.

Los dos mundos evolucionan por separado para volver a chocar. Aunque no haya habido referéndum, Rajoy convoca a todas las fuerzas parlamentarias a debatir específicamente sobre Cataluña. Pero la invitación ya ha fracasado pues, al declararse la DUI, la minoría catalana abandonará el Congreso de los diputados. Tendrá gracia ver un congreso sin catalanes reflexionando sobre los catalanes sin congreso.

El gobierno, el Parlamento por mayoría aplastante, no reconocerá la DUI, pero eso no será obstáculo para que la Generalitat la ponga en práctica. El único modo de impedirlo será encarcelando al presidente y quizá al govern en pleno. A cualquiera se le alcanza, sin embargo, que esa no es una situación sostenible. Lo que supone que se mantiene el enfrentamiento entre el mundo sin referéndum (que ofrece diálogo "dentro de la ley" a unos interlocutores ausentes) y el mundo con referéndum según el cual Cataluña actúa como Estado independiente.

El conflicto institucional se agudizará, demostrando así que la salvaje represión del domingo, además de cruel, ha sido inútil. Ninguna medida tendrá visos de eficacia si no empieza por buscar al único responsable de este desastre, esto es, el señor Rajoy con su recogida de firmas contra el Estatuto de 2006 por pura codicia de poder. Por eso es el mismo Rajoy de los sobresueldos el que en la comparecencia citada sostiene que los únicos culpables de los atropellos son los que los han provocado. Y no él, que es el solo responsable de que el independentismo haya pasado en diez años del 20% a más del 55% de apoyo. Únicamente la dimisión de Rajoy puede entreabrir una lejana posibilidad de acuerdo. Pero Rajoy no dimitirá y seguirá haciendo lo que ha hecho hasta ahora, un estado de excepción sin declarar.

En este mundo (sin referéndum) se niega la realidad y, por tanto, carece de futuro. En el otro (con referéndum) también se niega la realidad y carece asimismo de futuro. La hipotética moción de censura de PSOE y Podemos ya no es posible porque, al irse los diputados indepes, no obtendría la mayoría absoluta. Los dos mundos españoles siguen evolucionando de forma errática en conflicto con el naciente Estado catalán, la República catalana, que ha irrumpido en la historia con mucha fuerza a raíz del referéndum del 1-0.

domingo, 1 de octubre de 2017

Recado a la izquierda española

No os preocupéis, vuestros sueldos, primas, canonjías, cargos y enchufes no peligran. Al contrario, es posible que, si seguís atacando el independentismo catalán y jugando sucio a favor del gobierno al que ambos apoyáis, os suban la paga.

Rajoy, el hombre que os debe el puesto (primero a Podemos y luego a Sánchez) será agradecido si os arrodilláis y humilláis algo más. Hasta es posible que también llame a Iglesias a los contubernios de La Moncloa, como hace con Sánchez y el petit Rivera para apalabrar sucesivas medidas anticatalanas.

Seguramente os darán más lugares en las tertulias, los medios controlados, los periódicos de la banca o de vuestros partidos pues sois gentes de fiar, que saben quién manda en España. Y contra quién hay que tirar por los medios que sean, las mentiras, la demagogia, la hipocresía. Tenéis un futuro como criados cantores de la derecha.

Conviene, no obstante, que profundicéis algo más en vuestra iniquidades contra un pueblo digno, único en España que ha plantado cara a la dictadura del PP y sus ayudantes de la izquierda. Conviene que Sánchez siga siendo equidistante entre los animales que apalean a la gente (más de 450 heridos) y los apaleados. Conviene que Podemos siga falseando el carácter del independentismo catalán, atribuyéndolo a la corrupción de la burguesía de Pujol y el 3%. Eso os dará réditos en el cariño de la derecha franquista con la que aspiráis a codearos.

De tal modo se entenderá mejor la repugnante pelea de carroñeros en que estáis ambos, echándoos el uno al otro la culpa de la sangre vertida por la brutalidad policial. Sobre todo porque lo hacéis por rebañaros votos mutuamente. Iglesias culpa al PSOE de la bestialidad de la policía y el PSOE culpa a Podemos de lo mismo. Basta ver los tuits de Jordi Sevilla, un anténtico truhán. De este modo, además, no culpáis al PP y cumplís con vuestra labor lacayuna de la derecha mientras sentáis plaza de hipercríticos.

