viernes, 9 de febrero de 2018

La V República

El toque gaullista de la trayectoria de Puigdemont se acentúa y se acelera. Después de alzarse como símbolo de la Catalogne résistante y de constituirse en símbolo de la legitimidad suprimida autoritariamente, ahora estamos en puertas de la V República, el "semipresidencialismo" francés, según la fórmula que han acordado los indepes que, ya se sabe, tienen algo de gabachos.

La V República. Un presidente todopoderoso que nombra un presidente de su mayoría parlamentaria. Otra cosa es cuando no tiene esa mayoría y se ve forzado a la cohabitación, pero no parece que sea ni vaya a ser el caso en Cataluña. El presidente reúne legitimidad y eficacia gestora, pero delega esta en el primer ministro. Más o menos, el acuerdo. Solo que aquí, por necesidades de este guión cada vez más surrealista, el presidente será presidente simbólico en el exilio y el primer ministro, presidenta de la Generalitat catalana. Para evitar, dícese, abrir otro frente judicial. Tarde o temprano se abrirá, pero es prudente retrasarlo.

¡Alto ahí! truena la ministra de Defensa, no se puede ser presidente en la distancia. No se sabe por qué, ya que Rajoy lo es desde el limbo, pero no merece la pena estar a estas pequeñeces. Cuando aclaran a la ministra que se trata de una presidencia simbólica, asiente rezongando que, de todas formas, eso es "engañar a los catalanes", esos a los que tan difícil es "sacrificar" uno a uno, pero a los que, según esta Aldonza Lorenzo de las armas, se puede engañar en rebaño. Como si se pudiera. Es la idea que estos gobernantes de pacotilla tienen de los catalanes, de Cataluña y del soberbio desastre que han montado con este país al que dicen querer tanto y al que no han dejado de esquilmar desde el día primero. La misma ministra lo dijo en uno de esos lapsus veritatis que tiene, que habían "trabajado mucho para saquear este país."

La ministra no se entera; el gobierno, tampoco. No pueden impedir una investidura "pro forma" de Puigdemont complementada con una de hecho y derecho de Elsa Artadi. Y no pueden evitar que la presidencia efectiva y eficaz esté residenciada en el presidente legítimo en el exilio, dadas las circunstancias excepcionales por las que atraviesa la República. Se mantiene el principio de legitimidad gaullista, Puigdemont es presidente, como lo es la presidenta que el Parlamento elija. Y ya no hay razón para mantener el 155. 

Lo que suceda entre tanto, día a día, es un misterio. La consolidación de un govern en el exilio por muy simbólico que sea, acabará provocando roces diplomáticos con Bélgica, tierra en donde los españoles no son especialmente bienquistos, pero los catalanes, sí. Al episodio de Ferrer i Guardia me remito. Y también habrá zafarrancho en otros frentes que la fabulosa ineptitud de este gobierno ha abierto y ahora no sabe cómo cerrar, singularmente el judicial que está desatado. Como alguien no lo evite, aquí se monta un macroproceso político contra el independentismo que nos va a mostrar ante los europeos como lo que somos, un país de pandereta y metralleta. 

El frente judicial es como las bombas de racimo: expanden el destrozo. Las redes se preguntaban ayer por el paradero de Anna Gabriel, citada a declarar por los tribunales, y que parece haber desaparecido. Son previsibles actitudes de rebeldía que apuntan a una desobediencia generalizada al Estado y sus medios. 

Es imposible gobernar un país a base de encarcelar a unos representantes democráticos, mandar a otros al exilio y perseguir a los restantes hasta el descansillo de la escalera. Dicen los cínicos del B155 que nadie habla ya de gobernar, que se trata simplemente de mantener el desgobierno actual y que nadie se mueva. 

Los catalanes ya se han movido y el Estado no puede pararlos, salvo que se convierta abiertamente en lo que ya es secretamente, una dictadura. La dictadura del B155, algo imposible de defender por ahí fuera y por aquí dentro. 

jueves, 8 de febrero de 2018

En Flandes sale el sol

El sol de la rebeldía, dicho sea como metáfora celestial, por si el Supremo. El sol de la europeización del conflicto España/Cataluña. Desde el comienzo se ha reconocido que el exilio de Puigdemont en Bruselas (hábil elección) fue un gran paso en la internacionalización de la querella. Y más pasos que han venido después con botas de siete leguas. 

Permítase a Palinuro soslayar el asunto de los conciliábulos y las negociaciones entre indepes, arropado en su fe de que llegarán a un acuerdo porque no hay otra. Y no soslayar para dedicarse a la holganza, sino para plantear un asunto colateral a estas cuestiones, pero decisivo. 

Al margen de las razones de otro tipo para investir a Puigdemont, está la de que ya es un polo de autoridad en torno al cual puede fraguar una estructura institucional de gobierno en el exilio. El país sabe mucho de esto. Centroeuropa, los Países Bajos, Suiza, han sido de siempre tierras de asilo para los disidentes españoles, ahora como catalanes. 

La cuestión es hasta qué punto un gobierno de la Generalitat en el exilio puede provocar un conflicto diplomático con Bélgica. A primera vista y a juzgar por el divertido asunto de la euro-orden de ida y vuelta, el gobierno español mantiene cierta cautela y tratará de evitar enfrentamientos pero acabará obligado a presentar protesta por la actividad de un gobierno catalán en el exilio. Que es justamente uno de los fines del independentismo: ser objeto (no provocar) de un conflicto diplomático entre dos Estados de la UE en el que varios otros querrán también opinar. En Flandes vuelve a estar la batalla.

Y todo eso sin perjuicio de que los asuntos cotidianos de la República Catalana sean gestionados por un govern independentista que comenzará exigiendo la retirada del 155. 

Homo sacer

La necedad y la inconsciencia de los gobernantes roza lo sublime. "Sacrificar un catalán" soltó en su retórica farisea la vicepresidenta, creyendo pasar a la historia. Y va camino de conseguirlo, pero a la historia de la estupidez. Las redes le saltaron ayer a la yugular a cuenta del verbo que, fiel a su esencia, tiene resonancias biblícas. Sacrificar.

Sí, el empleo del verbo es inepto porque va en contra de lo que la sacerdotisa de sacrificios pretende. En efecto: el gobierno considera que investir a Puigdemont es ilegal porque se trata de un prófugo de la justicia, de un fuera de la ley, de un homo sacer, a quien cualquiera puede matar... pero no sacrificar. Está prohibido. Un ser impuro no puede ser sacrificado. 

Mayor ineptitud, imposible. Si hay sacrificio, la víctima propiciatoria no puede ser impura ni estar fuera de la ley. Claro que no: es el presidente legítimo de la Generalitat. Así que se entiende la exigencia de sacrificio: se quiere aniquilar la legitimidad, sin percatarse de que ese empeño es precisamente lo que la hace inatacable. Habrá una presidencia bicéfala cuyo funcionamiento y equilibrio interno, previsiblemente, serán objeto de debate continuo en el independentismo por mor de las cambiantes circunstancias políticas. Y funcionará el respeto al principio de legitimidad salida de las urnas el 21 de diciembre y personificada en Carles Puigdemont, a quien no se puede sacrificar, no por impureza de la víctima, sino del victimario.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Entrevista a Palinuro en Vic

Aquí va la entrevista que me hizo el periódico Més Osona el pasado 02/02. Esta hecha en el seminario de Vic, del que di cuenta en un post anterior y versa sobre cuestiones de mucha actualidad. No la comento porque se comenta por sí sola. Pero la incluyo aquí mismo: 

 ‘El sol fet de ser català et fa ser independentista’

Entrevista a Ramón Cotarelo, filòsof i politòleg

Toni Carrasco.- Ens va sorprendre, fa un temps, al Retrats de TV3 de Jaume Barberà. Després amb Jorge Verstringe, Cotarelo, aparegué en un altre programa des de la plaça Major de Vic. I fa dues setmanes el vam poder veure al FAQS de TV3 on l’audiència va al·lucinar tant en viu com per les xarxes. Cada cop són més les aparacions públiques a Catalunya d’aquest professor de Madrid. Aquest cap de setmana l’hem entrevistat, aprofitant la seva estada a Vic convidat per Òmnium Cultural.

Per què un professor de polítiques de Madrid s’interessa tant pel procés català?

Actualment sóc professor de la UNED. I qualsevol persona a Europa s’ha d’interessar per un assumpte de tanta importància social política i econòmica com la reivindicació independentista catalana. I si a més és espanyol, en major grau, perquè és quelcom que incideix directament sobre la nostra vida col·lectiva.

