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domingo, 14 de agosto de 2016

Otro difamador comunista: Enrique González Duro

El otro día subí un post titulado Diez consideraciones sobre el anticomunismo en el que, de modo razonado, exponía mi opinión sobre que el anticomunismo, lejos de ser una especie de psicosis o muestra de perversión moral, es una actitud perfectamente legítima y razonable y, mientras no pretenda imponerse a la fuerza, también respetable.

Como era de esperar y cumpliendo los vaticinios que hacia Palinuro en el post, las redes se llenaron de manadas de comunistas atacándome personalmente con la habitual batería de insultos, groserías, barbaridades y mala fe con que  proceden estos totalitarios no solo contra quienes no piensan como ellos sino que, además, llevan su desfachatez a pensar lo contrario de lo que ellos piensan. Si a lo que hacen cabe llamarlo pensar y no mero recitar consignas bovinas. Nada nuevo. Forma parte del modus operandi de esta doctrina: mentir a través de la propaganda y del control de los medios y tratar de machacar a los discrepantes. El post había hecho pupa; nadie argumentaba en contrario, se limitaban a sacar a los matones y jenízaros de turno a insultar. En efecto, nada nuevo, bastante aburrido, así que procedí bloquear a todos lo energúmenos que acudieron en manada a verter odio y estupidez mezclados.

Pero entonces apareció uno en especial que requiere explicación. El psiquiatra Enrique González Duro (en la foto) dejó un escrito calumnioso e insultante en mi muro de FB. Es la segunda vez que este difamador profesional me acusa de defender los GAL en mi propio muro, que ya hace falta ser provocador. La otra fue el año pasado: le advertí de que estaba mintiendo y difamándome y que si seguía lo bloquearía. Siguió; lo bloqueé y subí el post siguiente, titulado La enésima calumnia de los GAL, aclarando el asunto. Ignoro cómo haya conseguido colarse de nuevo en mi muro, dejando esta basura.

Su reiteración me obliga a hacer ya un planteamiento más completo y exponer en público el asunto para que se vea a qué métodos recurren estos sujetos que se dicen de izquierdas pero, en realidad, son fascistas. Lo que dice González Duro es mentira. Jamás defendí a los GAL. Ciertamente que por aquellas fechas sí defendí a los gobiernos socialistas y ello es timbre de gloria para mí porque lo hice en solitario frente al ataque combinado de la derecha e IU, en la famosa pinza de Anguita y también contra la cobardía de muchos socialistas que a la vista de la agresividad de los "antifelipistas", estaban escondidos. Defendí unos gobiernos que son los únicos que han hecho algo por modernizar España y hacerla más justa y próspera, al contrario que esta farfolla del PCE, IU y, ahora, Podemos, que nunca han hecho otra cosa que hablar, poner palos en las ruedas, dividir a la izquierda y, como se ve, calumniar a los que los critican.

Jamás defendí a los GAL, porque separé cuidadosamente mi juicio sobre el gobierno socialista del terrorismo de Estado. Es más, tengo pruebas de ello. Fuí de los pocos, poquísimos, que en los años duros de plomo, pedía ya en 1988 que se investigara todo lo relativo a los GAL, cayera quien cayera, mientras el resto del personal, incluidos los González Duro de rigor estaba callados. Lo publiqué en un artículo en El independiente, titulado GAL, GANE Gatos y en el que, además criticaba el pragmatismo de González de la época con lo del gato cuyo color no importa siempre que cace ratones. Quien quiera leerla, lo encontrará en el post citado más arriba de La enésima calumnia de los GAL.

Ya tiene chiste que el único que se alzó desde el principio contra los GAL (con pruebas) tenga ahora que soportar los infundios habituales de los comunistas, incapaces de juego limpio y siempre tratando de arruinar la reputación de los demás mediante calumnias. Porque lo que hace este González Duro es imputarme la defensa de un delito y, por lo tanto, un delito. Le recomiendo que, si cree tener pruebas, las presente en un juzgado.

De lo contrario, si no prueba su acusación (ni lo hará porque no puede. Como buen comunista confía más en el "calumnia que algo queda"), si no prueba su acusación, digo, yo estaré legitimado para decir que González Duro es un sinvergüenza, un granuja, un difamador y calumniador, un típico especimen del juego sucio comunista. Un tipo despreciable.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Que la calumnia no salga gratis.

Tenemos que desterrar la calumnia del debate público. No puede ser que la confrontación de ideas sea substituida por el infundio o la difamación y mucho menos que los calumniadores se vayan de rositas con sus infamias.

Al post de ayer sobre este asunto (La enésima calumnia de los GAL), añado hoy estas breves consideraciones con el fin de dejar el asunto bien claro.