Podéis abandonar transitoriamente vuestras melopeas sobre la legalidad de referéndum, no vaya a creerse que, para combatir la ilegalidad, proponéis que se le abra la cabeza a la gente en las colas de las mesas electorales. Olvidáos de la ilegalidad una temporada para que parezca que todas las fechorías del PP son legales y nadie se acuerde de que sus militantes esperan numerosos procesos penales por ladrones.

Esconded vuestro acuerdo de principio con el PP en cuanto a la estrategia que se iba a emplear para impedir el referéndum ilegal: concentrar toda la violencia y la brutalidad en las dos primeras horas de la mañana para romper la moral del movimiento y descabezarlo yendo directamente por Puigdemont y Junqueras. Fingid que no sabíais que la orden era detener a Puigdemont a base de arrasar su colegio electoral como si fuera una vivienda palestina.

Haced oídos sordos, fingid que ignoráis que la bestialidad del gobierno y vuestro cobarde y cómplice silencio han sido derrotados por la votación. Toda la barbarie descargada por los antidisturbios (a quienes un sistema democrático pedirá cumplidas cuentas) los 465 heridos, los destrozos de todo tipo, la imagen de barbarie de esta derecha franquista solo han servido para cerrar el 4% de los colegios. El 96% ha seguido funcionando a pesar de todos los boicoteos del gobierno. La masacre policial ha valido para que la cantidad de votantes se haya incrementado exponencialmente. Al final de la jornada se verá que el "sí" ha ganado por un amplio margen con una participación muy elevada. Y habría ganado por más si pudieran contabilizarse los votos que la policía ha secuestrado y ha manchado de sangre.

Sí, el referéndum, a pesar de todo, ha ganado y vosotros, PSOE y Podemos pertenecéis ya a la historia del lamentable ridículo de este Estado fallido, que solo funciona a base de corrupción y tiranía. Como zombies os reuniréis mañana en el Parlamento en el que ya no debiérais estar a decir lacayunamente que no reconocéis los resultados del referéndum. Eso ya lo anunció hace unas fechas el comunista Garzón siempre complaciente con el poder. Pero el referéndum está ganado por la gente, la libertad, la independencia en contra de vuestra sacra unión en defensa de la nación de Franco.

Hoy se ha cortado el último lazo sentimental que pudiera haber entre España y Cataluña. 

Adiós, España.

La reacción del Estado

En nuestro colegio electoral, a las 09:30 hay normalidad. La gente hace cola, vota si problemas y luego se acerca a tomar un café y un bollo en las provistas mesas situadas en el centro de la calle. Pero las imágenes que llegan por TWT de otros lugares cuentan una historia muy distinta. Cargas de los antidisturbios, maltrato a la gente, secuestro de urnas. Cargas también de la Guardia Civil en otros sitios. Al no entender qué sea el censo universal, han asaltado el centro en donde debería votar Puigdemont rompiendo puertas y ventanas sin conseguir nada.. Las fotos de policías quitando urnas están ya dando la vuelta al mundo y contribuyendo al universal y definitivo desprestigio de la marca España. No sabemos hasta dónde quieren llegar con la represión. Están deteniendo gente y provocando escenas que dejarán un reguero de frustración y odio. Tanto si obstaculizan el referéndum por la fuerza bruta como si no, el abismo sentimental entre España y Cataluña será insalvable. Que estos robocops, a la orden del gobierno más corrupto y mafioso de la historia de España, apaleen impunemente ciudadanos pacíficos, es algo que no admite disculpa

España se ha hundido del todo a ojos del mundo. El gobierno ha revalidado su condición de partida de la porra y la oposición la suya, muy triste, de correveidile de los franquistas. 

No hay salida. Si el referéndum triunfa, Cataluña se hará independiente. Si fracasa, la distancia con España será ya insalvable.