Coneix o està en contacte amb Suso del Toro, o amb altres intel·lectuals que parlen clar actualment sobre el dret a l’autodeterminació de Catalunya?

No. Em porto bé amb Suso del Toro, Javier Perez Royo,... però no tenim relació freqüent. Una mica més amb Suso. Però cadascú va pel seu costat.

I on són la resta d’intel·lectuals i professors d’Espanya quan han de parlar del procés?

Amb la Guàrdia Civil, tal qual.

Jo mateix he nascut a Vic, de pares andalusos, perquè creu que també sóc independentista? Qui m’ha ajudat a ser-ho?

El sol fet de ser català. Què més vols? Pertanys a una nació oprimida per una altra.

És a dir, perquè creu que el sentiment independentista ha crescut tant a Catalunya fins i tot amb les persones d’orígens espanyols?

En primer lloc el sentiment nacional català és molt antic, té segles. Recentment s’ha accelerat molt donat el caràcter despòtic i anticatalà del govern espanyol, sobretot del Partit Popular però també del partit socialista. I en tercer lloc perquè hi ha més gent que veu que aquesta és una situació de manifesta injustícia, i les persones que tinguin una mica de sentit de la justícia han de prendre partit.

Pensaven que hi havia democràcia però ens observen i controlen amb tots els nous mitjans tecnològics, hem arribat al 1984 de George Orwell?

Estic pensant perquè la comparació és atractiva. Però jo crec que no, perquè 1984 suposa una societat unitària i el problema aquí no és el de la mega repressió en una societat unitària sinó el de l’opressió d’una part de la població per una altra majoritària. L’opressió d’una minoria nacional per una altra majoria nacional que exerceix la tirania de la majoria.

Que després dins la tirania de la majoria hi hagi una situació similar a la de 1984 és bastant possible però el que fa el característic d’aquesta qüestió no és el totalitarisme que denuncia Orwell sinó la molt més clàssica qüestió d’una minoria nacional amb perfecte dret al seu reconeixement com a tal, en el seu dret a constituir-se en estat oprimida i explotada per una altra majoria nacional que exerceix el que sempre hem anomenat tirania de la majoria; que és el que li permet disfressar la seva tirania de democràcia, és a dir, els catalans poden decidir com tots els espanyols.

Quan es nega el vot dels catalans en el vot dels espanyols significa dissimular l’opressió que la majoria dels espanyols aplica sobre els catalans. Per tant és tota la població la que està implicada en això, no només el govern.

Les set diferències Euskadi/Catalunya

Molt senzilles. L’indepen-dentisme basc no era un moviment social, era una espècie d’aprofitament dels “estertors” del franquisme, perquè comença a finals dels 60 amb un contagi de les lluites d’alliberació nacional dels pobles oprimits a Amèrica i Àfrica, una espècie de còpia però sense arrels socials profundes. La prova és que mai va ser transversal, fou sempre obra d’una minoria organitzada, sostinguda per sectors radicals que mai han estat majoritaris a la població i pels capellans, res anodí.

Mentre que a Catalunya l’independentisme és un moviment social d’àmplia base, transversal que compta també amb la burgesia. El fet que en aquest moment l’aliança política independentista vagi des de la burgesia neoliberal fins als antisistema de la CUP dóna la pista. A Catalunya és un moviment integral del conjunt de la societat i això fa que sigui molt diferent d’Euskadi. I a això li has d’afegir que la famosa frase que es deia als terroristes bascos “mentre hi hagi violència, no hi ha res a parlar, si deixeu la violència, es pot parlar de tot”.

A Catalunya han demostrat que això és mentida, aquí no hi ha violència, allò era mentida. I això és una prova evident que a Catalunya l’independentisme no té res a veure amb el basc.

Creu que el PP tapa les seves vergonyes aprofitant-se del moment a Catalunya? Fins quan?

Sí, és clar. No sé fins quan. No sé, depèn, perquè la clau la té el poble espanyol que és el que hauria de posar fi a aquesta vergonya d’estar governats per un partit que és una associació de delinqüents. I que el president del govern sigui un presumpte delinqüent també. L’electorat, però dubto molt que ho vaig a fer; primer perquè vota PP directament o el vota indirectament votant al PSOE.

Pensa que fenòmens com les xarangues de Cadis referides al procés, reflecteixen el sentiment majoritari a entre els espanyols respecte al procés?

En les xarangues hi ha de tot. Per endavant que a mi no em resulten en absolut simpàtiques. I que en general aquesta adoració pel folklorisme la veritat és que em sembla detestable. Dit això, m’ha arribat que hi ha hagut un atac directe a Puigdemont que em sembla vergonyós i mostra la mentalitat de “siervos i esclavos”. I una altra que sembla lloa als catalans, però jo crec més aviat que és del gènere equidistant, vaja que espero que res d’això tingui efecte a Catalunya. En el conjunt de l’Estat em dóna exactament igual perquè a mi tot el que té a veure amb els carnavals que em sembla una excusa que s’han buscat els capellans per donar llibertat a la gent durant un temps determinat i que la resta del temps es deixin explotar “me repatea”.

Quina opinió breu li mereix el paper d’alguns dels protagonistes principals del procés?

Soraya: “la ratita presumida”.
Xavier Garcia Albiol: un espanyol fora de lloc.
Enric Millo: “un buen cipayo”.
Mariano Rajoy: un sobresou a temps complet i president del govern a temps parcial
Carles Puigdemont: el president mític que tots voldríem tenir.
Marta Rovira: Bona senyora però li fa falta una mica més de consistència
Artur Mas: l’heroi oblidat al qual caldrà tornar a rendir tribut.
Oriol Junqueras: un bon home que està patint un destí que no és
ANC: magnifica mostra de la vitalitat d’una societat lliure
Òmnium Cultural: el mateix que ANC, i que a més és més antiga
AMI: una bona relació entre les aspiracions del poble i la resposta de les seves institucions més properes.

També, si és possible, opinió sobre 3 dates històriques recents: 9N, 1Oct, 21D

Perquè 3? No, aquí no estem d’acord. El 9N, l’1-O, el 3-O, el 10-O declaració de la independència, el 27-O, el 7-12 manifestacions a Brussel·les i el 21D, eleccions. Aquestes sí que són les dates.

Quin paper és o hauria de ser ara el dels polítics a Catalunya/Espanya. I el dels periodistes?

A Catalunya m’agradaria que polítics i periodistes ho segueixen fent tal com ho fan, posant els interessos populars i nacionals de Catalunya per sobre dels interessos de partits. I que segueixin així que tenen l’èxit assegurat. I els periodistes catalans treure’s una bona assegurança perquè venen temps molt durs, per a totes les eventualitats
A escala d’Espanya els polítics espanyols haurien de dimitir tots en bloc. I els periodistes espanyols que fossin menys venuts al capital, a l’empresa.

En resum molt breu, dues frases: d’on venim, on estem, cap a on anem? Tot sabent que vostè no és una pitonissa. L’economista i amic Santiago Niño Becerra pronostica aquest any la independència de Catalunya, vostè ho creu?

En termes polítics d’on venim? De la repressió i l’opressió més espantoses. En el present estem lluitant per alliberar-nos. I en el futur volem portar a terme les nostres reivindicacions.

Si el de Niño Becerra és un desig, ho veig bé. I si, és una profecia, ho posa fàcil perquè en uns mesos ho veurem; però et recordo que deixaria en mal lloc a Deulofeu que té pronosticat la fi de l’imperi espanyol, i en conseqüència l’assoliment real de la independència de Catalunya, per al 2029. Abans no, perquè segons la matemàtica de la història les lleis de la història són incontrovertibles.

Així vostè creu que aconseguirem fer efectiva la república catalana? I quan?

És d’esperar. Jo ja veig la república espanyola. Com vols que no vegi la república catalana, si vindrà abans que l’espanyola?


2.060.000

Aquí mi artículo de hoy en elMón.cat, titulado Dos milions seixanta mil y centrado en recordar algo muy simple que tiende a olvidarse en el ajetreado día a día de la investidura y la contrainvestidura. Que detrás de las negociaciones, las amenazas gubernamentales, el activismo político-judicial y el contexto internacional hay 2.060.000 votos, la mayoría simple del electorado y 70 escaños, mayoría absoluta parlamentaria.