Según mis noticias, el calumniador, Enrique González Duro, resulta ser un psiquiatra que va de "rojo", de "antifranquista" y que en su perfil de FB muestra un emblema de La Tuerka. Bien, bien.

Este indeseable dejó dicho en mi FB que yo había sido contertulio de la SER, en donde defendía a capa y espada los GAL. Le respondí que nunca he defendido a los GAL sino al contrario y que jamás fui tertuliano en esa emisora y él insistió en su aseveración. Probablemente es la emisora que él escuchaba. Pero sigue siendo falso que yo haya sido nunca contertulio en la SER, como sabe todo el mundo y, si no, basta con preguntar.

Del reiterado embuste solo cabe colegir dos conclusiones: 1ª) el psiquiatra miente, no escuchaba la SER y trata de engañar a la gente y 2ª) el psiquiatra oye voces en su cabeza, en cuyo caso más vale que vaya pidiendo hora a un colega normal.

Por cada minuto que pasa sin que este individuo presente las pruebas de lo que dice o unas disculpas públicas, más claro queda que es un sinvergüenza.

martes, 17 de marzo de 2015

La enésima calumnia de los GAL.

Ayer, un tal Enrique González Duro se metió en mi muro en Facebook y dejó escrita la calumnia siguiente (tengo captura de pantalla por si alguien quiere verla): “Ramon fue contertulio de la SER donde defendió a capa y espada el GAL” (sic).

Le respondí que es un miserable mentiroso y un sinvergüenza por calumniador y le advertí de que, si insistía, lo bloquearía. Insistió. Lo bloqueé.

Ahora, vamos a los hechos. Jamás he sido contertulio en la SER. Lo fui en Onda Cero. Se dirá que da igual. Contertulio de radio fui. Pero de Onda Cero, de donde, por cierto, me echó Luis del Olmo por orden del gobierno de Aznar. En la SER, jamás. Nunca me quisieron. Da igual y no da igual porque, si uno acusa a otro de un delito (defender a capa y espada los GAL, una organización criminal, es un delito), lo menos que se le puede pedir es veracidad. Salvo que, claro, el acusador sea un calumniador. O sea, un tipo que acusa a otra de un delito sabiendo que es falso. O sea, un delincuente.

Para no ser conceptuado como tal deberá presentar una prueba de que yo haya defendido alguna vez a los GAL. Una sola. Y, por cierto, suficiente para levantar esta otra que aquí aporto: un artículo publicado en el hoy extinto El Independiente el 18 de noviembre de 1988, titulado “GAL, GANE, gatos”, en el que, entre otras cosas, se pedía que se investigara el asunto de los GAL judicialmente, hasta el final, cayera quien cayera.  




Era el año 1988. Todavía no se habían iniciado las acciones judiciales pertinentes. Gobernaban los socialistas y Garzón –que luego sería gran azote del terrorismo de Estado- se presentaría en las listas del PSOE en las elecciones de 1993.
 
1988. En aquellos años, muy pocos se atrevían a escribir en contra de los GAL y menos relacionándolos con el gobierno socialista, salvo en el País Vasco. Al contrario: aun resonaban los aplausos a esta forma de terrorismo de Estado de Pedro J., Ramírez, por entonces gran amigo y compadre de Julio Anguita, esa pareja que después se desgañitó denunciando los GAL. Pero eso fue después.
 
Ignoro en dónde estaba el señor González Duro en 1988 y qué decía, pero si decía o escribía algo en contra de los GAL, me gustaría verlo. Por supuesto, siempre después de ver las pruebas que tiene de que yo los defendiera. Estará el lector de acuerdo en que tiene gracia que uno de los pocos que dio la cara en los años duros en contra de los GAL haya de ver cómo un cuarto de  siglo después llega un difamador a acusarlo de defender lo que atacaba.
 
Esos son los hechos. Ahora vamos a las interpretaciones.
 
Desde luego, jamás defendí los GAL y probado queda que pedí que se investigaran cayera quien cayera. Pero sí defendí al gobierno socialista en la primera mitad de los noventa, cuando comenzó lo que después todo el mundo ha reconocido que fue una conspiración en contra. Paradójicamente también me quedé solo porque, cuando arreció la campaña de la derecha y la izquierda anguitista en contra del “felipismo”, los socialistas, hasta entonces abundantes como las flores en la primavera, desaparecieron de golpe y alguno, especialmente sincero y cobarde, incluso me aconsejó que no me significara mucho, que venían tiempos duros.
 