Un tipo sin categoría mental y moral como el de los Sobresueldos ha destruido el país al extremo de que solo puede gobernarlo a palos. La oposición le ha facilitado este triste trabajo. Todos debieran dimitir por incompetentes.

Volveremos sobre el asunto en otro momento.

Seguimos

A partir de las cinco de la mañana ha empezado a llegar más gente, como puede verse. Ya debemos ser más de cien y sigue viniendo personal. Sobre las seis y media, cierta alarma. Pasan dos coches de los mossos camino de Sant Cebrià. Uno da media vuelta y, al ver la gente aquí, da otra media vuelta. Se supone que llegarán en algún momento. Por lo que puede leerse en TWT de otros colegios, el protocolo es más o menos el mismo: llegan, piden un nombre de un responsable, lo identifican y se marchan sosteniendo que no se puede hacer nada porque hay mucha gente concentrada. La victoria está en la gente.Sobre las siete y algo, vuelven a pasar, pero no pueden entrar porque hay un tapón en la puerta. La gente. Nos avisan de que van a poner una barrera metálica por "nuestra seguridad" y vuelven a irse. Ni un policía nacional; ni un guardia civil.

Sobre las siete viene una pareja de mossos. Todos en la puerta. No pueden entrar. El alcalde está al frente del personal. Los mossos comunican que se quedarán de plantón para garantizar el orden y se retiran a un lugar poco visible. Retornamos a nuestros lugares, a seguir esperando. Cada vez parece más cierto que se votará.

A las siete y media nos dicen que van a constituirse las mesas y que debemos desalojar. Todos a la calle. 

Ha seguido llegando gente. Poco después de las ocho sale el presidente provisional de la mesa y da las instrucciones. Los miembros de la mesa serán los primeros que voten. Las urnas y las papeletas -que siempre estuvieron en el polideportivo- se materializan y el presidente nos da la clave de la situación: el censo es universal. Por eso, daba igual lo que la Guardia Civil hubiera encontrado en sus frenéticos escorcolls (lo pongo en catalán porque me parece una palabra más bonita que "registros", casi onomatopéyica) por cuanto el censo está en la nube. Por eso todos pueden votar en donde quieran, hasta en las bocas de riego público con tal de tener acceso a internet. Nosotros, no, por no estar empadronados. Y no hacen falta sobres. En el fondo casi ni harían falta papeletas. Con el DNI bastaría al haber registrado el voto telemáticamente. Pero conviene atender a todas las aficiones,

A las 09:00 se abren de nuevo las puertas del polideportivo y la gente empieza a votar en el referéndum que según el Sobresueldos, no iba a celebrarse.

De momento, vamos ganando.

La noche más larga

Estamos en el polideportivo de La Palma de Cervelló, una pequeña localidad cercana a Barcelona. Podríamos estar en cualquier otro lugar de Cataluña o de la misma Barcelona. Los colegios, las escuelas, los centros culturales, la mayoría de los designados para mesas electorales están ocupados por la gente, la ciudadanía catalana para evitar que los cierre y los precinte la policía. Sabemos que en cualquier parte tendríamos amigos, pero hemos venido aquí porque lo tenemos cerca. En esta noche reemerge la fraternidad de la lucha, pues todos compartimos una convicción: es un momento decisivo para el país y también en nuestras vidas. El referéndum depende de nuestra capacidad para mantenerlo frente al aparato represivo del Estado.

La llegada al Cervelló ha aliviado algo la irritación que me produjo esta mañana  una tertulia que compartí en RAC 1 con Suso de Toro, Jesús Maraña y Jesús Cintora, uno que va de izquierda a lo Podemos (o sea, presunta y no real) llamando al referéndum "movilización", según consigna de los Morados. Sostiene que la situación es muy, muy, muuuuy compleja, que requiere soluciones muuuuuy matizadas, que son precisas soluciones muuuuy "políticas" en las que estemos todos, que debemos dialogar, que el gobierno del PP es corrupto pero qué vamos a decir del famoso 3%. O sea todo el argumentario del nacionalismo español de izquierda, idéntico al de derecha. Aunque estas falacias suelen caerme mal, las hubiera aguantado de no ser porque vino atacando y acusando al programa de falta de imparcialidad y de ausencia de otras sensibilidades. Esperé a ver si el presentador protestaba por la falta de respeeto a su profesionalidad y, como no lo hizo, lo hice yo y aprovecho la tribuna de Palinuro para dejarlo en claro: que venga un tipo de Madrid, con acceso prácticamente irrestricto a unos medios que son un oligopolio de enchufismo, manipulación y caciquismo, en donde no solo no hay imparcialidad, sino que hay listas negras y censura total a atacar a los medios catalanes, mucho más plurales que los de Madrid, empezando por los del propio Cintora, no hay por donde cogerlo. 