La República Catalana no es una invención de cuatro inconscientes ni una conjura de otros tantos conspiradores. Es una revolución que, como todas, se abre paso en condiciones difíciles, de cerrada hostilidad, recurriendo a la imaginación y la creatividad para hacer camino al andar. Una revolución democrática, cívica, pacífica, que el Estado no parece estar en condiciones de detener sin convertirse en dictadura abierta en Cataluña.

Esos 2.060.000 ciudadanos que probablemente son muchos más, están viviendo una república de hecho, luchando por recuperar sus instituciones. Constituyen el núcleo de una acción colectiva permanente, auto-organizada en redes virtuales y reales que no se puede combatir con policías ni tribunales. Es una sociedad cada vez más orientada a la desobediencia y resistencia civil pacífica, como la que difunde la iniciativa en peu de pau.

En todo caso, aquí la versión castellana del artículo:


Dos millones sesenta mil

Esa es la cantidad de votos a favor de la independencia en las elecciones del 21 de diciembre pasado. Mayoría relativa electoral y absoluta parlamentaria. Esa es la roca contra la que se estrellan las agresiones del nacionalismo español en sus múltiples variedades. Por eso prefieren ignorarla, silenciarla, como han hecho los audaces artistas en la gala de los Goyas; presentarla a través de sus medios serviles como una conspiración de un puñado se provincianos, como ha hecho el puñado de provincianos bien pagados de Tabarnia; reducirla al delirio de un solo hombre en Bruselas, como sueña el delirio de un hombre solo en La Moncloa, centro operativo de la Gürtel.

Crecientemente agresivo, el nacionalismo español en su forma de bloque del 155 (B155) esto es, el gobierno, el PSOE, C’s y el vergonzante apoyo de Podemos, dio un golpe de Estado para poner fin abrupto al independentismo catalán que él mismo había suscitado con su política autoritaria, recentralizadora y corrupta. Intervino el Parlament, destituyó el govern, encarceló indepes, obligó a otros a exiliarse, embargó las propiedades de otros más, convocó elecciones trucadas con candidatos en prisión, medios parciales, absoluta desigualdad de oportunidades… y las perdió haciendo el ridículo de paso, como se encargó de subrayar con aspavientos y declaraciones disparatadas la cabeza de lista de C’s. Con 2.060.000 votos a favor de la independencia, el electorado catalán reiteraba e incrementaba el resultado del referéndum del 1º de octubre de 2017, celebrado en unas condiciones de brutal represión policial que ha escandalizado al mundo entero.

Habiendo perdido, el B15 se niega a reconocer el resultado de las elecciones y pone en marcha la maquinaria mediática y judicial para impedir ilegalmente que pueda aplicarse. La conversión de la seudodemocracia española en la dictadura caudillista que constituye su verdadera esencia resulta patente. La necesidad de ocultar que el deseo de independencia en Cataluña es mayoritario y debe ser atendido se hace con ayuda de todos los aparatos ideológicos del Estado los medios de comunicación, la red de fundaciones y think tanks, los centros educativos, los intelectuales orgánicos del poder. Nadie sobra en esta tarea de mistificación para desfigurar la voluntad mayoritaria de los catalanes en una conspiración de cuatro iluminados o provincianos o en el delirio de un político irresponsable.

Recientemente se han incorporado las gentes del espectáculo y los bufones. Las primeras, que tenían una tradición de protesta y lucha por las causas de justicia, en su gala de los Goyas cayeron en un denso silencio, como si en España no hubiera presos, exiliados y embargados por razones políticas, como si en el momento en que ellos manoseaban sus Goyas, la Audiencia nacional no estuviera juzgando a un rapero, uno del oficio, por “delitos” de opinión. También se cuenta con la impagable aportación de la bufonada de Tabarnia que goza de acceso irrestricto a los medios públicos de comunicación reiterando la esencia misma de los bufones: tirar contra todo aquello que desagrade al poder a cuyo sueldo y servicio están.

Además de estos bufones a su servicio más o menos libre, el poder cuenta con otros medios contundentes para reprimir por la violencia la voluntad mayoritaria de los catalanes: las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, el sistema penitenciario, los jueces y, en último término, el ejército, como recurso final en el caso de que el frente mediático y el judicial no tengan pleno éxito en su misión. El mediático está cumpliendo su función bastante bien pues está al servicio incondicional del B155, miente, manipula y falsea si ningún escrúpulo, censura a los críticos y da barra libre a los propagandistas del unionismo. Últimamente amplía su servilismo a la denuncia de discrepantes a quienes se censura en los medios (públicos y privados), pero se los señala públicamente para que sean objetos de represalias.

El judicial está funcionando a pleno rendimiento con el encargo de dar una pátina de legalidad a lo que no es más que un abuso de poder político. El Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo, convertidos en instrumentos del gobierno, están perpetrando una causa general contra el independentismo catalán, un proceso político contra sus dirigentes, siempre en la esperanza de aplastar una mayoría democrática de más de dos millones de personas, atacando a sus representantes. La idea, típica de todos los despotismos y las tiranías, de que, sometiendo a estos a medidas injustas y arbitrarias, se conseguirá atemorizar a la mayoría y que se resigne a vivir en la opresión, la explotación y el desprecio.

La imagen que da la justicia es la sempiterna en España, resumida en la “justicia de Peralvillo” en la que primero se ejecutaba al reo y luego se le instruía la causa. Lo mismo que está haciendo el Supremo: primero encarcela a la gente y luego se fabrican los supuestos delitos. Y más allá incluso. No solamente el Supremo se extralimita en sus atribuciones, procede por analogías, abusa de su activismo judicial e ignora el due process of law sino que se ha convertido en un tribunal inquisitorial que castiga a los reos por sus convicciones. Como ha quedado claro en los pronunciamientos del juez Llarena: tanto Joaquim Forn como Jordi González están en prisión preventiva contra toda justicia y derecho por sus convicciones independentistas,

Estas actuaciones judiciales debieran ser objeto ya de réplicas contundentes de las instancias europeas en defensa de los derechos de unos ciudadanos atropellados por una justicia al servicio de la dictadura del B155.

martes, 6 de febrero de 2018

Los votantes los prefieren nuevos

Los cuatro aspirantes a la presidencia del gobierno, todos varones comprometidos con la igualdad de género reciben los resultados del barómetro del CIS y su cocina con la mejor sonrisa. Las de C's y el PSOE son radiantes; la del PP torcida; y la de Podemos, de cartón piedra. Está claro: el electorado quiere caras, propuestas nuevas. Rivera y Sánchez lo son, al menos tanto como pueden serlo dos profesionales de la política con diez o doce años de veteranía. Rajoy es lo viejo renovado y algo de lo que la opinión está harta, como se prueba por la bajísima popularidad de Rajoy. Iglesias, lo nuevo avejentado a marchas forzadas con muy pobre valoración popular también. ¿Qué pueden haber hecho mal para que, habiendo salido al "sorpasso" del PSOE, se hayan visto sorpasados por C's? Interesante tema de reflexión. ¿Qué pueden haber hecho mal para ganarse esa imagen viejuna siendo los únicos nuevos reales?

La pugna parece ser entre C's y PSOE que, además de presentarse como nuevos, aun no siéndolo, rentabilizan el siempre ubérrimo campo del centro político. Al menos con mayores visos de verosimilitud que los dos supuestos extremos de Podemos por un lado y el PP por el otro que, además, arrastra el estigma del desastre.

Pero tiene la mayor expectativa de voto, si bien no la más alta intención, pues le pasan por delante el PSOE y C's. Podemos se queda en el furgón de cola de esta importante magnitud. 

En todo caso, recuérdese que si la utilidad de los sondeos en tiempos tranquilos es dudosa, en tiempos intranquilos como estos tiende a cero. Sobre todo teniendo en cuenta que la política en España hoy se hace en Cataluña.

El debate de investidura

Es el que está dándose ahora mismo, mientras se confrontan las distintas propuestas, unas más afines entre sí que otras. La República Catalana, esa que muchos reputan fantasmagórica, está funcionando de hecho. Lo está haciendo en las condiciones de restricción en las que se encuentra. Sería estúpido ignorarlas. Pero contar con las restricciones objetivas no supone aceptar sus planteamientos ni consecuencias.

Hay un debate sobre distintas propuestas que se estudiarán de buena fe. De aquí no se sigue ni se seguirá una fractura o división del bloque indepe. Y no se seguirá porque le va la vida en la unidad. Unido el bloque, lo puede todo; desunido, nada. Por eso, habrá una fórmula de investidura que satisfaga a las fuerzas indepes. A todas. La participación de la CUP en las deliberaciones tiene un alto contenido político tanto en lo eficaz como en lo simbólico. En lo primero, porque sus votos son imprescindibles; en lo segundo  porque su alianza con las otras posiciones del arco, la derecha burguesa y la izquierda parlamentaria, asegura la legitimidad del proceso como actividad transversal, que pone el eje nacional por delante del social y el interés de la nación por delante del de partido. 