Por supuesto, mi defensa del gobierno socialista siempre excluyó el terrorismo de Estado y la corrupción, dos lacras del gobierno del PSOE. La prensa de entonces está sembrada de artículos de servidor haciendo esta distinción. Siempre pensé –y sigo pensando- que era mentira que González fuera el Mr. X de los GAL y no hay una sola prueba de ello. Y siempre dije igualmente que, si los socialistas habían organizado el terrorismo de Estado y la corrupción, debían pagarlo con todo el peso de la ley. Pero no quería que, a causa de los GAL o la corrupción, el PSOE fuera substituido por el PP, que fue lo que pasó.
 
No era por entonces, ni lo soy ahora, miembro del PSOE y no pienso que hiciera entonces nada que no debiera hacer un ciudadano de izquierda. Pero, por si hay alguna duda: jamás nadie del PSOE, personal o institucionalmente, me agradeció en público (en privado era otra cosa, había miedo) una defensa obviamente desinteresada. Jamás. Al contrario: cuando todos los valientes socialdemócratas que, a partir de 1993, se escondieron debajo de las piedras, volvieron al poder en 2004, ninguno tuvo un mínimo gesto de reconocimiento. Ni yo lo esperaba. Como tampoco lo espero ahora cuando sigo defendiendo que el PSOE es un partido de izquierda y es injusto y estúpido equipararlo a la derecha. Ni falta que me hace.
 
Pero en este asunto está la explicación de esta calumnia que el tal González Duro reproduce y reitera. Las izquierdas anguitistas, las del “sorpasso”, las visceralmente antisocialistas, no podían soportar que alguien de izquierda defendiera al PSOE, así que fieles a su más acendrada tradición de encanallamiento estalinista, trataron entonces de calumniarme con esta infamia de los GAL, como lo intentan ahora de nuevo porque otra vez me niego a aceptar la estúpida patraña de que el PSOE sea igual al PP, y estos no se andan con chiquitas. Van directos a la calumnia, la acusación falsa, la mentira. Y no van más allá como en tiempos del glorioso camarada Stalin porque no pueden, no porque no quieran.
 
Alguien les ha dicho que se atengan al apotegma de “calumnia, que algo queda”.
 
Pero, a veces, esto es un error y de la calumnia lo único que queda es la basura que vierte el calumniador más estúpido y que solo lo califica a él.

viernes, 4 de febrero de 2011

La estafa más cara de la historia.

Según El País, que cita el sumario público del caso Gürtel Francisco Correa, principal encausado, es propietario de 25 fincas, 30 casas, 22 coches, 18 garajes y 2 barcos y eso que se sepa. Una fortuna inmensa, presuntamente amasada a base de estafar a los españoles por medio de sus relaciones con las administraciones gobernadas por el PP. Al lado de esto todo el dinero birlado por los Roldanes, Urralburus, Rubios, etc del PSOE era calderilla. Y todo ese dinero ha salido de las arcas públicas; más lo que se habrá quedado por el camino, los presuntos pellizcos de los alcaldes, los diputados, los presidentes...¿Puede el PP seguir actuando como si la cosa no fuera con él y permitiendo que personas imputadas en este fabuloso expolio de los caudales públicos sean candidatas a algo?

Puede, en efecto, y lo hace, a base de administrar el orden del día público, aquello de lo que se habla. Nada de Gürtel, nada del emporio de Correa, nada de que fuera testigo en la gran boda escurialense que retrata una época que podría llamarse del smoking al traje a rayas. Nada de eso. En cambio, mucho Faisán, para ver de animar el espectro de los GAL y, si esto no es bastante, se resucita la delirante patraña de la participación de ETA en el atentado de Atocha, alumbrada en un momento de evidente desvarío y convertida después en invocación de un sombrío Atochagate que algún día se descubrirá.

También ayudan las declaraciones incendiarias. Aznar se pinta solo para éstas, las encadena, igual que Sancho los refranes. Son como petardos de la convivencia y hacen tanto ruido que las buenas gentes se olvidan de cómo la banda Gürtel ha estado presuntamente esquilmándolas. Las dos últimas son que las Comunidades Autónomas pueden llegar a ser "miniestados" con el lógico detrimento de España, una, grande, libre y que hay que tener cuidado con el moro, lógica advertencia en quien dice que aún no le han pedido disculpas por la invasión de 711. En cuanto a los "miniestados", ¡qué expresión tan hiriente! Sobre si ser Estado, mini o no mini, Cataluña tiene más habitantes que Luxemburgo, que Noruega, casi tantos como Suiza; a su vez es mayor en extensión que Luxemburgo o que Bélgica. Las Comunidades Autónomas tienen que ser "miniestados" (sin ánimo peyorativo) en el sentido de ser Estados dentro del Estado, es decir, titulares de una soberanía limitada; limitada, pero soberanía. Por lo demás, como sucede con el mismo Estado, también titular de una soberanía limitada dentro de la Unión Europea.