Y ahora sigo con la "falta de sensibilidad" de un polideportivo en el Cervelló en donde a las 03:00 de la madrugada se están defendiendo los derechos cívicos y políticos de todos frente al ataque de los neofranquistas y sus cómplices de la "izquierda". Una sala de fútbol, baloncesto, balonvolea y otros deportes, ocupada por los padres y madres de los colegios cercanos, algunos con sus hijos, vecinos del lugar y algún afuereño como Palinuro y un su amigo periodista colombiano, guerrero de muchas batallas, que vino a hacerme una entrevista y decidió quedarse con nosotros para mantener abierto el centro hasta la hora de empezar a votar. Tenemos conciencia de retén de guardia. Somos unas cincuenta personas que aguantamos los nervios y la espera como podemos. Unas juegan al balón, otras tocan la guitarra, otras forman corros. Hay un par de mesas con víveres, zumos, galletas, bizcochos, etc., que han traído de sus casas. Algunos duermen en sacos y sobre colchonetas. Otros no pueden por el nerviosismo. Parece que la Policía Nacional y la Guardia Civil empezaron a salir de los barcos Piolín entre las diez y las doce de la noche en sus negros vehículos, bien armados y probablemente enfurecidos por los diez días que llevan en cuarentena. Son entre 6.000 y 10.000. Los esperamos en cualquier momento. Traen orden de presentarse en los centros de votación a requisar urnas antes de las seis de la madrugada. Son las tres. Sobre las cinco esperamos más gente. Se trata de parar la agresión de modo pacífico, no violento. No dejarles que secuestren las urnas. Si es posible, no dejarlos entrar.

La mayoría de la gente es joven y algunos de la CUP. Varios me han dicho que, si mañana se vota, será la primera vez que lo hagan en su vida. Les digo que deben hacerlo para evitar que sea la última. Otros tienen más edad y suelen ser de la ANC o de ERC. También hay ancianos que aportan recuerdos y experiencias. Somos la gente, defendiendo nuestro derecho a votar. Todas las profesiones y andaduras de la vida. Compartimos una experiencia que no hemos buscado, que se nos ha impuesto por la arbitrariedad de un gobierno corrupto y una oposición cómplice, incapaces ambos de encontrar alguna solución que evitara esta vergüenza de que seamos la ciudadanía quien tengamos que luchar por nuestros derechos y nuestra vida ya que nuestros representantes en el gobierno y en el Parlamento españoles no sirven para nada, aparte de cobrar sus jugosos emolumentos.

Todo son conjeturas. Nada es seguro. No sabemos qué pasará dentro de unas horas. Tenemos el nerviosismo y el orgullo de estar desobedeciendo a un orden tan injusto que, bien a la vista está, es un desorden, un desorden de robo, saqueo, latrocinio, engaño, injusticia, abuso, impuestos por una asociación para delinquir y tolerada, si no animada, por una oposición que ha entrado en el juego, sea PSOE, sea el bluff de Podemos. Los dos esperan su turno para beneficiarse de un poder que solo les sirve a ellos, pero es inútil para la ciudadanía, cuando no contrario a sus intereses. 

Lo dicho, no sabemos qué pasará dentro de unas horas. Pero algo es evidente: ya hemos ganado. El referéndum se celebrará este domingo, hundiendo aún más en el ridículo y el desprecio a este sistema político incapaz de reaccionar con una conciencia mínimamente democrática y ética. Y si, empleando la fuerza bruta (porque de otro modo, es imposible) consiguieran vencernos e impedir que la consulta se celebrara, se hará en un mes, en dos, en tres más; cuando sea. Y seremos nosotros mismos, los que hemos protegido esta noche las urnas, quienes lo organicemos. No serán, en cambio, los mismos quienes estén enfrente. Sus amos habrán despedido a estos incompetentes para poner a otros. 