Esa cohesión del bloque indepe es la garantía de que habrá un govern. Llegadas las cosas aquí, hay un punto ya fijo y acordado: Puigdemont ha de ser investido. El problema es cómo, de forma que el govern resultante aúne legitimidad y eficacia. La invisible República Catalana está funcionando de hecho en una situación de restricción del 155 que tratará de levantar. Su fuerza radica en la convocatoria de nuevas elecciones que Rajoy no quiere bajo ningún concepto, pues ha vuelto a su ser natural de impedir el voto de la gente al coste que sea. Abandonó esta práctica el 21 de diciembre y tuvo un resultado desastroso. En modo alguno aceptará otras elecciones cuyo resultado seguramente será peor.

El problema es que no dependen de él, sino de una decisión del Parlament que él no puede contrariar salvo que cierre el Parlament y declare la dictadura abierta en Cataluña. 

lunes, 5 de febrero de 2018

Orzando contra el B155

El mundo del cine tuvo ayer su noche de galamour, con la repercusión y el éxito que merece. El compromiso de rigor del arte se manifestó en clave feminista especialmente porque anuncia un episodio de salidas de armarios. Estos yanquies, con su puritanismo importado, ponen el personal en evidencia. Las francesas del espectáculo, acaudilladas por Catherine Deneuve, se han plantado frente al "me too". En España hay suspense y compás de espera. Ya se verá. Nada mal el momento, nada mal la toma de posesión y el enfoque. 

Pero ahí, en los abanicos rojos se quedó la visión externa del arte. Salió Cataluña con un par de sanas bromas de un goliardesco actualizado y se apagó. Venía yo de contemplar un espectáculo que daba cuenta con luz y sonido de la quema de la ciudad de Prats de Lluçanès dos veces por las tropas de Felipe V y esa oscuridad me chocó. El arte ¿no tiene nada que decir sobre una sociedad en la que hay presos políticos? Ayer también se veía la causa ante la Audiencia Nacional contra uno del oficio, Pablo Hasel, a quien dicha Audiencia instó a decir la verdad siendo así que como él mismo señala y muchos otros creemos, comparece ante ella precisamente por decirla. ¿Tampoco tiene el arte nada que decir ante la condena penal por "delito" de opinión? 

No sé qué Goya conmemoran estos Goya.

En el mundo del cine,  la realidad no contamina la ficción. La ficción es la realidad. Y no me refiero a ese firme compromiso de proceder de ahora en adelante con criterios de rígida paridad. En absoluto.

Fuera del mundo del cine, la realidad se convierte en ficción por derecho propio en un "esperpento" (según El País) cada vez más enmarañado y enrevesado de la que el gobierno no sabe cómo salir. Buscando una metáfora para describir lo que está sucediendo con la investidura de Puigdemont y efectos concomitantes, se me ocurrió la náutica de que el bloque independentista vira a barlovento,  orza contra el B155 y resiste. Parece que se impone a la otra propuesta de virar a sotavento y aprovechar la imposición del TC. Y, en principio, se impone porque tiene un recurso nuevo: apunta a nuevas elecciones. 

La propuesta de nuevas elecciones enfurece literalmente al B155 porque lo enfrenta a una disyuntiva que, en el mejor de los casos, sería una repetición de la situación actual, lo que obligaría a más medidas represivas y, en el peor, una triunfo mayor del independentismo, lo que haría más escandalosa la repetición de medidas represivas,

De ahí que M. Rajoy anuncie en un mitin que nadie sueñe con nuevas elecciones. Por cierto, un mitin  en Córdoba ante familiares de las víctimas para reivindicar la prisión permanente revisable. Justo de lo que no se habló. A no ser que el hablar solo de Cataluña debiera entenderse como una sibilina clase práctica de la tal condena permanente. Nada de elecciones. Así como convocó de improviso las del pasado 21 de diciembre, ahora, igual de improviso, el 155 se niega a convocar otras. Dejad toda esperanza de elecciones.

Pero es que las elecciones no las convoca el gobierno, sino el Parlament. La única posibilidad de evitarlo es intervenir 155 en mano y cerrar al Parlament. Un éxito que ignoro cómo van a explicar en Europa. 

domingo, 4 de febrero de 2018

El fin prevalece

Òmnium no pide nada que no pidan todas las personas comprometidas en el movimiento independentista en todos los niveles. Nada que no pidan los políticos y partidos indepes. Esa coincidencia y unanimidad es esencial porque es estratégica, la fuerza misma, el nervio del movimento. Por supuesto, este se nutre del esfuerzo combinado de personas y grupos, todos seres humanos y, como seres humanos, accesibles a sentimientos diversos, altos y bajos de ánimo. Si no, no serían seres humanos; serían máquinas. Personas que individual o colectivamente se enfrentan a situaciones a veces muy duras en defensa de sus ideas y convicciones, frente a un adversario poderoso, sin escrúpulos ni límites. Es comprensible y de comprensión mutua y respeto ha dado este movimiento muestras abundantes. Bien empleados porque, hasta la fecha, todos los participantes, cada cual en donde le correspondía, han sabido estar en su sitio y no ha habido fallos. En estas mencionadas condiciones. Todos se han hecho acreedores a un ancho margen de confianza.

Luego están las propuestas tácticas. Estas habrán de ser variadas, lógicamente, y deberán debatirse de buena fe siempre sobre el telón del fondo del objetivo estratégico compartido.

Ayer considerábamos dos vías que llamábamos de contemporización y de ruptura. Hoy, después del mensaje de Puigdemont por instagram y el parecer expresado por alguna miembro de JxC, merece ela pena considerar la propuesta de provocar nuevas elecciones. Desde el punto de vista práctico es fácil de implementar: se fracasa en la votación de investidura y se dejan pasar los dos meses reglamentarios antes de disolver el Parlament y convocar nuevas elecciones. Esta propuesta tiene, a primera vista, una ventaja y un inconveniente. A segunda vista ya es otra cosa. La ventaja a primera vista: las elecciones las convoca Torrent, el Parlament, no el gobierno central. Es el independentismo el que marca los tiempos. El inconveniente también a primera vista: hay dos meses de gobierno vacante que no se compadecen con la urgencia en la recuperación de las instituciones y en los cuales, probablemente, se den las inhabilitaciones express preanunciadas por el Supremo de Junqueras y Puigdemont.

A segunda vista, también de consideración obligada porque podemos encontrarnos con elecciones anticipadas tanto por mano del Parlament como del gobierno del 155. Aunque la propaganda contraria explotará un supuesto cansancio del electorado indepe, no es iluso pensar que, al contrario, el problema lo tendrá la movilización del voto unionista. En buena medida esto dependerá de cómo se articule la comunicación política de la campaña indepe. Se consolida la idea de que el conflicto no solo es sobre el derecho de autodeterminación sino y sobre todo, con carácter previo, sobre la defensa de la democracia frente al ataque dictatorial del 155 cuya negativa a aceptar el resultado de las elecciones que él mismo convoca, prueba que intentará seguir haciéndolo. Solo un aumento del voto independentista conseguirá evitarlo.

Ciertamente, esto significa devolver el juego al campo del pueblo, dado que es el que lo ha impulsado desde el principio y el que puede coronarlo.

No obstante, cualquier decisión táctica que adopten todos lo intervinientes en el proceso de acuerdo unánime estará bien.

Donec Perficiam.


Vic: seminaristas y rebeldes

Estamos en Vic, una ciudad que enamora, curiosa mezcla de lugar obispal, condal, burgués con un rico pasado, anterior a los romanos, romanizada después, "visigotizada" y "medievalizada", con una riqueza arquitéctónica civil y religiosa incomparable, aunque sufrió mucho en la guerra civil. Tuvimos el privilegio de contar con una guía excepcional que se sabe la ciudad al dedillo y, además, la interpreta con mucho sentimiento.

Nos alojamos en el seminario de Vic, reconvertido en un establecimiento hotelero y de otras finalidades, cuyo refectorio está discretamente presidido por una fotografía tradicional hoy en al archivo del establecimiento que representa un grupo de seminaristas del siglo XIX. La imagen es sorprendente: ¡seminaristas con atuendos casi de dandies, alzacuellos y sombrero de chistera! Mezcla del espíritu y el mundo, sus pompas y obras. Los seminaristas eran una verdadera institución en la ciudad y la guía, Andrea, nos ilustró sobre el contexto social de estos caballeretes y trazó una cuadro de clases sociales en el siglo XIX. Seminaristas ricos, seminaristas pobres. Mírense bien porque son un espectáculo: los ademanes, los gestos, las actitudes.