Cabe pensar en entidades territoriales al margen de estos conceptos, desde luego, y se estará hablando de provincias, departamentos, divisiones administrativas de carácter centralista. El problema de la derecha española es que no entiende (o no quiere entender) que la planta territorial patria debe ser resultado de una decisión consensuada en condiciones de igualdad. Cree que debe decidirla ella, la derecha, porque se piensa depositaria del legado de una entidad histórica llamada España. Pero esa idea de España y su pretendido legado histórico excluye a demasiada gente, por ejemplo a los que perdieron la última guerra civil, a muchos de los cuales sigue negándoseles la justa reparación o, en general, a todos los que no admiten que un partido pueda monopolizar una nación.

La cuestión, sin embargo, es que, para poder debatir de estos y otros interesantes asuntos públicos, primero hay que aclarar esa increible estafa colectiva, masiva, institucional, con ribetes de mafia que responde al nombre con efluvios sado/maso de Gürtel. Para aclarar en qué medida se cumple o no la sospecha de que el PP (un partido que, según Aznar, era "incompatible" con la corrupción) no es más que una estructura para esquilmar las arcas públicas y llenar los bolsillos de gentes como Correa y demás implicados en la trama: cajeros, concejales, alcaldes, diputados, presidentes, etc. Mientras no se aclare la Gürtel, lo único que debiera hacer el PP es una auditoría.

(La imagen es una foto de 20 Minutos, bajo licencia de Creative Commons).

domingo, 3 de mayo de 2009

Socorridos GAL.

Decía ayer Palinuro en su entrada titulada Vuelven los GAL que la señora Aguilar debía prepararse porque se le iban a echar encima sus antiguos camaradas a despellejarla y que lo menos que le dirían sería que pagaba un peaje en el PSOE con sus declaraciones sobre Felipe González. Palinuro se quedó corto: ¡qué frente de diatribas e improperios empezando, desde luego, por el del peaje! ¡Qué mal reaccionan las colectividades que se sienten como todos o sistemas complejos cuando uno de sus miembros se separa, se independiza, se autorregula, se va! Y estos son los que a su vez aleccionan a los demás sobre su respeto a la autodeterminación de todo quisque.

No han dejado hueso sano a la doña. Y el grado de frustración y rencor se echa de ver en que casi todos han reaccionado como Cayo Lara el primer día, como la zorra de la fábula que, no pudiendo pillar las uvas concluye que están verdes. No pudiendo frenar la fuga de la señora Aguilar resulta que todos estaban deseándola y va a hacer más bien que mal y permitirá que lleguen mil claveles...y "florezcan cien escuelas ideológicas".

Parte de esta batahola ha consistido en sacar de nuevo en procesión la mojama del GAL con la interpretación canónica que se sentó desde la línea de propaganda de El Mundo y que tanto ha calado en la sociedad donde la repiten todos como papagayos: el GAL fue cosa del PSOE, como ha quedado definitivamente fijado por sentencia del Tribunal Supremo y ¿cómo iba el PSOE a hacer algo así sin que se enterara el baranda máximo? Mr. X es Felipe González. Pte., recuérdese.

Por delante mi opinión de que este largar el pensamiento único sobre los GAL lo que pretende, en el fondo, es ocultar los casi catorce años de Gobierno socialista en España, borrar su recuerdo y dejarlos reducidos a la corrupción y el terrorismo de Estado. Construir una memoria de las legislaturas socialistas que se agote en corrupción y terrorismo de Estado y escamotee lo demás. En eso están muy interesadas la derecha e Izquierda Unida porque así se nota menos que, en esos casi quince años, las dos no hicieron otra cosa que hablar. En concreto IU se los pasó hablando de ser la izquierda "transformadora" pero no haciendo nada.

Porque quien transformó el país en esos años fue el PSOE, el primer gobierno socialista de la historia de España, el que consolidó la democracia, desmontando para siempre el peligro de las intentonas cuarteleras gracias a la reforma militar; el que puso a España de nuevo en el mapa del mundo después de casi cincuenta años de ausencia y nos integró en la OTAN (el comienzo fue de Leopoldo Calvo-Sotelo) y en la Unión Europea. Lo de la OTAN lo vivió muy mal la izquierda "transformadora"; tanto que IU surge precisamente de la plataforma Anti-OTAN que, innecesario decirlo, no se salió con la suya. También fue el Gobierno que promulgó la primera ley del aborto en la historia de España. A la vista de la que está organizando hoy la Iglesia con el proyecto actual de ampliación, podrá calibrarse cómo se puso la pía institución con la ley originaria. El Gobierno se enfrentó por primera vez con la Iglesia por la educación y si ahora nos parece que no fue muy lejos, no se pueder negar que se empezó y que hoy, tras cinco años de gobierno socialista, no estamos mucho más allá. Aquel gobierno universalizó la educación y la Seguridad Social y desarrolló el Estado del bienestar. También se quedó corto en esto pero no puede negarse que lo hizo. Igual que generalizó y racionalizó la organización y financiación de las Comunidades Autónomas. Tuvo que hacer frente a una reconversión industrial salvaje con enormes tensiones sociales que le costaron la primera huelga general, pero también es el gobierno que promulgó la ley de pensiones, la de las contributivas y las no contributivas, etc.