Y la República catalana será. 

Donec perficiam

sábado, 30 de septiembre de 2017

Vigilia republicana

Mañana se vota en el referéndum que no iba a celebrarse. Hoy, día de reflexión. Testigos, los medios acreditados que son ya 1500 y no sé si cabrán en el centro de información. Son los ojos y los oídos del mundo. Un mundo que está dándose por enterado: llueven los manifiestos y declaraciones de científicos e intelectuales extranjeros exigiendo que se deje votar a los catalanes. Claro que no son intelectuales españoles oé, oé, oé, como los que firman manifiestos aquí exigiendo que no se deje votar a los catalanes, así que tranquilos. Vuelve la Leyenda Negra.

Ayer, último día de campaña, fue rico en episodios de todo tipo entre festivos y jocosos. Amaneció Dios con el ministro De Guindos negando indignado que alguna vez hubiera insinuado un cupo vasco para Cataluña. Jamás de los jamases. En realidad, lo había dejado entrever 24 horas antes. La política es así. Por lo que se ve, el gobierno actúa a la desesperada y otorga con una mano lo que quita con la otra. O no sabe lo que dice. El ministro portavoz salió a remachar las dos doctrinas esenciales del gobierno: a) no habrá referéndum ilegal; b) el que vote en él, que se atenga a las consecuencias. La segunda doctrina contradice la primera y el ministro, en efecto, no sabe lo que dice. Pero amenaza. Quienes compongan las mesas pueden enfrentarse a multas de 600.000 €. En todo caso, nos ahorramos la discusión: el referéndum que no iba a celebrarse, según Rajoy, se celebra mañana. En las condiciones que sea, pero se celebra. De las consecuencias, hablamos luego.

El gobierno pasó una jornada de activismo prohibitivo intenso. Cerró el espacio aéreo sobre Barcelona a los obvios efectos de evitar fotos aéreas. No sé si pensó en los drones o ya tiene previsto combates de estos, para amenizar el día a la población. La Guardia Civil entregó en la oficina estadística o de cálculo del govern otra de esas notificaciones prohibitivas o suspensivas que las autoridades catalanes ya dicen que no tienen intención de obedecer. La presión institucional es muy fuerte. Trapero ha dado orden a los mossos de que precinten los colegios electorales antes de las 06:00 del domingo. Es bueno que lo hagan los mossos, policía local, propia, y no la de fuera. Pero será de ver cómo sale el asunto teniendo en cuenta que muchos mossos han pedido permiso para ir a votar.

Los colegios, las escuelas, se han convertido en centros simbólicos del derecho de sufragio. Polarizan la resistencia pacífica de la población ante la actividad represiva del Estado. Desde la pasada noche las AMPAS y los vecinos han tomado los colegios para impedir que se cierren y garantizar que estén abiertos el domingo. Las urnas han acabado por aparecer. Resultan ser de fabricación china, muy funcionales, de sencillo almacenaje y muy apañadas de precio. Las papeletas, las volanderas papeletas están en todas partes. La Guardia Civil ha requisado millones de ellas pero hay más millones esperando. Ayer las tiraban al aire los tractores que desfilaron en columnas de a dos por las calles de Barcelona. Alguien colgó en tuiter un vídeo de una impresora enorme de última generación imprimiendo miles de papeletas.

La gente, la población, mucha de ella muy concienciada del momento, está integrada en las actividades colectivas para hacer posible el referéndum. Como decía Puigdemont, el referéndum no lo hacen las urnas, ni las papeletas, ni la policía; lo hace la gente. Esta gente que, colaborando o no con otras instituciones está personalmente involucrada en un proyecto común. Esa gente que, para El País son "grupos de activistas pro-referéndum (que) toman las escuelas". Mentira. Doy fe. Son padres y madres, vecinos del barrio y, sin duda, también habrá activistas, ¿por qué no? Y su función no es tomar las escuelas, sino ocuparlas para organizar actividades extra-escolares, cosa a la que tienen derecho. Otra cosa es qué actividade extraescolares estén organizando, pero eso es cosa suya. Creo que hay un colegio en donde van a hacer un concurso de dibujos de Piolín y el pato Lucas. En fin, el elemento lúdico de esta revolución del que El País abomina. 