Luego de contemplar la ciudad nos sumamos a la festividad de Santa Ágata, en Prats de Lluçanès, a invitación del alcalde, Isaac Peraire que es también vicesecretari general de coordinación interna, territori y organizatció de ERC. El contenido de la festividad fue un espectáculo estupendo de luz, sonido e interpretación en memoria de la crema (dos veces) de la ciudad por Felipe V, el antepasado del VI, traído y adecuado a los sucesos más actuales en reivindicación de la libertad de los presos políticos de los que, en este país, para frustración del gobierno, nadie está dispuesto a olvidarse. Maravillosa traca final de fuegos artificiales, con la que disfrutamos chicos y grandes y no sé quiénes más. Luego caímos a una cena de pan con tomate y embutidos que no pudimos disfrutar como hubiéramos querido porque la tiranía del tiempo no nos lo permitió. Lo sentí mucho (estaba, además, encantado, departiendo con algunos comensales sobre el tortuoso tema de la esencia de España) y prometo volver más adelante.

Hoy, Palinuro en Vic, Osona, Asamblea de Òmnium Cultural

Bonito cartel han hecho los de Ómnium Cultural de Osona, cuya asamblea general se celebra mañana y en la que contaremos con la asistencia de la esposa de Joaquim Forn, uno de los presos políticos del régimen. 

La represión seguirá aumentando un tiempo. Ya han llegado al poder los más duros, correosos, recalcitrantes fascistas de la reserva, los jueces peperos más militantes, los políticos más cínicos y franquistas. Señal de que van perdiendo. La resistencia de todo un pueblo acabará con ellos. 

No podrán hacer con todo él lo que quieren hacer con el mecánico de Reus: procesarlo acusándolo de un delito de odio por ejercer su derecho a no reparar el coche de un policía "nacional". Acabará pasando: pueden invadir Catalunya, pero no obligar a los catalanes a trabajar a su servicio. Catalunya tiene una poderosa y autónoma sociedad civil, cosa que ni se huele en el resto del Estado. Y es esa sociedad civil la que se ha alzado contra las imposiciones de la oligarquía española. Cada vez está más clara la situación colonial que M. Rajoy, el de la Gürtel, llama "nacionalismo integrador" en uno de los frecuentes lapsus de su pobre lengua y confuso cerebro.

Catalans, "encore de l'audace si vous voulez être libres."

sábado, 3 de febrero de 2018

Mañana, Palinuro en Vic

Bonito cartel han hecho los de Ómnium Cultural de Osona, cuya asamblea general se celebra mañana y en la que contaremos con la asistencia de la esposa de Joaquim Forn, uno de los presos políticos del régimen. 

La represión seguirá aumentando un tiempo. Ya han llegado al poder los más duros, correosos, recalcitrantes fascistas de la reserva, los jueces peperos más militantes, los políticos más cínicos y franquistas. Señal de que van perdiendo. La resistencia de todo un pueblo acabará con ellos. 

No podrán hacer con todo él lo que quieren hacer con el mecánico de Reus: procesarlo acusándolo de un delito de odio por ejercer su derecho a no reparar el coche de un policía "nacional". Acabará pasando: pueden invadir Catalunya, pero no obligar a los catalanes a trabajar a su servicio. Catalunya tiene una poderosa y autónoma sociedad civil, cosa que ni se huele en el resto del Estado. Y es esa sociedad civil la que se ha alzado contra las imposiciones de la oligarquía española. Cada vez está más clara la situación colonial que M. Rajoy, el de la Gürtel, llama "nacionalismo integrador" en uno de los frecuentes lapsus de su pobre lengua y confuso cerebro.

Catalans, "encore de l'audace si vous voulez être libres."

La dictadura del 155

Divertido ver al atildado petimetre portavoz de este gobierno franquista  hablando de legalidad y Estado de derecho como si supiera lo que son. Como si lo supiera alguno de la banda de presuntos malhechores que lleva años saqueando el país. No parecen servirles de mucho los briefings que sobre la materia les da el cogollo de ilustres nulidades que administra Cebrián en torno al pesebre de Prisa, incapaces de una sola idea medio original que rompa con el mazacote del nacionalismo español más retrógrado. No es de extrañar que sus discípulos, faltos de alimento espiritual, salgan a las ruedas de prensa cargados de ruedas de molino. 

¿Recuerdan ustedes cuando este mismo pavo decía no hace cuatro meses que estaría encantado si Puigdemont se presentara a las elecciones? Los lumbreras creían que los unionistas iban a ganarlas por goleada. Seguramente se lo sopló Arriola, el "gurú" demoscópico de esta basca. Lo dijo con su brutal simpleza  Cospedal: que habían convocado elecciones para que las ganara el bloque constitucionalista. O sea, el que las ha perdido. Las ha ganado el bloque independentista. ¡Ah, pero Puigdemont no puede ser presidente! ¿Por qué no? Porque a la partida que detenta el gobierno de España no le da la gana, porque le tiene rabia y odio. Y, sobre todo, miedo, mucho miedo.

Por fortuna cuentan con unos medios capaces de mentir con más aplomo que ellos para engañar a la gente. Y con razón. Les van la subsistencia, las nóminas, los sobres, las pagas, pluses y primas por manipular a favor del gobierno y prostituir la noble actividad periodística. 

Se convocaron elecciones para ganarlas. Si se perdieron, se emplea la fuerza bruta y la complaciente actividad de unos jueces más al servicio del gobierno de lo que están los periodistas (son las dos brigadas del franquismo actual: la judicial y la mediática), para anularlas de hecho y no respetar su resultado. Al presidente del Parlament no lo elige este sino el gobierno del PP a través de la dictadura del 155.

¿Recuerdan ustedes asimismo cuando el nacionalismo español decía en el País Vasco que sin violencia podría hablarse de todo, incluso de independencia? Era mentira entonces y sigue siendo mentira hasta el día de hoy. Pero le da igual. Su forma de ser es la mentira. Los franquistas no saben hacer política sin mentir. Y ahora es peor. Como no se les ofrece la excusa de la violencia en Catalunya para justificar la represión que tienen preparada, están haciendo lo posible por provocarla ellos. Toda su acción, desde el atentado de las Ramblas en el verano al día de hoy busca provocar y provocar y provocar, a ver si, por fin, alguien salta, pasa algo y se justifica la ocupación militar de Cataluña, que es lo que esta banda está buscando para que así se olviden también las sinvergonzadas de la Monarquía, la corrupción y el latrocinio peperos.

Por supuesto que el 155 seguirá. No hace falta que lo enuncie el portavoz. Nunca pensaron dejar de hacerlo. El 155 es la anulación de la democracia y la Constitución real de Cataluña. La Constitución real de Cataluña es la dictadura y, se quiera o no, la de España entera, de acuerdo con el enunciado nacional-español de que Cataluña es España.

Por último, exactamente, ¿qué puede significar candidato limpio, dicho por un embustero (probado queda con la invitación a Puigdemont a ser candidato), miembro del gobierno más corrupto de la historia reciente de España, con un presidente que cobró sobresueldos en B y un partido literalmente cuajado de ladrones bajo una monarquía tan cursi como autoritaria y antipopular? ¿Está limpio M punto Rajoy?

Más limpio está cualquier candidato independentista que todos los peperos juntos comulgando en el Corpus Christi.

viernes, 2 de febrero de 2018

Catalunya ya se ha ido

Traigo aquí la entrevista que me hizo Rosa Peroy con motivo de la xerrada que tuvo lugar el lunes pasado en el Teatro Principal de Lleida en donde conseguimos llenar el aforo de 800 personas. Así son las cosas. Cuando uno ve cómo la ilusión de independencia, el conjunto del procés suscita tanta atención, comprende uno la inutilidad del esfuerzo represivo de la oligarquía española y el bloque del 155. Cualquier acto que se convoque, sea conferencia, manifestación, declaración, vigilia, movilización, homenaje, lo que sea, en reivindicación unitaria de la independencia, tiene garantizada una asistencia en masa de la gente. Porque esta gente no es comparsa ni espectadora pasiva, sino muy activa de un proceso en el que está directamente implicada como pueblo porque sabe que, en el fondo, es ella quien lo dirige.