No sigo por no aburrir pero se ve lo que digo: esas vestiduras desgarradas y esos alaridos monocordamente escandalizados pretenden sepultar tan fecunda tarea de la izquierda bajo la mierda de la corrupción y el terrorismo de Estado.

No tengo mucho que decir sobre la corrupción: los socialistas llevaban diez años en el poder, relajaron los controles y se les vino encima media docena de sinvergüenzas que hicieron trizas la tradición de honradez del partido de Pablo Iglesias. Eso es innegable. Lo que no es de recibo es generalizar como entonces se hizo asegurando que, pues había corruptos en los círculos del poder, todos los socialistas eran uno ladrones.

Como tampoco es de recibo que, pues hubo unos casos de terrorismo de Estado, la consecuencia sea que el Gobierno socialista era un gobierno de terroristas de Estado. Y ya que estamos en esto del terrorismo de Estado, los GAL, voy a exponer por enésima vez mi punto de vista: que hubo terrorismo de Estado también es innegable; y también lo es que es todo muy oscuro en el tratamiento judicial de la cuestión. Ya el comienzo fue extraño: inició procedimiento el juez Garzón con los famosos policías Amedo y Domínguez pero lo paralizó para ir en las listas del PSOE segundo por Madrid detrás de Felipe en las elecciones de 1993. El procedimiento quedó congelado mientras el señor Garzón sufría revés tras revés en el seno del PSOE en donde no le nombraron lo que quería con lo que a mitad de legislatura, dio un portazo, se fue e inmediatamente reabrió el procedimiento paralizado entre los aplausos unánimes de los medios de la derecha que, como siempre, abarcan periódicos, dominicales, empresas de cine, emisoras de radio, y que estuvieron batiendo el cobre sin parar hasta que el asunto se vio en el Tribunal Supremo. El medio que encabezó la campaña fue El Mundo, cuyo director había jaleado la guerra sucia en el País Vasco cuando lo era de Diario 16. Por último recayó sentencia firme que, cuando menos yo, acato plenamente pero no comparto en modo alguno pues me parece injusta ya que condena al señor Barrionuevo con una prueba basada en la interpretación subjetiva que los magistrados hicieron de un ¡careo entre el ex-ministro y un supuesto cómplice! Hasta ahí la historia judicial. Se comprenderá que resulte de risa el intento de atribuir al señor González la condición de Mr. X basado en la consideración de que era imposible que algo que estaba haciendo el señor Vera, Secretario de Estado, no podía ser ignorado por el presidente del Gobierno.

En todo caso está claro que el hecho de que los dos protagonistas de la pinza de entonces, IU y el PP, vuelvan a exhibir los GAL trata de ocultar el balance positivo del gobierno socialista desde 1982 a 1996. En esos años, la alianza IU y el PP nos trajo finalmente el gobierno de los ochos años del PP en el cual el país se vio envuelto en una guerra en el Irak. Y mientras el PSOE transformaba a España hasta el punto de que no la reconocería ni la madre que la parió, como dijo el señor Guerra (primera dimisión forzada por un asunto de corruptelas), IU, la llamada izquierda "transformadora", no transformaba nada.

Hace bien la señora Aguilar en pensar en pedir perdón a González por la infamia de hacerlo responsable de los GAL. Eso fue una canallada que montaron los que, según reconocieron ellos mismos, no conseguían ganarle las elecciones y trataban de echarlo como fuera con la inapreciable ayuda del señor Anguita. Habiéndose producido Il sorpasso el político cordobés ya se veía al frente de ciento cincuenta o doscientos diputados de la "verdadera" izquierda que por fin podría transformar algo gracias a su "programa, programa, programa". El programa ahí sigue; IU tiene dos diputados; el señor González no es Mr. X, igual que el PSOE no es el partido de los GAL sino un partido socialdemócrata, reformista y progresista que ha gobernado durante diecinueve de los treinta y un años de democracia en España por voluntad de diez y once millones de electores.

(La imagen es una foto de 20 Minutos, bajo licencia de Creative Commons).

viernes, 1 de mayo de 2009

Vuelven los GAL.