La gente, la gente de la calle, los habitantes de Barcelona en una especie de curiosa exaltación, rompen moldes habituales como si estuvieran en un momento mágico de sus vidas. Se sienten independientes y quieren celebrarlo ya. Si una peña, por ejemplo, organiza una xerrada sobre el referéndum (hasta las 00:00 del día de hoy, que el personal es muy mirado) y pide un catering es posible que la empresa que lo sirve regale una parte o aporte algo porque es para la causa. Así que los AMPAS no son "activistas" , saben que los medios técnicos están previstos y de ellos se espera que mantengan la ocupación cívica y no violenta de los colegios hasta el domingo. Una vigilia independentista y republicana. La gente aprende el poder que tiene ejerciéndolo. Horizontalmente y en coordinación con sus autoridades que, al ponerse al frente del movimiento están ganándose el ascenso a la condición de gobernantes de un Estado independiente de pleno derecho.

El discurso de las fuerzas políticas españolas parece el de unas personas que hubieran perdido la memoria por anticipado. Todas ellas tienen un vacío en el recuerdo de lo porvenir (cuando este se hayaa convertido en pasado) entre el día de hoy y el 2 de octubre. Un lapsus de 48 horas, un vacío mental de dos días. No vamos a mirar ni vamos a escuchar lo que vamos a ver y vamos a oír el sábado y el domingo. Fundido en negro. El 2 de octubre, en cambio, está ya perfectamente vivido y archivado: el parlamento español no dará validez alguna al resultado del referéndum, ese que no iba a celebrarse y que, si se celebraba, sería un delito. Ya lo había anunciado unos días antes el señor Garzón, de IU: que no se reconocerían los resultados del referéndum.

Tan abierta y generosa predisposición al diálogo propicia que, según sean estos resultados, la Generalitat mueva una Declaración Unilateral de Independencia en el Parlament. 

viernes, 29 de septiembre de 2017

Mitin del Fossar de les Moreres, 10/09



¡Lo que son las cosas! Daba yo por perdido el vídeo del Fossar de les Moreres la víspera de la Diada y resulta que lo había grabado mi amigo, el periodista colombiano Carlos de Urabá, con el que mantuve una conversa sobre Blas de Lezo, ya saben, el "medio hombre". Ahora Carlos me escribe de nuevo por si nos podemos ver en estos días cruciales y me envía el vídeo del Fossar, que me apresuro a compartir. Gracias, Carlos.

"¡A por ellos!" II.- El hundimiento de la izquierda

La izquierda española ha enmudecido. Sánchez, absorbido en su pugna interna con la Vendée andaluza, apenas encuentra tiempo para pronunciarse en cuestiones resbaladizas. Iglesias, habitualmente locuaz, habiendo fracasado por enésima vez, empieza a sospechar que quizá no haya entendido bien el asunto catalán. Garzón, también silente. Los comunes no están muy visibles. Colau ha escrito una carta que más parece una petición de auxilio en una botella a la mar incierta. Los irreverentes Coscubiela y Rabell, desaparecidos en el no combate. La izquierda española interpreta un concierto de silencios. Aunque a veces, alguno habla y ¡qué cosas dice! El señor Borrell sostiene que la convocatoria del referéndum es un golpe de Estado. Unos lo calificamos de revolución; otros, de golpe de Estado. Sucede siempre. Y no tiene arreglo ni con el tiempo porque, pasado este y habiendo triunfado la una o el otro, la parte derrotada seguirá convencida de la justicia de su causa. Lo que sucede es que la causa de quien habla de "golpe de Estado" es muy distinta del que habla de "revolución". O donde se dice Borrell se dice Llamazares, quien sostiene que los indepes usan la República como coartada. Coartada ¿de o para qué? A la cita no podía faltar F. González con un largo, admonitorio, paternalista y patriótico artículo de tremendo título. El referéndum catalán es una burla democrática. Unidad de criterio no hay mucha, ¿verdad? Aunque alguien recordará que puede haber golpes de Estado que sean burlas, por ejemplo, el de Tejero. En fin, burla burlando, el jarrón chino te ahorra leer el resto del artículo, que sobra. Y sobra de verdad. El sempiterno argumento de la ilegalidad y la falta de soporte y la imposibilidad metafísica de que la voluntad de un pueblo pueda cuestionar la legitimidad del marco jurídico que, según unos, lo protege y, según otros, lo oprime. Miedo cerval a que pueda cambiar algo que lo afecte.