El espectáculo es tan clásico, tan obvio, tan conocido y su desarrollo tan previsible que uno se pregunta cómo es que estos gobernantes y el conjunto de la clase política española no lo ve. Pregunta con veloz respuesta: no lo ve porque, en su ciega soberbia española, no lee, no mira, no se entera, no quiere enterarse de que esto no es una actividad delictiva de un grupo de malandrines, sino un movimiento popular (y popular de verdad, no como el partido del gobierno que de "popular"solo tiene el nombre del banco que lo apoya), extendido por todo el territorio, encastrado en todas las actividades civiles de la sociedad, compartido como un sentimiento común. La imagen es de parodia: un pueblo unido, pacífico, cívicamente movilizado, articulado con unas autoridades imaginativas, con flexibilidad e iniciativa frente a otras que son como muñecos de cartón: políticos ladrones, monarcas cursis pero venenosos, curas trabucaires, obispos repipis, jueces avinagrados y prevaricadores, policías brutales, funcionarios corruptos, opositores sumisos, periodistas lacayos, tertulianos mordedores, presentadoras plagiarias, bandas callejeras de fascistas rebuznantes, izquierdistas de chicha y nabo a quienes Cataluña produce urticaria. Todos ellos armados con leyes y contraleyes que hacen en sus covachuelas de franquistas de guardia para tratar de detener un movimiento popular, abierto, espontáneo, libre.

No podrán.

La soberbia de la sinrazón

Este tribunal, que no se comunica por autos o providencias o sentencias, sino por "canutazos", ha hecho saber que se tomará su tiempo para resolver el recurso del gobierno contra el anuncio de la investidura de Puigdemont, no contra la investidura, que aún no se ha producido. El mismo tribunal que tardó menos de 24 horas en adoptar medidas cautelares, que muchos consideran ilegales, a instancia directa del gobierno. El que, en otras ocasiones y siempre en interés del mismo patrón, ha sido tan rápido como el famoso tigre de la leyenda, más veloz que sus rayas.

Ahora, tratándose de un asunto de urgencia para el normal funcionamiento de las instituciones, ese tribunal Speedy González anuncia que volverá a los pausados tiempos de la judicatura española. Como no cabe presumir en los magistrados desconocimiento del daño que su anunciada lentitud va a causar en una situacion crítica para que entre en funcionamiento la Generalitat solo puede concluirse que el tribunal se alinea con la táctica dilatoria y obstaculizadora del gobierno. Y, sin duda por hacer méritos procede por vía insultante, "sin urgencia". A ver si se han creído estos catalanes que van a condicionar la vida nacional.

Bueno, "los catalanes" pueden darse por contentos. El desprecio de este tribunal por Cataluña era antes mucho más intenso. Cuatro años tardó en dictar sentencia destrozando el Estatuto de 2016. Y solo para incendiar la pradera hasta llegar a la situación en que él mismo como tribunal es un instrumento del gobierno. Hablar aquí de Estado de derecho es literalmente echar margaritas a los puercos.

Pero eso es el juicio a primera vista: una provocación más del B155. Pero una provocación que aclara, aun involuntariamente, el terreno y las posibilidades de juego. El independentismo, sin duda, va a jugar frente a un bloque cada vez más desorientado y enredado en sus contradicciones judiciales de las que no conseguirán salir. El juego de los indepes es político (justo aquello de lo que el B155 no entiende) y seguirá al margen de las presiones y las amenazas judiciales. Para eso, habrá de adoptar una línea entre cuando menos dos con alguna variante:

Versión contemporizadora: se acepta la espera del TC, cosa que puede hacerse con una ficción jurídica de investidura fallida, que abriría el plazo de dos meses hasta la segunda votación. A ver si, entre tanto, el TC se ha pronunciado. Este tiempo podría también cubrirse con la variante que propone ERC de combinar una presidencia simbólica con otra ejecutiva. La idea es buena y eficaz. La bicefalia en el ejercicio del poder no es nueva. Dos eran los cónsules en Roma de iguales poderes y esta es la idea de fondo de la presidencia/vicepresidencia de los Estados Unidos, aunque a veces se olvide por la especial relevancia del presidente. La cuestión es la atribución de funciones. La idea parece ser reservar el estatus de legitimidad al presidente en el exilio y residenciar la capacidad ejecutiva en el investido. El primero, simbólico; el segundo, eficaz. Pero también cabría una fórmula de aeque principaliter o igualdad de dignidad en tanto el TC se digna resolver la cuestión. Y eso sabiendo que, con toda probabilidad, la decisión será negativa: Puigdemont no puede ser investido telemáticamente; puede serlo presencialmente, siempre que pida permiso a su primo el Tribunal Supremo que ya ha corrido a decir que no se lo dará. O sea, no habrá investidura de Puigdemont. Está prohibida.

Versión rupturista: el Parlament ignora la última decisión del TC y el canutazo sobre los tiempos y procede a investir telemáticamente a Puigdemont. Siendo este acto contrario a la prohibición del TC y armado con el 155, el gobierno se sentirá obligado a impedir la investidura empleando para ello los medios que estime necesarios que bien pueden ser clausurar el Parlament y abrir a continuación otro expediente represivo a su mesa. Todo con la vista puesta en dos futuros muy inciertos: prolongación del estado de excepción en Cataluña, cuya Constitución será el 155, es decir, la dictadura o terceras elecciones con un previsible resultado de aumento del voto independentista y eso si no se cae en la tentación de prohibir algún partido o asociación por razones ideológicas.

La perspectiva es tan negra que muchos se sienten justificados en insistir en que se adopte alguna variante de la versión contemporizadora. Es comprensible y quién sabe si prudente. Pero tiene una objeción. La contemporización (equivalente al appeasement de Munich, 1937) tiene un plazo escaso: si el govern bajo presidente ejecutivo se atiene al mandato que reconoce como propio de consolidar la República Catalana entrará de inmediato en curso de confrontación con el B155 cuyas nuevas medidas represivas de todo tipo nos llevarán al punto de partida, pero con un puñado de encausados más. 

El resultado viene a ser el mismo pero quizá por ello sea difícil elegir.

jueves, 1 de febrero de 2018

Palinuro ayer en Tarda oberta, de TV3

Ayer, intervención de Palinuro desde Madrid en el magnífico espacio de Tarda Oberta, de TV3. Quedó muy bien. Felicidades a los dos presentadores que lo hacen de cine. Mil disculpas porque llegué muy tarde pues me pilló un atasco monstruoso en la M-30.

Las cuestiones tratadas, de relevancia. La televisión como vía d einformación y debate de interés. La televisión como servicio público, algo que las cadenas españolas, todas a las órdenes del gobierno, ni huelen. Justo ayer, cuando en uno de esas basuras que llaman programas una señora, famosa por todo lo que hay de detestable en la naturaleza humana, exhibía el contenido de unos whatsaps -o algo similar- íntimos, privados de Puigdemont a un amigo obtenidos con técnicas de paparazzo. Lo importante de las diferencias es que queden claras.

Toda la represión, todas las cárceles, todo el odio del Estado español y sus engolados servidores no sirve de nada contra el movimiento independentista catalán. "Rebelión, sedición, malversación", silabean lívidos de rabia unos togados que se creen seguros porque son seguidores de Trasímaco, el que decía que el derecho es la ley del más fuerte. 

Inhabilitar una revolución

Lo dijimos hace un puñado de posts ("La deconstrucción de la rebelión") que, ante la creciente presión para que encontrara una salida civilizada al desbarajuste que ha creado, Rajoy se lavaría las manos invocando la división de poderes y que el asunto había salido de su jurisdicción política para entrar en la judicial. Es falso, por supuesto, ya que la ofensiva judicial fue instada por el ministerio fiscal, acicateado por el gobierno. 

Pero eso da igual. Supongamos que, cansados los jueces de que el gobierno los use como parapetos, según dice Público, los del Supremo hayan decidido actuar por su cuenta en un asunto eminentemente político. Y se conviertan en un incordio para el gobierno porque lo sustituyan. La falta de división de poderes ya es un desastre, pero la supeditación del gobierno al judicial es una catástrofe. ¿O alguien cree que se va a parar el procés inhabilitando a su cúpula? Tomen nota de lo sucedido con Ómnium y la ANC, que siguen actuando con sus dirigentes encarcelados. La única forma de completar la faena de la inhabilitación es la prohibición de las asociaciones independentistas. Y a ello parecen apuntar las últimas pesquisas policiales en sus sedes, así como los apuntes contables que maneja el juez Llarena. 