¡Uy, lo que ha dicho doña Rosa Aguilar! Que pedirá "disculpas a Felipe González por relacionarle con los GAL". Realmente esta mujer tiene agallas o está pidiendo que la crucifiquen. Me extraña que la tropa de demagogos, embusteros y gente sin escrúpulos que en los años de la conspiración pretendieron enredar a González en el sucio asunto de los GAL no haya salido aún al degüello de la cordobesa. Seguramente están tan atónitos por su osadía que les faltará el habla. Pues que se prepare la doña porque lo menos que van a decirle es que eso de exonerar a Mr. X del terrorismo de Estado es el peaje que cobra el PSOE por admitir en su próvido seno a los prófugos de IU.

No hace falta que diga que, a mis ojos, la señora Aguilar ha ganado muchísimo porque siempre he sostenido que aquel atropello fue un montaje urdido entre gente como la arriba mencionada con delincuentes de toda laya al que prestó su interesado apoyo IU entonces de la mano del señor Anguita. Añadiré que nunca he sabido si al señor Anguita lo movía más su mezcla de odio y envidia hacia González que sus discursos de maestro ciruelo sobre el marxismo leninismo. Pero el asunto de los GAL -del que sigo sosteniendo que se desfiguró para utilizarlo con éxito en contra del Gobierno de entonces- fue el pivote sobre el que funcionó la famosa pinza entre el PP e IU que finalmente se coronó con el notable éxito de ocho años de gobierno de la derecha. Y en aquella pomada estaba doña Rosa Aguilar, tan látigo de "terroristas de Estado" como su jefe, acusando a González de "tener las manos manchadas de sangre con los GAL". Por eso sus palabras de hoy me parecen emocionantes y la felicito por ellas de todo corazón. Son éstas:

Probablemente entonces no era consciente de la trascendencia que tenía. El día que pueda, después de la experiencia que he acumulado, le pediré disculpas y perdón a Felipe González. Nunca pensé que aquello tuviera tanta trascendencia. Trascendencia que luego he valorado en términos humanos. A veces hacemos daño innecesariamente en la política. Hace ya mucho tiempo que me di cuenta de que a veces lo que en la política puede ser un titular de gran dimensión causa daño a un ser humano. El día que tenga oportunidad lo comentaré personalmente con Felipe González y le pediré disculpas.

Nada, doña Rosa, bienvenida a un club que todavía hoy, casi quince años después, cuenta con muy pocos miembros. Poquísimos, se lo aseguro. Muchos menos de los queVd. imagina. No sé si llegaremos a la docena. En todo caso mi concepto sobre Vd. ha subido mucho porque estoy seguro de que ha pronunciado Vd. esas palabras por pura necesidad de alivio de conciencia y no con fin utilitario alguno.

Porque supongo que, al hacerlo sabe -si no lo sabe es Vd. una ingenua sin remedio- que está echándose encima a la jauría de granujas que, tras jalear a los GAL, GOL, GUL y cualquier forma de guerra sucia contra ETA, se convirtieron luego de la noche a la mañana en exquisitos defensores del Estado de derecho sólo porque en ello vieron la posibilidad de derribar al gobierno de la izquierda. Manipulando, por supuesto.

Lo que no sé si sabe, ni siquiera sé si se lo espera, es que entre sus nuevos amigos se ha ganado un buen puñado de enemigos: todos aquellos que en nombre de los inmarcesibles principios socialistas se sumaron al carro de la infamia de verter la mierda de los GAL sobre su propio Gobierno y llenaron las ondas y las páginas de los periódicos de escandalizadas críticas y aquellos otros, muchos más, que estando moralmente obligados a defender lo que tenían que defender, si no por convicción (que no cabe pedir peras al olmo) cuando menos por gratitud, callaron como piedras por ver si escampaba el temporal, no los afectaba y volvían a disfrutar de sus canonjías. Como siguen haciendo hoy, prestando su valiente apoyo a un Gobierno que no lo necesita, por si cae algún nombramiento.

Sí, doña Rosa, ha coronado Vd. su acto de transfuguismo con una declaración suicida y van a despellejarla.

Pero ha ganado Vd. un amigo en Palinuro.

martes, 22 de enero de 2008

Felipe y las ratas.

Ocurrióseme ayer comentar una noticia sobre la intervención de Felipe González en un mitin preelectoral en Barcelona señalando el enorme tirón que tiene, el entusiasmo que genera en la gente y el prestigio de que goza tanto en el extranjero como aquí, a pesar de haber sido uno de los dirigentes más vilipendiados, calumniados e injuriados por determinados sectores políticos de la derecha y de la "izquierda".