Ahí es donde está la raíz del desconcierto de la izquierda. La legalidad que se invoca quiere ser  legitimidad al mismo tiempo porque procede de un Estado democrático de derecho enteramente homologable con los circunvecinos. Es la famosa tesis de la "normalización de España", que ha servido como explicación de la esencia de la transición: la devolución del país al recto camino de las democracias liberales europeas. Es una tesis conservadora porque implica dar por cerrada la cuestión de la "justicia post-transicional". Y eso está por ver. Lo grave es que, al aceptar -y promover activamente- la creencia en la homologación europea del país, la izquierda acaba aceptando la idea misma de España de la derecha. Y ¿saben cual? Le del plan de estabilización de 1959, la "modernización" de España, el "Estado de obras", del Opus y la Falange. Hay mucho de eso en el fondo del alma de la izquierda española y viene siendo la idea del artículo de González que, como es lógico, concluye del modo autoritario propio de la parroquia: sed derrotados y luego ya veremos qué se hace con los vencidos.

De negociación, ni palabra. A pesar de que la posibilidad esté abierta hasta las 00:59 del 30 de septiembre.

El presidente de la Generalitat anuncia al gobierno que no obedecerá y el recio fanal de la revolución, Podemos, ¿no tiene nada que decir? Casi parecen del PSOE, aunque en este, cuando menos, hay voces y exabruptos. Quizá repitan la divertida historia de la cortina de humo de la corrupta burguesía, Pujol y el 3% que no sé yo si encaja con la figura de un presidente en declarada desobediencia. Eso no hay teoría populista alguna que lo aclare. Ni tampoco el hecho de que quienes vinieron a asaltar los cielos hayan sido ya cooptados al escalafón normal de funcionarios de la política de vuelo gallináceo y mucha negociación de pasillo.

La izquierda española no entiende la revolución catalana, resultado de la confluencia de dos factores: a) una incompetencia fabulosa de los gobiernos centrales y sus respectivas oposiciones; b) un movimiento social de nuevo tipo. Lo de la incompetencia es de (lamentable) conocimiento general. Lo interesante es lo de movimiento social de nuevo tipo. Pues sí, de una sociedad abierta, muy plural, multicultural, interclasista e intergeneracional, con profundo arraigo en memorias familiares, que se expresa de modo pacífico, democrático y ordenado, que se organiza con pleno uso de internet y las redes sociales en un mundo globalizado e interconectado y que reclama el derecho a dotarse de una estructura jurídico-política estatal propia por entender que es el único modo de defender los intereses de la nación catalana. Esa nación catalana articulada en la sostenida acción colectiva de unas multitudes inteligentes que año tras año han ganado visibilidad y relevancia en la esfera internacional que ahora observa con atención un asombroso duelo entre un Estado y una nación rebelde.

Al llegar aquí es poco lo que cabe decir desde la izquierda salvo que alguien se agarre a lo de "nación" y empiece a dar la matraca del internacionalismo que jamás, salvo muy contadas excepciones, ha pasado del estado gaseoso. 

Defender la independencia de Cataluña es defender la República. Y si la izquierda no la apoya en su casa, pues no cuestiona la Monarquía, ¿por que va a apoyarla en casa del vecino? ¿Porque en realidad no la considera vecina? Quién sabe, con estas complejidades del nacionalismo. Por eso, a Llamazares no se la dan: los de JxS usan la República como una coartada. Algunos, desde 1931, antes de que naciera Llamazares. Ya es contumacia.