No se puede inhabilitar un proceso social que es, además, pacífico, cívico, democrático y revolucionario. Detrás de unas "cúpulas" inhabilitadas vendrán otras. Hay que inhabilitar un movimiento apoyado en más de dos millones de votos. O sea, hay que prohibir el independentismo, sus asociaciones, organizaciones, partidos. Hay que convertir el independentismo en un delito.

Y eso, ¿cómo se hace en un Estado de derecho? ¿Y cómo se explica? No a la dudosa luz de los sentimientos heridos, las emociones, el despecho, la ira, sino a la más clara de la razón, la justicia, la equidad. 

¿Cómo se explica que en España haya presos políticos, "delitos" de opinión?

¿O no hace falta explicarlo porque el 155 lo explica todo?

miércoles, 31 de enero de 2018

Final de partida

Al publicar el post anterior, La investidura en un tuit, señalaba Palinuro que, con todas las salidas cerradas por orden del gobierno,  el Parlamento tenía dos opciones obvias, ambas desafiando las prohibiciones arbitrarias de la dictadura española: investir a Puigdemont presencialmente (si conseguía llegar) o telemáticamente. En ambos casos sería de esperar otra vuelta  de tuerca de La Moncloa al 155 con el que el Sobresueldos ejerce su dictadura personal. Decía también que el Parlament, en uso de su soberanía quizá adoptara una decisión mejor. 

Y lo ha hecho. Ha aplazado el pleno de investidura hasta que el Tribunal Constitucional (TC) aclare el embrollo que él mismo ha organizado al servicio del gobierno y de consuno con Tribunal Supremo. Así se evitan las posiblemente fulminantes represalias en caso e investidura.

Comienza un compás de espera.

La decisión, probablemente astuta en el barullo de iniciativas, recursos, contrarrecursos y fintas de leguleyos, todavía pertenece a la etapa anterior a la constitución del Parlamento, cuando había que contestar a las provocaciones del B155 y su dictadura. Pero, con el Parlamento funcionando, esa época ha pasado y el aplazamiento de ayer ha sentado bastante mal. Muchos (PDeCat, la CUP, gente en la calle y en las redes sociales) se sintieron defraudados y amenazaron con recurrir a la acción directa,

Cierto, es lo que quieren lo franquistas de PP, el PSOE y C's y, por tanto, no hay que caer en la trampa. Nada de acción directa y violenta. Pero, por no caer en una trampa, podemos caer en otra: el aplazamiento de la investidura implica reconocer el derecho del enemigo a seguir gobernando tiránicamente y acarrea desestimiento y quizá discordia entre los indepes, que también es lo que quieren los franquistas.

Así que, reconociendo la prudencia de la decisión de aplazar, no es posible ignorar el riesgo de derrota que la prolongación supone, sobre todo a manos de unas adversarios tan granujas, hipócritas y viles como los que aquí intervienen, sin escrúpulos ni sentido alguno de la decencia y sin barreras morales que detengan sus prácticas criminales. 

Sin duda hay que cargarse de razones frente al abuso y el fascismo para afrontar el último tramo de la independencia de la República Catalana con el apoyo de la comunidad internacional. Y hacerlo manteniendo dos principios inamovibles: a) el movimiento es pacífico; b) es unitario.

Ni un milímetro cabe separarse de ambos criterios: no violencia y unidad.

Pero, quien crea que el fascismo español, el Borbón, el Sobresueldos, la banda de ladrones, los siervos socialistas de la derecha, los medios de comunicación rebosantes de sicarios, los empresarios delincuentes, etc., amainará en su intención de arrasar Cataluña, vive en la inopia. El plan de la dictadura del 155, ya lo hemos dicho, es acabar con el independentismo catalán por la violencia: encarcelando, exiliando y multando a todo el que se manifieste por él.

Aquí, mi artículo de hoy en elMón.cat, titulado El punto de ruptura.

Así que, se quiera o no, en algún momento habrá una confrontación, habra que desobedecer, habrá que resistir. Lo importante, lo imprescindible no es hacer lo que sea por evitar aquella ya que es inevitable. Lo importante es mantener la no violencia del independentismo a toda costa y que la única que aquí se emplee sea la de la dictadura española.

Habrá agresiones (que quedarán sin respuesta), insultos, ataques de todo tipo. Más gente irá al exilio o a la cárcel. Mucha más. Hasta que ganemos.

La única posibilidad de sacar a los presos políticos de las cárceles es llenándolas con muchos más presos políticos. Hasta que la situación sea insostenible. Dentro y fuera de las cárceles.

Aquí, la versión castellana:

El punto de ruptura

El Estado español vive en una situación de excepcionalidad. Rige la Constitución de 1978, pero no rige porque está suspendida en una parte territorial del país, Catalunya, merced a un artículo, el 155, una ley de plenos poderes y de dictadura de hecho, aunque tenga el sarcasmo de llamarse “dictadura constitucional” o, como traducen los obsequiosos medios de comunicación –prácticamente todos- de protección de la Constitución. También está suspendida en su totalidad institucional, puesto que se aplica a todos los actos del gobierno y las instituciones con las que este se relacione. Catalunya no puede autogobernarse por exclusiva voluntad de Rajoy. El Parlamento tampoco legisla gracias al mismo individuo, que lo ha sustituido personalmente con el beneplácito de la oposición PSOE, C’s y, aunque vergonzantemente, también Podemos. Los tribunales, el Supremo y el Constitucional secundan la política del gobierno y tratan de disfrazar con argumentaciones jurídicas sus arbitrariedades.

                En esta situación la monarquía borbónica, heredera del franquismo, pone en marcha una campaña de propaganda para el 50 aniversario de Felipe VI. Se trata de embaucar a los súbditos con una apariencia de eficacia, legalidad, cercanía y sencillez que, aparte de costarnos una pasta (como todo lo borbónico) constituye un atropello más, una farsa y una burla a una ciudadanía que aspiraba a vivir en un Estado de derecho.

                El Borbón ya ha empezado a borbonear. Primero fue su rabioso alegato del 3 de octubre del año pasado, ignorando a las víctimas del vandalismo policial, amenazando al independentismo catalán y dando indirectamente carta blanca a las bandas fascistas de amigos y parientes del gobierno para que asalten librerías y apaleen a la gente por la calle. Luego la vergonzosa intervención de este ensoberbecido personaje yendo a explicar a sus mayores en Davos que España es lo que no es: un Estado de derecho. Si lo fuera, no sería necesario explicarlo, como nadie lo hace en el caso de Francia, Inglaterra, Alemania, Suecia, etc. y tampoco pretendería hacerse reconocer como Estado de derecho justo en el momento en que una norma excepcional, el 155, lo ha suspendido, aunque esto, más que caradura, pertenece más al campo de la estupidez. Vino luego un vídeo de un almuerzo de la familia real, monumento a la ñoñez y cursilería y un insulto a un país que tiene estadísticas escandalosas de miseria, desempleo y desamparo así como latrocinio e impunidad de los amigos y parientes del gobierno, su partido y los reyes. La imposición del Toisón de oro, o sea el vellocino de oro, de los Austrias, usurpado por esta casa de advenedizos a una niña con un “sueldo” de decenas de miles de euros que también pagan quienes no tienen para comer es ya la última muestra de la absoluta falta de sensibilidad y consideración de esta gente para el pueblo al que sojuzga por la propaganda, el engaño y, llegado el caso, que ha llegado, la fuerza bruta.

                La mezcla de violencia y represión fascistas en Catalunya (1º de octubre, presos políticos, intervención policial y paramilitar del territorio, etc.) con la cursilería esta monarquía restaurada por un delincuente fascista cierra la metáfora de la Transición. Marca también la hora 25 de este Estado español, carcomido por la corrupción, el autoritarismo y la incapacidad para encontrar una solución democrática y civilizada a la llamada “crisis catalana” que en realidad es la “crisis española”. Trata de hacerlo mezclando la brutalidad represiva de Turquía con la insufrible ñoñería de Sissi emperatriz.
                Convocado legalmente el Parlament salido de las urnas el 21D no puede proceder por una inteferencia ilegal e injusta del gobierno. Se vale este de unos jueces encantados de hacer el papel de muñidores y correveidiles de sus arbitrariedades y las justifica con el coro de medios comprados, dedicados a tapar su guerra sucia y atizar la catalanofobia, tratando de fraccionar y provocar a la sociedad catalana para justificar una eventual represión mucho más violenta y que también tendría el beneplácito del Borbón. ¿No dijo este en su discurso de entronización que hoy los españoles tienen el derecho de sentirse españoles como les dé la gana? ¿A qué viene exigir también el derecho a no sentirse españoles o sentirse no españoles? Ese derecho no les es reconocido y si algunos, varios, muchos, dos millones, por ejemplo, quieren ejercerlo, se les abre la cabeza, se les deja tuertos, se les destrozan las escuelas y el sistema sanitario, se les intervienen las instituciones, se les destituyen los cargos electos, se los encarcela, se los envía al exilio o se les confisca el patrimonio.