A mediodía ya tenía un comentario anónimo insultando al autor del blog, a los lectores y a terceras personas que nada tienen que ver con esto. No perderé mucho tiempo repitiendo lo que todo el mundo sabe acerca de la calaña moral de quienes insultan amparados en el anonimato o los nicks, que es la plaga de la red. Como aquí hay tolerancia cero hacia los insultos, activé el mecanismo de moderación de comentarios. Únicamente seguiré preguntándome por qué vienen a este blog gentes a las que molesta lo que en él se dice. Yo no voy a leer el blog del señor Moa o los de los "izquierdistas antifelipistas".

Porque ese es el quid de esta cuestión: la animadversión, el odio que en ciertos sectores de la izquierda (singularmente los anguitistas, pero no sólo ellos) despierta siempre la figura del señor González y que no es solamente la tradicional inquina de los comunistas hacia los socialistas que, a veces, los lleva a oponerse a estos con más intensidad que a la derecha. Es mucho más. Como bien se sabe, siempre, en todo tiempo y lugar, hay gente miserable, fracasada, recomida por la envidia, que trata de difamar a los que sobresalen, a los triunfadores en cualquier andadura de la vida. Esos tipos parecen multiplicarse en el caso del señor González, hacia quien dirigen un rencor profundo y difícil de explicar.

En todo caso, ahí está Felipe, con una ejecutoria de casi catorce años de gobierno de España que fueron decisivos para la modernización del país y la consolidación de la democracia y el Estado del bienestar, algo que no consiguieron ni consiguen empañar sus detractores, pretendiendo reducir sus mandatos a la corrupción o los GAL. Esos detractores que no han hecho nada por su país, salvo hablar mal del único gobierno de izquierda en tiempo de paz que aquel tuvo en su historia, además del que hay ahora. Es más, no sólo está la ejecutoria de Felipe como presidente del Gobierno; también está su comportamiento como ex-presidente, algo cuya ejemplaridad entenderá todo aquel que sin rencor lo compare con el del señor Aznar.

Ya conté cómo allá por el año 1988, de regreso de un viaje a China, el señor González vino repitiendo una máxima que parecía haberle impresionado, según la cual, lo de menos es el color del gato y lo importante es que cace ratones. Eso me pareció por entonces -y sigue pareciéndome- una inmoralidad. Que lo diga un chino comunista/capitalista no me extrana; que lo diga un demócrata europeo, un socialista como Felipe González sólo puede deberse a un desvarío. La indiferencia frente al color de los gatos es el primer paso hacia prácticas detestables como los GAL o los GANE y, en consecuencia, escribí entonces (verano de 1988), un artículo que se publicó en El Independiente pidiendo que se investigara judicialmente hasta el final el asunto de los GAL. El artículo se llamaba GAL, GANE, Gatos. Es decir, advertí entonces sobre el peligro de los gatos; olvidé hacerlo sobre el de las ratas.

(La foto de la imagen es de EFE).

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martes, 15 de mayo de 2007

El Tribunal de Estrasburgo, Mister X y aquella conspiración.

Habiéndose aclarado ya que la decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos del otro día sobre el recurso planteado por don Rafael Vera es una especie de "presentencia" que viene a adelantar el contenido de la sentencia dentro de unos meses, parece que queda algún tiempo para reflexionar sobre este interesante asunto. La "predecisión" invita al señor Vera a determinar el tipo de reparación que estime oportuno, adelantando así que el Tribunal considerará que su proceso y condena a 10 años por el asunto de Segundo Marey fueron injustos, a pesar de mediar una sentencia del Tribunal Supremo español, corroborada por otra del Tribunal Constitucional.

Las relaciones entre el Tribunal de Estrasburgo y las instancias judiciales y jurisdiccionales nacionales de los países signatarios del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, entre ellos España, son complejas y ambiguas. Las decisiones del Tribunal de Estraburgo son obligatorias en los países, pero las del Tribunal Supremo y el Constitucional español son inalterables. De ahí que el efecto del pronunciamiento del Tribunal Europeo sea exclusivamente moral.

Moral, pero con la fuerza de un terremoto. Quienes sostuvimos que el proceso, la sentencia del Supremo y la del Constitucional fueron injustos, tuvimos que callarnos para que no se nos acusara de desacato a la justicia. Pero ¿qué justicia? ¿Qué justicia había en una instrucción realizada por el juez Garzón con el fin de vengarse de quienes él creía que se la habían jugado cuando estuvo en el ministerio del Interior con un cargo del Gobierno socialista? Una instrucción en la que fueron piezas esenciales sicofantes como Amedo. ¿Qué justicia en una sentencia condenatoria del Supremo sin pruebas materiales y basada tan solo en la apreciación subjetiva de dos careos? Un proceso realizado en mitad de un clima de ley de Lynch ¿Qué justicia en la decisión del Tribunal Constitucional dando por bueno este atropello? Ahora, la decisión de Tribunal de Estrasburgo ha venido a levantar la losa que pesaba sobre quienes consideramos que aquellos veredictos eran injustos y a reponer al señor Vera (y, por extensión, al señor Barrionuevo) en el ejercicio de su derecho, conculcado precisamente por los jueces. No lo digo yo; lo dice el Tribunal de Estrasburgo.

Un terremoto. Después de esto queda claro que tanto el señor Garzón como los magistrados del Supremo y los del Constitucional que votaron a favor de la condena (hubo cuatro que lo hicieron en contra) no actuaron como jueces sino como parte de aquella histérica campaña política y mediática de linchamiento que trataba de destrozar al gobierno socialista de entonces, valiéndose para ello de la justicia. Una auténtica vergüenza. Los políticos del PP, los periodistas que los azuzaban (especialmente el señor Ramírez, siempre perejil de estas operaciones turbias) fijaron el objetivo de la cacería en don Felipe González, a quien tildaron de "señor X", ingeniosa denominación que puso en marcha el señor Garzón y que desde entonces han repetido no solamente los miembros y beneficiarios directos de esta conspiración, sino también algunos descerebrados que dicen ser de izquierdas. Para tratar de conseguir su objetivo no dudaron en pasar por encima del derecho a la presunción de inocencia del señor Vera, no vacilaron en condenador injustamente a dos personas, en deshacer sus vidas.

Y esto ¿va a quedar así? ¿Los responsables de este atropello van a irse de rositas? De Ramírez, Álvarez Cascos y otros de esa cuerda, acostumbrados a decir o dejar de decir según les vaya en la feria no hay que esperar nada. Pero el señor Garzón, así como los magistrados que condenaron injustamente al señor Vera y los de Constitucional que sancionaron la injusticia, personas de honor, es de suponer, tienen el deber moral de pronunciarse sobre el parecer del Tribunal de Estrasburgo y decirnos a los justiciables qué opinan del fallo cuando se produzca.

sábado, 12 de mayo de 2007

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

La sentencia del TEDH dando la razón al recurso presentado por Rafael Vera contra su condena en el Tribunal Supremo español equivale a una oleada marina que afecta de lleno a la Justicia española. Sin efectos jurídicos directos, plantea una cuestión moral que debiera provocar algún tipo de reacción.

De entrada, desde luego, quienes sin hacer ninguna concesión a los GAL defendimos siempre que el proceso contra Vera y Barrionuveo era injusto, ya desde la vengativa instrucción del juez Garzón; quienes pensamos que la sentencia del Tribunal Supremo era injusta porque se condenaba a los acusados sin pruebas materiales incontestables y en base a unos careos entre Sancristóbal y García Damborenea por un lado y José Barrionuevo, ex-ministro del Interior, por el otro, donde el tribunal apreció subjetivamente la culpabilidad de Barrionuevo estamos de enhorabuena, aunque la sentencia sólo afecte al señor Vera, que es quien ha recurrido.

Ya nadie podrá devolver a Vera y Barrionuevo el tiempo que perdieron en la cárcel pero ahora caben varias posibilidades: andar con mayor precaución en el nuevo e inmediato proceso que espera al señor Vera; buscar el modo que jurídicamente sea viable para reponer al señor Vera (y, por extensión, al señor Barrionuevo) en el ejercicio de sus derechos quebrantados y de su dignidad lesionada, con pública exposición de aquel clima de acoso que desde unos medios (siempre los mismos, empezando por El Mundo, como hoy) llevaron a una administración torcida de la justicia, y caiga quien caiga; analizar la función de los medios de comunicación y su colusión con los políticos que llevó a una situación tan irrespirable en la que, en buena medida, la sentencia venía ya preescrita en las intervenciones del poder político. ¿O nadie recuerda al señor Álvarez Cascos, vicepresidente por entonces del Gobierno, declarando que si el Supremo no fallaba en el sentido que a él y a los suyos convenía defraudaría a la sociedad?

Y una última cuestión: ahora resulta que quienes se solidarizaban a las puertas de la cárcel de Guadalajara no sólo no eran cómplices, como han estado insinuando políticos y periodistas de la derecha, sino ciudadanos dignos que protestaban contra los abusos.

No sé cómo, pero hay que hacer algo porque se reconozca públicamente la ignominia de aquellos años y cada cual quede en el lugar que le corresponde. Quienes orquestaron tamaño atropello, desde el juez Garzón, hasta el periodista Ramírez, pasando por los políticos del PP que lo alentaron y se beneficiaron de él, no pueden irse de rositas.