                Fin de la metáfora de la Transición. El fascismo del Estado español ha llegado al final del camino, ha cerrado dictatorialmente todas las vías para una solución razonable. Ha forzado el punto de ruptura. Solo admite un vestigio de arreglo si el independentismo renuncia a su candidato a la presidencia por no otra razón que porque al franquista Rajoy le da la gana.

                Es una típica provocación para justificar luego más dictadura en Catalunya y en España. Los independentistas no pueden aceptar que el presidente de la Generalitat lo decidan el corrupto Rajoy y el Borbón porque, además de tratarse de una institución democrática e íntegra, es republicana.

                La decisión de Torrent de postergar el pleno de investidura hasta ver qué decisión adopta el Tribunal Constitucional en el nuevo plazo que este arbitraria e ilegalmente ha establecido, es comprensible por un ánimo de agotar todas las posibilidades de solución pacífica. Pero me temo que será inútil. El Estado (Rey cursi y autoritario, gobierno corrupto, oposición vendida, medios comprados, etc.) no quiere solución pacífica alguna, sino sumisión, humillación, acatamiento y renuncia al independentismo. Para eso, entre otras vergüenzas, tiene rehenes políticos. La decisión que tomará el Constitucional será la muy española y previsible de sostenella y no enmendalla. Esperar no sirve ya de nada y solo podría aceptarse bajo promesa solemne de que será la última vez que se contemporice con la barbarie franquista.


                Se ha alcanzado el punto de ruptura. Si no se deja otra salida al Parlament que proponer otro candidato a la presidencia (en el extremo, ¿por qué no Arrimadas? Franco lo hubiera hecho) aquel tendrá que tomar la decisión hoy aplazada. Y tendrá que hacerlo con todas las consecuencias (incluidas las que enuncia el mafioso Casado del PP) en confrontación con los deseos de un Estado cuyo espíritu dictatorial se observa en que, a estas alturas ni él mismo sabe cómo imponer una legalidad que no es más que la arbitrariedad del ordeno y mando del franquismo, amparada por los jueces de su mismas cuerda y con el activo apoyo de un Borbón que trata de conservar su suculento empleo impidiendo la liberación de un pueblo y su constitución en República.


martes, 30 de enero de 2018

Salut, lleidatans

Muchas gracias a quienes ayer se acercaron al Teatro Principal de Lleida a la charla sobre la República Catalana. Hubo un lleno absoluto, con 800 asistentes. Patio y platea ofrecían el aspecto de la foto. Refleja el gran interés del momento en que vivimos y que modestamente traté de comentar en la xerrada. Un gran encuentro. Gentes de Ómnium, ANC, Ateneu, Súmate: muchas gracias. Igualmente a la TV local, que vino a grabar unas palabras, así como a los de TV3. 

Más tarde, el acto musical de la Paeria en homenaje a los presos políticos fue espectacular. Había pedido a los organizadores que me eximieran de cantar porque no se me da nada bien. Pero luego me encontré con que entonaban Yellow Submarine con la letra adecuada a la situación. ¡Si seré bobo! ¿Cómo no se me había ocurrido la sociación de ideas? Es una forma de sinestesia entre el arte y la política. Y ¿cómo no va a cantar uno que viene de los años sesenta una canción de los Beatles? Sería como decirnos que renunciáramos a nuestro orígenes. Lamento mucho que quedara tanta gente sin la foto esa de selfie o de selfie con ayuda externa, pero era eso o perdíamos el tren, el último tren a Madrid. 

Volveremos con más tiempo y más relajados

Donec Perficiam

La investidura en un tuit

Acabo de leer un tuit que dice : "España debe de ser el único Estado del mundo que teme y se prepara para la eventual invasión de un solo hombre". Me descubro ante la concisión, la exactitud lacónicas y el alcance de la expresión. Sí señor, el único país del mundo que blinda sus fronteras por tierra, mar y aire, los maleteros de los coches de los ciudadanos y las alcantarillas y desagües de una ciudad a un coste del que nos enteraremos cuando al ministro al frente de este disparate le dé por informar al Congreso, depositario de la soberanía del pueblo español; dicen. Un país que, en contra del juicio de Pío Baroja sobre los españoles, no tiene sentido del ridículo.

Finalmente, el Supremo ha zanjado la cuestión: se echará el guante a Puigdemont tan pronto aparezca en un maletero o disfrazado de alegre ejecutivo y, una vez detenido, no se le permitirá asistir a su propia investidura que es como impedir que el triunfador recoja su premio. 

Incidentalmente, los lectores entreverán el motivo por el que el juez Llarena no permite a los otros diputados electos acudir al Parlament. Si lo hiciera, no tendría luego argumentos para negar la asistencia a Puigdemont, que es de lo que se trata, pues es lo que quiere el gobierno. Junqueras y Sánchez son víctimas de una medida represiva (y no justificada razonablemente) que va dirigida contra Puigdemont, el hombre solo que tiene al país en estado de guerra y zafarrancho d combate. 

Porque no es un hombre solo. Son más de dos millones de ciudadanos que votaron a su favor. Posiblemente muchos más porque también estarán quienes no votaron a su favor pero no están dispuestos a admitir que se tuerza la voluntad democrática de la mayoría, aunque no sea la suya. 

Pero el subtítulo de la noticia, todas las puertas legales para que el "expresident" se presente a la investidura quedan cerradas, parece taxativo. Parece. Lo de "legales" puede quedar para otro momento. Lo de "cerradas" (y todas) parece incontestable. Parece, siempre parece. Porque contestación, habrá. Se me ocurren dos, las más evidentes, lo cual no supone ignorar que el Parlament, en uso de sus competencias, adopte alguna otra mejor. Las que me parecen obvias:

1ª.- El reto de burla burlando que ha traído Puigdemont hasta la fecha acaba hoy. El Estado, tiene movilizados en su búsqueda incontables efectivos de toda clase, incluido el equipo de hombres-rana. La experiencia del éxito de la confiscación de urnas permite pensar que la operación concluya en el momento en que Puigdemont se materialice en el Parlament en forma de deus ex machina. ¿Qué hará entonces el gobierno? Antes de responder, atención a la segunda contestación.

2ª.- Hartos los diputados de esperar el deus ex machina y convencidos de que no habrá investidura presencial por razón de fuerza mayor (o sea, sin razón), deciden proceder por vía telemática. ¿Qué hará entonces el gobierno? 

No, no es un hombre solo ni todas las puertas están cerradas. 

"Oiga, sí," razona el B155, "el TC ha declarado ilegal la telemática (y, de paso, la delegación del voto) y el TS ha dicho que Puigdemont detenido significa Puigdemont ausente".

"Desde luego", responde el sentido común, "quienes dan esas contestaciones ya saben que lo hacen en contra de sendas prohibiciones que, por diversos motivos, consideran injustas, entre ellos el que carecen de motivo. Por lo tanto, contéstese la pregunta: ¿que hará el gobierno en ambos casos?"

No era incontestable la "cerrada". Tenía contestación y requetecontestación. ¿Que hará el gobierno? ¿Volverá a recurrir la investidura telemática pidiendo al TC que decida del fondo del asunto que no existe porque no hay asunto al ser la investidura telemática factible y legal? Ni con los jueces puede el gobierno ilegalizar lo que no le gusta políticamente.

En realidad, la tentación del gobierno, sobre todo de este gobierno cuya capacidad para no entender nada es fabulosa, será dejarse de jueces, esgrimir el 155, paralizar el Parlament, si no intervenirlo a través de la fuerza pública. 

Lo interesante será ver cómo se lo explican  a los socios europeos. Cómo les hacen ver la justicia de una situación en la que alguien a 1.000 kilómetros de distancia con mayoría absoluta de 70 diputados en la cámara no puede gobernar Catalunya, pero sí puede, a través del 155 a 600 kilómetros un gobierno de un partido que tiene cuatro diputados en el Parlament y un alcalde en todo el territorio.

No es un hombre solo. Es un país.